Dabi

(Menciones de violencia y sangre)

Poco después de salir a rescatar a las víctimas del ataque orquestado por Mr. Compress, Spinner y yo nos dedicamos a destrozar los archivos, mientras Twice hacía guardia. Eran documentos de casos y patrullaje, nada relevante, hasta que uno llamó mi atención.
– ¿Por qué éste, de todos los demás, estaría más resguardado que el resto? – incluso el folder era de otro color. Considerando que esta información me podría resultar útil, tomé el archivo sin que mi compañero lo notase. Concluimos el trabajo lo antes posible, solo para poco después despedirme del héroe alado.

Debido a los acontecimientos con el Clan Shie Hassaikai, no había tenido tiempo para revisar el archivo con detenimiento. Según tenía entendido el tipo había estado creando una droga que, a diferencia de ese profesor de la academia de aspirantes a pedantes, eliminaba permanentemente los dones de quienes impactaba, todo esto gracias a una niña. Esa resultó ser una premisa atractiva por el fetichista de manos, sin embargo, esa no parecía ser su única intención. Si bien no estaba explícito, imagino que la presencia del halcón no era necesario en esta ocasión, o más bien, conveniente.

Tras un nefasto primer encuentro, en el que por las pláticas con Spinner el brazo de Mr. Compress no fue la única perdida, considerando la ausencia de Magne, y una reunión posterior, Shigaraki había llegado a un acuerdo con el líder de los yakuzas, Kai Chisaki, mejor conocido como Overhaul. Con esta especie de alianza, él había solicitado la incorporación temporal de la loca bebe sangre y Twice.

– ¿Colaborar con el Hassaikai? – Twice estaba entendiblemente confundido
– Sí, no hagas que lo repita – le replicó su líder – Su plan aporta beneficios. Toga y Twice a partir de hoy son miembros de la yakuza.
– Esa broma no tiene gracia – protestó. El resto permanecíamos en silencio intentando convencernos de tan absurdo plan. – ¡Qué interesante Shigaraki!
– También quería llevarse a Kurogiri, pero conseguí que cediera. – Comenzó a caminar al centro de la habitación. – Además, él está tratando un asunto importante. Se moverán por el subsue…
– ¡¿Qué beneficio hay?! – y pensar que quien me rescató terminaría en este estado tan deplorable – ¡¿Ahora eres un líder frío?! – el hombre de inestable personalidad, se atrevió a colocar una mano sobre quien con solo un toque podría desintegrarlo. – ¿Te dejaste influenciar por un enmascarado? Mató a Magne; le quitó un brazo a Mr. Compress. Y yo fui quien lo trajo aquí… – ¡Ah!, todo esto era porque sentía culpa, perfecta para desestabilizarlo aún más. Pero su siguiente diálogo me dejo pensativo – Yo también soy humano, Shigaraki. – De alguna forma, tras mi muerte a los doce, ya no me consideraba como uno, sino más bien como un agente del caos como mayor pasatiempo, pero tras quitarse la máscara comprendí que a lo mejor era el único que no se veía así mismo como humano. – ¡Dile algo también, Toga!
– ¿Qué somos para ti, Tomura? – algo me decía que de esa respuesta dependía que se mantuviese la inestable paz que aun imperaba en el lugar. Una palabra fuera de lugar, y el caos nos haría presa fácil del desequilibrio mental de todos los presentes. Para ser sincero, nunca me había interesado menos lo que el resentido de Shigaraki pensara de nosotros, hasta ahora. Si iba a ser su simple marioneta para usar a su gusto, no estaría mal escuchar su justificación. – Para mí, la liga es un lugar agradable – es justo ese argumento lo que me confirma su escasa salud mental, pese a que de eso puedo dar testimonio. La chica se apeó del oxidado escritorio donde estaba para acercarse lentamente al mencionado. – Todo empezó con Stain. – Ahora comenzó a girar – Y también quiero hacer lo que me plazca. Quiero un mundo donde sea fácil vivir. Dime, Tomura – y como supuse, era cuestión de minutos antes de que comenzara el desbarajuste. La chica llevó uno de los cuchillos a la yugular del estoico dirigente, al tiempo en que Twice la acompañaba. – ¿Por qué tengo que hacer algo que no quiero hacer? – Tomura permaneció en silencio por unos segundos, y debo suponer que esta vez su argumento sería lo suficientemente convincente como para despojar a "padre" de su rostro.
– ¿Por qué? – Si bien era uno de los que mayores estragos había causado a la sociedad de héroes, el amante de las prótesis aún me parecía un tipo endeble y de poco temple. La única razón por la que simulaba seguir sus órdenes era solo por sus facilidades. Estaba consciente que necesitaría de varios para terminar con el hipócrita número uno, y si de paso nos quitábamos a otros de su mismo calibre de paso, mucho mejor, pero fue durante esa reunión que mi punto de vista hacia él tastabilló ligeramente.

Su postura, sus ojos e incluso su tono de voz parecía provenir de otra persona, y no de lo último que recordaba de él.
– Por mi bien y por el suyo. – Por primera vez, todos parecieron estar atentos a sus palabras, incluyéndome – Ellos quieren limitar nuestra movilidad y quedarse con ustedes que son muy útiles. Quieren someternos poco a poco. Eso no era un trato entre iguales. – La chica alejó su arma blanca del cuello del locutor, muestra de que su discurso surgía efecto. – Twice, dijiste que querías asumir la responsabilidad, ¿no? Puedes hacerlo así. Yo… confío en ustedes. – Fuese o no una mera frase manipulativa, logró su cometido. Ambos villanos accedieron. Supongo que, después de todo, quizás si tenga el carácter del líder de los antisociales.

Fue Kurogiri quien nos informó del desastroso desenlace de los miembros de la organización clandestina, en especial de su líder, Chisaki, quien fue derrotado con cuestionable facilidad por un héroe adolescente, un tal "Deku" a que Toga nombraba con enfermiza euforia.

Tras rastrear el trayecto hacia el hospital para villanos, Mr. Compress, Spinner y yo fuimos solicitados por Shigaraki para acompañarlo a darle la correspondiente despedida al líder abatido.

El idiota de Spinner conducía como lo que era, un animal, lo que me comenzó a generas nauseas. Yo me encontraba dentro del camión mientras Tomura tomaba el aire libre desde arriba.
– En el shoji solo hay que tomar al rey, ¿no?
– No es tan simple – repliqué
– Vinieron tal y como dijiste. – Mr. Compress hablaba con Toga al teléfono – Esta autopista es el camino más rápido hacia el hospital para los villanos más cercano. Gracias por informar; me quito el sombrero por tu inteligencia… Y sí, queríamos hacerle su correspondiente despedida. – Y con esto, terminó la llamada, aunque yo diría que es un ajuste de cuentas; él tenía motivos de sobra.
– Ese es… ¡Shigaraki Tomura! – ya nos identificaron; debemos acabar con ellos antes de que lleguen refuerzos.
– ¡Esto se mece demasiado, lagarto! – sentía el estómago revuelto – ¡Me mareo fácilmente!
– ¡Es Spinner, no lagarto!
– ¡No te enojes, idiota!
– ¿De verdad atacar a la policía ayudará a hacer la sociedad de héroes que quería Stain? No estoy muy seguro.
– Es un mal necesario, Spinner – respondió el cabecilla – Tu maneja

Por otro lado, comenzaba a sentirme ansioso. Mis manos comenzaban a cosquillear ante la idea de encender el caos, literalmente.
– Veamos… – en cuanto las flamas comenzaron a salir de mi mano, una patrulla fungió de escudo contra la ambulancia, per semejante chatarra no sería contratiempo para mí. Un remolino de distintos tonos de azul arremetió sin problemas contra el auto. Si bien no era algo nuevo, siempre era satisfactorio destruir todo lo que pudiese con un simple movimiento de manos. De pronto, algo llamó mi atención. ¿Quién es ese? Mis llamas no derretían el vehículo, y tras cesar me di cuenta de que era a causa de un "héroe".
– La Liga de Villanos son demonios que dañan nuestra sociedad.
– Gracias
– Tenía que haber un héroe, por supuesto. – Tomura también estaba ansioso – Qué pereza. ¡Spinner, frena un poco! – y acto seguido comenzamos a retroceder. A poca distancia, saltó hacia el tipo de arena, quedando envuelto en ésta
– Tu don deteriora lo que tocas, pero no puedes atrapar la arena.
– No somos compatibles.
– Es famoso, ¿eh? – siendo uno de los más buscado, sí, lo es. – Shigaraki es, en pocas palabras, la distracción. – Sacando una de sus esferas. – Vamos… – la minúscula esfera rebotó hasta alcanzar la parte delantera del auto, encerrándola al instante – ¡La patrulla aprende a flotar! – Shigaraki se libera de su agarre al momento en que desciendo del auto en movimiento – Aquí no hay truco. – continuó, siguiendo mis pasos.

El agrietado consiguió frenar la ambulancia, con bastante facilidad, mientras yo me encontraba de frente con la pila de arena hablante.
– ¿Estás bien? – mientras sostenía al conductor
– Eso es – mis manos emitían flamas – Lo héroes siempre priorizan a la gente…
– Recientemente se encontraron unos cuerpos calcinados – debieron ser de los informantes que tuve que eliminar.
– ¿Se habla de mí? Qué alegría – escuchar eso fue muy satisfactorio
– ¿Nunca pensaste en qué sienten sus familias? – en mi defensa, no recuerdo tener idea de cómo funciona una.

Se abalanzó contra mí, pero mis llamas le hicieron resistencia, hasta que fue encapsulado por Mr. Compress.
– ¡Quema! – esquivando a un policía mientras me sacudía la arena – La arena no arde, ¿no?
– Morirá. Solo parecía poder transformarse en arena del torso hacia arriba. – Y esta plática tan amena tomaba lugar al tiempo en que Shigaraki hablaba con su abatido socio.

Pateó el colchón donde se encontraba Chisaki con una expresión carente de vida. Solo lo había visto en fotos, pero el tipo a los pies del canoso no representaba ni la mitad de lo que había apreciado antes. Se veía moribundo y lúgubre; nadie pensaría que se trataba de un yakuza.
– ¿Y tú ibas a ser el próximo gobernante?
– ¿Viniste a matarme? – preguntó apenas audible
– No. Pensé que sería lo que más aborrecerías. – Mr. Compress se acercó a él – Te odio; eres arrogante.
– Yo también – quitándose la máscara luego de tomar, irónicamente, el brazo izquierdo del amordazado.
– Hay dos cajas. ¿Cuál es el producto final? – mirando dos recipientes rectangulares de color rojo – Da igual
– ¡Devuélvemelo! – solicitó apenas audible
– Oye, Overhaul, – Tomura volvió a adquirir la postura de líder que días atrás presumió – si quieres eliminar los dones, no deberías depender del tuyo, ¿no? – al tiempo en que la mano restante del aludido era desintegrada por su don – Si no la corto, tu cuerpo entero se hará pedazos. – Y como si de un favor se tratase, así lo hizo. – Bien, ahora eres un hombre impotente sin don… – Su tono de voz era desquiciado, de hecho, parecía ser exponencial… y así era. – Me quedé con todos tus trucos y tus esfuerzos – El canoso se regodeaba con enfermiza locura, y debo admitir que era divertido de ver. – A partir de ahora vivirás observando sin poder siquiera morderte las uñas. ¡Ánimo!
– ¡Suban pronto, nos perseguirán! – y así es como Spinner arruinó este emotivo momento.

Mr. Compress le hizo una burlona despedida y los tres nos alejamos de él.
– Ahora nos toca a nosotros – y con esa frase, Shigaraki se consolidó como ganador, teniendo como orquesta de fondo a los alaridos del ex dirigente del ahora desarticulado Clan Shie Hassaikai.

Fue una vez de regreso, que decidí hojear el archivo que tomé días atrás. Como el color de sus plumas, el folder era de un brillante rojo. El compendio, además de contar con información genérica con respecto a sus labores de héroes, tenía información bastante curiosa para tratarse de un héroe profesional.

– Así que tu nombre es Keigo Takami… – considerando que soy mayor por un par de meses. Con que tus dotes de héroe se manifestaron a temprana edad luego de salvar a personas de un accidente. – Aww, qué tierno. – Luego lograste escalar dentro de los diez mejores héroes antes de los veinte, todo un prodigio, solo para terminar como colaborador en la LOV; algo de esto no termina de cuadrar… O al menos eso pensaba una vez seguí analizando la información en mis manos. La Comisión de Seguridad Pública de Héroes fue la encargada de educar al potencial guardavidas. En los documentos también se da a entender que – …tras ser rescatado por Endeavor… – leer su maldito nombre me revolvió el estómago, había salvado a ese pobre niño de una infancia hostil mientras su hijo sufría de laceraciones varias provocadas por él; ese maldito es el epítome de la hipocresía… No podía desconcentrarme – "sus precarias condiciones de vida no eran las más óptimas además de ser un 'niño reservado'". – Con lo altanero que suele mostrarse, es difícil de creer.

Sin embargo, esta comisión más bien parece haberlo convertido en un arma. – "Con habilidades para el arte de la persuasión y la infiltración…" y justo por eso nunca me convenció – El resto de hojas solo abundaban de sus anteriores hazañas antes de llegar a su actual puesto… Hasta que un folder de color gris se deslizó junto con otras hojas. Al abrirlo, en la parte superior se encontraba el logo de la mencionada comisión, pero fueron las palabras clave "Liga de Villanos" lo que motivó a continuar leyendo con afán y sumo interés.

– "Por este medio, encomendamos la misión de convertirte en doble agente con el fin de infiltrarte en la Liga de Villanos, sin objeciones" … Así que estás obligado a estar entre nosotros, pajarito. – Podía sentir cómo la euforia se dispersaba por mi cuerpo; estaba extasiado. – "Como en otras ocasiones, estás autorizado para proceder según se te ha entrenado, según consideres necesario, para hacer uso de tu don para disponer de potenciales amenazas, siguiendo el protocolo de eliminación–desaparición…" así que no eres tan inofensivo como aparentas. – Seguido de un peculiar nombre clave. Imaginarme provocó una oleada de sensaciones nuevas y prometedoras, que no hicieron más que afianzar mis intenciones de mantenerlo de este lado de la balanza. Quería averiguar cuáles eran los límites de su oscuridad.

Esta información colocaba al héroe alado en una incómoda e infortunada posición; bajo mi poder.

Mientras pensaba cómo proceder con esta información, mi mente divagaba con respecto al siguiente paso a seguir, en parte por la emoción de encontrarme con quien pensaba tenernos bajo su control. Estaba ansioso, pero al parecer no era el único pues, días después de la emboscada a la ambulancia donde estaba Chisaki, supe que convocó a Mr. Compress y Spinner, imagino que para obtener información. Qué pena que no fui citado, supongo que es comprensible asumir por qué no soy, ni seré, de su agrado. Sin embargo, logré comunicarme con él para adelantar el encuentro, aunque no supiera que sería conmigo.

Nos vimos en las ruinas de una vieja fábrica, circundante a una de las áreas que suele patrullar.
– Eres muy puntual – pronuncié en cuanto sus alas lo dejaron caer sobre el techo
– A menos que se trate de un truco de Twice, no recuerdo haberte solicitado
– Sí… decidí tomar la iniciativa. Espero no me guardes rencor desde la última vez… – acercándome a él – Disculpa los inconvenientes.
– No es mi intención perder el tiempo contigo – sus alas comenzaron a moverse
– Yo no te cité sin intenciones – y con eso sus alas se detuvieron
– En ese caso, quiero que me aclares lo sucedido con el líder del Clan Hassaikai
– Irónicamente, perdió su don y unas cuantas libras – una de sus flechas se acomodaba en mi yugular. Viéndolo más de cerca, sus ojos eran los de un halcón acorralando a su presa; creo que era la primera vez que lo veía despojarse de su actitud tan aparentemente despreocupada por una más intimidante.

No pude evitar reír al saber que era yo quien dibujó esa expresión en su rostro. Estaba tan cerca que podía sentir como su respiración rosaba levemente mi barbilla al tiempo en que la flecha hacia presión contra mi piel. Estando tan cerca, mientras creía que me tenía arrinconado, la urgencia de hacerle saber que era él quien sería la presa me invadió con éxtasis casi incontrolable. – ¿Por qué debería confiarle información tan privilegiada a un infiltrado de la Comisión de Seguridad Pública de Héroes? – Su rostro se suavizó con desconcierto, pese a que aún presionaba firmemente flecha contra mi cuello
– Eso no es más que una mera suposición… – divagó
– ¿Eso crees… Keigo Takami? – ver como sus ojos se dilataron al nombrarlo fue todo un poema. – ¿O te gusta más tu clave de asesino, FierceWings? – Retrocedió por la sorpresa, y en sus ojos ahora rebosaba un pánico casi palpable. Estaba extasiado. – ¿Qué? ¿Acaso dije mencioné algo que se supone debería mantenerse en secreto? – Su expresión cambió a un temor colérico. Cuando logré recuperar el aliento, me tenía contra una pared, respirando con agitación. En esta ocasión, la flecha si logró rasgar mi piel, pues podía sentir como la gota de sangre se hacía camino hacia abajo. Al parecer si logré calar en una fibra sensible.
– ¿Cómo obtuviste esa información?
– Ni siquiera te atreves a negarla, así que eso significa que es cierta –la flecha ahora me dificultaba respirar. Si para este momento aún no estaba muerto, quiere decir que teme que esta información sea conocida por terceros o divulgada a más y mejor. – ¿Qué? ¿Temes a lo que pueda pensar la sociedad al saber que el héroe vendaval es un adiestrado asesino por la misma comisión que lo llevó a ocupar ese puesto en primer lugar? – me apretó con más fuerza contra la pared
– ¡Responde la maldita pregunta! – no podía estar más satisfecho con saber que lo había hecho enfadar. Al fin mostraba sus verdaderos colores, pero estaba harto de ser sometido, cuando era yo el de mayor poder en esta dinámica. Con un movimiento rápido, neutralicé sus piernas, tomé su mano derecha sobre su cabeza, y poco después era él que estaba contra la pared, sosteniendo mi mano izquierda, que ahora apretaba su cuello.
– Debiste acabar conmigo cuando tuviste oportunidad; ahora ya es muy tarde. – conseguí que soltara la flecha que sostenía en su mano derecha, solo para ser asediado por otras a mis espaldas, listas para clavarse como dagas en cada espacio disponible. – Y respondiendo a la verdadera pregunta, no; ningún otro miembro de LOV conoce esta información, pero nada asegura que no lo hagan eventualmente. Peor aún, – me acerqué todavía más a su rostro, ahora conflictuado y con el ceño fruncido – ¿qué asegura que esta información no se haga pública? ¿Quién sabe cuántos más la poseen a su disposición mientras tu y yo sostenemos esta agradable plática? Yo solo soy uno más en esa lista. – Mirando más detalladamente su rostro, tenía la barbilla cuidadosamente perfilada, y una mirada desafiante, que lejos de intimidarme, me provocaba intriga – En esta frágil sociedad de héroes, ¿te imaginas que descubran tu otro lado? Las sospechas comenzarían a correr con respecto a otros "héroes" y reinaría el caos; sería como una cacería de brujas… Aunque supongo que no puedes confiar en las palabras de un villano, ¿verdad? ¿Pero cómo confirmar esta información sin ponerte en evidencia y desperdiciar tus avances como espía?… ¿Dispondrían de ti también si fallas? – sus alas volvieron a su lugar, a tiempo en que su respiración se regulaba.
– ¿Qué es lo que quieres? – resignado. Escuchar esa pregunta me dibujó una ampla sonrisa
– ¡Al fin nos estamos entendiendo! – aflojé el agarre en su garganta – El plan aún no está terminado, pero llegado el momento, serás el primero en enterarte. – El antes feroz halcón ahora portaba una mirada indefensa, que destilaba frustración e intensos aires de repulsión. Disfrutaba de esto más de lo que jamás llegaría a imaginar. – Por ahora… – Mi mano se deslizó ligeramente hacia arriba, y con mi pulgar rosé levemente la comisura de sus labios; él sostenía una mirada expectante. De alguna forma, comencé a sentir algo que jamás pensé; empatía. Había sido sometido a entrenamientos solo para ser un arma, un objeto al cual utilizar para lograr objetivos de alguien más; tal y como lo había sido yo alguna vez. Sin embargo, quería llevarlo al borde; divertirme un poco con él.

Tenía los labios ligeramente separados, y no pude conformarme solo con mirar. Lo presioné contra la pared, sintiendo la tensión de sus labios contra los míos. Oponía resistencia entre jadeos contenidos, pero ellos no me fueron impedimento para hacerme paso en su boca, a diestra y siniestra. Fue una vez que sincronicé mis movimientos con los de él, que confirmé que tenía más experiencia de la que imaginaba. Su respiración chocaba contra mis mejillas, al tiempo en que lo besaba con insistencia. Al parecer su maestría no se limitaba solo al hostigamiento. Tomé su labio inferior con brusquedad desmedida, solo para ver cómo lo cubría una vez me separé de él. Estaba visiblemente agitado mientras yo, triunfante, sonreía ante mi subyugado, saboreando los rastros de sangre en mi boca.

– Por cierto, recuerda que la única razón por la que no delaté tu traición, es porque aún nos eres útil, pajarito. – Estaba ansioso por averiguar cómo lo podría utilizar. – Pronto recibirás nuevas órdenes; eso es todo por hoy. – Aún sostenía el dorso de su mano contra sus labios, con la misma expresión de presa arrinconada, salvo que ahora sería mi víctima las veces que quisiera.

Ahora esta alianza sí surtiría beneficios.


Siento que con Dabi escribo todo lo que me gustaría hacer... Uff!

Dato #44

Cuando pienso en DabiHawks es "I See Red" - Everybody Loves an Outlaw que viene a mi mente

"I see red, red, oh, red
Executioner style.
and there won't be no trial,
Don't you know that you better off dead?
All I see is red, red, oh, red"

...

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