Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

01

Cuando McGonagall desapareció en el aire, Albus Dumbledore se acercó a la canasta, donde el bebé fue dejado, empuñó su varita, apuntó hacía la casa y arrojó una Sala de Ira: No sería bueno, si el niño aprendía lo que era el amor.

Sin mover su mano, aun apuntando a la casa, arrojó una Sala de Repudio: No sería bueno, si el niño aprendía de la amabilidad Muggle.

Entonces, apuntó al bebé y trató de sellar su magia. No sería bueno, si avanzaba muy rápido. Pero se encontró con algo fascinante: su hechizo se diluyó en el aire, haciéndole abrir los ojos del asombro, pues el hechizo no surtió efecto en el bebé. Lo intentó nuevamente, sin poder entender lo que ocurría, pero el milagro se repitió: no fue afectado, y una tercera vez, ahora sosteniendo el hechizo, pero nada ocurrió, el rayo mágico se quebró en el aire.

O más bien: El hechizo no surtía efecto.

Y Albus sabía, que solo podía haber una explicación: El mocoso, incluso siendo un bebé, inconsciente de lo que ocurría a su alrededor, poseía una cantidad de magia inimaginable. Si bien, esto fácilmente él podría atribuirlo a la Profecía, él no estaba dispuesto a dejar las cosas así.

Él creía saber lo que era mejor para todos, y deseaba controlar la profecía, para así elevar su estatus.

Pero esto, le era increíble.

La ira nubló su corazón, ¿Cómo era posible, que un bebé?, ¿Qué un mocoso, pudiera deshacer su maldición?

Las maldiciones de ira y repudio, se asentaron, porque eran sobre la casa y los patéticos Muggles, que en ella habitaban.

Pero, el hecho de que un bebé de origen mágico, pudiera hacer algo así, era inverosímil para él.

¿Ese mocoso era tan poderoso, como para negar su magia?

¡No lo permitiría!

Con la ira nublando su juicio, liberó un rayo verde contra el bebé.

Los ojos de Albus se abrieron y su boca le siguió, trastabilló, incrédulo ante lo que acaba de hacer, y cayó sobre su trasero, mientras miraba como, desde la frente, desde la cicatriz del bebé, surgía una luz negra y un grito le seguía.

Un Horrocrux ―pensó asombrado, mientras que ese trozo de alma de Voldemort, encerrada en el bebé, se esfumaba en el aire. Uno de sus planes, uno que formuló, al ver la cicatriz del bebé, se quebró en mil pedazos, ante este acto, realizado por sí mismo, en un momento de furia ciega.

Asustado de que varios de sus planes, pudieran haber fracasado, incluso antes de ser llevado a cabo, se Desapareció del lugar.

Horas después, a las tres de la mañana, un hombre, caminaba por esa misma calle, tenía el cabello azul, piel tostada, llevaba una camiseta negra, una chaqueta blanca y pantalón del mismo color; escuchó el llanto de un bebé, ante eso, se acercó rápidamente, encontrando a un bebé ante las puertas de una casa.

Extrañado, llamó a la puerta, insistentemente, hasta que la puerta se abrió, dejando ver a un hombre alto y regordete. ― ¡¿Qué quiere?! ¡¿Qué cree que hace, llamando a la puerta a esta hora de la madrugada?!

―Señor, este niño estaba en esta cesta, estaba llorando, y por esto mismo, he llamado a la puerta ―dijo el hombre de cabello azul.

― ¡¿Y A MÍ QUE ME IMPORTA?! ―Gritó Vernon Dursley, mirando con furia a su interlocutor.

―Esta carta, al parecer está dirigida a usted ―dijo el hombre, señalando la carta, siendo agarrada por Vernon y arrugándola, antes de arrojársela al rostro al desconocido.

― ¡PUES QUEDESE CON ÉL! ―Y le cerró la puerta en la cara.

Macao, era el nombre de ese sujeto, quien suspiró y sonrió, ligeramente, mientras tomaba al niño en sus manos y sacaba un naipe. ―No soy el mejor, en esta arte mágica, pero... ―arrojó la carta, la cual se iluminó con una luz dorada y se formó un agujero negro, el cual cruzó. ―Estarás muy bien, pequeño. Lo prometo. En Fairy Tail, tendrás una familia de verdad... pequeño.

¿Quién será la pareja de Harry?