Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.
Explicaciones:
Este Fic, es una reescritura de "El Mago No-Muerto", pero Harry no contará con Zeref, pues él aún está "vivo", por estar el Fic ambientado en el mundo de Fairy Tail, y se seguirá parte de su Canon, así como el Canon de Harry Potter.
Necesitaré algo de ayuda, para decidir qué magias tendrá Harry, quiero que tenga tres magias. Dos de ellas, ya las elegí con anterioridad, y fue gracias a que "TadachiMukusoki", publicó el Fic en Wattpad (El Mago No-Muerto), donde algunos usuarios deseaban que Merlín Morgenstern, fuera el personaje femenino Merlín, de la serie Nanatsu no Taizai, así que: Merlín (Nanatsu), será algo así como un alma transmigrante, como un fantasma, que entrena a Harry.
Primera Magia: Mugen (Infinito).
Entrenadora: Merlín (Nanatsu no Tanzai)
Segunda Magia: Animal Soul: Leopardo.
Entrenadora: Lisanna Strauss-Dragneel.
03: Galuna parte 1.
Alguien llamó a la puerta, siendo esta abierta, encontrándose con un niño de cabello negro largo, ojos verdes, lentes redondos, vestido con una chaqueta sin mangas de color azul y un pantalón del mismo color. ― ¿El señor Graymore?
―Sí, soy yo, joven. ―Dijo el hombre de cabello gris, y trajeado de vino tinto.
―Esto es para usted ―dijo el joven, enseñando una caja de color abanó con detalles plateados.
Graymore sonrió y agarró la caja, mientras acariciaba su cubierta. ―Gracias por aceptar en traerme esto, no te haces una idea de cuán importante es, ¿Cuál es tu gremio? ―Harry, sonriendo hizo a un lado su chaqueta, enseñando la marca de Fairy Tail, haciendo al hombre abrir sus ojos y sonreírle, el hombre entró en la casa y trajo un monto de billetes. ―Los tienes bien ganados.
―Gracias, señor Graymore. ―Dijo Harry sonriente, mientras volvía a la casa, que compartían sus padres, entró y fue a su habitación, a guardar sus Jewells, Harry pudo hacerse de un nombre en poco tiempo, como un miembro de Fairy Tail, sumamente eficiente y solían darle una propina. ―Ya quiero enseñarle al abuelo Makarov, que he completado los trabajos de la mañana, aunque claro: actuar como repartidor, con el Take Over del Leopardo, es algo más o menos sencillo... no entiendo por qué, las tareas rango E, nunca parecen ser realizadas por nadie. ―Entró en el edificio y se agachó, esquivando a un hombre joven, de cabello negro, ojos del mismo color, piel bronceada, que vestía con una chaqueta café, una camisa de manga larga blanca y un pantalón celeste. ―Hola, Warren.
―Hola, Harry ―dijo Warren, mientras se levantaba del suelo y se lanzaba contra un hombre rubio, que llevaba una camisa azul, pantalones azul oscuro.
―Hola Max. ―Dijo Harry, pasándole por el lado y dirigiéndose hacia el maestro.
― ¡Sand Rebellion! (Rebelión de Arena) ―exclamó Max, lanzando su arena y aplastando a Warren, quien creyó esquivar el ataque― ¡Sand Fist! (Puño de Arena) ―una mano de arena agarró a Max y lo aplastó, contra el suelo. ― ¡Hola, Harry!
―Maestro ―dijo Harry, parándose ante Makarov. ―He ayudado al restaurante de Shito-Sama, con los domicilios. ―Entregó el papel del trabajo saldado. ―He ayudado al museo de Magarett, a transportar algunos cuadros, al museo que abrirán en Magnolia, el próximo mes. ―Entregó ese papel también. ―Y he encontrado y detenido, a los asaltantes que robaron a Oliver Graymore. ―Entregó el tercer papel, y los pagos. Los tres papeles, estaban sellados como saldados.
―Gran trabajo, Harry ―dijo Lisanna, abrazando a su hijo por la espalda.
―Gracias, mamá ―dijo el pelinegro sonriente.
―Con esto, ya son 12 trabajos, en cuatro semanas ―dijo Lisanna feliz.
―Tres trabajos, en lo largo de cada semana ―Reedus, sonriente y orgulloso del hijo adoptivo del Dragon Slayer de fuego y la Cat Fairy.
― ¡Harry! ―gritó alguien, detrás de él― ¡Karyū no Tekken! (Puño de Hierro Dragón de Fuego) ―Natsu se arrojó como una flecha, contra su hijo y novia.
― ¡Magic Cancel! (Cancelación Mágica) ―exclamó Harry, alargando su mano de la cual surgió una magia dorada, resultando en que Natsu se estrellara, contra una especie de pared de rayos dorados.
―Bien hecho, hijo ―dijo Natsu. ―Siempre recuerda, estar alerta.
―Sí señor. ―Dijo Harry.
―Hola a todos ―dijeron dos voces, las cuales pertenecían a un chico de cabello negro y ojos del mismo color, llevando un poncho de color café, una camiseta de color negro y un pantalón de color blanco. Y a una chica de cabello verde y ojos violeta, llevando un vestido negro. Eran la pareja de comprometidos Alzack y Bisca Connell, famosos pistoleros del gremio.
―Alzack, Bisca ―saludó Harry.
―Harry, atrapa esto ―dijo Bisca, arrojándole un paquete, el cual el chico atrapó en el aire y lo abrió, sus ojos también se abrieron.
― ¡Wow!
― ¿Cómo se dice, hijo? ―preguntó Natsu sonriente.
― ¡Muchas gracias, chicos! ―dijo Harry, corriendo y abrazando a la pareja, antes de colocarse el cinturón, con sus revólveres, ya en las fundas.
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En la noche, Natsu y Lisanna, dijeron a su hijo que saldrían en una misión, así que estuvieron buscando a Bisca y Alzack, quienes aceptaron cuidar de Harry, hasta que ellos volvieran de aquella misión, que realizarían.
A la mañana siguiente, estando todos en el edificio, Mirajane bajó las escaleras desde el tercer piso, algo asustada.
― ¡Maestro, la misión de la Isla Galuna ha desaparecido! ―dijo.
― ¿Quién tomaría esa misión? ―preguntó Alzack.
―Vi a un gato azul, robándola ―dijo un chico rubio, el cual era de hecho Laxus Drevyar, el nieto del maestro Makarov.
― ¡¿UN GATO AZUL?! ―Gritaron todos.
― ¡NATSU Y LISANNA TOMARON LA MISIÓN! ―Gritó Erza.
―Una misión de rango S ―gruñó Harry, agarrándose el rostro. ―Es algo que ya debería de esperar de Papá y Mamá, pero de todos modos es...
―Estamos de acuerdo, Harry ―dijo Makarov.
―Yo iré por ellos, abuelo ―dijo Gray.
―Abuelo. No me fio del tío Gray, creo que acabará por unirse a la misión ―dijo Harry, mientras se levantaba, pero solo fue a la barra. ―No tengo ganas de realizar una misión, al menos por ahora. Tía Mina, una...
―Gaseosa de manzana, tranquilo ―dijo Mirajane. ―A pesar de su juventud, tus padres no son unos niños, ambos son muy poderosos.
―Lo sé. Créeme, que lo sé ―dijo Harry, mientras bebía.
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En la ciudad portuaria de Hargeon, se encontraban Natsu y Lisanna, quienes no estaban logrando un gran avance, hasta que un hombre aceptó llevarlos a la isla, cuando Gray apareció, creyeron que querían que volviera con ellos al Gremio, cuando un barquero vio a Natsu y Gray hacer magia y a Lisanna transformarse en serpiente, dijo que los llevaría.
―Espero y puedan salvar a esa isla, de la maldición que la aqueja ―dijo el barquero.
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Cuando se acercaron a la isla, una ola gigante estuvo por aplastarlos.
― ¡Ice Make: Freeze! ―exclamó Gray, arrojando un rayo de hielo, que detuvo la ola, logrando ellos salir del aprieto y llegar a salvo a la isla. Siguieron un sendero, hasta la aldea.
―Al parecer, hay una única aldea, en toda la isla, y el jefe de la aldea, realizó la petición ―dijo Lisanna, mirando la hoja de la misión, luego sacó un mapa, cosa que sorprendió a su amigo y a su novio.
―Si logran la misión, y suben al segundo piso antes que yo... ―dijo Gray, antes de girarse. ― ¡Voy a negarles la subida, vamos!
―Vamos ―dijo Natsu.
―Incluso Harry, es más maduro que tú, Natsu ―gruñó Lisanna, mientras pasaba entre ambos y los guiaba, por el camino, hasta la aldea.
― ¿Quiénes son ustedes? ―preguntó un aldeano.
―Somos del gremio Fairy Tail, venimos para auxiliarlos ―dijo Gray.
―No escuchamos de nadie que aceptara la misión ―dijo el mismo aldeano.
― ¡Debió de haberse extraviado, el mensaje! ―dijo Natsu.
―Por favor, muéstrennos sus marcas gremiales ―pidió el segundo aldeano, cosa que hicieron los tres, antes de que la puerta fuera abierta, y ante ellos, se posó un hombre con una túnica y una máscara, en su mano derecha, sujetaba un báculo.
―Soy Moka, el líder de la aldea ―dijo el anciano. ―Aldeanos ―todos, se despojaron de sus túnicas y mostraron sus cuerpos mutados.
―No es que dude, sobre lo que ustedes llaman maldición, pero perfectamente podría tratarse de una epidemia ―dijo Gray.
―Muchos doctores han aceptado visitarnos, algunos magos, usuarios de magia curativa también han venido, pero nada ha funcionado. ―Dijo Moka. ―Dicen que no existe una enfermedad, con estas características, que no encuentran al agente que afecta nuestros cuerpos, provocando esto. Nuestra apariencia, está vinculada con una maldición, que proviene desde la luna.
― ¿Una maldición que proviene desde la luna? ―preguntó Lisanna.
―La luna, solía ser normal. Se mostraba de un color blanco, o amarillo, y no éramos distintos a ustedes. ―Dijo el jefe. ―Pero una noche, la luna se volvió violeta y estos miembros, se manifestaron en nuestros cuerpos.
― ¿La luna? ―preguntó Natsu.
― ¡Está saliendo! ―dijo Happy, al elevar la mirada, vieron que efectivamente, el satélite era de color violeta, en ese momento, los aldeanos alcanzaron una forma demoniaca total.
―Cuando la mañana llegue, volveremos a nuestras formas ordinarias ―dijo el jefe de la aldea. ―Pero algunos... ya no pueden volver a la normalidad. Se vuelven violentos, irracionales y no... ―las lágrimas comenzaron a caer por los ojos del viejo, mientras sacaba una fotografía de su bolsillo. ―Tenemos que matarles, ¡antes de que dañen a otros!, pues nuestras prisiones no pueden contenerlos. Yo... ―miró la fotografía fijamente. ―Yo tuve que matar a mi propio hijo.
― ¡Imposible! ―dijo Lisanna, incrédula, al ver la foto del barquero. ―Ese hombre...
―Su alma no podía descansar en paz. ―Dijo Gray.
―Por favor, salven nuestra aldea, salven nuestras almas ―pidió el jefe, arrodillándose ante los magos, pronto, todos los aldeanos estaban postrados ante ellos.
―No lo permitiremos ―dijo Natsu, apretando sus puños, una llama recorrió su brazo derecho. ―Le juramos, que encontraremos algo. Daremos con algo, que les salve, incluso si eso me conduce a la muerte.
― ¡Gracias! ―dijeron todos.
―Cierren las ventanas de su choza, retrasará mucho más la maldición. ―dijo una mujer, los tres magos asintieron y les señalaron su choza.
A la mañana siguiente, comenzaron la búsqueda, con Lisanna tomando la forma de una perra Pastor Alemán, comenzando así, la búsqueda.
― ¿Puede realmente Lisanna encontrar algo, en esa forma? ―preguntó un curioso Gray.
―Puede hacerlo. Estoy muy seguro de eso, no tienes de qué preocuparte ―dijo Natsu sonriente, mientras tomaban camino, siguiéndola.
A las dos o tres horas, de una caminata, donde solo se detuvieron para comer bayas y descansar los pies, llegaron a unas extrañas ruinas, en el fondo del bosque de la isla.
