Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesita dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona ... a menos que tú quieras."
La sangre brotaba con fluidez de la nariz de Sasuke, tal como una bombilla lanzando abundante agua, pero para Sakura no era suficiente. Su etapa de borracha había llegado al nivel más peligroso: deseaba pelear y gritar lo que siempre callaba.
Sin dudar un segundo más, tomó del cuello de la camisa a Itachi y lo arrastro hacia sus próximas víctimas de su temperamento: los "amigos" de Kabuto.
– ¿Sakura? ¿A dónde vamos? – Cuestiono tímidamente Itachi, sentía admiración y miedo por esa pequeña chica, ignorando lo divertido que resultaba a un chico tan alto ser arrastrado por una más pequeña
– Necesito resolver una cosa antes de irnos. – Respondió, y con solo su rostro, lograba hacerse paso en el exuberante lugar, ninguno tenía la suficiente valentía para enfrentar a esa admirable chica.
Lograron llegar con éxito y echando humo por las orejas a la mesa del grupo de Kabuto, quienes estaban ocupados molestando al parecer al chico de gafas.
– ¡Kabuto, vente para acá! – Lo tomo también del cuello de la camisa y lo lanzo hacia los brazos de Itachi, quien casi no lo atrapo por el movimiento sorpresa – ¡Y ustedes! – Los miro con el ceño fruncido y señalándolos acusadoramente a los de la mesa – ¿¡Qué clase de inmaduros son!? ¡Deberían valorar un poquito más a Kabuto y no tratarlo como si fuese su sirviente!
– ¿Qué? ¿Acaso tu novia actúa de tu mamá? – Se carcajearon Ukon y Sakon.
– Uf, hablaron los hermanos perfectos, ¿no? – Sakura se apoyó en la mesa, mirándolos con una ferocidad que les dio un escalofrió – A diferencia de ustedes, Kabuto no es un hipócrita que no duda en acostarse con las novias de su hermano – Sakura deseaba agradecer que su cerda favorita fuese una chismosa de primera y gracias a ella, tuviese en su mano información muy jugosa.
– ¡Espera! ¿Te metiste con Kaede? – Le señalo Ukon.
– ¿Tú con Mina? – Ambos se miraron con odio y comenzaron una lucha de insultos.
– Oh, ¡y tú! – Sakura señalo a Kidomaru – Amigo mío, abandona el cigarro y endereza tu vida, ¡vales demasiado y podrás cumplir cualquier sueño!
El chico la miro con ojos brillantes – ¿Trabajar como proxeneta?
– Oh… no esperaba que ese fuese tu sueño – Murmuro para sí misma – excepto ese, pedazo de pervertido – Agrego, golpeando con fuerza la cabeza del chico. – ¡Y tú! – Sakura señaló a Tayuya, quien se coloreo de todos los posibles colores parecidos a rojo.
– ¿Yo?
– Preciosa, ¡vales más que ser un trofeo para ellos! – Se subió a la mesa y la miro con triunfo – ¡Seguro que eres buena en algo más que ser valorada por tu belleza! ¡Ve, pelea! – Dijo, agachándose en la mesa para aplastar las mejillas con sus manos y chocar frentes con la pelirroja.
– Gracias – Balbuceo Tayuya, lanzando humo por las orejas.
– ¡Y tú! – Gritó, señalando a Kimimaro – Oh, bueno… tu único error fue parar aquí, eres demasiado perfecto. – Rio tontamente.
– ¿¡Sakura!? – La miró Kabuto, golpeándose la frente.
Sakura lo miro con un puchero – ¡Lo siento, mis hormonas interfieren con mi cerebro! – Hizo un mohín y se cruzó de brazos – Es difícil hablar borracha y quieren que también que sea correcta.
– Ah, solo continua con tu discurso y vayámonos, ¿vale? – Suspiro Itachi.
– Esta bien, Ita… te quiero – Sonrió Sakura con ingenuidad – ¡Y endereza tu vida, también! Eh… paz y amor – Dio de menos a Kimimaro y señaló con odio a Orochimaru – Oh, ¡a ti te va a caer alta denuncia sobre los menores!
– ¿Ah? – Orochimaru la miro con enfado.
– ¡Ni siquiera eres una buena influencia! – Lo miro con bestialidad, como si estuviese dispuesta a clavarle los colmillos –. No tuviste la amabilidad de rechazar o consolar a Kabuto, cuando él te tiene tanto cariño y aprecio, ¡eres casi como un adolescente! ¡Madura de una vez, pedazo de pervertido, o te hare madurar con mis puños!
Intento bajarse de la mesa sin golpearse, siendo ayudada por Itachi, quien la tomo y la dejo en el suelo.
Se dio vuelta hacia atrás y los miró con ferocidad – ¡Y cuando los vuelva a ver, espero que no estén molestando a Kabuto y seam personas admirables! – Hizo el gesto de señalar sus ojos y luego a ellos, quedando el claro mensaje de que los tenía en la mira. – Paz, amor y sanidad, perdedores. – Siendo arrastrada por un cansado Itachi, quien solo quería hablar en privado con ella y un Kabuto, sin poder creer que esto era real.
– Eso fue increíble – Balbuceo Kabuto –… pero, creo que no podre ser alguien después de esto – Dijo, con una sonrisa debil.
Ante la sorpresa de ambos, Sakura se dio vuelta y lo tomo de las mejillas – ¿Acaso eres tonto? Si, si lo eres – Le pellizco la nariz –. ¿Qué esperabas dentro de ese grupo? ¿Ser feliz? ¡No! ¡Nunca lo hubieras sido, no encajabas allí porque tú eres diferente y eso no es malo! ¡Eres increíble! – Golpeo su cabeza y le sonrió con dulzura –. Primero tendrás que amarte primero, si deseas ser feliz, tontito.
A Kabuto, lentamente, comenzaron a caerle algunas lagrimas traviesas y sin dudar, abrazo a la pelirosada. Itachi, quien los observaba con una sonrisa, agregó – Que sabiduría, señorita Haruno.
Sakura, aun sosteniendo a Kabuto, se carcajeo – Debería emborracharme más seguido – Lo miro, atrevidita – Así tal vez te sacarías más besos. – Se carcajeo con fuerza al ver la reacción sonrojada de Itachi, quien estaba aun con los recuerdos palpables de los labios de la Haruno. – Ahora, hay otra cosa más…
Ambos chicos la miraron, intrigados – ¿Qué cosa?
Sakura se agarro el estomago – ¡El baño! – Sakura se tapó la boca, corriendo hacia la busca del sanitario femenino.
Corriendo desesperada por todo el lugar, llamando la atención de algunos divertidos espectadores, hasta que dio con un baño y entro corriendo, abriendo el primer cubículo vacío que vio y comenzando a lanzar su cena.
– ¿Sakura, estás bien? – Balbuceo Kabuto, mirándola tímidamente desde la entrada del baño – Ah, Itachi, ¡espera! – Intento susurrar el peliplateado pero el Uchiha ya estaba dentro del lugar.
Sin importarle el mal olor o las miradas de las demás chicas, Itachi se abrió paso hasta el cubículo de Sakura, agachándose a su lado y tomando el cabello de la muchacha, mientras daba suaves caricias en la espalda de ella.
– Ya, ya va a pasar – Susurraba suavemente el muchacho, mientras ella vomitaba.
– Odio esto… – Sollozo Sakura, ante el mal sabor y la sensación, mientras intentaba limpiarse las lagrimas involuntarias que caían en sus mejillas – No me mires, Ita – Gruño, pero el chico le acomodo el cabello detrás de las orejas y la ayudo a levantarse para limpiarse la cara sucia.
– No somos pervertidos, lo juramos – Se disculpaba Kabuto nervioso, ante cualquier chica que salía del lugar, quedando el baño casi desértico.
Itachi se movió por el lugar, buscando papel y cuando lo encontró, se lo tendió a Sakura – Toma – Ella ni lo miro, sonrojada hasta las orejas por la vergüenza.
– Gracias – Balbuceo, lavándose la cara y secándose con el papel. Pero, entonces, un suave sollozo hizo el eco por el lugar – ¿Ah?
Itachi, también escuchando el débil sonido, dio una sonrisa traviesa – Un fantasma, tal vez – Dijo, causando temblores en Sakura y Kabuto.
– ¡No digas eso! – Gritaron ambos, uniéndose en un abrazo, buscando protección, ante la mirada divertida de Itachi.
Pero, sin detenerse, los suaves llorosos continuaban y provenían de algún cubículo cerrado. Sakura, guiada por la curiosidad y la adrenalina, comenzó a avanzar a pesar de los quejidos de Kabuto sobre no dejarlo solo.
– ¿Hola? ¿Ahí alguien allí? – Sakura se agacho al suelo, viendo que el cubículo del fondo era el único que mostraba los tacones de una chica.
– ¡Déjame sola! – Grito la chica, causando que Kabuto comenzara a moverse desesperado.
– ¡AH, ES UN FANTASMA! – Tomo a Sakura de los hombros y comenzó a moverla, desesperadamente – ¡He escuchado sobre esto, te atrae con su llanto y termina devorándote! ¡Itachi, trae sal! ¿¡Alguno sabe latín!? – Sin dudar, Itachi golpeo la cabeza de Kabuto, logrando calmar su atropello de palabras –. Era lo que necesitaba, gracias.
Pero, Sakura permanecía pegada al cubículo y llevaba un semblante pensativo – ¿Sakura, que sucede? – Pregunto Itachi, siendo abrazado por Kabuto, quien lucía un tanto aterrado y al mismo tiempo, aprovechaba estar tan cerca del bombón de la escuela.
– ¿Karin, eres tú? – Balbuceo Sakura, pegando su oreja a la puerta del baño privado, aún escuchando unos sollozos demasiado bajos.
– ¡Te dije que te vayas, estúpida Haruno! – Contestó Karin.
– ¿Karin Uzumaki? – Cuestiono Itachi, ambos muchachos curiosos.
– ¡Lo sabía, eres tú! – Los ojos de Sakura brillaron y miraban con intensidad la puerta, como si con solo esa acción pudiera lograr que se abriera – ¿Por qué lloras?
– ¿A ti que te importa? ¡Vete, fuera!
Sakura frunció el ceño, enfadada y contestó – ¡No me voy a ir! Si no sales, voy a patear la puerta para sacarte.
– ¿¡Y ahora me amenazas!? ¡Respeta mi espacio personal!
– ¡Lo dices como si fuera una pervertida!
– ¡Hablas como una pervertida!
Sakura abrió su boca, tal como un gran cero, totalmente ofendida – ¡No soy una pervertida o una degenerada!
– Bueno… – Balbucearon ambos chicos, pensativos. Itachi recordando los besos y coqueteos, mientras que Kabuto pensaba en como la chica se pegaba como un chicle sin respetar espacios.
– ¡Ustedes cállense, no tienen voz en esta conversación!
– La Sakura borracha es toda una malvada – Asintieron ambos, viendo como la chica se crispaba peor.
Pero antes de que la chica gritara otra vez para diversión de los muchachos, la puerta del cubículo se abrió, revelando a una ofendida pelirroja sin sus gafas habituales.
– ¡Karin! – Sakura sonrió, aplaudiendo, a pesar del enfadado rostro de la Uzumaki – ¿Y tus gafas? ¿Puedes ver sin ellas?
– ¡A ti que te importa! – Dio un par de pasos hacia delante, intentando mostrarse lo más confiada del mundo del mundo, pero duro muy poco, ya que termino chocándose de cara con la pared.
– Realmente no puede ver sin sus lentes, ¿no? – Agregó Kabuto, al ver como la chica se movía perdida y tocaba las paredes para encontrar la salida.
– ¡Karin, cuidado! – La pelirroja estaba a punto de resbalarse por un trapo perdido de allí sino fuera porque Sakura intervino, atrapándola, pero ambas cayendo al suelo.
– ¡Estoy bien, no necesito la ayuda de una tonta como tú! – Intento sacarse de encima a la Haruno entre empujones ciegos, pero Sakura la abrazó con fuerza.
– Basta, Karin, detente… – Susurró suavemente, apretando la cabeza de Karin en el hueco del cuello –. Esta bien si quieres llorar, nadie va a pensar que eres débil.
Como si fuese un hechizo de convocación, las lagrimas de Karin comenzaron a brotar de manera brutal mientras soltaba sollozos agonizantes y clavaba sus uñas en la espalda de Sakura. Itachi y Kabuto comenzaron a moverse, desesperados, para evitar que nadie entrara por privacidad y tenderle pañuelos a la pelirroja.
– ¡SASUKE ME DEJÓ! – Lloraba Karin, soltando mocos y lagrimas por todo el vestido de Sakura.
– ¿Y lloras por un idiota? – Sakura, dulcemente, limpiaba todas las lágrimas de la Uzumaki con un pañuelo – Mucho mejor si estas lejos de él.
– ¡Pero no es solo eso! – Hipaba –. Y-yo… ¡Estoy embarazada, Sakura!
Itachi comenzó a toser con fuerza, ahogándose con su propia saliva por la sorpresa – ¿¡SERE CUÑADO!?
– ¡Pero dijo que no lo quería! – Abrazo con más fuerza a Sakura, casi ahogándola –. Me dijo cosas feas como que nunca fue serio conmigo y que no quería un bebé tonto, ¡y además…!
– ¿Qué?
– ¡Perdí mis lentes! – Lloró con más fuerza – ¡Y vomito siempre, me duele la cabeza todo el día!
– ¡Ah, estúpido Uchiha! – Gritó Sakura, pero miro a Itachi con una sonrisita –. Sin ofender, Ita.
– ¡Si! ¡Estúpido Sasuke! – Balbuceo Kabuto, abrazando a ambas con ligeras lágrimas en sus ojos.
– ¡Tranquila Karin, yo me hare cargo del bebé! – Apreto los cachetes de la pelirroja con fuerza y la miró con determinacíon –. Incluso puedes venirte a vivir conmigo, ¡ya que tus padres te han echado de casa! – Fingio llanto mientras la abrazaba con fuerza.
La chica la miró, ceñuda, y habló como pudó – Pero mis padres no me han echado de casa, Sakura.
– Oh… – Sakura adopto una figura pensativa – Es que, en las novelas, los padres siempre terminan echándolas, ¡me han engañado!
– Pero... gracias por tu comprension – Balbuceo la pelirroja, un tanto sonrojada y jugando con su cabello, aunque fue totalmente ignorada ya que Sakura estaba más concentrada en las palabras de Kabuto, pero Itachi si pudo dectectar aquella postura de Karin.
– ¡Deberíamos quemar este lugar, así Sasuke y Orochimaru sufren! – Propuso Kabuto, macabramente.
– ¡Uhhhh, me gusta! – Sakura sonrió con maldad.
– No – Negó Itachi, golpeando a ambos en la cabeza –. Preferiría mejor irnos, ¿no les parece?
– ¡Pero… venganza! – Hizo puchero Sakura.
– Ya golpeaste a mi hermano, Sakurita – Comenzó a levantar a ambas chicas en el piso –. Lo mejor sería irnos de aquí, es tarde ya.
Todos hicieron pucheros y quejas, pero Itachi termino arrastrándolos, avanzando entre la multitud.
A pasos de la salida, Sakura logro zafarse de los brazos del Uchiha para acercarse a uno de los musculosos guardias.
– Hola, señor, no quiero molestarlo – Sonrió inocentemente –, pero resulta que un chico con cabello idéntico a una gallina, esta por allí diciendo que este lugar es horrible y esta invitando a que se vayan a un mejor boliche. Yo que ustedes, lo iría a callar antes de que se vayan sus clientes – Sakura soltó una carcajada maliciosa al ver como el par de hombres se marchaban corriendo, dispuestos a buscar a Sasuke.
– ¡Sakurita! – Itachi la tomo en brazos y la llevo fuera del lugar, donde estaban Kabuto y Karin esperándolos – No te miro por un segundo y te desapareces, eres peor que un bebé.
Sakura soltó otra risita, a pesar del enfado de él.
– Muy bien – Itachi los acomodó en una fila, a pesar de los quejidos y risitas de los tres –. Voy a llevar a cada uno a casa en mi auto, ¡pero! ¡necesito que se comporten como personas civilizadas y nada de vómitos! – Agregó, mirando especialmente a Karin y Sakura.
– ¡Sí, capitán! – Asintió Kabuto, causando que los tres hicieran una reverencia militar.
– Él es tan guapo – Cuchicheo Karin, con una sonrisa atontada, siguiendo a Itachi como niños hacia su auto.
– ¡Y es un caballero! – Agregó Kabuto, causando suspiros involuntarios en los tres a pesar de que Itachi intentaba ignorarlos.
– Yo le metí la lengua hasta la garganta – Dijo Sakura, con una tranquilidad, como si estuviese hablando del clima.
– ¿¡KHA!? – Chillaron los dos.
– ¡Sakura! – Gritó Itachi, completamente colorado, volteándose hacia ellos para mirarla con intensidad.
– ¿Qué? – Balbuceo la borracha, con inocencia – Ah, cierto. Itachi, préstame tu teléfono.
Él frunció el ceño, desconfiado – ¿Por qué?
– Necesito llamar a mis amigas – El chico asintió y se lo proporciono, dándose vuelta para sacar la alarma de su auto y empezar a guiarlos para entrar.
Sakura miro con intensidad los números, intentando recordar el teléfono de su rubia amiga para luego, intentar coordinar su cerebro para poder escribir sin equivocarse. Logró dar el supuesto número correcto y comenzó a llamar. – ¿¡Cerda!?
– ¿Cerda? ¿¡A quién le llamas cerda!? ¡Cerda su madre! – Fue la respuesta de una mujer, antes de cortar.
– Oh, me equivoque. – Frunció el ceño, e intento como podía entrar al auto y tecleo el numero nuevamente cuando estuvo sentada en los asientos traseros – ¿¡Cerda!?
– ¿Ricky Martin? ¿O acaso eres un mafioso acosador?
– ¡Soy yo, cerda! ¡Sakura!
– ¡Ya se que eres tú, frentona! – Hubo un ligero silencio – ¿¡Estuviste bebiendo, cerebro de mono!? ¡Tú voz se escucha extraña!
– No…
– ¡Uy, te dejo cinco segundo solita y te emborrachas!
– ¡Sakura, Sakura! ¿Qué tal te portaste? – Gritó Temari, en la otra parte del teléfono.
– ¡Muchas cosas!
– ¡No me distraigas, Temari! ¿Por qué demonios nos llamas, frentesona?
– ¡Ah, cierto! ¡No me vengan a buscar! – Sakura soltó una suave risita, ignorando como tres pares de ojos la miraban curiosa –. Itachi me lleva a casa.
– ¡Espera un maldito segundo! ¿Itachi?
– ¿¡Itachi Uchiha!?
– Ah, borracha pero no estúpida, la frentona
– Ay, si – La chica se carcajeo con fuerza –. Igual también terminamos besándonos.
– ¿¡Qué!?
– ¡Sakura! – Volvió a gruñir Itachi, golpeando su cabeza contra el manubrio. – ¡Solo corta de una vez!
– ¿Y qué tal besa?
– ¿Hicieron más cosas que un beso?
– ¿E cierto que tocas el cielo cuando lo besas?
– Oí un rumor de que, si besas a Itachi Uchiha, tendrás una semana de buena suerte.
– ¡Yo también lo oí! ¡La última chica que lo beso gano la lotería!
– ¡Sakura, vas a ganar la lotería!
– ¿Te imaginas estar casada con él?
– Itachi dice que corté – Soltó un suave bostezo – Nos vemos mañana, chicas.
– ¡Espera! ¡No cor-!
Sakura tendió el celular a Itachi, quien agradeció no tener que escuchar las voces de las chicas, y encendió el auto.
– Muy bien, gente – Se volteo para mirar a todos – ¿Cuál es la dirección de sus casas?
Pero, para su horror, Sakura y Karin yacían totalmente dentro de un sueño profundo mientras se abrazaban.
En realidad, este capitulo iba a tener mucho más contenido, pero me pareció adorable terminar en este parte.
Así queeeee, en el próximo episodio, ¡veremos las consecuencias de la noche! Y, además, mini spoiler, pienso meter una confesión romántica.
Y no solo eso, ¡se nos viene la cita con Kiba! Aunque, tomando en cuenta que el siguiente capítulo tendría nuevos líos, seguramente será el próximo del próximo capitulo la cita de Kiba.
Pero, ¿Qué tal les parecio? ¡Sakura se amigo con Karin y Kabuto! ¡Se enfrentó a los pervertidos y se mofó de besar a Itachi!
No duden en comentarme cualquier cosa, amo leerlos.
Nos vemos.
