Sigo pensado que la mente maestra detrás de este universo fue el primer shipper así que avalado sea Gene Roddenberry , nuestro fundador y JJ Abrams por darnos tanto material.
Para por si no entendieron, ya dije, personajes y película para nada míos, historia y portada si.
Como siempre, gracias a mi hermosa beta Bikahe, en wattpad.
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Todo pasa demasiado rápido, incluso para sus sentidos elevados. En un segundo estaba tratando de seguir el razonamiento de su no-Capitán, sentado al otro extremo de la habitación, y al siguiente reinaba el caos; los gritos, escombros cayendo y disparos provenientes de todas partes logran aturdirlo por unos momentos, hasta que su enfoque regresa al máximo en una avalancha de adrenalina y hormonas propias de su especie, esas que guían a la primitiva batalla.
El primer pensamiento coherente que logra procesar fue la necesidad de encontrar a su- a Jim, él había estado justo de espaldas al cristal en el momento de la explosión y, lógicamente, pese a ya no ser su Primer Oficial, racionaliza, la extraña angustia que sentía se debía a que el sentido de responsabilidad de haberlo sido, hace tan poco tiempo atrás, seguía presente.
Aunque, extrañamente,una parte de esa lógica conclusión, no lo compacia por completo.
La reflexión fue totalmente relegada al fondo de su mente cuando lo vio, a quien también había sido su Capitán, su mentor; siendo golpeado por ese poderoso rayo verde amarilloso.
Lo vio caer, apenas siendo consciente de sus propios movimientos, lo detiene y apoya contra su cuerpo; levantando por completo, más por reflejo, las barreras de su mente de todos los estímulos que su sensible piel percibía del ajeno incluso sobre las capas de uniforme.
Los mueve a un lugar cubierto y lo coloca en el suelo en un deseo irracional de posicionarlo lo más cómodo posible. Sabe que era inútil porque aun cuando no hay daño aparente, el interno era masivo; conoce perfectamente los efectos de esa arma y aunque no lo hiciera, podía notarlo en la forma forzada de respirar, la contracción muscular que indica dolor y el rostro lleno de lo que solo puede describir como angustia. A lo mucho estima 23.6 segundos de vida.
Aunque no es capaz de sentirlo, con las barreras firmes. Spock sabe que el Almirante también es consciente de lo que ocurría con su cuerpo, sus ojos desenfocados y nublados mirando al vacío como había escuchado decir. Nunca había comprendido esa expresión hasta este momento, al ver esos ojos que observaban todo a su alrededor con una abstracción enorme e incomprensible para él, como si con ellos pudiera atravesar el techo sobre sus cabezas, ver a través de todas las capas superiores del edificio y más allá; las estrellas y galaxias, aquellas que como buen Capitán de la Flota Estelar, dedicó tantos años de su vida a explorar y proteger, pero con una terrible sombra cerniéndose sobre las orbes, opacandolas con una preocupación y miedo más grandes que los vistos durante el transcurso de cualquier emergencia a bordo, incluso durante el incidente de Nero, porque en esta ocasión, están llenos de resignación e impotencia total.
En ese momento, cuando las barreras de Spock flaquean al sentir el ramazo, el eco de las emociones que él mismo experimentó al perder su planeta, a su madre; aquellas que se había jurado no volver a sentir, como después confesará en esa pequeña nave a Nyota y a su Capitá un impulso nada vulcano acerca su mano al rostro del moribundo, que por primera vez lo veía fijamente, no a través de él. Rompiendo las doctrinas enseñadas colocó sus dedos en la posición correcta, bajando sus defensas y permitiendo que el torrente sin forma lo inunde por completo. Lucha por controlarse, por absorberlo todo para alejarlo de la mente del otro, por llenarlo de calma y de paz en sus momentos finales.
Observa los efectos en los ojos contrarios que se mantienen en él hasta que el flujo se detiene por completo al igual que el movimiento en su pecho.
Aparta la mano del cuerpo inmóvil desconectando su mente de la ya apagada cuando la razón vuelve a dominar sobre los instintos. Cuando los últimos vestigios de la unión se disuelven y las barreras se alzan es capaz de identificar los últimos pensamientos coherentes de su mentor.
Sin darse cuenta y con los ojos desenfocados, se encuentra experimentando, como si fuera a sí mismo siendo atado a esa fría mesa rodeado de Romulanos donde permaneció lo que parecieron años antes de ser rescatado, sintiendo dolor y miedo, sintiendo cerca la muerte pero a la vez sintiéndose determinado y con algo de esperanza; pensamientos dedicados al joven rubio e intrépido, viéndolo tan parecido a él, sintiendo un cariño y una protección enormes por el muchacho; pensamientos dirigidos al mismo Spock que lo sorprenden, viendo el potencial en él, viendo el potencial en ellos, en su unión, en su complemento, en sus fallos y virtudes que a sus ojos los hacen fantásticos complementos, el deseo de verlos crecer, el orgullo por lo que han logrado y lograrán, una emoción, un orgullo paternal con el que Spock jamás había lidiado.
Justo en ese momento, siente más que ve, como el mismo muchacho rubio de los recuerdos se acerca temblando, como se arrodilló a su lado, observando el cadáver de Christopher Pike y en su propio entumecimiento, nota que, por unos segundos, parece no procesar lo ocurrido hasta que el dolor crispa su rostro por completo en un instante y lo ve inclinarse sobre el cuerpo, abrazándolo, aferrándose a él, dejando escapar bajos sollozos, que de no ser por su aguda audición no habría podido detectar.
No es capaz de hacer nada más que quedarse ahí, a su lado, quieto como una estatua; porque el aura que siempre parece rodear al joven, que le permite utilizar su empatía aun sin tocarlo, es más densa que el alquitrán y lo atrapa, obligándolo a experimentar de nuevo esas odiosas sensaciones y perturbandolo aun más porque no está acostumbrado a verlo en este estado, porque está un poco celoso de él, aunque los celos no son algo que un vulcano experimente, por cómo el humano es capaz de expresar sus emociones de ese modo, tan libremente.
Se conmociona incluso más cuando unos segundos después, no ha logrado contar exactamente cuántos y eso es una alerta, el humano se ha alejado del cuerpo; seca las lágrimas y apoya una mano en su hombro para levantarse, sosteniéndose cuando sus rodillas tiemblan.
La sorpresa y el impacto vienen cuando una ráfaga atraviesa sus, al parecer, inútiles barreras mentales; no es tampoco lo que está acostumbrado a percibir de él y hubiera preferido volver a sentir el dolor porque es aun más desagradable sentir el vacío, como hoyo negro proveniente del ser humano siempre chispiante y que deja un desagradable sabor aun cuando el contacto se ha ido.
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Bueno, gracias por llegar hasta este punto.
Es el primer Spirk que escribí, así que espero que les haya gustado, no duden en dejar su opinión, comentar, señalar errores, dar sugerencias y, si creen que lo merezco, dejar su amor en un literal corazón.
