Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!

Sipnosis: Sakura necesitaba dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona... a menos que tú quieras."


– ¿Y entonces qué? – Ino había acabado su conversación sobre lo atractivo que estaba hoy Sai, aunque usase el mismo uniforme que todos, y había dirigido la conservación de entre las tres hacia mí.

– ¿Qué de qué? – Murmure, sin prestar atención, mayormente concentrada en terminar la tarea de matemática que era para hoy. Oh, Kurenai me torturaría.

– ¡Sobre tu cita, tontita! – Casi grito Tenten, rompiendo mis oídos en consecuencia.

– No era una cita – Farfulle, sintiendo como mis mejillas se iban poniendo calientes –. Era un trabajo, un encargo entre colegas.

– Uy, si, y yo tengo cuernos – Agrego Ino.

La mire con fingida tristeza y acaricie su hombro – Ino… no queríamos decírtelo, pero si… tienes unos cuernos que hasta los toros envidian. – Solté una carcajada, acompañada por Temari y Tenten, mientras que la cerda atrapaba su libro y me golpeaba con este.

– No intentes distraernos del tema, Sakura, te conozco – Temari intento ocultar su risa y me miro seria –. Quiero saber todo, explícitamente y gráficamente cada detalle.

Bufe – No fue nada.

– ¡Estas colorada, tu cuerpo no miente! – Señalo Tenten y yo enroje con más fuerza.

– Oh, esta bien – Deje mi libro de matemáticas y me acerque confidente hacia ellas – Solo… fingimos estar comprometidos… y yo estar embarazada.

– ¡Y me dices a mi cerda! – Me golpeo Ino –. Y, ¿hubo un besito fugaz o un abracito? – Curioseo, acompañado de unas miradas que decían "Cogieron-no-me-mientas".

Retrocedí instantáneamente – No paso… nada de nada. – Además, no creo que le interesaria a alguien como a Kakuzu, ¿saben? Es más, no creo que a nadie le guste – Balbucee pero cuando las mire, me veian como si quisieran golpearme

Las vi abrir la boca, dispuestas a comentar algo más pero un grito estruendoso nos interrumpió.

– ¡SAKURA, NO TE MUEVAS DE ALLÍ! – Naruto, en una posición totalmente cómica, me señalo como si esto me detuviera de salir corriendo de su vista. En la mirada curiosa de todos, el rubio dio unas grandes zancadas y al llegar a mi lado, me tomo en brazos.

– NARUTO, ¿QUÉ CARAJOS? – Chille – ¡MI FALDA, MI FALDA! ¡SE ME VE TODO! – Intenté taparme como pude, evitar que todos vean mi calzón de fresitas. Naruto, ignorando mis pedidos, me llevo fuera de mi asiento y me coloco sobre su pupitre.

– ¡TÚ Y YO VAMOS A HABLAR! –Gritó.

– ¡WOW, QUE FORMA PARA NADA EXTRAÑA DE PEDIR HABLAR!

– ¡NO ME GRITES!

– ¡TÚ EMPEZASTE, ESTUPIDO!

– ¡HABLÓ LA MOJA CAMAS!

Lo golpee en el hombro – ¿PUEDES SUPERARLO? ¡TENÍA OCHO AÑOS!

Su expresión decayó y esta vez, susurro – Me gustaba cuando teníamos ocho años… en esos momentos, me contabas todo – Retrocedió un poco y se cruzo los hombros, como si estuviese herido –. Muy diferente de ahora, que no dudas en ocultarme todo.

– ¿De que hablas, rubio tonto? – Susurre, tomándole del brazo para arrastrarlo más cerca mío.

– El otro día estuviste con Gaara, ayer con ese raro de ultimo año… – Ni siquiera se atrevía a mirarme –. Todos lo sabían… menos yo. Te la pasas excluyéndome, Sakura, como si mi amistad no contase parte de tu vida… – Murmuro, con sus ojos ligeramente húmedos.

– Oh, he dañado a mi bebé – Fue mi simple respuesta y él solo me miro enfadado.

– ¡No me trates como bebé, soy un hombre! – Se paso la mano por los ojos e inflo su pecho, pero su enfado voló lejos cuando extendí mis brazos.

– Siempre serás mi bebé, bebé – Sonreí dulcemente y él enrojeció totalmente –. Yo sé que quieres un abrazo, un beso y una canción de cuna.

– Cantas horrible – Cuchicheo y escondió su rostro en el espacio entre mi cuello y hombro, haciéndome ligeras cosquillas, dándome un abrazo extraño entre yo sentada y él parado, pero… era un abrazo muy cálido.

– No tienes que preocuparte – Acaricie su cabello, atreviéndome incluso de hundir mi nariz para olerlo incluso, y Naruto apretaba con fuerza mi cintura. – Es un extraño trabajo que hago de acompañamiento, ¡y no incluye prostitución o yo estando desnuda si eso vas a preguntar!

Naruto soltó una carcajada, logrando aumentar las cosquillas – Hey, Sakura, te quiero… – Se deshizo del abrazo al instante, totalmente enrojecido y balbuceo – ¡como amigos! ¡Ya sabes, super mejores amigos! ¡JOJOJOJO!

Rei suavemente – Yo también te quiero, bobo.

Naruto sonrió, pero sus ojos no brillaron como antes.

– ¡Wow, eso es un acto de primera! ¿Ya acabaron o tengo que esperar hasta que se pongan a besuquearse? – Tanto Naruto y yo temblamos, volteando rígidamente hacia atrás.

Apoyado sobre la puerta, Obito nos miraba con humor.

– ¿¡Desde cuando estas mirando!? – Grito Naruto y Obito se encogió de hombros.

– Todo el salón y yo presenciamos completamente el acto.

Eche un vistazo a mi alrededor, viendo miradas de todo tipo. Personas como Neji me miraban con decepción, el idiota de Sasuke parecía querer asesinarme, Ino me miraba con una silenciosa insinuación y… Hinata nos miraba con el corazón roto. Oh, por los dioses, Hinata creía que teníamos algo.

Naruto era solo mi mejor amigo y debía aclarárselo.

– Suponiendo que ya terminaron – Obito tosió para prepararse a gritar – Debido a problemas con Kurenai, estarán hoy conmigo y, debido a que mi horario de ahora es con el curso vecino, nos iremos al patio en busca de más espacio. ¡Tomen sus libros de texto y lápices, haremos ejercicios matemáticos en grupos! ¡Circulando con cuidado, par de hormonales!


– ¿Acaso soy yo o te vuelves más enana cada vez que te veo? – Obito soltó una carcajada – Cerecito, se supone que debes crecer, no empequeñecer.

Golpee con fuerza su estómago, dejándolo casi sin aire – Solo dime mi grupo, orejón – Murmure, haciendo un puchero.

– Se supone que soy tu mayor y tu profesor, más respeto – Rio, sobándose el estómago.

– Lo único que veo es al mismo tonto de doce que se comía mis dulces – Conteste, rememorando las tardes de verano en el barrio Uchiha y a un niño de grandes gafas naranjas.

Me desordeno el cabello y sonrió – Haruno Sakura, harás equipo con… – Se rasco la mejilla y miro con interés su planilla – Gaara No Sabaku, Hinata Hyuga, Naruto Uzumaki, Amy Smith y… Matsuri Sakamoto.

Bufé, hubiese tenido un perfecto grupo sino fuese por Amy. Amy arruinaba todo.

Obito se alejó para reacomodar otro grupo y hablando del diablo, Amy apareció en escena, mirándome con desprecio – Me harías un gran favor si evitases coquetear con todo el que te cruce, así podría no vomitar.

– ¿Disculpa? – La mire ofendida.

– Por favor, Naruto, el presidente y ahora, el profesor, ¿acaso escalas llegar hasta el director?

– Lo siento, Amy, pero el lugar de facilona tiene un nombre y es el tuyo.

Ambas nos echamos rayos, pero Gaara apareció antes de que le arrancara uno de sus teñidos cabellos – Preferiría trabajar en paz, si no les importa – Nos señaló ir al árbol y Amy, bufando como búfalo, se marcho hacia allí, dejándonos solos.

– Hey – Salude.

– Hey – Sonrió y yo le clave el codo, riendo a carcajadas. Él me siguió con un par de risas un tanto silenciosas sin saber de que me reía, ni yo lo sabía.

Solo… la felicidad me afloraba cuando estaba a su lado.

– ¡Oigan! – Naruto apareció frente nuestro con el ceño fruncido – ¿No era que íbamos a trabajar?

– ¿Tú? ¿Queriendo trabajar? – Aprete la mejilla de Naruto –. Hoy nos cae un tornado, seguramente. – Me lance por detrás de su espalda, y sin replicar, Naruto hizo de caballito corriendo lejos como si intentase alejarme de algo, con Gaara siguiéndonos.

Me senté cómodamente sobre la hierba e hice señas de ir a mi lado a Gaara, pero antes de eso, Naruto se sentó gruñendo.

– ¡Allí se iba a sentar Gaara, muévete! – Replique.

– Oblígame – Gruño y hundió nuevamente su cabeza en mi hombro, reclamando mimos y abrazos, atención que le di, pero muy ofendida.

– Que bebé tan feo y desconsiderado – Dije, y mirando por detrás… volví a encontrarme con los ojos heridos de Hinata – Eh… ¡trabajo, trabajo, vagos! – Empuje lejos de mi a Naruto, este cayendo de mano sobre Gaara, y me intente acomodar lo más recta.

Sin mucho dudar, todos sacamos nuestros libros y comenzamos a intentar resolver. O, mejor dicho, lo resolvimos Gaara y yo.

– ¡Gaara, enséñame! – Chillo Matsuri cuando su quinto intento de resolver habían fallidos, pegándose demasiado cerca de Gaara. Muy cerca. ¿Acaso este no tenia espacio personal? Podría pedirle que se corriera, pero no, Gaara parecía muy feliz a su lado.

Clave con más fuerza el lápiz y me forcé a intentar terminar los ejercicios, con Naruto pegado a mi lado reclamando ayuda.


El timbre sonó, anunciando, no solo el final de la clase de Biología, sino también el fin de clases. Suspire, totalmente feliz ante la idea de volver a casa, darme una siesta temprano y buscar una forma de promocionar mi trabajo.

– ¡FRENTONAAAA! – La cerda me abrazo con fuerza y me miro con ojos de cordero a punto de ser degollado – ¿Sabías que eres la mejor amiga más linda y bonita del mundo? No, ¡de la galaxia!

– Escúpelo ya, cerda – Gruñí, me sentía de un pésimo humor desde antes.

– ¡Necesito que limpies el salón por mí! ¡POR FAVOR! – Suplico, separándose de mi y haciendo una seña de pedido. – ¡Olvide por completo que tengo clases de modelaje!

– ¿QUÉ? ¡No! – Chille, no me iba a quedar limpiando. Estaba cansada, fin.

Frunció el ceño y me miro de forma macabra – Frentona, ¿sabes cuantos favores me debes, pendeja? – Se miraba las uñas con desinterés –. Tal vez, ¿esa vez, en el centro comercial, que tú…?

Me lance a hacia su boca para callarla – ¡ESTA BIEN! ¡Igual iba a hacerlo, no necesitabas amenazarme! – Ella se carcajeo en mi cara.

Me sonrió con dulzura, me tomo de la cara y me beso la frente – Te quiero, frentona – Agrego, tomo su mochila y se marchó cantarina entre saltos.

Me di vuelta y descubrí, en el vacío salón, a Neji con una escoba. – ¿Eres tú? – Me miro con desinterés – Pensé que hoy era Ino.

– Cambio de planes – Me encogí de hombros y le mostré una sonrisa un tanto forzada, pero él solo me ignoro.

Muy bien, estaba de mal humor. Yo también, pero yo le trataba mejor.

Tomé los borradores y fui a la ventana a golpearlos. Mientras estaba ocupada en ello, un ruido me hizo voltear hacia Neji. Estaba moviendo las sillas para un mejor barrido, su cabello se encontraba recogido en una coleta alta, dejando ver mejor sus grandes hombros debido a su arduo trabajo en el dojo.

Neji siempre había tenido aquel cabello tan bonito, desde que éramos pequeños. Nunca dejaba que nadie lo tocase, ni siquiera a mí. Siempre le insistía que me dejara tocarlo, sentir la suavidad de los cabellos y presenciar lo brillosos que eran, pero nunca me dejaba.

No, mentía. Una vez me había dejado. Solo una vez.


Era uno de esos días húmedos y calurosos, la clase de gimnasia había acabado y la magia comenzaba.

– ¡Yo puedo sola! ¡Soy super fuerte! – Grito, con fuerza, una Sakura de diez años. Arrastraba, como podía, una bolsa llena de pelotas de la clase de Gimnasia.

– No llegaras sola al almacén sin desmayarte – Acoto Neji y, sin importarle la opinión de la niña, juntos comenzaron a arrastrar la bolsa.

– ¡Que sepas que no te necesitaba! – Chillo obstinada, con la cara colorada por la vergüenza y las risas de Neji en fondo. Ella lo miro de reojo y con la luz de las ventanas filtrándose, él parecía un bello ángel con su cabello tan sedoso y su sonrisa angelical.

Ambos lograron con éxito llegar al almacén y, como pudieron, intentaron meter las pelotas dentro de su caja. Se sonrieron, debido a que funcionaban muy bien juntos y cuando estaban a punto de marcharse del pequeño lugar, algo los detuvo.

– ¡No, tonto, es prohibido! – Rio una chica, un tanto mayor que ellos, junto a un joven habían entrado al salón del gimnasio.

Tanto Neji y Sakura no se atrevieron a salir, en cambio, se detuvieron a solo mirar en una pequeña abertura de la puerta.

– ¡No hay nadie, está bien! – El muchacho la abrazo por la cintura y, ante el asombro y el asco de los niños, la beso. Se besaban con pasión, ella lanzo sus brazos a su cuello y cayeron al suelo.

– ¡Que asco! – Neji se alejo de la vista de la escena y simulo arcadas – Nunca besaría una niña, eso es horrible.

El niño miro a su amiga, esperando la misma respuesta de parte de ella, pero Sakura miraba un tanto embobada la escena. – A mí me gustaría besar a un niño – Se alejo de la vista de la escena y miro a Neji con ojos brillantes, o así parecía verlo él –. Nunca he besado a nadie y por lo visto, no es tan feo.

Ambos compartieron una mirada, sentados en aquel oscuro almacén; Sakura se encontraba perdida en sus pensamientos, en la idea de besos y niños bonitos como el hermano mayor de Sasuke, y Neji combatía con los suyos.

– Podría besarte – Se atrevió a preguntar y, para demostrar lo serio de su propuesta, inflo su pecho y se puso recto aun cuando estaba totalmente coloreado y sus manos temblaban.

– Dijiste que besar a una niña seria horrible – Susurro Sakura, comenzando a tocar su cabello para disimular la timidez que le comenzaba a embriagar.

– Tú eres bonita, Sakura – Murmuro Neji –. Hueles siempre a fresas, también quiero saber si sabes como una.

Ella soltó una suave risita – Tú también eres bonito, como tu cabello y tus ojos.

Ambos se dieron una sonrisa tímida y, con un tanto de vergüenza, comenzaron a acercar sus rostros con lentitud hasta que sus labios tocaron los del otro.

Neji lo descubrió, Sakura sabia a fresas y sus labios eran suaves como la tela de su pijama.

Sakura descubrió que besar era tocar el cielo y, aprovechando la situación, su mano se resbalo hacia el suave cabello de Neji, y él no dijo nada. Si, el cabello de Neji era suave y tierno como sus labios.


– ¡Oye, baja de las nubes! – Sentí un golpe en la cabeza y los ojos de Neji me miraba con enfado.

– ¡Mi cabeza! – Lloriquee, intentando ocultar mis mejillas coloradas por ese fugaz recuerdo nuestro.

Él no dijo nada y se volteo para comenzar a guardar los elementos de limpieza, sin dudar, fui a su ayuda.

– ¿Sucede algo? Pareces enfadado… conmigo – Murmure, ayudándolo a cargar todo.

Neji suspiro, sus hombros se relajaron y me miro con sus suaves ojos – Disculpa, ¿eso parece? – Me sonrió suavemente –. Lo admito, estoy enfadado y me lo he agarrado contigo, Sakurita. Perdóname, eh.

Al guardar las cosas, me di vuelta y le sonreí – Bah, no importa – Me acerque y lo abrace –. ¿Por qué estas tan molesto?

– Cosas mías – Murmuro y su mano se apoyo en mi cabeza, acariciándola.

Sin querer, eso me trajo recuerdos pasados y totalmente roja, salte para atrás.

No, Sakura, eso es pasado. Neji es tu amigo y nada más.

– ¿Sakura? – Neji aventuro su mano hacia mi cara y yo enrojecí peor, oh, no.

Me miraba extraño, como si de vuelta fuésemos niños y estuviéramos solos en aquel almacén. Sus ojos brillaban igual que esa vez y parecía que iba a acercarse.

¿Esto hacían los amigos? ¿¡Romper espacio personal y acercarse peligrosamente sensual hacia tu amiga!? ¿¡Me muevo o no me muevo!? ¡Mierda, quiero dejarlo que haga lo que este a punto de hacer!

Pero, como una salvación o una desgracia, mi celular sonó y sin dudar, retrocedí para atender la llamada.

Oye, Haruno, te quiero en el salón Akatsuki ahora. – Fue la escueta frase de Kakuzu antes de cortar.

Neji me miraba curioso y a la vez, con un sentimiento que no podía descubrir.

– ¡ME TENGO QUE IR! – Grite, totalmente roja como tomate, agarre mi mochila y corrí fuera del salón hacia el lugar de los Akatsuki. Parecía como si huyera, no, estaba corriendo lejos de aquellos ojos.


ME INSPIRE.

Tomen, ¿se dan cuenta que tan genial soy? Les di NaruSaku, GaaSaku, NejiSaku y un poco de ObiSaku. Lo sé, lo sé, las alimento bien.

Fuera de eso, ¡Sakura tiene cositas con Neji y Gaara! Son los candidatos más cercanos en su corazón, para variar, Naruto quiere algo más que amistad. ¡Y Sakura se va directo a la boca del lobo! ¡Próximo episodio con todos los Akatsuki! ¿Qué pasara?

Fuera de eso, muchas tomaron mal mi comentario; obvio que voy a meter a los Sugar Daddys, gente. Me muero por poner ya a Madara, pero les puse a Obito al menos y me encanto la sugerencia de Minato, ¡ah! ¡Veo si puedo meterlo!

Y ame esa chica que sugirió a Kabuto, ¡arriba esas sugerencias! ¡Voy a intentar meterlo!

No se olviden de comentar que eso me ayuda a escribir.

Los amo.