Todoroki
(Lemon)

Las noches siguientes a mi regreso, no hacíamos más que compensar el tiempo en que no estuvimos juntos. No quería separarme de él, y pese a sus expresiones de disgusto, sé que él tampoco. Durante el día no hacía más que esperar a que llegara la noche para disfrutar de nuestra mutua compañía sin cohibiciones.

Estábamos sentados justo en el centro de su cama, uno al frente del otro. Mis manos recorrían su cabello y hombros, mientras sus manos formaban arrugas en los pliegues de mi pijama. Mi nariz estaba impregnada con su respiración y el dulce aroma a azúcar quemada. Nuestros labios se coordinaban con movimientos pausados, como si no quisiéramos concluir el beso. A él le gustaba tomar mi labio inferior, hasta bajar a mi barbilla y luego a mi cuello. Nuestros cuerpos se acercaban aún más y sutiles gemidos se hacían audibles con discreción.

Sentir sus labios húmedos recorrer desde mi clavícula hasta la yugular, no hacía más que afianzar mis dedos en su rubio cabello. Podría fácilmente volverme adicto a él, si ya para ese entonces no lo estaba. Las noches en las que dormí solo en mi futón, deseando refugiarme en su abrazo nocturno, me resultaron eternas.

Tomé nuevamente su rostro, para saciarme con sus labios, pasando a sus pómulos, su frente y nariz. Podía sentir como se estremecía a los repentinos roces, para nuevamente besarlo aferrándolo a mí.
– Te extrañé Bakugou, – pese a la oscuridad de la habitación y a la tenue luz exterior que se colaba entre las cortinas, pude notar un ligero tono carmesí en sus mejillas – mucho. – Mis manos no podía dejar de acariciarlo, verlo a los ojos me hacía sentir la urgencia de quererlo más cerca.
– Si te sientes culpable por irte sin decirme nada, puedes comenzar a contarme qué ocurrió – no parecía molesto, más bien expectante.
– De acuerdo – me giré hasta estar recostado en su pecho. Él apoyó s cabeza en mi hombro, al tiempo en que sus manos rodeaban mi cintura, acercándome a él. Tomé una profunda bocanada de aire antes de iniciar. – Con frecuencia estaba comenzando a experimentar episodios en los que recordaba los… constantes abusos de mi viejo – mis manos comenzaron a temblar. – Razones por la que mi madre está hospitalizada, mis hermanos retraídos y yo con la pesada carga de ser el resultado de lo que buscaba, una mera herramienta que lo supere. – Comenzaba a sentirme abrumado, mis músculos me dolían al pensar en nuestra última pelea, fue entonces cuando sentí cómo Bakugou entrelazaba sus dedos con los míos, calmándome al instante.
– No tienes que continuar si es muy difícil para ti. – su voz como en un susurro, eliminó la angustia que sentía.
– No podía pensar con claridad… – continué – Aún intento lidiar por lo que siento por él, mientras pienso en el tipo de héroe en el que me quiero convertir. –Giré mi rostro para encontrarme con sus ojos – No quería lastimarte y no supe cómo lidiar con lo que sentía…
– ¿Qué te hizo pensar que alejarte de mí iba a ser de ayuda? – liberó una de mis manos, para llevarla a mi mejilla – No dudes en hablar conmigo nunca. Siempre estaré para escucharte. – Solo cuando me hablaba con este tono neutral, sabía que hablaba con el Bakugou que a solo unos pocos había sido mostrado, y con el que quería estar siempre. – No me excluyas o me alejes de ti; quiero ayudarte. – No pude pensar en nada más que besarlo, esta vez con más ímpetu, tenía hambre de él. Entonces entendí que estaba agradecido de tenerlo en mi vida, de estar con él, tanto que comencé a cuestionarme si lo merecía.
– Gracias, Katsuki – apoyando mi frente contra la suya. Estaba tan sumergido en su presencia que lo llamé por su nombre. – Quiero llamarte así. – Él me miró conflictuado, adquiriendo un color rojizo. – Y quiero que me llames por mi nombre, que ahora que lo pienso, jamás lo has hecho. ¿Seguro que sabes mi nombre?
– ¡Claro que sí! – era divertido verlo así de complicado por solo nombrarlo
– Quiero escucharte decirlo – girándome para estar de nuevo frente a él. No solo estaba de un intenso color rojo, sino que también la temperatura en su rostro era palpablemente elevada.
– Eres un idiota … – acercándome a él con rapidez – Shoto – selló mi reacción con un beso, aunque no podía evitar sonreír en cada oscilación. Solo con él me sentía así de pleno, y quería que así fuera indefinidamente.
– Eres lo mejor que me ha pasado, Katsuki – logré decir en una breve pausa
– Lo sé – volviendo a tomar mis labios.

Nuestros compañeros habían comenzado sus prácticas con los profesionales. Estábamos reunidos en el área común. Debo admitir que me sentí un tanto abrumado de escucharlos; no podía evitar sentirme culpable al pensar que por mis conflictos internos saboteé mi propia prueba para adquirir la licencia provisional. Mientras veía a los demás en la distancia, Katsuki se acercó a mí.
– No lo pienses tanto, bicolor – él debía estar en una situación similar
– Es más complejo que eso – no quería volver a fallar. – Debemos alcanzarlos
– ¡Ya lo sé! – explotó. En efecto, también esto le afectaba.
– Lo haremos bien – volvió a gruñir. – Eres demasiado ruidoso
– Y tú te tomas las cosas con demasiada calma. – Chistó
– Por eso nos llevamos tan bien – tras escucharme, lejos de objetar, su rostro se relajó.
– Ustedes se han vuelto muy buenos amigos. Yo diría que demasiado… – nos interrumpió Mineta, al tiempo en que sentía un aura asesina rodear a Katsuki.
– Piérdete enano – amenazó. Él solo se limitó a mostrar una risa retorcida, pero lo más llamativo fue un sutil destello verdoso salir de sus ojos.
– Al menos yo sí aprobé mi examen. Y, hablando de eso, ¿cómo les vas a los mejores de la clase en su curso extracurricular? ¿Lograrán aprobarlo? – El chico se escurrió con velocidad lejos de nosotros, mientras trataba de contener al flemático
– ¡VOY A MATARTE, MALDITA UVA EVOLUCIONADA! – tomándolo por los hombros
– Si haces eso, no serás un héroe jamás – era el mejor argumento en el que podía pensar
– Nadie tiene que enterarse que fui yo… – adquiriendo compostura mientras yo no podía evitar sentirme preocupado por ese comentario.
– Vayamos a dormir. Tenemos un entrenamiento mañana. – invitándolo a seguirme. Pensar en esa expresión tan extraña que hizo Mineta, me hizo sentir incómodo, por alguna razón. – Katsuki – pude ver como sus hombros se tensaron al nombrarlo.
– Estamos en el pasillo
– Y no hay nadie… Ese no es el punto. ¿No notaste algo raro en Mineta? Me refiero a sus ojos, no sé… sentí algo extraño cuando se nos acercó
– Ese enano es un maldito pervertido, ¿qué esperabas? – a lo mejor fue solo mi impresión.

El rubio se detuvo en el segundo piso, cuando se supone que debíamos seguir a mi habitación. Así que lo abracé por detrás, sobresaltándolo un poco.
– Dijimos que esta noche sería en la mía
– Nunca estuve de acuerdo con eso; así que suéltame y vayamos a mi habitación – arrastrándome con él
– Decidámoslo con "piedra, papel y tijeras"
– Maldito sea el día en que Pikachu te enseñó ese maldito juego –colocándose frente a mí. Como dicta el juego, tras hacer nuestras apuestas y mostrar nuestra mano salí victorioso con papel sobre piedra, pero él tomó mi mano y la envolvió en la mía, como si el resultado hubiera sido el opuesto.
– Eso es infantil
– ¿Y qué harás al respecto? – acercándose a mí
– Dormiremos en mi habitación, como acordamos y porque gané
– Eso lo veremos – tomándome por la cintura hasta llegar a la puerta de su habitación. Tendría que recurrir a algo más. Lo acerqué a mí, y comencé besar su cuello. Sus manos en mi cintura ajustaron su agarre, mientras disimulaba una respiración agitada.
– Como quieras – susurré en su oreja, para hacer un camino de besos hasta su clavícula.

Esta vez, mis manos escalaron por su espalda con toda libertad, al tiempo en que lo empujaba poco a poco al inicio de las escaleras en el otro extremo, deteniéndome al pisar el primer escalón al tercer piso.
– Eres un manipulador – al darse cuenta de mis intenciones
– Y tú un timador; estamos hechos el uno para el otro – colgándome en su cuello. – Y a menos que quieras que nos vean, deberás venir conmigo a mi habitación, como acordamos. – volviendo a besar su cuello.
– Te detesto – al tiempo que lo guiaba escaleras arriba. – Tendrás que subir la maldita temperatura del iglú en el que duermes, entonces.
– O puedo abrazarte hasta quedar dormido – invitándolo entrar a mi habitación.
– Mañana es mi habitación – dijo mientras un escalofrío recorría su cuerpo, aunque la camiseta sin mangas tampoco era de ayuda. Estaba de pie, contra la puerta y yo coloqué mis brazos a su alrededor.
– ¿Entonces esto será una rutina en la que decidiremos en cuál habitación dormir? – llevando mis labios a su yugular. Sus manos se acomodaron en mis hombros y nuca.
– Solo si lo quieres bi… Shoto – las pocas veces que llegaba a llamarme por mi nombre, me hacían realmente feliz.
– Me encantaría dormir junto a ti todos los días – dije esta vez apoyando mi frente contra la suya.
– Como dije, eres un manipulador – recalcó para luego besar mi sonrisa.

Primero tomó mi labio inferior, para luego unir nuestros labios aún más. Yo lo acerqué todavía más a mí y él aferraba sus dedos en mi cabello. Sentía que en cada beso lo hacíamos con mayor propiedad, y así era. El tiempo que compartíamos juntos no hacía más que afianzar nuestra ascendente proximidad. Cediendo al movimiento oscilatorio y al choque de nuestras respiraciones, con cada beso solo quería afianzarlo a mí; con cada caricia, sentía el tiempo detenerse. Era como si solo existiéramos nosotros dos.

Me separé de él brevemente.
– ¿Aún tienes frío? – sintiendo mis brazos cubrir su torso. Ambos teníamos la respiración agitada, y los labios levemente carmesíes.
– Vayamos a dormir de una vez – llevándome a mi cama.
– Pondré la alarma – mientras él se acomodaba bajo la cobija. Tras colocarla en mi mesa de noche, me acurruqué a su espalda, dejando que mi brazo izquierdo lo cubriera, elevando la temperatura de mi cuerpo. Katsuki siempre colocaba su cabeza contra mi pecho y pese a que me causaba cosquillas, jamás lo detendría. Me gustaba acariciar su cabello hasta que se quedara dormido, y definitivamente me imaginaba haciéndolo por mucho tiempo.

Dentro de las actividades y entrenamientos que debíamos realizar para cumplir con los requisitos para adquirir nuestras licencias, estaban las de manejo de crisis en víctimas, justo el área en la que fallamos.
Entre los métodos a determinar para calmar los nervios de los afectados, debíamos determinar cuáles serían los más ideales dependiendo del estado o trauma que hayan experimentado.

– ¡Esto será divertido! – Utsushimi estaba disfrutando de todo el proceso.
– ¡YO VINE PARA SER UN HÉROE, NO UN PAYASO! – explotó mi rubio compañero
– Mostrar apoyo a las víctimas es esencial, ¡y yo soy excelente con los malabares! – Yorashi estaba bastante animado. Debo admitir que, desde nuestro primer desencuentro, hemos mejorado bastante nuestra relación, aunque aún no me convence que le agrade mi viejo.
– Quiero morir – se lamentó el rubio a mi lado
– Solo nos resta un mes, aguanta un poco más – acariciando sutilmente su cabello.

Llegamos a una zona de desastre donde como siempre, debíamos lidiar con diferentes emergencias, salvo que esta vez, la ayuda tardaría más de lo esperado, por lo que debíamos lidiar con el ánimo de los afectados. Tras la retirada de All Might se había convertido en prioridad socializar con las víctimas y calmarlos en caso de ser necesario.

– En esta oportunidad deberán desestresar a los afectados. Su misión es elevar su espíritu mientras los hacen sentir seguros – esta vez Ectoplasm era nuestro supervisor
– ¿Puedo hacer malabares? – el más corpulento de los cuatro indagó
– Cualquier tipo de entretenimiento es válido, sin embargo, deben optar por uno que no termine por disparar el frágil estado de las víctimas.
– Maldición – se quejó Katsuki entre dientes
– Evaluemos la situación antes de comenzar – propuse. Como se nos había sido enseñado, una forma para evaluar el estado general de los afectados era hacerles preguntas directas, interesándose por ellos. Katsuki aun lidiaba con la comunicación con los demás, pero por experiencia sabía que no era imposible apelar por un lado más apacible.
– ¡SUÉLTAME! – aunque fuese difícil. Uno de las víctimas profesionales con apariencia de niño se colaba de una de las granadas de sus brazos
– ¡Quiero jugar! – la pequeña figura se balanceaba junto con el movimiento forzado de él
– Con que jugar, eh… – Utsushimi se acercó al par. Poco después, con un soplo, generó una ilusión con un parque de diversiones. La víctima se alejó de Katsuki con destino a lo que pensó se había materializado ante sus ojos solo para que desapareciera poco después. Sus sollozos no se hicieron esperar, lo que empeoró el estado general.
– ¡Empeoraste todo, ilusionista! – reclamó para empeorar aún más la situación. Incluso yo comenzaba a estresarme.
– Discutir no resolverá nada – Yorashi elevó algunos escombros, con los cuales comenzó a intercambiarlos de una mano a otra. Primero comenzó con dos, tres, cinco; hasta que ya no pude seguir contado. Debo admitir que los dominaba con bastante destreza y los rehenes estaban absortos mientras lo veían. Sin embargo, el exceso de confianza en sus habilidades lo hizo creer capaz de poder hacerlo con elementos de mayor tamaño, haciendo que elevara un escombro de medida considerable sobre su cabeza, mientras sus manos maniobraban las rocas más pequeñas, hasta que una fuerte ventisca exterior, hizo que perdiera el control del flujo del aire.

Debido al tamaño del trozo sobre su cabeza y para no terminar aplastado, Katsuki rápidamente creó una explosión que, pese a estar controlada, no evitó que pequeños trozos fueran disparados a varias direcciones. Rápidamente creé una barrera de hielo que protegió a las víctimas, pero las expresiones de desaprobación y disgusto no se hicieron esperar. Al paso que íbamos, tendríamos las mismas o peores calificaciones que la última vez. Debíamos pensar en algo.

– ¡Eso fue muy estúpido! – Katsuki aún seguía expulsando chispas de sus manos
– ¡No fue intencional!, y al menos yo hice algo, ¿qué has hecho tú? – respondió el aludido
– ¡Por favor, no discutan! – la rubia se interpuso entre ambos
– Debemos mantener la calma – mientras derretía el muro de hielo.

La tensión también se estaba apoderando de mí. Fue entonces cuando pensé en las cosas que suelen relajarme cuando estoy estresado. Tomar té, comer soba fría, meditar y…
– Necesitamos algo llamativo, que los distraiga del ambiente en donde están – me acerqué al trío de ruidosos. – Tenemos que generar sonidos relajantes.
– ¿Música? – aclaró Utsushimi
– Puede ser – continué
– No tenemos nada que reproduzca música – aclaró Yorashi
– Pero tenemos esto – se nos habían proporcionado unos intercomunicadores – Podemos pedir que sintonicen alguna estación de radio. – continuó Katsuki
– Así que puedes ser colaborativo cuando quieres – comentó el de don eólico
– ¡¿QUÉ DIJISTE?!
– ¡Yo puedo crear la ilusión de un concierto! – Mi cara de confusión la invitó a continuar – Es un evento donde se reúnen muchas personas a ver a otras cantar y tocar instrumentos. – Creo haber visto algo así antes
– Hagámoslo entonces – continuó Yorashi, tomando su intercomunicador – Cabina de control solicitamos que sea sintonizada la estación de música más popular de toda la región – y tras una respuesta afirmativa, la estación de radio resonó en los cuatro dispositivos. – No se escucha lo suficiente alto – indicó
– Puedo crear estructuras cónicas en forma de megáfonos para incrementar el sonido – su rostro se iluminó
– ¡Eres un genio Todoroki! No se puede esperar menos del hijo de…
– Si quieres que nos llevemos bien, no terminarás esa frase – aseguré, a lo que él se contuvo.
– ¡Manos a la obra! – Utsushimi se alejó de los tres a un área más amplia al tiempo en que Katsuki generó una cortina de humo y yo creaba los megáfonos de hielo. Al principio no comprendí lo que pretendía, hasta que para cuando terminamos, Yorashi con una ráfaga de aire despejó el área y una increíble ilusión de lo que habló la rubia se formó ante nuestros ojos. Era un escenario donde se vislumbraban luces y personas que creo haber visto antes tocando instrumentos. La ilusión era tan convincente que de no saber lo que habíamos pensado, creería que era real. La amplificación que generaron las estructuras de hielo resultó mejor de lo que pensaba.

Las víctimas profesionales se acercaron a la ilusión emocionados. Saltaban y gritaban con emoción, con evidente mejor estado de humor. Utsushimi se encontraba moviéndose al ritmo de la música, mientras que Yorashi creaba sutiles corrientes de aire al compás de los instrumentos de percusión. Logramos aligerar las tensiones de los rehenes y las nuestras. Yo estaba a un costado viendo la escena, cuando Katsuki se acomodó a un costado.
– Eso fue muy ingenioso
– Todos cooperamos – aseguré. – Pero fuiste tu quien dio la idea de la estación de radio.
– Sí, soy todo un genio. – tomando uno de los pequeños explosivos adosados a su traje. Acto seguido lo lanzó hasta hacia la ilusión, lo que creo una explosión y humo que no hizo más que provocar más euforia entre los muy animados "heridos". No pude evitar reír ante la ingeniosa maniobra.
– Sí, lo eres – tomando su mano para fijarme en sus ojos, que resplandecían con ese brillo peculiar. Y pensar que al inicio de este trimestre apenas hablábamos y ahora estamos más unidos de lo que jamás imaginamos, y me encantaba.

Esa noche, me sentía inquieto por alguna razón que no lograba identificar. Me dirigí al balcón de la habitación, cerrando la puerta con precaución de no despertar a mis dos compañeros. Esa noche había luna llena y unas cuantas nubes dispersas. Supongo que me sentía ansioso por terminar, o más bien para sentirme al nivel de los demás. Fue nuestro pésimo desempeño el que nos trajo aquí en primer lugar, y temía arruinarlo una vez más. Me sentí tan sobrecogido que no pude evitar tomar mis brazos; el pensamiento era abrumador.
– ¿Qué haces aquí? – cerrando el panel detrás de él
– No puedo dormir
– Eso es obvio, pero ¿por qué? – Sentándose a mi lado
– Supongo que estoy ansioso por concluir. Eso es todo…
– ¿Seguro que solo es eso? – llevando su mano a mi cabello. Desde que me alejé de él por esa semana, había estado más atento a mis cambios de humor.
– No tienes que preocuparte – apoyándome en su hombro. Esa noche no había brisa y solo el sonido de los insectos nocturnos era perceptible.
– Eso quisiera creer, pero la última ve que estuviste así, no te vi por cinco días – acariciando mi cabeza
– Te dije que no volvería a preocuparte, Katsuki – mirándolo a los ojos. Parecía soñoliento, y aun así salió a verme. – Una vez terminemos el curso, estaré bien.
– Estaremos. – afirmo, a lo que sonreí para luego posar un ligero beso en sus labios.
– Vayamos a dormir. – invitándolo a seguirme.

Nuestros futones estaban uno justo al lado del otro. Era molesto estar tan cerca y lejos a la vez. Yorashi dormía plácidamente a la espalda de Katsuki, impidiéndome poder acurrucarme con él, y así era una vez por semana cuando debíamos venir al campamento.
– Quiero dormir contigo – me quejé, acomodado bajo de mi cobija
– Sabes muy bien que no podemos – mirándome de frente. Pude sentir cómo mi ceño se frunció al recordarlo. – Dame tu mano izquierda – al tiempo en que él dejaba la suya a la vista, dejando escapar un suspiro. Haciendo lo que me pidió, tomó mi mano y entrelazó sus dedos entre los míos. – Ahora duérmete. – exclamó antes de cerrar sus ojos.

Sentir la calidez de su mano en la mía, mejoró bastante mi estado de ánimo. Aunque no estuviéramos tan juntos como quisiera, verlo dormir sería algo de lo que nunca me aburriría, sin importar dónde estuviéramos. Y fue con la vista fijas en sus largas pestañas que pude conciliar el sueño.

...

Luego de que los chicos comenzaran a hacer sus prácticas con sus licencias, era innegable que el aura que emitían Uraraka, Tsuchan, Kirishima y en especial Midoriya era sombría. Pese a preguntarles qué ocurría, se mantenían en un estado de renuente negación. Incluso un día en que almorzábamos con Iida le ofrecí de mi soba al peliverde, al que accedió con las pupilas dilatadas; parecía haber estado llorando. Al parecer era un tema delicado, y quienes no estuviéramos involucrados, solo nos bastaba esperar a que se resolviera lo antes posible de la manera esperada.

– ¡Estoy harto del maldito curso extracurricular! – se quejó Katsuki mientras hacíamos estiramientos
– Nos resta menos de un mes para terminar, aunque imagino que eso no es lo único que te molesta – sabía muy bien cómo era cuando estaba incómodo por algo; a él le preocupaba Kirishima, y yo no estaba seguro de cómo sentirme al respecto, pero imagino que es normal, como Uraraka, Tsuchan y Midoriya, él había sido citado a una reunión.
– Algo ocurre con esos cuatro, y debe ser peor de lo que imaginamos – se incorporó para tomar agua
– Solo nos queda esperar. Ellos han demostrado un buen rendimiento y sé que sabrán lidiar con lo que se les pidió – y lo decía en serio, pero no podía evitar estar preocupado.
– Eso es lo más desesperante. – chistó.

Comenzamos a entrenar, luego de haber hecho un recorrido por el perímetro de la academia; a lo mejor retarlo a vencerlo haría que su preocupación se disipara un poco. Luego de al menos dos horas de diversas prácticas, decidimos finalizar por el día de hoy, siendo, para variar, él quien me presumía su victoria.
– Eres demasiado lento – se quejó de camino al dormitorio
– Considerando que eso viene de quien ganó el Festival Deportivo, ser el segundo más lento no está mal
– ¡¿A quién llamas lento?! – solo me limité a reír tras conseguir lo que quería
– Tus ojos adquieren un brillo especial cuando te enojas; me gusta – al decirle esto, se ruborizó para darme la espalda. Mirando un poco más a detalle, su espalda estaba brillante producto del sudor; la disparidad entre sus hombros a su cintura era una vista agradable y realmente la disfrutaba. Entonces tuve una idea algo siniestra. Como su sudor combustiona, activé mi don izquierdo y lentamente me aproximé a él y, sin siquiera tocarlo, el fuego se expandió sobre su piel con increíble velocidad.
– ¡¿Qué diablos?! – lo que más rápido se me ocurrió fue crear un trozo de hielo sobre su cabeza que rápidamente derretí, salpicándonos de agua a ambos. Estábamos empapados. Ante la escena no pude evitar reír. – ¡¿Qué es lo que te parece tan gracioso?! – Tomando mis mejillas que, pese al dolor, no evitaron que siguiera riendo.
– Si pudieras verte ahora, Katsuki – mientras no podía evitar reír.
– ¡Eres un idiota! – liberándome al fin
– Sí, pero soy tu idiota – le sonreí para verlo sonrojarse una vez más.

Fue una vez que las noticias informaron sobre el incidente de los yakuzas del Clan Shie Hassaikai que supimos la gravedad de la operación en la que estaban envueltos Uraraka, Tsuchan, Kirishima y Midoriya, siendo el pelirrojo el que terminó en peor estado, pero sin heridas graves, junto con su tutor FatGum y su compañero SunEater. Sin embargo, fueron Mirio Togata y Sr. Nighteye quienes terminaron en peores condiciones, siendo el primero despojado de su don tras ser impactado por un proyectil que contenía una droga borra dones; y su tutor, herido de gravedad, para luego ser informados de su deceso.

Las miradas sombrías estaban en los cuatros estudiantes una vez los recibimos al día posterior al incidente. Incluso nuestro profesor a cargo que formó parte del operativo, portaba un aura lúgubre. Según se nos había sido comunicado, el misticismo entorno a la operación era debido a las partes involucradas, en especial una niña cuyo don era el capaz de eliminar los dones, que a diferencia del de Eraserhead, lo hacía de forma permanente.

– ¡Regresaron! – Mineta fue el primero en acercarse a los cuatro.
– ¡Me alegra que estén bien! – Yaoyorozu estaba aliviada
– ¡Debió ser duro! – Kaminari también se acercó a ellos mientras yo permanecí hasta atrás. Katsuki se limitó a sentarse en uno de los sillones, nunca admitiría que estaba preocupado, en especial por Kirishima, a quien pude apreciar que vio de reojo… "Solo son amigos" me repito al ver momentos así.

– ¡Siempre terminan en líos de escala impensable! – al momento en que Kaminari casi hace caer el pastel de chocolate de Satou para abrazar al pelirrojo. – ¡Nos morimos de miedo! – Y tenía razón. Midoriya es un imán para problemas.

Mi celular vibró y me alejé al tiempo en que Iida hizo su aparición. Salí al exterior, pues había demasiado ruido adentro.
– ¡Mañana tengo tiempo libre, Shoto! – era mi viejo – Iré a ver tu entrenamiento. – Solo terminé la llamada. Tras nuestra última pelea, de alguna forma, se había estado mostrando más dócil, pero no podía evitar pensar que solo se trataba de hacer apariencias.

Tras terminar la llamada que también fue realizada a Katsuki, decidimos retirarnos. Debíamos estar listos muy temprano en la mañana del día siguiente.

– Estabas preocupado, ¿verdad Bakubro? – le cuestionó Kaminari recostándose de él
– ¡Voy a dormir! – dejándolo caer. Ha mejorado bastante, en otra ocasión le habría explotado la cara.
– ¿Tan pronto? ¿Acaso eres un viejo?
– ¡Cállate! A diferencia de ustedes, estoy ocupado – caminando en mi dirección
– Midoriya, Uraraka, Kirishima y Tsuchan, yo también me retiro – siguiéndolo a las escaleras.

Estaba sosteniendo el despertador con una expresión serena.

– ¿Estás más tranquilo ahora?
– ¿A qué te refieres? – colocando el objeto en la cabecera
– Con respecto a ellos cuatro
– ¡Ni que me importaran! – acomodándose bajo las sábanas, haciéndome un gesto que me invitaba a acompañarlo. Me acomodé delante de él rodeándolo con mi brazo
– Como digas – disimulando una sonrisa. Es realmente orgulloso. – Al fin terminaremos el curso extracurricular
– Ya no tendré que ver a ese par de idiotas – llevando su mano a mi cabello
– Sé que no te caen tan mal
– Ja, ¡sí claro! – me acomodé en su pecho. Podía sentir su pulso pausado y su aroma dulce. – Ahora duerme. – Y como una orden, poco después estaba dormido.

Según teníamos entendido debíamos presentar dos pruebas: una de resistencia física y otra de cuya naturaleza permanecería un misterio hasta que la presentáramos al día siguiente.

A nuestra salida del dormitorio, era el Prof. Present Mic quien nos esperaba en compañía de All Might.
– ¡Dense prisa, bad boys! – nos saludó el más enérgico de los dos
– Buen día – saludé
– Hoy los estaremos acompañando – confirmó el más reservado, y fue entonces cuando noté una escena potencialmente alarmante: Present Mic molestaba a Katsuki
– Eraser tendrá que alejarse de la escuela por el último incidente, así que seremos sus acompañantes. – comentó el más joven de ambos – ¡Así que consigan la licencia pronto! – apoyándose del cada vez visiblemente más molesto Katsuki.

Al llegar al campo de entrenamiento, nos dispersaron en distintas áreas. Utsushimi fue llevada a un área con escasa luminosidad, o más bien, nula; siendo ésta su debilidad pues es a través de la refracción de la luz que su poder es visible, lo que la obligaría a crear generar alguna abertura u otro medio que la cree. Por el contrario, Yorashi fue llevado a un área de intensas corrientes de aire, obligándolo a demostrar el dominio de su don en condiciones extremas; lo que nos dejó a Katsuki y a mí en situaciones similares a las de ellos. Mientras él tendría que crear explosiones en condiciones de exagerada humedad, yo tendría que controlar un incendio, creando grandes cantidades de hielo que debía derretir lo suficientemente rápido para evitar su expansión, sin causar un frente frío o la neutralización de ambos dones, o al menos esa sería mi estrategia.

– ¡Que inicie la prueba! – y así fue como fuimos aislados, o eso pensaba porque era posible ver el desempeño de los otros tres. ¿Para qué? Se supone que las áreas fueron diseñadas para cada uno en específico, a menos que no sea para mera distracción.

Al entrar al lugar, el aire era increíblemente denso. Las columnas de humo eran considerablemente extensas. Pensé en provocar la condensación del agua para que esta cayera desde arriba. Creé una muralla de hielo de menor cobertura para que éste fuese más maleable, sin embargo, no hacía más que evaporarlo.

El humo se estaba expandiendo dejando gran parte del bosque consumido; si no me apresuraba no habría incendio qué detener. El aire comenzaba a escasear… a la par de un murmullo del cual no sabía el origen; era como una especie de susurro apenas audible.

Cuando por poco soy herido por un árbol que se desprendió de su base, me vi obligado a irme a uno de los extremos donde al chocar con el límite, pude escuchar un forcejeo; era Yorashi. Viendo la pantalla en la parte superior pude ver que estaba lidiando con una tormenta de arena, o más bien, un tornado. En ese momento, mis ojos también se concentraron en las otras pantallas; el espacio donde estaba Katsuki era una especie de cueva donde el nivel del agua le llegaba hasta las rodillas. Por otro lado, Utsushimi era la única a la cual no podía ver pues su cámara estaba en total oscuridad.

De pronto, gritos comenzaron a resonar en uno de los extremos del área ¿Víctimas?

En donde me encontraba el humo era aún más denso y dificultaba mi visión. Si no creaba una apertura, terminaría inconsciente. Fue entonces cuando vi, un intercomunicador. Al principio pensé que se trataba de la cabina de control en caso de que no pudiéramos lidiar con la prueba, pero en ese caso, solo tendrían que intervenir, no esperar nuestro llamado…

Por lo pronto, logré condesar solo una pequeña porción del terreno con manejables trozos de hielo en lo que pensaba en alguna otra estrategia. Los demás estaban lidiando con sus propios espacios y yo sentía que ese intercomunicador era la clave. Me aproximé a él.
– ¿Alguien me escucha?
– ¡Todoroki! – era la voz de Yorashi, se percibía conflictuado, a la par del resoplido del viento en el micrófono

Miré a los monitores en la parte superior y, en efecto estaba justo en el centro del tornado, con los ojos cerrados para evitar el aire turbio que lo rodeaba. Sin embargo, mis ojos se fueron más lejos a la superficie superior del domo. Estaba seccionado… ¡Eso es!
– ¡Yorashi! Necesito que te acerques a uno de los extremos derechos de tu espacio hasta alcanzar algún intercomunicador – las áreas estaban unidas y considerando las condiciones en las que se encontraban el otro par, era probable que estuvieran en el mismo lugar.
– ¡Entendido! – me respondió con dificultad, mientras el aire escaseaba donde estaba.

Miré a las pantallas esperando respuesta de alguno de los otros dos, y dependiendo de cuál de ellos reaccionara, sabría que éste no era el único intercomunicador en todo el espacio. Fue Katsuki quien hizo un movimiento brusco y se desprendió de los accesorios en sus brazos para lanzarse al agua a su izquierda, bastante molesto. Lo que significa que…

Condensé nuevamente la mayor cantidad de agua posible para disipar mi camino hacia el otro extremo.
– ¡Utsushimi! ¡Necesito que estés preparada para una explosión considerable! – Sabía que donde estaba era total oscuridad, por lo que no podría acercarse al intercomunicador. Una vez más cerca, pude confirmar que los gritos provenían de su sección, aunque se escuchaban sofocados. – ¡Vendrá del lado izquierdo!

Me trasladé nuevamente al extremo opuesto donde estaba el otro intercomunicador, esquivando algunas ramas y aguantando la respiración el mayor tiempo posible. Mis ojos ardían.
– ¡Yorashi necesito que le pidas a Bakugou que haga una abertura en donde está el intercomunicador!
– ¡Lo intentaré! – respondió con dificultad. Para este punto la visibilidad era casi nula y yo estaba sumergido en un muro de humo, estaba perdiendo el conocimiento…

Una sucesión de explosiones audiblemente contenidas activó mis sentidos y poco después otra aún mayor rompió una de las divisiones del espacio done estaba. Rápidamente, ráfagas de viento y arena se dirigieron al bosque, cesando el humo y las llamas, al tiempo en que el aire se volvía respirable. Yorashi fue quien se acercó a levantarme. De pie, ambos miramos el par de monitores restantes, donde ahora Utsushimi si era visible. Katsuki había creado una abertura que creó la suficiente luz como para ser distinguible.

En el fondo, se veían víctimas profesionales sollozando, por lo que la chica rápidamente creó una ilusión que los calmó; eran una especie de botargas bailarinas que lograron su cometido. Katsuki se acercó a nosotros luego de ayudar a las víctimas salir, más calmado de lo que jamás lo habría imaginado en esas condiciones.

Yorashi se acercó a ellos para quitar algunos escombros mientras yo me recuperaba recostado de un árbol.

– ¿Estás bien? – Inclinado en frente de mí. De su cabello aún caían gotas de agua.
– Sí, solo un poco agotado
– ¡Prueba finalizada! – La voz del evaluador resonó en el lugar para dar paso a la alarma que anunció el final de la prueba, mientras yo exhalé agotado.
– Al fin terminaremos de este maldito suplicio. Y tú, ¿por qué estás tan feliz? – Mirándome extrañado. Creé una muralla de hielo que nos encerró a ambos en una bóveda, y antes de que pudiera decir algo más lo acerqué a mí para besarlo. Sus labios estaban húmedos y su piel fría.
– ¡¿Qué haces?! – sentado a mi lado
– Estoy abrumado, pero que estés aquí me hace sentir mucho mejor – tomando su mano
– Idiota, en esta situación vamos a llamar la atención – tomando mi rostro, para esta vez ser él quien me besara. Tenerlo cerca me hizo sentir más tranquilo, pero la preocupación no desapareció del todo.

Al final no pude contener el fuego, así que no estaba seguro de mi desempeño. Ni siquiera sabía si intervenir en las pruebas de los demás era lo que debía hacer; solo bastaba escuchar los resultados.

– Todos aprobaron – los dos estudiantes de Shiketsu fueron los más felices
– Pero no logré detener el incendio – comenté confundido
– Pero fuiste tu quien se dio cuenta de que era necesario acudir a los demás por ayuda. – el hombre de cabello blancuzco se acercó a nosotros – Esta era una prueba de cooperación en la que también era necesario conocer a sus colegas. En sus funciones como héroes profesionales se verán en situaciones donde tendrán que evaluar si seguir adelante por sí mismos o solicitar ayuda de otros héroes para compensar debilidades. Ser héroes es un trabajo en equipo.
– No debes dudar de ti, Todoroki – Yorashi, mostrándose amigable
– No solo eres guapo sino también un genio – dijo la rubia, cerrando un ojo sonriente. No entendí el gesto y Katsuki chistó; yo, en cambio, estaba aliviado. – Buen desempeño, pueden retirarse a descansar. Mañana será su última prueba – alejándose de nosotros.

– ¡Al parecer estás totalmente recuperada, Kemy! Esa ilusión fue fantástica
– Sí, ya estoy mucho mejor.
– Ya comenzaron a hablar estupideces de nuevo – uniéndonos a ellos.
– ¿Estabas enferma, Utsushimi?
– Siempre tan amigable, Todoroki. Pero recuerda que puedes llamarme Kemy – acercándose a mí. – Estuve dormida por cuatro días y no recordaba nada. Por eso no estuve en el examen.
– Pero te vimos en la primera práctica…
– No era yo – Katsuki y yo intercambiamos miradas. Eso era muy extraño. – Se siguen haciendo investigaciones de lo que ocurrió. – Ella dio otro paso al frente – Pero me alegra saber que estás preocupado por mí, Todoroki – colgándose de mi cuello, solo para que Katsuki provocara una explosión que solo fue retenida por otros supervisores que nos elogiaron por nuestro desempeño.

Esa noche, la situación que llevó a la chica a tomar estas pruebas me dejó pensativo.

– Katsuki, ¿no te pareció extraño lo que le ocurrió a Utsushimi? – él se detuvo al escuchar su nombre – No sería la primera vez que se filtra información
– Sí, es muy extraño. Pero la idiota también es muy distraída. – Se veía distante. Me acerqué para tomar su mano.
– ¿Qué tal si esto tiene que ver con LOV? – sus ojos se expandieron
– No tienes por qué estar tan serio – levantando mi barbilla – Si me llego a topar con ellos de nuevo, los haré explotar de adentro hacia afuera. – pese a su comentario, no podía evitar estar preocupado. Solo recordaba cuando lo secuestraron.
– No quiero que…
– No pasará nada – esta vez tomando mi rostro en sus manos. – Vamos a estar bien – uniendo mi frente a la de él. Quería creerle, pero pensar en la facilidad con la que hasta ahora habían conseguido acercarse a la academia, era alarmante. Sin abundar más en el tema, nos retiramos a la habitación.

….

– ¡Ya llegamos! – esta vez nos llevaron a unas instalaciones distintas a las demás. El día anterior no vi señales de mi viejo, pero no descarté la posibilidad de que estuviese presente, además de que la idea de que All Might estuviera presente, no dejaba de darme un mal presentimiento. Solo espero que no llegaran a encontrarse, y mucho menos con…

– ¡Al fin llegaron! – Yorashi se hizo notar con su enérgica voz. Escucharlo me hacía sentir agotado.
– Se ven muy apuestos en sus uniformes – siendo saludados ahora por Utsushimi – ¿Están solteros?
– Jamás una idiota como tú sería de nuestro interés – chistó mi acompañante
– Sí, lo he podido apreciar... – Sonriéndonos con una mirada sagaz. No podía evitar pensar que siempre parecía dejar sus oraciones a medias.
– Utsushimi, los de Shiketsu no deben relacionarse con seres inferiores – un chico que me recordó al chico del 1–C se nos acercó.
– ¡Tú no deberías estar aquí! – y al parecer es conocido de Katsuki
– ¡Me dieron permiso para observarlos! – con un carácter similar
– No eres más que un fastidio, Sisi – chistó el rubio
– ¡Soy Seiji Shishikura!
– Por cierto, eres hijo de Endeavor, ¿verdad? – eso me revolvió el estómago – ¡Eres apuesto y famoso!, ¡No se puede pedir más! – ella se acercaba más a mí, hasta que el más explosivo de los cinco se interpuso entre ambos
– ¡Piérdete ilusionista!
– Lo siento, no quise sobrepasar tus límites – ¿Límites? Ella decía cosas muy confusas y me pregunto si lo hacía solo para molestar a Katsuki.

Fuimos a cambiarnos y Yorashi comenzó a hacerme preguntas:
– ¿Qué te gusta comer?
– Los fideos zaru soba.
– A mí me gusta la soba caliente.
– No coincidimos
– Para nada. –Puso una mano sobre mi hombro – Pero creo que nos acercamos un poco. – Justo después Katsuki se interpuso entre ambos, apartando al corpulento de mí. Aunque, no entiendo porqué insiste en que seamos amigos. Seguimos caminando hacia una gran nave.

– El entrenamiento de hoy se hará en este centro deportivo – quien nos esperaba era el sr. Mera, el encargado de hacerle seguimiento a nuestras prácticas. Esta vez estábamos acompañados de más estudiantes.
– ¡Shoto! – maldición. Debo ignorarlo… – ¡Tú no tropezarás aquí! ¡Muéstrales de lo que estás hecho!
– No puede ser, ¡es Endeavor! – y así fue como la concentración del grupo se esfumó, lo que me recordó…
– El héroe número dos… No, el número uno – Yorashi tenía un semblante sombrío, justo lo que me temía si mi viejo se hacía presente.
– Esperen, el que está al lado de él no es…
– ¡All Might!
– ¡Genial! – me estaba sintiendo irritado, así que les di la espalda.
– Solo resiste, es nuestra última prueba – colocándose frente a mí. – No dejes que tu viejo te fastidie. – Mostrándome una sutil sonrisa, que alivió mi tensión
– Sí – devolviéndole el gesto.
– ¡Cálmense por favor! – pidió el sr. Mera.

Nos dividieron en grupos de cuatro y, como antes, estábamos Utsushimi, Yorashi, Katsuki y yo. Las puertas del ala izquierda se abrieron, dando lugar al actual héroe número diez, Gang Orca, con quien tuve un encuentro muy desafortunado junto con Yorashi.
– Sé que el anterior examen los dejó sin aliento, pero esta vez será una prueba más desafiante – ¿Más desafiante? Esto sería peor de lo que pensé… – ¡Fracasados! – Caminaba a paso militar a nuestro alrededor. – El tiempo con ustedes me hizo darme cuenta de que… No son héroes, ¡son seres inferiores!
– ¡Sí, señor! – respondieron a coro los demás
– ¡No los escucho!
– ¡SÍ, SEÑOR! – aún más fuerte.

Luego de una sesión de intimidación, procedió a darnos las indicaciones de lugar.

– Sé que son lo suficientemente eficientes en combate, pero eso es todo. Si bien es cierto que han mejorado su relación con las víctimas, aún les toca enfrentarse a otro reto igual de importante – ahora era la puerta derecha la que se abría. – Hoy realizarán una prueba especial. Lo que les falta es tener corazón. – Un grupo de niños muy ruidosos se hizo presente. – ¡Conecten sus corazones en este duelo de muerte! ¡Esa es su prueba!

– ¡SON HÉROES! – Y yo que pensaba que Yorashi era agotador. Los infantes corrieron hacia nosotros con energía desbordante. Katsuki los miraba con desprecio mientras se precipitaban hacia él. Esto sería realmente desafiante.
– ¡ALEJENSE DE MÍ, MOCOSOS! – para unos más que otros. Espero que esto no genere heridos, no muchos, al menos…


Que capítulo bastante laaaaargoooo...

Dato #40

Me gusta lo sutil y que vaya en aumento poco a poco. Así que a partir de ahora solo será exponencial..

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