Shinso

Producto del reciente caos, esperaba que proponer una noche de películas que levantara los ánimos del curso, con la excusa de concluir el semestre, en caso de que ocurriera otro estrago que impidiera seguir con el programa de docencia.

– Nunca pensé que fueras del que disfrutara de fiestas – comentó Ashido mirando el catálogo de películas
– ¿Eso es queja o comentario? – casi todos estábamos en el área común, salvo por Todoroki y Bakugou, a quienes nunca contemplé pues fueron dos de los más afectados por el incidente.
– Solo lo digo porque parecías azorado en tu fiesta de bienvenida – y lo estaba. En ese momento, Sero entró apoyándose en los hombros de Kaminari.
– He cambiado de opinión – Volviendo mi vista a la revista. Desde ese día en la enfermería, debido a que había estado ocupado planeando junto con el Prof. Aizawa cómo hacer que Mineta confesara, no habíamos hablado.
– ¡Chicos, reúnanse! – vociferó la rosada. Si bien debía actuar con bajo perfil, debía hacer que se sintieran a gusto, en especial el pelimorado, quien brillaba por su ausencia.
– ¿Dónde está Mineta? – comenté casual sintiendo los ojos de Kaminari sobre mí
– Dijo que estaba cansado… – y como una invocación, éste bajaba las escaleras inadvertido
– ¡Hablando del rey de Roma! – comentó Satou, haciendo que el enano hiciera una mueca de extrañeza
– ¿Por qué querían verme? – acercándose
– Tu opinión también es importante – comenté con a mayor ecuanimidad, mientras él no se molestó en mostrar su desagrado.
– Como si estuviera interesado
– ¿Y qué tal si eres tú quien elige lo que veremos? – la protesta colectiva no se hizo esperar
– ¿Por qué eres tan amable conmigo de repente? Nunca hemos sido tan cercanos…
– Porque quiero limar asperezas – no dejaré que hagas lo que quieras – y, ¿qué mejor manera de hacerlo que con una noche de películas de tu preferencia? – mostrándome amable – Sé que, de alguna forma soy un foráneo para ustedes, pero quiero integrarme y eso te incluye a ti, Mineta – decir esto último casi hace que vomitara la bilis, pero me contuve.
– Mejor suerte para la próxima
– El Prof. Aizawa no estará aquí, así que no tendremos restricciones de edad – los ojos del chico se iluminaron y entonces entendí que había caído en el anzuelo.
– ¿Por qué debemos darle preferencia a Mineta? – cuestionó Uraraka
– Es tiempo de compartir y ser mejores compañeros – abriendo el catálogo sobre la mesa central – Vemos cuáles están disponibles. – colocándome en el centro, calculando el perímetro de distancia de cada uno de ellos.
– Como estamos en época decembrina, ¿qué les parece algo de acorde a la época? – comentó Yaoyorozu
– ¡Yo quiero algo de acción! – comentó Kirishima
– ¿Acaso han olvidado que todo esto es por y para mí? – arrebatándome la revista. Si no fuera por mi paciencia, no compartirías conmigo el mismo lugar. – ¡Veremos "Los Fantasmas de mi Ex"! – señalando una categoría que, para sorpresa de nadie, era R18
– ¡Eso solo lo quieres ver tú! – protestó Ashido, y el resto estaba de parecido humor
– Es una película Navideña – con contenido adulto – Nada mejor que elevar el espíritu navideño con una película interesante – continuó triunfante. Detestaba verlo regodearse, pero eso solo era señal de que todo iba de acuerdo al plan.
– Yo prefiero "El Extraño Mundo de Jack" – Propuso Tokoyami; un filme sombrío y macabro, como quisiera, pero debido a la situación, debía traicionar mi buen gusto.
– ¿Qué tal "Noches Blancas"? – recomendó Oijiro, siendo del agrado de la mayoría
– ¡Veremos la que dije! – se interpuso el enano
– Hagamos una votación entonces. – Espero que los meses de entrenamiento rindieran frutos. – ¿Prefieren ver la que propuso Mineta o alguna otra? – y fue cuando, al más mínimo sonido de sus voces, que activé mi don, provocándome un espasmo en todo mi cuerpo, esperando no colapsar antes de que pudiéramos encontrar a los culpables del desastre de la semana pasada.
– ¡Shinso! – Kaminari corrió hacia mí, ayudándome a mantenerme en pie. Los chicos estaban inmóviles, como maniquíes en poses estáticas. – ¿Pero ¿qué…?
– Hagamos esto rápido – escuché a mi tutor, desde el otro extremo de la sala.
– ¡¿Qué es todo esto, Shinso?!
– Debemos… – mi respiración era pesada. Nunca había controlado a tantos a la vez. – llegar al fondo de todo este asunto. ¿Podrías ser mis muletas? – y tras asentir conflictuado, nos acercamos al principal sospechoso.
– ¿Qué hacías la noche del apagón? – interrogué. Mi don no era capaz de manipular sus respuestas, por lo que, sin importa cuáles fueran, siempre diría la verdad de acuerdo a lo como la interpreta.
– Estaba en mi habitación – y sintiendo un escalofrío recorrer mi cuerpo, fui traicionado por mi falta de especificación.
– ¿Fuiste tú quien lo causó?
– Sí – respondió mecánicamente, como un robot, y por un momento los espasmos fueron sustituidos por rabia. Las manos del rubio apretaron su agarre y el resoplido de nuestro profesor a cargo demostró una mezcla de frustración y molestia
– ¿Tienes algún cómplice? Si es así, ¿quién es? – ampliando la frecuencia de mis ondas, mientras mi cabeza latía insistentemente
– No, solo yo
– ¿Tienes que ver con la Liga de los Villanos? – de todas, esta era la más importante
– No – mentiría si dijera que estaba aliviado. Para este punto, si no estaba en mi límite, no faltaba mucho para que lo estuviera. Mi visión comenzaba a ser borrosa.
– ¿Por qué hiciste todo esto?
– Porque estoy harto de que me subestimen – Al final, solo fue un acto de resentimiento. Estas respuestas eran suficientes para su correspondiente escarmiento, pero no podía dejar cabos sueltos.
– ¿Por qué utilizaste a Kaminari para tu plan? – y esta respuesta determinaría si seguiría llevando la cabeza sobre su cuello
– Shin…
– Porque era la coartada perfecta – tomándolo del cuello de su camisa, siendo sostenido por el rubio a mi costado – pero, no quería herirlo – y para mi incredulidad, estaba siendo honesto – Estaba molesto con él, pero no quería hacerle daño. – Y diciendo esto, lo solté, solo para dejarme caer, exhausto en los hombros de Kaminari. Tenía demasiados pensamientos encontrados.
– Veo que ya decidieron la película que desean ver – distrajo hábilmente el profesor, mientras yo reposaba en uno de los sillones.
– ¡Será "Noches Blancas" y punto! – vociferó Ashido y los demás la imitaron, empeorando mi jaqueca, pero aliviado de que nadie hubiera notado mi estado. Por supuesto que el enano protestó, pero poco o nada alcanzó a decir cuando fue apartado de nosotros por el adulto a cargo.
– Shinso, ¿estás bien? – tenía mi cabeza apoyada en su hombro
– Solo necesito un poco de reposo… – respirando con dificultad, me sentía mareado.

Los chicos se escuchaban distantes, quedando de acuerdo con los preparativos del cierre de ciclo, al tiempo en que mi dolor de cabeza se desvanecía poco a poco, sin embargo, estaba tan a gusto al lado de Kaminari, que no quería dejárselo saber. Que acariciara mi cabeza me hacía sentir muy bien.
– ¿Por qué te extralimitaste? – con sus dedos en mi cabello
– No permanecer indiferente con alguien que te causó tantos problemas – acomodándome para verlo a los ojos. – No sé de lo que habría sido capaz si algo te hubiera ocurrido – su mano ahora reposaba en mi mejilla
– Veo que se han vuelto muy cercano – la interrupción de Sero nos obligó a separarnos – Ya era hora
– Siempre eres tan oportuno – mirando hacia su dirección
– ¿Ya son pareja? – cuestionó tomándome desprevenido
– ¡¿Pareja?! – vociferó la rosada, y ahora éramos el centro de atención del grupo de chicos que no tardó en rodearnos. Justo cuando pensaba que mi dolor de cabeza se estaba desvaneciendo. Sin embargo, había pensado en tantas veces querer decirle mis sentimientos y poder pasar más tiempo con él que, quizás este era el impulso que necesitaba para al fin salir de dudas.
– Chicos, Shinso necesita descansar y…
– Solo si él accede… – lo interrumpí. Me acomodé delante de él en el sofá, y si bien imaginaba un escenario más reservado, nada me haría más feliz que su respuesta fuera afirmativa. – ¿Quieres ser mi novio? – El rubio estaba visiblemente sonrojado y por lo caliente que sentía mi rostro y el fuerte palpitar en la cavidad de mi tórax, no dudo que estuviera igual, pero luego de una expresión de sorpresa, se acercó un poco más a mí.
– Me encantaría – pronunció, y no pude esconder mi felicidad. Estoy seguro que le ruido a nuestro alrededor era considerable y, sin embargo, solo podía concentrarme en el chico delante de mí.
– ¡Vivan los novios! – Ashido era una de las más felices, mientras Iida intentaba mantenerla al margen
– ¡Finalmente! – Sero, sentándose en medio de los dos. – Pensé que nunca pasaría.
– Fuiste un decente celestino – comenté, solo para que un fuerte ruido nos impresionara
– ¡¿QUÉ ES TODO ESTE MALDITO ALBOROTO?! – Bakugou, mirando con desdén a todos los presentes
– ¡Shinso y Kaminari son pareja! – anunció alegre Uraraka
– Sí, claro… – resopló, dirigiéndose a la salida
– Es cierto – anuncié y creo que esa fue la primera vez que lo vi asombrado, para luego volver a fruncir su ceño. Salió del lugar sin mediar palabra mientras la ronda de preguntas con respecto a mi ahora pública vida amorosa daba inicio. Está de más decir que tanto el rubio como yo nos sentíamos abrumados e incluso esquivos, pero felices, muy felices.

De alguna forma, la atención volvió al motivo original de la reunión que, pese a que había sido parte del plan, sería un desperdicio que no siguiera en pie. Kaminari estaba siendo abordado por el grupo de chicas, siendo esta mi oportunidad para, como era mi preferencia, pasar desapercibido.

Mientras el apogeo de los preparativos para la siguiente noche se llevaba a cabo, me escabullí hacia el exterior para encontrarme con un Bakugou que, pese al frío, estaba realizando estiramientos.

– Tanto te gusta entrenar que lo haces incluso bajo este frío – viendo el vaho salir de mi boca
– Sus malditos gritos no me dejaban dormir – incorporándose – Y solo para debiluchos como tú el clima es un inconveniente – resopló
– En mi defensa, tanto ruido no fue intencional – su expresión era ambigua, casi ilegible. Aunque ahora que lo pienso, no me alejó o gritó en cuanto me vio y eso debió darme las señales para confirmar que, en sus ojos parecía desenvolverse una tormenta.
– Seré breve – su tono acusatorio, pero inusualmente calmado, desencadenó un escalofrío que recorrió mi espina dorsal. – Si le haces daño a Kaminari, no serás visto con vida de nuevo. – Sentenció y, lejos de estar asustado, confirmé por qué el cuarteto del que, quisiera o no ser el líder, estaba siempre a su lado. Sentí como su aura se espesó en cuanto una sonrisa inadvertida se formó en mi rostro.
– Me pregunto si ellos saben cuan sobreprotector eres
– ¡Hablo en serio! – colocándose esta vez delante de mí
– Que Kaminari sea feliz es lo más importante para mí – dije solo para que sus pupilas se dilataran – Y de todos, algo me dice que eres quien más puede entender mis sentimientos. – Su expresión ahora era de sorpresa – Realmente me gusta Kaminari, tanto como a ti te gusta…
– ¡Bakugou! ¡Shinso! – Estoy casi seguro que Sero tenía algún don especial para irrumpir en el momento preciso – ¡¿Qué hacen bajo este frío?! – tomándolo por el brazo, sin cambiar la expresión desorientada en su rostro
– ¡Vayamos adentro! – ahora era Kirishima quien se enroscaba en mi brazo – ¡Tenemos mucho de qué hablar! – Arrastrándonos al interior sin derecho a protesta.

Por mucho, tiempo había pensado que no sería posible que perteneciera al curso de héroes y mucho menos que fuera tan cercano a Kaminari, pero estar tomados de la mano mientras decidíamos el maratón de la noche siguiente, me confirmó que no estaba soñando.

El resto de la noche fue tan caótica como podría ser tratándose de este ruidoso y peculiar grupo, del cual no podría estar más feliz de formar parte.


La evolución de Shinso en este capítulo es admirable.

Dato #71

Estuve pensando por mucho tiempo cómo hacer que Mineta fuera descubierto y estoy conforme con el resultado.

...

Si te gusta lo que lees, no olvides dejar un comentario