Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.
Explicaciones:
Este Fic, es una reescritura de "El Mago No-Muerto", pero Harry no contará con Zeref, pues él aún está "vivo", por estar el Fic ambientado en el mundo de Fairy Tail, y se seguirá parte de su Canon, así como el Canon de Harry Potter.
Primera Magia: Mugen (Infinito). Entrenadora: Merlín (Nanatsu no Tanzai)
Segunda Magia: Animal Soul: Leopardo. Entrenadora: Lisanna Strauss-Dragneel.
Tercera Magia: Devil Slayer del Cielo.
Capítulo 12: Hogwarts.
Mientras convivían con los Potter, Harry y Wendy, les contaron de sus aventuras, y leían todo cuanto podían, sobre cómo era vida mágica en esta dimensión. Así mismo, una emocionados Thomas y Stephanie, les contaban todo cuanto podían sobre la magia, siendo Stephanie muy descriptiva.
―Por lo que nos contaron: ustedes usan magia especialmente para combates, nosotros y todos los magos de esta dimensión, usamos la magia para cosas mundanas, aunque existe una rama mágica, para los duelos ―dijo Stephanie sonriente.
Thomas asintió, ante las palabras de su hermana mayor. ― ¿Ustedes usan magia combativa?
―A un gremio, pueden llegar peticiones de todo tipo ―dijo Harry. ―Las tareas de rango E, son las más mundanas: podar el césped, pasear mascotas, ese tipo de cosas. El rango D es muy similar, pero el C ya es, por ejemplo: llevar un objeto valioso a un lugar, o hacer de escolta. ―Ambos hermanos estaban sonrientes, ante las descripciones de su hermano mayor.
― Las misiones de rango B, son como... encontrar al Mago Oscuro John Doe y entregarlo a las autoridades. ―Dijo Wendy. ―Las de rango A son casi iguales, pueden y las de rango S, solo magos muy preparados, pueden realizarlas. Y existe magia, que puede ser realizada, incluso por personas sin magia.
Ambos hermanos, se miraron desconcertados, para luego mirar al Dragneel y a la Marvel. Fue Stephanie quien habló. ― ¿Entonces, una persona sin magia, puede realizarla? ―preguntó. ― ¿Cómo es eso? ―James y Lily, habían llegado a la biblioteca, y escucharon desde el inicio la conversación.
―Existen objetos mágicos, que hacen la tarea por ti ―dijo Wendy.
―Una amiga, Cana Alberona, tiene un mazo de cartas, cada una de ellas una función distinta: arrojar rayos, arrojar fuego, la vi en una ocasión, fusionar una carta de agua, viento y relámpago, para generar una tormenta ―dijo Harry sonriente, con un brillo en sus ojos y una pequeña sonrisa. ―puede entregarle una carta a un miembro del gremio y si este envía magia a la carta, en una carta de Cana aparecerá un mensaje de auxilio.
― ¡Increíble! ―dijeron Thomas y Stephanie.
―Vengan con nosotros ―dijo Harry sonriente, mientras salían de la biblioteca.
―No es de buena educación, escuchar tras la puerta, señor Potter. ―Dijo Wendy sonriente, quien abrió la puerta, encontrándose con un James sonrojado. ―No nos molesta, pero la próxima vez, entren y conversemos. ―Harry fue a la habitación que compartía con Wendy, sacando uno de sus revolver y dirigiéndose al patio trasero de la casa.
―Por lo general, el tambor de un revolver, es usado para colocar las balas ―Harry abrió el tambor ―véanlo de cerca.
― ¿Símbolos de rayo, viento, hielo, fuego, agua y tierra? ―preguntó Lily confundida.
Harry asintió y cerró el tambor. ― ¡Reitō Keimusho! (Prisión Congelada) ―exclamó, disparando, pero el disparo no sonó como lo haría, la detonación de una bala, sino de forma... muy distinta, al ver hacía el frente, hacía donde había ido la bala azul, los Potter se asombraron, al ver un árbol congelado. ― ¡Hotto Shotto! (Disparo Caliente) ―hizo girar el tambor, disparó, lo hizo girar nuevamente y disparó, todo en menos de un segundo ―Algunos son más... precisos, y sencillos, otros más complicados. Esto, es la fusión de dos elementos: viento y fuego, los disparo en intervalos, de un segundo, para generar aire caliente y descongelar a la persona que he capturado, en la prisión de hielo. ¿Wendy?
―Eso fue Magia Portadora, la cual requiere que el mago tenga una fuente externa para producir magia y requiere del uso de objetos mágicos. ―Dijo Wendy.
―Lo que nosotros usamos, es una Magia Perdida, ha sido borrada de la historia del mundo. Aunque suene difícil de creer, fui entrenada por un dragón. Uno que eras especialista en la magia de viento. Y ya que tengo la magia de un dragón, recibo el nombre de Dragon Slayer, del Cielo. ―Contó Wendy. ―Podemos usar hechizos de ataque, o de curación, los de curación en nosotros, o en otros. ―Los Potter veían esto con asombro.
― ¿Puedes mostrarnos un hechizo de Dragon Slayer, por favor? ―pidió Stephanie emocionada.
Wendy asintió, antes de lanzarse contra un árbol. ― ¡Tenryū no Saiga! (Colmillo del Dragón del Cielo) ―su mano se rodeó de viento cían y golpeó el árbol, dejándole un buen rango de daño.
―Tengo otras dos magias ―dijo Harry. ―Ambas de tipo Lanzadora... desde cierto punto de vista. Una es de un Devil Slayer, y la otra es... ―Harry lanzó una sonrisa, antes de alejarse. ―Bien señora Lily, lánceme un hechizo.
Thomas y Alice hicieron una mueca, al menos ellos entendían por qué su hermano no llamaba a sus padres, "Mamá" y "Papá".
― ¿Seguro?
―Confié en mí ―pidió Harry sonriente.
Lily lo pensó, claramente, su hijo quería un hechizo que viajara por el aire, si es que se hizo tan lejos. ― ¡Incarcerous! ―cinco cuerdas, salieron disparadas desde la varita.
― ¡Perfect Cube! ―exclamó Harry, las cuerdas llegaron hasta Harry, solo para salir disparadas hacía Lily, quien fue capturada por su propio hechizo. ―Absolute Cancel ―exclamó y las cuerdas se quemaron, al tiempo que se deshacían en el aire. ―Animal Soul: Cheetah. ―Lily y Stephanie, lanzaron gritos de alegría, al ver a Harry, ahora con orejas puntiagudas, una cola y su piel llena de pelaje dorado y moteado. ―Mi otra madre, Lisanna Dragneel, es experta en todos los estilos del Animal Soul, pero solo me interesaba el Cheetah, pues si una situación se pone difícil, puedo correr, también puedo usar mis garras, contra un enemigo.
―Mi hermano es un gato ―dijo Thomas con una mueca, parecía un poco deprimido, pero al mismo tiempo divertido, mientras que Wendy solo se reía de él.
―Soy un leopardo, o un Chita en el mejor de los casos, no un gato ―dijo Harry, mientras que las féminas, solo se reían, de la expresión de Thomas, quien no dijo nada.
Los días pasaron, entre Harry y Wendy, aprendiendo sobre las costumbres del lado mágico de Inglaterra, visitando el lado Muggle, aprendiendo a interactuar con todo, leyendo la historia de Hogwarts, y escuchando las anécdotas de James y Lily en el colegio.
Así, hasta que llegó el 1 de septiembre, día en el cual, Lily usó el hechizo Colovaria, en el cabello de Wendy, tras explicarles, que el color azul, no era muy común en esa dimensión, haciendo su cabello castaño, pero con mechones azul natural de Wendy. Y ya que James y Lily, querían que ellos supieran y experimentaran todo, les obligaron a ir por el Andén 9¾, en vez de hacerles aparecer en el lado mágico del Andén, con la red Flu.
―Corran hacía el muro entre los andenes 9 y 10, estarán bien ―dijo Lily, abrazando a los cuatro niños, haciendo sonrojar a Wendy, quien le dio una expresión de curiosidad. ―Eres la amiga de mi hijo, no voy a dejarte de lado, Wendy.
―G... Gracias... señora Lily.
―Tía Lily/tío James ―dijeron los Potter, al mismo tiempo.
Wendy tragó saliva y corrió hacía el andén, atravesándolo como si nada.
Del otro lado, estaban los Potter y el Dragneel, mirando el tren, entre los cuatro, subieron los baúles, y Harry ayudó a una niña de primer año, como ellos, de cabello rubio y ojos azules.
Los cuatro, invitaron a la niña con ellos, yendo los cinco, hasta uno de los vagones del tren.
―Soy Daphne Greengrass, es un placer conocerlos ―dijo la rubia sonriente.
―Soy Thomas Eliot Potter. ―Dijo el pelinegro de ojos negros.
―Stephanie Potter. ―Dijo la pelirroja de ojos negros.
―Harry Dragneel, soy el hermano mayor de ellos dos, pero no conviví con ellos, debido a que todo eso de El-Niño-Que-Vivió, podría haber ocasionado que nos encontraran y mi familia fuera atacada. Fui llevado con personas que no estaban muy felices de tener que cuidarme, y fui adoptado por los Dragneel. ―Explicó el pelinegro de ojos verdes.
―Soy Wendy Marvel, soy una amiga reciente de Harry ―dijo la chica de cabellos negros y azules, sonrojándose.
El viaje comenzó, mientras todos conversaban, pero Harry abrió su baúl y sacó un libro al azar, para leerlo, "Filtros y Pociones Mágicas".
―Buena idea ―dijo Daphne sonriente, mientras sacaba el libro de "Una Historia de la Magia".
A Thomas no le gustaba tener que leer teoría, prefería aprenderla, pero se encogió de hombros y sacó el libro "Guía de Transformaciones, para Principiantes".
―Hola, disculpen ―dijo una mujer de edad avanzada. Harry y Wendy se miraron, era un demonio, pero no del tipo Etherias, sino otro. ― ¿Quieren algo del carrito?
― ¿Un demonio femenino, es quien reparte la comida del tren? ―se preguntaron Harry y Wendy, incrédulos, mientras que entre los cinco, tomaban algo. Harry, Daphne y Stephanie tomaron comida de sal, mientras que Wendy y Thomas, agarraron dulces, dejando el bolsillo de la mujer, bastante lleno.
Se repartieron las ranas de chocolate, las cuales tenían imágenes móviles, de magos famosos, como Paracelso, Salazar Slytherin, Merlín (el mago masculino, el original, no la maestra de Harry), Circe, o el actual director del colegio de Hogwarts: el profesor Albus Dumbledore.
Por las ventanas, se veía ahora un paisaje más campestre, ya habían dejado atrás, la ciudad. Harry y Wendy, cada dos horas, o quizás cada media hora, usaban el hechizo de curación llamado Troia, para controlar el mareo en el tren.
Harry y Thomas se cambiaron, colocándose el uniforme escolar, sacando un segundo a su hermana y amigas, ellas entraron y ellos estuvieron a punto de salir, encontrándose de frente un chico de cabello rubio y ojos grises, que ya estaba vestido con el uniforme de Hogwarts, y era seguido por una pareja de chicos bastante grandes, que casi y podrían ser comparados con Troles o Vulcans.
―Al parecer, Harry Potter tampoco está aquí. Quizás es demasiado miedoso, para presentarse ante las personas de clase alta. Dijo el rubio, haciendo reír a los troles, tras unos segundos. Y haciendo enfadar a las chicas, y a Thomas.
―Que el lagarto no enseñe los colmillos, no significa que no los tenga. ―Dijo el pelinegro de ojos verdes.
―Creo que... este vagón podría estar a disposición de personas más indicadas, ¿no lo crees, Greengrass? ―dijo Draco, sorprendiendo a Daphne.
La rubia frunció el ceño. ―Ignoro como conoces mi apellido, pero no me interesan los Sangre Pura, que besan el trasero de ese imbécil.
―Endless Whirl (Torbellino Eterno) ―dijo Harry calmado. Un tornado apareció y succionó al tal Malfoy y a los tales Crabbe y Goyle, haciéndolos marear, ante las risas de los hermanos Potter, de Wendy y Daphne. Harry estiró lentamente su mano derecha, sacándolos a los tres del vagón, dejándolos tirados y aun mareados en el suelo, luego cerró delicadamente la puerta.
―Lucius Malfoy, y su esposa Narcisa Black, fueron los primeros en volver al... lado legal, luego de que Aquel-Que-Ustedes-Saben, falleciera, o desapareciera, gracias a Harry. ―Dijo Daphne, con un tono lúgubre. ―Creo que tendremos que cuidarnos, de ese sujeto.
―Eso parece ―dijo Wendy, mientras suspiraba, todos volvían a sus asientos.
―Estamos llegando, por favor, guarden sus cosas, y dejen los baúles aquí mismo en el tren, estos serán llevados, a sus habitaciones. ―Dijo un chico desde el otro lado de la puerta.
― ¡Gracias! ―dijeron ellos.
Luego de un buen rato, llegaron a la estación de Hogsmeade y descendieron del tren, siguiendo a los llamados Prefectos, alumnos que se destacaron y tienen cierta autoridad, como retirar puntos o darlos, a los alumnos, por el sendero desde la estación, pasando por el pueblo de Hogsmeade, ir por un sendero.
― ¡Los alumnos de primer año, por aquí, por favor! ―dijo una voz masculina y potente, perteneciente a un hombre alto y ancho, de cabello negro enmarañado y larga barba, que llevaba una túnica café. ―Cuatro por bote, por favor.
Harry, Thomas, Stephanie y Wendy, subieron a uno.
Daphne fue con Tracy Davies, Neville Longbottom y Anthony Goldstein.
Cuando llegaron al otro lado del lago, caminaron por el muelle, subieron por unas escaleras, todo el tiempo, siguiendo a Harry, hasta llegar ante las puertas del castillo, donde Hagrid hizo sonar la anilla, y la puerta se abrió, revelando a una mujer de cabello negro, ojos del mismo color, túnica verde y de aspecto severo y serio.
―Profesora McGonagall, los alumnos de primer año ―dijo el hombre.
―Gracias, Hagrid ―dijo la profesora McGonagall, quien se giró, sin siquiera pedirlo, todos hicieron una fila y la siguieron al interior del castillo. ―Sean bienvenidos a Hogwarts. En algunos minutos, irán al gran comedor, y ante la vista de todos, tendrán que sentarse en la parte delantera, para ser clasificados en alguna de las cuatro casas del colegio, las cuales llevan los apellidos de los fundadores. Serán clasificados, según su personalidad. A Gryffindor, irán aquello de ustedes, que tengan osadía, caballerosidad y valor. A Slytherin los que demuestren ambición, astucia, orientados a grandes logros y auto-preservación. Si tienen dedicación, lealtad y amor por el trabajo duro, su hogar estará en Hufflepuff. Y a Ravenclaw aquellos que demuestren inteligencia e ingenio. Su casa será su familia, tendrán clases con las otras casas. Toda amonestación tendrá por consecuencia que les sean sustraídos cierta cantidad de puntos a sus casas, y toda buena acción y elogio que reciban, sumarán puntos. Al final del año, la casa con más puntos se llevará La Copa de la Casa. ―La profesora McGonagall, volvió un rato después, los hizo hacer una fila ―Abbott, Hannah ―una chica rubia, caminó algo nerviosa y se sentó en un taburete, un sombrero arrugado le fue colocado en la cabeza, ganando el sombrero en sus arrugas, una forma como de un rostro.
― ¡HUFFLEPUFF! ―los alumnos de la casa de amarillo y negro, comenzaron a aplaudir, Hannah fue hacía ellos.
Susan Bones, también fue a Hufflepuff.
― ¡Greengrass, Daphne! ―Cuando su nombre fue pronunciado, la rubia caminó hacía el frente.
«¡SLYTHERIN!», gritó el sombrero, luego de diez segundos.
― ¡Malfoy, Draco! ―llamó la profesora.
El chico de cabello rubio, avanzó hacía el frente, recibiendo la sonrisa de un maestro de cabello negro largo, y nariz aguileña. El sombrero ni siquiera alcanzó a rosar su cabeza, cuando gritó «¡SLYTHERIN!»
― ¡Marvel, Wendy! ―llamó McGonagall, la niña avanzó algo nerviosa. ―No tenga miedo, señorita Marvel, el sombrero no va a lastimarla de ningún modo. ―la niña fue tapada por el sombrero.
― ¡HUFFLEPUFF! ―gritó el sombrero, la amarilla y negra, comenzó a aplaudir, ella se acercó algo nerviosa, pero todos le sonreían amistosamente.
― ¡Potter, Harry! ―llamó la profesora McGonagall.
― ¿Ah dicho Harry Potter? ―preguntó un alumno, de la mesa Ravenclaw, que estaba junto a los de primer año.
― ¿Ese mismo, Harry Potter? ―preguntó alguien más.
―Por favor, profesora ―dijo Harry, saliendo. ―Llámeme Dragneel. ―Todos se quedaron en silencio, mirándolo confundidos, ¿Por qué rechazar el apellido de una familia Sangre Pura, por el de una familia –aparentemente– Muggle? ―Me temo, que no conocí lo suficiente a mis padres, como para atreverme a llevar su apellido, y Natsu y Lisanna fueron quienes me criaron y me dieron un techo. ―McGonagall asintió, sintiéndose un poco confundida, molesta y nerviosa. Suspiró, mientras recordaba cómo había insistido a Dumbledore, sobre no llevar a Harry con los Dursley. Pero ella desconocía lo que sí sabían James, Lily, Albus, Sirius y Remus; McGonagall colocó el sombrero sobre la cabeza del pelinegro.
― ¡SLYTHERIN! ―la mesa de las serpientes comenzó a aplaudir.
―Gracias, sombrero. ―Harry hizo una reverencia y fue hacía la mesa, donde Daphne le abrió un campo, y ambos chocaron palmas, en señal de haber logrado algo. Harry miró hacía la mesa de los tejones y saludó desde allí, a Wendy, quien le saludó.
― ¡Potter, Stephanie! ―llamó la profesora.
― ¡RAVENCLAW!
― ¡Potter, Thomas! ―el pelinegro avanzó al frente, con una sonrisa.
―Tu lealtad, es más grande que tu valor, joven Potter. ¡HUFFLEPUFF!
Minerva se quedó un anonadada, al ver que ninguno de los tres hijos, de sus dos alumnos más queridos, había ido a su casa, ni estaría bajo su cuidado.
La cena llegó, todos comenzaron a comer, con calma. Y Harry tuvo que reprimir, los años de ser criado por alguien como Natsu Dragneel, para poder comer con calma, no como si lo estuvieran persiguiendo.
El director entonces, se puso de pie, cuando la cena terminó. ―A nuestros alumnos de primer año, les digo: sean todos bienvenidos a Hogwarts. Y a nuestros alumnos más longevos, les digo: ¡Bienvenidos un año más! Los de nuevo ingreso, deben de saber que el bosque circundante, está prohibido, debido a todas las criaturas mortalmente peligrosas que lo habitan. El celador me ha pedido recordarles que no se puede hacer magia en los pasillos –pero sí en sus Salas Comunes y dormitorios–, las pruebas de Quidditch, comenzarán en la segunda semana del curso. Los interesados, deben ponerse en contacto con Madame Hooch, la profesora de vuelo y arbitro de los partidos de Quidditch. Y por último quiero decirles, que el pasillo oeste del Tercer Piso está fuera de los límites permitidos, para aquellos que no deseen una muerte dolorosa. ―Después de eso, siguió la canción del colegio. ―Ahora, Prefectos, guíen a nuestros alumnos de primer, segundo y tercer año, a sus Salas Comunes ―Ignoró un sonoro "Ya sabemos dónde queda la Sala Común, profesor", de los alumnos de tercer año. ―Feliz noche para todos.
―Ya lo escucharán del profesor Snape, pero deben de saber, que en público los Slytherin nos mostraron unidos. Sin embargo, acostumbramos a sobrevivir por nosotros mismos. ―Dijo un Prefecto.
La Sala Común estaba en las Mazmorras del castillo, detrás de la pared de piedra, debajo del lago negó, la luz natural que se veía en el día, era verde (según los demás alumnos), del techo colgaban lámparas de color verde, los sillones eran de cuero, las sillas y mesa de madera tallada, las mesas de elaborados manteles. El ambiente era muy frio, y las paredes estaban decoradas con tapices que ilustraban las aventuras de Slytherin medievales famosos.
―Bienvenidos a Slytherin ―dijo el profesor de cabello negro y ojos del mismo color. Su voz surgió, como un susurro, pero se veía calmado y su voz se escuchaba normal, con un buen volumen. ―Slytherin tiene pocas reglas, por favor asegúrense de aprenderlas: Deben de saber, que en privado debemos de valernos por nosotros mismos, pero en público debemos de permanecer unidos, pues el resto del castillo es nuestro enemigo... o no a todos, les caemos bien. No teman en hacer amistades, y confiaré, en que los alumnos mayores, sabrán contestar a todas sus dudas, por más estúpidas que puedan resultar. ―Gruñó y varios de quinto, sexto y séptimo, asintieron. Suspiró y pareció recobrar la calma. ―Mañana, a primera hora se les entregarán sus horarios. Eso es todo, pueden irse a descansar.
Los de primer año, siguieron a los Prefectos, para saber dónde estaban los dormitorios, y todas las camas, tenían los apellidos de los alumnos. Harry suspiró, al ver el apellido Potter. Quizás debería dejarlo... o pedirle ayuda al profesor Snape, para cambiarlo a Dragneel, no lo sabía. Ya lo vería en la mañana.
-/-/-/-/-
Ron Weasley, fue guiado por una confundida Minerva, hacía la Oficina del profesor Dumbledore, su sorpresa fue mayor, al ver a su madre allí.
―Pasa Ronald ―dijo el hombre, con un tono amable. ― ¿Quieres un caramelo de limón?
―No, pero gracias, señor ―dijo Ron, mientras se sentaba. ― ¿Para qué me llamaron?
―Queremos saber, como fue tu reunión con Harry Potter, cariño ―dijo su madre.
―No los encontré, pero vi a Malfoy y a sus amigos, entrar en su vagón, escuché que dijo... algo en un idioma extraño, y fueron expulsados, por una poderosa corriente de viento ―dijo Ron, sonriendo al recordarlo, pues para él quien solo había visto a sus familiares, usar magia con varita, fue increíble, verlo hacer magia-sin-varita.
―Albus. ―Dijo Molly, mirándolo. ―Harry Potter está en Slytherin, ¿crees que sea realmente una buena idea, el que Ron se acerque a él?, ¿Cómo podría hacerlo, de todos modos? ―Albus supo que ella tenía razón. Ambos temían que Harry pudiera ser influenciado por los hijos de Mortífagos, o que intentaran algo en su contra.
-/-/-/-/-
En Slytherin, cuatro chicos de séptimo año, entraron en la habitación de Harry, y dos de ellos usaron el Lumos, mientras que un tercero le apuntó al cuello.
―Abre los ojos Potter ―dijo el que le apuntaba el cuello.
―Es Dragneel, no Potter ―corrigió Harry, colocándose sus gafas y mirando claramente a los cuatro chicos. ―Vaya, ¿es esta la bienvenida a Slytherin?, con algo de chocolate caliente, y un pastel hubiera sido suficiente.
― ¿Por qué no te largas, con los Gryffindor? ―preguntó uno de ellos.
―Esto es Slytherin, Potter. Algún día, el Señor Oscuro volverá...
―Y volveré a matarlo ―declaró Harry. ― ¡Magic Cancel! ―exclamó en voz alta. ― ¡Sound Cancel!
― ¡Bombarda! ―exclamó uno de ellos, pero nada pasó.
―Object Teleportation ―exclamó Harry sonriente, mientras extendía su mano derecha, y las cuatro varitas llegaron a manos de Harry, quien las acercó a su boca y sopló, las cuatro varitas fueron envueltas en viento y levitaron en el aire. ― ¡Take Over: Cheetah! ―sus brazos revestidos por pelaje amarillo y puntos negros. ― ¡Tenma no Tekken! (Puño de Hierro del Demonio del Cielo) ―no pudieron hacer nada, para evitar recibir golpes y desgarros en sus cuerpos, pues no entendían lo que hacía Harry. ― ¡Tenma no Dogō! (Bramido del Demonio del Cielo) ―los cuatro fueron arrojados, fuera de la habitación de Harry, destruyendo la puerta, pero ya que el Sound Cancel seguía en su lugar, entonces nadie se percató de nada. Harry se aproximó a su baúl, sacó su pistola, y el libro de hechizos, sacó su varita con la otra mano, primero disparó a las piernas de los cuatro, pero nadie escuchó sus gritos de dolor, salió por la puerta y se paró al lado de uno de ellos. ―Reparo ―la puerta se reparó. ―Voy a curarlos, solo por esta ocasión, idiotas... ¡Tenma no Chiyu! ―exclamó mientras que enfundaba su pistola, y liberaba una esfera azul, la cual se dividió en cuatro, curándolos. Después de eso, se encerró en su habitación y canceló, el hechizo, permitiendo que el sonido volviera a su habitación. A la mañana siguiente, le siguieron rumores, mientras los Slytherin lo miraban con respeto. ― ¿Tienes idea de qué pasa, Daphne? ―preguntó confundido.
Pero antes de que la rubia pudiera contestar, lo hizo una chica detrás de Harry, o más bien, a su derecha: tenía el cabello castaño, ojos azules, y tenía las ropas Slytherin. ―Supuestamente, cuatro chicos de séptimo, trataron de atacarte, pero tú los golpeaste con dos hechizos misteriosos, y ahora, están pidiendo a todos, no hacerte nada, aunque eres aquel que derroto al... Señor Oscuro. ―Explicó Tracy Davies.
―Lo intentaron. Literalmente, los mandé a volar. ―Aclaró Harry, mientras daba inicio a su desayuno.
Luego del desayuno, fueron por sus libros e implementos de Pociones, tendrían su primera clase, con su jefe de casa, en los laboratorios de las mazmorras.
―Ustedes están aquí, para aprender el sutil arte, y ciencia, de hacer pociones. ―Dijo Snape. ―Muchos posiblemente, no lleguen a considerar que esto sea magia, pero cada uno de estos brebajes, tiene una forma de comportarse en el cuerpo de aquel que lo bebe. Tendremos muy pocos, de aquellos estúpidos movimientos de varita, y muchos dudarán que esto sea magia. A su debido tiempo, les enseñaré a embotellar la fama, preparar la gloria o incluso, a detener la muerte, si es que demuestran ser magos lo suficientemente dotados, como para conseguirlo. ¡Potter...!
―Dragneel ―corrigió Harry, nuevamente, quien no se había asustado, ante el súbito cambio de voz del profesor Snape. ―No conozco lo suficiente a James Potter, como para... pasearme por el castillo, con su nombre en la espalda. O, si le agrada más: puede llamarme Strauss.
―Dragneel. ―El hombre volvió a su tono de voz calmado. ― ¿Qué obtendré, al mezclar polvo de raíz de Asfódelo, en una infusión de Ajenjo? ―Harry lo pensó un momento, lo había leído en el libro, y tenía muy presentes los dos ingredientes, solo una poción se le venía a la cabeza.
―Empleando las raíces de Valeriana, jugo de grano de sopóro y.… cerebro de perezoso. ―Snape le miró sorprendido. Con esa única mirada, le dijo a Harry que era justamente esa poción. ―Se trata de una poción que puede causar un sueño inducido en una persona, y sin el debido antídoto (llamada Poción Herbovitalizante), se cree que la persona jamás despertará.
―Bien, 10 puntos. Veo que estudió, Dragneel. ―Recorrió con la mirada a las casas Slytherin y Gryffindor. ― ¡Weasley! ―el pelirrojo se asustó. ― ¿Cuál es la diferencia entre Acónito y Luparia?
Ron se sonrojó, hasta las orejas. ―N... No lo sé, señor.
―Davies. ―Tracey tenía la mano levantada.
―Son la misma planta. ―Dijo Tracey. ―Es llamada Acónito en Europa e Italia, y Luparia en las Colonias.
―10 puntos. Existe una piedra, que se saca del estómago de una cabra, se le llama Bezoar, pueden bien empujarlo a la garganta de alguien que ha sido envenenado, o pueden hervirlo en agua, la cual se volverá marrón y beberlo. ―Se sintió extrañado, ¿Por qué lo dijo a sus alumnos?, cuando estaba por pedirles que hicieran una poción, sonó el timbre, y todos salieron.
―Hasta la próxima clase, profesor Snape ―se despidió Harry.
―Hasta la próxima clase... Dragneel.
-/-/-/-/-
La siguiente clase, fue de Transformaciones, con la profesora McGonagall, jefa de la casa de Gryffindor. ―Bienvenidos a todos. Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas, que aprenderán en Hogwarts, todo aquel que pierda el tiempo en mi clase, tendrá que irse, para no poder volver jamás, ya están advertidos. ―Para el asombro de todos, transformó su escritorio en un cerdo.
― "Fascinante" ―susurró Harry. Pero aquella fascinación murió, cuando comenzaron a realizar anotaciones en los pergaminos, las cuales Harry, Wendy, los nacidos de Muggles y los Mestizos, miraron muy fijamente, en busca de entenderlo mejor.
―Hay una serie de factores que un mago debe tener en cuenta al momento de realizar hechizos de transformación. La transformación prevista, está directamente influenciada por el peso corporal, el deseo de cambio físico, la energía de la varita, la concentración y la variable desconocida. ―Colocó algo similar, a una fórmula matemática en el tablero, y todos la copiaron.
Otras clases, como Defensa Contra las Artes Oscuras, dictada por el nervioso profesor Quirrell, quien había visto algo en Albania, durante su año sabático, para aprender sobre toda clase de criaturas, antes de colocarse ese año, a dar clases.
Les especificó (e incluso lo colocó en el tablero): «Las Artes Oscuras (también llamado Magia Negra), se refiere a cualquier tipo de magia usada para causar daño; abarcan muchos hechizos y acciones, que van desde las Maldiciones Imperdonables (maldición de asesinato instantáneo, control del ser y tortura por causar de dolor), pociones dañinas o venenosas, a la cría de criaturas oscuras, como el basilisco –y su práctica generalmente ilegal–.»
Harry y Wendy, se sintieron aliviados, al ver que no eran los únicos, que encontraban este estilo de magia, extraño o curioso, o del cual desconocían absolutamente todo.
Aun así, entre Daphne, Thomas, Stephanie, y otros alumnos de primer año, trataban de aprender más, y superarse.
Las primeras dos semanas de clases, especialmente para los de Primer Año, no consistían en nada más que leer y seguir leyendo, tratando de aprender y memorizar, las cosas más básicas de las distintas clases a las cuales asistían.
Cómo en Astronomía, donde aprendieron los nombres de las estrellas, a reconocerlas, a localizarlas y a localizar las constelaciones en los cielos nocturnos.
-/-/-/-/-
Curiosidad.
N/A Diego: Al comienzo, haría que Thomas tuviera un problema con Harry, que le antagonizara, por no llamar a Lily "Mamá". Pero es algo que prefiero dejar para algún otro personaje OC, hijo de James y Lily, para otro Fic, que ya estoy preparando. Thomas me agrada mucho, desde la primera vez que lo usé, en el Fic "La Chica del Rayo".
-/-/-/-/-
Natsu x Lisanna.
Harry x Wendy x Daphne.
