Todoroki

Ya nos habíamos instalado en las habitaciones y todo era normal, hasta que volvíamos a encontrarnos en el área común. Desde el cuarto piso el ruido era casi imperceptible, salvo por la estridente voz de Bakugou que estaba seguro que podría escucharse incluso bajo tierra. ¿Por qué grita todo el tiempo?

En el grupo de mensajes donde estábamos todos, recibimos un mensaje del profesor Aizawa donde nos informaba que, con motivo del día de las madres, podremos ir a visitarlas, aunque si deseábamos quedarnos, los dormitorios estarán abiertos para quienes decidieran quedarse.

Ese fin de semana en especial, no tenía intenciones de ir a mi casa, por lo que me pareció idónea alternativa quedarme en mi habitación hasta nuevo aviso. Todos estaban emocionados mientras escribían en el grupo de chat qué harían, mientras yo no quise seguir leyendo, por lo que regresé a dormir. Pensar en mi madre seguía siendo un tema abrumador, pese a que ya había vuelto a hablar con ella. Solo necesitaba tiempo. Apenas les había comunicado a los del Dekusquad que me quedaría.

Tomé mi celular y, para variar había cientos de mensajes de los demás. Entre los que miré superficialmente, unos llamaron mi atención: Bakugou también se quedaría. No imaginaba mejor forma de pasar un fin de semana que con el más volátil de toda la academia. Fue entonces cuando su reacción no se hizo esperar. "¿Por qué debo quedarme con la persona más aburrida del planeta?" protestó. Ya estaba sintiéndome irritado y eso inició una serie de posibles resultados ante una confrontación entre el rubio y yo. "Todoroki no tolera el acoso. Él probablemente lo congelaría hasta que regresemos." Argumentó Midoriya, y tenía toda la razón. Era solo cuestión de ignorarlo para que nuestros caminos no se cruzaran hasta el lunes.

Desperté a la mañana siguiente. El dormitorio estaba en completo silencio. ¿Será cierto que Bakugou decidió quedarse? Lo reconsideré mejor y quizás debería hacer algo más que pasarme el fin de semana durmiendo, pero no quiero confirmar si el ruidoso estaba aquí o no.

Decidí tomar mis apuntes y estudiar un rato. Luego de unas cuantas horas, volví a revisar mi celular para confirmar que era casi el medio día y, algunos mensajes que, no esperaba tener; dos de Natsuo, uno de Fuyumi y unos cuantos de… ¿Bakugou? ¿Por qué me estaba escribiendo?

Sin intenciones de averiguarlo, concluí obviarlos como había hecho hasta ahora, no quería hablar con nadie, pero empezaba a sentir hambre así que, tras tomar una profunda bocanada de aire, decidí bajar las escaleras con destino a la cocina, esperando que no estuviera allí.

Cuando entrenamos no es tan complicado hablar con él, de hecho, a veces es posible razonar, es solo que mayoría del tiempo solo no es muy bueno comunicándose. Es como si ladrara todo el tiempo.

Abrí el refrigerador y encontré un recipiente con las sobras de soba que había preparado ayer. Lo coloqué en una bandeja y me dirigí a mi habitación, pero no contaría con tanta suerte. Estaba escuchando las fuertes pisadas del otro individuo con el que compartiría residencia por dos días, y eso no era nada favorable. Solo seguí caminando, no me interesaba encontrarme con él. Desde la distancia podía escucharlo llamarme con uno de los tantos sobrenombres peyorativos con los que se refería a mí. Hizo una de sus explosiones y en cuestión de unos segundos, ya estaba de pie justo en frente de mí. La idea de congelarlo hasta el lunes estaba cobrando fuerza.
– Bastardo Mitad–Mitad, ¿acaso no podías escucharme?
– ¿Qué quieres Bakugou?
– ¿Por qué no respondiste mis malditos mensajes? Sé que los viste
– Porque no me interesa. ¿Puedo irme ahora?
– Púdrete. No quiero verte en el resto del día. – Chocando con mi hombro al apartarse
– El sentimiento es mutuo. – Siguiendo mi camino.

Al final comencé a sentirme extrañamente agotado. Ese breve encuentro con Bakugou drenó toda mi energía, por lo que dejé la bandeja en mi escritorio y me recosté en mi cama, cayendo en un sueño profundo poco después.

Bakugou

Maldito bicolor, ni siquiera puede responder unos malditos mensajes.

Luego de enfrentarlo en el pasillo, me dirigí a la cocina para prepararme algo ligero, no tenía ganas de cocinar, resultando unas tostadas con unos huevos revueltos. Dejé la cocina impecable antes de irme a correr. Aproximadamente media hora después, podría exprimir mi sudadera, estaba agotado, pero había superado mi límite de 40km. Luego de tomar una ducha, el reloj sobre mi cabecera marcaba las 5pm. Revisé mi celular que no me sorprendería si terminaba sobrecalentado, estaba repleto de mensajes, del maldito grupo de chat donde estaba junto con el cuarteto de extras. ¿Por qué escriben tanta mierda?

Le resté importancia y me dispuse a ir al área común. Pero, a mitad del pasillo, me detuve. En cada cosa que pensaba preparar para comer, quedarían sobras, y yo detesto dejar sobras y mucho menos desperdiciar alimentos.

Tragándome la maldita pesadez, me dirigí a la habitación del colérico. Me acerqué a su puerta, y pesé a que lo llamé por todas las formas que conocía, no escuché respuesta. Así que decidí escribirle.
"Antes de que te hagas ilusiones, prepararé cena para dos porque no me gusta dejar sobras. La tuya estará en la encimera." Estaba escribiendo. "Gracias, pero no me siento bien." ¿Para qué me molesto? "¡Haz lo que te dé la gana! ¡No me importa!" "Sé que no".

Me dirigí a la cocina y pese a que intenté que no hubiera sobras, al final hice suficiente para dos. Comí mi parte correspondiente y dejé el resto en la encimera. Había pasado al menos una hora, así que decidí volver a revisar mi celular para ver si habría alguna respuesta del Mitad–Mitad y, nada.
– Debe estar dormido – dije para mí mismo. Volví a escribirle. "Son casi las 7pm. Baja y cómete la maldita cena, ¡a menos que quieras que rompa tu maldita puerta!" Nuevamente, sin respuesta. ¿Estaría muerto? Aguardé otros veinte minutos y, nada. Me estaba molestando.

Sin dilatarme más, me dirigí a la habitación del depresivo con intenciones de destruirlo con todo y su insufrible estado de ánimo. Incluso los idiotas del Bakusquad al que bautizaron con mi nombre, no dejaban sobras de lo que les preparaba, porque saben lo que les pasaría si así fuera.

Antes de tocar, como la vez anterior, pensé en girar la perilla de la puerta y, para mi sorpresa, estaba abierta. Pensé en despertarlo, hasta que lo vi en posición fetal, totalmente apacible. Miré al alrededor y parecía que estaba en otro lugar, su habitación era como la de un lujoso hotel, tapizado con una alfombra mullida e incluso un vestidor de bambú.
– Típico niño rico. – murmuré. Mientras miraba al somnoliento, y junto a él la bandeja que lo vi subir varias horas antes; estaba intacta. ¿Cómo es que este idiota podía seguir vivo? Justo cuando iba a despertarlo, una luz proveniente del que supuse era su celular detuvo mi avance. Cuando iba a apartarlo, pude alcanzar a leer el mensaje "Por favor, llámame" del remitente "Fuyumi". Maldito Mitad–Mitad, ¿un problema con chicas es lo que te tiene tan abatido? En ese momento, mis ojos se encontraron con los de diferente color del chico.
– ¿Pasa algo, Bakugou? – mientras se frotaba los ojos y bostezaba.

Todoroki

– ¿Qué haces en mi habitación? – volviendo a bostezar
– No te equivoques. – Mirando a mi escritorio. Sabía que lo que me diría no sería nada bueno, aunque ahora que lo pienso, ¿cuándo lo era? – Ni si quiera te comiste la cosa fría que siempre comes
– Se llama soba, y como te dije antes, no me siento bien. – Volviéndome a envolver en las sábanas. – Ahora déjame en paz.
– No hasta que bajes conmigo. – Arrebatándome las sábanas. – No vas a dejar sobras. – Lo miré con el ceño fruncido, pensando cuánto espacio ocuparía si lo congelaba. No me quedaría mucho si lo hacía, pero al menos estaría más tranquilo.
– Como sea. – Le respondí levantándome de mala gana.

Tomé mi celular y decidí pedir ayuda. "Alguien, por favor, aleje a este Gremlin de mí" – mientras bajaba las escaleras, el rubio iba un poco más adelante. "Mencióname la próxima vez, cobarde" me respondió, y eso hice. Aún no sé muy bien cómo funciona esto de los mensajes. "¿Acaso Kacchan está siendo hostil contigo, Todoroki?" "¿Qué si lo fuera? ¿Qué vas a hacer maldito nerd?" "¿No puedes ser amable por una vez, Bakugou?" protestó Yaoyorozu. "Me despertó y ahora me obliga a comer." "Todoroki, sabes que no debes saltar comidas. Esta vez, Bakugou lo hizo bien" "¿QUÉ QUIERES DECIR CON "ESTA VEZ" CUATRO OJOS?" incluso era capaz de gritar por mensajes.

– Ya terminé de comer, ¿puedo irme ahora? – debo admitir que, no estaba nada mal. Durante el campamento, su estofado fue una de las mejores cosas que comimos.
– ¡Haz lo que quieras! – me alejaba de él, cuando mi celular volvió a iluminarse. Era Fuyumi, otra vez.
– ¿Será acaso de la tipa que te tiene con ese deprimente estado de humor?
– Solo es Fuyumi – no sé por qué le respondí
– ¿Es evidente que necesitas de una niñera? Pobre de ella – eso me pasa por responder sin pensar. Mi mano apretó el agarre de mi celular. Estaba molesto.
– ¡Ella es mi hermana, idiota! – le grité – Y no te atrevas a hablar mal de ella de nuevo o te arrepentirás. –Su expresión fue de asombro, pero no me quedé a escucharlo gritarme.

Obviando los sentimientos de culpa por ignorarla tras defenderla del idiota de Bakugou, decidí responderle al fin. "Hola, perdón por no responder. Estuve ocupado" mentí. "No importa. ¿Estás bien? ¿Comiste? ¿Quieres que te recoja?" "No estoy solo y sí, ya comí. No te preocupes por mí." "Puedes venir mañana si quieres. Natsuo y yo estaremos aquí." "Sé que por sus ocupaciones no suelen tener tiempo para visitar a mamá, así que visítenla mañana. Tengo que estudiar para unos exámenes. Hablamos luego."
"Hasta luego, Shoto." Es increíble como una simple conversación por mensaje de texto podía agotarme tanto.

Esa noche no pude dormir. Supuse que era porque había dormido casi toda la tarde, pero no, era producto de la recurrente pesadilla que me perseguía por las noches en la que mis hermanos me recriminaban el internamiento de nuestra madre y la maldita preferencia de mi padre hacia mí sobre ellos. Mi cabeza comenzaba a dar vueltas, y la habitación parecía encogerse. Todos parecían estar felices al hablar de sus madres, pero para mí era otra historia. Nueve años de disentimiento no desaparecerán de la noche a la mañana, pero era desesperante solo ser paciente y esperar. No quiero hacerla sufrir; quiero que sea feliz. Necesitaba tiempo.

La ventana del exterior confirmó que eran altas horas de la noche. Fui por un vaso de agua y quise ver algo de televisión para distraerme, pero no pude bajar el volumen lo suficientemente rápido como para que no fuera interrumpido el sueño de belleza de la bestia con la que compartía estadía, que pocos minutos después, estaba gritando, como siempre.
– Será una larga noche. – murmuré. Y, como si se tratara de un anuncio, recibí un mensaje del grupo "¡Voy a matar al bastardo Mitad–Mitad!"
– ¡¿Qué diablos haces a mitad de la noche?!
– No puedo dormir
– Claro que no, ¡dormiste toda la tarde, idiota!
– Eso creo… Puedo apagar la TV si quieres
– No. Ya no puedo dormir. Veré alguna película.

Y, sorprendentemente, me encontraba acompañado del ahora silencioso explosivo seleccionando algo para ver.
– No hay nada para elegir. Juguemos algo. – Buscando los controles de la consola de videojuegos. En la pantalla se leía "Mario Kart" y yo no tenía ni la menor idea de qué se trataba. A veces lo veía jugar con Kaminari y Sero, pero nunca les prestaba mucha atención. Bakugou intentó explicarme y, como era de esperarse, solo terminó gritándome, y yo solo permanecí en silencio; eventualmente se callaría.

Pese a mis fallidos intentos, poco después descubrí cómo funcionaban las dinámicas del juego y el resto fue sencillo. Al principio él era quien resultaba ganador, pero poco después era una victoria tras otra para mí. Con cada partida, parecía que aumentaba el volumen de sus gritos cuando perdía. Pero lejos de estar molesto, me sentía a gusto, siendo competitivo con el que siempre se proclamaba vencedor, haciéndolo perder en cada ronda.

– A lo mejor, no eres tan aburrido, Mitad–Mitad – le sonreí ante el inesperado comentario. El reloj ya marcaba las 4am y ambos nos veíamos agotados, pero ninguno quería perder en esta última carrera. Luego de resistir unos minutos más, en la última partida, mis ojos cedieron al cansancio y, poco después su voz de victoria resonó en las paredes de la amplia área. No recuerdo nada más después de eso, aparte de sentirme extrañamente a gusto en su compañía.


Al fin las cosas empiezan a cuadrarse entre estos dos...

Dato #15

Como continuación del dato anterior, de folklore también tome "Invisible String" para Bakugou y Todoroki.

"Time, mystical time
Cuttin' me open, then healin' me fine
Were there clues I didn't see?
And isn't it just so pretty to think
All along there was someInvisible string
Tying you to me?"

...

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