Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!

Sipnosis: Sakura necesitaba dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona... a menos que tú quieras."


Me observé por quinta vez en el espejo, di una minuciosa observación para encontrar cualquier detalle incorrecto en mi vestuario o en el cabello, pero no, no había nada. Bueno, no era para ser engreída, pero me veía… bonita, el vestido esmeralda que le había robado a Ino se veía sumamente bien en mí y resaltaba mi piel blanca, además de mis ojos. Y mi cabello largo estaba precioso, fue una buena opción atraparlo en una trenza corona, dándome un aspecto sumamente delicado.

– Si, hoy voy de infarto.

Si alguien como tu va, todos lo trataran con más cuidado, dijo Temari. Bueno, mi objetivo estaba completo: seria la acompañante perfecta para Gaara.

– ¿Gaara no Sabaku? – La voz de Shizune retumbo por toda la habitación y su cara, desde la videollamada del teléfono, se veía burlesca –. No pensé que te fijaras en chicos como los de… su tipo, Sakurita.

– Oh, vamos, no es tan malo – Volví a inspeccionarme por sexta vez, si, era muy perfeccionista –… creo. Además, no exageres, es una noche, no actúes como hermana mayor. – Bueno, técnicamente, lo éramos. Mientras que Shizune era la hijastra de Tsunade, yo era la hija adoptiva y eso nos convertía en las hermanas más raras pero felices. Sin contar que ella era la enfermera del instituto donde yo iba, así que sí, nos llevábamos bastante bien.

Shizune solo hizo una mueca extraña y susurro: – Solo ten cuidado… es un chico un tanto frágil.

La mire curiosa – ¿Qué es qué?

– ¡Sakura! ¡Tu cita está en la puerta! – El grito de Tsunade nos rompió el hilo de la conversación –. Si no bajas en un minuto, le abriré y tendré una conversación incomoda con él sobre protección y bananas.

– ¡No! – Chille horrorizada, Shizune se carcajeo de mi desgracia, yo le mire mal y tome mi celular – ¡Nos vemos, te contare mañana todo! – Corte con rapidez y como pude, con esos irritantes tacones, busqué bajar a toda rapidez.

Cuando estaba a punto de tocar el primer escalón, retrocedí hacia mi habitación para volver a darme la séptima inspección en el espejo. Si, igual de bien que la sexta vez. Volví con mi carrera de bajar a toda velocidad por las escaleras.

– ¡Tsunade, si se te ocurre decir algo fuera de tono, te juro que le diré a Shizune que te emborrachas cuando no debes y al abuelo de Naruto te lo cog… – Si, en el final de la escalera no solo estaba Gaara con un gigante y precioso ramo de flores, sino que también Tsunade echándome una mirada que decía "Intenta terminar la frase y castigo por un mes" –…es de la mano y se van saltando hacia la iglesia, oh, Gaara, ¡aquí estas! ¿Qué tal, hermano? – Mi pregunta ahora era: Temari, ¿Qué droga tenías encima cuando me elegiste?

Gaara se veía congelado en su lugar, sosteniendo las rosas, observándome como si no supiese que decir – B-Buenas noches, Haruno – Su cara era graciosa, parecía como si tuviese un combate consigo mismo –. Luces… ¿bien?

Muy bien, ¿Cómo respondes a un cumplido demasiado vago? – Oh… ¿gracias? – Murmure, tocándome el vestido tímidamente.

– ¡No te confundas! – Se movió hacia delante, totalmente nervioso – Digo, ¡te ves adecuadamente para una fiesta! No, quiero decir que te ves aceptable, ¿bonita? – Comenzó a balbucear cualquier tipo de sinónimos, logrando que golpeara su cabeza con su mano. – Temari me asesinara. – Sin evitarlo, Tsunade y yo reímos.

– Tranquilo, jovencito, ya te entendimos. – Busco tranquilizarlo Tsunade.

En cuanto al pelirrojo, pareció acordarse de que llevaba un ramo en manos, porque se lo acerco con rapidez a Tsunade – Lo olvide, es para usted, señora Senju.

Tsunade lo tomo, con los ojos brillantes –. No solo atractivo, sino que también caballero – Ella se tapó un poco el rostro con el ramo y comenzó a guiñarme el ojo mientras que lo señalaba, como si dijera "TIRATELO, TOMA TODO LO QUE PUEDAS".

Le negué con fuerza y ella bufo ante mi respuesta. Además, aún seguía enfadada con ella, me iba a meter con quisiera, buh.

– Bueno, ya es tarde y seguro que no querrán llegar tarde – Tsunade me golpeo el trasero con el ramo, casi logrando que soltara un improperio, empujándome cerca de Gaara –. ¡Jo! Sakura, no te portes mal.

Sin un rastro de decencia, ella nos arrastró a la salida y, antes dándole un aprete en la mejilla a Gaara mencionando que era muy dulce, nos cerró la puerta en nuestras narices. Que fácil era desprenderse de su "querida "ahijada.

Mh, aquí me olía a un gato encerrado que se llamaba Jiraiya.


¿Qué se veía bien? ¿¡Que clase idiota era!? ¡Sakura se veía preciosa y él solo decía bien!

Si pudiera, hubiera estrellado su cara con el manubrio hasta dejarse un chichón si no tuviese a una pelirrosada a su lado mirándolo y que estaba conduciendo. Oh, pero que ganas de que lo tragara la tierra.

Todo era culpa de Temari, oh, sí.

Deberías ir acompañado al baile, dijo, te presentare una amiga. Y claro, accedí pensando que sería alguien como Matsuri pero no, resulto ser Sakura Haruno. Sakura Haruno, no solo era una de las chicas más bonitas del alumnado, sino que ambos poseían un terrible pasado donde él era el malo.

Rayos, seria el primer hombre en morir de vergüenza.

¿Cómo esperaba su hermana tonta que pudiera hablarse a Sakura con los recuerdos de hace unos años? Claro, como si fuese difícil olvidar que yo había sido un maldito matón en mi peor época y Sakura junto con sus amigos habían sido sus víctimas. Bueno, en realidad, peleaba con Naruto y el idiota de Sasuke, pero la Haruno siempre terminaba metiéndose para defenderlos. No, pero una vez casi la golpea así que, seguro que ella lo odiaba, oh, aun continuaba odiándolo.

Ella lo odiaba, lo odiaba, lo odiaba.

– Me gusta tu tatuaje – Sakura se inclino hacia delante y le dio una sonrisa brillante, igualita a la de los comerciales de Colgate –. ¿Amor, eh?

Sentí mi rostro enrojecer y agradezco a todos los dioses de estar conduciendo ya que tenia una excusa para no mirarla.

– Es un símbolo importante para mi – Murmure y ella volvió a inclinarse más cerca para escucharme –. Bueno, es un recuerdo de un pasado oscuro mío y… una advertencia sobre no volver a caer de nuevo.

Ella me miro con sorpresa y acercando su mano a mi hombro, me dedico una sonrisa de apoyo: – Ey, eso es muy bueno.

Ella quito su mano unos segundos después y ninguno de los dos supo que decir, dejando que el auto se quedara en completo silencio.

Bueno, Gaara, intenta recordar algún tema de conversación. La próxima vez escucharía los consejos románticos de Kankuro o Naruto, no, ¿podría confiar en esos dos? Su madre se estaría revolcando en su tumba si seguía algún consejo de ambos pervertidos.

– Y entonces, ¿de que tratara la fiesta? – Pregunto ella.

– Es una de las aburridas – Ella me miro intrigante –. Ya sabes, donde todos son ancianos y la hipocresía vuela.

Los ojos de ella se iluminaron y me miraron con curiosidad: – ¿Y hay comida deliciosa? Debo admitir que no he comido y me muero por devorar lo primero que encuentre. Te advierto, dejame sin comer y te volveras mi cena.

Solte una sonrisa – Es lo único bueno de esto – Ella se removió con alegría en su asiento de copiloto, como si estuviese dando un baile de festejo. Viéndola así, sonriendo sinceramente y con las mejillas rosadas, se veía como un pequeño ángel caído, si, se veía tan…

– Bonita.

Si hubiese podido estrellarme de lleno sobre ese árbol, lo habría hecho. ¡Dioses, Gaara, tenías un solo trabajo, no hacer estupideces y ahí iba él, haciéndolo!

Y para mi sufrimiento, ella me había escuchado. Se detuvo en su pequeño baile y coloco sus ojos grandes sobre mí, curiosa.

– DIGO, BONITA NOCHE, ¿NO? – Empecé a reír forzadamente mientras miraba la autopista como si fuese lo más interesante del mundo. No me atreví a mirarla, pero ella solo rio.


En cuanto entre al lugar, supe que la iba a pasar mal. Oh, si, podía ver las miradas intrigantes y juzgadoras de cada anciano que pasábamos cerca.

Y lo peor de todo, fue quedarme sola.

Ya vuelvo, dijo Gaara.

Uy, sí, yo como estúpida le creí.

Estaba sola, hambrienta y deseosa de mostrarle el dedo medio a cualquiera que me provocara, mi humor de perros estaba abriéndose dentro mío. Esa Temari, si me había hecho venir, ella podría haberlo hecho también y no irse a espiar a Shikamaru en su competencia de shogi.

Como pude, me arrastré al lugar más cercano y con bocadillos, encontrando uno frente a una pancarta que recitaba "Vota por No Sabaku" y la cara del padre de Gaara sonriendo.

Me metí a la boca lo primero que pude debido a la ansiedad, Gaara no mentía sobre lo deliciosos que eran, y cuando estaba a punto de comer uno en especial, una voz me detuvo.

– No lo probaría si fuese tú – Fue una anciana, quien me miraba divertida –. Te prometo que es lo más asqueroso que probaras.

Mire al pastelito que juraba ser de chocolate y pregunte: – ¿De qué es?

Ella dio un trago a su bebida y respondió – Chocolate con caviar.

– Oh. – Respondí asqueada, alejando mi mano de allí. – ¿Quién se le ocurre hacer eso?

Ella rio – La gente de por aquí le encanta que mientras más caro sea, mejor sea.

– Increíble, no he recibido buenas criticas sobre la gente de aquí en esta noche – Iba a tomar otro bocadillo, pero caí en la cuenta que no me había presentado, oh, Tsunade me patearía por mis malos modales –. ¡Lo siento, no me he presentado!

Ella me hizo una seña de que no estaba enfadada y yo me sonroje.

– Mi nombre es Sakura Haruno, es un verdadero placer…

– Chiyo, mi nombre es Chiyo No Sabaku – Alzo una ceja, bastante curiosa –. Así que, ¿Haruno? ¿Familiar de Mebuki Haruno?

Intenté ocultar un poco la tristeza que me provocaba ese nombre y le sonreí falsamente –. Era mi madre.

– ¿Tu madre? ¡No puede ser, si que te pareces! – Se inclino sobre mi y señalo mis ojos –. Son idénticos a los de tu madre, pequeña.

– ¿La conocía?

Ella volvió a dar un sorbo a su trago y contesto –. Bueno, era mi doctora y bastante famosa. – Chiyo me dedico una mirada de compasión, si, conocía ese tipo de miradas. Estaba arrepentida de haber mencionado a mi madre, por lo cual, decidió cambiar rápidamente la conversación –. Aunque, ¿Qué haces tú aquí?

Me metí un par de bocadillos a la boca y conteste –. Acompaño a Gaara No Sabaku, seguro que lo conoces.

Chiyo me miro sumamente curiosa y un tanto feliz, o eso parecía –. ¿Gaara? ¡Claro que lo conozco, es el nieto de mi hermano! – Dejo de mirarme y pareció perder su mirada en la multitud –. Que felicidad, me alegra que se lleve bien con alguien como tú, ha sufrido bastante y odiaría que se juntara con personas negativas.

¿Sufrió bastante? Oh, ¿a eso se refería Shizune con frágil?

– ¿A que se refiere con sufrir? – Pregunte. Ya lo sé, la curiosidad mato al gato, pero no podía evitarlo.

– Bueno, no debería entrometerme en donde no me invitan, pero… – Se inclino para susurrarme –. Ya sabes, su madre falleció en su parto y su padre siempre lo ha resentido por eso, haciendo que trabaje y se esfuerce el doble. Desde pequeño siempre fue un alma triste pero ahora es un sol.

Oh, todo tenía sentido.

El Gaara de trece años de ojos fríos y con una larga lista de peleas… solo era un niño en busca de atención, un pequeño que gritaba por cariño. Un niño al cual los idiotas de Naruto y Sasuke provocaban para ver quién era más fuerte.


Chiyo se despidió de mi para internarse a la multitud, acompañada de un joven rubio, que la arrastraba para hablar con no-sé-con-quién.

Tomando todas mis fuerzas, me digne a enfrentar a esa multitud que me miraba mal y buscar a Gaara. Pero primero, unos bocadillos para el viaje.

Tarde unos minutos insufribles pero una cabeza pelirroja por fin apareció en escena, quien se encontraba acompañado con dos ancianos. Si, era Gaara y su distinguible tatuaje en su frente.

Madre mía, ¿por qué no me había dado cuenta que le quedaba tan bien su traje, especialmente la parte trasera? Dioses, ¿Cuánto ejercicio hacia Gaara para tenerlas así?

No, Sakurita, fuera hormonas. Vengan modales.

Mientras más me acercaba a ellos, podía escuchar su conversación, un tanto incomoda.

– ¿Presidente del Consejo Estudiantil a tus diecisiete años? – La anciana frunció el ceño –. Tu padre lo logro a sus dieciséis, Gaara.

– Me recuerda demasiado a tu madre – Secundo el hombre, oh, pero la forma en que decía eso no sonaba a orgullo –. Bueno, no me sorprende que haya salido idéntica a ella.

– Deberías poner mejor esfuerzo, ¿lo sabias? – La anciana le clavo su uña en el pecho de Gaara –. Tu padre te heredara sus empresas y si eres como ahora, nos darás vergüenza.

No solo eran unos ancianos detestables sino, que lo peor era, ver a Gaara callado y sin emoción. Como si estuviese acostumbrado.

Iban a acotar algo más pero antes de eso, mis manos se movieron por si solas y lo abracé – ¡Gaara, te encontré! – Él reacciono y me miro como sidesease sacarme de allí, pero yo le clave un dulce beso en la mejilla –. Que tonto eres, ¡te fuiste y no volviste!

– ¿Sakura? – Oh, que ternura era verlo sonrojado pero mi plan iba a funcionar, ya verás.

– ¿Quién eres tú, jovencita? – La anciana levanto una ceja, curiosa.

– Es un placer conocerlos – Di una reverencia y les mostré mi sonrisa roba-corazones –. Mi nombre es Sakura Haruno y soy la novia de Gaara.

Los ojos de la anciana se abrieron tales como un plato y un gesto sonriente apareció en el hombre. Y Gaara parecía como si estuviese a punto de explotar por toda aquella información.

– ¿Haruno? ¿Hija de Kizashi Haruno? – Pregunto ella.

– Si – Admito y ambos ancianos soltaron sonidos de estar complacidos, ignorando la duda que se veía en Gaara. Jo, Temari no mentía con lo de mencionar mi apellido.

- ¡Tú debes ser la próxima cabeza del Hospital Flor de Cerezo por herencia! - Exclamó el abuelo y yo asentí, generando que sus sonrisas se ensancharan. Viejos interesados, eso eran.

- ¿Te dedicarás a la medicina, cariño? - Espeto la señora.

- Es mi idea - Aumente la fuerza en el brazo de Gaara y apoye mi cabeza en su hombro -. Obviamente, estudiar y vivir con mi tontito, ¿no?

Le aprete el cachete con fuerza y él solo balbuceo –. Ah, ¿sí?

– ¿Y tus notas? – Cuestiono el anciano.

– Las mejores de la clase.

Ellos asintieron, bastante satisfechos, y el anciano le hablo a Gaara: –. Que buena novia tienes, querido nieto.

Y Gaara aun estaba en las nubes, perdido.

Aprovechando el momento, comencé a arrastrarlo fuera de ellos antes de que se diesen cuenta –. Lo siento, necesito llevarme a Gaarita por un momentito.

Ellos asintieron mientras la anciana sonreía picara –. La juventud de ahora.


–¿¡Que fue eso!? – Casi grito Gaara, mirándome con sorpresa.

Le mire con timidez y pregunte – ¿Estás… enojado? ¿Por mentir?

– No, no – Me tomo de la cintura y me alzo por los cielos, logrando que mi vestido revoloteara a la vista de todos–, ¡eso fue increíble! Mis abuelos nunca habían sentido tanto… orgullo. – Soltó un par de carcajadas, ignorando las nuevas miradas curiosas.

Rei junto con él y le permití que me mantuviera en el aire por unos segundos más pero entonces una leve tos rompió nuestra burbuja. Si, nuestra burbujita de amor.

Ambos volteamos hacia detrás y encontramos a un hombre moreno de penetrantes ojos negros, mirándonos con severidad.

– Gaara, siento molestar, pero tu padre requiere tu asistencia – Sus ojos pasaron de él hacia a mi –. ¿Es tu novia?

Gaara tembló al descubrir que aún me tenia en brazos y se coloreo en todos los colores que pudiesen ser primos o iguales que rojo: – ¡Lo siento, Sakura! – Me bajo del aire, algo triste para mi volver a tocar el suelo, sabiendo lo maravilloso que era el mundo de arriba en brazos de Gaara –. Tengo que irme un segundo, pero volveré, lo prometo.

Le tome del brazo y le dedique un puchero digno de una niña de tres años –. Eso dijiste la otra vez y estuve sola por horas.

– Fue una media hora – Él sonrió, divertido y hablo con susurros, como si realmente fuese una bebé.

– Para mi fueron horas – Le recrimine –. Quiero ir contigo.

Su boca se torció y su sonrisa se borró, decidió tomarme de mi muñeca y me arrastro hacia una mesa – No, no quiero que conozcas a mi padre – Saco un aperitivo y lo mostró –, pero, ¡mira! ¡comida!

– No me distraigas con comida – Lo tomé y me lo metí a la boca –. Conocí a tus horribles abuelos, puedo conocer a tu padre y ser tu escudo.

Él bufo – No, Haruno, no te llevare a mi padre y punto.

– ¡Injusto, No Sabaku!

El hombre volvió a acercarse que, por cierto, se había mantenido alejado pero atento a nuestra conversación – Señor, su padre.

Gaara se detuvo en mirarme y volteo hacia el mayor – Ya nos vamos, Baki – Sus preciosos ojos se detuvieron en mi –. Quédate.

Patalee como una niña mientras se marchaba. Le tire la lengua mientras no me veía y me voltee hacia la mesa de aperitivos a devorar todo a mi paso.

Cuando iba por el segundo plato de esas adictivas tortitas de fresa, algo me detuvo - Oh, pero si es la frentona - Una voz masculina, que lamentablemente conocía, me llamó -. ¿Cómo estás, chicle? - Cuando giré, no me sorprendí al encontrarme con los ojos marrones de Sasori y su sonrisa traviesa me dio escalofríos (¿del asco o de los nervios?).

Oh, por todos los dioses, ¿qué hacia Sasori aquí?

Si, Sasori y yo nos conocíamos, pero no de la mejor forma. Hace mucho tiempo, aunque no tanto porque fue el año pasado, Naruto se encontró enfrentando a esté y a Deidara, claramente una injusticia ya que lo superaban en número y en físico. Y como lo buena amiga que era, sin dudar, me adentré a la riña y la cual finalizó conmigo dándole un puñetazo a Sasori que casi le rompe la nariz. Casi.

Le mostré mi sonrisa más burlona y hablé: - Estoy bien, ¿y tú nariz qué tal? - Su ánimo travieso disminuyó y me frunció el ceño -. Mi último recuerdo de ti fue visitando a la enfermería de Shizune.

Ambos nos dedicamos unas miradas recelosas, casi al punto de gruñirnos como animales. Oh, esa carita tallada por los ángeles me gritaba que le diera un puñetazo, si, era atractivo pero un idiota.

– Mi nariz se encuentra en completa perfección, después de todo – Se coloco las manos en los bolsillos de su elegante traje y se inclino para susurrar –, golpeas como toda una debilucha, Haruno.

Le mire ofendida con falsedad – ¿En serio? – Él asintió y yo le devolví una sonrisa mordaz –. Que cosas, porque yo si recuerdo a ti llorando como un bebé cuando te lo hice.

– ¡No lloraba! – Se quejo y se acercó a mí, buscando intimidarme –. La que llorará será tú, chicle, cuando te enseñé…

– ¡Sasori! ¿Qué son esas palabras, mocoso? – Una cabeza canosa nos interrumpió, quien poseía un rostro sumamente familiar –. Ya veras cuando volvamos a casa y te enseñare modales.

Solté una risita divertida, viendo como el gruñón de Sasori era tirado de la oreja por una anciana, quien me miro curiosa, atraída por el sonido.

– ¡Pero si eres tú, Sakura! – Chiyo me dedico una sonrisa, a diferencia del pelirrojo, quien me miro curioso –. No me digas, ¿conoces a mi nieto?

Oh, su nieto.


Muy largo, lo sé. Pero necesitaba asentar las bases de muchas cosas por aquí, bueno, ya conocemos a Sasori y la relación que tienen. Y además vimos un poco de avances GaaSaku.

Y en el próximo capitulo veremos al próximo que acudirá a Sakura, ¿quién creen que sea?

Besos, Cerezo.