Bakugou

Por más que les gritaba, no hacían más que pegarse como sanguijuelas a mí.

– Son estudiantes de la Primaria Masegaki – continuó hablando la orca antropomórfica – Deben hacer que confíen en ustedes. – Maldición, de payaso a niñera. Este maldito curso me estaba llevando al límite.
– ¡¿Y EL DUELO A MUERTE?! – mi grito hizo llorar a uno de los enanos.
– Lo hiciste llorar – se quejó otro. Si pretendía pasar este examen, debía ser más "gentil" con ellos. Pensar en esto no hacía más que recordarme al nerd de Deku.
– ¡No llores! – ordené, sin resultados
– Hay gente así – la voz provenía de un microbio recostado en la pared. – Adultos que creen que gritando conseguirán todo lo que quieren, por eso no nos inspiran. – Me recordaba a la copiadora del 1–B.
Mirando alrededor, todos lidiaban como podían con la cuadrilla de musarañas. Shoto era asediado por los engendros con respecto a sus accesorios, cuyas conclusiones a lo mejor no eran tan extravagantes… El pelón era un saco de boxeo y la otra solo estaba de lasciva estrujando a las aberraciones contra su pecho.

Distraído viendo a los demás, un par de los mini demonios tomó mis granadas y comenzó a correr. Me sentí tentado a activarlas, pero para variar la voz de Shoto que me decía que herir de gravedad a inocentes era ilegal, me contuvo. No entiendo qué diablos pretendían que hiciéramos con estos enanos. Y como si me hubiera leído la mente, recibí la respuesta.

– Deberán colaborar para ganarse el corazón de la clase – ¡¿Otra maldita vez?!
– ¡¿Seremos niñeras?! – protesté solo para que me diera la espalda.

Los supervisores, el idiota con don de albóndiga, All Might y Endeavor tenían los ojos puestos en nosotros. Cuando la voz de la cacatúa que tenemos pro profesor estalló los altavoces

– ¡VAMOS A SUBIR ESOS ÁNIMOS! – maldición – Empezó la batalla entre los niños y los aspirantes a héroes – solo un chasquido, y todo esto terminaría antes de que lo notasen, pero no podemos hacerles daño, sino hacerlos sentir confiados e inspirados… ¡¿Cómo carajos íbamos a hacer eso?!
– ¡Devuélveme eso! ¡No son juguetes! – al tiempo que esquivaba a los malandrines como en campo minado.
– ¿Por qué dejaste que te los quitaran? – era Shoto, siendo atrapado por dos insectos
– ¡Me los quité porque son peligrosos! – pasando al lado de la exhibicionista
– Acercarnos a sus corazones es algo muy ambiguo – el monstruo que tenía en frente solo le gruñía
– ¡Los pececitos no saben qué hacer! – Yo los llamaría pirañas. No sé qué era más molesto, los gritos de los renacuajos o la maldita e innecesaria narración de Present Mic – ¿Qué deberían hacer? ¿Qué propone usted profesora? – La mujer a duras penas podía hablar, y no la culparía. Tener que lidiar a diario con este suplicio debía ser agotador.
– Los primeros cursos son clave para desarrollar la personalidad. Los dones influyen mucho, así que se realiza terapia. – Tenía los ojos hinchados. – Los apoyamos para que mantengan una mente sana, pero no es un método perfecto. Los niños de esta clase nos cerraron su corazón. – Estaba a punto de derrumbarse. – Sé que es mi responsabilidad, pero pensé que relacionándose con quienes también persiguen su sueño los motivaría a mejorar. – Esto era una carga.
– Basta de tonterías – Shoto se incorporó mirando al frente. – Necesitan ayuda
– Tenemos que hacernos sus amigos, ¿no? – prosiguió el otro – ¡Vamos!
– Terminemos pronto de vigilar a estos mocosos, ¡para acabar de una maldita vez!
– ¡Bakugou vuelve a decir tonterías! – y luego voy a explotarle el micrófono a esa cacatúa
– A la profesora la ignoran porque no cumple su papel de líder. Ellos los controlan a ella. Y algo me dice que el cabecilla de todo esto está entre ellos – y ya tenía una idea de quien podría tratarse.
– Pero, ¿qué haremos una vez lo identifiquemos? – su voz monótona llamó mi atención
– Lo someteremos para dar el ejemplo – relajando mis nudillos – ¡Lo más efectivo es hacer que vea lo insignificante que es!
– ¡Tenemos que hacernos sus amigos! – el eólico insistía en esa estupidez.

Me acerqué a los enanos a ver quién sería el más valiente.
– ¿Quién es el más fuerte? ¡Lo reto a enfrentarme!
– ¡No creo que eso funcione! – maldito sea el momento en que consiguió un micrófono
– Esas ideas anticuadas y violentas… – Te tengo. Era la versión en miniatura del molesto de la clase 1–B – Revelan lo que tienen aquí – señalando su cien
– ¡Lo dijo bien claro! – y de los altavoces salían comentarios que a nadie le importaban
– ¡Sal y enfréntame! – lo reté
– Bakugou – ahora era extraño que me llamara así, luego de usar mi nombre de pila
– La violencia no está de moda – la otra también intentó detenerme
– ¡PUES QUE LO ESTÉ!
– No debemos intimidarlos si queremos hacerlos nuestros amigos – el pelón ya parecía repetidora. – ¡¿Quieren ser un héroe?! – se acercó a los mocosos y varios comenzaron a postularse. ¡Yo también quiero ser un héroe! Pero lo más importante es tener pasión. – Pese a lo idiota de su discurso, parecía funcionar. – Los héroes protegen las sonrisas de todos. ¿Creen que podrán ser uno si entristecen a la profesora?
– No… – estaba causando efecto – Pero si ustedes están aquí es porque le causaron problemas a los profesores y oficiales. – Y así el insignificante avance se fue al carajo. Maldita sea, hubiera preferido un duelo a muerte.
– ¡Lo siento! – humillándose a la altura de los microbios
– Cuando era niña, la primaria no era así
– ¡Por eso debemos recurrir a la violencia!
– Bakugou, no – me reprochó
– ¿Qué? Así me criaron a mí
– Eso explica mucho… – apartando la mirada de mí para ver hacia el frente. – Hay otra forma.
– ¿Así? Pues haznos una demostración, erudito – se fue acercando a ellos
– Soy un estudiante de la Academia U.A., Shoto. Mi padre es el actual héroe número uno, Endeavor, pero lo odio… – les empezó a contar su vida. A veces era demasiado denso y, como era de esperar, no resultó como lo que sea que hubiera imaginado.
– Mejor suerte para la próxima – Acercándome a él, que aún estaba cabizbajo. Quería acariciarle el cabello, pero me contuve.

Esto era inútil.

– Están intentando presentarse de la forma normal. ¿Por qué no mejor les enseñamos nuestros dones? – De hecho, eso no sonaba mal. Al fin decía algo con sentido la rubia.
– Les gusta ponernos en aprietos. ¡Háganosles una demostración práctica!
– ¡Hagámoslo! – secundó el corpulento y entonces el grupo de malandrines se levantó en nuestra contra
– ¡Vengan aquí mocosos! Los estoy esperando – humo salía de mis palmas esperando ignición. Pero justo acabé mi diálogo, para ser atacado por una esfera púrpura que logré esquivar, pero que deshizo mi antifaz. Maldito enano, me las iba a pagar.

Poco después todos los mocosos comenzaron a usar sus dones, en un ataque sin tregua. Humo, pétalos, anillos de luz, incluso martillos de madera venían a nuestra dirección. ¡¿Qué clase de dones son esos?! Una explosión provocada por un tanque salido de la boca de un engendro fue lo que concluyó el asedio. ¡UNA MALDITA EXPLOSIÓN! Esto ya era el colmo.
– Pero, ¿qué significa esto? Cuando yo tenía su edad no era tan poderoso, ni física, ni legal, ni mentalmente – ni lo eres ahora tampoco

– Atacan sin miramientos – el humo se disipaba alrededor. – ¡Qué arrogantes! – chisté
– Parecen creerse invencibles – Shoto estaba igual de apacible e imperturbable que de costumbre
– No quiero pelear, quiero hacerme su amigo – estoy harto del calvo – ¡Hagámoslos entrar en razón!
– Espera, no podemos ser hostiles. – La rubia lo detuvo, y odio admitir que tenía razón.
– Lo sé. Por eso haremos que piensen que somos geniales. Por eso, si los vence alguien a quien desprecian, se sentirán fatal. Debemos crear el efecto contrario
– A ese paso esos niños… – el calvo me interrumpió – Terminarán causando problemas como yo en el examen. No quiero que se repita lo mismo.
– No. – Shoto lo condescendió. Esa sonrisa era mi debilidad. – Incluso nosotros podemos expandir la visión de esos niños. Y otro ataque retenido por un muro de hielo, demostrando sus increíbles reflejos.
– No les hicieron daño nuestros dones. – Por supuesto que no. Son como moscas en una telaraña. – ¡Mostrémosles todo nuestro poder!
– Iré yo – una de los insulsos se acercaba a nosotros – ¡Queen Beam! – se dirigía a… él. Cuando intenté acercarme, la lasciva se adelantó y sopló en dirección al ataque cubriendo su cuerpo, creando una ilusión… inesperada
– Oye… Quiero ver tu lindo rostro y ese ceño fruncido lo estropea – una flamante ilusión de Shoto apareció una vez disipado el humo. La célula estaba asombrada al verlo, y no la culpo, pero yo estaba más bien al borde de un ataque de risa.
– "Quiero ver tu lindo rostro" – imité, para luego reír distendidamente – ¡Glamouroki es genial! – mientras no podía contener mi risa
– ¿Acaso fue tan divertido? – el aludido seguía igual de denso, pero al mirarlo estaba feliz. ¡Maldición!, si me desconcentraba iba a quedar en evidencia.
– Ojalá alguien me dijera eso, aunque estoy segura que Todoroki tiene a quien decírselo… – eso me puso en un estado de alerta involuntario. Estúpida ilusionista.
– Sigamos con mi idea principal – y el seguía insistiendo. Accedimos y el muy tarado creó una ventisca elevando a los engendros.
– Sus dones son increíbles, no lo dudo, pero ¡deben aprender a usarlos mejor! ¡Allá vamos!
– La verdad es que este sitio es algo aburrido – la otra sopló en dirección a los renacuajos, creando una aurora boreal. Está de más decir que no solo los mocosos estaban asombrados, Shoto también contempló la escena por un momento... Necesito concentrarme. Él, de igual forma, congeló una estructura en forma de toboganes de hielo de considerable altura, congelando en ellos los restos de los dones de los mocosos. Incluso creo círculos de fuego; era asombroso.

El calvo controlaba la dirección del aire guiando a los niños, al tiempo en que yo observaba el panorama. Ahora realmente estaba funcionando, estaban embelesados viendo a los otros participar de lo que sea que estaba ocurriendo.
– No podíamos crear una forma tan compleja, así que usamos sus dones como base. – El bicolor comentó mirando la estructura. – Tienen muy buenos dones. – Concluyó, para ser rodeados de los otros que quería participar. – Pónganse en fila.

Busqué alrededor al rubio que parecía dirigir el resto. Estaba apartado a un costado de la estructura, y decididamente me acerqué a él.
– Oye, únete tú también – tomándolo del brazo.
– ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame! ¡Ustedes son inferiores!
– Tú eres el que manda, ¿no? – se detuvo – Si sigues despreciando a todo el mundo, no verás tu propia debilidad. – Recordé al maldito de Deku y la vez que Shoto me hizo compañía en el templo durante la tormenta eléctrica. – Es un consejo de alguien mayor. Recuérdalo. – convencido, fue más fácil llevarlo al frente. – ¡Calvo, Todoroki!
– ¡Que no soy calvo! – elevando al niño. – ¡Colaboremos para crear algo aún mejor! ¡Una montaña rusa!
– No creo que eso sea posible – objetó el otro, creando una pequeña flama en su mano izquierda. Desde el Festival Deportivo hasta ahora, se mostraba feliz utilizándolo y eso me alegraba a mí también.

– Les pedí que colaboraran para ganarse el corazón de los niños, y cumplieron bien un encargo tan abstracto – el muy infeliz siempre lo supo. La orca nos reunió para darnos los resultados. – Aprobaron la prueba con éxito – Esto era lo que estaba esperando desde el inicio. – No olviden lo que aprendieron hoy y sigan esforzándose… ¡Rufianes! – su postura cambió de la nada. Pero poco o nada me importada, ¡por fin había terminado el maldito curso extracurricular!

Nos cambiamos a nuestros uniformes para irnos de ese maldito lugar.
– Estuve pensándolo y creo que me agradas. – Acercándose a Shoto – Y creo que nuestros dones son compatibles.
– Ya veo
– Oye Bakugou, eres muy guapo cuando estás callado. Deberías hacerlo más seguido… – la lasciva volvía a molestar – Aunque creo ser la única en notarlo, ¿verdad?
– ¡Cállate!

En la entrada, nos esperaban los profesores, la albóndiga de Shiketsu y el viejo de Shoto. Parecían sostener una conversación.
– ¿De qué hablan? – se les acercó la rubia
– ¡Hablábamos de ti, idiota!
– ¿De mí?
– Esta vez la liga se metió con otra academia distinta a la U.A. Y fue solo a partir de la relación formada por el examen para la licencia provisional. – Comentó All Might – Estamos compartiendo información.
– Estamos pensando en proponer un entrenamiento en conjunto – comentó el otro profesor
– Voy a derrotarte de nuevo, infeliz
– ¡Sigues teniendo ese lenguaje vulgar!
– Mira quien habla – el tipo albóndiga me miraba con desdén, pero no pude evitar desviar la vista hacia Shoto, que hablaba con su padre. No escuchaba la conversación, pero ante el intento de una caricia, quitó la mano de su viejo con brusquedad; tenía el ceño fruncido. Aunque, pensándolo bien, lo extraño sería lo contrario, pensando en el último encuentro que sostuvieron.

– Estoy orgulloso de ti, hijo – su voz resaltó del resto. – Quiero convertirme en un héroe del que te sientas orgulloso. – Shoto solo se limitó a llevar una mano a su cuello.
– Haz lo que quieras. – Y entonces el calvo se acercó a ellos tras golpearse la cabeza contra el pavimento. Que tipo tan raro. Shoto se alejó de ambos y, cuando me acerqué a él, tras dar una breve mirada sobre su hombro en dirección al hombre, una leve curvatura ascendente se formó en sus labios. A lo mejor su relación no esté tan perdida, después de todo.


Nunca he pensado que la comedia es mi fuerte, pero espero haberte sacado algunas risas al leer.

Dato #41

Este es uno de los capítulos que más me gusta del anime. Bakugou puede hacer esa cara a voluntad y se la reserva.

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