Esta es una traducción hecha por Fanfics Twilight.

La historia original le pertenece a Robicorn, en el perfil encontrarán el link de la historia en inglés.

Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a Robicorn.

Este fic contiene lenguaje adulto, y escenas de sexo explícito, los menores que lean esta historia quedan bajo su responsabilidad.

Traductoras de este FanFic: Nora Chechi Valdez Gomez/MarceStylo/Diana Mendéz/Flor Amado/Mary Cocco/Regina admi Fanfics Twilight

Este capítulo fue beteado por Miry Alvarez Rodriguez

Re-editado: Mercedes Mejía


Hola lectoras ¿cómo están? Habemus capítulo, cada vez más calientito. El señor pastorcito Edward, anda calentando motores, veremos cuando arranca con la palanca de una vez. Bella se está derritiendo por lo pronto. Disfruten este cap, que esta muuuuuuuy interesante ;)

Mordiditas

Regina


Capítulo IX

Prendados del momento

Bella's POV

―¿Qué quieres saber exactamente? ―le pregunté a Edward, desesperadamente deseando en mi interior que no hiciera la misma pregunta que evité anoche mientras hablamos por teléfono.

―Bella, solo quiero saber cuán cercana es tu relación con él… y qué hacen cuando están juntos… ―Edward dejó la frase en el aire, se le estaba haciendo difícil terminar su idea.

―Solo pasamos el rato ―dije simplemente. Rogué a Dios que Edward dejara las cosas así. Entonces, él comenzó a halarse el cabello y este gesto me dio el indicio de que mis plegarias no serían escuchadas.

Respiró hondo y dijo: ―Bella, cuando yo beso a una chica es porque la considero como alguien muy importante para mí. Para otra gente es probable que un beso no signifique nada, pero para mí es algo muy importante. Me gustaría saber dónde estamos parados en nuestra relación, ya que no soy tan ciego ni tan ingenuo para pensar que lo que tienes con Jasper es completamente platónico.

Dios… no quería hablar. Todo lo que deseaba en ese momento era devorarlo. Solo quería sentir cada pulgada de su cuerpo pegado al mío.

Me incliné para besarlo, esperando que una vez que lo hiciera se olvidara de todas las preguntas que no me animaba a contestar. Desafortunadamente, suave me empujó antes de que mis labios tocaran los suyos.

―Bella, por favor, hablemos sobre esto ―parecía estar un poco frustrado.

―Está bien, Edward, ¿qué quieres saber? ―me rendí, ya que no quería que Edward se enojara más de lo que estaba.

―¿Qué papel juega Jasper Hale en tu vida?

―¿Realmente quieres saber la verdad? ―Tenía una última esperanza de que cambiara de parecer sobre averiguar todos los hechos.

―Sí ―respondió, asintiendo con la cabeza.

―Solo recuerda que fuiste tú quien trajo este tema a colación. ―Realmente no sabía por dónde empezar, pero quería finalmente superar esto. Por favor Dios… ¡Que esto salga bien!―… Jasper me conoce mejor que nadie. Él es una de las pocas personas en las que confío. Siempre sabe qué decir o qué hacer para calmarme o hacerme reír. Nunca tengo que decirle como me siento, él lo sabe siempre, es como si estuviéramos conectados de alguna manera; cuando estoy feliz, él está feliz, cuando yo siento dolor, él también lo siente.

Esa era la verdad. Jasper y yo en verdad parecíamos estar conectados de alguna manera. Nosotros solo nos comprendemos el uno al otro―. Es muy protector conmigo y no deja que nadie hable mierda sobre mí. ―Miré a Edward y parecía un poco confundido, por lo que supe me iba a tener que explicar más claramente y con más detalles.

―Parece un muy buen amigo ―dijo simplemente, no queriendo presionarme para que hablara sobre cómo pasé mi primer año como «la fácil chica nueva».

―Sí, lo es ―respondí, orando para que Edward finalmente terminara con el tema. Desafortunadamente, hoy era un día en el cual mis plegarias no iban a ser escuchadas.

―¿De qué te protege? ―Mi estomago se revolvió en el momento en que esa pregunta salió de sus labios.

―No soy ningún ángel, Edward. Hubo un tiempo en el que no tomaba las mejores decisiones para mi vida. Cuando llegué a Winchester, Renée era poco estricta conmigo, nunca me cuestionaba sobre qué era lo que estaba haciendo o a dónde iba. Cuando nos mudamos aquí empecé a salir con este chico de cuarto año de preparatoria llamado James. ―En ese momento, vi a Edward tensarse cuando dije ese nombre. Me pregunté ¿por qué? Entonces decidí que le preguntaría más tarde.

»James era divertido, me llevaba a las mejores fiestas que tenían los barriles de cervezas más grandes. Tenía las mejores pastillas y la mejor hierba. ―Miré hacia arriba para evaluar la reacción de Edward sobre la reciente admisión de mis actividades extra curriculares de chica mala. No parecía sorprendido, entonces, supuse que conocía a James.

»James me empezó a presionar para tener sexo. No habíamos estado saliendo hace mucho tiempo, quizás un mes y entonces cedí. Después de eso me dejó y no me habló nunca más. Sin embargo, eso no le impidió contárselo al resto de la escuela. ―Ahora venía la parte de la que tanto temía hablar.

»Durante mucho tiempo, todas las chicas de mi escuela hablaron mierda sobre mí porque todos los chicos me daban toda su atención. Supongo que ellos esperaban fácilmente acostarse conmigo, por todas las cosas que James había dicho sobre mí. En ese punto supongo que ya lo había hecho, es más, también dormí con tipos desconocidos en fiestas y esa mierda. Tuve que aguantarme un montón de indeseados toqueteos, nalgadas e insinuaciones sexuales. ―Apenas tuve la fuerza para terminar la oración. Podía sentir las lágrimas acumulándose en mis ojos, amenazando con rodar por mi mejilla en cualquier momento. Traté de no parpadear para no derramarlas mientras continuaba contando mi pasado para llegar a mi situación presente con Jasper.

»Mi vida era un infierno en la escuela, hasta que Jasper apareció. Él es muy popular en la secundaria de Winchester, la gente lo escucha y sus amigos lo respetan. Entonces, cuando él me tomó bajo su protección, todos dejaron de decir mierdas sobre mí, saben que no deben meterse con uno de sus amigos, especialmente conmigo. No dejaba a nadie llamarme puta o que me dieran una nalgada o lo que sea. Creo que de alguna manera él me salvo... ―Edward se acercó y secó una lágrima que rodaba por mi mejilla.

―Está bien, Bella, no te preocupes. No te voy a juzgar… ―Una pequeña sonrisa se dibujó en la cara de Edward, dándome fuerzas para terminar.

―Después de mi pesadilla con James, realmente no quería repetir ese incidente. Tampoco deseaba ser la puta del colegio que dejaba a los chicos cogerme. Jasper no aguantaba al grupo de admiradoras del equipo de baloncesto, ellas siempre lo seguían como cachorras perdidas, así que un día, Jasper y yo pensamos que sería lo mejor para ambos, que nos ayudáramos mutuamente. Tú sabes… algo como amigos con derechos… ―cerré mis ojos y los apreté fuerte, ya que no quería ver la reacción de Edward hacia la frase que habíamos adoptado para definir nuestra relación. Afrontémoslo, no había manera de endulzar la verdad, solo era sexo casual.

Cuando finalmente abrí mis ojos, Edward se veía tan aturdido.

—Como ya te había dicho, Edward, no soy ningún ángel. Entiendo si tú… ―no pude terminar la frase porque Edward me hizo callar.

―¿Puedo preguntarte por qué tú y Jasper tomaron la decisión de estar juntos de esa manera? Es solo que, yo creo que el sexo es sagrado y debe ser resguardado para el matrimonio. Pero no te preocupes, no estoy aquí para sermonearte, solo me gustaría… ¿me entiendes? ―me preguntó vacilante.

―Me gusta el sexo. El sexo es divertido. No me crie en un hogar cristiano. Así que, para mí, el sexo es solo sexo, no creo que haya algo extraordinario al respecto. Yo entiendo que el sexo es importante para algunas personas, pero no para mí, realmente no entiendo por qué es un asunto tan importante el no tener sexo. Aunque comprendo que tener relaciones debería ser un acto íntimo con una persona en quien confíes y le tengas cariño. Bueno, en realidad confío en Jasper y además le tengo mucho aprecio, no tengo ninguna duda que Jasper se siente de la misma forma con respecto a mí. No estamos enamorados, lo hacemos porque es fácil y tiene sentido para nosotros.

No puedo creer que dije todo eso en frente de Edward. ¿Realmente tenía tantas ganas de arruinar las cosas con él? Realmente me gusta Edward, no quería que le gustara alguien que no sea yo. Deseaba gustarle por como yo era, no por una versión mejorada de mí solo para complacerlo. Todavía estaba preocupada, quiero decir, simplemente le dije al chico que tuve sexo por diversión. Ahora debe pensar que solo estoy jugando con él. ¿Qué diablos está mal conmigo?

Edward no habló inmediatamente después de que respondí sus preguntas, solo se sentó al otro extremo del sillón. Ni siquiera me miraba, sus ojos estaban pegados al piso y sus manos despeinaban su cabello. Estaba segura de que querría terminar todo lo que había entre nosotros luego de mi revelación, no había ninguna oportunidad de que un chico como él quisiera estar con alguien como yo.

Momentos después finalmente rompió el silencio.

―¿Cuándo fue la última vez que tú y Jasper…? ―Debe haber estado bromeando conmigo. ¿De verdad quería saber cuándo fue la última vez que Jasper y yo tuvimos sexo?

Supuse que podría mentirle y decirle que no lo habíamos hecho hace mucho tiempo. La única cuestión era… que no quería mentirle.

―No desde que nosotros nos besamos. ―Esa era la mejor respuesta que se me podía ocurrir en el momento. Era mucho mejor, ya que la otra era básicamente decirle que le había dado una mamada a Jasper cuatro días atrás… que por cierto fue el primer día en que lo conocí.

―Porque si vamos a empezar una relación, Bella, necesito saber si sientes lo mismo que yo.

―¿Y cómo es que te sientes Edward? ―Necesitaba que fuera más específico y claro sobre sus sentimientos.

―Siento que no te quiero compartir con nadie más…

Creo que mi corazón se detuvo luego de lo que oí. Por un momento, realmente pensé que él no me quería más. Mi corazón estaba lleno de alegría porque Edward todavía deseaba estar conmigo luego de saber sobre mi pasado.

―Yo tampoco quiero compartirte ―le dije honestamente mientras él me atraía hacia su pecho. Levanté mi vista hacia él y le sonreí.

―Bella, sé que todo sobre nuestra relación es complicado en estos momentos. Pero la verdad es que solo estoy aferrándome al momento aquí. Estoy asustado por cómo va a terminar esto para ambos. La verdad es que no sé en lo que me estoy metiendo contigo. En realidad, nunca sentí esto por nadie, todo lo que sé es que me estoy involucrando profundamente en esta relación y eso me asusta… pero estoy dispuesto a hacerlo. Estoy listo para sumergirme más en lo profundo de lo desconocido y arriesgar todo por una oportunidad de ser feliz contigo. Solo necesito saber si tú estás conmigo en esto.

―Estoy contigo en esto, Edward… ―susurré sinceramente. Me atrajo hacia su pecho nuevamente y besó mi frente.

Edward tenía razón, todo sobre nuestra relación era complicado, de una forma u otra había una gran posibilidad de que lo nuestro no resultara. Pero, como él dijo, estoy dispuesta a arriesgarlo todo, por primera vez en mi vida voy a correr el riesgo de poder salir herida solo para poder estar con Edward.

No dijimos nada después de eso. En realidad, ninguna palabra necesitaba ser pronunciada, después de todo lo que habíamos hablado necesitábamos silencio, y efectivamente este silencio era reconfortante. Yo me quedé entre sus brazos unos minutos más, escuchando su respiración. Este momento era realmente perfecto, estábamos en nuestra propia burbuja y no había nada que pudiera impedir nuestra felicidad.

Después de lo que parecieron horas sentados, disfrutando de estar en los brazos del otro, Edward rompió el silencio.

―Solo para que sepas… tú eres un ángel. Tú eres MI ángel. ―No pude evitar reírme cuando escuché cómo me había llamado. ¿Sería cierto? ¿Realmente él me consideraba un ángel? Wow. ¿Estaba Edward ciego? No, también podría ser que fuera sordo, ya que no hay ninguna posibilidad de que luego de lo que le conté me siga llamado ángel. ¿Acaso no habría escuchado todo mi relato?

―¿Qué? ―me preguntó. Debe haber notado que estaba confundida.

―Te das cuenta que me llamaste ángel, ¿verdad? ―le dije.

―Sí… ¿y? ―Seriamente creo que no escuchó la parte en la que yo le contaba que había sido una puta.

―¿Has escuchado todo lo que acabo de decir?

―Sí, Bella, te escuché. Si es por eso que piensas que no eres un ángel, entonces estás equivocada, veo a través de ti, Bella Swan, actúas muy ruda para evitar salir herida, pero la verdad es que tu personalidad no es completamente de esa forma. Aunque tú no lo admitas, yo sé que eres amable, desinteresada y más frágil de lo que crees. Eres una hermosa persona, Bella… tú eres MI ángel…

No pude controlarme más, sus palabras llegaron a mi corazón y la necesidad de sentir su cuerpo cerca del mío estaba comenzando a quemarme. Me había estado aguantando desde que lo vi en el auto más temprano, pero hasta aquí había llegado, no me pude resistir más.

Tiré mi pierna sobre su regazo, me senté a horcajadas sobre él y comencé a besarlo… profundamente. Abrí mi boca un poco más y suavemente introduje mi lengua en su boca, hasta que la punta de la mía se encontró con la de él. Entonces, mi lengua comenzó una batalla de dominación contra la suya y lo oí gemir en mi boca. Edward separó sus labios de los míos y por un segundo pensé que quería detenerse de nuevo, pero entonces sentí sus labios de nuevo sobre mi piel, solo que esta vez él había ido más abajo. Edward empezó a besar y chupar mi cuello, yo no pude evitar gemir por la intensa sensación que sus labios producían en mi cuerpo. Me senté más recta, presionando mis pechos justo debajo de su cara y él gruñó.

Moví mi boca a su oreja y la mordisqueé un poco mientras que le susurraba «me haces mojarme tanto». Lo sentí ponerse duro debajo de mí y lentamente comencé a mecerme sobre su erección en busca de algo de fricción entre nuestros cuerpos. Cada vez que movía mi cadera él gemía y yo también, sus manos estaban en mis caderas, pero mientras llevaba una de ellas hacia mi nuca, su mano rozó el costado de uno de mis senos. Jadeé y volví a atacar su boca. Me alejé y comencé a sacarme mi blusa.

―Bella, ¿qué estás haciendo? ―me preguntó Edward, respirando con dificultad, mientras bajaba mi blusa y miraba mi estómago y mi pecho que estaban descubiertos―. No es que esté en contra de ver tus pechos. Realmente quiero verlos, solo que no quiero apresurar las cosas entre nosotros.

―Entiendo ―dije mientras restregaba mis caderas de nuevo contra su erección y suavemente dejaba besos a lo largo de su mandíbula.

Honestamente, yo quería ir más lejos de lo que estábamos haciendo, pero de nuevo, no quería forzarlo a hacer algo que no quería y en consecuencia incomodarlo. Además, todo lo que habíamos hecho esta noche era más de lo que esperaba.

Algo debe haber llamado su atención, ya que me sujetó la cadera y me detuvo para que me quedara quieta.

―Ángel, ¿qué es esto? ―Edward preguntó mientras subía mi blusa, mostrando una pequeña parte del tatuaje que me había hecho unos meses atrás.

―Una frase con la cual me siento identificada. ―No pude evitar decir esto sin sonreír. El tatuaje empezaba en la parte baja de mi hueso pélvico izquierdo y terminaba en el hueso pélvico derecho. No era muy ancho, solo era largo y estaba ubicado lo suficientemente bajo para cuando quisiera esconderlo de Renée. Dios sabe que, si ella se enteraba de la existencia de mi tatuaje, se volvería loca y de seguro no solo me regañaría. Solo se notaba un poco cuando usaba jeans bajos o la parte inferior del bikini.

Edward pasó sus dedos a lo largo de la frase tatuada mientras al mismo tiempo la leía en voz alta. ― ¿Sabes cuál es el problema de la vida real? No hay música de suspenso.

Él me miró con una expresión como diciendo «¿Qué mierda?». En realidad, sabía que él estaba pensando en el qué quería decir con esta frase, pero no utilizaría la palabra «mierda». Pero no sabía la palabra correcta que usar en lugar de «mierda». ¿Carajo? No. ¿Rayos? Sí, esta palabra era definitivamente una que él podría utilizar. Él me miró como diciendo «¿Qué rayos?».

―¿Qué? Esta mierda es graciosa y cierta ―dije en un tono de voz más elevado del que pretendía.

―Debo admitir que es bastante sexy…

―Así que sexy existe en tu vocabulario. Estaba empezando a preguntarme si existía en tu buen vocabulario. ―Bromeé con él.

―Cuéntame sobre tu tatuaje ―me preguntó.

―Bueno, un día, Jasper y yo estábamos viendo The Cable Guy, fumábamos marihuana. Algo muy gracioso sobre Jasper cuando se droga es que se pone filosófico y toda esa mierda; entonces en la película dijeron esa frase y nosotros empezamos una discusión profunda sobre arriesgarse y no tener miedo a lo incierto. En la vida real no existe la música de suspenso, tienes que arriesgarte y aprovechar la oportunidad. ―Mientras hablaba dejé que mis manos vagaran a lo largo de su pecho. Se sentía tan fuerte y también podía decir que sus músculos estaban algo definidos. En ese momento, sentí que me mojaba más.

»De cualquier manera ―continué, ya que no quería perder el hilo de la conversación―, treinta minutos después, solo comenzamos a reírnos a carcajadas porque ambos nos sentíamos identificados con esa frase. Jasper siempre había querido hacerse un tatuaje, y como siempre hacemos todo juntos, fui con él y me hice esto. El tatuaje me hace sonreír porque representa mi actitud y también me recuerda a mi mejor amigo.

―Encaja contigo ―simplemente admitió―. ¿La tienda del tatuaje en la cual te lo hiciste era segura y limpia? ―me preguntó preocupado.

―Por supuesto, Edward. Tuve que sacar a relucir mi credencial falsa ―dije orgullosa.

―Debería haber sabido que tenías una credencial falsa. ―Solo encogí los hombros y pasé mis dedos por su cabello despeinado y por su pecho.

―¿Qué haces normalmente los viernes por la noche? ―le pregunté.

―¿Estás tratando de preguntarme si tengo planes para mañana, Ángel?

―Sí, supongo que lo estoy haciendo.

―Tengo planes, pero puedo cancelarlos si tú quieres. ―Estaba de alguna forma decepcionada por el hecho de que no iba a poder pasar la noche del viernes con él. Pero no quería que cancelara sus planes por mí, entonces hice mi mejor intento para disimular mi decepción.

―No, está bien. ¿Qué vas a hacer?

Edward me frotó los brazos dulcemente y me besó la nariz.

―Si quieres, podrías unirte. No me siento cómodo llevando a una menor a un bar, pero creo que no debe ser tu primera visita a uno… ¿estoy en lo cierto?

―Sí, lo estás ―le dije―. Nunca esperé que fueras el tipo de hombre que frecuenta bares.

―Realmente no lo soy, solo voy cuando me invita mi amigo Robby.

―¿Por qué vas por él? ―le pregunté.

―Después de que me gradúe de la secundaria pasé mi verano en Inglaterra, mientras estaba allí, conocí a Robby. Realmente nos llevábamos bien ya que teníamos los mismos intereses, y además nos divertimos juntos; cuando me fui, seguimos en contacto. Es más, intercambiamos correos electrónicos y llamadas telefónicas de vez en cuando. Él ha estado viniendo a los Estados Unidos para hacer algunas giras en los bares y otras cosas, le dije que iba a ir a verlo, es muy talentoso.

―¿Tú bebes? ―le pregunté, porque este chico estaba lleno de sorpresas.

―Tomo una cerveza o dos. Nunca he estado borracho, no creo que sea un pecado tomar un vaso de vino o de cerveza de vez en cuando, pero no en exceso… No habrá nadie allí que me conozca como Edward Cullen, el rockero cristiano, por lo que puedes venir conmigo… ―¡Sonaba como si pensara que yo le iba a decir que no! ¿Acaso estaba loco?

―No tienes que preguntar, Edward, me encantaría ir ―le dije sonriendo.

―Grandioso. Entonces, ¿te puedo pasar a buscar cerca de las ocho?

―¡Seguro! Eso estaría genial ―dije en un tono demasiado ansioso.

Estaba emocionada, no podía esperar a pasar la noche del viernes con Edward… solos. Jasper dijo que tenía planes mañana al igual que Renée, eso significa que Edward y yo podríamos volver a casa luego del bar y tenerla toda para nosotros. Además, la idea de Edward en un bar también me emocionaba.

―Nena, se está haciendo tarde. ¿No tienes que levantarte temprano para ir a la escuela mañana?

Miré mi reloj y vi que era casi medianoche. Todavía podía irme a mi casa a esta hora, pero prefería quedarme con Edward.

―Sí, tengo que levantarme temprano, pero prefiero quedarme contigo. ¿Me puedo quedar? ―le pregunté con mis ojos de cachorro y agregué, «por favorcito».

―No puedo negarte nada, Bella ―admitió Edward. Ya tenía a este chico comiendo de mi mano.

―Gracias, bebé ―dije emocionada mientras me bajaba de su regazo―. Igual ya tengo que entrar a escondidas a casa. ¿Realmente importa si es a la una o a las seis de la mañana? ―le pregunté.

―Supongo que no, pero no me siento cómodo durmiendo en una cama juntos, por eso es que puedes tener mi cama y yo…

¡Diablos, no! No lo dejé terminar porque no había manera de que durmiera sola en su cama, sin él.

―Está bien…. Tú no quieres compartir la cama, ¿verdad? Entonces podemos compartir el sofá. ―Lo dije de una manera que no dejaba lugar a discusión. Pero estaba segura que no sería suficiente, entonces saqué a relucir mi mejor carta: La empatía―. Solo vamos a dormir, Edward, te lo prometo. No vamos a hacer nada de lo que tú no te sientas cómodo, solo quiero sentir que me abrazas, nunca he estado con un chico que solamente me haya abrazado. ―Era cierto, ya que con Jasper nunca nos abrazábamos luego de follar.

―Está bien ―Edward suspiró derrotado. No quería estar alejada de él, mis sentimientos ya eran muy intensos, y eso me hacía sentir asustada.

―Voy a ir a buscar una almohada y un cobertor. Mi mamá siempre me compra cepillos de dientes extra y deberían estar en algún lugar por aquí. Te buscaré uno. También puedes usar mi baño para… tus cosas de chica. ―Me agarró la mano y me guio hacia el piso de arriba. Entramos en su habitación y vi que estaba muy limpia, además, parecía más grande que mi propia habitación.

Edward me pidió que lo esperara mientras buscaba las almohadas, los cobertores y mi cepillo de dientes. Me tomé mi tiempo examinando su habitación mientras él no estaba. Caminé alrededor de la habitación y vi que no tenía nada realmente especial, era la típica habitación de un chico, excepto, por supuesto, por La Biblia. Además, tenía algunas guitarras colgadas en la pared y pasé mi mano por una de ellas. Edward volvió a los pocos minutos y me entregó mi nuevo cepillo de dientes.

Me sonrió y me señaló donde quedaba el baño. Mientras me giraba y le daba la espalda para alejarme, pasó algo que nunca pensé que sería posible. Edward Cullen me dio una palmada en el culo.

¡Santa Madre de Dios! Me dio una palmada en el culo. El señor Inocencio Edward Cullen acaba de darme una palmada en el culo. Jadeé y me giré para mirarlo, claramente sorprendida por lo que había hecho.

―¿Acabas de darme una nalgada en el culo?

―Sí, lo siento. No sé qué es lo que me sucedió, simplemente se veía tan… bien ―parecía estar un poco avergonzado. Yo le sonreí.

―¿Entonces eres el tipo de hombre que se fija más en el culo de las mujeres que en sus pechos? Me gusta ―dije mientras me alejaba para ir al baño. Me cepillé los dientes y puse mi cepillo en el contenedor, me quedé unos minutos más arreglándome para lucir hermosa para Edward. Sé que esta noche solo estaríamos durmiendo, pero igual deseaba verme hermosa para él, aunque estuviera durmiendo.

Cuando salí del baño me sorprendí con lo que vi, encontré a un dios sin camisa del otro lado de la puerta. Me ruboricé cuando se puso su camisa.

¡Gracias, Dios!

―Lo siento ―murmuré. No sabía si él se sentía cómodo ya que lo había visto con el pecho expuesto.

―Está bien, Bella, cuando voy a nadar no uso camisa en público, no sé si tú me entiendes ―bromeó Edward, dándome una sonrisa torcida. Edward caminó hacia su cómoda y buscó unos bóxers y una camiseta para mí.

―Aquí tienes esta ropa si quieres dormir en algo más cómodo ―él me dijo, entregándome la ropa.

―Gracias ―le dije mientras me sentaba en su cama y sacaba mis botas. Me levanté y me deshice de los botones de mi falda. Sabía que Edward estaría incomodo, pero si alguna vez quería tener sexo con él, iba a tener que ser un poco más provocativa. Dejé caer la falda al piso y me puse el boxer, tratando de lucir sexy mientras lo hacía. Entonces, miré hacia Edward y parecía abatido. Empezó a balbucear «uh» y «uhm». Me di cuenta que estaba tratando de mirar hacia otro lado, pero él odiaba el hecho de que no podía encontrar la voluntad para alejar su mirada de mi strip tease.

―Está bien, Edward, en realidad, esto es más o menos lo que uso cuando nado en público, no sé si tú me entiendes ―le dije para calmar su culpa de que me había visto desvestirme.

Estaba usando un panty a media nalga de color blanco con encaje negro alrededor de la parte inferior. Cuando saqué mi blusa, Edward pudo ver el resto de mi sostén. Lo que menos quería era darle a Edward un ataque al corazón, entonces me puse la camiseta primero y luego me saqué el sostén. Él sacudió su cabeza y murmuró algo sobre que yo iba a ser su muerte.

Edward agarró la almohada y el cobertor y me guio al piso de abajo. Era un poco más de medianoche, entonces puse mi alarma en el reloj de mi celular a las cinco de la mañana, dándome suficiente tiempo para escabullirme por mi ventana antes de que Renée se despertara a las siete.

Edward tiró la almohada en el sofá y se acostó dándole la espalda al respaldo. Entonces, también me acomodé y me acurruqué a su lado. Él me besó en los labios y la nariz, mientras quitaba unos cabellos de mi cara. Le ayudé a taparnos con el cobertor y envolví una pierna sobre su cadera.

―Buenas noches, Ángel ―susurró Edward mientras me daba un último beso en la frente.

―Buenas noches ―dije mientras olía mi nuevo aroma favorito.

Tal vez me equivoqué después de todo… A lo mejor hoy sí era un día en el cual mis plegarías fueron respondidas.