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Fecha de edición: 22/07/2020
Capítulo 11
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"Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe; pero jamás el que abandona el combate"
—Thomas Carlyle
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El viento sopló con calma meciendo las hojas de los árboles y despeinó un poco sus cabellos grises en el proceso. La luna brillaba en lo más alto del cielo nocturno; las estrellas, sus compañeras silenciosas que no conocían el horror en el que vivían «¿cuándo podrían disfrutar de la verdadera tranquilidad» se preguntó. Los años pasaban con prisa y cada día se volvía más y más turbulento que el anterior.
Podía sentirlo, el último enfrentamiento estaba a la vuelta de la esquina, los Uchiha se estaban preparando para el ataque final y la información que adquirieron, lo confirmaron.
El cargamento más grande de armas llegaría en unos días; sin embargo, su tapadera: los medicamentos, estaban siendo retenidos en las aduanas; pero la familia Hyūga eran los encargados del proceso, por lo que todo saldría bien.
Los pasos sobre el césped lo alertaron, dejando caer su mano cerca de la cadera siguió admirando en silencio el paisaje delante de él. La base de los Uchiha brillaba en todo su esplendor con las luces de noche, mientras el resto de la ciudad estaba sumergida en un manto negro de oscuridad a excepción de ciertos establecimientos que eran los favoritos para los militares.
—Es hora de comenzar, Hatake. Los Uchiha están casi listos para la guerra y lo único que le falta a Madara Uchiha es que Sakura Haruno termine de desarrollar todo lo que le ha sido asignado. Es una pena que hasta ahora, ninguno de los mercenarios haya tenido éxito.—Fue una voz tranquila que llegó hasta él.
No tenía necesidad de girar, sabía quién era. Se rió un poco y alejó su mano del arma oculta entre las ropas antes de responder sin moverse de su lugar.
—Sakura Haruno es demasiado hábil para su propio bien.—Se rió un poco, recordando a la mujer tan temeraria que era. Su primera misión había sido un éxito rotundo, nunca pudieron comprobar quién había extraído los documentos y mucho menos, tenían pruebas para acusarlos a ellos de manera abierta.
—Es hora de que eleves la recompensa. Nuestro informante ha hecho llegar el código. Su investigación avanza demasiado y de estar el proyecto terminado, ninguno se salvará. Debemos atacar.
—El cargamento llegará en dos días, máximo cuatro—comentó Kakashi dando un paso al frente antes de girarse y sonreír a través de la máscara de tela que cubría la mitad de su rostro. El Cuervo estaba igual que siempre, parado en medio de la oscuridad y la espesa vegetación de aquella elevación que permitía una vista completa de la ciudad, sus ropas oscuras permitían un mejor camuflaje además de la máscara de un cuervo, con un pico prominente.
—Dos días es demasiado, prepara una revuelta Kakashi. Mañana morirán mucho de nuestros hermanos y hermanas en la calle, otros más serán torturados; pero será la distracción perfecta para que los medios de comunicación comiencen a intervenir y Madara Uchiha se encuentre demasiado ocupado tratando de quedar bien frente al mundo.
Terminó antes de escuchar los pasos apresurados en dirección a ellos, Kakashi observó cómo El Cuervo le daba un último asentimiento antes de desaparecer en medio de la espesa oscuridad antes de volver su vista al frente. Los ojos color perla brillaron, el cabello largo y castaño sobresalía sobre la capa negra de la vestimenta.
—Kakashi.—Fue la voz entrecortada que llegó hasta él, su nuevo acompañante respiraba con dificultad después de la carrera.
—Neji, hace tiempo que no nos vemos.—Saludó de manera informal, esperando con paciencia lo que tenía para él. Los Hyūga era uno de los más poderosos en el país, la dinastía dedicada a realizar diversos tipos de negocios por dentro y fuera de la nación. Ante el mundo mostraban una neutralidad fría y demasiado calculadora para su gusto; sin embargo, en parte los entendía, la familia Uchiha era mucho más poderosa y entrar de lleno en cuestiones políticas siempre era malo.
Aún recordaba cómo obtuvieron el respaldo económico de los Hyūga, después de ser interceptado en un día normal entre las sombras de la ciudad, mientras buscaba aliados poderosos un joven vestido en ropas raídas chocó contra él, su único ojo visible lo analizó unos segundos antes de observar el pequeño papel entre ambos y verlo huir con prisa.
Lo había tomado con cuidado y leyó su contenido en un callejón maloliente. Minutos más tarde el mismo chico se presentó ante él para escoltarlo hasta un sótano subterráneo y húmedo dónde Neji Hyūga se presentó como el representante de su familia.
La familia Hyūga quería ayudar a la resistencia entre las sombras y desde ese día, muchos de los establecimientos habían servido como puntos para la transferencia de información, además de ser una perfecta tapadera para conseguir los medicamentos que necesitaban.
—Ha llegado un mensaje directo desde la base de los Uchiha—dijo, volviéndolo a la realidad mientras sacaba un pequeño papel blanco de entre sus ropas—Fue en horas de la tarde, lo dejaron sobre el mostrador del establecimiento.
«Naruto Uzumaki ha sido usado como sujeto de prueba, toda una sección ha sido puesta en cuarentena. Madara Uchiha se reunirá en secreto con altos mandos internacionales dentro de dos días, para comenzar las alianzas a base de miedo. M~»
El Hatake apretó con fuerza el papel entre sus manos, al parecer El Cuervo tenía razón nuevamente. Madara Uchiha estaba demasiado ocupado queriendo quedar bien frente al mundo y ahora al parecer, amenazando al resto para que sucumbieran ante sus deseos. Cerró los ojos con fuerza y dejó escapar un suspiro, la impotencia se instaló en la boca de su estómago y quiso vomitar.
Mañana morirían muchos de sus camaradas.
—Kakashi, ¿qué haremos ahora?—preguntó Neji con el ceño fruncido, había leído la nota antes de llegar hasta ahí y conocía su contenido. Además ¿quién rayos era M?
—Haremos una marcha mañana, solo usaremos jóvenes entre 15 a 25 años. Aún es temprano para que los medios se alisten y ellos se enteren. Y si los conozco realmente, sé que tratarán de evitarlo a toda costa. Así reveláramos al mundo quiénes son.—Terminó, dejando encomendada una tarea sumamente importante, que podría cambiar el destino de una nación por completo.
—Es un suicidio, Kakashi. Es como llevarlos de nuestra mano a una muerte segura.
—Lo sé—contestó cortante sacando un encendedor de su bolsillo, dándole una última leída, incendió el papel y lo dejó caer entre el suelo rocoso donde estaba parado.
—Me niego, Kakashi. Hemos armado planes mucho más eficientes que este. —Se burló con amargura.—No pienso mandar niños, con una vida por delante, a pelear una batalla donde la muerte estará presente a la vuelta de la esquina.
—Yo tampoco deseo hacerlo, Neji; pero no tenemos tiempo y sí es verdad, Madara Uchiha debe ser detenido ahora, no importa el costo, debes saber que en ocasiones hay que sacrificar ciertas cosas para ganar.
—¿Y qué estás sacrificando tú, Kakashi? Porque estoy seguro verás todo desde un televisor, mientras nuestros camaradas mueren. Mientras sus padres lloran su muerte—Escupió con enojo.
—Mi humanidad—susurró por lo bajo, volviendo su cabeza hacía la base de los Uchiha—.Manda el mensaje, Neji. Solo necesitamos que asistan aquellos que realmente quieren ir, tampoco obligaré a nadie.
Hyuga lo miró en silencio con la rabia contenida brotando por cada poro de su piel, a pesar de saber que el punto de inflexión estaba a cerca, no podía estar de acuerdo con maneras dónde el resultado final fuera tan obvio.
—Neji.—La voz de Kakashi fue firme y cortante, no existían segundas opciones. El hombre murmuró una pequeña afirmación, giró sobre sí y se marchó por donde había llegado, la noche era demasiado corta para todo lo que tenían que preparar, cuando el sol se pusiera de nuevo, el infierno tomaría su lugar en la tierra y la muerte estaría dichosa.
Kakashi volvió a la base principal cuando el sol comenzaba a ponerse en el horizonte, los rayos del crepúsculo acariciaron su piel con delicadeza antes de entrar en la estancia donde trabajaban. La noche había sido larga; pero ese día sería mucho peor. Algunos camaradas lo saludaron con un simple movimiento de cabeza, podía observar desde sus rostros la impotencia y el dolor, prendió el televisor en el canal de las noticias esperando que el horror se desatara.
El clima parecía estar riéndose de ellos, mientras sus corazones estaban tratando de asimilar el luto que llegaría, el sol brillaba con fuerza totalmente ignorante del próximo baño de sangre.
El salón se comenzó a llenar paulatinamente, mientras el canal trasmitía minuto a minuto la marcha. Podía ver los carteles brillantes a través de la pantalla, las pancartas exigiendo justicia y libertad. Hablando de la hambruna, los nombres de hombres y mujeres, niños y niñas que desaparecieron de un día para otro.
Su único ojo visible se llenó de lágrimas, escuchó un sollozo leve a sus espaldas y las secó antes de que se escaparan, una bomba resonó con fuerza por toda la habitación, los gritos del televisor inundaron el pequeño cuarto y Kakashi cerró los ojos formando dos puños con sus manos.
Ya habían comenzado.
Los gritos de terror salieron de la pantalla y viajaron hasta él; sin embargo, un pequeño canto comenzó a sonar desde el fondo y poco a poco se convirtió en una multitud.
"I'm not throwin 'away my shot!
(No desperdiciaré mi oportunidad)
'Till the world turns upside down,
(Hasta que el mundo, este de cabeza)
'Till the world turns upside down,
(Hasta que el mundo, este de cabeza)
I imagine deaths so much, it feels more like a memory,
(Imaginó tanto la muerta que ahora se siente más como un recuerdo)
This is where it gets me, on my feet the enemy ahead of me,
(Es aquí donde me atrapa: de pie, mi enemigo frente a mi)
If this is the end of me, at least I have a friend with me,
(Sí este es el fin, por lo menos tengo un amigo)
Weapon in my hand, a command and my man with me
(Un arma en mi mano, un comando y mis hombres conmigo)"
Kakashi sintió sus ojos llenos de lágrimas nuevamente. El hecho de saber que no terminaría bien provocaba ese dolor constante en su corazón, la culpa se comenzaba a volver más y más grande, al ver las sonrisas llenas de esperanza y los ojos con una determinación fiera. «¿por qué el mundo era tan injusto?» pensó al momento en que los disparos sonaran nuevamente, los gritos desaparecieron y mientras veía como caían uno a uno, su cantó se elevó más y más, hasta que una nueva explosión sonó y las balas se detuvieron por unos segundos antes de continuar.
Las voces habían desaparecido, remplazadas por gritos. Mientras que únicamente se transmitía cuerpos cayendo sobre el asfalto y pequeños grupos intentando huir al ver una matanza inminente, malheridos por las dos bombas y los disparos ciegos, trataron de correr en dirección contraria a las balas.
— ¡Alto al fuego!—Resonó en todo el lugar una voz autoritaria y fría a pesar de la situación. La cámara enfocó al nuevo orador, el Mayor Sasuke Uchiha delante de toda artillería militar que habían llevado consigo; su porte transmitía autoridad, elegancia y un tipo de advertencia que se podría asimilar al de Madara Uchiha. Las insignias brillaban con la luz natural y aferró sus manos en un puño.
Los gritos siguieron por unos largos minutos, mientras otros intentaban luchar por sus vidas o salvar a sus compañeros entre todo el caos de la enorme calle.
—¡Atención!—Comenzó a hablar, mientras todos trataban de apaciguar su tristeza y calmarse. Si no hacían lo que ordenaba podría ser peor—. Sé que los rebeldes están aquí, dispersos y me escuchan claramente. Así que, no lo repetiré.
Sasuke miró alrededor, comprobando que todos lo estuvieran escuchando, para después sonreír con cinismo y proseguir.
—Muchos de ustedes conocían la situación en la que estaba esta nación, muchos morían de hambre y de frío. Era tan decadente que los suicidios eran masivos. Un lugar dirigido por la familia imperial, nunca trabajaron realmente por sus puestos. Las atrocidades que fueron cometidas y escondidas ante los ojos del mundo, ustedes lo vieron...algunos lo vivieron. Todo eso, se resume en una palabra: miseria.
El Mayor miró a sus acompañantes y continuó:
—Pero llegaron los Uchiha, y todo eso cambió. Lo saben porque lo viven. Así que ustedes ¿Qué prefieren? que la gente les tome respeto alrededor del mundo o morirse de hambre siendo personas carentes de importancia. Cómo animales.
Terminó esperando alguna protesta. Claramente nadie lo iba a hacer, nadie era tan estúpido de mencionar palabra con un rifle en la cabeza. «Los está retando» pensó Kakashi a través del televisor, al ver esa sonrisa de satisfacción en el Mayor Sasuke Uchiha.
No era muy difícil saber qué estaba pensando: quería que los líderes jóvenes de la resistencia salieran entre la multitud, para matarlos ahí y enseñarles a todos una lección. Esa ideología de sangre, insertar el miedo en sus cuerpos; pero ellos no eran tan idiotas.
Sabía que nadie creía en sus palabras. Eran vacías y carentes de sentido alguno. Lucharían, era más que definitivo y nada ni nadie cambiaría eso. Porque dejarlos ganar, era igual a firmar una sentencia de muerte. Donde los derechos parecían ser únicamente ideas utópicas.
—Ríndanse.—Lo escuchó sentenciar por último, mirando con ese aire de superioridad.
—Todos sabemos que no ganarán, así que dejen de ser tan estúpidos y dejen esa estúpida causa. O de lo contrario.
Sonrió de lado, al igual que los otros mandos a su lado.
—Morirán.
El Uchiha giró sobre sus talones para retirarse, no sin antes dirigir una mirada de escarmiento a la plaza.
Kakashi sintió su bilis subir por la garganta al ver la expresión de indiferencia que transmitía por el canal, ante la vida de esos jóvenes. Los disparos sonaron nuevamente y los gritos se fueron apagando poco a poco, la cámara volvió a la presentadora.
Su rostro pálido, intentando parecer normal ante la horrible situación. Se despidió con rapidez y la pantalla cambió, dándole paso a un musical.
«Definitivamente iban a acabar con esa maldita dictadura, disfrazada de supuesto progreso. Porque de lo contrario, no existiría más ese país» Se prometió Kakashi, alejándose de la sala. Mientras los demás lloraban las muertes y la injusticia.
...Ellos harían historia.
La canción utilizada por los jóvenes en la marcha, pertenece al musical: Hamilton.Gracias a todos por su espera!! Espero que les gustará Cuídense mucho he visto lo terrible que está todo ahora, sobre todo en Latinoamérica.
Zhang.
