Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: Sakura necesita dinero, pero nunca pensó que Ino cayera con ESA idea. "- No voy a prostituirme, cerda. - Nadie hablo de desnudarse, frentona ... a menos que tú quieras."
- ¡Rosita! - Lo primero que vi, en cuanto toque la puerta del salón de Akatsuki, fue la sonrisa de oreja a oreja de Kisame. - ¡Por fin te atreves a venir!
Me tomó en sus brazos, cómo sí mi peso fuese igual al de una pluma, dejándome volar por los aires y dando una vista certera de mis bragas de ositos. Demonios, debía dejar de usar los regalos anticuados del tío Tobirama y comenzar a utilizar las tangas de Navidad de Tsunade.
- ¿Qué es lo que haces por aquí, pequeñuela? ¿Acaso vienes a darme una visita especial? - Kisame me colocó a su altura, acabando sus brazos cómo un sostén para mis piernas y que mis brazos fuesen a parar a sus anchos hombros.
Por todos los jodidos Dioses de todas las benditas culturas posibles, ¿Cómo es que Kisame podía tener músculos en dónde no se suponía que debía tener?
- ¿A quién le llamas "pequeña", gigantón? - Le lancé una media sonrisa, sintiéndome cómoda en sus brazos -. Y además, fue Kakuzu quién me ha llamado, ¿Sabés dónde está?
- Que dolor, pensé que en algún momento aparecerías aquí por mi. – Él hizo una clase de mohín, algo completamente divertido en un muchacho musculoso y tan grande. – Olvidate de él, rosita. ¿Te parece sí tienes una cit-...?
– ¡Baja a piojo al suelo, cara de pez! – Deidara apareció en escena, cortando las palabras de broma de Kisame. Obviamente, estaba segura que no fuese capaz de recibir una cita de un Akatsuki.
– Sí puedes tomarla por ti mismo, te la dare – Solté un chillido al ser levantada a una mayor altura que antes por Kisame, intentado taparme lo que podía con mi diminuta falda. ¡Maldito baboso el viejo Sarutobi por poner uniformes demasiados pequeños!
– ¡No te aproveches de tu altura! – Golpeaba Deidara a las piernas de Kisame, quién demostraba sufrir con los gestos en su rostro, pero no dispuesto a bajarme hasta que le clave un puño en la coronilla.
– ¡Que me bajen, shannaroooo! – No necesite pedirlo dos veces, Kisame me dejo en el suelo con una sonrisa de disculpa en su rostro moreno. – Aunque disfrute estar en el aire, ¡no pienso ser tratada como una muñequita, idiotas!
– Lo siento. – Espetó Kisame, observando receloso a cómo Deidara se había abalanzado para darme un apretado abrazo.
– ¡Piojito! ¡Te extrañé, abandonadora de bellos rubios!
Reí. – También te extrañé, perejil pirómano.
Él me sonrió de vuelta, con una cercanía un tanto alarmante a mi rostro.
– ¿Por qué no puedes venir aquí sin causar desastres, Haruno? – Moví mi rostro lejos de los ojos azules de Deidara para observar a Kakuzu sentado en la mesa.
– ¡Kakuzu, no te ví! ¡Hola! – Me escabullí de los brazos del rubio, para acercarme saltante hacía al moreno gruñón. – ¡También te extrañé!
– No digo lo mismo, eres insoportable. – Solté una suave risita, a sabiendas de lo orgulloso que resultaba aquel avaro.
– ¿Y bien? ¿Quién es mi nuevo cliente? – Intente pensar en las varias opciones, pero mis pensamientos se esfumaron cuando una mano delgada y con una muy bella manicura se coloco en mi hombro.
– Konan dijo mostrarse interesada en tus servicios y en mi experiencia contigo. – Mi cabeza dio lentamente con el rostro bello de la chica, dejandome vivir un subido de escalofrios placenteros en todo mi cuerpo. Joder, ¿acaso este día me llovían chicas? Intente no ponerme roja como tomate al recordar a Hinata o peor, con la sonrisa de Konan.
– ¿Servicios? ¿De que tipo? – Murmuro Deidara, acercandose confundido a mi lado.
– No importa que des, yo te pago, rosita. – Me guiñó el ojo Kisame, pero mis ojos no podía quitarse del rostro de Konan. Sakura, deja de mirar, ¡ni que fueses lesbiana!... ¿verdad?
– Tengo un cierto problema que, al parecer, solo tú podrías echarme ayuda. – Trague grueso. – Pero, desearia hablar de negocios en privacidad. – Dijo, mirando ceñuda al trio de mirones.
Atrayandome como una sirena, ella susurró un suave "Acompañame", para comenzar a caminar con elegancia hacia la salida. Como una total idiotizada, iba a dirigirme hacia ella, ignorando a los demás, si no fuese por la insistente mano de Kakuzu en mi muñeca. – Sakura, ten cuidado con ella. – Advirtio, con una oscura mirada en sus ojos.
– Pff, es Konan. – Murmuré, sonriendo a la muchacha.
– Lo sé, pero haría caer hasta la más cristiana monja con unas palabras. – Dijo – Es una mujer, no la hace menos peligrosa que los idiotas de por aquí, solo más inteligente y con mayor oportunidades.
Carajo, sí tan solo hubiese escuchado a Kakuzu y no idiotizarme con la "inocente" sonrisa de Konan.
ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
Me detuve, detrás del jardín, para clavar mis ojos en Konan.
– ¿Necesitas qué cosa?
Ella sonrió, acariciando mi cabello, causando nuevamente, para su diversión, un sonrojo de mi parte.
– He decidido presentar, por primera vez, una pareja de manera formal a mis padres, Sakura. – Explicó – Pero mi familia es un tanto cerrada de mente y estoy segura de que les costaría aceptar verme con una mujer.
– Espera... ¿estás saliendo con una chica? – Abrí mis ojos sorprendida.
– ¿Tienes un problema con ello? – Se cruzó de brazos, levantando una ceja a la defensiva.
– ¡No! Solo... Pensé que estabas en una relación... con los muchachos – Susurré, intentando no buscar que se enfade.
– Oh... – Ella volvió a sonreír de esa forma tan atrayente que sólo ella podía lograr – Admito que tener una relación poliamorosa con esos tres ha sido... bastante entretenido – Sus ojos brillaron de una forma un tanto peligrosa –. Pero he encontrado una persona completamente importante y me gustaria que mi familia, especialmente mis padres, la conocieran.
– ¿Y a donde entro yo en la fórmula? – La miré con curiosidad.
Ella sonrió de una forma un tanto traviesa. – Mi solución llego a través de una película, ¿sabes? – Tomo mi rostro y lo alzo hacia el de ella, dejando que nuestros ojos chocaran. – En la historia, la protagonista contrata a un idiota para espantar a sus padres y de que pudiesen aceptar a su verdadero novio.
– Espera, ¿soy el idiota?
– Eres una dulzura muy inteligente – Golpeo mi nariz con su dedo y rió –. Tú fingirás ser la peor novia del mundo, imitaras al peor de los babosos posibles y cuando aparezca con mi real pareja, mis padres estarán más que encantados.
– ¿Y cuándo sería?
– Mañana.
– ¿¡Mañana!? – Arrugue un tanto mi boca, en señal de discordancia. – ¿Estás segura de que es un buen plan?
– Claro que sí, cariño, ¿que puede salir mal?
"¿Qué puede salir mal?" Uf, ¡todo terminaba en catástrofe cada vez que alguien decía eso!
– Acepto.
Sí, joder, acepte y no sé por qué.
ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
– ¿Ha acabado tu pequeña reunión?
Konan cerro la puerta, sin necesitar dedicar una mirada a Itachi o al resto del grupo.
– ¿Qué? ¿Celosito, Uchiha? – Ella levantó su mirada, mostrando una sonrisa de burla.
– Solo busco que no la llenes de ideas – Gruñó Itachi, cruzándose de hombros y sentándose en una de las sillas. – ¿Y tú? ¿Por qué se la presentaste?
Kakuzu lo miro de forma ofendida. – ¿Acaso un amigo no puede ayudar a su amiga en algo?
– Te pago, ¿verdad?
– Soy una tumba, Itachi. – Contesto el avaro, entretenido con su teléfono – Además, es Sakura quién decide con qué meterse.
– Es cierto, Uchiha – Konan se desprendió del lado de la puerta y dio pasos distintivos hacia él –. Además, sí fuese a besarla, no se lo ocultaría como cobarde. – Él abrió la boca, confundido – ¿Qué como lo sé? Los chismes vuelan, niño, y las mentiras tienen patas cortas.
Ella atrapo su bolsa escolar y dio camino nuevamente hacia la puerta.
– Y por cierto, no pienso tocarla – Se detuvo de abrir la puerta y se coloca la mano en la barbilla, pensando –. Oh, bueno, no mucho...
Se despidió con un guiño hacia los dos enfadados muchachos por sus palabras.
ʕ•́ᴥ•̀ʔっ
¡AJA, NADIE SE LO ESPERABA! Admito que casi nadie participio, pero... NADIE PENSO QUE ERA KONAN, JOJOJO.
Medio corto, lo sé. Pero, me gusto cómo quedo y en el siguiente capítulo vamos directamente con Konan x Sakura, y con un par de personajes más. ¿Quienes creen que sean?
Por cierto, estoy muy encantada con la cantidad de que se está sumando a la historia, agradezco sus ideas y que sugieran parejas, ¡me ayudan muchisimo!
Les quero.
