Esta es una traducción hecha por Fanfics Twilight.

La historia original le pertenece a Robicorn, en el perfil encontrarán el link de la historia en inglés.

Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a Robicorn.

Este fic contiene lenguaje adulto, y escenas de sexo explícito, los menores que lean esta historia quedan bajo su responsabilidad.

Traductoras de este FanFic: Nora Chechi Valdez Gomez/MarceStylo/Diana Mendéz/Flor Amado/Mary Cocco/Regina admi Fanfics Twilight

Traductora del capítulo: Diana Mendez

Este capítulo fue beteado por Ariana Mendoza

Re-editado: Mercedes Mejía y Marie Anne Del'herbe

*O*O*O*O*

Hola lectoras, antes de volar de mi casa, las dejo actualizadas con este nuevo capítulo.

Los caps que siguen, contando este, son maldad pura para nuestras hormonas, enorme frustración sexual :( que será recompensada :DDD en capítulos venideros... si es que Edward no muere por explosión láctea.

Gracias por todos sus comentarios, trataré de contestarlos todos hoy en la noche.

Mordiditas

Regina


Capítulo X

Déjame entrar

Bella's POV

―Así que, B, ¿en qué clase de problemas nos estaremos metiendo esta noche? ―me preguntó Jasper cuando salimos de la escuela.

¡Oh, mierda! Olvidé totalmente decirle que más tarde tenía planes con Edward. No tuve oportunidad de hartarlo con los detalles de la noche que pasé con Edward porque nos vimos, inesperadamente, atareados con tareas escolares. Se me fue la onda. Entonces, de pronto, me siento mal, porque parece como si lo estuviera plantando en un viernes por la noche. Siempre nos reunimos el viernes por la noche.

―¡Mierda, Jazz! Lo siento, pero me olvidé decirte que... esta noche voy a salir con Edward.

Lo miré en tono de disculpa, no quería que se sintiera como si ya no fuera una parte importante para mí porque ya no estábamos follando. Jasper siempre sería una parte integral de mi vida.

―Está bien, B. Veo cómo... tan pronto, un tipo nuevo llega y te arrastra a sus pies, deshaciéndote de tus amigos...

Actuó como si estuviera realmente dolido, utilizó sus ojos de cachorro en mí, y puso la mano en su pecho, como si estuviera herido por dentro. Podría decirse que estaba bromeando, así que me reí de él. Un par de segundos más tarde, se rio y me dijo que no me preocupara por eso.

―¿Cuáles son tus planes para esta noche con Edward? ―preguntó.

―Algo divertido, en realidad me llevará a este bar en Indy, a ver tocar a su amigo de Inglaterra.

―¿Un bar? ―Jasper preguntó, alzando las cejas―. ¿Edward Cullen va a bares? ¿Y está llevando a su novia menor de edad con él? Guau, Bella, seguro que sabes cómo joder al tipo. ¿Quién habría pensado que el señor Inocencio-Virgen Edward Cullen va a los bares? Tengo que admitirlo, B, estás haciendo un buen trabajo corrompiendo a ese hombre ―dijo Jasper, mientras llevaba las manos hacía mí, como si me estuviera alabando. Lo hacía ver todo mal. Bueno, tal vez no todo.

―¡No es así, Jazz! ¡Oh, y por favor, no me llames su novia, porque no me gusta ese término! ¡Así que no digas esa mierda sobre mí! ¿Lo entiendes? ―le dije en una rabieta.

―¡Woho! ¡Muy bien! Cálmate, Bella. Alice en realidad me preguntó si quería pasar el rato con ella esta noche. Todavía no le he dicho que sí porque me pareció que tenía planes, pero viendo que pasarás esta noche con Edward, le daré una llamada... ―terminó Jasper.

―¿Alice te pidió que salieras con ella esta noche?

―Uh, huh ―respondió, asintiendo con la cabeza.

―¿Hiciste tus movimientos en ella? ¿Pusiste a trabajar tu magia? ―pregunté, empujándolo suavemente con mi hombro mientras seguíamos caminando.

―Lo hice, pero no funcionó ―Jasper suspiro derrotado.

―¿A qué te refieres con que no funcionó? ¿Qué pasó?

―A ella no le gusta que follemos, o debería decir: follábamos

―¿Cómo diablos se enteró de eso?

De alguna manera, algo me decía que Alice sabía que Jasper y yo éramos amigos con beneficios; Alice nunca nos preguntó directamente sobre ello, y nunca se lo dijimos.

―¡Porque traté de poner mis movimientos en su C¹, y ella me soltó eso! Quiero estar con ella, pero no puedo comenzar una relación con ella basada en mentiras. Entonces, cuando me preguntó sobre nosotros, le dije la verdad.

―¿Le dijiste la verdad sobre nosotros?

―Sí, pero no te preocupes, no es que vaya a correr gritándolo. Se preocupa mucho por ti, y es por eso que no quiere que follemos, no quiere molestarte o alguna mierda; no quiere que te enojes con ella por quitarte los beneficios de nuestra amistad. Es jodidamente insistente ―Jasper explicó.

―¿Le dijiste que no me importa? ¿Que ya no estamos follando? ―le pregunté.

Me sentí muy mal por ser la razón por la que Jasper no estaba consiguiendo a la chica de sus sueños.

―No puedo, B, incluso si le digo que ya novamos a follar, tú y yo sabemos que solo lo detuvimos porque conociste a Edward. No puedo decirle esa mierda, podría pensar que estoy usándola como rebote. ¿Y si Edward nunca hubiera llegado? ¿Crees que nos habríamos detenido?

Jasper puso su brazo alrededor de mi hombro mientras continuamos nuestro camino a casa desde la escuela. Actuaba como si no resultara herido y no le molestara, pero lo conocía mejor.

―Lo siento, Jazz ―le susurré.

Entiendo completamente por qué Alice no quería quedar atrapada en un pequeño triángulo amoroso. Pero esa es la cosa, no hay triángulo amoroso. En primer lugar, Jasper y yo nunca estuvimos enamorados, solo nos vimos el uno al otro como amigos con beneficios y nada más.

Para Jasper, siempre ha sido Alice, ha estado enamorado de ella desde que podía recordar y ella no tenía idea de nada de eso. Me gustaría explicarle la situación en su totalidad, pero no podía arriesgarme a decirle, incluso si era por Jasper. Me sentí tan culpable por ello. Si hubiera sabido que nuestro acuerdo sería un problema para que Jasper ganara a Alice, lo habría dejado hace mucho tiempo.

―Está bien, Bella, no te preocupes por mí. Voy a trabajar ahora en ser su amigo, eso es suficiente para mí. Tal vez con el tiempo, por fin cambie de opinión y me acepte a mí y a nuestro pasado.

―Funcionará, Jazz. Tengo fe. ―Me detuve en seco y lo miré para enfatizar mi punto. Cuando se trataba de Jasper, creía que las cosas resultarían bien para él, se lo merecía tanto.

―Gracias, B, te lo agradezco. Ahora vamos a tu casa para que puedas prepararte para tu cita esta noche.

Envolvió sus brazos alrededor de mí una vez más y me acompañó a casa. En ese momento, me prometí que haría todo lo posible para hacerlo feliz... tan feliz como yo estaba con Edward.

Gracias a Dios, Renée se fue con Phil a su juego en Ohio, no volverían hasta el sábado en la noche, eso significaba que tenía un descanso hasta el fin de semana. Como la última vez, decidimos reunirnos a las cinco en Amish Land. Las cinco era temprano, pero nos llevaría una hora en coche hasta Indy, y Edward quería cenar antes de la presentación a las ocho.

Jasper tuvo la amabilidad de dejarme antes de ir a ver a Alice, así que no tendría que dejar la camioneta allí toda la noche. Me puse mis mejores tacones negros que se enredaban alrededor de los tobillos. Decidí usar un vestido de tubo, en blanco y negro, a cuadros, con un cinturón debajo de mis pechos.

El vestido era bastante corto y tocaba mi muslo, me hice el maquillaje ahumado y agarré el bolso negro y gris. Salí de mi cuarto, mis tacones golpeaban contra el piso de madera y Jasper me silbó.

―Maldita sea, B, Edward va a tener una erección toda la noche. ¿Qué estás tratando de hacer, matar al chico? ¿Muerte por bolas azules? ―bromeó Jasper.

―¡Jazz, cállate! Llévame a Amish Land, ahora ―insistí.

Como estábamos de salida, Jasper agarró la chaqueta de cuero del sofá y me la entregó.

―Es mejor usar esto o puedes congelarte ―dijo Jasper en un tono protector.

―Jazz, no me quiero ocultar ―le dije, rechazando la chaqueta. Resopló, pero trajo la chaqueta de todos modos.

Llegamos a Keim's Market unos minutos antes de la hora acordada y Edward aún no llegaba. Le dije a Jasper que podía irse, ya que estaría bien esperando por mi cuenta, no quería que se reuniera tarde con Alice; sin embargo, insistió en quedarse conmigo hasta que Edward llegara.

Como Jasper y yo esperamos en el interior del coche, hablamos principalmente sobre sus planes con Alice. Realmente tenía la esperanza de que le diera a Jasper una oportunidad, porque no sabe lo que se está perdiendo. Tampoco estoy hablando solo de sexo. Jasper es un gran tipo, es agradable, inteligente, divertido, guapo, protector y genuino, cualquier mujer sería afortunada de tenerlo. No es justo que yo sea completamente feliz con Edward, mientras Jasper estaba sufriendo. Se merece la felicidad.

Estábamos perdidos en nuestra conversación hasta que oímos un coche llegando detrás de nosotros. Miré hacia atrás y vi que era Edward. Estaba a punto de decirle adiós a Jasper y saltar fuera del coche por mi cuenta, pero me sorprendió bajándose también. Cuando los dos estábamos fuera, se puso a mi lado y me acompañó hacia Edward. En realidad, parecía que era mi padre, o algo así, era un poco extraño, por decir menos.

¡Mierda! Edward lucía increíble, tenía pantalones negros con unos sextirantes colgando y una andrajosa camiseta. Tuvo que tirar de sus pantalones un poco para poder acercarse a nosotros, porque se caían de su cadera. Juro que mi aliento quedó atorado y mis bragas se mojaron cuando vi un poco del rastro del tesoro.

―Jasper ―dijo Edward, mientras asentía a mi mejor amigo y le tendía la mano para estrecharla.

―¡Hey, Edward! ―respondió Jasper con frialdad.

Me balancee un poco, sin saber cómo actuar frente a los dos hombres más importantes de mi vida. Quería correr hasta Edward y darle un abrazo, pero también quería despedir a Jasper. Todo fue surrealista.

―Sé buena, B ―se dirigió Jasper hacia mí, se estaba convirtiendo en su nuevo comentario favorito cuando salía sin él.

―Por supuesto, Jazz ―le dije y me acerqué a abrazarlo.

Miré a Edward y vi que estaba mirando hacia el suelo. Cuando me aparté del abrazo, Jasper besó la parte superior de mi cabeza y me volví hacia Edward.

―Hola ―Edward susurró dulcemente.

Me mostró una gran sonrisa y me dio un aplastante abrazo que me levantó los pies del suelo. También lo oí susurrar en mi oído lo sexi que me veía.

Jasper se aclaró la garganta cuando Edward regresó mis pies al suelo.

―Cuida de ella, hombre, no me gustaría tener que patearle el culo a algún líder de adoración.

Parecía que estaba bromeando, pero me di cuenta de que estaba hablando muy en serio. Siempre fue protector conmigo, e iba a matar a cualquiera que me hiciera daño.

―No voy a dejarla fuera de mi vista ―respondió Edward, sus ojos nunca dejaron los míos.

―Ten ―dijo Jasper, extendiendo mi chaqueta―. Se niega a usarla, pero por si acaso.

Edward se acercó, tomó la chaqueta y le dio las gracias.

Le dije adiós a Jasper con la mano, mientras Edward envolvía sus brazos alrededor de mi cintura y me subía en su estúpido y brillante Volvo.

―¿Jasper estaba eh... mirando tu eh… retaguardia... ?―Edward preguntó incómodo. Supongo que se siente estúpido diciendo culo o trasero y, como no maldice, entonces no dirá culo, como yo.

― ¿Jasper estaba mirando mi culo?

―Sí, ¿qué tengo que saber acerca de eso? Realmente no me siento cómodo con él haciendo eso ―admitió Edward.

Pensé que era dulce, pues estaba celoso.

―Bueno, bebé, Jasper ES un hombre, y ES un hombre de culos, como tú ―afirmé. No le diría que la posición favorita de Jasper para follarme era la de perrito―. De verdad. Aun así, no estés celoso; te lo dije, yo solo tengo ojos para ti ―le aseguré mientras llevaba su mano a mi rodilla. Puse la mía sobre ella y le di un pequeño apretón.

Edward podía hacer las cosas más simples y mis bragas se mojaban. Solo con su mano en mi rodilla me hizo pensar en deslizarla por mi muslo para animarlo a explorar mi coño, supuse que teníamos una hora en coche, así que tuve un poco de tiempo para empezar a moverlo lentamente.

Mientras conducía, me habló de sus amigos y familiares en la iglesia, me dijo que estaba a punto de empezar a ensayar para el concierto de la víspera de Navidad y tenía que encontrarse con la vocalista femenina al día siguiente antes de la comida. También mencionó lo emocionado que estaba de verme mañana y no tener que mentirle a sus amigos o familiares sobre dónde estaba o con quién. Dijo que le era difícil ocultarlo a su mejor amigo, Emmett.

Mientras él hablaba yo movía su mano hasta mi muslo, cuando alcanzó el dobladillo de mi vestido, su mano se congeló. Bajó la mirada y me miró con cara de «¿qué diablos?». Le sonreí sugestivamente.

―¿Qué estás haciendo? ―Edward preguntó, perplejo.

―Tenía la esperanza de poder conseguir de ti algo de liberación. ¿Recuerdas lo que te pedí que me hicieras el otro día? ―le pregunté inocentemente.

―¿Cómo podría olvidarlo? ―Edward suspiró―. Bella, realmente nada me gustaría más que hacer las cosas que quieres que haga contigo, soy un hombre y me pongo cachondo; en realidad, estoy caliente. Eres hermosa, sexi, y realmente tengo dificultades para controlarme alrededor de ti, pero tenemos que controlarnos.

―Está bien, lo entiendo ―le dije mientras miraba por la ventana, cruzando los brazos por encima de mi pecho. Decidí ignorarlo un poco, sé que soy una perra y quejumbrosa, pero no puedo evitarlo.

―Ángel... No te enojes... ―Edward me suplicó.

―No te preocupes, Edward, está bien. Voy a encontrar una manera de liberar toda esta frustración sexual ―lamenté las palabras apenas salieron de mi boca. Sentí a Edward endurecer las manos y me di cuenta de cómo debió haber sonado para él. ¡Mierda!

―Bella, pensé que habíamos acordado que no íbamos a ver a otras personas. No puedes solo ir a perder el tiempo con Jasper solo porque él está dispuesto a darte la liberación que yo no estoy dispuesto a dar ―el tono en la voz de Edward me dijo que estaba molesto.

Me di cuenta de que se sentía frustrado. Tenía que hacer esto bien, no quería perder su confianza.

―Edward, no estoy hablando de Jasper, te dije que desde que nos besamos, nada más pasó entre nosotros; estaba insinuando que iba a usar MIS dedos si tú no lo haces; por cierto, te preferiría. Te prometo, Edward, Jasper y yo no somos nada más que amigos. Necesito que confíes en mí en eso ―le aseguré mientras lo miraba directamente a los ojos para que supiera que no estaba mintiendo.

Parecía haberme creído, porque se calmó y relajó sus manos.

―Lo haré, Bella, te lo prometo. Quiero hacer que te sientas bien, pero quiero hacerlo cuando sea el momento adecuado y no en nuestra segunda cita ―Edward me dijo con dulzura.

―¿Lo prometes? ―le pregunté, batiendo mis pestañas hacia él.

―Dije que lo prometo, ¿no? ―me preguntó de nuevo.

No quería echar a perder nuestra noche, así que no saqué de nuevo el asunto o empujé sus límites durante el resto de la noche.

Hallamos un agradable lugar italiano un par de minutos después y decidimos comer allí. La comida era genial, excepto por el hecho que, durante toda la cena, todas las camareras estaban comiéndose a mi hombre con los ojos. Edward, por otra parte, parecía estar completamente inconsciente del efecto que tenía sobre esas mujeres. Durante toda la cena, no veía a nadie, excepto a mí, lo que me hacía feliz.

Después que terminamos con la cena, nos dirigimos al bar. Tan pronto como salimos del coche, se acercó a mí y me sacó del auto. Hice una pausa y lo miré a la cara, sus ojos ardían con una lujuria y deseo que nunca antes había visto. Estuve a punto de preguntarle si había algo mal cuando dio un paso más cerca de mí, cerrando la distancia entre nosotros al instante. Envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, me apretó contra su Volvo y empezó a besarme duro. No tenía ni idea de lo que lo llevó a esto, pero no iba a quejarme.

Moví mis brazos alrededor de su cuello y lo atraje más cerca de mí. Sentí lo muy duro que estaba. Empecé a reír un poco, recordando las palabras de Jasper acerca de él teniendo una erección toda la noche. Se apartó un poco y me besó en el cuello, empezó a chupar el lóbulo de mi oreja y no pude reprimir el gemido que escapó de mis labios.

―Realmente no deberías haberte puesto eso aquí, Ángel ―Edward respiró pesadamente en mi oído.

―¿Y por qué es eso? ―le susurré. En ese punto, apenas tenía fuerzas para formar frases coherentes.

―En lugar de disfrutar de mi tiempo con mi amigo, voy a estar mirando a los idiotas borrachos toda la noche mientras le echan un vistazo a mi novia.

―No codiciarás...―le dije de nuevo a Edward―. Es un pecado codiciar a otras personas... o persona. ―Estaba bromeando con Edward.

Él se apartó y se rio de mi chiste. Me tomó la mano y me llevó al bar. No me sorprendió cuando no me pidieron identificación, pero sí se la pidieron a Edward.

Cuando entramos, me sorprendí al ver que el lugar estaba lleno. En realidad, pensé que solo habría unas pocas personas aquí, pero me equivoqué. Me pregunto por qué había tanta gente, y por qué la mayoría de ellos eran mujeres.

―No puedo esperar para que conozcas a Robby ―Edward dijo con entusiasmo.

―Yo tampoco puedo esperar a conocerlo.

Realmente no podía esperar para conocerlo, quería saber por qué Edward habló tan bien de él.

―¡Oh, ahí está! ―Edward señaló a su amigo.

―¡Edward! ―el chico caliente británico llamado Robby gritó cuando nos vio.

Se abalanzó y le dio un abrazo varonil a Edward. Tenía el pelo castaño y caía sobre su rostro, se movía mucho, al igual que el de Edward también lo hacía. Era como de la misma altura que Edward, pero un poco más construido. Yo diría que era casi tan follable como Edward, pero si me preguntas en una escala de uno a Edward. Era un nueve.

—¿Quién es esta bella dama? ―le preguntó mientras tomaba mi mano y la besaba.

―Robby, esta es mi novia, Bella. Bella, este es mi otro mejor amigo, Robby.

Edward nos presentó.

―Mucho gusto ―le dije.

―¿Sabes, Bella?, si este chico es demasiado manso para ti, siempre puedes pasar un buen tiempo conmigo ―bromeó Robby, probando a Edward frente a mí.

―¡Hey, ya! ―Edward se defendió, tirando de mí a su lado―. No hay que ser salvaje para pasar un buen rato con Bella, ¿no es cierto, Ángel? ―me preguntó Edward, mirándome.

―Edward en realidad está lleno de sorpresas. Bueno o malo, no me importa, tiene dedos mágicos ―dije sugestivamente. No tenía ni idea de si estaba en lo cierto o no.

―¿Ella dijo eso? ―Robby estaba cuestionándose, sorprendido por mi franqueza.

―Eso es lo que ella dijo ―le contestó.

Edward se rio y se encogió de hombros, dándome la mirada de «¿qué diablos?». Realmente puso una cara linda. Me encanta cuando las cosas que digo causan esa mirada.

―Ella es una pequeña bomba sexual, Edward. ¿Estás seguro de que puedes manejarla? ―Robby bromeó con él.

―Por favor, no te preocupes por mí ―Edward respondió.

En ese momento, algunas chicas se acercaron a nosotros, preguntando si Robby podría tomarse fotografías con ellas. Nunca había oído hablar de él antes, pero, obviamente, todas las otras mujeres en el bar lo habían hecho. Cuando le pregunté a Edward, explicó que una de sus canciones fue incluida en alguna película sobre vampiros que tuvo una gran aceptación, y realmente ayudó a su carrera. Lo puso en el mapa.

Cuando se fueron, Robby dijo que tenía que estar listo para presentarse y le pidió a Garrett, su manager, que nos brindara un par de cervezas. Solo pedí una Corona con lima, pero me sentí extraña haciendo esa petición, así que me dejé convencer cuando Garrett me entregó una Heineken.

Tan pronto como Robby empezó a cantar, finalmente entendí por qué Edward habló tan bien de él. Era realmente bueno, sonaba como Bob Dylan o Jeff Buckley, cantaba con su guitarra y utilizaba a veces una armónica, su voz era conmovedora. Las chicas del bar estaban realmente embobadas con él, había ocasiones en que aplaudían entre sus canciones, sonreían como niñas de escuela.

Edward no pidió ninguna cerveza después de la primera; yo, por otra parte, no rechacé ninguna de las que Garrett me había traído. Después de mi tercera ronda, me sentí como si ya estuviera borracha. Me sorprendió bastante cómo Edward se lo estaba tomando. No me pidió que dejara de fumar o dejara de beber, en cambio, envolvió sus brazos alrededor de mí. En ese momento, no sabía si estaba más intoxicada por el alcohol o por su olor impresionante. Cerré mis ojos para sentir más de él, lo oí cantar algunas de las frases de la canción de Robby mientras nos balanceábamos con la música. Era felicidad pura.

Lo siguiente que supe fue que Robby estaba pidiendo que su amigo fuera y cantara una canción. Lo miré sorprendida y él sonrió mientras se tomaba el escenario.

La gente le aplaudió cuando tomó la guitarra de Robby. Se acercó al micrófono y dijo:

―Buenas noches a todos. Escribí esta canción hace unos días y Robby tuvo la amabilidad de dejarme venir y cantarla para mi Bella.

No tenía idea de que había estado planeando esto. No podía alejar la estúpida sonrisa de mi cara cuando Edward comenzó a tocar.

De pie junto a un árbol roto

Sus manos estaban retorcidas y ella estaba apuntando hacia mí

Estaba condenado por la luz que salía de sus ojos

Hablaba con una voz que interrumpió el cielo

Ella dijo: camina por aquí, hacia la sombra amarga,

Yo te envuelvo en mis brazos y sabrás que has sido salvado

Déjame entrar, déjame entrar,

No puedes luchar contra el diablo, así que solo déjame entrar².

Al escuchar la letra de la canción, me sorprendió que Edward estuviera cantando una pieza oscura, era diferente de todas las otras canciones que le he escuchado cantar antes. Todo el rato, en la iglesia cantaba canciones que hablaban sobre tener fe y esperanza en Dios, ahora está cantando una canción sobre rendirse ante el diablo. No parecía como él.

No estoy diciendo que no le queda, Edward podía cantar «Brilla, brilla estrellita» y me importaría un carajo; y admito que fue la canción más caliente que le he oído cantar, es solo que se trataba de una parte de él que no conocía, sonaba tan diferente de la primera vez que le oí cantar en la iglesia. No podía esperar para preguntarle acerca de la canción.

Como siempre, Edward levantó su vista impresionante sobre el escenario. La forma en que tocaba las cuerdas de su guitarra mientras cantaba la canción era abrumadora, estaba asombrada de él.

La manera en que me miró también me dejó sin aliento, sus ojos nunca dejaron los míos mientras cantaba, me miraba como si yo fuera la cosa más preciosa en el mundo; mi corazón se llenó de felicidad y el rubor iluminó mis mejillas. Lo deseaba tanto esta noche, quería finalmente poder llevarlo a casa conmigo y tener mi momento con él.

Edward terminó la canción y todo el mundo aplaudió. Tan pronto como llegó abajo del escenario, literalmente corrí hacia él sin perder tiempo. De inmediato lo arrastré hasta un rincón oscuro, lo empujé contra la pared y le di un beso agresivo. A pesar de que, no cabe duda, nadie nos estaba viendo, no me importaba si lo hacían.

Me levantó del suelo sin romper el beso y envolví mis piernas alrededor de su cintura, apenas podía contener mi emoción cuando me levantó por el culo y dejó sus manos allí. Nos dio la vuelta, así que ahora él me estaba presionado contra la pared.

Sentí lo emocionado que estaba, y me puso incluso más húmeda. Me besó con avidez, lo sentí empujar su lengua en mi boca; la abrí más para darle un mejor acceso. Hizo que mis rodillas se volvieran débiles. Si no me estuviera sosteniendo en este momento, me habría caído al suelo.

A medida que se apoderó de mi culo, yo gemía. Se separó de nuestro beso y comenzó a mordisquearme el cuello y los hombros. Pude haber gemido más fuerte de lo que debería, pero no me importaba si alguien me escuchaba. Con el tiempo se alejó un poco, respirando pesadamente.

―Esa fue la más canción más caliente y sexi que he escuchado. ¿Tú la escribiste? ―yo jadeaba.

―Uh huh...―Edward dijo mientras seguía besando mi clavícula.

En realidad, pensé que era más un gemido que una respuesta. Pero, ¿a quién le importa? Me encantó la sensación de sus labios en mi piel.

Una vez más, al igual que cualquier otro momento perfecto nuestro, tenía que arruinarse. Garrett nos interrumpió para darme otra cerveza. Juro que lo habría matado si hubiera podido. ¿No veía que estábamos ocupados? Me desenredé de Edward y agarré la cerveza.

―Gracias, Garrett... ―dije sarcásticamente.

―De nada, dulzura ―dijo riéndose.

Caminamos de regreso hacia el escenario y Edward dijo que tenía que ir al baño.

―¿Mantienes un ojo en Bella por mí? ―Edward le preguntó a Garrett.

―Claro, compañero ―respondió Garrett.

―No necesito una niñera, Edward ―dije, bastante molesta.

Puedo cuidar de mí misma, lo había estado haciendo durante los últimos dieciséis años.

―Nadie dijo que sí, Ángel, pero estos hombres de aquí... ―dijo Edward mientras besaba mi mejilla y se volvió para caminar hasta el baño.

Me giré para ver a Garrett, alejado de mí, coqueteando con alguna mesera. Me eché a reír, eso es lo que Edward consigue por pedirle a un británico borracho vigilar a su «persona» ebria.

Tomé un trago de mi cerveza y de inmediato me puse rígida cuando sentí que alguien caminaba detrás de mí. Olía a whisky y grasa. Me moví hacia delante, pero todavía podía sentir su aliento bruto en la parte trasera de mi cuello, siguiéndome.

―Deja que te lleve a casa y follarte con nada más que esos zapatos ―él me susurró al oído.

Me di la vuelta disgustada.

Ese hombre era espeluznante, quería decirle algo grosero o burlarme de él, pero mi instinto me dijo que no lo hiciera con este borracho loco y apestoso. Nunca se sabe lo que los hombres borrachos son capaces de hacer.

―Lo siento, estoy con alguien ―dije mientras trataba de caminar hacia Garrett. Pero no fui capaz de caminar lo suficiente debido a que el maloliente gilipollas me agarró del brazo para detenerme. Me di la vuelta para mirarlo a la cara y me atrajo hacia su cuerpo―. ¿No se supone que debes invitarle una copa a una chica antes de forzarla? ―Estaba atrapada. El tipo no se inmutó en lo más mínimo―. Dé-ja-me... ir ―le dije con veneno en la voz.

Empezaba a tener miedo, pero todavía ponía mi cara de valiente. Cuando no se movió ni un centímetro, me puse a pensar en formas para alejarme de él.

En ese momento, mi salvador llegó. No dijo nada, solo empujó al tipo por la espalda y le dio un puñetazo en toda la cara. El tipo estaba tan borracho que inmediatamente cayó al suelo. Edward se agachó hacia él y le habló con calma, pero con dureza:

―Mejor rézale a Dios para que te mate antes que yo, porque con Dios como mi testigo te juro que, si alguna vez veo otra vez tus manos en mi chica, no dudaré en ponerle fin a tu vida. ―Edward se levantó y me tomó del brazo, arrastrándome hacia Garrett―. ¡Garrett, te pedí que vigilaras a Bella! ¿Qué diablos pasó?

Todavía temblaba un poco, pero no pude evitar sonreír cuando oí hablar a Edward.

―Edward, estoy bien, de verdad. Despidámonos de Robby para que puedas llevarme a casa. —Me tropecé un poco con Garrett, y Edward me cogió.

Robby terminó su segundo número y bajó a darnos las buenas noches. Nos dio un abrazo y Edward me ayudó a caminar hasta el coche cuando comencé a tropezar con mis pies...

―Dios, Bella... ―fue lo primero que dijo en toda la noche en referencia a mi forma de beber, y parecía un poco molesto. Me ayudó a subir al coche y le pedí que parara en un autoservicio para comprar unas hamburguesas. La comida era necesaria después de beber.

―Bella, siento mucho lo de esta noche... sobre todo lo de golpear a ese tipo. Eso no es lo que soy, realmente no estoy seguro de quién soy cuando estoy contigo. Realmente, tengo todas estas emociones que no estoy acostumbrado a tener, y no reacciono de una manera cristiana ―Edward confesó mientras cogía mi mano. Siguió hablando―: Bella, en caso de que no lo hayas notado, estoy rompiendo todas las reglas. Llevé a una menor de edad a un bar y dejé que se emborrachara, he peleado en un lugar público y, a pesar de lo mal que estuviera, no me arrepiento ni un poco. Le pegué a un tipo y lo amenacé de muerte si alguna vez te tocaba de nuevo. Les he mentido a mis amigos por primera vez en mi vida. Estoy haciendo todo mal, Bella, estoy haciendo cosas que me prometí a mí mismo nunca haría, estoy haciendo cosas que son contrarias a lo que me enseñaron en la iglesia y en casa... Sin embargo, no puedo sentirme culpable por ello. Por alguna razón, las cosas nunca han estado tan bien para mí.

Me sostuvo la mirada y recorrió sus dedos sobre mi cara.

―Edward... ―. Quería decir algo, quería decirle que me sentía exactamente de la misma manera, pero me interrumpió.

―Si le digo a alguien sobre nosotros, lo más probable es que digan que lo que tenemos está mal y no les corresponde juzgar.

―Edward... ―no sabía muy bien qué decir―. No quiero que cambies por mí, me gustas tal y como eres. Lo siento mucho... ―me detuve.

No estaba dispuesta a admitirle, o a mí misma en voz alta, que me atraía ese lado malo de él... el lado del que estaba avergonzado ante los demás.

―No lo sientas, Ángel, todo lo que pasó esta noche fue mi culpa. Estuvo mal que te llevara a un bar, aunque no fuera tu primera vez. No hay nada para ti que lamentar, fue mi error.

―Edward, ¿de qué trata tu canción? ¿Qué te inspiró a escribir esa canción? No puedo asimilar del todo eso de que no se puede luchar contra el diablo, es algo que no suena como tú ―le pregunté mientras masticaba un poco de mi hamburguesa.

―La única persona lo suficientemente fuerte como para luchar contra el diablo es Dios. Soy solo un hombre, incluso si tengo que ir al infierno por estar contigo en esta vida, con mucho gusto lo aceptaría... Con mucho gusto le firmaría mi vida al diablo si eso significa estar contigo.

―No digas cosas como esas, Edward... no eres tú.

Me sentía bastante culpable de corromperlo.

―Ángel, no creo, ni por un segundo, que Dios me haría sacrificar mi salvación por la tuya. Él es un Dios bueno y misericordioso, no importa cuántas veces caigamos, estoy seguro de que estará allí para recogernos. Además, es solo una canción ―me aseguró.

Solo necesitaba estar cerca de él. Me dijo que escribió esa canción sobre mí, y cómo cambiaría su salvación por la mía. Era una canción sobre estar profundamente enamorado. Mi corazón se derretía.

―Llévame a casa, Edward, y hazme sentir bien... ―le pedí, necesitando mostrarle cómo me sentía, porque no estaba segura de cómo decírselo.

Por favor, querido Jesús, quiero estar cerca de él durante toda la noche.


(1) C: lo usa como abreviatura para culo.

(2) Es la traducción de la canción "Let Me Sign" de Robert Pattinson.