Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!

Sipnosis: Sakura necesitaba dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona... a menos que tú quieras."


– Espera, ¿qué dijiste? – Golpee mi oreja, buscando reparar el defecto en ella –. Creo que mi cerebro ha sufrido un colapso y he escuchado mal, ¿dijiste funeral?

Kakuzu soltó un suspiro, como si la petición fuese una carga pesada, y repitió con un tinte de aburrimiento en su voz sin quitar la vista de su teléfono.

– Sakura Haruno, necesito que finjas ser mi pareja estable en el velorio de mi abuela – Se detuvo para teclear una cosa en el teléfono y continuó –. Y también mentir sobre que estas embarazada, detalles.

Ah, que detalles tan "minúsculos".

– ¿Por qué demonios debo fingir ser una embarazada novia tuya en un funeral? – Un escalofrío recorrió mi espalda, detesto los funerales.

Él solo se encogió de hombros - Te pagare bien, tómalo o déjalo.

Balbucee, intentando buscar alguna respuesta, pero mi cerebro estaba aún en proceso. Muy bien, Sakura, una cosa es fingir ser una novia en una fiesta y OTRA EN UN FUNERAL.

– No tengo demasiado tiempo, ¿sí? – Tecleo un par de cosas y prosiguió –. Es mañana a la tarde y tengo el tiempo corto, así que, decide, Haruno.

Oh, Ino. Cuando hablaba de publicidad, no era este tipo.

– ¿Bien? – Respondí.

Por primera vez, en nuestro encuentro, Kakuzu se dignó en mirarme y apago su celular para proceder a meterlo en su bolsillo. – Muy bien, más te vale dormir temprano porque mañana será una jornada dura, Haruno.

Oh, madre. ¿En qué me he metido?


Se supone que algunas personas suertudas despiertan por el suave sonido de las aves o por el anuncio del desayuno; yo no era suertuda, mis mañanas siempre eran extrañas y la de hoy no era una excepción.

– ¡SAKURA! ¡VE Y ABRE LA MALDITA PUERTA! – El grito de Tsunade, de la habitación contigua, resonó por toda la casa – ¡EL TIMBRE ME ESTA MATANDO Y YO TE MATARE A TI!

– ¡AHHHHHHHHH! – Me queje.

– ¡NO TE QUEJES, ACABO DE VOLVER DE UN MALDITO TURNO Y NO PIENSO LEVANTARME, JOVENCITA!

Me arrastré hacia las escaleras y, por milagro, no tropecé. Llegando a duras penas a la puerta, la abri.

– Adorable pijama – Fueron las primeras palabras de Kakuzu, antes de entrar a mi casa como si fuese propia –. Aunque preferiría que utilizaras ropa más formal para ir al velorio, gustos son gustos.

– ¿Qué demonios haces en mi casa en la madrugada? – Balbucee.

– Te dije que ibas a madrugar.

Mire el reloj de la chimenea para observar con horror la hora – ¡Son las cinco!

– Explícitamente, 5:12 – Consulto, mirando su reloj –. Eso significa que estamos perdiendo tiempo, cámbiate y nos marchamos.

– ¡Queeeeeé? – Me queje y Kakuzu, tomando una botella de origen desconocido, me la lanzo – ¿¡QUE DEM-¡?

– Medidas desesperadas para tiempos desesperados – Acoto, me dio una bolsa, me tomo de los hombros y me dio la vuelta –. Ahora, corre y te quiero vestida en 12 minutos.

– ¿Me estas jodiendo? – Balbucee, pero él ya se había marchado para su auto. Abri la bolsa para descubrir que alli yacia un precioso vestido negro y unos tacos que lo acompañaban.


Me desperté temprano, Kakuzu me vio en pijama y me vio babeando en su auto.

¿Eso era lo peor?

No, señor, y eso no era lo peor.

– Es bueno... verte, Sakura – Itachi soltó una risita de pura incomodidad y me miró –. No te veo desde...

– Desde que yo iba a primaria – Le contesté a duras penas por la vergüenza. Ni siquiera podía corresponder su mirada, dioses.

Ah, ¿existía algo más incómodo que tener a tu antiguo crush y hermano de tu enemigo a tu lado? Si, tenerlo haciendo tu ecografía falsa sobre unos gemelos falsos del cual el padre es un novio falso.

La vida me detestaba. Yo no buscaba los problemas, los problemas me buscaban a mi.

– Itachi, no te estoy pagando para hablar, ¡apúrate! – Kakuzu hablo, rompiendo el incómodo silencio. Bendito seas entre todos los pecadores.

– Eso es lo peor, Kakuzu – Itachi le miro enfadado –, ¡no me estas pagando!

– Estar en el club es suficiente pago para ti – El de ojos verdes se encogió de hombros y siguió distraído en su teléfono.

Mirando la conversación completamente terminada y con la falta de deseos de charlar con uno de los dos, me dedique a observar el salón sentada en el único sillón que había aquí. Si, conocía sobre el club exclusivo llamado Akatsuki, pero solo sus miembros podían entrar, a excepción de invitados como yo o las chicas que arrastraban los casanovas del grupo.

Oh, estaba en el club de Akatsuki y aun no caía en ello.

– ¿Puedo saber porque demonios hay gente durante la mañana? – Mis ojos chocaron con unos ojos miel y una sonrisa mordaz nació en los labios de Sasori al verme –. Oh, pero si es el pelo chicle.

Fruncí el ceño, Itachi sonrió divertido y Kakuzu nos ignoró.

– Oh, pero si una zanahoria se ha escapado de los campos.

Ambos nos miramos con recelo, preparándonos para una discusión que llevaría horas, pero entonces un brazo se colgó en los hombros de Sasori y la cabeza plateada de Hidan apareció.

– Oigan, ¿Por qué tanta gente reunida aquí? – Cuestiono y sus ojos se clavaron en mí, curiosos.

– Venia a trabajar con mis muñecos – Sasori nos miro con recelo a todos –. Se supone que no viene nadie en la mañana.

– Trabajo – Respondió escueto Kakuzu.

– Soy esclavo de Kakuzu – Itachi se dio vuelta en su silla, ignorando por un segundo su trabajo de edición –. ¿Y tú qué haces aquí?

Él sonrió y pude ver con exactitud como sus dientes se veían tan afilados como los de un lobo peligroso – Oh, tuve una noche apasionada con una nena – Me señalo de forma burlona –. Allí.

Cuando procese que se refería al sillón y no a mí, mi rostro se deformó en una mueca de asco. – ¡Asco! – Chille, levantándome y saliendo disparada al lado de Kakuzu, quien parecía más interesado en mirar su teléfono que el mundo real.

Los ojos morados de Hidan brillaron traviesos y se acercó a mí, con Sasori siguiéndole con su mirada como si lo vigilase e Itachi nos miraba con precavidad.

– ¿Y de quien es esta rosita? – Por instinto, retrocedía lentamente cada paso que él daba, hasta el punto de llegar hasta Itachi –. ¿Es tuya, Itachi? ¿No te molestaría compartir?

Itachi iba a abrir la boca, dispuesto a salir en mi defensa y sacar su lado de hermano sobreprotector pero mi voz, un tanto tartamudeando, le borro la sonrisa al gigantón: – ¡Deberías respetarme, gigante! ¡Le rompí la nariz a Sasori...y... y lo puedo hacer contigo! – Sep, estaba amenazando a un chico musculoso y que me llevaba mas de dos cabezas de altura, pero mi voz (y tal vez mi dignidad) hablaban por si misma –. ¡Y no soy de ninguno, vengo aquí por negocios con Kakuzu! – No voy a admitir que intentaba mantener mi mirada hacia sus ojos y no intentar recorrerle su figura tan marcada. Oh, ¡diosa de la pureza, dame tu fuerza y no me hagas caer por mis hormonas!

Itachi soltó una risita de puro orgullo, Sasori enrojeció por mención de su derrota y podría jurar que Kakuzu había quitado por un segundo su mirada de su teléfono para mirarme con interés, pero tan rápido como sucedió, volvió a mirar a su aparato.

En cambio, Hidan, a diferencia de enojarse, solo soltó una carcajada de puro placer y me observo como si fuese un animal salvaje mirando a su víctima – ¡Ja! ¿¡Le ganaste a Sasori!? – Dio otro paso hacia mi y extendiendo su mano, buscando atrapar mi cintura – Oh, las chicas rudas me calientan, rosita.

Estaba preparada para mostrarle mis puños y enseñarle que dos años en Boxeo no fueron para nada, pero para mi sorpresa, Itachi se levanto de su silla y me tomo de los hombros para quitarme del camino de Hidan y, no solo eso, Sasori pateo con fuerza al platinado.

– ¡No seas puerco, Hidan! – Mascullo Sasori – ¡Date una vuelta a la escuela y luego vuelve, imbécil! – Abrió la puerta y, a pesar de las protestas de Hidan, lo echo.

No solo fue ver la mirada preocupada de Sasori, que buscaba ocultarla con indiferencia, sino que también sentirme en el cuarto cielo al tener al Uchiha mayor protegiéndome, embriagándome con su colonia de "chico-sexy-y-perfecto". Oh, joder, me sentía como una princesa de la cual sus príncipes habían acudido para salvarle de un feroz lobo.

– Todo muy bonito pero mi funeral empieza en cuatro horas y no tengo mi ecografía, además que la novia falsa está fantaseando con cuál de los dos va a tirarse primero, ¡Itachi! – Bufo Kakuzu, rompiendo mi burbuja de felicidad.


Se muy bien que si "El Relámpago Amarillo", el personaje de la serie tan famosa de ninjas, fuese de verdad; sentiría envidia de la velocidad de Kakuzu. Oh, si, Kakuzu en cuanto tuvo la ecografía falsa, me tomo en brazos y corrió a comprar el primer falso estomago de embarazada que encontró, me llevo a casa para que tomase ropa y terminamos aquí, en el auto y frente al velorio.

– ¿Crees que se ve verdadero? – Moví nuevamente la faja y me mire incomoda en el espejo del auto. Aunque el vestido negro que me había prestado Kakuzu me quedaba de maravilla, el cual se acentuaba en mi busto y el resto se colocaba libre, dejando que mi faja se viera realmente como un estomago de embarazada, la posición de este me ponía en duda.

Kakuzu, quien estaba vestido en un precioso traje negro que le ceñía bien a su figura, oh, y su cabello despeinado junto un par de botones desabotonados, le daba un aire totalmente rompe ovarios. Bueno, ¡Sakura, no te pierdas! Como decía, Kakuzu, totalmente atractivo, extendió su mano hacia mi estomago falso y lo acaricio – Se ve real para mí.

Si no fuera por la inminente ida hacia el funeral y que estábamos en un trabajo, podríamos ser fácilmente una pareja de jóvenes esperando a su primer hijo. Oh, madre, ¿Cómo seria un hijo nuestro? Si fuera por mí, quisiera que uno tuviese mis ojos, acompañándolo del cabello castaño y piel morena de Kakuzu y el otro fuese un tanto parecido a mi por su cabello, ¡que monadas mis hijos imaginarios!

– Oye, Haruno – Kakuzu paso una mano frente a mis ojos y eso logro sacarme de mis ensoñaciones con pañales y ojos verdes –. Estas muy perdida esta mañana – Él, quien ya se había bajado del auto y me esperaba con la puerta abierta de mi lado, extendió su mano para sacarme sin dificultarme por la faja. Oh, Kakuzu, no admitiría ni en diez mil años que los chicos maduros eran mi talón de Aquiles, como dice un buen dicho: "Mientras más arrugada la pasa, más dulce es el fruto", ¿el tío de Sasuke? Uff, papucho.

Acepte la mano de Kakuzu, no sin antes tomar mis gafas oscuras del asiento, y me aventure a mi segundo trabajo. Como nos habíamos dicho que seriamos una amorosa pareja, Kakuzu me abrazo por los hombros, apretándome hacia su muy marcado abdomen y yo me aventure a pasar mi mano por su cintura. Jo, ninguna de las chicas me creería que estaba abrazada a Kakuzu.

Estábamos a punto de entrar al velorio, pero entonces una vocecita chillona, que conocía muy bien, nos detuvo – ¿SAKURA? – Voltee y mis ojos chocaron con los azules sorprendidos de Naruto, oh, olvide que estábamos cerca de su casa. Allí estaba el rubio, tirando la bolsa de pan por la sorpresa y mirándome con la boca entreabierta, no se si sorprendido por mi estomago o por quien me estaba abrazando.

Yo sonreí y me coloqué mis gafas, para apurar a Kakuzu y entrar al sitio.


Estaba frente a una maldita multitud "doliente" que me miraba con ojos juzgadores, en especial hacia mi estómago, pero el brazo de Kakuzu me servía como un constante recordatorio que no estaba sola y estábamos ahí, juntos. Oh, igual que una novela.

Una mujer, un tanto mayor que nosotros, pero sin ser una adulta, se empujaba con todos para estar a nuestro lado y cuando la tuve en frente lo supe, era una copia femenina de Kakuzu, tal vez un poco más femenina y con un rostro risueño y atractivo, pero demasiado parecida a él. ¿Su madre, acaso?

– ¿¡Kakuzu!? – Pude sentir, en carne propia, como la rigidez se apropiaba del avaro chico y sus ojos se afilaban ante la aparición de la desconocida, quien nos miraba con sorpresa y algo más que ocultaba en su cara risueña –. Oh, ¿y ella quién es? Dime que eso no es un estomago de embarazada.

Kakuzu fue quien hablo – Oh, déjame presentártela, querida hermana – Ese "querida" sonaba como si fuese una blasfemia en sus labios –; ella es Sakura, la madre de mis hijos y mi prometida – Planto un suave beso en mi mejilla que consiguió que mis piernas se convirtiesen en gelatina.

Tome aire y oculte un mecho de cabello por detrás de mi oreja –. Un placer, Kakuzu habla mucho de ustedes – Bueno, era mentirita, ni siquiera conocía cuando era su cumpleaños e iba a saber cuál era su familia. Por cierto, ¿dónde estarán sus padres?

Con un rostro impactado y una sonrisa totalmente falsa, la hermana de Kakuzu contesto – Oh… si, es un… ¿placer? – Escupirme en la cara sonaba mejor que eso.

– ¿Hijos? ¿Eso quiere decir lo que creo? – Un chico un tanto parecido a Kakuzu apareció en escena también. Muy bien, aquí nadie se presentaba o tenía algo de modales –. Eres tan descarado, hermanito, ¿te conviertes en padre justo en el día del funeral de nuestra abuela cuando en su testamento declaraba que tendría riquezas el primero que diese un bisnieto? – Oh, tremendo avaro hijo de su madre, ¡aja, eso era la razón de porque me contrato!

Le pellizque su brazo, apoyado en mi cintura, y susurre –. Dime que no hay una gran suma de dinero por medio.

Kakuzu me mostro una sonrisa mordaz, idéntica a un villano cuando revela su plan maestro y me guiño el ojo. Oh, que gran hijo de su madre tan atractivo.

Acaricie por instinto mi gran estomago falso, que simulaba un embarazo de cuatro meses.

Las murmuraciones se alzaron sobre el lugar, pero Kakuzu no se impactó –. Si me disculpan, esto es un funeral y vine a ver a mi abuela. – Me tomo la mano con la idea de guiarme al ataúd, pero nuevamente otra voz se alzó entre otras.

– No quiero buscar pelea, pero Makoto tiene un punto, Kakuzu – La chica nos miró ceñuda –. ¿Cómo es que recién ahora nos enteramos que esa chica de allí estaba embarazada? ¡Su embarazo parece casi de 8 meses?

La mire ofendida –. Hey, oiga, ¡no tengo ocho meses! ¿Estás diciendo que estoy gorda? – Hice un pucherito y me estanqué en medio del camino hacia el ataúd para mirarla.

Kakuzu soltó una risita y acaricio mi mejilla, dándome dudas si era real o una actuación – No estás gorda, Sakura, te ves preciosa. – Enrojecí completamente. – Y para que sepas, Anahí, estamos a punto de tener gemelos. – Asentí con fuerza.

Makoto soltó una carcajada – Que conveniente, ¿no?

Una anciana se acercó y no dudo en hablar – Yo creo que a muchos les gustaría escuchar la historia suya.

– ¿Nuestra historia? – Preguntamos ambos.

– Oh, si, ayudaría a calmar el ambiente – Su hermano nos miro mordaz –, ¿o acaso es algo que no planearon?

– No es eso… – Tartamudee –. Es una historia muy larga… demasiado larga.

Kakuzu bufo – Por los santo dioses, Makoto, ¿si lo digo te callaras? – Me acerco más a si y, para mi sorpresa, me planto un cariñoso beso en mi mejilla. Ah, ¡AH! ¡SANTISIMA MADRE! – Nos conocimos en la escuela y… nos gustamos, fin. – Dictamino, abrazandome.

– ¿Y como es que nunca supimos de ella o de su embarazo? – Hablo su hermana –. Es más, ni la abuela la menciono.

– Porque… ¡cortamos! – Respondí, balbuceando, ignorando el pellizco de Kakuzu.

– ¿¡Cortaron!? – Se inmiscuyo una mujer más, pero esta parecía solo interesada en la historia – ¿Por qué?

Dedicándome una mirada cortante antes por meter la pata, Kakuzu decidió responder – Ella me engañaba.

– ¿¡QUÉ!? –Entre todos los sorprendidos, mi chillido de ofendida fue el más alto. Oh, nadie me decía infiel en la cara ni, aunque fuera de mentira.

– Con mi mejor amigo – Oh, por los calzones de mi abuela, ¡su mejor amigo era Hidan! ¡Meterme con él era ponerme al mismo nivel que Amy! ¡Oh, no, no!

– Oh, vamos, Kakuzu – Me enfrente a él, aun cuando su cara decía "Te-asesino-si-arruinas-que-gane-la-herencia" –. ¡Tú sabes bien por qué terminamos!

– ¿Por qué? – Susurro un hombre, totalmente metido con la historia.

– Eh… tu ego herido causo nuestro rompimiento – Respondí con la primera cosa que se me paso. Sakura, ¡usa tu cabecita y piensa en algo vergonzoso! ¡Nada es peor que compararme con Amy!

– ¿Qué mi qué? – Kakuzu frunció el ceño.

– Si, negarme a tus juegos sadomasoquistas te avergonzó e intentaste borrarme de tu vida. – Grité, logrando gritos ahogados en el público.

– Mira lo que uno descubre yendo a un funeral – Susurro un hombre a su pareja.

Algunos lo miraron con los ojos desorbitados o susurraban sobre Kakuzu, pero este solo me miraba como si quisiese asesinarme.

– ¿Y volvieron a estar juntos por los bebes? – Pregunto ilusionada la anciana del principio.

– Al principio, no creí que eran míos por… ya saben, su graaaan historial – Respondió Kakuzu, acariciando mi estomago falso.

Yo le acaricié su cara – Y yo me di cuenta que lo amaba a pesar de sus gustos – Le di una cachetada y sonreí – Como te gusta, cariño, ¿no?

Sonrió forzado – Tú ya lo sabes, bebé – Acaricio mi pelo – Por cierto, la orgia de mañana la tendremos que aplazar por el turno con el doctor.

– Oh, olvidé al doctor – Fingí pesar –. Que lastima, los elementos de tortura solo eran rentables para hoy.

Nos miramos con desafío, esperando el comentario del otro, pero una voz nos interrumpió.

– Espero que no utilices el vestido de blanco en su boda – Susurro un consternado cura en la puerta de la funeraria –. Hijos míos, ¿hace cuanto que no tocan una iglesia? – Dijo, mietras abrazaba horrorizado su biblia.

– Tranquilícese, padre – Apareció un hombre de traje, quien nos tomó de hombros y nos arrastró lejos del pálido hombre –. Me llevare a este par a discutir sobre la herencia.

Antes de darnos cuenta, el abogado arrastro a todos los familiares cercanos hacia un lugar para discutir sobre la herencia.


– Entonces… todo salió muy bien – Aplaudí, sacándome la faja, y tirándola en el asiento trasero del auto.

– Al menos me cedieron la mayor parte de la herencia – Agrego Kakuzu, con la mirada fija en la calle.

Ninguno volvió hablar y eso causo que me irritara, detestaba los silencios – Lo siento, olvide dar mis condolencias – Balbucee, recordando para mi pesar el por qué estábamos en el funeral –. Seguro debes extrañar a tu abuela.

Kakuzu se comenzó a quitar su corbata y me miro ceñudo – ¿Ah? – Soltó un gruñido – Es un milagro que esa mujer muriera, la detestaba.

– Oh – Murmure, ¡joder, un momento incomodo peor! – ¿Y tus padres?

– Bajo tierra – Expresó, como si comentara del clima.

Comencé a ponerme nerviosa y dije lo primero que mi cerebro indico – Los míos también – Comencé a sonreír nerviosa – Equipo Huérfanos en acción – Bromeé, sintiéndome como una idiota.

Kakuzu volteo a mirarme como si tuviera tres cuernos, – ¡Ya lo sé! ¡mis chistes cuando estoy nerviosa dan vergüenza ajena, no me mires!

Él fijo su mirada por otro lado, con una pequeña mueca que simulaba una sonrisa. Cuando me di cuenta, él estaciono frente a casa. – Llegamos.

– Que viaje tan rápido – Murmure, iba a abrir la puerta, pero su voz me detuvo.

– Mañana te pagare, Haruno – Dijo.

Tomando eso como una despedida en su idioma, Sali del auto, decidida a entrar a casa… pero algo me hizo retroceder.

Kakuzu quien estaba a punto de marcharse, dio un salto del susto cuando golpee suavemente la ventana del auto. – ¿Qué es lo que-? –Iba a comenzar a hablar, cuando bajo su ventanilla, pero yo lo interrumpí.

– Di que hice un buen trabajo – Sonreí –. Y, que la pasaste bien.

frunció el ceño, bufando – No diré eso.

Mi sonrisa desapareció y simulé una cara triste – ¿No hice un buen trabajo?

Gruño, como si le costara montones – Hiciste un buen trabajo.

– ¿Y…? – Dije, pellizcándolo para que terminara.

Me miro con odio – Y… lo pase medianamente agradable – Suspiro –. Fin, ahora córrete de mi camino o te atropellare con el auto.

Rei estrepitosamente – Yo también lo paso muy bien, Kakuzu – Le aprete su mejilla –. Nos vemos mañana.


Realmente me sorprende que gente le guste lo que escribo, ¿todo bien en casa, gente? Me puse a leer los demás capítulos para inspirarme y seguir el orden, pero quería vomitar por lo aburrido que era y mal escrito que esta. Igual mi idea es terminar el fanfic y luego ponerlo a editar para que quede bien pechocho.

Con respecto a la historia, tengo varias ideas: quiero incluir un par de episodios donde Sakura estaría con la UchiFamily, dando razones para que pueda interactuar con los adultos (Seria super loco que Madara cayese a pedirle un servicio, le caen el FBI y lo encierran por pedofilia, vamos a ser realistas), además de que quiero meter una fiesta donde involucre a MUCHOS de los personajes, pero primero quiero seguir con la idea de clientes… así que, ¿sugerencias? ¡INSPIRENME!

Comenten, gente, eso me anima más a escribir.

Gracias por leer.