Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesitaba dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona... a menos que tú quieras."
– Realmente me alegra haberme escapado del turno y encontrarnos para comer – Mi madre adoptiva, Tsunade, me sonreía desde el otro lado de la mesa mientras mordisqueaba la comida rápida.
– A mí también – Dije, más bien, sonó como un suave ronquido. Estaba cansada, me dormía sobre la mesa y la única razón para quedarme allí, era por Tsunade.
– ¿Qué tal tu día de la escuela?
Intente no atragantarme con el sushi de mi boca al recordar mi preciosa, que no tenia anda de bella, nota de hoy – ¿Bien?…
Ella intento mantener su sonrisa y espeto, suavemente – Kakashi me ha dicho que tus notas han caído – Susurró –… y que te duermes en clase.
Intente no gruñir, ese maldito soplón – No le prestes atención – Clave con fuerza el sushi, pensando que era el rostro de Kakashi –. Kakashi siempre está exagerando, ese pillo. – Hice un puchero – Siempre se la pasa haciendo trabajar de más, ¿sabes? Y cuando me quejo, siempre se ríe en mi cara, ¡uno de estos días le voy a meter una denuncia de acoso!
Pero Tsunade no reía, estaba ceñuda.
– Sakura, necesito tu atención, ¿sí? – Levante mi cabeza hacia ella, buscando que recibiera el mensaje de que estaba escuchándola –. Sabes muy bien que nunca tuve hijos propios, obviamente las tengo a Shizune y a ti, pero sus entradas en mi vida fueron abruptas, estoy intentando de todas formas de lograr hacerlas unas mujeres maravillosas y felices.
Sentí mis ojos picar, ella nunca mostraba sus sentimientos como ahora. Shizune se suicidaría así misma por perderse este momento.
– Entonces, no puedo dejar que te maltrates de esa forma – Levante una ceja, intrigante –. Trabajas excesivamente, nunca tienes tiempo para dormir… y Kakashi me ha dicho que duermes en clase, reprobando en muchos exámenes por ello. – Comenzó a mover sus manos, nerviosa – No me importan las notas, Sakura, se que eres inteligente, pero eso evidencia que te estas sobreexplotando.
Fruncí el ceño y le devore el ultimo rollo antes de contestar: – Es por una buena causa, necesito dinero.
Mi tía mostro un rostro serio ante la mención de la última palabra: – Sakura, ¿no crees que deberías parar, rendirte? – Tsunade se puso rígida –. Solo, ríndete y acepta mi dinero.
– No, Tsunade – La mire con el ceño fruncido –. Se supone que yo trabajaría para pagar un apartamento y tú los libros para la universidad, fin.
– Si, pero un apartamento es sumamente caro y tus ahorros solo pagarían una parte – Ella se suavizo y sus ojos brillaron de tristezas –. Sakura, tienes tres trabajos, ¿vas a matarte solo por ir a una universidad?
No, ella tenía que estar bromeando. Sabía muy bien que significado poseía esa universidad para mí, era mi sueño de años, ¡ella…!
– ¡No, no quiero tu dinero! No pienso volver a arrancarte un centavo más de tus bolsillos – Declaré y ella suavizó sus gestos, extendiendo su mano para tomar la mía.
– Yo estoy más que dispuesta a quedar en bancarrota por la única ahijada que tengo – Susurró suavemente, clavando sus ojos miel en mí, causando que me sucumbieran unas ganas incontrolables de llorar.
– Necesito dinero... – Conteste sin voz, allí mismo, intentando debatirle, pero me sentía pequeña y tonta diciendo ello cuando hace unos minutos lo decía con confianza. Maldita sea, ella sabía manipularme.
Ella se quedó quieta y su rostro endureció, conocía muy bien ese gesto, estaba pensando fríamente tal como un médico en medio de una operación.
– Dejarás los trabajos – Declaró con frialdad, levantándose de la mesa con intención de finalizar la conversación.
– ¿¡Qué!? – Grité, siguiendo sus pasos con desesperación –. ¿Y la Universidad? ¡El trabajo de un año completo a la basura! – Chille, bastante enfadada. No, no iba a permitir que tenga que depender en ella, no de nuevo.
– Si, un trabajo de un año que te destrozara si sigues intentándolo.
Abrió la puerta para marcharse, pero yo le tome del codo: – ¡No! ¡No voy a permitir ser una carga, déjame que haga todo y ya verás que…!
Mi tía me miro fríamente y el aire se me escapo, olvide lo que estaba por decir.
– No trabajaras, Sakura, tu vida de adolescente es suprimida por un deseo y por tu terquedad – Se acerco a mi y me señalo –. Y si me entero sobre que estas trabajando en secreto, porque se que lo intentaras, te juro que, aun que me duela en el corazón, iras a la Universidad más cercana.
Se dio vuelta, moviéndose con destreza y belleza, pero yo quede allí, helada.
No, que día de mierda.
– Y, entonces, ¿por qué estas deprimida por ello? – Pregunto la cerda de mi amiga, sentada en la silla frente a la barra de la cafetería, devorando con gusto los aperitivos que le había alcanzado, bien que decía estar en dieta –. Hoy es tu ultimo día en esta asquerosa cafetería y tía Tsunade te pagara jodidamente todo, ¡premio doble, frentona! ¡festeja! ¡Salgamos de fiesta! – Su voz chillona hacia ecos en el desolado lugar, exceptuando nosotras y el anciano de la mesa.
Ocupada en preparar el café de la mesa dos, ni siquiera logre darle una mirada de "Eres una idiota" pero mi bufido fue suficiente respuesta para que ella riese.
– "Es que no me entiendes Ino, yo, una frentona con complejos de independencia, odiaría depender de alguien y prefiero romper mi cuerpo antes que mi orgullo." – Dijo, dando una pésima imitación de mi voz.
– ¡Oye! – Le recrimine, sosteniendo con cuidado el café para ponerlo en la bandeja y echándole miradas de odio, aunque ella ignoraba por estar carcajeándose.
Luego de parar de reírse y tomar un poco del batido de fresa, obviamente delicioso porque lo prepare yo, hablo nuevamente: – Pero ella tiene razón.
Abrí la boca, sumamente indignada, y le apunté con un dedo.
– ¡Hey, estas rompiendo el código! – Le recordé – Aunque mi tía tenga la razón, tú te quejas conmigo como si yo la tuviese.
Ella rodo los ojos y yo me aventure a llevar la bandeja a la mesa dos, dejándola atrás.
– ¡Uno de estos días te morirías por tanto trabajo, frentona! ¡Admítelo!
– ¡Tengo energía de sobra para volver a tener tres trabajos de nuevo!
– ¡Mentirosa!
– ¡Cerda!
– ¡Frentona!
– ¡Zorra! – Gritaba mientras dejaba la taza y le sonreía amablemente al hombre.
– ¡Perra de Sasuke!
Hice un gesto de pura indignación, ignorando la mirada curiosa y divertida del anciano de la mesa dos, y grité: – ¡Fue una época oscura de mi vida! ¡Supéralo!
– Nunca, mi ciela – Rio divertida y yo le acompañe, avanzando hacia la barra con la bandeja en mano.
La puerta del local se abrió con ímpetu, dejando entrever dos figuras, las cuales conocíamos muy bien.
– ¡Buenas tardes, señoritas! – La señora Kogure avanzo, casi saltando, hacia la barra –. ¡Vengo por mi pedido!
– ¡Buenos días, señora Kogure! – Contestamos sonrientes Ino y yo, adorábamos a esa mujer. Ah, pero si hablamos de su hija…
– No sé porque seguimos comprando en esta basura de lugar – Ami avanzo contoneando sus caderas, aun ocupada en revisar su celular.
Si hubiera sido por nosotras, Ino la sostenía y yo la golpeaba, pero el ángel de la señora Kogure solo rio suavemente.
– Oh, querida, ¡es que amo los dulces de aquí! – Yo sonreí, corrí hacia la barra para hurgar y le tendí las dos bolsas de pedido –. Esta todo, ¿verdad?
– Unos pasteles de limón, unos muffins de chocolates y un emparedado vegetariano – La señora aplaudió feliz y me alcanzo el dinero, antes tendiéndole la bolsa donde estaba el emparedado a su hija.
– Ja, espero que este bien preparado, frentona – ¿Cómo algo tan dulce pudo haber parido a la reencarnación de Lucifer? Na, mentira, Lucifer era mejor persona que ella.
– Tranquila, yo misma lo preparé – Le sonreí lo más falsa que pude.
Ve a tu lugar feliz, Sakura, tu lugar feliz. Mmmh, Itachi Uchiha en traje de baño.
– Le salen de chupete – Agrego Ino, guiñando un ojo.
La señora Kogure asintió y Ami solo bufó.
– ¡Nos vemos, chicas! ¡Que tengan una muy bella tarde! – Se despidió la señora Kogure, moviendo feliz el brazo y siendo arrastrada por el engendro de Lucifer.
Un silencio nos invadió hasta que se largaron e Ino lo rompió con entusiasmo – ¡Júrame que escupiste en su emparedado!
La mire, ofendida – Ino, ¿cómo se te ocurre que yo le escupa la comida de un cliente? – Ambas nos miramos sonrientes –. Lo hice dos veces.
Chocamos manos, casi como si lo hubiésemos practicado y nos carcajeamos hasta llorar.
Pero, ante nuestras sorpresas, la puerta se volvió a abrir con rapidez y una cabeza rubia apareció corriendo con velocidad hacia nosotras. Ah, en esta ciudad una nunca está tranquila.
– ¡Sakura! – Temari busco respirar, su cara se veía tal como si hubiese acabado un maratón hace unos segundos –. ¡Necesito un… pequeño, dulce y gordo favor!
– Hola, buenas tardes, ¿dónde están tus modales, Temari? – Le respondí con una sonrisa.
– Y yo también estoy aquí, eh – Agrego Ino.
Temari respiraba a bocanadas, recordándome a un pez, y volvió a hablar entrecortadamente – Hola… Ino y Sakura… ¿Cómo están?
Me encogí de hombros –. Trabajando en mi último día aquí. – Ella me miro curiosa y yo le hice gestos para callarla –. Luego te explicare.
– Yo solo vine por chismes – Ino se carcajeo –. Sabes, Ami vino al local y Sakura le dio un emparedado que escupió.
Las tres nos quedamos en total silencio, pero eso acabo rápido porque nuestras carcajadas inundaron el local hasta el punto de asustar al pobre hombre de la mesa dos. Seguro que no volvería nunca.
Temari se secó la lagrimilla que se escapaba de su ojo y me miro – Bueno, yendo a mi tema, necesito un favor.
– Oh, claro – Ino y yo nos inclinamos sobre ella para escuchar.
Temari dudo, su rostro mostraba si pensaba en decirlo o no, pero, al final, hablo: – Necesito que tengas una cita con mi hermano.
¿Hermano? La imagen de un castaño sonriente con el rostro pintado inundo mi mente, oh, el chico del club de manualidades.
– ¿Kankuro? – Pregunto Ino y yo asentí, secundando su pregunta.
– No, Gaara – Tanto como la cerda y yo sufrimos un escalofrió ante la imagen de un callado pelirrojo que poseía una cara digna del malo de la película, una nunca pensaría que era el presidente del Centro de Estudiantes.
– ¡Ja! ¡Ni aunque me nacieran cuernos!
Temari le robo un aperitivo de chocolate a Ino y lo mordisqueo antes de contestarme: – Oh, vamos, te pagare.
– ¿Por salir con tu hermano?
– ¡Eso es horrible! – Grito Ino.
– No es feo, puede conseguir alguna chica – Aporte.
– Lo que dijo la frentona.
– ¡No! – Temari hizo un puchero y me señalo –. Tu eres perfecta para mi plan.
– ¿Cual plan?
La rubia de cuatro coletas se rasco la cabeza y soltó un suspiro – Mira, mi padre dará una fiesta y Gaara… él no es muy apreciado por mi padre y su familia, si alguien como tu viniera, seguro que todos lo tomarían con más delicadeza.
Ino y yo nos miramos largamente, pero decidí preguntar lo que sabía que ella también quería.
– ¿Alguien como yo?
Temari rodo los ojos como si le costase mucho decir lo siguiente – Sakura, estas buena – Yo me sonroje terriblemente e Ino me codeo – y no solo eso, eres inteligente y tu historial familiar es más que perfecto: tus padres eran médicos brillantes y tu madrina es la mismísima Tsunade Senju, la gran cirujana del país.
Cerré la boca, la mención de las ultimas personas aun me incomodaba y la atenta mirada de ambas rubias lograba que me sintiera pequeña, pero Ino, como siempre, me sonrió y hablo.
– Oh, vamos, Sakura, no parece tan malo – Ella me acaricio el hombro –. Ayudaras a alguien, tú podrás salir, como tu tía te pidió, y además te pagaran, algo que tu deseas – Temari asintió a todo lo que Ino decía.
– Todo saldrá bien, frentona – La Cerda soltó una risa – Vamos, ¿qué puede salir mal?
- ¡Espera un segundo! - La mujer pelirroja clavo sus ojos en ella, generando que su cuerpo sufra una cantidad insana de escalofríos -. Estás loca, Mikoto, ¡ella es mi nuera ´ttebane! - Grito, con las cuerdas vocales dignas de Uzumaki, señalándome.
Mikoto frunció su ceño y sus labios se apretaron con demasiada furia; - ¿Ah? ¿Acaso comer tanto ramen por fin te destruyo el cerebro, Kushina? - ¡Ah, sus ojos fríos dignos de Uchiha! ¿Debería asustarme o excitarme? - ¡Sakura es la novia de Ita-chan!
- ¡Objeción! - Ya, si hoy no muero, te juro Diosito que te rezo todos los días y seré pura hasta el matrimonio, de veritas -. ¡Sakura es de los Inuzuka! - Tsume me abrazo por detrás y yo sentí mi alma escaparse de mi cuerpo, ¿quién carajos había tenido la maldita idea de juntar a todas esas mujeres allí? ¿Quién sería tan ruin y detestable para ir en contra mío?
Unas risitas provenientes detrás del salón cambiaron mi teoría, ¡esa maldita Ami!
Y no, esas tres no eran las únicas, por detrás y delante discutían, ¡por todas partes había madres que peleaban por su "Nuera"!
Dioses, ¿cómo es que había llegado hasta ese punto? ¿Cómo fue que todo se volvió algo tan pesado y dañino?
Ah, sí, ¡todo era culpa de Ino! ¡Esa cerda!
Aquí, volviendo.
Mmmmh, nuestro galán será Gaara, ¿eh? ¿Qué pensáis? ¿Qué crees que pasara en la próxima noche?
Por cierto, he estado planeando bastante sobre quienes incluir y, ¿les interesaría algo Yuri? Tengo algo pensado con una chica a dispuesta a pagar por Sakura. Piénsenlo.
Besos, Cerezo.
