Kaminari
Luego del festival supe que había mucho en lo que debía mejorar. Soy todo un inútil cuando sobrepaso mi límite, y para colmo, mis calificaciones no son tan buenas. Si sigo empeorando, no podré permanecer en el curso de héroes.
Es cierto que con la ayuda de Bakubro he mejorado, pero en las prácticas y entrenamiento, sigo quedando como un idiota pasados el millón de voltios; de nada sirve derrotar a un villano si quedo indefenso.
Quería mejorar, sentía que me estaba quedando atrás. Todos habían mejorado desde que iniciamos, destacando Midoriya, quien ya no parecía lastimarse tanto, Iida, Bakubro y Todoroki, siendo la relación de estos dos últimos la que mejoró bastante desde el festival; practican cada vez que pueden y los resultados son más que evidentes. Empezaba a sentirme frustrado.
Mientras pensaba en lo que podría hacer para limitar los efectos adversos de mi don, el rabillo de mi ojo me obligó a mirar al exterior. Era Shinso. Cuando apareció en nuestro curso, a declararnos la guerra, en especial al más violento de la clase, pensé que era un brabucón, hasta que lo vi en la competencia. ¿Cómo alguien con el poder de control mental podría estar en clases generales?
Luego de que ambos quedáramos descalificados en la primera ronda, quise felicitarlo.
– ¡Tu participación fue increíble! – no medí mi emoción al interrumpirlo a mitad del pasillo. Esta entendiblemente sorprendido, pero luego relajó su expresión en una sonrisa tímida.
– Gracias, supongo – llevando su mano tras su cuello
– Con tu don podrías hacer cosas increíbles
– ¿Eso crees? – tras asentir, no recuerdo mucho. Supongo que usó su don en mí, cuando volví a recuperar el conocimiento, ya no estaba.
Siempre estaba solo, apartado del resto. En ocasiones lo veía acompañado del ruidoso de la clase 1B, Monoma. Con frecuencia estaba sentado en alguna rama con un libro en la mano. Cuando volví a buscarlo, ya no estaba. Saqué mi cabeza por la ventana, y pocos segundos después me arrepentí. Los sombríos ojos del chico me sorprendieron y caí de espaldas, mientras mi cuaderno con apuntes se estrellaba en mi cara.
– ¿No sabes que es de mal gusto quedarse mirando fijo a los demás? – entrando por la ventana
– ¡No lo hice a propósito! – él me sonrió y pensé que en pocos segundos estaría bajo su control mental, pero no fue así
– No sé si es porque no pareces muy listo, o porque no me tienes miedo, pero eso no te limitó a responderme. Nada mal.
– ¡Sí soy listo!... a veces – me sonrió – Siempre te veo leyendo, ¿de qué se trata ese libro? – mientras me levantaba.
– Es un manual motivacional, me sirve para mejorar mis… técnicas de convencimiento
– ¡Eso es genial! Sería increíble tener un compañero como tú en las prácticas – por dejarme llevarme de la emoción, hablé sin pensar. Él estaba impresionado y yo debía ingeniarme algo rápido. – Digo, es porque tu poder es increíble convenciendo a los demás de hacer cosas… – a este punto estaba muy avergonzado y nervioso como para mirarlo a la cara
– Eres bastante curioso – con un tono de voz divertido, saliendo por la misma ventana donde entró.
Yo me quedé pasmado ante la declaración que no medité, viendo como en el cristal mi cara reflejaba ligeros tonos rojizos en mis mejillas. Pese a mi pena, hablar con él me dio una idea. Tal vez si encontraba en la biblioteca algún libro para convencer a mi mente de mantener el control ante una situación de peligro, podría ser al menos capaz de recuperar la conciencia en menor tiempo.
El resto de la tarde estuve inquieto.
¿Desde cuándo había empezado a pensar en él? Debe creer que soy un acosador, aunque parecía más divertido con mi torpeza. Como sea, debía concentrarme en mejorar, ya de por sí soy bastante distraído para que él se sume a la lista. Espera… ¡¿Qué?!
Shinso
Desde que el Prof. Aizawa me había acogido bajo su tutela hace siete años, había sido un proceso de adecuación y mucho, muchísimo entrenamiento. Como piensa que mi don de control mental no es suficiente frente a golpes físicos, decidió enseñarme a usar su arma de combate. Tres veces por semana, luego de clases tenía al héroe profesional como entrenador personal. Es increíble que alguien que se pasea en una bolsa de dormir cada vez que puede y que consume compota como si de eso estuviera compuesto el 70% de su cuerpo tenga tanta movilidad.
– Te has vuelto más rápido, pero aún te falta mucho – soltando las cintas alrededor de mi cuerpo, lo que vi como una oportunidad para atacar, pero no funcionó.
– Eso fue muy predecible - dejándome colgado de cabeza
– ¿Cómo puedo mejorar entonces?
– Práctica, como todo el resto – apuntando sus ojos carmesíes hacia mí
– ¿Vas a usar tu don cada vez que entrenemos? ¿Cómo voy a saber si he mejorado o no?
– Si bien tu don es fantástico para conseguir información y controlar, por ahora quiero que te concentres en tus deficiencias físicas. No siempre te enfrentarás a personas. – Liberándome de su agarre. –Además, mientras estemos entrenando, no puedo bajar la guardia, pero confío en tu buena memoria para negarte a hacer uso de tus habilidades cuando no sea el caso – aflojando su agarre. Logré aterrizar de pie, pero me sentía frustrado. La última vez que conseguí usar mi don con él, estuve castigado por más de dos meses, sin contar en que tenía que realizar ensayos de los estragos del uso irresponsable de los dones. – Es todo por hoy, vayamos a preparar algo para cenar – siguiendo sus pasos.
– Recientemente has estado más exigente con los entrenamientos, preguntándome acerca de mis calificaciones y evaluando otras de mis aptitudes. ¿A qué se debe eso?
– Soy tu tutor, debo preocuparme por tu progreso – mientras picaba unos vegetales
– ¿Esa es la única razón? – colocando la paprica y azafrán encima de la encimera
– Quiero que apliques a un examen para entrar al curso de héroes – casi dejo caer la docena de huevos al escucharlo
– ¡¿Desde cuándo has estado pensando en esto?! – la adrenalina aumentaba exponencialmente
– Desde el Festival Deportivo – sin quitar la vista de los vegetales – Pero no quería que te sintieras predispuesto, como de seguro estarás a partir de ahora
– No me creas tan débil – aunque debo admitir que estaba ansioso – ¿Cuándo será?
– Dentro de unos tres meses – vertiendo los vegetales en una cacerola con agua caliente
– Eso es bastante tiempo, ¿por qué es tan estricto el entrenamiento?
– Porque el examen es aún más difícil para quienes están fuera del curso de héroes – sus ojos se volvieron a tornar rojos
– De acuerdo – mi espalda empezó a dolerme
– Puedes ir a cambiarte, terminaré de hacer la cena – con el tono de voz apagado que suele tener.
Tomé un largo baño, pero no dejaba de pensar en todo lo que tendría que hacer para mejorar antes de esos tres meses. Pese a lo problemáticos que suelen ser los de esa clase, estar allí me acercaría a mi sueño de convertirme en el mejor héroe. Por otro lado, allí se encuentra ese chico Kaminari; me recuerda a uno de las mascotas de un célebre programa para niños. Cuando volví mi vista al espejo, me sorprendió ver que estaba sonriendo.
– Deben ser los nervios – dije para mí camino a las escaleras. La voz estridente de Yamada resonaba en las paredes del apartamento y eso solo significaba que sería una cena ruidosa.
– Lo haces porque te recuerda a ti, ¿verdad? – el súbito cambio de volumen me detuvo
– El examen de ingreso no evalúa habilidades que solo funcionan en otros seres humanos. De no haber sido por mi destreza física, no habría aplicado para el curso de héroes
– Es un mini Shota – dejando escapar una pequeña risa
– No empieces. – No había considerado eso. Pensar que pasó por la misma situación que yo, pero que a diferencia de mí logró aprobar, explica por qué está tan interesado en que mejore en mis técnicas de pelea. Empecé a sentir mi pecho latir con fuerza.
– ¡QUÉ BUENO QUE AL FIN LLEGAS! – gritó. A veces me preguntaba cómo podían estar juntos. – Te esperábamos para comer – me sonrió. Luego observo como se miran cuando nadie los observa, y descarto todas mis dudas.
Me senté al frente de la pareja, mientras escuchaba al más ruidoso hablar del nuevo lugar de karaoke en el centro de la ciudad.
A veces recordaba a mis padres, pero, desde que había pasado a estar bajo el cuidado de Aizawa, era feliz, en especial cuando a veces vamos a un cat café luego de hacer las compras. No imagino vivir con alguien más ahora.
¡Hola! Espero estés disfrutando de la lectura.
Dato #5
Uno de mis personajes favoritos es Shinso y me encanta la dicotomía con Kaminari que pese a ser tan diferentes, creo que se complementarían muy bien.
...
Si te gusta lo que lees, no olvides dejar un comentario
