Bakugou

Semanas después del maldito examen final, se nos pidió ir a un estúpido campamento cuyo fin era llevar nuestros dones al límite. No nos explicaron con claridad a qué se refería eso, hasta que nos encontramos a mitad de camino con un cuarteto de furros que se hacían llamar las "Wild Wild Pussycats"; un nombre tan desagradable como ellas. Aizawa nos pidió que descendiéramos del autobús y ya imaginaba por dónde iba todo esto.

Y como supuse, los cuatro intento de gatos nos dijeron que debíamos atravesar todo el maldito bosque, a la vez que nos aclaraban que, si queríamos cenar, debíamos terminar antes del mediodía. Viendo mi reloj eran las 9 en punto. Si bien confiaba en mis habilidades, no sabía cuan grande era el maldito terreno.

– Descuiden, pueden usar todo su poder para llegar al campamento. Esto es una propiedad privada. Dicho esto – colocó sus manos en el suelo y poco después estábamos a pie del barranco cubierto de tierra y escombros de arena. La uva pervertida se adentró primero, quién diablos a qué, pero retrocedió despavorido y una figura de piedra se asomó entre los árboles.

– ¡Olvidé decirles que deberán derrotar a los monstruos de tierra y llegar al campamento si tienen intenciones de probar bocado! – nos vociferó la muy…
– ¡Bakubro, cuidado! – Shitty–Hair hizo de escudo contra el impacto de rocas que esas cosas empezaban a disparar
– ¡NO ME ESTORBES! – Dirigiendo una explosión que devastó los árboles frente a nosotros abriendo un claro que expuso a los múltiples adefesios de distintas formas. La adrenalina empezaba a correr por mi cuerpo y estaba ansioso por destrózalos, uno por uno – Esto va a ser interesante – impulsándome con otra explosión. Estaba tan concentrado destruyéndolos que parecía multiplicarse mientras los eliminaba. Los idiotas del cuatro ojos, Mitad–Mitad y el maldito nerd también se libraban de ellos con bastante rapidez, mientras el resto luchaba en pares para hacerles frente.

Luego de ocho malditas horas que parecieron interminables, llegamos a media tarde al maldito campamento, visiblemente agotados. Apenas podíamos mantenernos en pie mientras los cuatro adultos disfrazados patéticamente como felinos y nuestro profesor nos esperaban en la entrada de la estructura color gris.

– Parece que les tomó más de lo esperado – habló ahora la morocha –Pero les tenemos buenas noticias. ¡Les prepararemos la cena! Aunque solo por esta noche, los días restantes lo harán ustedes.
– Sin embargo, quiero destacar el desempeño de ustedes cuatro – cuando me percaté de lo que había hecho, estaba junto al cuatro ojos, el inexpresivo Mitad–Mitad y el maldito Deku, siendo acosados por una mujer demasiado emocionada para tratarse de cuatro menores de edad – ¡Ustedes lo hicieron excelente! Supongo que se debe a su experiencia. – Mientras saltaba a nuestro alrededor.
– Me preguntaba hace rato, ¿quién es ese niño? – inquirió el nerd señalando a un niño al fondo. La escandalosa mujer comentó que se trataba del sobrino de la morocha. Como siempre, intentaba hacerse el amigable y recibió un golpe que de seguro lo dejaría sin descendencia. Al final nos hizo un favor.
– Mocoso – mientras me burlaba de la escena
– Es como una versión en miniatura de ti – comentaba el bastardo Mitad–Mitad tras de mí
– ¡¿Qué?! ¡Para nada! – acercándome a él – ¡Cállate maldito Mitad–Mitad!
– Fue solo una broma – con la misma inexpresividad de siempre.

Luego de desempacar, fuimos a comer y más tarde a dormir. Después de todo, como nos dijo el Prof. Aizawa, el verdadero entrenamiento iniciaría mañana. Sin embargo, el idiota de Shitty–Hair me arrastró a las aguas termales. No tenía intenciones de compartir con ninguno de los idiotas de nuestra clase, pero si bien el baño me revitalizó, nunca se lo dejaría saber.

Por otro lado, la uva pervertida quería ver a las chicas del otro lado, como si hubiera algo interesante que ver… Durante el alboroto, en el que la cara del cuatro ojos tuvo un encuentro con la uva noqueada, fue el idiota de Deku que se lanzó para atrapar al niño de antes y evitar que se estampara contra el suelo. En la conmoción, mi vista se dirigió fugazmente a la espalda del doble color… ¿Desde cuándo era tan amplia?
– ¿Pasa algo Bakubro? Estas muy rojo – desviando mi vista
– Ya es suficiente – saliendo de las aguas termales
– Tienes razón – acompañándome a la salida

Al otro día, ya estábamos despiertos a las 5:30 am. Citados por el Prof. Aizawa, quien me pidió repetir la prueba de lanzamiento del primer día de clases para confirmar que la cifra anterior había aumentado apenas 3 décimas. Frente a tan pobre mejora, nos indicó que faltaba explotar aún más nuestros dones. Y así es como empezó en tortuoso entrenamiento donde fuimos llevados al límite.
– El entrenamiento será tan fuerte que sentirán que morirán – mientras nos mostraba su sonrisa macabra – Aunque no lo harán – fue peor de lo que imaginé.

Cada vez que sumergía mis manos en el agua sentía como mis glándulas sudoríparas ardían en cada explosión, pero no estaba dispuesto a dejarme vencer por el resto; tenía que demostrarles que era el mejor.

Esa tarde se nos fueron facilitados los ingredientes para hacer un estofado. El bastardo Mitad–Mitad era usado como encendedor mientras yo picaba los vegetales al lado de cara redonda pues, si no lo hacía yo, no quedarían bien.

Esa misma noche, fuimos citados en las inmediaciones del maldito bosque donde teníamos que hacer una estúpida prueba de valor. Y qué suerte tan podrida debía tener para quedar emparejado con la cara quemada. Ni pidiéndole un intercambio al chico–cola pude librarme de él. Justo cuando íbamos de camino, una cabeza salió de la nada. Incluso sincronizamos de una forma desagradable la impresión que nos causó la cabeza que brotó bajo tierra. Pero al poco tiempo nos vimos rodeados por un espeso humo... Y todo fue un caos a partir de ahí.

Aizawa

No había tenido noticias de Hizashi o Hitoshi desde que había llegado al campamento, así que decidí comunicarme con el primero.
– Espero que estés cumpliendo con lo que te pedí
– Buenas noches para ti también, Shota – protestó – Y sí, Hitoshi se encuentra haciendo lagartijas en lo que tú y yo hablamos
– No dejes que use su don en ti. Recuerda lo que pasó la última vez – el adolescente había hecho al ruidoso hacer todos sus deberes mientras lo dirigía.
– Sí, sí. No te preocupes. Déjamelo todo a mí
– Es justo lo que me preocupa – acto seguido escuché un lloriqueo
– ¡Eres muy cruel, Shota!
– Nos vemos en unas semanas
– Te estaremos esperando – su voz se tornó más calmada, casi en un susurro. Me despedí imitando su tono de voz inconscientemente. Poco después volví al aula donde se encontraba los cinco ejemplares con las calificaciones más bajas: Kirishima, Ashido, Kaminari, Sero y Sato.

Una explosión nos obligó a detenernos. Le pedí a Vlad que los protegiera mientras salía a evaluar la situación. Al salir, el humo se elevaba procedente del bosque, pero antes de poder reaccionar, fui atacado por una llamarada azul proveniente de un tipo cubierto de parches de piel rugosa. Lo desactivé con mi don y luego fue fácilmente sometido contra el suelo por mi arma de captura.

– Dime propósito, número de involucrados y posición – pero justo en ese momento se presentó Iida, el representante de la clase junto a otros tres de sus compañeros, lo que le dio oportunidad de soltarse de mi agarre
– ¿Qué tus estudiantes no son importantes para ti? – comenzaba a deshacerse. ¿Qué el fuego de antes no era su don?
– Espero que puedas protegerlos hasta el final. Nos vemos. – y su sonrisa retorcida fue lo último que vi.

Corrí hacia el interior del bosque exhortándole a los alumnos allí presentes a dirigirse al interior del campamento. De camino me topé con un muy lastimado Midoriya con demasiada adrenalina como para analizar lo grave de su situación.

– Esas heridas... Lo hiciste de nuevo, ¿verdad? ¿Olvidaste lo de Hosu? – su rostro se nubló, pero debía pensar con rapidez – Necesito que le digas esto a Mandalay... – Por lo que dijo, es obvio que van por los estudiantes, por lo que es imperativo aumentar el índice de supervivencia – Defiéndase, yo me haré cargo de toda la responsabilidad. – ¡No pierdan mientras no sabemos lo que pasa! - Sin embargo, no pude decirle que se regresara. Con lo herido que está, una vez se acaben las endorfinas, no podrá moverse.

– ¿Estará bien? – el niño que llevaba de regreso al campamento me contó que el resultado de las heridas de Midoriya fue por salvarlo de uno de los villanos.
– No te preocupes. Si terminó en ese estado, es porque no tiene pensado morir. Además, debo regañarlo cuando regrese. – Asegurando su agarre mientras aumentaba la velocidad. Asegúrate de agradecerle como es debido cuando lo veas.

Todoroki

– Ya sabemos el objetivo de los villanos – era la voz de una de las Pussycats – Es uno de los estudiantes: Kacchan – ¿Bakugou? ¿Por qué? El rubio y yo intercambiamos miradas desconcertadas mientras sentía la adrenalina correr por mi cuerpo. Tenía que hacer lo posible para evitar que le causaran algún daño.

– ¡Debemos salir de aquí!
– ¡No me des órdenes, Mitad–Mitad! No soy un inútil – protestó como el idiota que es, pero en su avance una serie de cuchillas se abalanzaron hacia él
– ¡No hagas nada imprudente! – mientras creaba una muralla de hielo en impedía soltar al compañero que llevaba a mis espaldas. – Ya escuchaste lo que dijo, vienen por ti.
– ¡Ese maldito Nerd! ¡NO ME IMPORTA LO QUE DIGA! – abalanzándose nuevamente hacia el villano, viéndome forzado a crear otra vez un muro de hielo para amortiguar sus ataques
– Es muy ágil en este terreno – mientras lo veía alejarse. – Parece tener experiencia
– ¡Con lo flacucho que parece, solo le hace competencia a un espárrago! ¡DESGRACIADO!
– Si usas llamas considerables, y el fuego se propaga, crearás un incendio – mientras buscaba alguna vía de escape
– ¡CÁLLATE! ¡YA LO SÉ! – a la defensiva. Y para empeorar las cosas, aunque huyamos, había la presencia de un gas. Obviamente nos quieren acorralar. Y lejos de poder hacer algo más, un fuerte alarido nos volvió a abrumar.
– ¡Bakugou! ¿Puedes crear un impulso que genere la suficiente cantidad de aire para hacer una brecha hacia el gas? – Sin responder, se colocó frente a mí mientras hacía de retaguardia y vigilaba los alrededores. Saltó hacia uno de los árboles y los utilizó como impulso para generar una presión de aire que disipó el gas
– ¡NO TE QUEDES MIRANDO! – mientras corría tras él. Si bien nos hicimos paso, el villano con dientes afilados nos seguía atacando, y estaba llegando al límite de mi lado derecho. – ¡Maldición, no me puedo acercar!
– ¡Ya te dije que no puedes causar un incendio!
– ¡Si eso pasa, solo usa tu poder de hielo!
– ¡La explosión también afectará mi visión! ¡¿Qué pasará si no puedo detenerlo todo?! Nuestro enemigo tiene ventaja en velocidad y distancia. – Y nuevamente escuchamos el estruendo, esta vez más fuerte. Poco después vimos a Shoji cargando a… ¿Midoriya?, dirigiéndose hacia nosotros.
– ¡Bakugou, Todoroki, hagan un poco de luz! – detrás de ellos se acercaba una gran sombra oscura
– Dark Shadow – escuché a Bakugou decir. Ese es el don de Tokoyami. Y, en cuestión de segundos, el villano estaba siendo sometido por el mencionado don.
–¡Dense prisa y hagan luz! ¡Su don está fuera de control! – nos gritaban
– Si sus ataques son indiscriminados, usaré mis flamas – dejando a nuestro compañero en el suelo
– Espera, idiota – sorpresivamente calmado. Luego vi la escena que contemplaba con una sonrisa oscura. El poder de Dark Shadow estaba sometiendo al villano, dejándolo indefenso hasta chocar contra el tronco de un árbol. Fue entonces cuando, en una brecha, nos acercamos a Tokoyami para apaciguar a Dark Shadow. Ver a nuestro compañero abatido fue inusual, siempre parecía estoico, pero se sentía culpable por lastimar a Shoji, sin embargo, éste lo animó y volvió a portar su típica actitud.
– Hemos confirmado que tú eres su objetivo, Kacchan
– ¿Acaso trataban de matarlo? ¿Por qué? – indagué volviendo a colocar en mi espalda a nuestro compañero inconsciente
– No lo sé, pero debemos llevarlo al campamento, allí estará más seguro con Vlad King y el Prof. Aizawa – y acto seguido, Midoriya prosiguió a contarnos el plan para escoltar a Bakugou al campamento.
– ¡¿QUÉ PASA CON USTEDES?!
– ¡Tu caminarás en el centro! – respondí
– ¡NO ME PROTEJAN, ESCORIA! – al tiempo en que Tokoyami se quedaba detrás de él – ¡NO ME IGNOREN!

Seguía sintiéndome tenso y ansioso. Debíamos estar alerta para evitar que le causaran cualquier daño, pero, ¿por qué desean capturarlo?

Adentrándonos en el bosque, nos encontramos con Tsuyu y Uraraka, quienes eran atacadas por una villana.
– ¿Estás bien, Uraraka? – inquirió el peliverde. Ella asintió. – Debemos proteger a Bakugou.
– ¿Kero? ¿Dónde está Bakugou? – miramos a nuestras espaldas y tampoco estaba Tokoyami. El estómago se me revolvió y los músculos de mi espalda dolían por la tensión.
– Lo tomé con mi magia – un tipo sobre una rama vestido con una chaqueta naranja nos miraba con desdén. – Después de todo, estos talentos no son para quienes están en el lado de los héroes. Haremos que exploten todo su potencial.
– ¡Devuélvelo! – vociferó su amigo de la infancia
– Ni que fuera de su propiedad – ante tal respuesta no podía quedarme solo a mirar
– ¡Apártense! – creé picos de hielo en su dirección, pero éste fue más rápido.
– ¡No deben preocuparse, solo vamos a mostrarle que hay más opciones! – saltando lejos de nuestro alcance. Se llevó a ambos sin hacer ruido. ¿Qué clase de don tiene?
– ¡Hablas demasiado! ¡¿Acaso nos estás subestimando?!
– Antes era un artista. Es un mal hábito mío. Y como parte de mi acto, decidí improvisar. El don de ese chico pájaro también nos podría resultar útil. – debía pensar rápido.
–¡Uraraka, toma a este chico! – mientras me proponía hacer una muralla de hielo hacia ese tipo tan extensa como pudiese.
– ¡Lo siento, los trucos y las huidas son mi especialidad! No hay forma que pueda enfrentarme a estudiantes aspirantes a héroes – mi nivel de frustración solo iba en aumento.
– ¡Como acordamos, reunámonos en el punto de extracción dentro de cinco minutos! La operación ha llegado a su fin – saltando aún más lejos – Comunicándose con sus aliados
– ¡No te lo permitiré! – corriendo tras él. Por más que intentábamos alcanzarlo, era como si se hiciera más rápido. Sin embargo, Midoriya tampoco estaba dispuesto a ceder. Luego de contarnos su plan, y pese a la insistencia de que se quedara debido a sus heridas, Shoji, él y yo fuimos lanzados contra el villano, con la ayuda de Tsuyu y Uraraka.

Entre los tres sometimos al tipo contra el suelo, y allí se encontraban otros tres más. La chica que había atacado a Tsuyu y Uraraka, un tipo enmascarado y otro lleno de parches. Antes de poder hacer más, mientras éste último no me quitaba los ojos de encima, lanzó llamaradas azules hacia nosotros. Yo podría resistirlas, pero Shoji y Midoriya estaban indefensos. Aunque, irónicamente, cuando me distraje y el tipo enmascarado se disponía a atacarme, las llamas se dirigieron a él y las esquivó alejándose de mí. ¿Acaso falló a propósito? Creé una barrera de hielo y cuando iba a socorrer a Midoriya sometido por la chica, fue interrumpido por el villano de fuego.
– Twice, solo necesitamos neutralizarlo, no es necesario que lo asesines – mientras el enmascarado se colocaba tras él
– Pero Shigaraki dijo…
– ¡Olvídate de lo que dijo ese idiota y haz lo que te digo! – dándome la espalda. Cuando quería ir tras él, una serie de cuchillos eran lanzados por al que llamó Twice.
– ¿Dónde está Bakugou? – preguntó quién el que dio la orden poco antes, quien parecía ser el líder y en seguida, Shoji nos pidió huir. Creé un hielo más denso contra el lanza chuchillos, y corrí para reunirme con ambos chicos. Pero en nuestra huida fuimos cercados primero por un Nomu y luego el villano al que enfrentamos en USJ, Kurogiri. Era claro, él los haría escapar con su don. La chica y el enmascarado huyeron, pero, el cubierto de parches nos seguía con la mirada
– Espera – deteniendo a su aliado
– No te preocupes por ellos, – volviendo hacia nosotros – un mago siempre tiene más de un truco bajo la manga – y dentro de su boca nos mostró dos esferas idénticas a las que había tomado Shoji, haciendo que las que poseía nuestro compañero revelaran trozos de hielo de los que había creado.
– ¡No puede ser! – gritamos al unísono Midoriya y yo.
– No son más que unos niños – adentrándose al portal. Debíamos actuar con prisa, pero ellos eran más rápidos.
– Fue todo un – y acto seguido, fue interrumpido por un rayo reconocible. Era Aoyama. Shoji y yo nos abalanzamos lo más rápido que pudimos. Él pudo tomar una de las dos perlas, pero yo no alcancé a ser lo suficientemente rápido. Todo pareció ocurrir en cámara lenta.
– Es una pena, Todoroki… Shoto – fueron las últimas palabras del portador del don de fuego. – Ahora puedes liberarlos – ordenó y volvimos a ver a Tokoyami y Bakugou, siendo este último tomado por el cuello por el cabecilla de toda esta emboscada. – Es una pena. – Desapareciendo tras una cortina de niebla púrpura. Yo me sentía patético, solo pude ver como Bakugou era alejado de nosotros mientras Midoriya corría tras ellos llamando a su amigo.

Me sentía enfermo y agotado, mientras las llamas azules creaban humaredas a nuestro alrededor que volvían al aire pesado. Habíamos sido derrotados.


¡Hola! Espero estés bien.

Dato #9

El episodio en el anime en el cual está inspirado este capítulo es uno de mis favoritos pues es uno en los que Aizawa demuestra porqué le llaman "Dadzawa".

Me encanta este hombre.

...

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