Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesitaba dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona... a menos que tú quieras."
– ¿¡Su nieto!? – Chillo Sakura, sin poder creer que esa agradable anciana estaba relacionada con ese detestable pelirrojo.
Chiyo soltó una suave risa, aun sin soltar la oreja de su nieto a pesar de sus quejas – ¿De dónde crees que salió su atractivo? – Guiño un ojo.
– Touché – Susurró para sí misma Sakura, negándose a admitir, en voz alta, lo atractivo que era Sasori.
– ¡Abuela! ¿Podrías soltarme? – Gruño Sasori.
– ¡Oh, lo olvide! – Chiyo lo soltó para el alivio del Akasuna – ¿De dónde dices que conoces a esta adorable jovencita, Sasori?
– Eh… – Dudo Sasori, sabiendo que recibiría algo peor que un tirón de oreja si sabía la respuesta.
– Casi le rompí la nariz – Se sincero Sakura y Chiyo solto una carcajada, en parte por el comentario y el sonrojo de su nieto.
– ¡Cierra la boca, Haruno! ¡Mi nariz no podría ser rota por una debilucha como tú! – Respondió Sasori, acercándose a ella.
– ¿Y la sangre que salía de ella fue mi imaginación? – Contrataco.
– Eso fue el tonto del Namizake, tú no – Mostro una sonrisa mordaz.
Sakura frunció el ceño – Realmente te encanta molestar a los demás.
– No solo me encanta – Acoto –, también soy muy bueno en eso.
– No esperaba verlos a los tres juntos – Una segunda cabeza pelirroja apareció –. Hola, abuela y Sasori – Gaara se acerco a dar un dulce abrazo a su tía abuela, logrando cortar la competencia de odio entre Sakura y Sasori.
– Mi querido Gaara – La mujer apretó los cachetes de su nieto –. No te veo desde semanas y te consigues una novia, pícaro. – Gaara se rasco el cuello con timidez y Chiyo rio.
– ¿Novia? – Cuestiono Sasori, mirando ceñudo a Sakura.
– A diferencia de ti, Gaara es un caballero – Sakura le tiro la lengua –. Me doy cuenta quien se quedo con los mejores genes. – Sasori soltó una risa acida, mirándola con molestia.
Gaara se sonrojo ligeramente y se posiciono al lado de su acompañante – ¿Te parece bien ya marcharnos? – Susurró.
– ¿Ya? – Cuestiono Sakura, moviendo sus largas pestañas dándole un aire adorable, una observación que costo unos ciertos sonrojos en pelirrojos.
– Ya me presenté con la mayoría y no tengo nada más que hacer aquí – Solto un suave bostezo – Además, ya es muy tarde.
– Ya veo – Murmuro ella, comenzando a juguetear con el moño de Gaara –. ¿Misión completa? – Levanto su mano, esperando chocarla.
– Fue una noche tranquila – Sonrió Gaara, chocándolas con Sakura. – Bueno, nos marchamos – Gaara estrecho la mano de Sasori y le dio un beso en la frente a Chiyo.
– Fue agradable conocerla – Sakura abrazo a la mujer y le tiro la lengua al Akasuna, siendo respondida de igual forma por parte de él.
Ambos comenzaron a retroceder para ir a la salida, pero en un momento, Sakura estaba a punto de chocar contra un hombre, pero Gaara la salvo, tomándola de la cintura y sacándola del camino – ¡Cuidado! – Espeto y durante todo el viaje hacia el auto, Gaara no saco su mano de encima de Sakura.
Observando desde la distancia, Chiyo sonrió – Me agrado esa jovencita – Choco su codo contra su indiferente nieto –. Espíritu fuerte, inteligente y muy bella. – Sasori se encogió de hombros y se estaba a marchar, ocultando sus manos hechas roca por el recuerdo punzante de un pelirrojo y una pelirosada juntos. – Sasori, ¿sabes por qué los niños molestan a las niñas en la primaria?
– No lo sé, abuela – Espeto, sin prestar mucha atención.
– Porque le gustan – Dijo, con un brillo de suspicacia a su nieto. Sasori bufo enfadado, su abuela le fallaba la cabeza.
Luego de despedirme de Gaara y agradecerle la fiesta, ademas de disculparme por babear sobre su hombro cuando me dormi durante el viaje, camine hacia la puerta y comence a buscar la llave escondida.
– ¿Hola? ¿Alguien en casa? – Cuando entre, nadie contesto. Las luces yacían apagadas y eso daba indicio del vacío de la casa.
Esa Tsunade estaba en una emergencia del trabajo o con Jiraiya.
Me arrastre hacia las escaleras, deseando sentir la suavidad me mi cama y dormir por días en ella, esa fiesta me había matado.
Al estar en el umbral de mi habitación, pude detectar, escondido en la oscuridad, yacía una figura en mi cama. Sí, había cierta posibilidad que fuera mi imaginación, pero mejor exagerada que muerta, y tome el bate de Naruto.
Me acerqué lentamente, sintiendo como mi corazón se aceleraba y mis manos temblaban por la ansiedad, cuando oí un clic y la luz de mi lampara se prendió, mis ojos se cerraron y mis manos movieron el bate hacia donde estaba esa figura.
Mis sospechas eran ciertas porque lo que siguió fueron unos aullidos de dolor, paren el carro, yo conocía esos gritos.
Abrí mis ojos y encontré al estúpido de mi mejor amigo tocándose la cabeza, seguramente donde mi bate lo toco: – ¿¡Qué demonios crees haces!? ¡Casi me matas, dattebayo! – Sollozo y señalo con furia el bate –. Y, además, ¿¡qué haces con un bate si no juegas a beisbol!?
Deje caer el bate en la cama y me acerque a auxiliarlo – A ver, primero, ¿¡a quien clase de idiota se le ocurre esperar a una mujer en su habitación en la oscuridad!? ¡Es sospechoso, cabeza hueca! – Quite su mano y mire, con horror, como la herida daba indicios de volverse un chichón muy gordo –. Segundo, este es tu bate, tonto, ¡siempre te lo dejas en casa porque siempre te bañas aquí después de tus entrenamientos!
– ¡No me grites! – Grito Naruto, haciendo un puchero.
– ¡No te estoy gritando! – Le conteste, en mi defensa, es mi tono de voz normal. – Voy por hielo, ¡y si te mueres, no vayas a la luz!
– ¿¡Quieres que me vaya al infierno, dattebayo!? – Lloriqueo, y yo bufe.
Corrí hacia abajo por hielo y volví, colocándoselo en un segundo.
Naruto dio un suspiro de alivio por la presencia del hielo y yo me senté a su lado – ¿Qué hacías aquí, tonto? – Miré por todos lados con dudas y volví a hablar –. Y, ¿Cómo entraste? Tsunade no está en casa.
– Entre por la ventana – Señalo el objeto con una sonrisa –. Te he visto escapar y subir siempre por allí que resulta fácil, dattebayo.
– Oh por los dioses – Murmure con pesadez –. Si tú puedes subir, no me imagino cuantos ladrones nos robaran.
Me golpeo el hombro y yo reí como respuesta – Y vine porque tú te olvidaste nuestro viernes de videojuegos – Me señalo ofendido y yo me golpee la frente.
– ¡Lo olvide, que tonta! – Me tire a abrazarlo y susurre, medio adormilada –. Lo siento, bebé.
– No importa – Dijo, con una sonrisa, abrazándome con la mano disponible ya que la otra la usaba para sostener el hielo –. Además, ¿Dónde estabas? – Cuestiono.
Solté un bostezo y estire mis brazos – Es una larga historia para contar – Me levante hacia el armario y saque mi pijama –. Voy a dormir, me estoy muriendo.
Naruto, medio incomodo, se levantó también y susurro – Entonces me marcho.
– ¿Eh? ¡Quédate a dormir, tonto! – Rebusqué en el armario y pude encontrar unos pantalones y una remera para él – ¡Toma! – Se la lance.
Él la tomo, pero aún seguía con dudas – ¿Segura? – Me miro con unos ojos brillantes –. Ya no somos niños y bueno…
– Oh, vamos, cabeza hueca, ¿Qué podrías hacerme tú? – Me acerque al umbral de la puerta para dirigirme al baño y desmaquillarme, además del cambio de ropa –. Eres mi mejor amigo, somos como hermanos. – Rei y me marche al baño.
– Si, como hermanos – Susurro Naruto, como si doliera la palabra.
– ¡Lista! – Volví en un par de minutos y me encontré con Naruto sin la camisa elegida, dejando en vita un abdomen bien trabajado debido a los entrenamientos en Beisbol, y con los pantalones que le quedaban un tanto apretados.
– La camisa no me quedaba, dattebayo – Abrió la cama y se acostó –. A diferencia de ti, yo he crecido. – Dijo, golpeándome la frente cuando me acerque.
– Cállate, tonto – Bostecé y me acosté a su lado. – Duérmete.
Naruto me dio la espalda y sin dudar, yo la abrace. Y, a pesar del clima un tanto frio, era tan calentito. Además, ¿desde cuándo Naruto se había vuelto tan varonil? Ya no parecía aquel pequeño rubio que yo superaba en altura y que siempre debía cuidar.
– Buenas noches – Balbucee.
– Buenas noches, Sakura – Respondió y lo ultimo que recuerdo es dormir cálidamente en su espalda.
– ¡Wow, una pareja de mapaches ha entrado en el salón! – Kiba se carcajeo en cuanto nos vio entrar a Naruto y a mí, acompañado de la mitad del curso.
– ¡Cállate, pulgoso! – Naruto, con unas ojeras iguales a la mía, señalo a Kiba con aires de pelea.
– ¿¡Ah!? ¿¡Quieres morir, Namizake!? – El castaño se acerco dispuesto a romperle la cara a Naruto, pero Ino empujo a ambos para ir directamente hacia mí.
– ¿Y esa cara, frentona? – Me miro ceñuda por mi apariencia de somnolienta y me guio hacia su banco –. Mejor no me respondas, ¡quiero saber lo de anoche! – Dijo, emocionada, y vi como Tenten y Temari se acercaban por detrás.
Me senté en su banco y respondí – Oh, Naruto se quedo a dormir y no me dejo pegar un ojo – Oh, claro que sí, sus ronquidos y mis "supuestas" patadas dormida en una cama pequeña no dejaron dormir a ninguno.
Shikamaru y Kiba, al escuchar mis palabras, miraron cejudos a un sonrojado Naruto, Chouji dejo de comer para ponerse a hacer pucheros, Lee se cayo al suelo y comenzó a llorar dramáticamente y Sai solo estaba confundido – ¿Acaso tuvieron sexo? – Cuestiono, pestañeando por su inocencia.
– ¡No, no, no! – Naruto estaba rojo hasta las orejas y Kiba lo movía con odio de la camisa del uniforme.
– Seguro a que Sakura se refería a otro tipo de cosa, ¿no? – Neji apareció detrás de mí, teniendo yo que doblar mi cabeza hacia atrás.
– Hola Neji – Le salude, riendo tontamente, mi cerebro dormido no funcionaba correctamente, más bien, parecía una drogada. – Naruto se la paso roncando y no me dejaba en paz – Murmure, divertida.
– ¡Tú me pateabas! – Me señalo ofendido Naruto, siendo soltado por sus amigos, quienes misteriosamente el aura de asesinos se les habían ido debido a mis palabras.
– Quédate quieta, frentona – Ino me acomodo mi cabeza correctamente y comenzó a maquillarme para ocultar mis ojeras –. Y bien, ¿Qué paso con el pelirrojo?
– ¿Se ve igual de guapo en traje como en uniforme escolar? – Cuestiono Tenten, moviendo las cejas con aires de traviesa.
– ¿Qué pelirrojo? – Cuestiono Neji, un tanto cejudo.
– ¿Hablamos de pelirrojas? – Chouji rio y señalo a Kiba –. Entonces, que Kiba hable de la misteriosa pelirroja con la que está saliendo.
– ¿Estás saliendo con una chica? – Susurre adormilada y Kiba enrojeció.
– No, solo hablamos… por Tinder.
– Dioses, ¿en serio estas saliendo con alguien de Internet? – Temari lo miro como si fuera un total idiota.
– ¡Oye, se ve confiable! – Se defendió Kiba.
– Deberías conocerla, idiota – Aconsejo Shikamaru.
– Lo peor que puede pasar es que la conozca y sea una anciana, dattebayo – Se carcajeo Naruto y Kiba intento ahórcarlo, todos riendo por la escena de los idiotas.
– ¿Se encuentra aquí Sakura Haruno?
Los gritos y las risas que inundaban el salón fueron rápidamente detenidos por la curiosidad de tener al mismísimo presidente del Consejo Estudiantil en el umbral de la puerta. Sí, allí estaba Gaara con una sonrisa tímida que espanto mi sueño e hizo que me invadiera una energía.
Sin intención de disimular, todas las miradas de mis compañeros cayeron en mí. Ignorando que incluso Sasuke miraba, curioso ante la aparición de ese pelirrojo. Naruto no pasaba de mirarme a mí y a Gaara, Tenten me guiño un ojo traviesa e Ino hizo el gesto de un dedo metiéndose en un círculo, digno de una puerca.
– Si, aquí – Susurró Neji y yo me baje del banco donde estaba sentada para ir hacia la puerta. Casi dando saltitos hacia Gaara, todo bajo la atenta mirada del curso, ¡esos chismosos!
– B-Buenos días, Sakura – Me sonrió dulcemente –. ¿Qué tal amaneciste hoy?
– Horrible – Respondí con una sonrisa –, hasta que llegaste.
Él se sonrojo y esa escena me dio años de vida. Le tomé de la mano y le sonreí – ¿Quieres hablar en privado? – Asintió y yo le arrastre fuera del salón, no sin antes mirar a mis compañeros – ¡Búsquense una vida, chismosos! – Les mostré el dedo medio y me lleve a Gaara. No podría creer que ese adorable pelirrojo era el mismo que me causaba terror de niña.
– Estoy sumamente agradecido por tu ayuda de ayer – Fue lo primero que dijo Gaara en cuanto llegamos al pie de la escalera para ir a la azotea.
Yo solo le di de menos y respondí – Oh, vamos, no fue para tanto.
– No, es de verdad – Dio un paso hacia a mi –. Realmente me salvaste de una situación incómoda, creo que tener una novia rica es muy importante para mi familia.
Ambos reímos y antes de que pudiera decir algo, él hurgo en su bolsillo y saco un paquete marrón, tendiéndomelo en el acto.
– Es para ti – Su voz sonó un tanto débil al intentar pronunciar lo siguiente –. Y con esto, creo… que termina tu trabajo, ¿no?
Tome el paquete con dinero, aceptándolo un tanto incomoda –. Si, termina aquí.
Ambos nos quedamos callados, ninguno se atrevió a dar el paso de hablar. Quería decirle algo, se veía triste, yo también… me había caído bien la noche anterior.
Antes de que alguno de los dos se atreviera, sonó el timbre y la oportunidad murió.
– Debo entrar a clases – Murmure y él asintió.
– Yo también – Retrocedí para marcharme, pero su voz me detuvo – Sakura.
– ¿Sí? – Le mire esperanzada y él se sonrojo.
– ¿Me das tu número? – Sin razón, mis mejillas se colorearon y él igual, comentando apresurado – ¡Como amigos! Ya sabes, para hablar y ser amigos y eso…
Asentí, riendo un poco. Él me tendió su celular y yo le escribí mi numero como nuevo contacto: – Háblame esta noche, zanahoria – Y me puse de puntitas para sentarle un pequeño beso en la mejilla para luego escapar a clases, dejándolo allí, totalmente rojo y con su celular a mano.
Cuando volví al salón, no solo recibí el regaño de Kakashi, sino que tuve que aguantar la mirada recelosa de Naruto y las preguntas de puras chismosas de mis amigas.
– ¿Y bien? – Susurro Ino, pinchándome con su lápiz para llamar mi atención sin atraer un regaño del maestro –. ¿Y hicieron cosas sucias en la azotea?
– Dicen que los tímidos son los más traviesos, ¿lo comprobaste por cuenta propia, querida? – Cuestiono a risotadas Tenten a mi izquierda.
Como respuesta, Temari les lanzo una bola de papel a ambas en la frente y las miro mal – ¡Están hablando de mi hermano, cochinas! – Bufaron, pero Temari se inclino más cerca de mi lado, aprovechando su asiento a mi derecha –. Aunque sí, quiero detalles, Sakurita.
– ¡No paso nada raro! Solo resolvimos ese asunto – Las tres suspiraron aburridas – … y, tal vez le haya dado mi número – Solté un gritito silencioso junto con Tenten e Ino, Temari hizo un bailecito de alegría e ignoramos el bufido colectivo de los chicos del frente.
– Jovencitas, requiero atención en mi clase – Acoto Kakashi, mirándonos con regaño con su único ojo visible, recibiendo nuestras disculpas como respuestas.
Intente volver a prestar atención y anotar lo que hablaba Kakashi, pero otra vez el lápiz se volvió a incrustar en mi espalda. – Psss, psss, Sakura…
La ignore.
– Psss, psss.
Dioses, los cerdos eran irritantes.
Me clavo con más fuerza el lápiz y yo me voltee a verla con odio –. ¡Te estoy escuchando, idiota! – Murmure con enojo.
Ino me sonrió con diversión y hablo – Tengo buenas noticias, frentona.
– Tus buenas noticias son problemas para mí, ¿lo sabias?
Ignorando mis palabras, cuchicheo con emoción – ¡Conseguí tu próximo cliente!
– ¿Por qué suena como si me estuvieses prostituyendo?
– ¿Estas diciendo que soy tu proxeneta? – Hizo un gesto de orgullo y hablo para si misma –. Soy tu proxeneta, frentona.
– Tampoco te lo creas mucho – Bufe y anote lo poco que escuchaba de Kakashi –. Estabas hablando sobre mi próxima víctima.
– ¡Oh, si! ¡Ni te creerás quien es! – Se inclino más cerca y susurro – Kakuzu, de último año.
Si tuviese una bebida, la hubiese escupido – ¿Queeeeé? – Chille con sorpresa y supe que me había mandado una cuando Kakashi me dirigió su mirada de "Oh, alguien se quedara más tiempo en la escuela".
Resople, indignada, ¿hablar en clase era excusa para mandarme a hacer recados como su empleada? Oh, claro que se aprovechaba Kakashi, ese anciano.
Di un paso, intentando no caer con el peso de los cuadernos de tareas de todos los alumnos de Kakashi. Esto era esclavismo, señores.
– Si que te ves patética cargando eso.
Si pudiera mirarlo, le daría una de mis peores miradas de odio puro – Esto es aprovecharse, sensei.
Coloque a duras penas los cuadernos en su escritorio y él solo quito su mirada de su extraño libro para mirarme de soslayo –. Es divertido molestarte, pequeña Sakura.
– ¡No soy pequeña! – Le miré recriminatoriamente y puse mis manos sobre mis caderas –. Cumplo dieciocho en el próximo año, actualícese, sensei.
– Oh, que buena noticia – Cerro su ojo, simulando una sonrisa –, serás completamente legal muy pronto.
Me sonroje con fuerza y él solo rio divertido, revolviéndome el cabello.
– ¡Pervertido! – Chille, avanzando fuera del salón de maestros, ignorando sus carcajadas –. Y además cotilla, ¡le cuenta todo a Tsunade!
Cerré la puerta con fuerza, bastante colorada para mi gusto.
– ¡Ese tonto!
Y para mi sorpresa, alguien respondió – ¿Quién es un tonto?
Frente a mi se encontraba el mismísimo Kakuzu, clavando sus ojos verdes en mi y luciendo su cabello largo totalmente libre. Muy bien, los hombres me perseguían.
No voy a mentir, el GaaSaku me resulta de lo más adorable y quiero plasmarlo de esa forma. Así que, ¡sufran diabetes con ellos!
Y nuestro chico sorpresa resulta Kakuzu, a que no se lo esperaban. Ya quiero trabajar con el próximo capitulo, tendremos mucho humor y encontronazos con los Akatsuki. Eso sí, para todo fan del KakuSaku, daré todo para intentar darles mucha química.
Pregunta importante, ¿quién desea que sea el próximo cliente?
Besos, Cerezo.
