Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesita dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona ... a menos que tú quieras."
– ¡Kabuto! – Chillé, abriendo la puerta con ferocidad. Sentado en su banco, comiendo un sándwich de contenido desconocido y sin gafas, me miraba de forma extraña. – ¡Lo siento tanto! – Lloriqueé, lanzándome al suelo para dar una reverencia, recibiendo miradas extrañas de los pocos alumnos en el aula.
– ¿¡Eh!? ¿¡Sakura!? – Kabuto se levantó nervioso, moviéndose para abajo para intentar levantarme.
– ¡Arruiné tu noche, te hice sentir mal y hacer cosas que no querías! ¡Lo siento tanto!
Él me dedico una suave sonrisa, acariciando mi cabeza con tranquilidad. – No estoy enfadado, Sakura, es más, estoy agradecido contigo.
– ¿Incluso cuando te vomité en el viaje de vuelta a casa? – Espete.
– Bueno, excepto eso. – Arrugó su nariz de forma graciosa – El olor aún no se quita de la camisa, si soy sincero. Pero...
Me tomó de las manos y me obligó a levantarme.
– Anoche, aunque hiciste muchísimas locuras, me ayudaste a descubrir que esas personas no eran mis amigos y que debía comenzarme a querer un poco más.
Solté un silbido de sorpresa – ¿Yo hice todo eso? ¡Wow!
– Si, y aunque me cueste, voy a tomarme en serio la misión de conocerme y quererme. – Me abrazó, dejándome totalmente roja por sus palabras –. Y todo es gracias por ti, amiga mía.
– ¡Me alegró tanto por ti! – Murmuré, sintiendo mis ojos picar y abrazando con fuerza a Kabuto. Sentía mi corazón latir de felicidad, no esperaba está clase de final.
Podría haber pasado parte de toda mi vida en los cálidos brazos de Kabuto, que me daban un suave aire hogareño y me hacían sentir mimada, si no fuese por una intromisión. – Que adorable final, aunque siguen actuando de forma dramática. – Una tercera voz apareció, Itachi sonreía divertido detrás nuestro. – Les advierto que voy a cobrarles por usarme de taxi y cuidador de borrachos hormonales.
– ¡Itachi-san! – Se sonrojo Kabuto.
¡Te haces la santita, pero bien que te revolcabas ayer con...!
Mi cabeza comenzó a doler lentamente con la aparición de Itachi, ¿Qué significaban las palabras de Sasuke? ¿Acaso...?
– ¡Maestra! – Volteé hacia atrás, extrañada con el coro de palabras en el aula de último año, descubriendo con sorpresa a un quinteto arrodillados frente a mí.
– ¿Eh? ¿Los conozco? – Murmuré, pero entonces una lamparita apareció en mi cabeza. – ¡Los recuerdo! ¡Los ex amigos de Kabuto! – Si, eran esos gemelos, el morocho, el de cabellos blancos y la pelirroja.
– ¡Que agradable que la maestra nos recuerde! – Expreso Tayuya con admiración.
Mi cara de confusión debió ser muy clara, debido a que Kimimaro comenzó a explicarse. – ¡Sus palabras de ayer, tan sinceras calaron nuestro corazón! ¡quisiéramos seguirla, aprender a ser como usted y volvernos sus aprendices! – Dijo, siendo coreado por los otros cuatro.
– Mi yo borracha es increíble, ¿Qué más abre hecho? – Exprese, escuchando como Itachi tosía suavemente. – Eh, pero... aunque quisiera, tampoco es que sea un modelo increíble, mi vida es un desastre últimamente.
– ¡No importa! ¡Su filosofía es suficiente!
– Les juro, soy muy torpe; hasta me caigo por el viento, imagínense como es mi vida.
– ¡Por favor!
– Aunque diga no, me seguirán igualmente, ¿verdad? – Murmuré, recibiendo una positiva respuesta. – Muy bien, los acepto – Murmuré, con desgano.
– ¡No la defraudaremos! – Chillaron los cinco con felicidad, a pesar de mi sufrimiento.
Los problemas aumentaban, joder que sí.
ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
Arrastraba mis pies con desgano, sinceramente mi día había terminado terriblemente. Había recibido un castigo por pelear, mis notas eran horrorosamente bajas y debía quedarme hasta tarde en la escuela ayudando a Kakashi. Ugh, ¡a Kakashi!
Caminando hacia la sala de profesores, me detuve al encontrarme con el reconocible cabello azulado de Hinata y su gran mochila de osito.
– ¡Hinatita! – Chillé, saludándola. Ella dio casi un salto de sorpresa, ocultando con rapidez algo en el bolsillo de su falda.
– Sakura, buenas tardes – Dijo, con la suavidad que la caracterizaba.
– Ya te vas a casa, ¿verdad? ¡Que suerte, yo necesito quedarme! – Le sonreí, causando que ella volteara su mirada para otro lado con un leve sonrojo en sus mejillas. – Por cierto, necesito hablar seriamente contigo de un tema. – De Naruto y yo, ¡necesitaba aclarárselo!
Ella se encontraba completamente roja y empeoro peor cuando me acerque hasta romper su burbuja de privacidad. – ¿D-De que se trata?
– Bueno... – Me rasque mi cabeza, buscando un buen comienzo en la conversación. – Me he dado cuenta de tus sentimientos, se muy bien quien es la persona que te gusta.
– ¿¡Lo sabes!?
– Bueno, ¡es muy obvio! – Me reí nerviosa, y tome sus manos, las cuales hervian de forma terrible.
Ella intento hablar, pero soltaba simples balbuceos. – ¿Y qué? ¿Te doy asco?
Solté una suave risa – ¿Por qué me darías asco? ¡Adoro la idea! – Sus ojos brillaron de una forma totalmente encantadora que, por un momento, no pude evitar recorrerla por un segundo con mi mirada: ¿acaso Hinata había sido tan bonita y adorable? – ¡Despues de todo, Naruto y tú se verían adorables juntos! – Una de las manos de Hina se había escapado de mi agarre y se acercaba a mi rostro con intención de tocarme, pero ante mis palabras, ella retrocedio y su mano se endureció en un puño.
Su rostro se escurecio, causando un extraño arrepintimiento en mi, ¿había dicho algo malo? ¡Ah, todo era raro en este día!
– Naruto no es quien me gusta.
– ¿Ah? Pero...
Hinata mostro una dulce sonrisa que podría haber eliminado las hambrunas y detenido guerras, pero lo único que causo fue enrojecerme como un tomate en oferta. Ella se acercó aún más a mí y me tomo nuevamente de las manos – La persona que me gusta... eres tú, Sakura Haruno: robaste totalmente mi corazón como una ladrona sin decencia.
¿¡SE ME ESTABA CONFESANDO ALGUIEN!? ¡Y NO SOLO ESO, ERA UNA MUJER!
Ah, ¡pero yo no era ninguna homofobica, para aclarar!
¡Pero tampoco me atraían las mujeres, para nada! ¡Puros hombres! ¡Mis pensamientos más candentes incluian solamente a personas del género masculino, eso!
¿Caliente? ¡Mi cabeza facilmente gritaba en algún Uchiha en traje de baño y recien salido de una piscina, con el cabello mojado y pegado en su rostro, eso era sumamente atractivo!
Entonces... ¿¡Por qué la idea de Hinata en traje de baño también resultaba tentativa, Sakura!? ¿¡Qué demonios tengo en mi cabeza!? ¡AHHHHHHHHHHH!
– Esta bien, no necesito una respuesta – Agregó Hinata, con unos ojos demasiado húmedos –. Sí algún día cambias de parecer, estare más gustosa de recibirte, Saku. – Tomo mi rostro entre sus manos y planto un dulce beso en mi mejilla antes de huir de mi lado, dejandome el corazón loco la muy desgraciada.
ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
– ¡Vamos, Temari! ¡Quiero ver esos bellos billetes en mis manos, lo sabía, por todos los dioses, yo se los dije! – Se carcajeaba Ino de forma estridente en la línea de la llamada.
– ¡Tremenda bruja adivina! – Chilló Temari enloquecida, antes de escuchar un sonido estridente de su parte, seguramente lanzó su celular lejos de su vista.
– ¿¡APOSTARON POR MI SEXUALIDAD!?
– Es una de las muchas que tenemos de tí, Sakurita – Dijo Temari –. Es parte de tu culpa, nos das limón para limonada.
– ¡Felicidades, Sakurita! ¡Qué te has dado cuenta! – Fue la respuesta de Tenten, mientras se la escuchaba masticar. – Seguramente por el silencio, Karin aún se lo esta tragando.
– ¡No me declareís ya lesbiana, tremendas hijas de fruta! – Espeté, tentando de que mi télefono siguiese el mismo camino que el de Temari.
– ¡Eh, qué no, frentona! ¿No conoces el termino "bisexual"? – Se carcajeó Ino.
– ¿¡TE GUSTAN LAS CHICAS!? – Por fin reaccionó Karin.
– ¡Qué no me gustan! – Grité – ¡Que le he visto las tetas miles de veces a la cerda y me importan un pío!
– ¡Eh, eh, más respeto a mis bellezas, frentonita! ¡Ya las quisieras tener!
– Y, entonces, ¿que pasa con las de Hinata? Las de ella son bastantes grandes – Agregó tranquilamente Tenten.
.Hinata
Enrojecí con el recuerdo, dejandome como un tomate en oferta que podría ser facilmente vendida en cualquier verdulería.
– ¿Sakura? ¿En que estas pensando? – Casí se me cae el celular ante la intromisión tan repentina de Kakashi detrás mío. – Luces distraida.
Mira, Kakashi, ¡no pienso consefar que estaba pensando en cierta área femenina de una compañera de clase! ¡Por un demonio, maldita Tenten!
– Luego las llamo. – Murmuré, intentando cortar la llamada ante la mirada curiosa de Kakashi, se veía como un niño pequeño inquisitivo.
– ¿¡TE GUSTA HINATA!? – Gritaba Karin, aún sin procesar bien la realidad.
– ¡Que no me gusta! – Farfulle, cortando la llamada antes de que se escuchará algo más.
– ¿Acaso te gusta alguien, pequeña? – Kakashi, luego de su viaje al baño, volvió a sentarse con tranquilidad en su escritorio del salón de maestros.
– ¡No! ¡Puras tonterías! – Murmuré, tratando de no mirar a mi maestro al rostro, ¡Ardía de la vergüenza!
Él mostró una suave sonrisa, que transmitía una inmensa sabiduría, incluso aunque sólo me llevase un par de años. Hizo el gesto de que me acercará, deje de lado los documentos que debía ordenar y camine sumisamente a su lado, recibiendo como respuesta unas suaves palmadas en la cabeza.
– No seas tonta, disfruta de tu juventud, Sakura – Sus cálidas y tan grandes manos causaban un suave cosquilleo en mi estómago. Tan maduro. – Además...
– ¿Sí?
– Que con gusto estaría más que dispuesto a hacer más placentero tu viaje de la juventud – Propuso, guiñando su ojo visible de forma encantadora, pero causando que le diera un codazo directo a su nariz.
– ¡No me jodas, pervertido! ¡Estoy a esto de llevarte a un juzgado! – Lo amenacé, hirviendo de la vergüenza.
No sé que era peor: Kakashi con sus comentarios pervertidos o mis pensamientos pecaminosos que se imaginaban la situación propuesta.
Encabronada por mis ideas, le clave nuevamente otro golpe.
– Tan adorable cómo siempre, Sakurita – Agregó, tocándose de forma suave sus nuevas heridas.
– ¡Que te den, pervertido!
Él levantó sus cejas sugestivamente y sin necesitar que lo dijera, lo entendí. Por ello, le lancé mi mochila en su cara. Podría haberlo llevado a peores consecuencias, sino fuese por el sonido de mi teléfono por un mensaje.
Gaarita: ¿Te encuentras bien?
Cerda Andante: ¡Mira este meme, frentona! ¡Eres tú! JAJAJA
Cara de Perro: Q no te olvides del D!
Kakuzu: Ey, tengo un cliente para ti. Ven al club Akatsuki, ahora.
Respiré, intentando buscar tranquilidad.
¿Cliente nuevo? ¡El anterior me había causado terribles consecuencias! ¡Vamos, todo sea por ser ricona y poderosa!
El domingo tendría que enfrentarme a la familia Inuzuka y ahora, un nuevo cliente desconocido. ¿Estaba preparada? No, pero iba ir a pelear incluso sin armas.
¡HE VUELTO! ¡Ah, tarde pero vine con dos capítulos!
¿Que les pareció?¿Les gustó?
¡Michas gracias por el apoyo!
