Bakugou

– ¡Maldición! – sentía mi mandíbula rígida ante la escena en el televisor. ¿Qué no se supone que es el héroe número uno? ¿Por qué no parecía significar nada para esa cosa? Como si ya no le hubieras causado suficientes problemas para que ahora se preocupe por ti. Comenzaba a sentirme enfermo. Lo peor de todo es que Shoto no hacía más que respirar con dificultad, y yo no podía hacer nada más que mirar; odiaba sentirme así de impotente.

– Tiene que ser una broma – pronunció sin apartar la vista del televisor, visiblemente enojado.
– ¿Esto es lo que pasa… – la voz de la reportera evidenciaba su terror
– ¡Todoroki! – era el Prof. Aizawa – Al parecer ya lo viste
– Cuando no existe el símbolo de la paz… – continuó la mujer. Mi pecho comenzaba a doler. All Might…
– ¡No digas tonterías! – era la voz de un chico. Todos miramos hacia el origen – ¡¿Cómo mientes así en la TV?! – estaba siendo contenido por otros dos – ¡Mira bien! Sus llamas siguen ardiendo, ¿no? ¡Endeavor sigue vive y peleando! ¡No te deprimas por tus propias mentiras! – estaba muy alterado, pero de todo lo que pronunció, algo pareció calar en los que estábamos allí – ¡¿Quién está ahora mismo arriesgando su vida para salvarnos?! ¡Mira bien! – Y al parecer no fuimos los únicos
– Endeavor, sigue luchando… – ella estaba aterrada, pero no se detuvo. – Resiste con todas sus fuerzas. ¡Sigue Luchando!
– ¡Todoroki! – era el estúpido nerd, frotando su espalda. Solo por esta vez, lo dejaría pasar. Podía ver desde aquí como sus músculos se contraían.
– Sigue arriesgando su vida para salvarnos – ella apenas podía mantenerse en pie debido a la brisa
– Papá… – a lo mejor haya sido producto de la conmoción, pero más que frustrado, se escuchaba triste. – Te estamos viendo. ¡Yo te estoy viendo! – se levantó de un estrépito, con los ojos rojos.

La batalla seguía sin tregua, hasta que ambos cuerpos ascendían a toda velocidad. Poco después la cámara llegó a captar una considerable sucesión de llamas que aumentaban de tamaño a medida que ascendían.

Poco después, la escena generó un ruido sordo que convirtió a la pantalla en un lienzo en blanco. Acto seguido, un gran estruendo hizo eco en el área común y ni siquiera el sonido de nuestras respiraciones era audible. Todos estábamos pasmados.

La cámara estaba desenfocada, pero el descenso a toda velocidad de una figura amorfa no hizo más que hacerme pensar lo peor. Se estalló con tal brusquedad en el suelo que la ventisca que generó barrió con todo objeto que no estuviera sujeto. La expresión en la cara del bicolor me estaba quebrando, ¡¿acaso ese era lo mejor que el actual héroe número uno podía hacer?!

Pero una vez se disiparon las llamas, la figura del corpulento hombre se hizo visible, con el puño levantado en señal de vitoria.
– ¡Endeavor está de pie! – el grito de la reportera nos devolvió el aliento al unísono, al tiempo en que Shoto se dejó caer en cuclillas, siendo auxiliado por nuestro profesor a cargo, Deku y los otros tres extras del estúpido squad. – ¡Está posando de pie con el puño en alto! – Vaya forma de hacer valer su nuevo título.

Estábamos tan sumergidos en el reportaje, que había obviado la presencia del pelirrojo, a quien busqué sin rastro en el área común. Pese a que debía aclarar las cosas con él, quería estar con Shoto, y no podía evitar sentirme más impaciente porque al fin estuviéramos a solas.

Estaba sentado sobre su cama, sosteniendo su cabeza sobre sus rodillas. Había tanto que ese el heterocromático parecía esconder detrás de sus ojos gris y azul, que parecía estar en estado catatónico. Conociendo lo reservado que es, sería muy difícil hacerlo hablar y a lo mejor, eso era lo mejor esta noche. Me acomodé detrás de él para abrazarlo. Su corazón latía de forma irregular, y lo que hice fue hacer que se apoyara sobre mi pecho, para regular nuestra respiración. Con suaves movimientos, acariciaba su cabello y parecía estar funcionando, pues, comenzaba a dar señales de quedarse dormido.
– Será mejor que nos acomodemos – susurrándole al oído. Él se colocó sobre mi pecho, poco antes de que apagara la luz de la mesa de noche.

Con sus brazos a mi alrededor, su agarre era firme. Imagino que había de tener ciento de cosas en su cabeza, después de todo, vio a su padre en un estado que lo había llevado al límite; su mismo padre que le generó tantos conflictos consigo mismo y al resto de su familia. Lo sostuve cerca de mí, colocando un beso sobre su cabeza, antes de quedarme dormido.

– Acabo de terminar de hablar con Fuyumi. – entrando a mi habitación, cerrando la puerta tras de sí. – Dijo que él se está recuperando… – habían pasado dos días desde el ataque.
– ¿Y tú cómo te sientes al respecto?
– No lo sé… Es todo muy confuso aún. – estaba sentado a mi lado y en ningún momento me miró
– En cuanto se mejore – tomando su mejilla – podrás criticarle como es debido el patético intento de discurso que ofreció cuando fue nombrado número uno – esbozando una tímida sonrisa.

Sabía que seguiría pensando en eso, a menos que lo mantuviera con la mente ocupada, así que decidí proponerle entrenar juntos. Para mi molestia, el cara de soya y el voltio andante nos escucharon después de clases y quisieron unirse a nosotros como espectadores, sin embargo, lo que me resultó sumamente extraño fue que la invisible también se incorporara. Como pensé, el pelirrojo hoy tampoco estaba con ellos, y cuando les pregunté por él, solo me dieron una burda excusa de que estaba ocupado ayudando a la rosada con unos asuntos. Si el pelirrojo quería tiempo, eso es justo lo que le daría.

– ¿Y qué piensan hacer hoy? – inquirió la invisible mientras caminábamos por el pasillo camino al área habilitada para entrenar
– Quiero averiguar si en bicolor sigue igual de patético desde la última vez que lo vencí – como supuse, el aludido se mantuvo indiferente, justo como actuaría en este tipo de situaciones
– De hecho – interrumpió – quisiera probar algo distinto esta vez, si no te molesta, Bakugou – había algo en la forma en que pronunció mi apellido que me resultó antinatural; me había acostumbrado a escucharlo decir mi nombre que en estas situaciones, era como si se tratara de alguien más.
– ¿A qué te refieres?
– Lo sabrás cuando lleguemos – adelantándose al lugar. Allí, había extras dispersos en grupos, haciendo estiramientos y haciendo uso de sus dones.
– ¿Será que ahora veremos la esperada revancha de Todoroki? – El pelinegro comenzó a frotarse las manos
– Si resulta como esa vez, no creo que estemos tan seguros aquí – dijo el eléctrico haciendo una mueca
– Eso espero – mostrándome una sonrisa desafiante. Debo decir que, de estar solos, la habría cubierto con un beso.
– Hoy estás muy valiente, ¿eh? – alejándonos de las gradas – ¡Miren y aprendan, idiotas!

Ambos estuvimos realizando estiramientos, y pese a que sería injusto, quería saber qué motivó esa sonrisa tan retadora minutos atrás. Me impulsé con una explosión directo hacia él, esperando que creara una barrera de fuego o hielo, pero en cambio se mantuvo inmóvil, sin el más mínimo indicio de pretender esquivar mi ataque, lo que me detuvo justo frente a él.
– ¿Piensas dejarme ganar así de fácil? – justo hoy su boca se veía tan deseable
– Quiero que practiquemos combate cuerpo a cuerpo. – Acercándose más a mí. – He visto que dependes con demasiada frecuencia de ellos, y en vista de los sucesos previos, tener otras habilidades no te hará daño. – Seguía mostrando esa actitud que rallaba en lo pedante, y me estaba volviendo loco. Comenzaba a desear que nadie nos estuviera mirando.
– Como desees, príncipe – comenté en tono burlón, esbozando una sonrisa. Caminó unos cuantos pasos hacia el frente.
– Quiero que intentes derribarme – tenía una posición defensiva. Corrí hacia él, considerando que, si lo atacaba desde abajo, perdería inestabilidad, pero logró tomarme por los hombros, bajó hasta mi brazo derecho y me lanzó contra el suelo, de espaldas. – Fuiste predecible. – Dándome la espalda, por lo que pensé en hacerle el mismo movimiento, solo para que con una patada me dejara nuevamente en el suelo.
– ¡Maldición! ¡¿Qué te pasa?!
– Volviste a ser predecible. – sonriéndome. Empezaba a sentirme irritado.
– Wow, Bakubro. Pensé que, para este tiempo, ya habrías terminado con él – si volvía a escuchar otro comentario del cara de soya, lo explotaría de adentro hacia afuera
– Si eso es lo que quieres, bicolor – colocándome en posición ofensiva – te mostraré lo que puedo hacer solo con mis puños. – Esta vez, con cada ataque, los esquivaba con diestra rapidez. ¿Desde cuándo era tan bueno en combates cuerpo a cuerpo? En más de una ocasión consiguió aturdirme, y apenas parecía cansado.
– ¡Eres muy bueno en combate, Todoroki! – elogió el tomacorriente.
– ¿Ya estás cansado? – preguntó pedante
– No hasta que pierdas – quitándome una gota de sudor de la frente.

Teníamos el suficiente tiempo intentando derribar al otro, fallando en cada vez, mientras nuestras respiraciones no hacían más que evidenciar la fatiga.

Intenté de varias formas hacerlo caer, y con cada golpe no hacía más que redirigirlo en mi contra. Me sentía adolorido, pero nunca iba a demostrarle signos de debilidad. En uno de mis intentos por hacerlo caer, casi lo consigo, hasta que con un salto mortal consigue mantenerse en pie, tambaleándose un poco; también estaba cansado. Era cuestión de agotarlo un poco más. Sin embargo, su semblante cambió, ahora tenía una pose amenazante.

Corrió hacia mí, y redirigió varios golpes en mis coyunturas, debilitando mis extremidades. Había entumecido mi cuerpo, de modo que mis movimientos se volvieron torpes. Lo que le dio oportunidad de volver a atacarme, y como acto reflejo de mis manos comenzó a producirse humo, pero antes de que pudiera hacer algo, ya estaba boca abajo, sobre el suelo.

– Pensé que sería más difícil – tenía el descaro de presumir escuchándose tan agotado como yo
– ¿Qué? ¿Hoy quisiste presumir? – apretando aún más la mano sobre mi espalda, sentado a horcajadas
– Tal vez – fue inesperado escuchar ese lúdico tono
– ¡Quítate de encima! – por más que intentaba levantarme, él me tenía sometido – sabes muy bien que soy mejor si estoy arriba – dije para que solo él lo escuchara. Y Acto seguido, se inclinó sobre mi espalda, acercado su boca a mi oído.
– Tal vez sea hora de cambiar eso – me dijo en un susurro que estremeció mi espina dorsal, aunque bien pudo haber sido que estaba presionando su cuerpo sobre ella.

Sin embargo, una vez a solas, haría que la situación fuera la inversa.

– ¡Declaro a Todoroki como indiscutible ganador! – Vociferó el pelinegro – Mejor suerte parala próxima, Bakubro. – Es cierto que estaba agotado, pero explotarle la cara no me resultaría difícil. El bicolor se separó de mí, mientras masajeaba la muñeca que forzó en mi espalda.
– Es suficiente por hoy. Luego podemos continuar – estaba de espalda al trio de idiotas, mientras me mostraba esa sonrisa fanfarrona que hizo cada vez que fallaba en derribarlo. Lejos de estar molesto, no hizo más que desear que la noche llegara y, por el cielo anaranjado, no tendría mucho que esperar.
– ¡Ese fue genial Todoroki! – el amarillo casi le salta encima con lo emocionado que estaba
– Lograste acabar con la racha de victorias del explosivo
– ¡REPÍTELO EN MI CARA, CINTAPEGANTE! – estaba usando al otro como escudo
– Nada que no puedas cambiar una vez mejores, Bakugou – pronunció el heterocromático camino a la salida. Esta noche ajustaríamos cuentas.

El trio de extras caminaba detrás de mí haciendo demasiado ruido.
– Estás bien, ¿Hagakure?
– Sí, estuviste callada durante todo el tiempo. – era el pelinegro –Si le tienes miedo a Bakugou, solo ladra, pero no muerde – se escuchaba como un susurro, pero lo alcancé a escuchar. Me volví hacia los tres solo para que se asustaran por una de las explosiones que hice a pocos metros de ellos; en cuestión de minutos estaban envueltos en humos, tosiendo. – Te lo dije. – pronunció nuevamente en tono burlón, pero no perdería mi tiempo con ese idiota.
– No es nada – pronunció la invisible. – Solo estuve concentrada en el combate, nada más. – concluyó. Fue extraño que quisiera venir en primer lugar, a menos que la razón fuera algo, o más bien, alguien más. Detesto que el bicolor llame tanto la atención, y mucho más si no puedo evitarlo.

Ya en los dormitorios, recordé que debía hablar con dos del usual cuarteto que me involucra en sus estupideces.
– Oigan inútiles, ¿alguno de ustedes sabe dónde están ShittyHair y Pinky? No los he visto con ustedes
– Aww, ¿Estás preocupado por los miembros de tu squad?
– ¡RESPONDE SI NO QUIERES QUE TE ENVUELVA CON TU PROPIA CINTA!
– Ellos han estado ocupados. – Dijo el eléctrico colocándose entre ambos. – Tampoco nos han dado muchos detalles. – ¿Qué diablos le ocurre a ese par? Están así desde el Festival Cultural.
– Como sea – apartándome de ellos, dirigiéndome a mi habitación para tomar una ducha.

Dos horas después, y tras terminar la cena, vi que la rosada se dirigía a las escaleras, por lo que decidí abordarla.
– ¡Oye, Pinky! – la chica se detuvo a mitad del camino – ¿Qué tanto hacen ShittyHair y tú que los tiene tan ocupados? – Se sentía distante
– Me ha estado ayudando con un asunto personal – parecía insegura de su respuesta – Además, ya sabes que cuando llega de sus prácticas termina muy agotado. – Ella en ningún momento me miró a los ojos; estaba mintiendo
– Sí, seguro. – Dirigiéndome a mi habitación. Cuando el pelirrojo quisiera hablar conmigo, lo haría.

Esta noche dormiríamos en mi habitación, y solo estaba esperando a que terminara de estudiar con el maldito nerd de Deku, y su "Dekusquad". Mientras más pensaba en esa estupidez, más fuerte se hacía la migraña en mi cabeza.

Seguí agotado por la pelea de esa tarde, por lo que me recosté en mi cama, sin darme cuenta de que me había quedado dormido. Poco después, aproximadamente a las nueve, me levanté mareado; no suelo quedarme dormido con tanta facilidad. Al incorporarme sobre la cama, la familiar figura bicolor estaba sentado al pie de mi cama.
– ¿Por qué quisiste que entrenáramos cuerpo a cuerpo? – acostándome en su dirección
– Veo que ya despertaste – mirándome despreocupadamente, sostenía su cuaderno de apuntes
– ¿Y por qué tienes que estudiar con el maldito nerd?
– Alguien se despertó de mal humor
– ¡Responde algo de lo que te pregunté!
– Uno, tras el examen final en el que enfrenté a Aizawa entendí que no solo debía depender de mi don para defenderme y atacar, por lo que pensé que sería bueno que lo pusiéramos en práctica. – Considerando los resultados de mi pelea con All Might, no estaría mal aprender nuevas técnicas de combate más allá de mis explosiones. – Dos – continuó. – Tú eres quien lo llama nerd. – mi ceño se frunció aún más. – Él es muy bueno con Historia del Arte del héroe Moderno y Estudios de Héroes Fundamentales – comentó con la más serena de las expresiones, como si no hubiera nada desagradable en lo que decía. – ¿Tienes alguna otra pregunta?, porque tengo que seguir estudiando para el examen de mañana. – volviendo su vista al cuaderno – Puedes dormirte, procuraré no molestarte – como si fuera a dejarte hacer eso
– ¿En serio siempre tienes que estudiar con ellos? – colocándome detrás de él, para abrazarlo
– Tu siempre estudias con el "Bakusquad" – replicó en tono burlón
– Maldita sea la hora en que al cuarteto de idiotas se les ocurrió ese nombre – gruñí, para luego acariciar su cabello
– ¿Ves? Ambos pasamos tiempo con nuestro respectivo "squad" – me sonrió para continuar leyendo
– También podríamos estudiar juntos – besando su cuello
– ¿Justo como ahora? – su voz se desvanecía cada vez más. Era hora de buscar revancha.


Espero poder reflejar las personalidades de los personajes.

Dato #52

La personalidad de Todoroki cambia poco a poco a ser más pícaro, mientras Bakugou se vuelve más romántico.

...

Si te gusta lo que lees, no olvides dejar un comentario