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Fecha de edición: 22/12/2020


Capítulo 14.

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"Si estás atravesando un infierno, sigue andando"

—Wiston Churchill

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El día había comenzado con una pesadez sobre su corazón, las fechas marcadas en su calendario y resaltadas en la agenda de su trabajo. Las primeras horas parecían pasar con demasiada prisa hasta que puso un pie en ese distrito. Los guardias la examinaron con rigurosidad, mientras la preparaban para sus deberes.

Los minutos pasaron demasiado lentos, mientras las puertas de su lugar de trabajo se abrían revelando a quién menos quería ver en ese momento y apretó su mano derecha en un puño.

El silencio se instaló en medio de ambos.

Un silencio demasiado incómodo para su gusto. Mientras los ojos azules la observaron con suavidad y una sonrisa en sus labios levemente visible a través de su equipo de protección, mientras se acostaba en la camilla junto a ella. Sakura no fue capaz de sostenerle la mirada, tenía la culpa apretándole el estómago y asfixiándola.

—Estoy bien, Sakura.—La mano grande de Naruto cayó sobre su brazo, separados por el traje de protección que estaba portando, los Uchiha habían dado todas las medidas de precaución necesarias que había requerido después del procedimiento, el distrito en el que Naruto había sido encerrado, presentó un elevado nivel de contagio; pero los síntomas eran nulos, o eso arrojaron las primeras investigaciones.

Ahora el paciente cero estaba sentado delante de ella, su rostro era el mismo que él de sus recuerdos; sin embargo, sabía que las cosas cambiaron.

—Yo…—La voz se atoraba en su garganta, Naruto la observaba en silencio con esa determinación característica en sus ojos azules, a pesar de todo.

—Hay cosas que no podemos cambiar, Sakura. Por más que deseemos hacerlo, confío en ti y sé que algunas cosas es mejor llevarlas en silencio, pese a la culpa que debes estar sintiendo en este momento, tenemos que ver más allá de lo que tenemos frente a nosotros. El cielo se verá gris y desolado por un tiempo, antes de volver a brillar con ese azul característico de un buen día.

—Naruto…

—Sobreviviremos a esto, Sakura. Tú haz tu trabajo y yo seguiré haciendo lo que debo.

Fue su respuesta simple y sencilla, como si realmente su vida no estuviera en juego en este momento. ¿Realmente sobrevivirían? Si tuviera la oportunidad, iría por el cuello de Madara Uchiha sin dudarlo, después de todo, él provocó que todo su mundo cambiara de un día para otro después de esa orden.

—Desearía que las cosas fueran diferentes, si no hubiéramos…—Naruto la cortó agitando una mano delante de su rostro.

—Si la historia fuera diferente, no sería testigo de como muchas personas están muriendo o morirán cada día que pasa; si las cosas fueran diferentes, seguramente Sasuke y tú ya se hubieran casado.—Se rió con gozo y negó.—Sí las cosas hubieran sido diferentes, no tendría que ser testigo de como dos personas intentan huir de lo obvio o cómo muchos han perdido la esperanza de que viviremos sin miedo.

—Naruto…

—Estoy un poco cansado de todo, Sakura. He visto a Sasuke y te he visto a ti, a pesar de que los años se han puesto entre nosotros y las cosas hayan cambiado, realmente ustedes dos aún siguen girando entorno al otro.

Sakura se rió sin gracia y negó antes de responder:

—Por favor, Naruto. Sabemos que él lo ha superado, Mei Terumi es definitivamente una prueba de ello.

Fue el turno del rubio para reír, mientras miraba a través de la ventana. El cielo estaba algo oscuro, tal vez una tormenta se aproximaba dentro de unas horas.

—Realmente lo crees, ¿no?—afirmó más que todo, volviendo sus ojos a ella antes de seguir—Sasuke es bastante bueno ocultando sus intenciones, sí; aunque he comprobado de nuevo: en algunas cosas respecto a ti es muy voluble. Por mi lado puedo asegurar que sigo vivo y estoy aquí contigo, gracias a su pequeña intervención de no haber sido así, seguramente estaría enterrado a unos metros bajo tierra.

Sakura parpadeo un poco incrédula y algo curiosa, invitando al Uzumaki a continuar.

—Lo único que realmente puedo decir, es que Mei Terumi siente una obsesión por los Uchiha y sobre todo por Sasuke Uchiha, quiere tenerlo y no es un secreto para nadie en esta base que muchas de las cosas que hace, son por y para él. Ella me hubiera matado sin pensarlo, de no ser porque Sasuke estuvo ahí para detenerla y negociar era una buena razón para que tú volvieras. Por otro lado, a lo mejor has visto que tienen sus momentos a solas; sin embargo ¿no crees que sea para mantenerla tranquila? Él sabe que Terumi es un peligro andante, podría ser perfectamente la contraparte femenina de Madara Uchiha y todos hemos hecho cosas de las que ahora nos arrepentimos.

Sakura mantuvo el silencio, analizando las palabras de Naruto ¿realmente el Mayor Uchiha había salvado al amigo de su infancia? Las cosas eran demasiado densas y conflictivas, las ganancias personales estaban en juego como siempre. Si realmente Mei Terumi tenía una obsesión por Sasuke y él solo la estaba utilizando, ¿qué razones tenía él?

Tenía nombre y poder, ¿quería más? Después de todo, nunca era realmente suficiente y ahora ellos sufrían las consecuencias de no pensar en ello.

Lucharon para sacar a un mal gobernante, para instalar a uno peor. Después de todo, ninguno había previsto los verdaderos deseos de Madara Uchiha y día con día luchaban para corregir lo que habían provocado.

Las vidas que se habían perdido ante él, ahora estaban en compañía de los que se vieron enfrentados a la nueva realidad, la dictadura de Madara Uchiha era mucho peor de lo que nunca vieron y si los rumores eran verdad, sus atrocidades superaban con creces a las cosas que habían horrorizado a todo el país.

Los ojos de Naruto viajaron de nuevo en la dirección opuesta. Y ella permitió el silencio durante unos largos minutos antes de interrumpirlo con su voz.

—Espero que algún día, podramos vernos sin todo esto sofocándonos.

—Yo también lo espero.—Fue la simple respuesta con los ojos azules nuevamente en ella, ahora iluminados realmente por la sonrisa en su rostro. Sí, las circunstancias no eran las mejores; sin embargo, aún tenían esperanza.

Después de su pequeña conversación, siguió el chequeo en silencio, los ojos de su amigo seguían fijos en ella y podría apostar, él aún tenía algo que decir, su lucha interna se deslumbrara en sus orbes azules ahora un poco más oscuros.

—Dilo ya, Naruto.

—Ten cuidado con Mei Terumi, Sakura.—La mencionada se rió y negó.

—¿Es por el Mayor Uchiha? Si es así, puedes estar seguro de que ni él, ni yo volveríamos a…

—Miéntete todo lo que quieras; pero los hechos hablan por si solos y Mei Terumi ve en ti una rival, ella no dudará en matarte a la primera oportunidad. Nunca sientas lástima por alguien que puede sonreírte con amabilidad antes de atravesarte el corazón con una daga sin necesidad de meditarlo. Estarás muerta antes de darte cuenta qué te ha sucedido.

Su rostro había perdido todo rastro de broma y la seriedad poco recurrente en él, era un echo. Naruto no esta bromeando con sus palabras y estaba segura sabía más de lo que mostraba.

—No te preocupes, Naruto. Mantendré mis defensas arriba, sobre todo con Mei Terumi…

—También está Deidara. Él tiene una idea de que lastimarte a ti, afectaría a Sasuke y creo tiene cierta razón.—Sakura bufó, una loca celosa podría entenderlo; pero herirla por odio al Uchiha eso si era bastante tonto.

—Deidara tiene un ego demasiado grande y sus razones van más allá de Sasuke, Naruto. Él odia que sea su superior a pesar de haber estado con el bando contrario.

El rubio se encogió de hombros y cerró los ojos durante unos segundos antes de abrirlo nuevamente para mirarla.

—Puede que tengas razón; no obstante, son cosas que no podemos descartar, los rumores vuelan, y todo conocemos lo que ha pasado contigo en la cafetería y su castigo dista mucho de ser algo suave.

—Dejemos que las cosas, sigan su curso.—Cortó la conversación, ¿realmente Sasuke había ganado tantos enemigos? El poder siempre sería buscado; pero solo un puñado serían parte de los privilegiados en obtenerlo.

La Mayor Haruno había identificado a algunos enemigos dentro de la base y fuera de ella y en su posición actual la dejaba a la deriva, lo único que le restaba era defenderse por si misma.

La lucha nunca le aterrorizó y estaba más que preparada.

Las voces lejanas en el pasillo se incrementaron paulatinamente y los pasos se estaban volviendo pesados, Sakura miró a Naruto y asintieron, el Uzumaki giró su rostro en dirección a la ventana y cerró los ojos mientras la Mayor Haruno seguía con su trabajo, terminó de realizar unos apuntes cuando la puerta se abrió de forma abrupta interrumpiendo el chequeo.

Ambos miraron a la puerta, tratando de identificar al recién llegado. Aunque resultaba casi imposible, dada la vestimenta que implementaban, solo el nombre sobre la tela blanca fue su pista: Capitana Karin Uzumaki.

—Mayor Sakura Haruno, le están esperando para una reunión que tendrá lugar en menos de media hora, yo seré su relevo en el chequeo.

Karin entró en la habitación vestida al igual que ella, los escoltas estaban a una distancia considerable en igual de condiciones, los ojos rojos de la capitana la miraron fijamente esperando a que saliera del lugar, siguiendo las instrucciones que se le habían dado.

Sakura sabía, no estaba jugando. Las ordenes de Sasuke, no eran realmente ordenes del Mayor Uchiha, los de arriba habían fijado finalmente la reunión por la que estuvo temiendo por tanto tiempo y los acontecimientos más recientes provocaban una doble preocupación. Madara Uchiha no iba a dejar escapar tan fácil la oportunidad de mostrarles a la resistencia el porqué él aún tenía el poder.

Dio una última mirada a Naruto, quien tenía el rostro impasible, «él también lo sabe» pensó después de ver el leve asentimiento. Suspiró dejando los instrumentos sobre la mesa y caminó hasta ponerse justo delante de Karin.

—Está bastante estable y…—La manó protegida de la mujer de cabellos rojos quedo sobre todo su rostro, bloqueándole la vista.

—Estoy segura de que puedo hacer una simple revisión, Mayor Haruno. Si es posible, sería bueno que se apresurara, después de todo, Madara Uchiha no es conocido por su paciencia y menos en estos tiempos.—Bajó la mano y paso de ella, acercándose a Naruto.

Sakura giró levemente su cuerpo para mirar a su amigo y despedirse, observando la espalda blanca del traje de Karin, en donde ponía «Capitana Uzumaki» en grandes letras negras, para identificarla.

—Cuídate, Naruto.—Alzó la mano para despedirse y salir del recinto. Giró su cuerpo y dejó su mano caer sobre el pomo, lista para irse cuando nuevamente la voz de la Uzumaki llegó a ella de manera tranquila.

—En ocasiones es necesario que veas más allá de lo que parece, Haruno. Madara Uchiha puede parecer un manso cordero cuando está demasiado extasiado por logros que lo lleven a la victoria; sin embargo, bajar la guardia es un error que no quieres cometer.

Terminó volviendo la atención a su primo, la familia Uzumaki tenía una historia larga de servicio y no era un secreto para nadie, eran una de las aliadas de los Uchiha desde hace mucho tiempo atrás.

Minato Namizake y Kushina Uzumaki habían sido dos militares excepcionales, destacando en todos los campos posibles; sin embargo, cuando la muerte vino a reclamarlos de manera tan repentina, dejaron atrás a su único hijo: Naruto Uzumaki huérfano. Quien fue tomado bajo el cobijo de los Uchiha.

La amistad de Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki había sido legendaria en ese momento, hasta hace poco; pero después de todo lo que había escuchado, podría asegurar que de alguna manera para el Mayor Uchiha, el huérfano Uzumaki aún era una persona preciada. De no ser así ¿para qué salvarle la vida de las garras de Mei Terumi?

Ella salió por completo de la habitación, percibiendo las miradas fijas en el otro, ignorándola por completo.

Fue escoltada a una distancia prudencial por ambos hombres hasta la primera zona donde los dispositivos de alta tecnología rociaban sobre ella desinfectante durante un minuto en todas las direcciones; la segunda zona le permitía quitarse el traje y lavarse de manera superficial y por último, estaban los baños.

La ducha tomó más de lo esperado; pero poco le importo, estaba segura ninguno de los asistentes quería que su falta de cuidado en ciertos aspectos, pudieran matarlos. Todos estaban más que listos para hacer lo que fuera necesario por poder, menos morir.

Vistió su uniforme formal, mirando sus armas sujetas a sus caderas, observó su reflejo por última vez en el espejo antes de salir camino al auditorio que usaban como sala de reuniones.

La trayectoria fue larga, acompañado de un silencio demasiado incómodo. Mantuvo su cabeza alta siempre al frente, sintiendo los ojos de los hombres de confianza que las estaban escoltando hasta el lugar de la reunión. Las voces se callaron al momento de verla ingresar, los orbes oscuros y crueles de Madara Uchiha brillaron con una extraña diversión en ellos al distinguir quién era la nueva integrante en su cumbre.

—Mayor Haruno, es un placer que pueda reunirse con nosotros en tan ajetreada agenda que tiene.—La voz hubiera podido engañar a cualquier persona que no conociera realmente a Madara Uchiha.

Los ojos de su padre la miraban con ira en sus ojos, mientras que Fukagu Uchiha era un poco más abierto a demostrar su disgusto, al igual que Mei Terumi a su lado. Sakura Haruno sonrió como un gato, y el odio aumentó un poco más.

—Es un placer que pueda unirme a ustedes—La Mayor Haruno estaba todo menos feliz pese a sus palabras, si Madara Uchiha quería jugar, estaba lista para la partida.

El lugar era totalmente iluminado por la luz natural que entraba por esas enormes ventas a los costados de todo el auditorio, una mesa redonda elevada dos escalones sobre donde estaba con el General sentado en el medio. El sinónimo del poder, un leve mensaje dándole a entender quién estaba al mando en ese lugar. Los puestos estaban llenos en su mayoría, solo tres lugares estaban vacíos por ahora, iniciando desde el puesto continuo a Mei Terumi y sabía que pertenecían al famoso equipo 7.

La risa de Madara resonó por todo el lugar antes de escuchar nuevamente su voz:

—Ha pasado un tiempo Mayor Haruno; pero no ha cambiado realmente ¿verdad? Mi querido Sasuke por otro lado si distancia mucho a lo que fue, menos en una cosa y es respecto a usted.

Se detuvo, justo cuando el vaso de cristal se rompió en pedazos a manos de la Teniente Coronel, nadie realmente parecía interesado en el pequeño accidente, solo Fugaku Uchiha había dado una mirada de reojo antes de volver la mirada a ella. Los guardias en el lugar se apresuraron a recoger el desastre y entregaron un nuevo vaso a la mujer furibunda quién no despegaba sus ojos de ella.

—Sí usted no fuera tan buena en su campo, no le hubiera concedido la razón al chico y simplemente hubiera ordenado que la mataran hace mucho. La información en su poder es algo poco relevante, siendo un peón más, pese a que es bastante conocida. Además, no acepto traiciones y mucho menos de mis hombres y mujeres, yo mismo la hubiera degollado si hubiera tenido la oportunidad, pese a que sea una Haruno.

Su tono de voz había cambiado por completo, ya no era el mismo tinte jocoso de hace unos minutos. Ella lo sabía muy bien, Madara Uchiha la hubiera matado si hacía quisiera; sin embargo, prefirió jugar al gato y al ratón con ella a través de los años y ahora descubría la razón.

Si las miradas realmente mataran, Mei Terumi ya lo habría hecho unas cinco veces durante esos cortos minutos. Sakura volvió a sonreír, no se dejaría engañar. Nunca volvería a ser uno de ellos y cada persona sentada en ese lugar lo sabía.

Las puertas del auditorio se abrieron nuevamente, los ojos de Mei Terumi dejaron de observarla con ese odio y desagrado mal disimulado para ver al recién llegado, ahora el deseo había teñido sus orbes verdes y los siguió a cada paso hasta que llegó junto a ella. Sakura giró levemente su rostro para encontrarlo serio, la mano cerca de su frente realizando el saludo militar regular y la sonrisa de Madara acompañado de un leve movimiento de cabeza, indicándole que tomará su puesto.

El Mayor Uchiha pasó por delante de ella, sin mirarle ni una sola vez. La dicha de la teniente coronel no tenía cabida en aquel enorme lugar, después de escuchar durante unos largos minutos como su objetivo estaba cambiado en todos los aspectos, menos en lo que se refería a ella, la mujer con el que toda la base pensaría que tendría un futuro juntos.

Sakura observó a Sasuke subir los escalones y caminar justo hasta el puesto junto a Mei Terumi, la mirada de victoria que le había dirigido casi le provocó rodar los ojos. La mujer tenía poder y estaba ahí, sentada peleando con ella por un hombre que en ese momento era más claro de quién era, el Mayor Uchiha revisó los papeles unos segundos antes de volver su mirada y sonreírle a la Teniente Coronel quién sin prisa ni pena, coloco su mano izquierda sobre el brazo de él.

La mujer de cabellos rosas negó y dio un paso al frente, dispuesta a tomar su lugar, cuando la voz de Madara Uchiha la detuvo.

—No es necesario, Mayor Haruno. Dado que Sasuke tiene asuntos que resolver, acortaremos esta reunión y discutiremos el tema principal.—Aplaudió dos veces, las puertas a un costado se abrieron mostrando a una chica joven, delgada y llena de sangre. Su cabeza estaba cubierta por una lona sucia; pero ella lo sentía en su corazón, la respuesta al rostro aún cubierto detrás de los harapos mugrientos.

La sentaron en una silla de madera junto a ella, quién aún no podría salir de su asombro contenido. Las manos estaban sueltas, llenas de sangre y moretones, el corazón se le encogió un poco más y cerró los ojos durante unos segundos conteniendo la respiración, mientras los hombres de Madara revelaban al prisionero.

Exhaló paulatinamente, mientras sus músculos perdían fuerza y observaban aquellos ojos tan conocidos, ahora absortos ante la incredulidad de quién tenía delante de ella.

—Sakura.—Su voz parecía llena de esperanza al verla, tanto así que le rompió el corazón un poco más, cuando acercaron la bandeja con la jeringuilla y demás artefactos para realizar el procedimiento de inyección.

Todo el auditorio tenía sus ojos puestos en ella, la alegría en la voz de la prisionera había sido un error.

Un error fatal.

Que le perdonaran todos sus pecados, pasaría su próxima vida salvando las vidas que había arrebatado en está. «¿Qué karma estoy pagando?» preguntó en su mente, sin poder mirar un segundo más a la chica delante de ella, se acercó hasta la bandeja, tomando los guantes y preparando la jeringa. Dio una orden con la cabeza para que la sostuvieran, viéndola forcejar provocando que sus cabellos castaños, se despeinaran más.

Era raro no verla con sus dos coletas altas, sus ojos brillantes, ahora están acompañados de círculos oscuros y dolor. Además del particular el tono rosa en sus mejillas, había desaparecido. Se acercó hasta ella, probando que el líquido saliera. Procedió a desinfectar su brazo izquierdo, tomándolo con un poco más de fuerza para realizar la inyección.

No obstante, todo pasó demasiado deprisa para su incredulidad. El aire salió de sus pulmones y su espalda golpeo contra el suelo, mientras la jeringa caía al suelo y quedaba a la deriva. Volvió sus ojos a Moegi, quién de manera sorprendente, había podido deshacerse de los dos guardias de manera simultanea, mientras la pateaba a ella, los ojos morados habían perdido la esperanza y la lucha era lo único que quedaba.

Sakura intentó levantarse pese al dolor, buscando la jeringuilla en el suelo la encontró a unos metros más allá; pero Moegi estaba llevada por la furia, y lo único que tenía era su vida. Tomó a Sakura del brazo y rodeo su cuello con el brazo contrario, buscando el arma que portaba en la cadera. El peso desapareció y un metal frío se coloco contra su cien.

Todos habían quedado congelados en el lugar, la jeringuilla había sido retirada con prisa y puesto en una nevera portátil con signos de precaución, mientras que los demás guardias se posicionaron de manera estratégica apuntando hacía ellas.

La risa de jubiló inundo el lugar, Madara Uchiha siguió en su asiento, tomando lo que parecía ser un buen whisky mientras las miraba divertido.

—Nuestra prisionera tiene más talentos de los que parece, la ha entrenado bien, Mayor Haruno.—Él lo sabía, fue lo único que pudo pensar Sakura, sintiendo el sudor en su cuello.

«Nunca vaciles frente a tus enemigos, Moegi. Ellos usaran eso para matarte» le había murmurado hace un tiempo atrás, cuando había comenzado a entrenar a los más jóvenes. Sobre todo, las chicas, quiénes eran violadas después de ser capturadas, sabía que muchos se hacían a la vista gorda porque ¿a quién le importaba una zorra rebelde?»

—Lo siento Sakura—La escuchó susurrar sobre su oído derecho, mientras rodeaba con más fuerza su cuello y presionaba el arma en su cabeza. «La he entrado bien» se rió para sus adentros, pese a la situación.

La tensión incrementaba a cada segundo, y la felicidad de Mei Terumi parecía no tener cabida en su cuerpo, con los ojos verdes fijos en los suyo, la observó beber con satisfacción su copa.

¿Sería posible? Los hombres que estaban con ella no eran de Madara, si no de ella…eso explicaría un poco la facilidad con la que Moegi derrumbó a ambos sin mayor pelea. La teniente coronel la quería muerta y qué mejor manera, Naruto había estado en lo correcto.

—Escuchen todos, no lo diré dos veces.—Miró a cada uno de los asistentes en la sala, todos los presentes con el ceño fruncido, los soldados de rango menor apuntándoles desde todos los ángulos.

Por otro lado, Sasuke estaba levantado de su asiento, con la expresión intacta de no ser por sus expresivos ojos negros, rebosantes de enojo ante lo ocurrido. La Haruno miró sus manos fuertemente apretadas y enguantadas con cuero.

—Soltaré a Sakura; pero me deben liberar, al igual que mis compañeros. Nadie nos seguirá, de lo contrario, la mataré…

Los ojos de Sasuke se fijaron en los verdes de ella, y después viajaron durante un breve segundo hasta Madara con esa expresión de burla en sus ojos y la ira burbujear en lo más profundo. La mujer de cabellos rosas lo sabía e intentó de alguna manera, soltarse de su captora, tratando de reducirla para que todo volviera a su causé.

—No se mueva Mayor Haruno, no dudaré en atravesarle la cabeza. No tengo nada más que apostar que mi vida—murmuró, hundiendo un poco más el arma en el cuello de la chica.

Esperando a que ella obedeciera, caminaron lentamente hasta la salida bloqueada. Moegi era un poco más alta que Sakura, a pesar de su edad; por lo cual, no presentaba ninguna dificultad tenerla en calidad de rehén.

—Quítense—ordenó a los guardianes en la salida principal; pero ninguno se movió de su posición, apuntando hacía ellas.

El sonido de la silla rasgando el suelo volvió la atención de todos hacía un punto en el auditorio, el Mayor Uchiha se había desabrochado su gabardina y el gorro yacía a un costado, despreocupado bajó las escaleras, mientras una mano pálida con las uñas rojas intentaba detenerle. Sasuke miró por unos segundos a la Teniente Coronel Terumi y sacudió su extremidad lejos de ella.

Siguiendo su camino hasta quedar delante de la prisionera y su nueva rehén. Una pequeña señal con su mano y Moegi preparó su cuerpo, sin soltar a la Haruno siguió apuntando a su cabeza, ahora con el agarre más fuerte sobre su cuello.

El oxígeno parecía haber mermado de manera ridícula y la mujer de cabellos rosas, sentía que todo comenzaba a dar vueltas. Sasuke rió al ver tal acción y negó con la cabeza antes de hablar:

—Sabes chica, tienes agallas; pero claramente, estás en el bando equivocado—Terminó sacando su propia arma y apuntó de manera certera, el disparo resonó en todo el lugar. La sangre tocó la mejilla de Sakura y empapó su cabello con ese olor a hierro.

El brazo que la mantenía prisionera cayó junto al arma y el cuerpo cayó sin ceremonia sobre el suelo del auditorio, el silencio se prolongo por unos largos minutos; mientras todos trataban de asimilar qué había sucedido hace poco.

Sasuke Uchiha era conocido por su puntería sin igual y hoy lo había demostrado. Sakura giró un poco su cuerpo, observando los ojos ahora sin vida de quién una vez fue su aprendiz. El dolor ser vertió sobre su corazón y las lágrimas se acumularon en sus ojos, los cerró unos momentos, no podía llorar.

Un cuerpo caliente contra el suyo, el olor tan conocido que nunca olvidaría.

—No es momento de llorar, Haruno. Si no quieres que te maten a ti, sigue haciendo tu trabajo.—La advertencia leve, como una buena amiga. Sasuke tomó su mano y giró enfrentándose a todos en el auditorio.

—Saquen ese cuerpo de aquí y que entre el siguiente, no tenemos todo el día—ordenó el General Fugaku, mirando el cuerpo despectivamente.

Las puertas a un costado se abrieron de nuevo, ahora los gritos y sollozos de una voz demasiado conocida para ella, el Uchiha apretó su agarré y ella cerró los ojos respirando profundo.

—¡Moegi! ¡Dios mio, Moegi!—Eran los gritos continuos, tan dolorosos que su alma estaba llorando lágrimas de sangre ante el momento; pero su rostro estaba impasible y totalmente inexpresivo.

—Ya haz visto de lo que el Mayor Uchiha es capaz, si no quieres terminar como tu compañera y dejar a los demás chicos de tu grupo a su suerte, es mejor que seas un buen prisionero—señaló Madara el cuerpo sin vida de la joven siendo arrastrado fuera del lugar. Como si no fuera nadie, como si no valiera nada.

Konohamaru miró al hombre, después dejó sus ojos sobre Sasuke y sobre ella. Sus súplicas cesaron y el sentimiento de odio se precipito a ella como un golpe certero, los ojos eran la ventana del alma y nunca mentían.

Lo observó caminar en silencio y tomar lugar en el asiento de Moegi. Los chicos que aún quedaban de su grupo lo tenían solo a él y lo sabía perfectamente, su único guía en el infierno terrenal que habían creado los Uchiha. Se sentó como en su propia casa y la miró detenidamente, el Mayor Sasuke liberó su mano y la empujó en su dirección.

Ahora eran los hombres de Sasuke quien rodeaban a la prisionera y le apuntaban con sus armas, Sakura tomó la jeringuilla, desinfectó e insertó sin muchas ceremonias. Konohamaru inhaló con fuerza y cerró los ojos, intentando ignorar todo y a todos.

Madara Uchiha rió con gracia y aplaudió mirándola desde su lugar.

—Es hora de retirarse, el Mayor Uchiha tiene una misión y deben limpiar el lugar del hedor.—Miró por última vez a Konohamaru antes de salir, mientras que el chico era escoltado de nuevo fuera de su vista.

Mei Terumi se detuvo al ver que ninguno de ellos salía del recinto junto a los demás; sin embargo y de manera sorprendente, se quedó callada y caminó junto a los demás mandos, no sin antes dirigir esa mirada cargada de odio y celos hacía ella. Era sin duda, una mujer peligrosa.

Por otro lado, Konohamaru protagonizo un leve momento de lucha contra sus guardias; pero se rindió al sentir el arma en su cabeza. No podría despedirse de Moegi, por lo que dejó sus ojos llorar ríos de lágrimas antes de que la puerta se cerrara y nunca más la viera de nuevo. Su gritó de dolor atravesó las gruesas puertas de metal y Sakura cayó al suelo, al sentir sus piernas débiles.

Sasuke había observado todo el proceso como un tercero. Dando una pequeña orden para que los hombres se retiraran por un momento, avanzó hasta quedar frente a ella y se agachó para comprobar que estuviera bien.

—Haruno.—La llamó débilmente.—Sakura.—Insistió al no ver respuesta de ella.

La zarandeó con fuerza, para que levantara su cabeza y lo mirara, ahora sus ojos verdes estaban en él.

El dolor en su mirada era desgarrador y sus lágrimas parecían no hacer justicia a todo lo que había sucedido unos minutos atrás. ¿Por qué llorar delante del enemigo?

Porque eso era Sasuke.

A pesar de estar en el mismo bando, realmente ya no lo estaban.

— ¿Por qué, Sasuke? Era inocente…

—¿Lo era?—preguntó el Uchiha, observando las lágrimas caer contra la mano pálida de la Haruno.

—Era una niña que apenas estaba comenzando a vivir, todo lo que hizo, es producto de esta guerra…

—Pero no era inocente, Sakura. Hace mucho dejo de serlo…El día en que entró por esas puertas, le quitaron todo y lo único que le quedaba era su vida, que tampoco era suya. Madara Uchiha había puesto sus ojos en ella y lo sabes. La decisión de hoy fue bastante fácil: tú o ellos—contestó el Uchiha, observando cómo se incrementaba el llanto. La conocía y seguramente, se estaría echando la culpa de todo.

Dejó que llorará un poco más, ya que después de salir de ese lugar. No podría hacerlo y aún quedaba un largo camino por delante, observando su rostro hinchado por el llanto, los gemidos de dolor comenzaron a cesar.

—Me voy de viaje, Sakura—dijo mirando esos ojos verdes.

— ¿Por qué me dices esto, Sasuke?—preguntó un poco desorientada, sintiendo la mano del Uchiha tomando la suya.

—No hagas alguna estupidez de la que te arrepientas después, Naruto sigue vivo por ti y Mei Terumi no dudará en matarte.—La miró detenidamente, estudiando sus reacciones.

— Tu amante, claro. No te preocupes, Sasuke; no tengo ninguna intención en atravesarme en su camino.

—No lo hagas, si quieres vivir un día más y salvar a los que amas.—Se acercó un poco más a ella, soltando su mano. Sakura sostuvo la respiración cuando sintió los dedos desnudos de él, tocando la pequeña cicatriz en su rostro, producto de la bala en la cafetería.

—Gracias—murmuro por lo bajo después de unos minutos. No era por sus palabras ni mucho menos, él había salvado a Moegi de algo mucho más oscuro y horrible, caer a manos de Madara Uchiha iba más allá de los horrores que podría poner en palabras.

Sus orbes negros fijos en ella antes de retirar su mano de manera apresurada. Se levantó y giró sobre si mismo, colocándose nuevamente el guante de cuero, lo vio cuadrar sus hombros y observarla por encima del hombro.

—Cuídate, Haruno.

Fue lo último que susurró antes de marcharse por la puerta principal y dejarla ahí. Tenía que recomponer su mente y cuerpo pronto, era una guerra y cualquier fisura era una ventaja para el enemigo.

Cerró los ojos meditando durante unos largos segundos «tenía que luchar, después lloraría» pensó, levantándose y saliendo del auditorio en dirección opuesta al Mayor Uchiha.


¡muchísimas gracias a todos los que aún siguen la historia! Espero que les gustará este nuevo capítulo!

Así que sigan pendientes a las actualizaciones!

Zhang.