Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

Explicaciones:

Este Fic, es una reescritura de "El Mago No-Muerto", pero Harry no contará con Zeref, pues él aún está "vivo", por estar el Fic ambientado en el mundo de Fairy Tail, y se seguirá parte de su Canon, así como el Canon de Harry Potter.

Primera Magia: Mugen (Infinito). Entrenadora: Merlín (Nanatsu no Tanzai)

Segunda Magia: Animal Soul: Leopardo. Entrenadora: Lisanna Strauss-Dragneel.

Tercera Magia: Devil Slayer del Cielo.

Capítulo 26.

Harry y Wendy, intentaban mirar por la ventana y no pensar en que estaban de camino a Hogwarts.

Era 1994, y el año pasado, el 1993 había sido un asco, por culpa del Mortífago Peter Pettigrew, un ex-amigo del padre de Harry, de su padrino y de su maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras del año pasado: Remus Lupin. Sus padres, James y Lily, habían logrado entrar en la Casa de los Gritos y atraer a Pettigrew, a quien lograron capturar. Y... ¿Qué tanto recordaban del año pasado?

Había algunas cosas positivas, como el profesor Lupin, dándoles clases sobre cómo defenderse de criaturas mágicas.

En Encantamientos, aprendieron los hechizos Carpe Retractum (Se crea una soga mágica, que atrae al enemigo) y el hechizo Glacius.

Pero este año, sería distinto.

Muy distinto, a causa de algo que (en teoría), no deberían de saber, pero que así era, a causa de que su padre, James Potter, no es que fuera una tumba, especialmente con su madre.

―Entonces ―dijo Thomas. ― ¿Van a participar, Harry, Wendy?

Harry hizo una mueca. ― ¿Quieres que alguno de nosotros dos, participe?

― ¿Después del año pasado? ―dijo Wendy casi incrédula. ―Suficientes Dementores y criaturas mágicas, para tres años. ―Harry asintió varias veces.

Finalmente llegaron a Hogwarts, en medio de un fuerte temporal.

Como cada año: desde los alumnos de segundo, hasta los de séptimo, ascendieron a los carruajes, tirados por los Thestrals, acercándose así a Hogwarts, mientras que los de primer año, tenían que atravesar el lago por las barcas.

Una vez que ocurrió la selección, y luego de la cena, el profesor Dumbledore, se colocó ante todos, pues tenía una noticia importante. ―Este año, no tendremos copa de Quidditch... ―Y se armó un motín, por parte de los fanáticos del deporte. ― ¡ESTE AÑO! ―Alzó la voz y todo el mundo se quedó en silencio. ―Este año, tendremos el honor, de ser la escuela que albergará a los alumnos extranjeros del Torneo de los Tres Magos. Beauxbatons desde Francia y Durmstrang desde Bulgaria, un alumno por cada colegio, participando en tres pruebas que serán repartidas a lo largo del año escolar. Espero que Hogwarts, demuestre ser un buen anfitrión, así que pediré a Gryffindor y Slytherin, evitar sus peleas, que fueron tan obvias el año pasado. ―Ron Weasley y Draco Malfoy, se encogieron en sus asientos, sonrojados.

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Un nuevo día comenzaba, pero era un día con lluvias muy fuertes.

―Buenos días, Harry ―dijo Wendy sonriente, besándole la mejilla, cuando le vio pasar.

―Buenos días, Wendy ―dijo Harry, abrazándola.

―Se está cayendo el cielo, ¿no? ―preguntó la chica de "cabellos negros", pues desde que entró a Hogwarts, usaba un hechizo de transformación simple, una magia portadora, que compraría, antes de emprender el viaje, al entender que aquí, en esta dimensión, algunos colores de cabello, no eran... naturales.

―Sí. Mala suerte: tengo Herbología a primera hora. ―dijo el Devil Slayer. ―Aunque... igualmente, podría emplear mi magia del cielo, para generar una capa de vientos huracanados y calientes a mi alrededor, y así no me mojaré.

―Es buena idea. ―Aceptó Wendy sonriente.

Una hora después, Harry no sabía qué era peor: Que siguiera lloviendo, o estar ante aquellas... ¿eran siquiera plantas?

¿O eran acaso babosas?, ¡pues es que eso parecían!

Tenían que exprimirlas y recoger el pus.

―Por Dios, la clase más asquerosa a la cual hemos asistido ―dijeron Harry y Thomas, aun con la cara verde, después de casi diez minutos de haber abandonado el salón de Herbología. Tuvieron que ir a la frontera con el Bosque Prohibido, donde Hagrid los estaba esperando.

― ¡Hola a todos! ―dijo Hagrid de buen humor. ―A causa del Torneo de los Tres Magos, el profesor Dumbledore me pidió este favor: Criar a estos Escogrutos de Cola Explosiva. ―Lavender Brown se acercó a la caja que estaba junto a Hagrid, ella dio un grito ahogado, y eso fue todo lo que hizo falta, para alertarlos a todos.

Maldita sea Hagrid, ¿en qué estás pensando? ―se preguntó Harry, sin realmente querer saber lo que había dentro de la caja, hasta que el semi-gigante comenzó a sacarlos de la caja, e incluso Harry y Wendy, dieron un paso atrás.

Los sentimientos se mezclaron extrañamente.

¿Les resultaban extraños, asombrosos o instintivamente repulsivos, esos "Escogrutos de Cola Explosiva"?

No lo sabían.

Eran unas raras langostas sin caparazón, ni cabeza visible, les salían patas de sitios raros y con colas de escorpión.

Harry y Wendy se miraron, su instinto demoniaco/draconiano no reaccionaba. ¿Eran estas criaturas confiables, o eran una amenaza?

Hagrid les hizo tomar una correa, atarlas muy extrañamente y hacerlos pasear, como si fueran perros, porque según él, estos tenían mucha energía.

Cuando Draco trató de humillar a Hagrid, preguntó. ― ¿Porque tenemos que criarlos?, ¿para qué sirven?

Harry lo miró... como se mira a un idiota. ―Hagrid acaba de decirlo: Serán usados en el Torneo de los Tres Magos, como un obstáculo para los competidores, ¿es que acaso estás sordo, Malfoy? ―todos comenzaron a reírse de Draco, este se sonrojó y no dijo nada más. Estuvieron paseándolos por el lugar. ―Hagrid, enciérralos solos. Que estén solos, pues parecen... querer... luchar... ―gruñó Harry, luchando por sujetarlo. Su Escogruto, parecía querer ir hacía el de Wendy, mientras abría y cerraba sus pinzas, y siseaba amenazantes a sus congéneres.

―Otra cosa... Malfoy... ―gruñó Daphne. ― ¿Estás olvidando las propiedades mágicas de la sangre de Dragón?

El hecho de que Draco se enfadara y ofendiera con Harry y Daphne, era algo que ya esperaban, así mismo, cuando él trató de atacarlos.

Harry actuó más rápido. ―Magic Cancel ―dijo con voz normal, lo dijo de forma casual, como si hubiera nombrado el color del cielo. Nada salió de la varita de Draco, a quien Harry dio un golpe con su dedo índice, en la frente. ―Deja de jugar y ve a clases, Malfoy.

Clases.

Harry hubiera deseado no decir esas palabras.