Shinso
– Aprobé el examen para ser parte del curso de héroes – sentando al frente de la tumba de mis padres. Me sentía abrumado, de los diez que aplicamos, solo yo conseguí aprobar. Pese a conseguir mayor puntuación en el examen teórico, Ibara no consiguió entrar; espero se encuentre bien, aunque con su optimismo, no me extrañaría. El día anterior, tras haber terminado de haber empacado mis pertenencias, le pedí a mis tutores la tarde del domingo para venir a dejarle unas ofrendas a mis progenitores. – Las cosas no resultaron como quise, pero estoy muy feliz por haber ingresado. – Mientras estuve bajo el control mental de Monoma, podía escuchar y percibir todo a mi alrededor, como las pisadas de Kaminari a mis espaldas y como éstas se desvanecieron mientras el rubio que había usado su don en mi contra se aferraba a mí.
Qué manera tan desagradable de experimentar los efectos de mi propio don sobre mí.
– Ahora estaré en el dormitorio correspondiente y la verdad no sé cómo sentirme al respecto. – Tenía motivos de sobra para sentirme abrumado. Obviando la insignificante molestia que ahora implicaba Mineta, tras haberlo mantenido al margen en más de una ocasión, estaba a gusto con la idea de quizás poder compartir más tiempo con Midoriya, considerando que es una de las pocas personas que he conseguido tolerar. Pero mi mayor inconveniente sería ahora hacerle frente a Kaminari después de ese fatídico encuentro; y no lo culparía. En su cabeza lo cité para que me viera darle semejante espectáculo en confabulación con el idiota de Monoma. Comenzaba a sentir migraña.
El olor a incienso era relajante y el clima templado parecía haberse puesto de acuerdo con mi deprimente y confuso estado. ¿Cómo podría verlo a la cara después de esto?
Llevé mis manos a mi cara, para que el calor de las palmas de mis manos relajara mis facciones.
– Los mantendré al tanto de mis avances. Espero que la próxima vez, esté de mejor humor. – Informé antes de dejar una última plegaria y acomodar las flores que había comprado para ellos.
Esa noche, el más estoico de mis tutores estaba de pie. Rápidamente miré mi reloj para asegurarme de que no había excedido mi tiempo límite, confirmando que me restaban al menos treinta minutos.
– Aun estoy a tiempo – apresuré
– Lo sé – respondió tranquilamente, colocándose a mi lado, dejando reposar su brazo sobre mi hombro. – ¿Cómo te fue?
– Como imaginarás, fue más bien una especie de monólogo. – Durante todos estos años, incitado por él, había desarrollado la costumbre de visitarlos y hablar con ellos. Fue difícil al principio, pero Shota me había convencido que, aunque no estuvieran presentes físicamente, mis padres siempre serían parte importante en mi vida.
– Estoy seguro que, donde quiera que estén, compartimos el mismo orgullo – deteniendo su paso frente al dormitorio 1A, lo que me generó un espasmo que me recorrió de pies a cabeza.
– ¡Se supone que sería mañana! – al borde de mis nervios, presintiendo lo que se avecinaba
– ¿Te enfrentaste a tres héroes profesionales y le tienes miedo a tus nuevos compañeros? – tomándome por los hombros, obligándome a avanzar
– ¡Esperaba tener más tiempo para procesarlo!
– Tuviste al menos cuatro meses contemplando esa posibilidad – abriendo la puerta.
Las luces se encendieron al compás de los gritos de los allí presentes. Serpentinas volaban en diferentes direcciones y las luces brillantes emitidas por el chico del ombligo láser se reflejaban en todas partes.
– ¡Sorpresa! – gritaron todos al unísono, bueno, casi todos
– ¡¿Esto fue tu idea?! – girándome a mis espaldas
– Por supuesto que no – recostándose de la puerta
– ¡Pero sí mía! – gritó el otro de mis tutores, mientras me abrazaba con fuerza. – Y de ellos
– Nos alegra mucho que estés aquí, Shinso – Midoriya fue el primero en acercarse.
– Habla por ti – no era necesario ver la procedencia de la voz, para saber que era de Bakugou, sentado en uno de los sillones. Otro más con quien tendría que lidiar.
– ¡No seas tímido Shinso! – la de piel rosada se colgaba de mi brazo
– Esto se va a poner bueno – mientras Sero me tomaba del otro disponible
Ambos me arrastraron al centro, mientras saltaban a mi alrededor. Está de más decir que estaba abrumado, no esperaba estar rodeado de tantas personas, y mucho menos una fiesta de bienvenida. Sin embargo, me temo que sí bien las aglomeraciones no son lo mío, lo que me tenía extremadamente ansioso era pensar en que tenía que enfrentarme a Kaminari mucho antes de lo que lo habría procesado.
– ¡Chicos! – escuchar su voz disparó todos mis receptores. Se estaba haciendo paso a través de ellos. – ¡Denle un poco de espacio! – se colocó delante de mí, mientras yo intentaba disimular mi conmoción.
Acto seguido, los chicos, siguieron bailando o lo que sea que les provocara moverse frenéticamente de un lado a otro. Me pregunto si llegaré a acostumbrarme a todo este caos.
– ¿Quieres algo de tomar? – para esta pregunta se giró para mostrarme su sonrisa habitual
– Sí… – pronuncié en lo que bien pudo haber sido un susurro. Me tomó del brazo para guiarme hacia la mesa donde se encontraban los aperitivos y bebidas.
– Como ya sabrás, solemos ser bastante animados – extendiéndome una bebida gaseosa mientras yo estaba aturdido. Actuaba como si nada hubiera ocurrido, aunque ¿cómo se supone que debería actuar?
– Nada con lo que no pueda lidiar… – Dando un sorbo a mi bebida, solo para darme cuenta de que mis manos temblaban. Sentía la urgencia de hacerle saber lo que ocurrió dos días atrás, pero no tenía ni la menor idea de cómo empezar. Quería que fuera el primero en saberlo, y terminó viendo lo último que desearía que viera. Sin embargo, verlo tan despreocupado lejos de hacerme sentir aliviado, de alguna forma me incomodaba. Quizás para él no fue nada verme con otro chico; verme con alguien más.
– Sé que las fiestas no son lo tuyo – comentó haciéndome volver a tierra. – Pero como dijo Midoriya, no queríamos que un nuevo integrante pasara desapercibido. – Volviéndome a sonreír. Pensar que vería esa sonrisa con más frecuencia me sobrecogió, revolviendo todos mis sentimientos por él. – Estamos felices de que estés aquí… Yo estoy feliz que estés aquí. – La presión sanguínea circulaba con rapidez en mi pecho.
– Lamento no ser tan expresivo. – Sentía un nudo en la garganta. – Gracias por el recibimiento. – Pese a que mi agradecimiento era genuino, mis palabras salían forzadas.
– No hay de qué – Sentía que le debía una explicación.
– Kaminari, lo que ocurrió…
– ¡¿Piensas quedártelo para ti solo, Kaminari?! – era de nuevo chica de piel rosada. Tengo que aprenderme sus nombres. – ¡Voy a presentarte a tus compañeros! – Arrastrándome sin darme espacio para protestar. – Como eres muy callado, creo que le caerás muy bien a Shoji, Koda y Tokoyami, mejor conocido como el Emosquad – ¿Emosquad? – También debes saber que somos muy unidos, pero dependiendo del evento u ocasión, estamos seccionados en squad – ¿Qué?
Y así fue como fui presentado a uno por uno, o al menos a la mayoría. Como dijo, los que más paz me transmitieron eran los primeros mencionados, aunque tendría que aprenderme sus nombres. Ni siquiera sabía que Midoriya encabezaba uno de los dichosos squad, el "Dekusquad" y mucho menos que el explosivo también contara con el suyo, el "Bakusquad", del cual Kaminari también era integrante. ¿Quién habrá decidido esto? Qué grupo tan excéntrico.
– ¡Estamos felices de que estés aquí, Shinso! – El pelirrojo se dejó caer a mi lado en el sillón
– Como si hiciera falta otro extra – chistó el único que se refiere a sus compañeros como tal
– Nunca sobrará quien pueda mantenerte al margen, Bakugou – Sero me caía cada vez mejor
– ¡Ha! Quiero verlo intentarlo
– ¡Kacchan!
– Descuida Midoriya – girándome hacia el rubio. – ¿Podrías repetirlo? No te escuché – Mostrándome una mueca
– ¡Funcionó! – señaló la chica de redondas mejillas haciendo que chispas salieran de las manos del chico
– No sabía que se podía aplicar para el curso de héroes después de la prueba de admisión – Era la primera vez que escuchaba al heterocromático hablar esa noche.
– Sí. – Era el chico de lentes. – Puedes aplicar para ellos pocos después de ser admitido.
– Escuché que son muy difíciles – Era el musculoso que hacía pasteles. En serio necesito aprenderme sus nombres.
– En parte. – Estaba mucho más relajado – El entrenamiento fue mucho más demandante.
– Esa es la razón por la que siempre te veíamos ejercitarte con tanta frecuencia – el chico de múltiples brazos estaba de pie a un costado
– Y vaya que son palpables los resultados – dijo la chica de piel rosa, apretando mis brazos. En definitiva, era la más extrovertida.
– Mina, respeta su espacio personal – La chica de cola de caballo reclamó – Por favor, no se lo tomes en cuenta Shinso. – Se veía apenada.
– Debes ser muy bueno entonces, kero – la chica de características de rana parecía amigable
– ¡Bien sur! – y pensar que el del láser también sabía francés
– Esperamos que te sientas a gusto. – Me aliviaba que Oijiro esté a gusto con mi presencia
– ¡Bienvenido a la clase 1A! – la chica invisible compensaba su don con una voz bastante animada
– Gracias – dije sintiéndome mucho más relajado.
Salvo por Bakugou y la uva, a quien para mi suerte no vi en toda la noche, todos se mostraron a gusto con mi inclusión, lo que mitigó las ansias que experimenté cuando atravesé la puerta de entrada.
– Es hora de dormir – era el Prof. Aizawa, quien sostenía a una dormida Eri en brazos. El reloj ya marcaba las 10 pm. – Y cuando vuelva, espero que todo esté en orden.
– ¡Ya lo escucharon! – al parecer el de lentes era el representante de clase
– No te preocupes, Shinso – era Midoriya – Puedes retirarte, nosotros nos encargamos
– Sí, descuida Shinso – lo secundó quien fue la vocalista del concierto
– Te llevaré a tu habitación – a menos que fuera intencional, siempre sentía una descarga en todo mi cuerpo cada vez que entraba en contacto con él
– ¡Kaminari, no quieras evadir tu responsabilidad! – vociferó la misma chica mientras estábamos al pie de la escalera
– ¡Vuelvo en un momento! – empujándome hacia arriba
Estábamos solos y mentiría si dijera que los nervios habían desaparecido. Él me estaba hablando de manera muy casual pero no podía concentrarme del todo.
– ¿Shinso?
– Sí… – distraído
– Te pregunté qué te pareció la fiesta – si estás presente, siempre será memorable
– Estuvo bien – ya nos encontrábamos en el tercer piso
– Es aquí, justo al lado de Todoroki – leyendo la inscripción en la puerta. – Tienes suerte, este es el piso más tranquilo. En cambio, en el que estoy… Luego te mostraré mi habitación. – cambiando de tema. No pude evitar que esa invitación generara cierto cosquilleo en mi estómago.
– Gracias – respondí secamente, tomando el picaporte.
– Nos vemos luego – girándose para retirarse, sin embargo, verlo alejarse no hizo más que hacerme sentir ansioso. Sentía que le debía una explicación.
– Kaminari – acercándome a él. – Lo que ocurrió el viernes no era lo que pretendía. En realidad…
– No tienes que explicarme – dijo con voz calmada. – Creo que, pese a que no es algo habitual, no está mal que estés con un chico. – No sé si sentirme aliviado porque se tomó con naturalidad mis preferencias o preocupado porque crea que me interesa Monoma. – Aunque no imaginaba que serías nuestro nuevo compañero…
– Kaminari, yo…
– ¡No me malinterpretes! ¡Estoy feliz de que estés aquí!
– Quería que fueras el primero en saberlo – mis nervios no impidieron que me acercara más a él. – Sólo no quise decirte nada hasta estar seguro. – Por un momento se quedó contemplándome fijamente y yo me cuestioné todas las decisiones que había tomado hasta ese instante –Eres uno de los amigos más cercanos que tengo… – intentando remediar lo que sea que dije sin pensar
– No te preocupes. – colocando su mano en mi hombro. – Lo importante es que estás aquí y podremos vernos más seguido.
– ¡TOMACORRIENTE! – era Bakugou – ¡DEJA DE PERDER EL TIEMPO Y AYÚDANOS!
– ¡No vemos luego! – corriendo hacia las escaleras
Ya en la penumbra de mi nueva habitación, todo parecía igual que antes, salvo por algunas cosas que aun debía desempacar. Sentía una amalgama de emociones revolotear todas al mismo tiempo en mi cabeza.
Me dejé caer en la cama, hundiendo mi cara en la almohada.
Si bien quería culpar a la emoción y la ansiedad de comenzar en una nueva clase, la realidad es que me sentía frustrado. No había conseguido aclarar las cosas con Kaminari, y mucho menos confesarle mis sentimientos, cosa que ahora parecía más imposible que nunca. ¿Cómo podría decirle lo que siento después de que me vio besando a Monoma?
…
Al día siguiente, luego del caótico desayuno (no tenía la menor idea de que Bakugou les preparara el desayuno a los cuatro que lo ven como un líder), fui acompañado por el conocido Dekusquad, salvo por el más callado de los cinco.
– Ya es oficial – mencionó la chica que controla la gravedad
– ¡Bienvenido al curso de héroes! – anunciaron a dúo ella y Midoriya
– No obstaculicen el paso – acomodándose los lentes. – Adelante, Shinso. – Pasando detrás de él.
No había caído en cuenta de lo que significaba estar allí, hasta que me ubiqué en mi asiento, justo detrás de la chica con cola de caballo… Mi primera tarea sería memorizarme sus nombres.
– Si tienes alguna pregunta, no dudes en dejárnoslo saber – Midoriya había sido uno de los más atentos desde que había llegado.
– Así lo haré – En verdad comenzaría a estudiar asignaciones destinadas a educar a los futuros héroes profesionales.
– ¡Hey! ¡No quieran incluir a Shinso en su squad! – la rosada otra vez – Él es amigo de Kaminari, ¡y por lo tanto nuestro! – detrás de ella, entraron el cuarteto estrella que completaba el Bakusquad
– ¡Él también es amigo de Deku! – protestó divertida la de mejillas redondas
– Ni pienses que dejaré que ese extra se nos acerque – dijo Bakugou, colocando los pies sobre el escritorio
– ¡Bakugou!, ¿qué te he dicho del escritorio? – grito el representante de clase. Me pregunto si gritarse desde tan temprano era su forma de decir "Buenos días"
– Buen día – o al menos, eso pensaba. El bicolor se acomodó silenciosamente en su asiento
– ¡Buen día Shinso! – me saludó Kaminari desde su lugar
– ¡No funcionará Kaminari! – tomando al peliverde por un brazo – ¡Demuéstrales que también eres su amigo, Deku!
– Ura… raka – dijo con voz quebradiza; el chico estaba rojizo
– ¡Ya siéntense! – mencionó nuestro maestro a cargo, apuntando sus ojos rojos como láseres a nuestra dirección.
El resto del día continué familiarizándome con las diferentes materias que, a diferencia de las clases generales, estaban orientadas a las situaciones civiles en las que los héroes profesionales suelen estar involucrados. De hecho, mayoría del material era muy parecido a lo que tuve que estudiar para el examen teórico.
…
Había pasado una semana desde que me había incorporado a mi nueva dinámica estudiantil. Ahora durante los entrenamientos debía mejorar mi alcance y duración en combate, siendo mi compañero Midoriya, quien me ayudaba con el combate cuerpo a cuerpo.
– Has mejorado mucho desde la última vez, Shinso – recostado del lavabo
– ¿Así? – Estaba agotado. Y pensar que alguien tan pequeño tiene tanta fuerza. – Tú no estuviste nada mal
– Yo en tu lugar lo mantendría a distancia, Midoriya – Aquí vamos de nuevo – ¿O acaso no recuerdas lo que pasó la última vez?
– Solo estamos conversando, Mineta.
– Descuida – incorporándome delante del enano, lo que hizo que se viera más minúsculo – Yo no me molesto por tan poca cosa
– Yo que tú, dormiría con los ojos abieros –salpicando agua en su retirada
– No lo tomes en cuenta. – Facilitándome una toalla – Últimamente parece estar más irritado de la cuenta – ¿Últimamente? Ese parece ser su único estado
– Nada que me quite el sueño. – Amarrando mi cabello – ¿Una última vuelta antes de irnos?
– ¡Sí! – siguiéndome el paso
Cuando íbamos de camino a los vestidores para cambiarnos, noté que Bakugou y Todoroki (sí, me tomé en serio eso de aprenderme los nombres lo antes posible) iban de salida. Ahora que lo pienso, los veía juntos con bastante frecuencia.
– Nunca imaginé que esos dos fueran tan cercanos
– ¿Ah? – inclinándose para mirar a mi dirección – ¡Ah! Te refieres a Todoroki y Kacchan – sí, también tuve que acostumbrarme a escuchar que así se refería al rubio. – Nosotros tampoco, pero supongo que es porque pasan mucho tiempo juntos
– Sí. Seguro…
– ¡N–no es–estorben! – la uva, de nuevo. Tenía la ropa empapada y estaba titiritando. Y pensar que tendría que aguantarlo por dos años más.
Esa noche era parte de los que les tocaba hacer la cena, incluyendo al Bakusquad, lo que significaba que no solo compartiría cocina con el más explosivo sino también con Kaminari.
– Escuchen bien idiotas, esta noche haremos estofado – tomando unos vegetales
– ¡Pero queremos ramen! – se quejaron Ashido y Kirishima
– ¡No me interesa lo que quieran! – comenzando a picar unas papas
– Siempre y cuando lo cocines tú, estoy bien con eso – Sero era el que menos se lo tomaba en serio
– ¿Acaso no podemos votar? – si las miradas mataran, ya estaría desintegrado por la mirada del rubio
– No, ¿tienes algún problema con eso?
– ¡Bakugou, baja ese cuchillo! – Kaminari se interpuso entre ambos
– Aunque no lo creas, pese a su mal genio, realmente sabe cocinar – colocándose a mi lado para pelar unas cebollas
– Si tú lo dices – pelando unas zanahorias.
Había pasado al menos cinco minutos en silencio a su lado. Si bien no estaba del todo tranquilo, el silencio no me molestaba. Saber que estaba a mi lado de alguna forma me reconfortaba.
– Oye Shinso – aunque escucharlo nombrarme siempre causaba el mismo efecto – Al menos una vez a la semana tenemos una noche de películas – imagino que se refiere al Bakusquad – Estaba pensando que podrías unírtenos alguna vez, si quieres
– ¿Bakugou y yo en la misma habitación por voluntad propia? Es un milagro que estemos aquí y la cocina no haya explotado
– Es buena persona cuando lo conoces
– ¡¿Acaso cortaste la carne con los pies?! ¡Pícala más pequeña ShittyHair!
– Sí… No creo querer averiguarlo
– Tengo hambre – Era Todoroki, acercándose a la cacerola con la salsa
– ¡Aleja tus manos de la estufa! – le gritó Bakugou, pero el heterocromático ni se inmutó
– Le hace falta sal – comentó, ignorando los gritos del rubio
– ¡Aún no está lista! – acercándose al chico. Debo admitir que la escena era entretenida, y aún más de la escena que le siguió. Todoroki llevó a la boca del rubio la cuchara con la que había probado el estofado, sin que éste protestara.
– ¿Lo notas? – con su monótona voz
– ¡Sal de aquí antes de que te cocine a ti también! – arrebatándole la cuchara, parecía nervioso. Y acatando su grito, el chico salió de la cocina con lo que me pareció ser una disimulada sonrisa.
– ¿Desde cuándo esos dos son amigos?
– No lo sé… Creo que se acercaron más durante su curso extracurricular para conseguir la licencia provisional. ¿Por qué?
– Nada… Solo me parece extraño que, siendo tan diferentes, se lleven tan bien.
– Pues, podría decirse lo mismo de nosotros – y ahí estaba de nuevo esa sonrisa
– ¡¿Ya terminaron?! – nos asustó Sero, apoyándose en nosotros, lo que provocó que algunas cebollas saltaran, directo a su rostro. Karma.
– ¡Sero! – pasándole una toalla de cocina
– Eso me pasa por interrumpir – llevándola a su cara
– ¡Dejen de gritar y terminen con esos vegetales!
– Mira quien lo dice – recogiendo el desastre en el suelo.
Una vez estuvo terminado, odio admitir que Kaminari tenía razón, el estofado estaba delicioso. De camino a la mesa, para colocar la pila de platos, choqué con quien, en mi defensa, es demasiado enano como para ser percibido, mucho más si solo estaba estorbando.
– Acaso las ojeras no te dejan ver, ¿idiota? – Evitando dejar caer los platos – ¿O acaso esas dos cosas que llamas ojos son solo para decoración?
– No tienes que molestarte tanto. Fue un accidente
– ¡Tú eres un accidente! – contrólate, Shinso
– Sí, claro. Insulta a quien te prepara de comer – alejándome de él
– ¿Lo escucharon? ¡Acaba de confesar que envenenó mi comida!
– Ya relájate Mineta – dijo Sero, jalando a la uva a su lado. ¿Qué diablos le ocurre a ese tipo? Si me seguía molestando, no me hago responsable de que repentinamente se sienta motivado a dar 20 vueltas al campus.
Me había acostumbrado a sentarme entre Iida y Midoriya, justo al frente de Kaminari. Esta era por mucho, mi parte favorita de todo día.
Esa noche, mientras intentaba dormir, consideraba que tal vez haberme ahorrado mis sentimientos no era tan mala idea. Considerando que solo me ve como un amigo, las cosas podrían haberse vuelto incómodas ahora que debíamos pasar más tiempo juntos.
…
A mitad de la noche y somnoliento, tomé mi celular para ver la hora: 2:48 am. Detestaba despertarme a mitad de la noche por la urgencia de mis esfínteres. Esperaba poder recuperar el sueño, pues cuando esto sucede, tardo al menos dos horas más en volverme a dormir, sin embargo, tras salir del baño, un ruido detuvo la trayectoria hacia mi cama, provenía de la pared contigua, más específicamente de la habitación de Todoroki.
Eran sonidos secos, como los producidos al golpear una almohada. Eran insistentes, incluso podía escuchar su respiración. ¿Tendría alguna pesadilla?
En un momento sentí que estaba invadiendo su privacidad, por lo que decidí alejarme hacia mi cama, quizás podría volver a conciliar el sueño, pero de todos los sonidos que escuché, fue la articulación irregular de una palabra o más bien, un nombre lo que me paralizó al instante
– Sho… to – un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. ¡Esa no era la voz de Todoroki! Fue entonces cuando entendí que no podría dormir sin saber qué carajos estaba pasando en la habitación contigua de quien parecía ser el más reservado de la clase.
A medida que me acercaba a la pared, los sonidos eran sutiles, pero no imperceptibles; definitivamente no podría estar durmiendo. Podía escuchar una respiración pesada, como si jadeara… Espera, ¡¿Qué?! ¿Estaba con alguien más en su habitación? Ahora que lo pienso, me resultaba difícil imaginarlo con alguna de las chicas, y aun más que estuvieran en "eso" a mitad de la noche.
– Tene… mos que… dormir – ¡¿Bakugou?! La impresión casi hizo que me cayera de espaldas. De no haber sido por mis reflejos, habría provocado más ruido del que ya había… Afortunadamente, logré atrapar mi lámpara de escritorio.
Debido a la sutileza de antes, no pude diferenciar el tono de voz, pero ahora era más identificable.
Me sentía entumecido. Pensándolo bien, eso podría explicar por qué el chico con el peor carácter pasaba tanto tiempo con el más ecuánime.
– Así que ustedes dos… – recuperándome de la sorpresa, no pude dejar escapar una leve risa. Me levanté procurando hacer el menor ruido posible, para no perturbarlos. Acomodé mi lámpara en su lugar con sumo cuidado y tomes mis audífonos para escuchar algo de música pues, de lo contrario, no podría concentrarme en nada más.
– ¿Estás bien, Shinso? Te ves más cansado de lo usual – Esta vez, Kaminari se sentó a mi lado en la hora del almuerzo. Tenía razón, estaba agotado.
– No tuve mi mejor noche – a diferencia de un par que estoy seguro que sí
– Debe ser porque aún no te acostumbras a tu nueva habitación – separando los palillos para comenzar a comer.
– ¿Sabes? Los envidio – mientras veía al bicolor acomodarse la corbata
– ¿A quiénes? – tenía la boca llena de arroz. Sabía ponerme tan fácilmente en una situación vulnerable.
– A Bakugou y Todoroki – ambos chicos estaban considerablemente apartados y, aun así, parecían estar conectados.
– ¿Lo dices por su amistad? – sí, "amistad"
– Yo diría que es más que eso. – Dando un sorbo de agua. – Es como si hablaran un idioma que solo ellos conocen
– Eso fue muy poético – dijo divertido. Si no fueras tan denso, quizás te darías cuenta que eres tú quien me inspira.
Mirándolos detenidamente, tienen sutiles ojeras, sin embargo, no dudo que estén de muy buen humor. A lo mejor no pudieron descansar después de la ajetreada noche. Me pregunto si alguien más lo habría notado; la forma en la que se miran, como Bakugou parece estar más dócil cuando está con Todoroki y cómo este sonríe con mayor facilidad a su lado.
Como sea, es algo que solo les concierne a ellos.
Se los avisé, lo que pasaba en capítulos anteriores por supuesto que iba a repercutir en los posteriores.
Dato #57
folklore fue mi álbum de fondo para escribir, pues me gusta su sonido suave y melancólico. Y sí, me encanta Taylor Swift.
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