Kaminari

Al menos una vez a la semana, teníamos una noche de películas con el Bakusquad, con la que quien le dio nombre al grupo nunca estaba de acuerdo, pero terminaba de alguna forma comiendo palomitas con nosotros. No era muy fanático de las películas de terror, pero al menos tenía a Kiribro de apoyo, ya que, por el contrario, este tipo de largometrajes, eran los favoritos de Mina, Serobro y Bakubro.

– ¡No empiecen sin mí! – pidió Mina antes de salir por las bebidas
– ¡Oye, deja palomitas para la película! – le reclamó Kirishima a Sero mientras se llenaba la boca
– Si faltan, haremos más – dijo como pudo con la boca llena, dejando algunas caer
– ¡SI TE LAS TERMINAS ANTES DE LA PELÍCULA, HARÉ QUE LAS VOMITES Y LAS VUELVAS A INGERIR! – exclamó Bakugou al fin, quitándole el recipiente, comiéndose algunas
– ¡Pero, tú te las estás comiendo! – protestó
– Porque yo sí puedo hacerlo, ¿TIENES ALGÚN MALDITO PROBLEMA CON ESO? – Sero solo se limitó a recostarse en mi cama.
– Oye Kamibro – llamando mi atención
– ¿Sí?
– ¿Por qué mientras llega Mina, no nos cuentas cómo te fue en tu cita con Shinso?
– Espera, ¿saliste con Shinso? ¿El del 1–C? – preguntaba Kirishima volteándose hacia nosotros, recostado de Bakugou
– No fue una cita. Más bien le debía un favor. Salimos, a una feria ambulante y… – recordé el incidente con el villano – Eso es todo… – no podía dar más detalles.
– Esa es una cita, idiota – se escuchó el crujir de las palomitas de maíz en su boca al masticar
– ¿Y tú qué sabes? ¿Cuándo has tenido una? – indagó Sero
– ¡ES SENTIDO COMÚN, ESTÚPIDO! – iba a abalanzarse sobre el pelinegro, pero Kirishima, habituado a sus sobresaltos, lo contuvo exitosamente.
– Pero tú estás con Todoroki todo el tiempo, Bakugou
– No les debo explicaciones. – Devorando más palomitas. – Pero si no fueran tan idiotas, entenderían que es porque estamos en el maldito curso extracurricular. Es el único con quien puedo practicar lo que nos enseñan.
– Pasan tanto tiempo juntos, que es como si fueran pareja – Sero se colgó rápidamente del techo, al tiempo en que Kirishima activaba su don para retener a Bakugou, y yo los miraba sin saber cómo reaccionar.
– ¡Bakubro, es solo una broma! – colocándome entre ambos para retenerlo
– Kamibro tiene razón, ¡tranquilízate Bakugou! – empujando al chico a su posición anterior
– Yo en tu lugar dormiría con los ojos abiertos esta noche, maldita cinta pegante – amenazando al chico para luego dejarse caer en el suelo cubierto de motas blancas. Tardaría semanas en limpiar la alfombra.
– ¿Qué es todo este alboroto? – protestó Mina con las bebidas en las manos – ¿Y por qué las palomitas están en el suelo? ¡¿Bakugou?!
– ¡NO ES MI CULPA, ES DE LA CINTA ANDANTE! – levantándose bruscamente. Pensé que lanzaría una explosión, pero solo tomó el recipiente vacío abandonando la habitación. Supongo que prepararía más.
– ¿A qué se refería Bakugou? – sentándose en el medio de los tres. Ella siempre actuaba como delegado y réferi ante las discusiones y conflictos. Era nuestra reina.
– Kaminari no quiere admitir que tuvo una cita con Shinso
– ¿El chico que tiene el don de control mental? ¡Eso es genial Kaminari! Aunque según tengo entendido, es muy asediado por las chicas
– ¡No fue una cita! – mi voz se elevó más de lo que calculé. – Solo fuimos dos amigos que compartimos tiempo juntos. Nada más.
– Como digas. – Respondió Sero desprendiéndose del techo.
– Me parece genial que interactúes con chicos de otras clases. La interacción más cercana que tenemos es con Monoma, y no creo que seamos de su agrado. – comentó Kiribro haciendo una mueca
– Deberíamos invitarlo a salir con el Bakusquad algún día – sugirió Mina, lo que envió una descarga a mi espina dorsal
– No estoy seguro chicos, él suele ser alguien muy reservado y solitario… – realmente no sé cómo podría tornarse la dinámica con todos, en especial con Bakugou con quien tuvo diferencias
– Si lo invitas tú, es probable que acepte – insistió Kirishima
– Veamos la maldita película – espetó el rubio de regreso, sentándose en el medio de los cuatro, colocando un tazón con palomitas
– Incluso Todoroki podría venir – indicó Mina provocando que los ojos de Bakugou casi la cortaran a la mitad
– ¡¿De qué demonios están hablando?!
– Acerca de invitar a salir a Shinso y Todoroki con el Bakusquad – Sero tomó un puño de palomitas
– No participaré en esa estupidez – iniciando la reproducción de la película
– Los invitaré de todos modos. Pienso que será interesante salir todos juntos. – tomando un puño de palomitas. Bakubro solo chistó y, mientras Sero disfrutaba de la película, Kiribro se veía distraído; me pregunto qué le ocurriría.

Habían pasado varios días desde la noche de películas y no se volvió a mencionar el tema de salir con el Bakusquad, pero lo que habían mencionado los chicos me había dejado pensativo. ¿Realmente fue una cita? Digo, la pasé muy bien con él e incluso logramos lidiar con una situación inesperada, pero, no sé cómo sentirme al respecto. Somos dos chicos…
– ¡KAMINARI! – el grito de Mineta me trajo de golpe a la realidad – Llevo más de cinco minutos llamándote
– Lo siento, estaba distraído – deteniéndome a mitad del pasillo
– No te distraigas con estupideces, ¡vayamos a ver el entrenamiento del B–2! Ver cómo la gravedad mueve los atributos de las chicas es el mejor de los paisajes – el pelimorado no me dejó responder para cuando me encontraba siendo arrastrado al campo de entrenamiento.
– Solo salí a entregar esto, tengo que estudiar para el examen del lunes. – Estábamos agachado detrás de unos arbustos para no ser vistos por las chicas que se ejercitaban.
– Esta es una oportunidad única en la vida, y no la desperdiciarás entre hojas y lápices. ¡Yo te guiaré por el buen camino! – tomó mi rostro entre uno de los minúsculos huecos de las ramas y hojas. Debo admitir que era una vista interesante, pero últimamente comenzaba a sentirme extraño cuando las veía. Era como si ya no fuera lo mismo.
– Mineta, siento que esto no está bien…
– ¡¿Qué pasa contigo?! – gritándome en un susurro, si eso era posible. – Antes no ponías tantas excusas, y ahora es como si no te gustara. – Por un momento sus ojos destellaron un color verde
– No es eso… – sin estar seguro de mi respuesta – no está bien espiarlas.
– Ellas no se darán cuenta, así que no nos hará daño ni a ellas ni a nosotros. – Volvió a girar mi cara hacia ellas. – Disfruta de la vista. – pero no podía. Comenzaba a sentirme culpable sin saber exactamente por qué.

Incómodo por la situación en la que estaba, mi vista periférica captó algo que cautivó mi atención, reparando en una escena muy inusual. En el extremo opuesto de donde el tono unísono de las chicas al coordinar sus movimientos resonaba, se encontraban Bakugou y Todoroki, con ropa deportiva, apoyados en el lavadero; ambos riendo. Fue una escena inesperada, pero reconfortante. No recuerdo haber visto a Bakugou o Todoroki así de felices juntos, o más bien, con nadie antes. Ver a los chicos tan sonrientes me pareció irreal, debo admitir que incluso me causó curiosidad. Aunque ahora que lo pienso, después del encuentro en el que Bakugou terminó siendo el ganador, parecía estar más animado y de mejor humor, bueno, lo que se pueda interpretar como "mejor humor" en él. Me pregunto si pasará lo mismo con Todoroki
– ¡¿Qué estás mirando?! – dándome un golpe en la cabeza, visiblemente molesto.
– ¡Eso dolió!
– ¡Esa era la idea! – mirando hacia donde estaban ambos chicos – Esos dos también están actuando muy extraño, siempre están juntos, muy juntos…
– Están en el curso extracurricular, es normal que…
– No me refiero a eso, tarado. – No entendía a lo que se refería, y mi expresión de confusión debió enojarlo aún más. – A ver, ¿no te parece raro que siendo tan popular con las chicas no tenga novia? Igual a ese tipo de ojeras pronunciadas al que sueles frecuentar...
– Lo comenta quien tiene unas similares
– No he dormido muy bien últimamente… ¡Y ese no es el punto!
– Shinso y yo solo somos amigos. – ¿por qué sentía como si tratara de convencerme de algo cada vez que hacía esta declaración?
– ¡Eres un iluso! ¿Acaso no te das cuenta de que…?
– ¡¿Qué están haciendo ahí?! – La Profa. No. 13 nos tomó por nuestros suéteres, y comprendimos que no teníamos escapatoria. Como castigo por espiar a las chicas, no obligó a organizar todo el equipo de entrenamiento y limpiar toda el área. Pocas veces había deseado morir por el cansancio, y desde el fallido campamento de verano, no lo había vuelto a desear. Así fue como desperdicié una tarde de estudios con Mineta.

– Espero hayan comprendido su error para que no se repita – al momento de entregarle las llaves del almacén de los equipos y se alejaba de nosotros.
– ¡No volveré a hacerte caso jamás! – apenas podía sostenerme en pie.
– Eres un ingrato por no apreciar la belleza femenina. No hice más que perder mi tiempo contigo. – Y siendo el menos perjudicado actuó como el más ofendido. Se alejó de mí refunfuñando. Ya se le pasaría con un licuado de maní.

Me retiré pausadamente a los dormitorios. Mis pies dolían como si estuviera caminando en vidrios rotos, y mi cuerpo ardía con cada movimiento. Solo pensaba en dormir y olvidarme de mi existencia. El toque de queda estaba próximo a iniciar, pero no podía ir más rápido. Preferiría ser arrastrado a tener que caminar, y esto era lo más rápido que podía avanzar. Me apoyé de uno de los árboles próximos al dormitorio por unos minutos.

El cielo estaba de un profundo color índigo, y eso inmediatamente me recordó a Shinso, a quien no había visto desde hace varios días. De hecho, desde la última vez que salimos juntos… Pensar en lo que había dicho los chicos me hizo sentir ansioso. Esto era muy extraño.

El ruido de las ramas al alrededor, me hizo buscar el origen. Esperaba encontrarme algún animal salvaje, pero en se lugar, como si de una invocación se tratase, era Shinso quien estaba sentado al pie del árbol con una camiseta sin mangas, jadeando excesivamente. Permanecí unos minutos viendo los músculos superiores de su espalda; no recordaba que fuera tan fornido… Me distraje, sin pensar que esta era mi oportunidad para hablarle, considerando el poco tiempo restante del que disponíamos para estar afuera.

– ¡Shinso! – mi boca reaccionó más rápido que mi cerebro, aunque no creo que esta sea la primera vez. Como era de esperarse, se incorporó con rapidez, compresiblemente alterado
– ¿Era necesario? – mientras jadeaba llevando su cabello hacia atrás. El movimiento hizo que los músculos a través de la camiseta ceñida a su cuerpo se contornearan aún más, así como una vista más detallada de sus brazos. El uniforme no dejaba apreciar en su totalidad cuánto había mejorado su estado físico. – ¡Kaminari!
– ¡¿Qué?! – no puedo creer que me distraje, de nuevo
– Estás más despistado que de costumbre. ¿Estás bien?
– Sí. Solo estoy cansado.
– Somos dos. – girando su cabeza a la derecha.
– No te he visto últimamente. ¿Ocurre algo?
– No, ¡no! Claro que no. Es… solo que mi entrenamiento es más estricto que antes. Eso es todo. – Se veía tenso.
– De acuerdo. – Se veía decaído; quería animarlo. – ¿Sabes? Lo creas o no, verte ha sido lo mejor que me ha pasado hoy – y una vez lo dije en voz alta, me di cuenta de que, en efecto, era así. Él permaneció en silencio por unos segundos sorprendido.
– Yo también pienso lo mismo – formulando una sonrisa. Fue la voz del Prof. Aizawa, que nos interrumpió, cambiando la expresión del chico. – Tengo que irme. Nos vemos luego. – Yendo en dirección a él.
– Sí – apenas audible.

Permanecí unos segundos viéndolo alejarse, antes de dirigirme a los dormitorios. Es curioso cómo mientras estuve de pie hablando con él, me había olvidado de la fatiga, que volvía a mi cuerpo mientras subía las escaleras. Y fue a mitad del pasillo, cuando recapitulando la conversación que tuvimos, que caí en cuenta de lo que había dicho.
– ¡¿Qué fue lo que dije?! ¡¿Qué fue lo que él dijo?! – entré en pánico, me estaba hiperventilando; el aire se agotaba hasta que abrí una de las ventanas para tomar aire. – ¿Por qué me siento más idiota de la cuenta cuando estoy con él? – Cuando volví a cobrar la compostura, pude ver que mis mejillas estaban ligeramente rojizas. – Espero no haber conseguido un resfriado. – Dirigiéndome a mi habitación.

A lo mejor solo debía descansar, había sido un día muy arduo y quizás, tras una reconfortante noche de sueño, mis ideas estarían más claras, o lo más cercano a eso.


A Kaminari ya se le están viendo los colores.

Dato #30

Kaminari me empezó a caer mejor después de escribir este fic y ahora me encanta, porque obviamente tuve que leer más acerca de personaje.

...

Si te gusta lo que lees, no olvides dejar un comentario