Bakugou
– No puedo creer que ese idiota de Mitad–Mitad me dejara vencerlo tan fácilmente, ¡incluso cuando enfrentó a la Cinta Pegante pareció esforzarse más! – Arrojé una almohada contra la pared, esperando que explotara, pero solo se limitó a rebotar. Ni siquiera yo subestimé a Cara Redonda en nuestro enfrentamiento. Empezaba a sentirme claustrofóbico en mi habitación.
Salí a caminar para despejar la mente, pero había obviado por completo que, tras el festival, empezaba a ser más reconocido, aún más después de ser amarrado como un psicópata.
– ¡Mamá, mamá, mira! ¡Es el monstruo que ganó en el Festival Deportivo! – ante el reconocimiento del niño solo me limité a intimidarlo, no quería ser halagado por un logro que ni siquiera apruebo. Ante el gesto, ambos se alejaron con rapidez.
Me senté en uno de los barandales del parque más próximo a mi casa, mirando hacia la ciudad que se cernía bajo mis pies. ¿Acaso no fui lo suficientemente bueno como para que se sintiera motivado a usar todo su poder? De solo pensar en eso, chispas y humo empezaban a brotar de las palmas de mis manos.
– Voy a romperle la cara la próxima vez que lo vea – quemando la hoja que se posó en mi hombro.
Poco después, mi celular empezó a sonar insistentemente. Se trataba de Shity–Hair. Comenzaba arrepentirme de haberle cedido mi número tras impartirle tutorías de geometría.
– ¡¿QUÉ QUIERES?! – Pregunté de mala gana
– No tienes que ser tan brusco, Bakubro – odiaba cuando me llamaba así – Estuve preocupado por ti desde que ganaste la competencia. ¿Estás bien?
– Por quien deberías preocuparte es por ti, ¡FUISTE TÚ EL QUE PERDIÓ CONTRA MÍ!
– Por cómo te escuchas, supongo que estás de mejor humor
– Hasta nunca – me disponía a colgar cuando sus alaridos me descontrolaron – ¡¿QUÉ?!
– Lo quieras asumir o no, eres el indiscutible ganador, y el mejor de toda UA – dijo mientras imaginaba su detestable sonrisa puntiaguda al hacerlo. Empezaba a sentirme irritado.
– Como sea – colgué sin dejarlo responder. Empezaba a oscurecer y me dirigí de regreso a mi residencia, sin mucho apetito. Aunque, por los contantes gritos de mi madre, tuve que atragantarme el estofado casi por completo. Qué mujer tan detestable.
Eran más de las ocho de la noche, y no podía dormir. La imagen de Mitad–Mitad inconsciente sobre los escombros de hielo, solo me hacía hervir la sangre. No estaría conforme hasta tener la revancha del depresivo ese. Voy a demostrarle que soy tan digno como el maldito Deku.
Todoroki
Tras el enfrentamiento con Midoriya en el Festival Escolar, estaba abrumado por la asimilación de mi lado izquierdo. Aún debía desprenderme de la sombra de mi estúpido viejo antes de sentirme seguro de usarlo.
La mañana siguiente del Festival, decidí visitar a mi madre luego de nueve años de aislamiento.
– ¿Por qué decidiste ir justo ahora? ¿Crees que deberías ir sin decirle a nuestro padre? – Fuyumi siempre había sido muy considerada, pero no era momento para darle explicaciones. Si me detenía un minuto más, me arrepentiría.
– Nos vemos luego – me despedí cerrando la puerta detrás de mí.
En la calle, capté la atención de algunos transeúntes, pero no quería tomar ningún transporte. De camino al hospital, solo pensaba en las distintas formas en las que podría comenzar alguna conversación con mi madre. ¿Cuánto habría cambiado en todo este tiempo? Mis latidos empezaban a aumentar y mi respiración flaqueaba, pero una vez pensé en lo que me motivó a salir en primer lugar, empezaba a recobrar la compostura.
Todos nos hemos visto envueltos en la persecución egoísta de ese tipo, misma que arrastró a Touya a su fatídico final. Uno tras otro mis hermanos fueron descartados hasta concluir conmigo, como si fueran objetos obsoletos; como si la muerte de su primogénito fuera un fracaso, un experimento que no resultó como esperaba. Perdido en mis pensamientos, perdí la noción del camino y me encontré en el hospital. Decidí despejar mi mente, y hacerme camino a su habitación. Poco antes de decidir entrar, los pensamientos volvieron, pero, yo no estaba allí por mí, sino por ella.
Al abrir la puerta, ella estaba de espaldas. Tras cerrarla, se volteó hacía mí y como un torbellino, los recuerdos de la última vez que nos vimos regresaron a mi mente. Ella sostenía una mirada solemne, que después no pude detallar más. Mis ojos se aferraron al suelo, como mis pies.
– Hola Shoto, ha pasado tiempo – el sonido de su voz fue como un soplo de vida, y cuando alcé la vista, solo me encontré con una sonrisa que no sabía cuánto extrañaba hasta ese entonces.
…
Pasados los dos días de reposo, nos encontrábamos nuevamente recibiendo nuestras clases y entrenamientos habituales. Sin embargo, los rumores acerca de un asesino de villanos imperaban en los pasillos. Mis oídos captaron tal mención por parte de Midoriya y, cuando quise acercarme un poco más, fui detenido por Bakugou.
– ¡QUIERO LA REVANCHA, BASTARDO MITAD–MITAD! – mi estado de humor empeoró considerablemente. Incluso Kirishima intentó detenerlo.
– No voy a perder el tiempo contigo – soltándome de su agarre
– ¡NO ME SUBESTIMES! – generando una pequeña explosión que casi alcanza mi cabello. Cuando pretendía responderle, Iida nos detuvo, obligando al rubio a ubicarse en su asiento no sin antes volver a amenazarme. Pero esto fue solo el inicio, el resto de los días no hizo más que hostigarme exigiéndome una revancha que consideraba sin sentido, una y otra vez.
Un día, durante el cambio de profesores, asqueado de su insistencia, accedí con una condición:
– A menos que desees que los resultados Festival Deportivo se repitan, tendrás que esperar a que domine mi lado izquierdo – de pie, a pocos centímetros de su cara
– Entonces seré yo el que determinará cuándo estés listo para enfrentarme – adquiriendo una postura intimidante, o al menos eso intentaba – ¡ENTRENARÁS CONMIGO! – un asombro colectivo, incluyéndome, hizo eco en las paredes del salón
– Hecho – respondí cortante. Si accediendo me dejaría en paz, entrenar con él era lo de menos.
Kirishima
Tal y como lo sugirió, o más bien lo obligó, Todoroki y Bakubro entrenaban juntos cada vez que podían. En cada oportunidad, tenían que entrenar en un espacio abierto debido a las grandes explosiones del rubio mientras el más sereno intentaba hacerle frente con su lado derecho, lo que aumentaba el enojo del otro.
Sin embargo, por un error de cálculo del portador de hielo, su mano quedó inmovilizada y frente al ataque ofensivo de su contrincante, se vio obligado a crear una llamarada tan incontrolable que quienes estábamos a los alrededores pensábamos que se trataba de un ataque de LOV.
– ¡¿Qué ocurrió?! – Iida fue el primero en llegar y Aizawa se encontraba de pie a una distancia prudente de ambos muchachos
–Lo que escucharon y seguro vieron fue una demostración de la capacidad de su compañero Todoroki. No obstante, – ambos chicos fueron atraídos al profesor por su arma de captura. Sus ojos destellaban un intenso color rojo. – lo que ocurrió, es resultado de sobreexplotar sus habilidades. En especial tu Todoroki, debes aprender a controlar tu lado izquierdo – dicho esto, los liberó. Bakubro chistó y se alejó de todos. – Es suficiente por hoy. Pueden irse. – El profesor nos exhortó a irnos, mientras Todoroki era apoyado por Midoriya, quien se había vuelto más cercano al estoico chico. Yo en cambio, me dirigí en dirección contraria, para encontrarme con Bakugou.
Estaba apoyado en el lavadero y tenía la cara empapada. Desde esa distancia podía ver que los músculos estaban tensos.
– Bakubro, ¿qué sucede entre Todoroki y tú?
– ¡¿QUÉ TE IMPORTA, SHITTY HAIR?! – me gritó, como siempre
– No es normal que estés tan molesto con él. – Tomé su brazo – No lo entiendo. ¡Fuiste tú quien ganó! – se soltó de mi agarre con brusquedad. Estuvo de pie con los puños a sus costados.
– Ganar por ser subestimado no es una victoria – su voz sonó inusualmente calmada
– Bakubro…
– ¡DEJAME EN PAZ! – alejándose de mí.
Una vez terminé de cambiarme, lo esperé en la entrada para irnos juntos, como siempre. A o lejos pude ver a los que se habían vuelto muy unidos luego del festival escolar: encabezado por Midoriya, Uraraka, Tsuyu y Todoroki, quien tenía una expresión más relajada. Salvo por la ausencia de Iida, el grupo usual estaba completo. Pensando en ello, me pregunto si Ashido, Sero, Kaminari, Bakubro y yo estaremos es una especie de grupo también.
En cuanto vi salir a Bakugou, lo saludé. Ante el gesto, no hizo más que una mueca, sin embargo, desde que empezamos a salir juntos de camino a casa, nunca protestó.
– Mañana será otro día – ofreciéndole una sonrisa
– Como sea – desviando la vista, mientras igualábamos nuestros pasos. Pero algo lo detuvo, en cuanto escuchó las risas de los antes mencionados, dirigió su vista hacia ellos, quienes estaban más cerca de nosotros.
– ¡NO HE TERMINADO CONTIGO, MITAD–MITAD! – la mirada del referido se tornó oscura
– ¡No empieces una discusión, Bakugou! – tomándolo del hombro. Pero contra todo pronóstico, ocurrió algo inesperado.
– Lo dice quien retrocedió como conejo asustado ante el fuego – Todoroki respondió a la intimidación y sin darme oportunidad de detenerlo, con una explosión Bakugou se encontraba a pocos metros del chico con cabello bicolor, echando chispas de ambas manos, mientras el otro sostenía el ceño fruncido. Corrí tan rápido como pude para evitar un encuentro entre ambos, siendo apoyado por Midoriya y las dos chicas antes mencionadas, quienes sirvieron de barricada entre ambos chicos.
– ¡VOY HACER QUE TE ARREPIENTAS DE LO QUE DIJISTE! – usé mi don de endurecimiento para contener a mi amigo de empezar una batalla campal luego de la advertencia que habían recibido esa misma tarde. – ¡SUÉLTAME!
– ¡Tenemos que irnos! – estaba resultando. El detalle, es que no sabía cuánto podría resistir.
– Kacchan, déjalo en paz – de pie entre ambos chicos
– ¡CÁLLATE MALDITO NERD! – soltándose de mi agarre – Y tú, bastardo Mitad–Mitad, espero que mañana sigas tan valiente como hoy. Todoroki no respondió, solo se limitó a alejarse de allí mientras Bakubro hacía lo mismo en dirección contraria.
Había pasado una semana desde la última vez que pudimos entrenar, debido a que nos encontrábamos recibiendo exámenes parciales. Durante ese tiempo, Bakubro fue de mucha ayuda, pues nos ayudaba a estudiar, aunque a veces terminábamos agotados por sus reproches por no comprender alguna explicación. Antes de que Ashido, Sero, Kaminari y yo compartiéramos tanto tiempo con él, me solían preguntar por qué insistía en compartir tanto tiempo con alguien tan explosivo, les dije que bajo esa capa de hostilidad yacía alguien ingenioso y capaz. Su inteligencia durante el ataque al USJ y los resultados del torneo no son más que pruebas de todo lo que puede hacer para llegar a ser el héroe número uno. Y quiero ser como él, por eso me gusta ser su compañía.
Pasados los exámenes, mientras los chicos y yo nos acercamos a Bakubro quien, luego de protestar permitió que le hiciéramos compañía, fuimos interrumpidos por la última persona que pensamos quisiera acercarse a él, Todoroki.
– ¿Aún quieres entrenar? – eso dibujó una sonrisa maliciosa en el referido
– Miren quien desea recibir una paliza
– No lo preguntaré dos veces – sin cambiar de expresión
– Cuando quieras – colocándose de pie. Por un momento pensé que iniciaría allí mismo.
– Hoy, luego del entrenamiento, en el área de prácticas. Cuanto antes me libre de ti, mejor – alejándose de nosotros.
Y tal como acordaron, luego de las prácticas, se encontraron en el área de entrenamiento. Esta vez, era Midnight quien los supervisaba, o algo por el estilo, pues solo tenía los ojos puestos en el libro que leía. Temiendo lo peor, quise estar presente. Se unieron a mí el siempre amigable Midoriya, Yaoyorozu y Kaminari.
– ¿Qué habrá motivado a Todoroki a practicar con Bakugou? – Momo se veía realmente preocupada
– Debe ser por los resultados del festival, Kacchan asegura que Todoroki lo subestimó – Midoriya tenía razón, desde que eso ocurrió, aún no lo superaba.
– Me pregunto si causarán un gran estallido como la vez anterior – y Kaminari siendo… Kaminari.
Ambos chicos se encontraban en el área abierta, y fue Todoroki quien comenzó con un ataque ofensivo, la muralla de hielo con la que nos dejó impresionados más de una vez. Bakugou, se hizo paso entre ella para ser recibido por unas llamaradas dirigidas justo en su dirección.
– Parece que alguien practicó. Ahora no tendré que cohibirme – Bakugou portaba una sonrisa satisfactoria, su mirada estaba desafiante. Él nunca mostraba esa sonrisa cuando practicábamos.
– ¡Hablas demasiado! – acercándose al rubio alternando hielo y fuego.
– ¡Todoroki ha mejorado mucho desde la última vez! – espetó emocionado Midoriya.
Olvidamos el tiempo en que llevaban en un altercado de golpes físicos, explosiones, hielo y fuego. Ambos se veían exhaustos, pero ninguno quería ceder. En más de una ocasión, crearon ráfagas de aire a presión que causó varios estallidos, que llamaron la atención de la profesora Midnight, pero en las que decidió no intervenir. Sin embargo, ya caída la noche, con ambos chicos jadeantes, apenas de pie, Bakubro se preparaba para hacer otro ataque frontal, pero cayó dormido estrepitosamente junto con su contrincante.
– Es suficiente por hoy, quiero regresar a mi casa – se quejó la voluptuosa profesora tras haber usado su don.
Poco después, ambos chicos despertaron en la enfermería, pero lejos de estar enojado, Bakubro seguía con la sonrisa que sostuvo durante todo el combate. Yaoyorozu se había retirado antes, pero Midoriya le hizo compañía a su amigo, mientras Kaminari y yo acompañábamos a Bakugou. Poco después, fuimos los primeros en dirigirnos a la salida, pero el rubio se detuvo en el umbral dirigiendo su vista al chico cabello bicolor y un muy tenso Midoriya
– Nada mal, Mitad–Mitad – saliendo sin esperar respuesta.
Los días siguientes, las prácticas continuaron, pero esta vez, había algo diferente entre ambos chicos. No solo entrenaban, también pasaban más tiempo juntos. Era frecuente encontrarlos en los pasillos, incluso una vez los vi riendo. Si bien, no habían cesados los gritos de Bakubro y a densidad de Todoroki, era como si se hubieran habituado a ellos.
– ¿Quién iba a pensar que cara quemada y bomba andante iban a llevarse tan bien? – Mineta se colocó a mi lado, mientras los veía desde uno de los ventanales
– Sí… – alejándome de él.
¿Por qué esto me molestaba tanto?
Hellous!
Dato #4
Durante la escritura de la historia, una de las canciones que me inspiraron fue "This Feeling" - Chainsmokers ft. Kelsea Ballerini
"But you're the one that I want
If that's really so wrong
Then, they don't know what
This feeling is like"
...
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