Hawks

(Menciones de violencia, sangre y heridas)

Tras pasar el portal de Kurogiri, estábamos en una especie almacén, iluminado con la escasa luz nocturna del exterior.
– Acércate, no te morderá. A ti no, al menos… – a pocos metros de él, había una figura amorfa, de considerable proporción. Emitía un sórdido sonido, como un rugido ahogado. Y tan rápido como sus ojos, o lo que asumí que eran esos dos destellos en la parte superior ovalada de toda la masa antropomórfica ahora mucho más cerca de la fuente de luz, mis reflejos hicieron que varias de mis plumas apuntaran a su dirección. – ¿No es tierno? Aunque me temo que no está terminado. – Sonriéndole a la cosa a sus pies.
– ¿Es algún familiar? – el aire se sentía denso
– Qué afortunado que estés de tan buen humor. – Dirigiéndose a mí, su mirada fue mucho más siniestra que las que había antes. Todos mis sentidos me gritaban que me alejara y, aun así, sabía que era imposible. – Aprecia nuestra bella creación. – Colocándose detrás de mí, amoldando su brazo a mi cuello. – Meses de investigación y experimentos, así como los exitosos resultados de nuestro último encuentro, dieron como resultado al Nomu Definitivo. – La cosa comenzaba a acercarse a nuestra dirección, y mi primer impulso fue intentar zafarme de Dabi, solo para que llevara mi mano a la altura del nacimiento de mis alas. ¡Maldición! Ese era uno de mis puntos débiles. – Acércate, HighEnd – Y como un perro llamado por su dueño, la figura ahora de considerable estatura y musculatura estaba de pie, frente a nosotros; entendía y podía acatar órdenes. Busqué mirando a mi alrededor, alguna forma de escape, solo para que sostuviera mi rostro hacia el frente, directo a los de ese monstruo, que se acercó hasta estar a unos pocos centímetros de mi rostro. Mi estómago estaba revuelto por la repulsión que me invadía en ese instante.

Y con un movimiento rápido, me soltó de su agarre, regulando nuevamente mi flujo de aire.
– ¿No es encantador? – seguía mostrando esa sonrisa siniestra
– A menos que esto sea para presumir tu lazo fraternal con esta cosa, ¿qué estoy haciendo aquí?
– Ayudarás a este fiel secuaz a cumplir su cometido: asesinar a Endeavor – al pronunciar el nombre del héroe, la cosa de pie al lado del villano, mostró una prominente hilera de dientes, simulando una sonrisa. – Mira lo emocionado que está.
– Suerte intentando derrotar a uno de los mejores héroes – bufé, aunque a diferencia de los anteriores, este Nomu sí tenía una apariencia más amenazante, y la carcajada que se desprendió de la garganta del villano no hizo más que confirmar mis suposiciones.
– Creo que será mucho mejor que lo averigües por ti mismo – Caminó hacia mí, manteniendo la distancia. – Sé que la maldita conferencia que hacen cada seis meses para elegir a los diez primeros imbéciles será dentro de poco, y quiero que, como prueba de su valía, el héroe en llamas se enfrente a él – refiriéndose a la cosa a sus espaldas. – Veamos si tiene los suficiente para erigirse como símbolo de la paz o si muere en el intento, y con tu ayuda, pretendo que sea la segunda. – Volvió a tomarme del cuello. – Atraerás a ese imbécil a un área donde sea mucho más fácil acabar con él, y una vez allí, enviaré a esta pequeña criatura a terminar el trabajo – refiriéndose al héroe como si tuviera una especie de fijación enfermiza; como si, de todos ellos, fuera a él quien más odiara. – Y como ya lo sabrás, – acercándose hasta estar lo más cerca posible de mi oído – mientras no intentes sabotearlos, nadie más que su objetivo será herido, de lo contrario, haré que acabe con la vida de la mayor cantidad de civiles sin que puedas evitarlo. – Soltándome bruscamente. – Esta es tu segunda oportunidad para demostrar que eres un fiel aliado a la liga de los villanos, héroe profesional. – Otra vez ese maldito tono de voz.

No entendía qué era lo que se le sustrajo al tipo de esmoquin aquella vez, pero el hecho de que esa cosa pareciera entender el lenguaje humano era prueba de que no era una simple sustancia fluorescente. Pensar que gracias a eso serían capaces de replicarlos a conveniencia, produjo un severo escalofrío en mi espalda.

Si bien en otras ocasiones había simulado ayudarlos a omitir informes de Nomus en distintas áreas, esta vez estaban involucradas las vidas de los ciudadanos. Un error en la ejecución y cientos de personas estarían en grave peligro.

No sabía los alcances de esa cosa, pero no pretendía descubrirlo a costa de vidas inocentes.
– De acuerdo – accedí amargamente, mientras mi mente comenzó a ingeniar un plan para ayudar a Endeavor sin perjudicar alguna área poblada. En la oscuridad de la sombra que cubría sus rostros, ambas figuras esbozaron una amplia sonrisa.

Debido a que la prioridad eran los civiles, poco o nada podía hacer. Más Nomus comenzaron a aparecer, y pese a que había más héroes, no dábamos a basto. Pero como un fénix, se levantó sin pausas hacia la criatura en el aire.

Fue una vez que más refuerzos llegaron que pude acercarme a la zona de impacto. El área de los edificios aledaños al ataque, estaba hecho ruinas y ese maldito monstruo seguía en pie.

El caos de la población hacia un intenso eco en mis oídos, y sé que en los de él también, por eso no puedes rendirte, Endeavor.
– Hay humanos allí... – pronunció la monstruosidad para saltar de edificio en edificio hacia ellos. Mi presión sanguínea estaba a tope, y me sentía aturdido por la descarga de adrenalina.
– ¡Se supone que no afectaría a los civiles! – apresurándome en la misma dirección, pero nuevamente Endeavor se levantó para contenerlo.
– ¿Tú también puedes regenerarte? – El héroe número uno se movía con dificultad, debía estar llegando a su límite y, sin embargo, no dejó de avanzar, propulsándose con sus llamas, creando constantes oleadas de calor.

De pronto, ambos cuerpos parecían solo ser estelas de luz, moviéndose a alta velocidad sobre el cielo. Estando un poco más controlada la situación gracias a los refuerzos y que ahora ambos estaban lo suficientemente lejos del suelo, sabía que esta era mi oportunidad. Me apresuré a colocarme tras esa cosa, para al menos distraerla y darle un poco de tiempo a Endeavor.

Sé que mis plumas no tienen suficiente fuerza, pero puedo igualar la velocidad de esa cosa. Habría conseguido llamar su atención como para alejarlo lo suficiente, pero no sé por cuánto tiempo podría hacerlo.

Yo siempre lo observé, así que lo sé. Sé que no se detendrá hasta conseguirlo; porque nunca conocí a nadie tan terco como él.

En un momento de distracción, fui alcanzado por uno de sus extremidades, generándome un corte en la entre ceja, rompiendo mi visor en el proceso. Para su infortunio, o al menos eso esperaba, había lanzado algunas de mis plumas de antemano, para dirigirlas a Endeavor. ¡Sumaré mi velocidad a su potencia de fuego! ¡Déjame apoyarte un poco, para expiar mis pecados!

Mis plumas lo empujaron con la mayor velocidad posible, generando oleadas de calor y luz incandescente. Mis plumas apenas podían mantenerme a flote, pero estaba satisfecho con eso. Viendo lo fuerte que es, entiendo que yo solo no puedo proteger a nadie, por eso, quiero ayudarte en lo que pueda.

Era mucho más resistente de lo que pensé. Tue que aterrizar en uno de los edificios desde la distancia. Lejos de destruirse, no dejaba de regenerarse. Hacía falta más potencia, y a mí no me quedan más plumas, y las que envié, están a punto de carbonizarse.
– ¡Hawks! – con solo nombrarme, sabía que no tenía opción. Redirigí el resto de plumas que me quedaban para darle aun mayor proporción.

Una ardiente ventisca me arropó y en cuestión de segundos, Endeavor estaba a una altura considerable.

– ¡Mis plumas son casi cenizas! ¡No puedo ayudarte más! – y comprendiendo sus intenciones hice un último esfuerzo para llevarlo hacia arriba. – A esa altura podrás liberar todo tu poder sin miedo. – Ahora, el resto de pendía de él. Nuestras esperanzas ahora estaban es sus manos.

Una impresionante columna de luz y fuego iluminó el cielo que comenzaba a oscurecerse. El calor exponencial era tan intenso que parecía tratarse del sol acercándose a la tierra. A duras penas podía mantener mi vista hacia arriba, pero su voz era perfectamente audible.
– ¡PLUS ULTRA! ¡Prominence Burn! – el hongo creado por el ataque asemejaba el ímpetu de una bomba nuclear. No cabe duda que por eso eres el número uno. El mundo pareció dejar de girar.

Pero como si de un meteorito se tratase, se estaba precipitando hacia el suelo a toda velocidad. Me apresuré a la posible zona de impacto, pero no llegaría a tiempo. El choque generó una ventisca capaz de levantar a los autos de la zona, y desde esa altura la escena no era prometedora. Su cuerpo yacía, envuelto en llamas, inmóvil y mis palpitaciones chocaban con brusquedad en mi pecho, al tiempo en que un dolor punzante se atravesaba en mi espalda.
– ¡Endea… !– estaba de pie. Dejé escapar el aire que no me había dado cuenta que sostenía cuando el humo a su alrededor se disipó; lo que ardía eran los restos inertes del Nomu a sus espaldas. – Sabía que no me defraudarías – expresé aliviado, dejándome caer al borde del techo.

– Me alegra que ya estés despierto – le mostré la sonrisa más amplia que podía hacer, y él solo se limitó a gruñir, claro indicio de que se sentía mejor. Había pasado los últimos dos días en recuperación, y yo quería saber cómo seguía. La culpa no me dejaba conciliar el sueño; casi llevo a mi mayor admiración a su posible muerte.
– ¿Qué haces aquí? ¿Ya terminaste con los informes?
– Ese papeleo monótono puede esperar, tú eres mucho más importante – y acto seguido, me tomó del cuello de mi suéter para luego empujarme con brusquedad
– ¡Veté de aquí y haz tu trabajo! – llamas salieron de su cabeza
– Parte de él está hecho, le pedí a Burnin que me ayudara – más bien que digitara las notas de voz que le facilité. Si bien había venido a visitarlo, necesité también de al menos dos citas para asegurarme de que las alas que perdí en el combate podrían regenerarse. – Además, quería decirte que estuviste genial en la batalla. – Chistó, pero sus ánimos se calmaron.

Ahora su lado izquierdo estaba cubierto por un vendaje, producto de la herida durante el combate. Al paso que iba, sufriría de úlceras en el estómago. La culpa me hacía sentir culpable, al tiempo en que mis nudillos se blanqueaban al mostrarle una sonrisa que no hacía más que ocultar la complicidad que lo llevó a su actual estado.

– Por cierto, – mirando a mi dirección – es demasiada coincidencia que el ataque de HighEnd fuera justo en tu compañía – debía formular lo que fuera en cuestión de segundos, o justo en ese período de tiempo todo habría sido en vano
– Yo también creo que es una irreal ironía que fuese justo después de tu anuncio como el actual número uno; como si de una retorcida especie de felicitación se tratara. – Mi quijada se sentía rígida, pues no era del todo falso… – No fue más que un fallido intento de intimidación, que lograste destruir, demostrando la responsabilidad de salvaguardar la vida de los que confían y creen en ti – Más que una vaga excusa, creía firmemente en esas palabras.
– Supongo… – Exhalando con pesadez. Al tiempo en que mi celular comenzó a vibrar, y considerando mis días de licencia, solo sería por una razón.
– Como ya te encuentras mejor, te dejaré para que descanses. – anuncié, levantándome de la silla antes de que devolviera la bilis sobre su cama y terminara hecho cenizas
– Hawks… – Me detuve al pie de la puerta. – Ten cuidado si piensas seguir investigando más acerca de esas aberraciones. –En ningún momento hicimos contacto visual, pero escuchar esas palabras me provocó una sonrisa automáticamente
– ¿Desde cuándo eres tan considerado? ¿Serán esto acaso indicios de tu incontrolable amor por mí? – solo para que me lanzara una almohada a mi salida de la habitación.

De alguna forma conseguí librarme de un muy controversial interrogatorio, solo para ser citado nuevamente al origen que en primer lugar lo habría suscitado.

– Se supone que la pelea sucedería al día siguiente, ¡y en otro lugar! – sabía que mostrarme alterado no haría más que satisfacer su deseo de fastidiarme, pero había roto su promesa, aunque, ¿cómo pude ser tan ingenuo para confiar en las palabras de un villano cuando traicionó frente a mis narices a quien le facilitó la fórmula para crear esa cosa? ¿Por qué sería diferente conmigo?

Estaba apuntando mis plumas a su dirección sabiendo que lo atravesarían antes de que lograra crear la más mínima llama; estaba dispuesto a darle un escarmiento por poner en riesgo a tantos civiles.
– Antes que nada. ¡Felicidades! – acercándose a mí, haciendo que par de mis plumas agregaran más cortes en su rostro. – Debido a tu invaluable esfuerzo, terminaste siendo el número dos. Debes estar satisfecho. Aunque admito que tu discurso me motivó. Nada mejor que pronunciar el nombre del asesino de héroes, en una conferencia donde estaban presentes los más importantes del país. ¿Será que también eres un segurador encubierto de sus ideales? – Una risa amarga se acunó en mi garganta. Acto seguido, mis plumas hicieron cortes varios en el ropaje del villano que torpemente intentaba esquivarlas.
– ¡Pusiste en peligro la vida de cientos de civiles por un maldito capricho! – de la afilada flecha que sostuve en su pecho, goteaba una hilera de sangre mientras el desquiciado de ojos azules parecía disfrutarlo.
– Si nos traicionaste una vez, debía asegurarme de que no lo hicieras de nuevo. – Tomó la pluma, arrastrándola hacia abajo, expandiendo lentamente el corte y la mancha de sangre de su blanca playera. – Estando preocupado por la seguridad de los ciudadanos, no tendrías oportunidad de ayudar a ese idiota y, sin embargo, fallé porque subestimé tus habilidades. – Clavándose la pluma en el estómago, mientras reía como un maniaco – Tienes bien merecido tu segundo lugar, Hawks. – Para cuando pronunció esta frase, la pluma que tenía en sus manos ardía con un intenso azul que no terminaba de consumirse por el líquido carmesí que chorreaba de la misma, generando un pesado olor a metal en el aire. El que estuviera dispuesto a herirse a sí mismo no hacía más que confirmarme la sospecha de que la información que había incautado con respecto a mí estaría a disposición del público si lo aniquilaba.

Sin embargo, más que visiblemente incómodo por la herida que formaba una hilera de pisadas en su avance hacia mí, parecía extasiado; aunque a juzgar por las cicatrices alrededor de su piel, es probable que ese corte no le resultara más incómodo que un rasguño provocado por un papel.
– Ya que nos pusimos al día, – nunca imaginé que terminaría en una situación tan bizarra. Sus manos se sentían irritablemente resbalosas alrededor de mi cuello y cuando intenté zafármelas, no hacía más que expandir la sangre que ahora nos cubría a ambos; su sangre – ¿qué tal si te doy los detalles de tu próxima misión? – inquirió solo para imposibilitar que me liberara de su boca.

No estaba ni remotamente cerca de saber cómo se sentía estar en las fauces de un lobo, pero el olor a hierro mientras nuestra saliva se mezclaba, me hizo sentir como la más indefensa de las presas siendo devorada por su depredador, irreparablemente.

Fingiría que les seguiría el juego, pero en cuanto tuviera la más mínima brecha para acabar con ellos, lo haría. Solo necesitaba estar seguro de que no habría efectos adversos una vez ejecutados; debía ser lo más precavido posible.

Y si corromperme a mí mismo era suficiente para que todos los demás se sintieran cómodos, entonces con gusto aceptaría este trabajo.


Me F-A-S-C-I-N-A este capítulo. Me encanta Dabi, es que es tan bueno siendo malo.

Dato #51

Me gusta la analogía a la locura y al circo (por desquiciados y excéntricos), razón por la que los capítulos relacionados al LOV siempre tienen ese matiz.

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