Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesita dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona ... a menos que tú quieras."
No pude evitar dar un giro nuevamente frente al espejo, mientras miraba con intensidad mi vestimenta: había algo allí que no me cuadraba.
– Sabes, frentona – Ino recostada en mi cama mientras hurgaba en su celular–, tal vez si sigues mirando al espejo con la misma intensidad logres derretirlo – Me mostro una sonrisa burlona mientras yo le mostraba el dedo medio.
Mire otra vez mi reflejo, había algo allí que no me gustaba. ¿Era mi cabello? ¿Mi vestido? ¿Mis zapatos? ¿¡Todo!?
– Siento que hay algo que está mal – La cerda me miro con el ceño fruncido y se acercó a mi lado, lanzando su celular en la cama.
– ¿De qué hablas, frentona? ¡Este vestido te queda bien! – Dijo, señalándome con orgullo el apretado y completamente negro atuendo – Y, además, ¡hace ver tu trasero más sexy de lo que es! – Se carcajeo, golpeándome la nalga derecha de tal fuerza que me hizo dar un saltito. Era una cerda, ¿necesitaba explicarlo?
– Ay, ¡cerda! – Chille, acariciándome mi nalga herida.
Si, Kabuto había dicho sobre una salida hoy y que debía lucir "bonita" para dar celos. Al parecer, Ino se lo había tomado seriamente su papel como proxeneta y me había prestado su vestido oscuro, que resaltaba mi figura y había desordenado mi cabello para darle un aire más rebelde, además de un maquillaje suave pero atrevido.
– ¡Permiso! – Hablo Tsunade, sin importarle un segundo nuestra privacidad.
– Se supone que cuando pides permiso, debes esperar que alguien te lo de – Gruñí, recibiendo una sonrisa tonta de disculpa por parte de ella.
Tsunade dio unos pasos hacia mí y me tomo de los hombros, mirándome pícaramente desde el reflejo: quedando las tres frente al espejo.
– ¿Y quién es ahora? – La mire intrigante y ella levanto las cejas, sugestiva – El otro día saliste con el adorable No Sabaku, ¡excelente partido si me preguntan!
– Nadie te pregunto – Balbucee, recibiendo codazos de ambas insoportables rubias. Ay, mi rostro quemaba.
– Y luego el próximo fue un maduro muchacho de ojos verdes – Ino estaba que hiperventilaba, estúpida cerda.
Iba a decirle a mi madre adoptiva que se metiera las preguntas en el mismo escondite del alcohol, pero una de las palabras destaco en mi cabeza entre todas – ¿Cómo sabes que tenia ojos verdes? – Me voltee a verla, intrigada pero el recuerdo de cierta persona me llenó – ¿¡Fue Kakashi!?
Rio, divertida – Shizune.
– Maldita traidora– Gruñí, a pesar de las risas de Ino – Y, ¡para que sepas! Ino y yo saldremos juntas a ver una película, ¡ningún chico! – No le podría decir que iría a un boliche un jueves a la noche sin recibir un sermón sobre cuidar mis estudios y seguramente, condones.
– ¡Exacto! – Me secundo la cerda, quien, en realidad, se iría a junto a Temari a presenciar un desfile.
– ¿Con esa ropa? – Me miro con inquisición Tsunade.
Nos miramos entre Ino y yo, sin saber que decir, hasta que mi amiga habló – Sakura quiere encargar a uno de los encargados de allí – Ino guiñó un ojo y mi madre dio un aplauso.
– ¡Nos vamos! –Grite, tomándole la mano a Ino antes de que Tsunade hablara o nos descubriera.
– Pero… ¡aún faltan mis consejos! ¿¡Llevas condones, o sabes si quiera que marca es mejor!? ¡Podrían romperse y no pienso traer un bebé si hereda tu forma de gritar! – Chillo ella, intentando perseguirnos por las escaleras, pero yo abrí la puerta de la entrada, rezando para que Temari estuviese estacionada y me despedí.
– ¡No necesito tus condones, me marcho con Ino! ¡Nos vemos, te quiero! – Ino también mostraba su mano en despedida, sin poder que hacer nada por mis arrastradas.
Agradecí a todos los Dioses posibles cuando veía a Temari, en su auto asomándose por la esquina. Sin soltarnos las manos, Ino y yo corríamos como si huyésemos, subiéndose rápidamente en el auto cuando nos abrieron la puerta trasera.
– ¡Ah, agradezco que llegaras! – Ino se relajo en el asiento de atrás – Sakura iba a hacerme correr por todo el vecindario con tan solo alejarse de Tsunade… espera, ¿Chouji?
Ambas miramos intrigantes al ver al gracioso chico de los tatuajes en sus mejillas, quien comía alegre sus papas en el asiento del copiloto.
– ¡Hola, Ino, Sakura! – Saludó alegre, recibiendo rápidamente pellizcos por parte de nosotras en sus mejillas. Los cachetes de Chouji eran taaan adictivos.
Temari, ocupada en mirar al frente, nos explico – Pensé que necesitaríamos un chico en el grupo, y además estaba libre – Tanto Ino y yo soltamos un chillido de emoción, abrazando como podíamos a nuestro castaño favorito.
– ¡Muy bien, tenemos que pasar a buscar a Kabuto! ¡En marcha, mis valientes! – Grito Ino, lanzándose hacia delante, golpeándome con su codo y asustando a Temari, quien comenzó a perder el control en el auto.
– ¡Ah, mi cabeza, cerda estúpida!
– ¡EL AUTO! ¡EL AUTO! – Chillaba Temari – ¡Gaara me asesinara si lo chocó!
La cerda soltó una de sus risitas de tonta – Oh, tranquila, dile que fue Sakura y seguro que se le va el enojo. – Río, recibiendo una golpiza de mi parte.
Chouji nos miraba entretenido – Realmente me gusta estar en el grupo, chicas.
Ino, Temari y Chouji se habían despedido hace tan solo unos segundos, pero el estridente sonido de la música del lugar, ya me causaba dolor de cabeza. Y eso que la noche ni empezaba.
– Te ves muy bonita – Balbuceo Kabuto, mostrando una sonrisa tímida.
– Gracias – Le sonreí, intentado no lanzarles mi tacón a los imbéciles de la entrada que me estaban mirando "disimuladamente" mi trasero – Tú también luces muy guapo – Di un suave golpe al pecho, mientras le guiñaba el ojo.
Se notaba cuan serio quería conquistar a su amado desconocido, se había esmerado para su ropa: lucía una camisa blanca suelta, una chaqueta negra y unos jeans oscuros rotos. Además, había decidido dejar su cabello suelto, lo que le daba un aire más sexy y ni hablar del seductor perfume que usaba, que me hacía desear abrazarlo y dormirme sobre su pecho.
Ambos asentimos, decididos a ir contra lo que sea – ¿Quieres que nos tomemos de las manos? Así no nos perdemos – Sugerí y él accedió, adentrándonos juntos al lugar – ¿Y bien? ¡Cuéntame de ti! – Grite.
– ¿¡Yo!? ¡Bueno, no lo sé…! – Se quedo pensando – ¡Quiero ser doctor en un futuro! – Grito, causando unas risitas en mí.
– ¡Yo también! – Ambos chocamos las manos – Ahora se algo de ti – Nos sonreímos.
– ¡No soy tan interesante, para que sepas! – Agrego, causando que mi sonrisa muriera en mis labios. ¿Qué clase de amor propio tenia este chico? Iba a decirle un sermón sobre quererse, pero sus ojos se iluminaron y señalo cierta cosa frente a mi – ¡Allí están!
Cuando volteé, encontré una versión barata de Akatsuki sentados en una mesa con sillones, fumando y soltando risitas. Un chico moreno, gemelos de cabellos blancos y un hombre mayor, coqueteándoles a una chica pelirroja y a un joven de cabellos largos blancos.
Kabuto me tomo la mano y me arrastro hacia la mesa, mientras saludaba contento al grupo – ¡Chicos, hemos llegado! – Todos nos dedicaron una mirada sin interés – ¡Déjenme presentarla, ella es Sakura, mi novia! – Algunos de los chicos soltaron unas risitas –. Sakura: ellos son Kimimaro, Sakon, Ukon, Kidōmaru, Tayuya y… Orochimaru – Dijo, soltando una sonrisa tonta al verlo. Oh, ¿¡le gustaba un hombre mayor, quien no parecía ser una buena persona!? Y, además, esas personas me daban mala espina.
Nos sentamos, casi ahogándome con el olor a humo de cigarrillo, y Kabuto se dedicaba a sonreír y hablar sobre mí, mirando con intensidad al tal Orochimaru, quien parecía más distraído en lanzarse sobre Kimimaro.
–¿Tú? ¿Con este bombón? – Comenzaron a hablar Ukon y Kabuto, o más bien a burlarse del gafotas.
– ¿Cuánto te ha pagado este cuatrojos? – Cuestiono uno de los gemelos, dedicándome una mirada que solo causaba escalofríos en mí – Pagaría el doble, cariño.
Muy bien, ¿¡donde demonios estaba mi teléfono cuando lo necesitaba!?
Mientras le mostraba una sonrisa totalmente falsa, mi mano comenzó a vagar lentamente hacia mi pequeño bolso, donde mágicamente en este solo había solo dinero.
Con error, recordé como me lo había dejado en el auto cuando la cerda me lo quito para hurgar en mis conservaciones. ¡Estúpida cerda y sus fetiches de curiosa!
No iba a acercarme a ninguno de esos idiotas ni sonreír como tonta, tal como hacia Kabuto, ¡que no me pagara por no rebajarme! No les mostraba cuanto dolían mis puños por respeto a Kabuto pero tampoco podía ir… no quería dejarlo solo.
Sientiendome acorralada; me pegue como chicle a Kabuto, negandome a estar cerca de alguno, y tome uno de los vasos coloridos que había en la mesa, para llevármelo a la boca. Sabía amargo pero adictivo, y un solo vaso se volvieron más.
En la cabeza de Sakura, todo daba vueltas.
Soltaba risas burbujeantes, se reía de todas las palabras y se pegaba, sin cohibición, en Kabuto.
– ¿Cuánto tomo? – Cuestiono Kimimaro, observando un tanto divertido a la chica que se entretenía por una de las anécdotas aburridas de Kidōmaru.
– Solo cuatro vasos – Le respondió Tayuya, ambos entretenidos por la estridente carcajada que había soltado la muchacha. Orochimaru la observo con el ceño fruncido, sus dos chicos estaban babeando por esa tonta niña y ni siquiera lo miraban.
– ¡Eres tan gracioso! – Sakura le dio un golpe, el cual ella consideraba suave, pero que lanzo con fuerza hacia delante al chico. Ella se carcajeo más fuerte al ver eso y ciegamente, busco con su mano a su vaso, pero lastimosamente, su vaso estaba vacío y la botella también. Hizo un pucherito, igual que una cría, que encanto a la mitad de la mesa. – ¡Quiero más, Kabuto! – Se lanzo al cuello de él, haciéndole mimos.
– No hay más, Sakura – Le sonrió dulcemente el chico. Ella aumento su puchero, dispuesta a hacer un berrinche.
– Podrías ir a buscar a la barra – Propuso Tayuya amablemente, recibiendo miradas extrañas de su grupo por su tono tan extraño, logrando que Sakura lo mirara con los ojos brillantes.
– ¡La guapa pelirroja tiene razón, me voy a la barra! – Dijo, causando un tímido sonrojo en la mencionada, y sumamente decidida, se levantó tambaleante – No te desaparezcas en mi ausencia, tontito – Agrego, golpeando la nariz de Kabuto.
Antes de que desapareciera, él le tomo de la muñeca – Sakura, ¿no crees que es mejor detenerte con la bebida? – Susurró, mirándola con preocupación y nerviosismo.
Ella sonto una risita y se dio la vuelta, apoyando sus manos en las mejillas del de gafas – ¡Eres tan adorable, tontito! ¡Te comería ahora mismo! – Chillo, moviendo sus mejillas como si fuera una anciana con sus nietos. – No te preocupes por eso, es mi último trago, ¡ya vuelvo! – Le guiñó el ojo, pero cuando se volteó, no calculo bien y se tropezó con sus tacones.
Su cara iba a ir directamente al suelo si no fuera porque Kimimaro se había levantado ágilmente y la había tomado de la cintura, logrando salvarla de un doloroso golpe.
– ¡Woah! ¡Increíbles reflejos! – Soltó una carcajada, aún con su cabeza hacia el suelo. Kimimaro la levanto, logrando que sus pies tocaran el suelo – Gracias, guapetón – Le dio un golpe al pecho con una sonrisita, pero esta desapareció, mirando con intensidad el pecho del pálido joven.
– ¿Que? – Cuestiono él, incomodo y sonrojado por su mirada.
– ¡Que bien marcado estas! – Soltó otra risita, avanzando entre trompicones hacia la barra y soltando algunos insultos a cualquiera que le dijera algo. Dejando en la mesa a dos individuos sonrojados, a un adulto celoso y a unos chicos entretenidos por su torpe caminar.
Sakura estaba a unos cuantos metros de llegar a la barra, pero entonces una mano le tomo la muñeca. Tal vez ella estaba medio borracha pero sus instintitos de supervivencia estaban activos y, aunque su postura era tan frágil como un papel, se dio vuelta dispuesta a pelear por su pureza hasta que reconoció los ojos profundamente oscuros que la miraban.
– ¿Sakura? – Cuestiono Itachi, mirándola de arriba y abajo. ¿Qué hacia esa niña allí un jueves y CON ESA ROPA? Itachi estaba más que dispuesto a sacarse su camisa con tan solo taparla y protegerla de las miradas devorados de tantos chicos como chicas.
Ella solo sonrió tontamente y grito, lanzándose a abrazar al mayor por el cuello – ¡Mi querido Itachi! – Se apoyo en su cuello, quedando en puntitas solamente, ahogándose con la fragancia de su perfume.
– ¿Qué es lo que haces aquí? – Cuestiono este, sacándose su chaqueta y colocándose por los hombros, además de tomarla por la cintura y asesinar con la mirada a los curiosos.
– ¡Estoy en una cita! Bueno… – Se alejo un poco del cuello y le hizo el gesto de acercar su oreja – En realidad, es falsa para ayudar a un amigo, pero ¡es una cita! ¡No se lo cuentes a nadie, eh! – Dijo, seguramente escuchada por la mayoría de los cercanos por su alto tono de voz.
– ¿Y tu amigo te deja ir sola en este lugar? – Gruño Itachi, mirando por todas partes para no ver que su amada niña estuviese herida.
– Espera, ¿y tu que haces aquí? – Cuestiono, ignorando la pregunta de él, y golpeando la nariz del Uchiha.
– Eh… Vengo a recoger a Sasuke, él también está aquí. – Sakura frunció el ceño, ¿acaso el irritante de Sasuke no podía volver a casa por si mismo, sin molestar al gentil Itachi? ¡Debería ser pecado molestar a Itachi, eso, eso! ¡Ella crearía una nueva ley, de eso estaba segura!
– Oh – Susurró ella, escondiendo su rostro en el cuello de Itachi, recibiendo un cálido abrazo por parte de él – No entiendo cómo es que son hermanos, ¡son muy distintos! ¡Tú eres tan guapo, inteligente, brillante, guapo, amable… y guapo! – Gritó, mostrándole una inocente sonrisa de oreja a oreja, sin contar como había causado una sonrisa en él.
– No sabía que tenias ese tipo de pensamientos sobre mí, pequeña Sakura. – Murmuro, tapándose un poco el rostro por lo caliente que se había puesto su rostro por la vergüenza, ¡era un adulto! Bueno, casi, ¡pero debía comportarse como uno!
Ella frunció el ceño, molesta ante ese apodo – Si supieras todos mis pensamientos sobre ti, no me llamarías "pequeña" – Agrego con un tono que buscaba ser seductor, bástate cerca de la oreja del Uchiha, causando un escalofrió dolorosamente delicioso para el joven.
– ¿Qué tipos de pensamientos? – Susurró Itachi, en parte reprochándose por su curiosidad, pero al mismo tiempo, hipnotizado por la cercanía de aquella chica.
– Quiero besarte, Itachi – Balbuceo, escondiendo su rostro en sus manos – ¡Ah! ¡Besarte por siempre!
Itachi se sentía totalmente perdido, ¿¡donde estaba la niña que sonreía tímidamente y que era tan educada!? ¡Pues allí no estaba! Aquí solo se encontraba una adolescente que lo miraba con suplica por un contacto y un vestido que lo hacia ponerse colorado y no de la furia.
– ¿Sakura? – Susurró y ella le brillaron los ojos, ¡no podía mirarlo de esa forma! – Creo que has bebido demasiado, esto no sería una buena opción – Se excuso, separándola de su cuerpo para evitar cualquier tentación.
Ella hizo un puchero – ¡No, Tontachi! – Se colgó a su cuello y sonrió de una forma angelical, o esa era la vista del Uchiha. – Quiero que me beses aquí y ahora… ¿por favor? – Agrego, con una apariencia de perro mojado.
Itachi trago duro. Muy bien, existían dos opciones.
Primera Opción: Se comportaba maduramente y se negaba a cumplir los caprichos de una niña borracha, la llevaría a casa mientras le entregaba un sermón sobre lo negativas que eran las bebidas alcohólicas y sobre el amor propio y el respeto al cuerpo.
Segunda Opción: Le enseñaba que tan bien besaban los Uchiha.
No, no, ¡claro que la mejor y más sana era la primera!
Iba a elegirla, obviamente pero entonces la chica, bastante aburrida e inquieta por el pensativo Itachi, aplastó sus labios contra los de él con ferocidad. Oh, que Tsunade y Kakashi lo perdonaran, fue el pensamiento de Itachi.
Claro que Itachi intento despegarse, pero los brazos en el cuello de él, mientras intentaba torpemente besarlo con su nula experiencia y su grafica ansiedad cuando lo besaba… le había encantado totalmente. Entonces, lentamente, él comenzó a relajar sus hombros y responder con suavidad los besos de ella, mientras colocaba una mano en la cadera de Sakura y otra en su mejilla.
Si le pidiesen describir esos malditos besos, Sakura diría que se sentía tocar el cielo, ¿o sería el infierno? Porque, por un demonio, los besos de Itachi eran fuego y ella un pedazo de papel, más que dispuesta a ser quemada.
Ambos estaban más que entretenidos en esos besos que se había vuelto un tanto picantes, las manos de Itachi acariciaban suavemente la espalda de ella y Sakura solo tironeaba y jugaba con el sedoso cabello del Uchiha.
– ¿¡Que demonios estas haciendo Itachi!? – La sorpresa fue evidente en Itachi porque, lastimosamente para él, se separo de Sakura para mirar curioso a su pequeño hermano menor quien lo observaba con deseos de muerte y destrucción, quien a su lado estaba colgada la irritante novia suya. Para el mayor, esa mirada de su hermano le recordaba precisamente a los pucheros que hacia cuando le quitaban algo que era suyo sin su permiso… ¿acaso su hermano…? No, no, ¿o sí?
– Oh, Sasuke – Murmuro Itachi, pero sus ojos fueron a dar de nuevo a unos verdes ante lo rígida que se hallaba en sus brazos. – Sakura, ¿estás bien?
Ella, quien poseía una sonrisa tontita, agrego casi gritando – ¡Creo que toque el cielo, Itachi, y no me quiero bajar! – Soltó una risita, causando una sonrisa de ternura al muchacho.
– ¡No has respondido mi pregunta! ¿Qué haces? – Cuestiono nuevamente Sasuke, soltando la cintura de Amy, quien miraba celosa a la Haruno, y acercándose a los dos tortolitos.
Sakura bufó – ¿Y a ti que te importa, gruñón? – Lo miro con el ceño fruncido, como si con eso fuera suficiente para que este se marchara – Itachi y yo teníamos un momento, ¡ahora uscale, shu, shu! – Lo tomo del cuello de la camisa, tentando para que el Uchiha mayor le diese un paro cardiaco por tanta emoción, dispuesta a seguir con los besos de antes.
– Oh, realmente das asco, Sakura, como siempre – Esta frunció el ceño, Itachi los observo con precaución y Amy se moría de envidia –. Siempre pensaba que eras fastidiosa pero ahora veo que puedo igualarte al sentimiento del asco.
Sasuke tomó la muñeca de Sakura, viéndola con una agobiante intensidad – ¡No me toques!
Itachi tomo del hombro a su hermano, dudando un tanto en actuar – Oh, ¿acaso deseas ser Uchiha? Porque, vamos, me perseguiste a mi y ahora, a mi hermano… después de todo, eres una puta.
Por un segundo, el salón se vio silencioso. Si, la música sonaba y había gente bailando o bebiendo, pero tanto los protagonistas como los espectadores de la escena solo estaban totalmente asustados de romper esa quietud que presentaba la pequeña Haruno.
Sakura no lo miro por unos segundos, pero cuando lo hizo, le sonrió dulcemente ante la mirada curiosa de los tres. Pero, antes de que alguno lo previniera, levanto su puño y se lo lanzo directamente a la nariz a Sasuke, tal fue la fuerza que lo dejo sangrando y logro hacer retroceder unos pasos.
– Oh, realmente el que este desesperado por atención eres tú, pedazo de renacuajo – Le mostró el dedo medio con mofa – Muy bien, acabas de perder tu pase de vuelta a casa, ¡entretente buscando un taxi a estas horas! – Tomo del cuello a Itachi –. Y para que lo sepas, preferiría comerme mi propio pie antes de que liarme contigo de nuevo, ¡degenerado! – Grito, señalando al herido muchacho que era auxiliado por su novia.
Oh, Sakura estaba enfadada y en ese momento, tenía la confiazna para hacer frente a los amigos de Kabuto. Oh, sí, la escucharían.
AHHHHH, ¡VOLVÍ!
Disculpen, tarde demasiado, lo sé. PERO VOLVÍ CON SALSEO, MUCHO.
Si se lo preguntan, la noche que tenía planeada era muuuuuuy larga, entonces debí dividirla para abarcar los puntos que quería. Asi que, muy pronto tendremos la segunda parte, ¡espérenla con comida a mano!
HABLEMOS DE LO BUENO, ¡ITACHI Y SAKURA! Bien, hubo beso y amor, ¿eso significa que Sakura tiene sentimientos o solo deseo por Itachi? ¿E Itachi que piensa de ella?
Además, ¿Sasuke es gruñón por ser un asqueroso o oculta algo? ¿Alguien amo que Sakura le rompiera la nariz? Y será la primera de muchas c;
¡Muchas preguntas!
¡Espero que lo hayan disfrutado, los quero!
