Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesita dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona ... a menos que tú quieras."
Cuando comencé a tener un mínimo grado de conciencia, mi cabeza me recibió con un agonizante dolor de cabeza. Era como si alguien tomara un maldito martillo y me golpeara directamente con eso. Además, ¿¡quien carajos estaba gritando como posesa!?
– Frentona, frentona, ¿quién es la frentona más fea? – Sentí un suave golpe a mi nariz, mientras gritaban en mi cara.
Me levanté, como pude, y empujé a la causa de la voz – ¡No me grites!
– No te estoy gritando, pedazo de estúpida – Cuando abrí mis ojos, lo único que encontré fue a Ino en el suelo con un mohín, de esos que ponía cuando se enojaba, pero no quería demostrarlo.
– ¿Cerda? Lo siento... – Balbucee, tomándome la cabeza con mis manos por el dolor –. Mi cabeza me está matando, Ino.
Ante mi vista, repentinamente apareció un vaso con un contenido amarrillo y no con un olor muy delicioso.
– ¿Qué eso tan asqueroso? – Intente retener las arcadas de vomitar – ¡Huele asqueroso!
– Es un brebaje mágico para las resecas, Sakurita – Levanté mi rostro hacia arriba, reconociendo aquella voz y comprobando que sí, Itachi estaba frente a mi cama con una sonrisa que podría haberme sacado la reseca y curado todas mis enfermedades.
– ¿I-Itachi? – Balbuceé, ¿qué demonios hacia el chico estrella en mi cuarto? ¡Esa cerda! – ¿Qué haces tú aquí? – Otra pregunta, ¿Cómo era que lucias tan atractivo a estas horas tan tempranas, el muy hijo de su madre? Un poco de lastima por los otros simples mortales, maldito y sensual Uchiha.
Él se sentó a mi lado en la gigante cama y me tendió el vaso a mis manos, todo bajo la mirada complice de Ino – En realidad, pequeña, tú eres quien esta en mi cuarto – Antes de que pudiera gritar algo o escupir un tipo de insulto, él me enfrasco el vaso en la boca para hacerme tragar todo –. Eso, muy bien. – Acaricio mi cabeza por mi logro, dejándome escupiendo y moviendo la boca por el sabor horrible de la bebida.
Tomando aire y fuerzas divinas, hable de la forma más razonable y calmada – ¿¡Como demonios termine en tu casa!? – Si, muy calmada – ¡Y la cerda! ¿Qué haces aquí?
Antes de que alguno respondiera, la puerta se abrió y una figura en solamente calzoncillos apareció en escena. – ¡El desayuno está preparado, Itachito! – Frente a mí yacía el mismísimo Shisui, con unos benditos abdominales en los cuales fácilmente podría lavar mi ropa y con gusto, yo misma lo lavaría con la len-… ¡Sakura! ¡Esa cabecita! – Parece que la adorable Sakurita por fin a despertado. – Jum, lo adorable al parecer lo había dejado en casa como mi dignidad.
– Ah, ¿Por qué tanto ruido? – Y si ya no era suficiente sorpresa tener a Itachi y Shisui juntos en una habitación, una cabeza pelirroja se removió en las sabanas de la cama donde yo también estaba. – Oh, están todos despiertos – Una de mis mayores enemigas se refregaba tranquila uno de sus ojos mientras se removía en la cama.
– ¡KARIN, QUE CARA…! – Moviéndome por la sorpresa, termine cayendo de trasero al suelo y fuera de la cama.
– Veo que no recuerdas nada de anoche, ¿no? – Itachi me observaba un tanto divertido desde arriba y yo negué.
¿Qué tanto había hecho como para terminar en la casa de Itachi y con Karin en la cama, además de un Shisui semidesnudo?
– OH-POR-DIOS – Mire con horror mi cuerpo, quien solo se encontraba tapado por una gigante camiseta, descubriendo que mi vestido había desaparecido –. ¡PERVERTIDOS! – Abrace mi busto, mirándolos con indignación a los dos. Bua, hacerlo con unos Uchiha resultaría un regalo de Dios, PERO QUERÍA HACERLO CONSCIENTE.
– ¡No es eso, Sakura! – Se excuso Itachi, sonrojándose al instante, pero Karin hizo una mueca, como si supiese algo.
– ¡Espera un segundo! – Mi cabeza ardía por la resaca y toda aquella inundación de palabras – ¿Me estas diciendo que golpee a Sasuke, me enfrente a los amigos de Kabuto y tú, Karin, estas embarazada? ¡Dios mío!
Nos encontrábamos el pequeño grupo dentro de la moderna cocina del departamento que compartían aquellos dos atractivos primos y, lastimosamente, Shisui había ido a cambiarse por regaño de Itachi.
– ¿Y tú? ¿Cómo llegaste aquí? – Señalé a la cerda, quien estaba más entretenida con la imagen de Shisui cocinando los últimos huevos, o mejor dicho, en la espalda tan bien entrenada del joven. Y eso que decía ser papa casada con Sai, a pesar de no estar juntos.
Sin quitar la mirada de la vista, balbuceo – Anoche me llamaste y… bueno, Itachi me contacto para traerte tu uniforme – Por un segundo, Ino compartió una mirada intima con el Uchiha, como si se tratase de un secreto que escondían entre ellos. – Por cierto, le dije a Tsunade que te quedaste en mi casa, frentona – Me lancé a llenarla de besos por agradecimiento, a pesar de los quejidos de ella.
– Lo que a mi enfada es Sasuke – Shisui coloco los huevos en frente mío, mostrándome una sonrisa encantadora que me hizo revolotear –. Ya lo veras, lo pateare por ti, Karin.
– Ugh, pero... – Itachi se mostraba dudativo.
– Itachito, sí yo embarazara a la Cerecito – Mi cuerpo comenzó a temblar cuando Shisui poso sus manos en mis hombros, dejandome experimentar su calor corporal y el aroma de menta de su aliento. UGGGGGHH, Y QUIEREN QUE UNA SEA PURA DE MENTE. –, y la abandonara. ¿Que harias?
– Te torturaria hasta el punto de que suplicaras la muerte. – Refutó Itachi con una mirada oscura en sus ojos y con una contestación fugaz sin pensarselo. Joder, tener a un Uchiha detrás y otro al frente me generaba una cantidad exorbitantes de escenas para no adultos, que sí Kakashi supiera, me lanzaba a un monasterio y me bañaba en agua bendita diariamente.
Metiéndome mitad de huevo en la boca, murmuro – Necesitamos vengarnos con ese idiota. – Le mostré una sonrisa a Karin, me sentía aun desconfiada, pero… ella lucía sincera – Sasuke merece algo peor que una paliza.
Entre nosotros cinco, compartimos una mirada cómplice.
– Y… ¿Cuál es el plan? – Susurró Itachi, intrigado y un tanto ansioso.
Pero la posible respuesta murió por las palabras de Shisui – Oigan, ¿no es ya hora de sus clases?
– Lo siento… – Murmuramos las tres, bajo la estricta mirada de Kurenai.
– ¡Si, deberían pensar bien sus acciones y no llegar a esta hora! Ahora, a sus bancos. – Las tres respiramos con tranquilas, felices de no encontrarnos con otro profesor que nos torturaría. Bendito sea Shisui y su auto que nos trajo en un relámpago.
Aunque, ignorando que era obvio que tuviéramos miradas de todos encima por llegar tarde, se notaba que ninguno esperaba vernos a Ino y a mi interactuando de forma amistosa con Karin. Ja, ni yo me lo creía.
Avancé lentamente hacía mi banco, pero entonces me detuve al descubrir lo temerosa que se encontraba Karin de llegar al fondo y encontrarse con la furiosa mirada de Sasuke, que por cierto lucía adorablemente un vendaje en su nariz por cortesía mía.
– ¡Vamos, siéntense! – Ino estaba en su lugar, pero faltábamos nosotras dos.
Guiándome por una humildad desconocida en mi corazón, tomé la mano de Karin y le sonreí. – Ey, toma mi lugar.
– ¡Pero…!
Antes de que se pudiese negar, caminé bajo la sorprendida mirada de todos y me coloqué al final de todos, en medio de Suigetsu y Juugo, con Amy y Sasuke al frente.
Mi tormento comenzaba.
– ¡AJAJAJAJAJAJA! ¡No me lo puedo creer! ¿Tú le rompiste la nariz? – Suigetsu estaba que lloraba de la risa con mi anécdota de la noche anterior o, mejor dicho, lo que me habían contado los otros de mis actos.
– ¿Qué te puedo decir? Es mi obra maestra – Mis palabras expresaban orgullo y podría sentir mi nariz alargarse por la vanidad, joder, que bien se sentía burlarse de Sasuke. Juugo soltaba una diminuta sonrisa, un tanto entretenido a pesar de su usual semblante tranquilo y la pareja de insoportables estaban hirviendo de la furia.
– ¿Sabes una cosa? – Amy, a pesar de querer evitar una confrontación directa conmigo, se volteó para atrás y me señaló. – ¡Eres una maldita prostituta, una chica que siempre se la ha pasado babeando por Sasuke y finge que no!
Me levanté ceñuda, saliendo humo de mis orejas. – ¡Ey, eso si que no! ¡Llámame como quieras, pero no perra de Sasuke!
– ¡Eso, mi reina! ¡Demuéstrale quien tiene los calzones bien puestos! – Chillo Ino, comiendo palomitas con las otras tres traidoras de mis amigas.
– ¡Se supone que deben estar apoyándome!
– Es que me hice la manicura – Se excusó Ino.
– Yo tengo hambre, y no funciono sin comida en mi estomago – Se encogió de hombros Tenten.
– ¡Yo también quiero comida! – Karin se acercó a Tenten, tocando su estómago.
– Yo te ayudó cuando sea de a dos, ahora tiene que ser igualitario, Sakurita. – Temari levanto los dedos levantados en modo "Ok".
Ugh, traidoras.
– ¿Viste? ¡Ni tus amigas te quieren! – Se mofó Amy.
– ¡Cierra la boca, mal teñida! – Le señalé. – ¡A la única que no quieren aquí es a ti! ¡Y tu te lo buscaste! ¡Tampoco me vengas a decir que yo busco a tu noviecito, que es ese idiota quien me persigue y, además, no quiero estar con un imbécil que ni se puede defender por sí mismo!
– ¿Ah? – Sasuke se levantó de la silla, dándome una mirada escalofriante – ¡Te haces bien la santita, pero bien que te revolcabas ayer con…!
– ¿Acaso aquí hay una pelea? – Una voz intimidante detuvo el discurso de Sasuke, espera, ¡yo quería escuchar! ¿Acaso había pasado algo que desconocía? – Uchiha, debo ordenarte alejarte de Sakura, en este momento.
Había perdido cualquier idea de la realidad, debido a que no me había dado cuenta de la peligrosa cercania de Sasuke y las manos suyas alzadas dispuestas a hacerme peligro. Gaara, como un príncipe salvador, lucía detrás mío con un brazo suyo alrededor de mis hombros. Y no era el único, Neji se veía intimidante detrás del Uchiha.
– Me sorprende la cantidad de idiotas detrás de ti. – Murmuró el moreno, alejándose con Amy siguiéndole el paso.
Iba a soltar un agradecimiento, pero Gaara me volteó hacia él y me miro de forma profunda – ¿Eres tonta? ¡Podría haberte hecho daño! – Se veía intranquilo, algo extraño en él.
– Es cierto, eso fue irresponsable, Haruno – Ugh, Neji aún estaba un tanto enfadado, pero había corrido para ayudarme.
– ¡Podría haberle hecho frente fácilmente! – Me defendí, sintiéndome intimidada por los dos jóvenes frente a mí. Mi corazón temblaba terriblemente, bastante extraño porque no me había agitado en ningún momento.
– ¡Es cierto, frentona!–Ino apareció en escena, dejándome respirar con tranquilidad.
– ¡Cállate tú, cerda! ¡Ni me acompañaste!
– ¡Te acompañaba espiritualmente, te enviaba vibras de buena suerte!
– ¡Cierra la boca, cerda!
Ino se carcajeo, golpeándome suavemente la cabeza; Gaara sonrió con suavidad y Neji me miraba aún ceñudo.
– Por cierto, frentona, ¿no era que querías ir a ver a Kabuto?
– ¡Ah, cierto!
Como regalo por tanto tiempo sin actualizar, ¡se vienen dos capitulos!
