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Fecha de edición: 14/09/2020
Capítulo 12
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"Vivimos en un mundo injusto a más no poder, y lo cruel es que apenas hacemos nada por transformar modos y maneras de vivir"
—Víctor Corcoba Herrero
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No La vida era demasiado efímera para quedarse callado y esperar a que todo se solucionara de manera natural; aunque era algo realmente ridículo esperar eso. Siempre existiría alguien que lucharía para volver las cosas a sus cause natural y otros entrarían en batalla para acomodar las piezas a su antojo; sin embargo, como humanos éramos coaccionados de manera diferente.
Sostuvo el aire en sus pulmones mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, no podía mostrar debilidad y menos ahí, la cafetería se había sumergido en un silencio incómodo, con toda su atención fija en las pantallas que se repartían por toda la estancia. El Mayor Sasuke Uchiha hablaba con una frialdad aterradora, los disparos y las bombas que sonaron después, provocaron que volviera su vista a la comida fría. «¿Hace cuánto tiempo había estado ahí?»Se preguntó sin mucho apetito.
Sabía que algunos soldados la estaban observando con detenimiento, después de todo, estaban matando a sus amigos y conocidos a través del televisor. Un sabor amargo se instaló en su boca y dejo su cubierto de lado al escuchar a la presentadora darle la razón a los Uchiha. «El miedo realmente es la mejor manera de gobernar, la más efectiva.» Pensó, intentando enfocarse en su comida, tenía que terminar y salir de ahí para volver a la oficina.
Tenía que terminar toda la investigación pronto. Ese mismo día en la mañana, mientras el sol comenzaba a alzarse por el horizonte, escuchó los pelotones moverse con rapidez a través de la base y supo de forma inmediata, que algo iba a suceder. Nunca imaginó que las cosas iban a tomar ese rumbo, mientras observaba los cuerpos caer sin vida sobre el asfalto y los ríos de sangre correr libres, la cafetería seguía sumergida en un silencio absoluto, tenía que aparentar, los espías de: Madara, Sasuke y su padre estaban por todo el lugar y ella era el objetivo principal, cualquier error terminaría con su vida y la de Naruto.
La transmisión cambió por algo más alegre, un intento de ocultar todo el terror anterior y ella siguió los murmullos a su alrededor comenzaban a aumentar en volumen, un comentario le llamó la atención, buscó de manera desinteresada hasta dar con la voz, un pequeño grupo de soldados en entrenamiento estaban sentados delante de ella, hablando de cosas que no deberían ser mencionadas tan a la ligera en un lugar público.
—Saben, estoy comenzando a pensar que todo lo que hacen los Uchiha, está mal.—Se detuvo el chico, mirando a sus compañeros con los ojos chocolate.—Lo vieron chicos, Sasuke Uchiha simplemente ordenó abrir fuego, matar…
—Pero había escuchado, que hicieron una alerta de terroristas en donde muchos portaban chalecos explosivos. Estaban dispuestos a destruir la ciudad y a ellos en el proceso—comentó otro, por lo bajo. Sakura apretó sus cubiertos e intentó esconder sus ojos, tenía que calmarse, los rumores siempre existirían.
— ¿Creen en verdad, que todo esto valga la pena?—preguntó uno algo distante, mientras tomaba un pequeño collar—.Estoy aquí por mi madre y mi hermano, convencidos de que ellos son la solución; sin embargo…yo empiezo a dudar.
— ¡Dejen de decir tonterías! Por supuesto que vale la pena, además el Mayor Uchiha tiene razón.—«Chiquillo estúpido» pensó mirándolo por un momento y después volver a su comida.
—Antes no éramos nadie, ahora…cuando hablo con mi madre, me dice que ya están llegando exportaciones y las cosas no están tan costosas, la cálidad de vida ha aumentado ¿En verdad creen que luchar por eso, no vale la pena?
—¿A qué costa?—Le retó el otro, alzando la voz mientras la cafetería callaba—Matar personas inocentes, no debe ser la manera. Nosotros, —Señaló el lugar—somos títeres.
—Lo son.—La voz tranquila calló toda murmuración en el lugar.
Sakura levantó su mirada para observar de forma detenida al nuevo intruso, el espacio volvió a quedar en un silencio largo e incómodo, mientras el soldado caminaba con su arrogancia característica, su cabello rubio cubría un lado de su rostro y era acompañado por su fiel amigo de cabellos rojos, quien se quedó atrás entre la multitud.
—Capitán Deidara, nosotros...—Él alzó una mano deteniendo el discurso, los chicos tenían el miedo pintado sobre el rostro. Todos conocían a Deidara, un Capitán que odiaba con pasión al Mayor Sasuke Uchiha y el cual, era conocido por su crueldad a la hora de tratar con enemigos o personas que no fueran de su agrado.
—No es un secreto para nadie que Sasuke Uchiha y yo, no somos precisamente los mejores amigos.—Se encogió de hombros tomando el arma de su costado y dejarla a la vista de todos mientras la admiraba como si fuera lo más interesante en el mundo—; sin embargo, algo que detesto más es a los malditos rebeldes y a pequeñas mierdas como ustedes.
Quitó el seguro del arma y levantó la mirada, su único ojo visible transmitía la repulsión y una extraña satisfacción por la pequeña masacre que quería cometer a continuación.
—Comiendo nuestros alimentos, entrenando y durmiendo en nuestra base y aun así dudan de que sea lo correcto. Pequeñas mierdas son posibles rebeldes o van en camino a ello, deberían morir lentamente, arrepintiéndose de todo.
Apuntó al chico que había comenzado todo el alboroto sin mucha ceremonia, el pobre se echó para atrás sin recordar que la silla en la que estaba, carecía de un espaldar, cayó de manera abrupta sobre el suelo; nadie se rio. Dos hombres fueron a levantarlo y Deidara siguió apuntando en su dirección.
—¿Últimas palabras? Serás el mejor ejemplo para que piensen las cosas dos veces, antes de decir semejantes estupideces o crean que unirse a los rebeldes es una buena idea.
Sakura jadeo y se levantó con fuerza de su lugar, no iba a permitir una matanza frente a ella y menos a un chico que no había hecho nada malo aparte de expresar lo que pensaba en el lugar menos indicado. Sabía lo que Deidara quería, darles a entender que él tenía el poder pese a que su rango, gobernar a los nuevos con miedo.
—Es suficiente, Deidara. Baje el arma—ordenó Sakura con firmeza, dejando caer su palma contra la mesa. No iba a permitir semejante atrocidad por la soberbia de aquel individuo.
El mencionado giró un poco para observarla y frunció más el gesto.
—No escuchó órdenes de una traidora, el uniforme es un chiste sobre usted. Una sucia rebelde como la mantuvieron en la celda a su llegada, ¿se acuerda? Debería haber terminado el maldito trabajo y créame que lo haré.—Sacó otra pistola entre sus ropas para apuntarla y dejar esa sonrisa petulante adornar su rostro.
—¿Es una amenaza? —preguntó sin vacilar.
—Es un hecho, Haruno. Debería cuidarse las espaldas, entre los mercenarios que se rumorean quieren matarla y aquí adentro tampoco tiene muchos amigos. Cualquier cosa, puedo decir ha sido un accidente.
Deidara quitó el seguro de sus armas, la decisión estaba marcada en sus ojos y Sakura no tenía miedo, acercó su mano diestra hasta el costado, tomó con agilidad su propio revólver, dos podían jugar ese juego.
—No estoy jugando, Deidara. Tengo una puntería excelente.
Advirtió Sakura con su atención fija en el hombre de cabellos rubios frente a ella, la tensión crecía a cada momento que pasaba y él no iba a rendirse, tal vez un disparo en la pierna podría ser suficiente para ganar tiempo y despojarlo de las dos armas; sin embargo, la risa de Deidara llegó hasta ella, fastidiándola aún más.
—Ya lo veremos. —La sonrisa murió en sus labios, dando una última mirada a los chicos, fijó sus ojos sobre ella. Estaba lista.
—Suficiente, Deidara—interrumpió Suigetsu, uno de los hombres de confianza de Sasuke, presionando un arma contra la cabeza del mencionado—. Has venido fastidiándome desde hace un tiempo, con gusto te dispararía y así ya no tendría que recordarte tu lugar ¿verdad, capitán? Pese a que somos de la misma jerarquía, sabes perfectamente que estamos un poco por encima de ti ahora que el Mayor Uchiha no está en la base. Te volaría la cabeza antes de que lograras apretar por completo el gatillo.
Los jadeos de asombro escaparon de algunos chicos nuevos, no podía culparlos, ella también se hubiera sorprendido de ver tal enfrentamiento, en medio de la cafetería a plena luz del día. El ambiente se estaba volviendo pesado, Suigetsu con su cabello blanco y los ojos violeta más fríos que un cuarzo, analizando al rubio delante de él.
Deidara dejó escapar una pequeña risa y negó con la cabeza mientras alzaba los brazos y guardaba ambas armas en las fundas a su costado, el hombre de Sasuke esperó unos minutos antes de retirar la suya, justo en ese pequeño descuido, el rubio empujó a Suigetsu y le propinó un golpe con su codo en la boca del estómago para dejarlo sin aliento sobre el suelo. Tiempo suficiente para sacar nuevamente sus armas y apuntar a ella sin pensarlo dos veces.
Sakura actuó de inmediato, alzando la mesa en donde había estado comiendo para qué funcionara como escudo, la madera tenía un buen grosor y si no se equivocaba, el número de la balística no sería lo suficientemente grande para atravesarlo. El sonido del plato se vio opacado por el primer disparo y los tres siguientes, observó por el rabillo del ojo como algunos chicos nuevos corrían hacía la salida y otro grupo pequeño entraba con rapidez al lugar con sus armas en alto.
El silencio tomó lugar en la cafetería por unos segundos antes de que un quinto disparo sonará y él gritó de dolor atravesara el lugar.
—Agradece que no te matara.—Esa era la voz de Suigetsu, estaba realmente enojado.
La Mayor Haruno salió para afrontar la situación esperando encontrarse lo peor, había escuchado solo dos impactos sobre la mesa que la protegía, sabía que los otros dos fueron en dirección contraria.
Sakura cerró los ojos por un momento y los volvió a abrir para caminar con prisa hasta Deidara, la arrogancia marcada en su rostro no se desvanecía pese a su situación actual: rodeado por lo que se atrevía a creer, eran los hombres armados de Sasuke con un único objetivo, él. La mujer de cabellos rosa dio un último vistazo a los dos chicos quiénes minutos atrás habían estado delante de ella, uno con un balazo en la cabeza y otro mirándola con miedo en sus ojos mientras intentaba detener la hemorragia en su pierna derecha.
Sus puños hicieron contacto con el rubio, primero en el estómago y luego en medio de su rostro, el sujeto se tambaleó hacía atrás y antes de caer, Sakura pateo su entrepierna, el grito de dolor atravesó las paredes; pero poco o nada importaba, ahora tenían dos cuerpos en medio de la cafetería y todo por arrogancia del cerdo delante de ella.
La sangre que goteaba hasta el suelo blanco poco o nada le importaba, un brazo herido por dos vidas debería ser un castigo ridículo, ¿qué sucedería si lo mataba ahora? Se preguntó observando al sujeto sobre el suelo, el dolor persistía en sus rasgos faciales y no podía ser más satisfactorio.
Sakura sacó nuevamente su arma y apuntó, ellos aún la necesitaban, un pequeño castigo sería nada. Después de todo, él trató de matarla sin provocación previa y tenía una cafetería repleta de testigos. Deidara estaba mal de la cabeza, comprendía en parte su resentimiento; sin embargo, su actuar desvariaba completamente de lo que esperaban de un capitán.
La carencia de una estrategia de razonamiento lógico y frío podrían llevar a todos su grupo a la muerte en un enfrentamiento real, demasiado impulsivo y predecible.
—Mayor Haruno—siseo Suigetsu del otro lado al observar sus movimientos. Sakura alzó sus orbes hasta dejarlos sobre el hombre de Sasuke, la advertencia estaba implícita; pero poco o nada le importaba y volvió a mirar a su atacante antes de murmurar:
—Ha atacado a su superior y ha matado a dos soldados sin provocación, tengo derecho sobre su vida.
Disparó sin parpadear, el grito hizo eco en toda la instalación; empero, nadie se movió. La sangre salió con más prisa, la bala había impactado justo sobre la herida previa causada por Suigetsu para detenerlo. Una muerte rápida era demasiado simple, Deidara merecía un poco de dolor por todos sus crímenes tanto dentro como fuera de la base, vengaría a cada chica, niño o niña, mujer y hombre que sufrieron en sus manos.
Sí, una muerte lenta y tortuosa, podría hacerle varios disparos en todo el brazo y después seguiría con el otro, se volvería un colador y el piso se mancharía de rojo escarlata, un castigo público y humillante porque ninguno de los hombres presentes le socorrerían.
Sakura volvió a disparar, Deidara la miró con furia contenida en sus ojos.
—¡Perra loca!—Escupió la sangre en su boca.—Puntería de mierda, mátame ya, si es que te atreves.
—Demasiado fácil y sin dolor—expresó con simpleza, mirando de reojo a los hombres alrededor; pero solo provocaron que torciera su boca, no estaba feliz y no tenía tiempo para lidiar con los hombres de confianza de Sasuke.
—Quédate donde estás, Suigetsu. Sabes tan bien como yo, que no estoy haciendo nada malo.
—Lo sé, yo mismo quiero matarlo; pero Mayor Haruno, es algo que no podemos hacer, no ahora.—Se acercó un poco más hasta ella, aunque los orbes verdes lo detuvieron.
—Eres una cobarde, Haruno…
Sakura disparó de nuevo con la atención fija en Suigetsu. El grito del rubio, provocaron que volviera la cabeza, la bala se desvió un poco y dio en el hombro de Deidara. «Es mejor algo que nada» pensó viendo al moribundo, la sangre manchaba el suelo a cada segundo y sería un arduo trabajo para el que tuviera que limpiar.
Suigetsu desvió su mirada sobre su hombro y retrocedió dando un leve asentimiento.
—Es suficiente, Sakura.—Sintió la boca de un arma sobre su espalda baja y el aliento cálido rozando su oreja derecha. Una mano grande y pálida sobre la suya, instándola a bajar su pistola.
Ella trató de mantenerse firme y serena; sin embargo, luchó, no iba a bajar nada. Tenía que terminarlo, sabía Sasuke no la iba a dejar. Dobló y tiró de su brazo libre hacía atrás, su diferencia de altura le permitiría darle en estómago y tiempo suficiente para terminar el trabajo; aunque el Mayor Uchiha era demasiado hábil y por supuesto había previsto su movimiento, se desplazó a su costado derecho, ejerciendo presión sobre su muñeca y le levantó el brazo, uno de sus hombres se acercó para arrancar de entre su mano el arma.
La rabia explotó, «Tengo el jodido derecho de matar a Deidara», pensó observando de frente los ojos oscuros delante de ella. La distancia restante era escasa, sentía el calor del Uchiha bajar por su brazo y a través de sus ropas.
—Quítate de mi camino, Uchiha. Tengo derecho—siseó con enojo, jalando su brazo derecho.
—Suigetsu—llamó sin dejar de mirarla, el hombre de cabellos blancos dio un leve asentimiento antes de gritar:
—Vamos, retiren los cuerpos y lleven al capitán Deidara a la enfermería—ordenó con simpleza, los hombres alrededor se comenzaron a mover con rapidez. Sakura gruño, no iba a dejar que se lo llevaran para salvarle la jodida vida, aunque ella misma fuera médica.
—Quítate, Sasuke. Ahora.—Su voz era fría, aunque tuviera que enfrentarse al hombre delante de ella, su mano libre se volvió un puño y apresuro el brazo hasta el rostro, este se agachó, manipuló con agilidad su extremidad derecha, la cual dobló con facilidad sobre su espalda y ahora estaba de nuevo detrás de ella.
Su cabeza fue hacía atrás con fuerza, podría pegarle un cabezazo y liberarse; sin embargo, Sasuke fue más veloz, se movió un poco sin soltarla y el brazo libre lo utilizó para inmovilizar su extremidad izquierda, dejando su mano sobre la garganta y apretó.
Los soldados alrededor se quedaron estáticos, nunca habían observado a su Mayor en un combate cuerpo a cuerpo y la demostración anterior, daban veracidad a todos los rumores que circulaban por la base. Sasuke Uchiha había sido un prodigio durante la escuela y hoy podría ser letal cuando tomaba las cosas personales.
Por supuesto, Sakura Haruno no se quedaba atrás; pero en todos los casos, seguía siendo de alguna manera parte de los rebeldes.
—Un movimiento más y saldrás inconsciente de aquí, Haruno.
—No me asustan tus amenazas, Uchiha.—Peleó contra él; obteniendo como resultado más presión sobre su garganta.
—Es un hecho, Mayor Haruno. Yo me encargaré de Deidara.—Alzó sus ojos y se encontró con uno de sus hombres de confianza, dio un pequeño movimiento de cabeza, este ordenó a todos que se apresurarán. Los soldados comenzaron a dejar el lugar, la sangre pintando el suelo, algunos platos rotos y la comida esparcida además de las mesas volteadas.
Los pasos comenzaron a alejarse hasta quedar en completo silencio.
—¿Por qué?—preguntó Sakura después de unos minutos ya más calma.
Sasuke la observó de cerca y comenzó a soltarla, recorriendo con la mirada todo el lugar, volvió sus ojos para encontrarse con los verde de ella a una distancia.
—Deidara es uno de los favoritos del General Madara Uchiha; lo único que realmente le impide subir hasta donde estamos ahora, es su pasado. Para Madara, la falta de una historia familiar y un nombre familiar poderoso, lo hacen no merecedor de un cargo alto; sin embargo, cualquier cosa que haga será considerado y poco recriminado.
Se detuvo un momento para analizar su reacción antes de continuar:
—Eres una traidora, Haruno. Madara no confía en lo absoluto, solo estás viva porque le eres de utilidad; si te matan, dado el avance de la investigación: les dará igual o bien podrían utilizar cualquier excusa para deshacerse de ti.
—De ser así, ¿por qué te importa? No sería mejor para ti que lo hagan. —Los ojos de Sasuke se oscurecieron mientras daba un paso al frente.
—Tienes razón; pero prefiero hacerlo yo mismo.
—¿Qué estás esperando? Me harías un favor.—Sakura caminó hasta el arma tirada sobre el suelo y la tomó, revisando que aún tuviera balas volvió hasta él y se la tendió, el Uchiha la miraba con una máscara de perfecta indiferencia.
—Tómala—insistió un poco más sin apartar sus ojos de él, Sasuke extendió su mano, miró el arma y quitó el seguro antes de apuntarle sin vacilación.
El dedo de Sasuke bajó sobre el gatillo, una pequeña explosión sonó y un rastro húmedo comenzó a bajar por su piel. Sakura lo miró con sorpresa, tocando su mejilla izquierda con un leve ardor por la bala que había pasado rozándola. El Uchiha arrojó el arma a un lado sin apartar su mirada de ella.
—La hora del almuerzo terminó, Mayor Haruno. Debería volver a su puesto y terminar su trabajo, dentro de unos días se presentará a reunión.
—Sasuke—llamó sin éxito, viendo al Uchiha darle la espalda y alejarse a través de todo el desastre. El corazón de Sakura latía con fuerza, había visto la decisión en sus ojos, los recuerdos y podría jurar, el dolor mientras apuntaba hacía ella.
Estaba segura de que la iba a matar o por lo menos herirla de gravedad; pero no, resultó ser un simple rasguño.
El Sasuke Uchiha delante de ella era un enigma en ocasiones, muchas veces se le parecía un desconocido; sin embargo, el hombre que conoció aún estaba ahí y salía de vez en cuando o bien, eso quería creer.
¡muchísimas gracias a todos los que aún siguen la historia! Espero que les gustará Cuídense mucho y nos estamos leyendo.
Zhang.
