Todoroki

A la mañana, siguiente me enteré de que la noche anterior no solo se había planeado una noche de películas, sino que también Shinso y Kaminari se habían convertido en pareja y esto último, por mucho, me tenía bastante sorprendido. Sabía que se llevaban bastante bien pero nunca imaginé que así de bien.

El tema, por supuesto, me había causado una mezcla de sentimientos a los cuales no podía darles nombre del todo. No podía dejar de pensar en la expresión de incomodidad de mi viejo cuando le dije que Katsuki y yo habíamos estado saliendo. Sumado al hecho de que la sombra de Mineta aún era un dolor de cabeza, que pese a que lo peor ya había pasado pues mi viejo no pareció estar del todo en desacuerdo, seguía sintiéndome presionado, incómodo y triste. Lo último que quería era que Katsuki fuera lastimado por él, y si para eso debía mantener la distancia, eso haría.

Asimismo, producto del chantaje, Katsuki también había mantenido las distancias, siendo esto lo peor de toda esta situación. Me había acostumbrado tanto a su calidez que mi habitación se sentía horriblemente helada sin su compañía. Quería abrazarlo y así como Shinso y Kaminari podía estar juntos sin inconvenientes, quería decirle a los demás cuán importante era para mí.

Había estado decaído luego de la semana de exámenes finales, comiendo apenas lo necesario, deseando despertar de esta pesadilla donde debía estar separado de una de las personas más importantes para mí. En mi habitación solo repasaba los momentos junto a él; el recuerdo de sus manos acariciando mi cabello, su tenue olor a caramelo quemado, sus mejillas rojizas junto a su ceño fruncido cuando lo fastidiaba, sus labios sobre los míos, incluso como pellizcaba mis mejillas para molestarme. Extrañaba sus gritos, sus comentarios sarcásticos y cómo sus ojos rojos parecían hipnotizarme cada vez que estábamos juntos... aunque mis mejillas siempre terminaban húmedas, pensar en esto era lo único que me mantenía cuerdo.

El día había transcurrido sin contratiempo. Los chicos estaban audible y visiblemente animados, llegando incluso a lanzarse palomitas de maíz como si de una competencia se tratase. Deseaba estar tan animado como ellos. Estaba acomodado al lado de Midoriya, quien platicaba con Iida sobre las mejores películas para héroes en entrenamiento mientras Tsuchan y Uraraka hablaban de los actores protagonistas de la película que veríamos esa noche. Realmente no tenía ganas de estar presente, pero solo accedí porque sería la última noche juntos antes de nuestras vacaciones de invierno.

Al otro extremo, Katsuki estaba sentado junto a un Sero al que poca o ninguna atención le prestaba, mientras tenía la vista fija en su bebida. Él tampoco parecía estar a gusto de estar allí, pero conociendo lo insistente que pueden ser Ashido y Kaminari, no es de extrañar que haya accedido, ya sea para que lo dejaran en paz o porque, de lo contrario, lo habrían arrastrado hasta aquí.

Me levanté un momento hacia la cocina para tomar leche de fresa. Sé que no es la típica bebida navideña para una noche de películas, pero necesitaba relajarme y solo esta dulce bebida era capaz de hacer que me sintiera un poco más a gusto. Me dirigí a la alacena, esquivando a un emocionado Oijiro que casi hace que derrame el recipiente con agua que sostenía; nunca imaginé que le gustaran tanto este tipo de películas, y que compartiera estos gustos justo con Shinso, quien parece preferir más del Halloween que de cualquier otra festividad.

Busqué en las alacenas el saborizante rosado para mi bebida, solo para que, como ocurrió aquella noche en la que Midoriya descubrió nuestra relación, me encontrara con un recipiente con escasos residuos con olor a fresa.
– ¿Por qué no desechan los envases vacíos? – Resoplé incómodo para dirigirme a las alacenas en el área de lavado, esperando que hubiera un repuesto. Estar de pie allí, pese al bullicio, hizo que mi mente viajara a esa noche donde estaba en los brazos de Katsuki, tal y como me gustaría estar ahora. Un amargo suspiro salió de mí garganta cuando alcancé el recipiente y me proponía volver al desayunador, pero la voz de Kirishima, o más bien, el nombre que pronunció, detuvo mi regreso.

– ¿Sabes dónde está Mineta? No lo he visto desde anoche – estaban en uno de los apartados de la lavandería que nos separaba por una cortina de bambú.
– Amm… ¡Está haciendo deberes extras! – estaba con Kaminari – Al parecer no le fue muy bien en los exámenes…
– Shinso dijo que sería él quien elegiría la película, ¿y ahora ni siquiera puede estar?
– Sí… Es una pena – concluyó. Habíamos estado evitando al pelimorado no solo para mantener las apariencias, sino porque no sabía de lo que podría ser capaz. Pensar en él sacaba lo peor de mi últimamente.
– Ni modo. Por cierto, ¿no has notado algo sombrío en Bakubro? – preguntó el pelirrojo y mis reflejos convirtieron en puño mis manos.
– Sí, tienes razón. Sus amenazas ya no son tan aterradoras como antes. De hecho, casi no nos ha gritado desde el día de la tormenta.
– Me pregunto si tendrá que ver…
– ¿Ver con qué?
– No. No importa. – Escuchándose el sonido de bolsas de plástico – Ayúdame a llevar estas golosinas a la mesa del área común. – Pidió siendo esta mi señal para apartarme del lugar. Por alguna razón, la idea de prepararme algo de tomar se esfumó en cuanto los escuché preocupados por su amigo. Me sentía apesadumbrado y consideré seriamente encerrarme en mi habitación, pero la intervención de Uraraka fue lo que dio inicio a mi verdadera frustración.

– No podemos comenzar la noche de películas sin sacar algunos temas a relucir – Dijo haciendo que desviara mi vista del recipiente con dibujos de fresas – ¡Shinso! ¡Kaminari! ¿Quién se le confesó a quién? – el rostro de Kaminari le hacía competencia al cabello de Kirishima mientras la risa de Shinso se escuchaba despreocupada al otro extremo de la cocina
– Fue Kaminari – dijo sonriente – Pero era cuestión de tiempo a que yo me delatara
– ¡No quieras robarte todo el crédito! ¡Yo también ayudé! – vociferó Ser enérgico desde el sofá – De hecho, ya tengo en mi lista quien será mi siguiente cliente – ¿Cliente? – ¿Estás interesado en alguien, Bakugou? – recostándose del aludido mientras sentía que mi pecho iba a explotar – Quizás tener pareja te quite lo amargado
– ¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁS DICIENDO, MALDITO CARA DE SOYA?! – creando una explosión que hizo que cayera al suelo. La cara de Katsuki estaba tan roja que, lejos de estar molesto, parecía contener un grito.
– Alguien me dijo que a Kemy, la chica de Shiketsu con la que hiciste el curso extracurricular junto con Todoroki, le pareciste lindo – continuó Ashido, sin saber que había encendido la mecha de una bomba
– ¡Como si esa exhibicionista fuera mi tipo! – gritó
– ¿Cuál es tu tipo entonces? – indagó Sero esperando, quizás, que esta vez Katsuki lo golpeara más fuerte
– Chicos, veamos la película como… – intentó Midoriya, sin éxito
– Ahora que lo pienso, averiguar los gustos de Bakugou sería una trama muy interesante para una película – agregó Shinso, disfrutando del caos
– ¡Todoroki! – agradecí estar apoyado de la encimera, pues de lo contrario mi nerviosismo se habría hecho demasiado obvio – Tu pasas mucho tiempo con Bakugou, ¿no has podido notar cuáles son las preferencias de Bakugou? – Preguntó Ashido pícaramente
– Yo…
– ¡Las palomitas se están enfriando, chicos! – interrumpió Hagakure
– Hagakure tiene razón – indicó Iida, librándome de mi respuesta, solo para que el comentario siguiente se sintiera como una daga en mi pecho
– Yo creo que, sin importar quien sea, estoy seguro que será alguien a quien quiera presumir – mis músculos se sintieron tiesos y me sentía absurdamente vulnerable parado en medio de la cocina
– Si no fueran tan buenos amigos, pensaría que tú serías su tipo ideal, Kirishima – comentó Sero en tono burlón.
– Quizás si lo sería – dirigiéndose al sofá, imitando su tono burlón, acomodándose al lado de Katsuki; a donde me gustaría estar.
– Harían muy buena pareja, todo un bromance sin la "b" – continuó Sero, divirtiendo a los demás con su comentario, mientras yo solo quería desaparecer. – Fuiste el primero en acercarse a él, entrenan con bastante frecuencia e incluso parece tolerarte mucho más que al resto – cada palabra eran punzadas en mi pecho.
– Y saldrían en citas dobles con Shinso y Kaminari – insistió Uraraka, pero ahora me encontraba a medio camino hacia las escaleras
– Todoroki, ¿a dónde vas? – preguntó Tsuchan, haciendo que casi una cuarentena de ojos se fijase en mi
– Voy a contestar una llamada – marchándome sin más. Mis pies se sentían torpes y pesados de camino a mi habitación, deseando caer profundamente dormido indefinidamente.

Mientras más lo pensaba, más sentido cobraba. Si estaba con Kirishima, no tendría que lidiar con la amenaza constante de un padre abusivo y mucho menos con el escrutinio de haber elegido al más al más inestable y traumado de todos los posibles candidatos.

No sé cómo, pero de alguna manera nos habíamos hecho mucho más cercanos y, debido a la ambigüedad con la que habíamos estado desde el inicio, es probable que se haya sentido presionado a admitir que éramos novios por pura lástima.

Al llegar a mi habitación las lágrimas que intenté contener hacían dos hileras húmedas en mis mejillas al tiempo en que mi cabeza parecía querer explotar por la cantidad de pensamientos abrumadores que comenzaban a nublar mi visión, recordándole a mi cuerpo lo desagradable sensación de un ataque de pánico.

En mi cabeza su nombre fue lo primero que logré formular, pero eso no hizo más que empeorar mi estado al imaginar que, lidiar con alguien como yo no podía ser más que una carga para él.

¿Por cuánto tiempo más estaré viviendo bajo la sombra de mi viejo?

Mi puerta resonó y poco después la escuché abrirse, sin lograr definir la figura que se hizo paso hasta el pie de mi cama, donde me encontraba intentando respirar desesperadamente, convertido en un manojo de nervios y sollozos.
– Yo estoy contigo – su voz fue como un arrullo – intenta regular tu pulso con el mío – y su pecho, un cálido refugio al que me había acostumbrado irremediablemente
– Katsuki, yo…
– Nada de lo que digan esos extras va a cambiar lo que siento por ti – tomando mi rostro con su mano, limpiando mis mejillas
– ¿Por qué estás conmigo? – ¿En verdad quería escuchar su respuesta?

Él se quedó mirándome en silencio durante lo que me parecieron horas
– Shoto…
– ¡¿E–es acaso por lástima o…?!
– ¡¿Qué diablos?! – Haciendo que me incorporara – ¿Qué te hace pensar eso?
– Estarías mucho mejor con Kirishima – sentía que me estaba rompiendo. – Si no estuvieras conmigo…
– No sería feliz
– ¿Eres feliz ahora? – sus ojos se fijaron en el suelo, sentenciando a mi pecho a una inaguantable angustia, entendiendo que esta era su respuesta. Me preparaba para levantarme, cuando acercó sus labios a los míos. La suavidad con la que gentilmente me besaba me devolvió el aliento de vida que no sabía que me hacía falta hasta ese momento.
– Sí, soy infinitamente feliz contigo – acariciando mis mejillas. – Y yo jamás estaría con alguien por lástima. – El peso de mis hombros de a poco se desvanecía
– Esto ha sido solo nuestro porque quizás era la mejor forma de lidiar con lo que sentíamos al inicio, pero ahora, después de tanto tiempo, ¿valdrá la pena que los demás lo sepan?
– Odio la idea de que se inmiscuyan en mi vida privada y detesto ser tema principal de conversación… – mi corazón se sentía pesado de nuevo – pero – acomodando mi cabello – lo que siento por ti es mucho más fuerte que cualquier otro sentimiento que haya sentido jamás. – Mi corazón latía con tanta fuerza que pensé que iba a desmayarme. Él había logrado materializar en palabras todo lo que siento por él sin el menor titubeo.

Sus labios volvieron a reposar en los míos, y como si de magia se tratase, todos mis miedos desaparecieron. – No importa lo que ellos piensen mientras tú y yo estemos seguros de lo que sentimos el uno por el otro, ¿entendido? – apretando mis mejillas, salvo que esta vez, su agarre no fue tan firme, quizás porque estaban mojadas por mis lágrimas. – Ni siquiera maté el idiota de Deku cuando nos vio. Si eso no te demuestra lo importante que eres para mí, no sé qué lo hará. – Dijo, mostrándome esa sonrisa que me hacía sentir el centro del universo; de su universo.
– Gracias – uniendo nuestras frentes en silencio con los ojos cerrados, siendo nuestra calmada respiración el único sonido audible en mi habitación.


Bakugou tierno es un sueño.

Dato #73

Estuve pensando por mucho quién debía narrar este capítulo, y creo que Todoroki fue la mejor opción.

...

Si te gusta lo que lees, no olvides dejar un comentario