Hawks
Debí haber hecho algo más para evitar que terminara en ese estado. Viéndolo sedado y cubierto de vendajes no hacía más que hacerme sentir culpable. Estaba en el hospital haciéndole compañía al héroe número uno, que ahora se encontraba en recuperación después de la pelea con HighEnd. ¿Qué podría haber hecho para que terminara diferente?
– Llevas varios días en eso, ¿qué tanto hojeas? – aparecí por su ventana
– ¿Acaso no sabes usar una maldita puerta? ¿Y qué diablos te ocurrió en el labio?
– Es de mala educación responder con otra pregunta. – Acercándome a él. – Pero como soy educado, te responderé. Uno, ya estoy aquí. – sentándome delante de él. – Y dos, tuve una breve confrontación con un villano… – habían pasado dos días desde eso, y no había terminado de curarse del todo. – Ahora te toca a ti responder. – Chistó antes de hacer lo que le solicité
– El porcentaje de criminalidad se ha incrementado un 3% desde el año pasado e intento descifrar los patrones que lo han causado. – Como que yo había estado presente en mayoría de los ataques de Nomus y que, gracias a mí, poca o ninguna información hacía posible hacer un rastreo de dichas criaturas. Si llegaba a descifrar esas coincidencias, impediría mi trabajo como espía.
– ¿No crees que te estás sobre esforzando? Te ves más tenso desde e retiro de All Might.
– No necesito de tu amabilidad – sin quitar los ojos de los registros
– ¿Crees que el nivel de estrés con el que lidias de verdad te ayudará en algo? No tienes que ser como él – Desde que había comenzado a tener contacto con él, veía cómo contantemente parecía compararse con el retirado Símbolo de la Paz una y otra vez.
– Ni tu maldito apoyo – la oficina subió de temperatura
– No te enojes. – Intentando calmarlo. – Solo digo que a lo mejor la sociedad solo necesita otra definición de paz. – Dicho esto, su rostro se suavizó y permaneció en silencio contemplando la pila de papeles sobre su escritorio.
– Solucioné más casos que nadie. Más cada vez. Pero lo oigo; oigo que se desmorona esa cosa invisible que creó All Might. – pronunció al fin. – No soy como el anterior héroe número uno. Aún no logro comprender qué significa ser el símbolo de la paz. – Se veía conflictuado. – Escalé hasta el segundo puesto, pero una vez allí me di cuenta de que no pude llegar a la cima. Si hubiera querido ser él número uno, habría sido afable y risueño como él, pero quería ser el más fuerte.
– Y lo eres – acercándome a él
– Al terminar de hablar con All Might lo que me dijo es que somos diferentes, por lo tanto, y no tenía que ser el mismo símbolo de la paz.
– ¿Lo ves? Dos personas que te aprecian ven tu genuino potencial. – Su ceño se estaba frunciendo. – Siempre puedes mejorar, pero no para ser como él. – Y es justo esa característica por la que tanto te admiro, mientras otros lo alababan, tú eras el único que querías superarlo, mejorando cada vez hasta ser el número uno. El Hero Billboard Chart sería realizado dentro de poco, y esa sería la mejor oportunidad para demostrarlo.
Tras esa plática, esa noche había sido solicitado para encontrarme con el idiota que me había dejado esta laceración en mi impoluto rostro. Mientras hacía mi patrullaje, me acerqué al mismo edificio abandonado donde nos vimos la última vez.
Mis alas sintieron el cambio de presión en el aire solo para que al girarme no hubiera nada a mi alrededor.
– ¿Por qué tan alterado? – me había tomado por la espalda, al tiempo en que giraba mi mejilla a su dirección, para besarme. Lo empujé al tiempo en que una sonrisa retorcida se formaba en su rostro.
– Debe ser porque no estoy acostumbrado a ese tipo de saludo
– Nada que no se pueda arreglar… – manteniendo la misma expresión mientras se estiraba – Me alegra que seas tan puntual. Nuestro facilitador estará aquí dentro de poco. – Presumiendo que no me daría detalles sobre él, debía al menos saber qué hacía ahí
– ¿Y por qué mi presencia es necesaria?
– "¿Por qué?" No sino, "para que" – Acercándose a mí, pero poco tiempo después fue rodeado por mis plumas, listas como dagas en su dirección. – Yo que tú, me las ahorraría, las puedes necesitar después.
– Si las utilizo contigo, no serían desperdiciadas – él no dejaba de acercarse pese a mis advertencias. ¿A quién se supone que esperábamos?
De repente, logró esquivar una por una mis flechas, quemando alguna de ellas en el proceso, hasta llegar a mí. Me tomó del cuello contra la pared del muro que daba hacia las escaleras.
– Eres más valiente de lo que creí, pajarito – su rostro estaba muy cerca del mí. Las grapas en él, debajo de sus ojos brillaban bajo la escasa luz que se colaba entre las nubes, lo que hacía a sus ojos destellar un profundo color azul. Tomó mi mano mi mano izquierda detrás de mi espalda, acercando aún más nuestros cuerpos. Las grapas de sus manos se sentían fríos al tacto.
– Sé que no me harás nada mientras te sirva – respirando con dificultad.
– Tienes toda la razón – empujándome contra la pared, de modo que se me hiciera aún más difícil separarme de él mientras me besaba. Mi boca tenía un ligero sabor a metal debido a las incrustaciones en sus labios. Intentaba alejarlo con mi mano disponible, pero era en vano. Me besaba con tanta insistencia que a duras penas podía respirar, sin poder evitar jadear cada vez que su lengua entraba en contacto con la mía. Mis alas tampoco eran de ayuda, pues, el empuje sobre ella debilitaba mi motricidad.
Sin embargo, eso no les impidió que alcanzaran a notar ese típico cambio de presión en el aire cuando un objeto en movimiento choca con éste. Dabi no parecía dar señales de pretender alejarse, pese a escuchar unas pisadas aproximarse, y debido a la inclinación de su cabeza, no podía ver quien estaba detrás de él.
– Lamento interrumpir – la voz áspera y de tono siniestro me confirmó que se trataba de un villano.
– Si sabes lo que te conviene, no te entrometas– susurrándome a oído para después separarse de mí con brusquedad, mientras yo recobraba el aliento.
– Miren a quien tenemos aquí, ¿acaso no es el héroe veloz como un vendaval, Hawks? – el tipo llevaba un traje formal de un estampado militar, y a menos que fuese un nuevo miembro de LOV, tenía todas las características de un yakuza. – Ya quisiera yo tener ese tipo de conexiones con la comisión de héroes. – Pensé que la LOV mantendría mayor nivel de hermetismo con sus asuntos, ¿qué garantías tenía Dabi de que no fueran delatados, o en su defecto, chantajeados?
– Llegas tarde – el tipo de capucha negra se estaba acercando al otro, mientras mi cuello aun sentía latente la previa presión sobre él
– De saber que estaban ocupados, me habría dilatado aún más. – El tipo de menor estatura había tomado un cigarrillo.
– ¿Trajiste lo acordado? – el tipo le ofreció una sonrisa torcida.
– ¿Estás seguro de que quieres que él escuche? – el humo llegó hasta mí
– Como pudiste apreciar, nos llevamos muy bien
– En ese caso, una colaboración con ustedes a lo mejor nos sea útil – Le mostró un pequeño frasco color verde fosforescente. El más joven de los dos extendió su brazo hacia él, solo para que este retrocediera. – ¿Qué garantías tengo de que cumplirán su parte del trato?
– Eso lo sabremos solo si esa cosa funciona – tomando el frasco con un movimiento rápido, quedando detrás del tipo, quien ahora me daba la espalda y transformaba su mano en un arma – Además, ¿acaso la escena que viste previamente no es muestra de mi confianza? – colocando el recipiente en uno de los bolsillos de su chaqueta. El tipo ahogó una risa detrás de la respiración del tabaco, y yo comenzaba a sentirme enfermo. Sin embargo, no dejaba de preguntarme qué diablos era esa cosa verde.
– Los resultados están garantizados. – tomando otro cigarrillo. – Ya lo hemos probado en varios y han dado favorables resultados. – ¿Varios qué?
– ¿Favorables?
– Sí, la loca con la que trabajas te puede dar más detalles de eso... – ¿Acaso se refería a… Toga? – Y si no tienes más formas de hacerme perder el tiempo, me largo para que puedan continuar en donde lo dejaron. – Haciéndose camino hacia las escaleras laterales.
Dabi estaba mirando el recipiente con preocupante devoción, pero como si leyera mis pensamientos, extendió su mano a un costado solo para que apareciera un portal de Kurogiri
– Ya tenemos lo que necesitábamos. – Dándole el recipiente. – ¡Ah! Y dile a la desquiciada que necesito hablar con ella más tarde. – Y dicho esto, el portal volvió a cerrarse.
– ¿Qué contiene ese recipiente? – acercándome a él
– Pronto lo sabrás. – Mostrándome esa sonrisa psicópata que le era tan característica. – Pero más importante aún, ¿no crees que deberías hacer algo con respecto a que ese tipo nos haya visto?
– Por la forma en la que te aferrabas a mí, estoy seguro que esa era tu intención.
– En efecto, pero no hay garantías de que nos guarde el secreto. – Mi presión sanguínea agitaba las palpitaciones en mi pecho con brusquedad. – Recuerda que debes guardar las apariencias
– ¡¿Qué?! ¿Sólo querías que viniera aquí para exponerme y presenciar lo que sea que te haya entregado?
– Es mucho más de lo que crees – acercándose a mí
– Deja de divagar, y responde. ¿Qué diablos fue todo eso? – Estaba llegando al límite de mi paciencia mientras él caminaba a mi alrededor.
– Si tanto quieres saber – comenzó a chasquear los dedos, provocando chispas azules cada vez, como si de un metrónomo se tratara. – Traerlo aquí no fue más que una mera distracción. – Se colocó detrás de mí, para volver a tomarme por el cuello. – Mientras estuvimos entretenidos aquí, el resto de la liga se ocupaba del almacén donde se encuentra la mayor cantidad, y como estaba cerca del área que sueles frecuentar cuando patrullas, decidí atraerte hasta aquí. – A diferencia de minutos atrás, ahora sus dedos acariciaban la piel que tocaban, mientras parecían aumentar la temperatura en los extremos. Sea lo que fuera esa cosa, que hubiera en mayores cantidades era exponencialmente peligroso. – Por cierto, – acercándose a mi oído – Debes apresurarte, según mis cálculos pronto estará en un área civil donde será más difícil desparecer el cadáver. – Mi cuerpo se sentía pesado y tenso, y tenerlo así de cerca no hacía más que empeorar mi estado, pero sabía que no tenía opción.
Redirigí mis plumas para rastrear al tipo que, como había dicho, estaba a dos cuadras de uno de las calles de apuestas más concurridas de la ciudad. Hice que se clavaran en lugares estratégicos, especialmente en sus cuerdas vocales para que no pudiera emitir ni el más mínimo chirrido. Me detuve en cuanto no sentí vibraciones provenientes de su cuerpo. De regreso, sabía cuál sería el estado de las plumas, por lo que, ¿por qué no darle doble uso? Las redirigí a mi opresor solo para que se desintegraran en el contacto con sus llamas sin esfuerzo. Pese al obvio escenario, no suelo conservar las plumas cubiertas de sangre.
– Ves, te dije que las necesitarías. – Alejándose de mí – Ahora es mi turno. Corriendo a gran velocidad entre los edificios, en dirección hacia el moribundo que agonizaba y fue solo cuestión de minutos cuando ya estaba de regreso. – Perdón por la tardanza, aunque eso fue porque no lo aniquilaste por completo. Aún seguía arrastrándose, a menos que tu intensión fuera que se desangrara lentamente, pero eso suele ser muy tardado. Como sea, ya terminé el trabajo. Somos un excelente equipo, ¿no lo crees?
– No pienso ser parte de lo que sea que planees con eso. – La ansiedad se acumulaba en mi garganta
– Como si tuvieras elección. – Seguía mostrándose como todo un desquiciado. – A su debido tiempo, sabrás qué hacer. Pero no nos desviemos del tema, hoy ha sido una noche satisfactoria, ¿no? – seguido de una audible carcajada. – Sin tomar en cuenta que he podido confirmar tus habilidades como adiestrado asesino. Ni siquiera te inmutaste cuando dirigiste las flechas a tu objetivo. – Volvió a tomar mi cuello, pero esta vez con ambas manos. – Tienes mayor material como villano del que crees, héroe profesional. – Detestaba ese tono burlón con el que siempre se refería a mí mencionando esas dos palabras. – Eso es todo por hoy – soltándome solo para dirigirse hacia un portal – Más adelante te daré detalles de tu siguiente misión. Buenas noches. – Desapareciendo tras el portal antes de que lograra hacer algo.
Pese a mi práctica inmovilidad, me sentía agotado, aunque tal vez esa fuese justo la razón. Sin embargo, poco después descubriría que debí haber hecho algo más, y que esa pesadez solo era el inicio del caos.
…
Tras la ceremonia de los Hero Billboard Chart, debía reunirme con Endeavor, con la esperanza de que hiciera uso de uno de sus mejores fortalezas: su astucia.
– Siento haberte puesto en apuros – con el tono de voz más amigable posible. Me tenía sostenido de mi abrigo a varios centímetros del suelo.
– ¿En qué pensabas, mocoso? – estaba muy molesto, por decir lo menos.
– No hacían más que decir cosas aburridas, y pensé que hacía falta impacto – sus flamas se redujeron, pero seguía con el ceño fruncido, aunque, ¿cuándo no?
– ¿Me ponías a prueba?
– ¡Qué va! – liberándome. – En realidad te ayudé. No estuvo mal, ¿no? – Acomodando mis gafas. – Nunca he sido fan de All Might y nunca quise ser como él. Aun así, su retiro fue una sorpresa. – Y, de hecho, desencadenó más de lo que podría haber imaginado. – No digo que tengas su carisma, pero creo que de verdad necesitamos un nuevo líder. – Y lo decía en serio, ahora más que nunca. – Estoy aliviado. Estuviste genial. – No podía evitar sonreír cerca de él. Hablar como iguales con quien admiré desde tanto tiempo me hacía sentir feliz y… culpable. Debo admitir que mi admiración me ayudó a disimular mi incomodidad, para bien, o para mal.
– ¿No has pensado en ser el líder? – poco convencido mientras no pude evitar dejar salir una carcajada
– ¿Tengo cara de querer serlo? Prefiero ser libre más abajo, sobre el 20 o 30. – Su cara se transformó en una mueca arisca
– ¡Odio a la gente como tú! – De no estar acostumbrado a esto, pensaría que es personal – fi de la conversación, discúlpate con los demás.
– De hecho, – sentí el estómago revuelto; pero ya no había vuelta atrás. – tengo que hablar contigo.
– ¡Vete!
– Quiero formar equipo contigo – Me pregunto por cuánto tiempo podría mantener esta farsa – Hay reportes preocupantes en mi zona. ¿Recuerdas los Nomus?
…
– Te ves agotado. Necesitas despejar la mente. Vayamos a caminar. – le propuse, de alguna manera quería evitar o diezmar los efectos que el aceptar mi invitación implicaría, y como pocas veces había ocurrido, accedió. Ahora tocaba hacer la tarea más difícil: que entendiera mis señales. Debíamos alejarnos del principal foco de héroes, a un área más apartada, o eso pretendía.
Mientras caminábamos por la calle, un exhibicionista comenzó a gritar como un desquiciado; neutralizarlo no causó mayores estragos.
– Endeavor, ¿qué clase de comida te gusta? El estofado de este restaurante es bueno. – Comenzábamos a llamar la atención – Se nota mucho el sabor a pollo. ¿Tienes hambre? –Podía sentir variaciones en las corrientes de aire al tiempo que una mujer gritó algo indescifrable; al parecer el nombre de un perro. Redirigí una de mis alas hacia el animal, que resultó ileso. – Yakitori también es buena opción y los pinchos de yoritomi.
– ¡Es Hawks!
– ¡No suele caminar así por aquí!
– ¡Hola! – saludé a los transeúntes al tiempo en que ayudaba a una señora con una maleta
– Hawks, felicidades por ser el segundo
– Tienes que ser más humilde o te odiarán – hay otras cosas por las que pueden odiarme que no se comparan a ser presuntuoso
– ¿Odiarme?
– ¡Hawks! – una chica se colocó a mi lado para una fotografía. Cuando me percaté, había varios civiles a mi alrededor, pero ni un vestigio de la antorcha andante.
– Mi hijo es tu fan, ¿le das un autógrafo? – me pidió una señora con un sombrero peculiar
– ¡Ah! Qué mochila tan buena – el chico estaba sonriente, mientras yo hacía lo posible por replicarle el gesto. – ¿Puedo rallarla?
– ¡Claro! – y procedí a firmarla
– Gracias por tu apoyo
– ¡Gracias, Hawks! – recibí a coro de madre e hijo
– Es Endeavor – había un grupo de personas rodeándolo
– Su cara da miedo
– Su presencia se impone – los murmullos no se hicieron esperar.
– ¡Pídele un autógrafo! – incitaba un par de adolescentes a otro
– ¿Qué no te gustaba?
– ¡Sí, pero él no es así! – esta era su oportunidad para demostrarles lo contrario, y comenzó a hacerse paso entre la multitud.
– ¡Se acerca! ¡No puede ser! ¡Su traje es genial! – comenzó a hiperventilarse. No lo culpo, a su edad yo habría estado igual.
– No tienes que contenerte – extendió el corpulento con una expresión arisca
– No
– ¿Eh? ¿No? – Yo estaba igual que él
– Endeavor no consiente a la gente – buen punto. – Es genial por ser inaccesible – otro buen punto.
– Qué exagerado
– ¡No! ¡Has cambiado! ¡Has cambiado! – gritó antes de corres despavorido, dejando al héroe número uno con la mano extendida.
– Vamos por algo de comer – poniendo mi mano en su hombro – yo invito.
Nos dirigimos a uno de los restaurantes en la cima de una torre.
– Era de esperarse, tú no eres así. – Seguía igual de apático, mientras yo veía su plano, intacto. – Si ya no quieres, ¿me lo puedo comer?
– ¡Qué glotón! ¡Cómetelo!
– No puedo controlarme con las cosas que quiero – dando un bocado. – Después del Festival Deportivo recluté a tu hijo – al tiempo en que tragué. – Tener al hijo del número dos se vería bien, ¿no? Pero bueno, me alegra tener a Tsukuyomi ya que Shoto falló el examen profesional y dañó su marca – y como era de esperarse, como todo padre orgulloso de su retoño, se molestó aumentando considerablemente la temperatura del lugar.
– Sabes mucho para no ir a la U.A.
– Estoy bien informado
– ¡No me fastidies! – señalándome – No vine a Kyushu para hablar de eso. Ve al grano.
– ¿Los rumores? – que yo mismo me encargué de esparcir.
– Un Nomu remodelado. Esos grotescos títeres de la LOV.
– Capturaron una docena almacenados en Kamino junto a AFO, y desde entonces la Liga estuvo ocupada pero no aparecieron más Nomus… O esos eran todos. – Claro que no – O el viejo AFO sabía dónde había más.
– Como me pediste hacer equipo significa que tienes pruebas, ¿no? – quisiera que esa fuera la razón
– Ninguna, sólo son rumores. – Si tan solo pudieras leer entre líneas, me harías esto más fácil.
– ¡La cuenta! ¡Me largo! – se levantó es trépidamente, ardiendo aún más.
– Espera, escucha esto. – debía ganar tiempo – Este no es el único lugar donde vieron Nomus – deteniendo su retroceso – ¿No lo sabes? Los reportaron por todo el país. No tanto para salir en las noticias, pero sí para chismes de amas de casa. – Ahora que lo pienso, es como si fueran conejillos de indias puestos a prueba… – O comentarios de estudiantes que vuelven a casa.
– ¿De qué hablas?
– Primero lo escuché en un viaje de negocios local. – Detestaba que se me diera tan bien mentir, pero al menos era en ambos bandos. – Esa vez trabajaba con la policía e investigué rápido para no causar pánico, pero, sin éxito.
– ¿Tal como el incidente en la oficina de Best Jeanist? – ¡Maldición! – Un ataque de Nomu fue realizado de la nada sin heridos, salvo por un alboroto. Estabas ahí, ¿cómo dejaste que eso ocurriera?
– Los civiles eran mi prioridad, aunque tarde me di cuenta de que eso no fue más que para esparcir el miedo – y distraerme de la intención final de Dabi y aliados.
– Eso no me parece un simple hecho aislado. – Escéptico – Los registros ahí guardados, no fueron robados, sino más bien, destruidos. ¿Qué pretendían conseguir con eso? – poner a prueba mi lealtad.
– Eso es justo lo que me ayudarás a investigar. Así que, movido por la curiosidad – Expandí mis alas. – volé por el país investigando por mi cuenta.
– ¿Investigando?
– Surgían rumores similares en sitios sin ninguna relación. – Continué. – Aunque, al final solo eran rumores. Esta es solo mi opinión sin fundamento. – Sí, claro… – Pero tras lo de UA, Hosu y Kamino, todos saben lo peligroso que son los villanos remodelados, ¿no? – Me sentía irritado. ¿Qué tan hipócrita podría ser? – Así que un idiota cuenta historia para provocar tensión y eso se esparce por todo el país. El de antes gritaba "viva la liberación de superpoderes", ¿no? – el exhibicionista – Esas ideas son inspiradas a raíz de una republicada biografía de un villano, que se ha vendido muy bien. Debió dejarse influenciar por ella. Esa clase de libros se vende más cuando hay inquietud, como si prosperara. – la ciudad a través de la ventana se teñía de un violeta pastel.
– Deja los cuentos. ¡¿Qué es lo que quieres?! – que fueras más intuitivo
– Quiero que seas un líder de confianza como número uno. – lo señalé. – Quiero que compruebes la veracidad de los rumores y digas a todos que no se preocupen. Yo no haré nada especial – todavía. – Sé que es repetitivo, pero, seré el productor tras el número uno. – mostrándole una sonrisa, pues lo decía en serio.
– Desgraciado – despectivo, como siempre.
– Solo quiero relajarme. En serio. – de repente, comenzaba a sentirme ansioso. – Andar patrullando por ahí, quejarme de que no pasa nada e irme a dormir. ¡Eso es lo mejor! – forzando una expresión alegre. – Quiero un mundo donde los héroes tengan tiempo libre. – Mi mano temblaba sobre mi mejilla; ya sea por lo contrario que sonaba eso a mis acciones o porque el plan iba tal y como se había planeado. – El aire comenzó a agitarse, y al parecer no fui el único en notarlo cuando dirigió su vista al exterior. – Endeavor – mi voz se agravó, pero antes de poder continuar, ya había comenzado.
– Aquí les…
– ¡Señora, atrás! – moviendo mis plumas hacia ella, para que poco después, una figura oscura y antropomórfica arremetiera contra la ventana; un Nomu. Se dirigió directamente hacia Endeavor.
– ¿Quién es el más fuerte? – ¡¿Podía hablar?! Tenía un tono de voz gutural y profundo. Mi espalda se sentía rígida y la ansiedad me embargaba; se supone que no habría civiles involucrados.
– ¡Hawks, evacúa a todos!
– Entendido, ¿qué hay de ti? – los murmullos aumentaban
– No eran simples rumores, ¿eh? Debe ser mi día de suerte. – Estaba en posición ofensiva. –Bueno, esto es por lo que vine. ¡Puño de destello! – empujando a esa cosa al exterior. En esta área tan poblada, sería difícil contener los daños. La figura humanoide estaba intacta, y no era para menos, había sido diseñada para enfrentarse a Endeavor. – ¡Ven! Te mostraré quién soy – expresó con una expresión intimidante que nada o poco inmutó al receptor.
– ¡¿Puedes volar?! – estaba suspendido en el aire
– Solo puedo flotar. ¡Atento! Esa cosa todavía se mueve.
– No pensarías… – No lo había imaginado, podía formular palabras. – que podrías matarme con esas pequeñas llamas, – No, esto era mucho peor; podía pensar, e incluso podía regenerarse. ¿Qué has hecho, Dabi? – ¿verdad? – Un intenso resplandor se desprendía del cuerpo de Endeavor, aumentando considerablemente la temperatura.
– ¡Puño Incandescente: Hell Spider! – intentó atacarlo, pero el monstruo azabache se expandió hasta chocarlo con los cristales. Al paso que iban, derribarían el edificio en pocos minutos; debía darme prisa y evacuar a todos los civiles.
– Vamos, no es momento de presumir, número uno – y acto seguido la parte superior del edifico comenzó a desprenderse.
Rápidamente comencé a sacar una por una a las personas en el interior del edificio con la mayor rapidez posible, pero no estaba seguro de que mis plumas fueran suficientes. Mis alas pueden sentirlo todo; gritos, respiración roces de ropa, vibraciones de la gente. ¡No podré evacuar a toda la gente! Con las plumas que tengo salvaré a la gente de la parte dañada.
– Las 76 personas de la parte dañada, ¡Han sido evacuadas con éxito!
Logré acercarme a esa cosa para detallarla más de cerca. Tenía bastante masa muscular e incluso estructura ósea. Endeavor repitió su Puño Incandescente, con los mismos resultados; estaba intacto.
– ¡¿Ese es tu mejor ataque?!
– ¡Claro que no! ¡Lo cortaré en pedazos y lo haré arder! – no debí haber hablado. Con su siguiente ataque, creó unos látigos que convirtieron el edificio en escombros en cuestión de segundos. Los edificios aledaños y civiles iban a ser aplastados. Como pude atrapé la mayor cantidad que posible, pero mis alas no eran suficientes para mantenerme a flote.
– ¡La cocina no es tu fuerte, ¿verdad Endeavor?! – aterrizando forzosamente sobre el techo de un edificio – ¡Lo cortaste en trozos muy grades cuando deberías picarlo!
– ¡Reserva tus fuerzas para moverte mejor!
– Al perder tantas plumas, me cuesta un poco volar
– ¡Lo siento! – eso si no lo esperaba
– Pájarito… – Logró recordarme… Justo por eso no me atacaba. Sin embargo, si llegaba a decir de más, estaría en una situación muy incómoda. Pero en nada más pude pensar cuando del cráneo de esa cosa salían más… ¡¿Nomus?!
– ¡¿Se dividió?! – el héroe en llamas estaba igual de conmocionado. Esa cosa parecía indestructible, o al menos más resistente que cualquier otro.
– ¿Quién es el más fuerte? – la voz de ese monstruo parecía salir del averno, y no estaría equivocado si así fuera.
Con sus copias asediado la ciudad, esto era para mantenerme alejado. ¡Maldición, esta cosa puede razonar! Me apresuré a retener a un par que estaba atemorizando a unos oficinistas.
– ¡Hawks!
– ¡Retrocedan hasta que no vean lo que sucede aquí! – pronuncié lo más estoico posible. – Sinceramente, no puedo competir con la fuerza de ellos. Mi espalda no bastará para que se sientan seguros –. Procuraba contener a la mayor cantidad de bestias posible, pero no podría asegurar que los mantendría al margen por mucho tiempo.
Una intensa ola de calor me azotó mientras rebanaba a uno de mis objetivos, a la par que los gritos de los civiles no se hicieron esperar.
– Ya era hora de que te lo tomaras en serio, Endeavor – y su ataque Prominence Burn se hizo sentir, aumentando aún más la temperatura. Sentía que estaba en el mismo infierno. Al mirar hacia su dirección, una vez el ambiente volvía a su estado habitual, pareció haber desintegrado a esa cosa.
Me acerqué a uno de los techos de los edificios solo para ver que la cabeza de esa cosa seguía flotando.
– Qué pena…
– ¡Endeavor! – fue demasiado tarde. La cabeza se dirigía a toda velocidad hacia él, y como lanzas, arremetió contra su cuerpo y cara con violencia. Una considerable salpicadura de sangre era visible desde donde estaba.
– Qué aburrido… – El Nomu estaba a pocos metros de Endeavor, en el suelo, como si de un buitre se tratara. – No hay ningún héroe más fuerte. – Mi garganta se sentía seca; comenzaba a sentir nauseas…
¿Qué había hecho?
Por cierto, la portada no tiene ninguna ilustración de la pareja protagonista porque no quiero lidiar con los derechos de autor, pero espero que igual sea de su agrado.
Dato #50
Me gusta profundizar en el conflicto interno de Hawks, que no hará más que profundizarse más y más...
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