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Fecha de edición: 21/06/2020


Capítulo 10.

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"Un jefe es un hombre que tiene necesidad de otros hombres."

— Paul Valéry.

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Sakura se congeló en su lugar, analizando la expresión en el rostro de Sasuke. Nada. Sus ojos eran tan fríos como la última vez que lo había visto totalmente recuperado, el aire de debilidad que había transmitido tres meses atrás, parecían ser un simple recuerdo lejano de lo sucedido. De no ser porque había asistido a la operación, nunca creería que él se encontró de frente con la muerte.

Algo en su mirada le decía, ahora era mucho más peligroso. Y sabía por los rumores que después de la recuperación total, le fue asignado un pequeño grupo de soldados nuevos para entrenar, de los cuales no quedaba ninguno vivo. ¿Venganza? ¿odio? ¿o un simple estorbo? Eran las preguntas que se realizaba día y noche, conocía a Sasuke o bien creía conocerlo; sin embargo, seis años eran demasiado tiempo y muchas cosas habían cambiado desde entonces.

Comenzando por la ausencia de Itachi Uchiha, el hermano mayor de Sasuke. Seis años atrás, después de llegar con la resistencia la muerte de Itachi había sido un balde de agua fría para ella. Aún se acordaba de cada detalle: sentada cerca de la ventana en una de las casas de seguridad, mirando como la lluvia caía con fuerza en el exterior al tiempo que el televisor prendido pasaba una película vieja, la melodía del noticiero interrumpió la última frase del protagonista y ella volvió la mirada hacía el aparato.

La reportera vestida con un impermeable delante de la enorme hoguera que parecía no querer apagarse a pesar del mal clima y las simples palabras en la parte inferior que rezaban, «Último minuto: Teniente Coronel Itachi Uchiha, asesinado por los rebeldes».

«—Es correcto. Hace menos de una hora se ha presentado un atentado terrorista a las afueras de la ciudad contra el vehículo con el que se transportaba el Teniente Coronel Itachi Uchiha de 29 años. Quién iba de regreso a la base después de hacer una revisión en otra División del país. Según expertos se utilizó un artefacto explosivo de gran magnitud y pueden concretar que es casi imposible encontrar sobrevivientes. Como pueden ver en este momento los bomberos y un equipo antiexplosivos han llegado al lugar, para controlar el fuego que se observa detrás de mí; con la esperanza de encontrar los cuerpos. Volvemos con estudio».

La presentadora continuó hablando de lo sucedido y la postura que tenían los militares al respecto; sin embargo, Sakura hizo oídos sordos a ello y se levantó mecánicamente de su sitio, su corazón saltaba con prisa y su respiración se volvía cada vez más pesada al igual que su cuerpo. Salió de la sala buscando a Kakashi, necesitaba a Kakashi, se repetía una y otra vez.

Lo encontró en la oficina y lo miró fijamente para preguntar:

«—¿Has ordenado matar a Itachi Uchiha?—Él la observó en silencio por unos largos segundos antes de hablar.

—De haberlo hecho, ¿en qué te afectaría?—Rebatió con voz calmada, dejando a un lado sus papeles, levantarse para caminar hasta la ventana y observar la lluvia cayendo.

—¿Has ordenado matar a Itachi Uchiha?—preguntó de nuevo, dejando de lado todas las acusaciones que podrían hacer contra ella respecto a este tema. Itachi era el enemigo por el simple hecho de ser un militar; no obstante, ella sabía que siempre luchaba por los más necesitados, defendiendo los derechos y presentando proyectos a Madara Uchiha. Los cuales siempre causaban disputas verbales entre ambos, las cuales eran épicas por toda la base. Sasuke le había mencionado el disgusto de Fugaku ante la rebeldía de su hijo mayor; empero, nunca iba más allá de eso.

El silencio se instaló en la pequeña oficina, Sakura dio un paso al frente provocando que las tablas del suelo crujieran. Kakashi se volvió a ella, y la observó de manera detenida antes de contestar:

—No. Yo no he ordenado matar a Itachi Uchiha, sabes que ese no es nuestro estilo, además considero que de no ser por sus proyectos, seguramente la situación estaría peor.

—Entonces, ¿quién?—preguntó confusa mientras las piernas le temblaban, había notado la sinceridad en su voz y la certeza en el único ojo visible del hombre.

—¿Qué tan segura estás de que no tenía enemigos aparte de nosotros? Pudo ser alguien interno también, nunca debemos descartar esa posibilidad. Entre más cerca nuestros enemigos, más debemos cuidarnos las espaldas porque no sabemos quién es realmente nuestro camarada.».

Había dicho Kakashi aquel día.

El funeral se había hecho de manera privada; no obstante, había asistido encubierta para observar desde una distancia prudencial y despedirse en silencio del hombre que había estado para ella como un hermano mayor, pese a las pocas oportunidades que realmente se presentaban.

Mikoto Uchiha parecía muerta en vida, aferrándose de su hijo menor como si la vida dependiera de ello, las lágrimas se habían secado sobre su rostro y el único destello de dolor era esa mirada completamente vacía y su mandíbula temblorosa, mientras bajaban el ataúd. Sasuke estaba inexpresivo al igual que su padre, aunque lo conocía demasiado bien, sus orbes oscuros era el calco perfecto de una noche sin luna y estrellas, el cielo totalmente solitario en la basta inmensidad.

—No tengo todo el día, Haruno—dijo el Mayor Uchiha, sacándola de sus recuerdos. Sasuke dio un paso al frente y comenzó a caminar por el lugar, dando una orden silenciosa a Naruto para que ocupara lugar en medio de la destrozada oficina y se preparará para el experimento, miró entre los papeles revueltos en el suelo y demás instrumentos de oficina regados sobre las baldosas.

—Apenas estamos a mitad de la investigación, no hemos desarrollado nada.

—No me mientas, Sakura. Te conozco mejor de lo que tú misma te conoces.—Detuvo sus pasos y la miró fijamente.

—No seas petulante, han pasado seis años desde la última vez que nos vimos ¿crees que aún sigo siendo la Sakura que alguna vez conociste?

Retó Sakura con sus orbes verdes enfocados en él, Naruto se había quedado callado a un lado, presenciando en silencio la pequeña batalla verbal entre ambos.

—Haga su trabajo, Mayor Haruno. Su ayudante Ayame es muy buena escribiendo informes respecto a todo el progreso que se hace en este lugar y sé de primera mano, se encuentra desarrollando la cura del mal. Por eso Uzumaki se ha presentado como voluntario para motivarla a sacarla con mayor rapidez.—Terminó sin lugar a excusas, su tono se había vuelto más suave; pero la amenaza estaba latente sobre lo que realmente quería decir.

La vida de Naruto y ella, pendían realmente de un hilo. Que trabajará con ellos eran meras formalidades; pero que no se equivocaran, ya no eran realmente sus compañeros de batalla, la traición estaba entre ambos y sería cuestión de tiempo antes de que la bomba estallará.

—No-

—Hazlo, Sakura.—La voz de Naruto llegó a ella como un refugio en medio de la tempestad. Giró un poco su rostro para observarlo mejor, tanta decisión en unos ojos azules era abrumante, ¿cómo podía confiar tan ciegamente en ella después de todo lo que sucedió?

—Naruto...

—Confió en ti.—Sentenció Naruto recogiendo un asiento del suelo para sentarse, sus ojos azules la miraron nuevamente con esa determinación que nadie más poseía. Los orbes de Sasuke continuaron mirándola fijamente, al final ya no tenía ni voz ni voto en aquella decisión, y resignada caminó hasta el laboratorio adjunto, realizando todo el protocolo previo de entrada, tomó una de las muestras ya listas y caminó de regreso con unos guantes quirúrgicos, una jeringa, algodón y alcohol.

La oficina se había sumergido en un silencio absoluto, y ahora podía oír el latido desbocado de su corazón en los tímpanos. Se colocó los guantes, humedeció el algodón y se acercó hasta el brazo desnudo de Naruto quien previamente se quitó la camisa del uniforme. Sus manos temblaron y buscó con la mirada los orbes azules de su amigo, quien sin vacilar la acerco con el brazo restante acortando la distancia. Sakura desinfectó con paciencia hasta sentir que la pequeña bola se secaba y prosiguió con lo inevitable.

Observó como la jeringuilla se llenaba de un líquido transparente, demasiado inocente a simple vista que le aterraba enfrentarse a la culpa que carcomía poco a poco, tantas vidas estarían en juego después de que fuera totalmente liberado, ya que estaría solo activado cuando entrará en el cuerpo humano. Apretando levemente la válvula para que un poco de líquido saliera y eliminará el resto de oxígeno.

—Naruto, lo siento. —Dejó caer de sus labios al tiempo que introducía la jeringa en el brazo y vacía todo el contenido. Retirando al terminar, posicionó otro pequeño algodón empapado de alcohol y sonrió triste al rubio antes de volver a Sasuke.

—Hecho, es preciso que organicemos un cuarto en el hospital y tomemos las medidas necesarias para el monitoreo.

—No.—Cortó el Uchiha de manera inmediata sin mirarla.

—¿Qué quieres decir con no, Sasuke? Estás poniendo la vida de todos en riesgo si no tomamos las medidas necesarias. No existe aún una cura para ello, Naruto no puede ir caminando por ahí como si estuviera sano.

—Bueno Mayor Haruno, ahora tiene una motivación para terminar lo que se le ha asignado. Y si tanto le preocupa el estado de salud y cómo estaremos comprometidos al respecto, el Mayor Uzumaki será llevado a una de las áreas de esta enorme ciudadela, no podrá entrar ni salir al igual que el resto de los que se encuentren ahí. Por supuesto, estaré realizando un seguimiento constante de todo para que nadie violé las nuevas medidas de seguridad, de igual manera organizará cada semana un chequeo en esa área.

—Los estás condenando a muerte. Me rehusó ser cómplice de algo así. —Sasuke rio y miró por unos segundo a Naruto antes de volver a ella. —Ya eres una cómplice, Haruno.

Se burló de ella, justo cuando las puertas de las oficinas se abrían nuevamente revelando que los hombres de confianza del Uchiha, Naruto se levantó de su asiento y caminó en silencio hasta ellos, ella trato de llamarlo. ¡No podían permitir que la familia Uchiha se saliera con la suya! Esto era algo totalmente fuera de los límites y ellos lo sabían, ¿experimentar en sus propios hombres? Era extraño; pero no imposible.

Observó como su amigo se detuvo en el marco de la puerta, su rostro volvió a ella y una sonrisa sincera flotó sobre sus labios junto a unas palabras:

—Confío en ti, Sakura.—Repitió nuevamente antes de desaparecer. Un nudo se asentó en su estómago, él estaba demasiado tranquilo y manso a lo que Sasuke le ordenaba. ¿Un trato? ¿una amenaza? qué había motivado a Naruto a estar tan tranquilo antes esa injusticia y los planes.

Escuchó los pasos alejarse por el pasillo, nuevamente se encontraban en absoluto silencio en medio de aquel caos, se analizaron con frialdad y Sakura habló nuevamente manteniendo una distancia prudencial.

—¿Realmente te han mandado a ti a vigilar? —Sasuke sonrió con burla caminando hasta su escritorio para tomar las notas de su investigación.

—¿Importa?

—Va en contra de las reglas, Uchiha. Si los altos mandos no han ordenado ninguna prueba, no dudaré en acusarte.—Señaló con simpleza observando atentamente cada movimiento del hombre.

Sasuke se rio ante el tono de voz, era de alguna manera, bastante refrescante. El tiempo había pasado de forma rápida y pese a que muchas cosas cambiaban, algunas realmente nunca lo hacían. Siguió observando los papeles, analizando cada palabra.

—¿Qué se siente?—preguntó después de un momento, dejando caer las notas y caminó hasta ella, quien por reflejo se alejó hasta encontrarse con su escritorio detrás, impidiendo que siguiera.—¿Qué se siente haberle dado la espalda a todas las personas que te guardaban afecto?, ¿qué se siente traicionar la confianza de los demás?, ¿puedes dormir de noche o la culpa te persigue?

Sakura frunció el ceño ante la acusación, y sonrió con inocencia antes de contestar:

—¿Qué se siente saber que Itachi estaría profundamente decepcionado de ver en lo que te has convertido? ¿Cómo puedes dormir con tanta sangre sobre tus manos, Sasuke? Una persona carente de...

—¡Cállate!—Interrumpió con furia, acercándose a pasos agigantados— No hables de Itachi como si realmente lo conocieras, Sakura. Seis años atrás mi hermano fue asesinado de la manera más cobarde posible, por supuesto nadie te señaló al respecto; sin embargo, desertaste para unirte a los rebeldes y poco después el auto de mi hermano explotó en mil pedazos, aunque seguramente lo viste ¿verdad? Las noticias hablaron de ello durante días, mi familia no volvió a ser la misma y te culpo a ti por ello.

—Itachi también era mi hermano, Sasuke. Nunca...

—No te atrevas Sakura.—Rugió sacudiendo su mano con fuerza para hacerla callar—. Itachi dejo de ser tu hermano, el día que decidiste traicionar todo para irte. Mi madre se volvió loca después de eso, lo sabes ¿no? Todo el mundo habla de eso entre susurros, es inevitable. Nunca fue la misma de nuevo, entró en shock cuando le dieron la noticia sobre Itachi y fue internada de urgencias, duró semanas así: no comía o hablaba.

Se detuvo unos segundos, apretando sus manos en forma de puños hasta dejar los nudillos blancos para seguir:

—Mi padre había volcado toda su atención en conseguir las pruebas para poder arrestar Hatake Kakashi, el líder de los rebeldes y yo...fueron días oscuros a los cuales no pienso volver; pero me ayudaron a ser quién soy ahora. Seis años es un tiempo abismal, no me conoces en lo absoluto o lo que mi hermano quería, no obstante, puedo asegurar que tú eres igual en la mayoría de aspectos, lo único que ha cambiado es el hecho de qué tu moralidad se ha visto reducida desde el día en que te fuiste y completaste la primera misión para los enemigos. Lo sé todo, no es muy difícil deducir quien eras con todas esas cámaras de vigilancia.

Sakura sintió su garganta cerrarse, había escuchado lo de Mikoto aunque realmente esperaba que fueran unos simples rumores. La confirmación de Sasuke, fue un balde de agua fría para ella.

El Uchiha volvió a hablar:

—Te has vuelto una traidora y zorra de los rebeldes.—El golpe resonó por toda la habitación. Sakura tenía el brazo derecho extendido y su palma ardida con intensidad por el impacto; el rostro de Sasuke por otro lado, se había girado hacía la izquierda mientras un color rojizo comenzaba a adornar su tez pálida.

—La verdad duele, ¿no?—dijo Sasuke después de unos segundos, la Haruno tenía su respiración agitada. La adrenalina estaba corriendo por su sistema a una velocidad sorprendente.

—Solo hago mi trabajo, Mayor Uchiha, eso debe saberlo bien. Según sus palabras en estos seis años, no he cambiado en lo absoluto, aunque desde mi perspectiva la yo de antes nunca se hubiera atrevido a tanto; sin embargo, hoy me arrepiento de no haberte roto la nariz—contestó con una frialdad abrumadora, pese a que la calma estaba totalmente lejos de ser un estado en su cuerpo.

Observó como se acercaba a ella con rapidez, la furia sé desprendida por cada poro de su piel y estaba totalmente lista para una pelea; sin embargo, el cuerpo demasiado conocido apretó el suyo y sus labios tocaron otros más cálidos, sus piernas temblaron y sintió como todos sus nervios se disparaban. Su boca era apretada con fuerza y una pequeña mordida en su labio inferior la devolvieron a la realidad.

—¡Qué mierda pretendes!—gritó Sakura, empujándolo con fuerza. Sus labios estaban hinchados por la brusquedad del beso y un pequeño dolor latente en su labio inferior se volvía más y más consecutivo, los ojos fríos del Uchiha la miraron desde el otro extremo.

El único sonido en la habitación, eran los jadeos de ambos intentando recuperar el aliento después el beso.

—Hay cosas que no cambian realmente—murmuró después de unos minutos, dándole una última mirada antes de marcharse.

La puerta se cerró con una suavidad poco esperada, fue ahí, cuando sus piernas cedieron y se dejó caer al suelo, apoyando su espalda contra el escritorio e intentó controlar los latidos de su corazón, sacudiendo su cabeza mientras intentaba olvidar el beso.


BUENAS A TODOS!

¡LAVENSÉ LAS MANOS, SALGAN LO MENOS POSIBLE, UTILICEN TAPABOCAS AL SALIR Y MANTENGAN SU DISTANCIA!

Para los que leen Dayligh, mañana hay actulización de esa historia :)

Ójala le haya gustado.

Zhang.