Esta es una traducción hecha por Fanfics Twilight.
La historia original le pertenece a Robicorn, en el perfil encontrarán el link de la historia en inglés.
Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a Robicorn.
Este fic contiene lenguaje adulto, y escenas de sexo explícito, los menores que lean esta historia quedan bajo su responsabilidad.
Traductoras de este FanFic: Nora Chechi Valdez Gomez/MarceStylo/Diana Mendéz/Flor Amado/Mary Cocco/Regina admi Fanfics Twilight
Traductora del capítulo: Le Marie
Capítulo beteado por: Ariana Mendoza
Re-editado: Mercedes Mejía
*O*O*O*O*
Capítulo XIV
Falta de voluntad
Edward's POV
El sermón del domingo fue una verdadera revelación. Había sido suficiente para convencerme de decirle a Carlisle, Renée y mis amigos cercanos, la verdad sobre mi relación con Bella. Sin embargo, todavía no podía manejar la resistencia y la reacción violenta que obtendría de la comunidad de la iglesia. Casi ni yo entendía la conexión que Bella y yo compartíamos, que ni siquiera podía imaginar tener que justificar mis sentimientos ante ellos. Solo sentí una atracción hacia ella, me hacía reír, me mostró el lado ligero de la vida, me equilibró. Todavía pensaba en mantener la relación en privado; no era una relación ideal, y había demasiadas reglas e ideales para que ellos simplemente lo aceptaran.
Estaba suficientemente preocupado sobre cómo Emmett estaba manejando la información. Traté de tener en cuenta las palabras de Carlisle de ese mismo día. Que yo no podía preocuparme por agradarle a la gente, pero la opinión que Emmett tenía de mí me importaba mucho, lo admitiera o no.
Después de la cena, le pregunté a Carlisle si podía hablar con él en privado. Sabía que Emmett tenía preguntas, y sabía que Rose también, pero yo solo podía manejarlo si iba de uno a la vez.
Carlisle salió al porche conmigo y nos sentamos en los escalones. Yo estaba mirando hacia abajo, a mis pies, deseando que las palabras salieran solas.
No tenía idea cómo empezar. Nos sentamos en silencio durante unos momentos antes de encontrar las palabras.
—Conocí a alguien… una chica —dije mientras lo miraba a los ojos—. Es muy especial, significa mucho para mí. Me hace sentir muy afortunado —continué. Como siempre, Carlisle me permitió hablar. Él era muy bueno escuchando—. Nuestra relación, sin embargo, no es lo ideal.
—¿Qué quieres decir con "ideal"? —me preguntó Carlisle.
—Siento un montón de falsa culpa sobre la relación. Sin embargo, no tengo ninguna razón para sentirme así, al menos yo no lo creo.
—¿Por qué estás sintiendo mucha falsa culpa? Es obvio que te gusta mucho esta chica. No hay razón para sentirse mal por ello.
—La chica con la que me estoy viendo... está en el instituto... es Bella. Odio admitir que te mentí acerca de ella, porque tenía miedo de lo que podrías pensar. Aunque he hecho algunas malas elecciones desde que empecé a verla; a pesar de todo, no hay razón para sentirme culpable por estar con ella. No tengo planes de hacer alarde de mi relación con ella en la iglesia o en la comunidad, tengo toda la intención de mantenerlo en privado. Tengo la intención de hablar con su madre y su padrastro en esta semana...
—Edward, aprecio tu honestidad. Mientras al final del día te sientas bien con el Señor, es todo lo que importa. Como tu jefe, espero que tu vida privada no interfiriera con tu trabajo. Como tu amigo, no te juzgo. Espero que entiendas que esto realmente podría dañar tu reputación. También me voy a sentir mucho más a gusto si sus padres no se oponen a ello —terminó Carlisle.
—Lo sé. Ella vale la pena —hablé con convicción, porque ella estaba sobre todo.
—Una cosa más —Carlisle habló antes de que yo tuviera la oportunidad de pararme por completo. Me senté y lo miré—: Es un proceso lento en el cual se funde el negro con el blanco para volverse gris. La adulación puede conducir a un compromiso, y las palabras vacías y promesas pueden romper corazones. La gente nunca cae en un día. Ten cuidado. Si piensas que estás bien parado... puede ser que te hundas.
—Lo estoy, Carlisle.
No sabía realmente cómo responder. Estaba seguro de que lo mostraba en el rostro.
—Lo sé, hijo, yo solo quiero que seas consciente de que las cosas pueden agravarse rápidamente.
Hoy fue duro con Bella en la iglesia, tenerla tan cerca y tan lejos. Realmente la echaba de menos, y sabía que estaba enamorado de ella. Envié a Bella un texto alrededor de las diez para ver si me podía llamar. Me llamó un minuto más tarde, su voz sonaba triste.
—¿Estás bien? —le pregunté.
—No, en realidad —me confesó.
Me rompió el corazón al escuchar la tristeza en su voz.
—¿Quieres hablar de ello?
No quería presionarla, pero realmente necesitaba saber qué le pasaba, si podía ayudarla.
—¿Prometes que no vas a molestarte o enojarte? —me preguntó.
Mi estómago se redujo al pensar en todas las razones por las que comienzas con esas palabras al hablar con alguien. Era obviamente algo que me molestaba o me ponía loco.
—Te lo prometo, solo dime, lo que sea, estará bien —le aseguré, aunque mis entrañas estaban revueltas y mi estómago estaba hecho nudos.
—Se trata de Jasper. —Ya odiaba esta conversación. Traté de recordar la petición que le hice a Dios una semana antes, para dejarme ver a Jasper a través de sus ojos. Tomé una respiración profunda, listo para mi segunda oportunidad—. Él, um... piensa... no sé... —se fue apagando.
—Bella, por favor, dime —fue mi sencilla súplica.
—Él me dio un beso —dijo rápidamente, dejando escapar un suspiro.
Esperó a que yo dijera algo, pero no pude. Yo sabía que lo que quería decir no era lo correcto, así que no dije nada. Esperé a que hablara ella.
—¿Edward...? —dijo cubriendo el silencio, podía escuchar que estaba llorando.
—Estoy aquí, estoy un poco... —¿Enojado? Comprobado. ¿Molesto? Comprobado—... sorprendido —decidí que sería la mejor palabra —. ¿Qué significa eso Bella? —le pregunté preocupado.
—Significa que Jasper se siente solo, yo no le devolví el beso... no pude. Me sentí muy triste por él. Él cree que está enamorado de mí, pero yo sé que no está enamorado de mí. Sé que cree que lo está. Quiero decir, es nuestra culpa por ser tan físicos, creyendo que podíamos mantener nuestras emociones separadas. Odio que Jasper esté sufriendo por causa de esto.
—Entonces, ¿qué va a pasar contigo y con Jasper ahora?
—Yo solo… no lo sé. Supongo que, ¿puedo ser su amiga? Espero que él pueda avanzar y descubrir que yo no lo puedo ver de otra manera... Creo que sus emociones están desordenadas. Está muy confundido, solo necesita un poco de tiempo para que las cosas se ajusten.
Dejé escapar un suspiro de alivio. Todavía estaba enojado porque besó a Bella, pero también lo entendí.
—Él va a estar bien... solo tomará tiempo. No estoy enojado contigo o con él... siempre y cuando no lo haga de nuevo —hice hincapié en la última parte, porque si lo hace de nuevo, no sé si pueda controlarme de darle un puñetazo en la cara.
Jasper tuvo su oportunidad, y no la tomó. Bella era mi ángel ahora.
—No lo hará. Le dije que no lo quiero de esa manera, que tal vez hace un mes, si me hubiera dicho que me amaba, yo probablemente habría pensado que podía corresponderlo... pero... sé la diferencia ahora.
¿Estaba diciendo que me amaba?
—Bella... Sé que esto está sucediendo tan rápido, pero me estoy enamorando de ti, tan fuerte y tan rápido. No hay nada que me quede por perder excepto tú.
—Yo siento lo mismo —me dijo Bella. Sentí que mi corazón pegaba un enorme latido al escucharle decir que sentía lo mismo que yo—. Siento lo de Jasper... Sé lo molesta y enojada que estaría si me dijeras que Miss América te robó un beso.
Realmente no tenía ganas de hablar de este tema nunca más. Rápidamente cambié de tema.
—¿Cuándo puedo volver a verte?
Me sentía perdido sin ella, como si una parte de mí hubiera desaparecido.
—No lo sé. Llámame mañana... No sé de qué estado de ánimo esté Renée.
—¿Por qué llamas a tu madre, Renée?
Tenía que saber.
—Supongo que porque nunca me sentí muy cerca de ella. No recuerdo que me dijera que me quería mucho, como si yo lo supiera o algo así. Rara vez me abrazó y me besó... Es su manera de ser. Siempre me sentí como una ocurrencia tardía. Hace lo que tiene que hacer como madre, nada más y nada menos.
No era de extrañar que Bella no pudiera comprender el amor incondicional, al parecer no lo había experimentado. Realmente esperaba que yo pudiera mostrárselo.
—Bueno, le dije a Carlisle sobre nosotros... Tenía la esperanza de…, ¿mañana podría ir y hablar con tu madre y tu padrastro de nosotros? Me sentiría mucho mejor si lo supieran.
—Um, sí. ¿Puedes venir a cenar? —dijo con un poco de miedo.
—Me encantaría —le dije.
Después de despedimos, me metí en la cama tratando de conciliar el sueño, pero no pude con todo en mi mente.
A la mañana siguiente, me dirigí a la iglesia. Había traído la nueva canción que escribí, como le había prometido a Emmett que lo haría, y me preparé para lo que iba a decirme sobre Bella.
Conseguí las notas del sermón de Carlisle tan pronto como entré, y me dirigí a la Casa del Café. Cuando entré, Emmett estaba de pie detrás de la barra y me indicó que tomara asiento en el otro lado de la misma. Me senté mientras Emmett me daba una taza de café.
—Háblame sobre esta Bella, y ¿por qué vale la pena correr el riesgo? ―Emmett fue al grano.
—Emmett, no tengo nada que perder, excepto a ella. Y no voy a dejar que me hagas sentir falsa culpa por ello. Me estoy enamorando, no hay mejor persona para mí que ella. No hay un alma en este planeta que me haya hecho sentir la mitad del hombre que soy cuando estoy con ella. Nunca me he sentido así antes y no me importa lo que suceda por ello. Me gusta lo que soy por ella, y si traer esto a la luz significa que no podemos salir más, entonces eso me duele.
Me costó mucho decir eso.
—¿Por qué ocultarlo entonces? ¿Si sientes que está bien? —me preguntó Emmett.
—No lo estamos escondiendo por la opinión, Em. Incluso si estuviera en una relación socialmente aceptable... no haría alarde alrededor de la iglesia, me gustaría mantener la relación privada... fuera del trabajo, y fuera de los chismes.
—¿Te das cuenta de lo mal que están tus pensamientos? ¡La conociste por tu trabajo!
—Emmett, si fuera Rosalie, ¿serías capaz de mantenerte alejado? —Sabía que era la única manera de hacerle entender la profundidad de mis sentimientos y lo mucho que significaba para mí—. Sabes que la sociedad es la única que tiene el problema alrededor de mi relación con Bella. No es Dios. Dios no es el que hace las diferencias de edad un problema... el hombre lo hizo.
—Te quiero, Edward, pero no estás viendo las cosas con mucha claridad... ¿Sabes lo que haría un ser humano decente? —Emmett me interrogó de nuevo, pero no esperó a que yo le contestara—. Temer —me espetó—, y ese es tu problema... No tienes miedo por esta situación. ¡Podrías perderlo TODO! ¡Tu trabajo, tu música! Esto no solo te afecta a ti —me dijo, alzando la voz cuando dijo "todo".
—Emmett, lo sé, pero no puedo volver. Ella es mi vida ahora, y el único juicio que me importa es el de Dios, y no me siento como si Dios se avergonzara de mi relación con Bella —le dije con los dientes apretados.
Nos sentamos en silencio durante un minuto antes de hablar otra vez.
—No importa lo que está bien o mal. Lo que importa es lo que se siente bien. Ella tiene razón, hay una razón por la que Dios la trajo a mi vida, incluso si no está bien ahora.
—Escucha, no soy team Edward y Bella... aún. Pero voy a confiar en ti que tienes todo bajo control y piensas con la cabeza y no con la polla.
—Te lo agradezco, Em.
—Ahora vamos a ver esa nueva canción —dijo Emmett emocionado, frotándose las manos.
—Una cosa más, ¿Em? ―le pedí.
Estaba preocupado porque su esposa era a veces demasiado bocazas.
—¿Eh? —me preguntó, jugueteando con el sistema de sonido.
—Asegúrate de que tu esposa mantenga la boca cerrada, por favor. Lo último que necesito es que Tanya averigüe acerca de esto.
—Sí, eso sería un asco... Creo que Rose sabe mejor que no debe decirle sobre ti a tu novia del instituto —se burló Emmett.
Caminamos hasta el escenario y saqué el bloc de notas de la caja de mi guitarra. Le mostré a Emmett la nueva canción: «I Still Believe». Le expliqué cómo estaba luchando con mis sentimientos hacia Bella cuando las palabras simplemente salieron de mí.
Él estaba muy emocionado al respecto. Ni siquiera pensó que debía de grabarla con una banda completa. Creyó que sería mejor solo mi guitarra y yo.
A la hora del almuerzo, no podía esperar más tiempo para ver cómo estaba Bella, así que le envié un mensaje de texto.
¿Seguimos con la cena? — E
No le llevó mucho tiempo para responder.
Por supuesto. ¿Nos vemos a las cinco? — B
Perfecto. No puedo esperar. Te quiero. — E
Se sentía tan bien decirle eso.
Yo también. — B
Sabía a ciencia cierta que Bella tenía problemas con ser amada. Yo sabía que ella podía amar, lo pude ver escrito en toda ella cuando vino con Jasper. Ella lo amaba como a un hermano. Le tuvo tanta compasión y amor incondicional a Jasper, aunque ella aún no era consciente de ello. Fue un gran paso para ella decirle a alguien que realmente lo amaba. Sabía que no había crecido rodeada de amor y confianza como yo lo hice, por lo tanto, que dijera que sentía lo mismo, incluso en pocas palabras, me hizo sonreír. No es a quien tú amas, es la forma en que los amas. Pensaba en decirle a Bella de todas las maneras lo mucho que la amaba.
Corrí a casa a las cuatro, emocionado de estar con Bella y nervioso por decírselo a su mamá.
Por favor, Señor, deja que su madre entienda.
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Bella's POV
—Oye, mamá, ¿puedo hablar contigo un segundo? —le pregunté mientras caminaba hacia la cocina.
Ella estaba haciendo su lectura diaria de la Biblia, o lo que sea. Phil era demasiado silencioso, apenas se notaba cuando estaba por ahí, vegetando en el sofá. Todo le daba lo mismo. No estaba por ahí esta noche, no es que hubiera tenido al menos una opinión si hubiera estado.
—Por supuesto, cariño —levantó la vista y me sonrió.
Me senté frente a ella y me preparé para decirle acerca de la inminente visita de Edward esta noche.
—Invité a Edward Cullen a cenar. Espero que no te importe.
—¡Por supuesto que no me importa! —Renée exclamó.
Por supuesto, Renée era un puto bicho raro que ni siquiera pregunta el por qué.
Le sonreí y salí de la habitación. Como de costumbre, Renée en realidad no cocinaría la cena, iría a un restaurante local y traería algo de su menú.
Mientras ella estaba fuera recogiendo la cena, llegó Edward, porque, seamos sinceros, Reneé nunca estaba a tiempo, para nada, ella llegaría tarde a su propio funeral.
Lo dejé entrar y me puse de puntillas para besarlo, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello.
—¿Dónde están tu mamá y Phil? — preguntó Edward, alejándose de mí, preocupado de que pudiéramos ser atrapados.
—Ella fue a buscar la cena, ni siquiera me preguntó por qué ibas a venir a cenar. Te juro que no está del todo bien, no tiene sentido común. Phil está lejos por alguna mierda de béisbol ―le dije a Edward.
Agarré su mano y tiré de él hacia la sala de estar.
Se sentó nerviosamente y se pasó los dedos por el pelo un par de veces, dando pequeñas sonrisas mientras yo pasaba los canales de televisión en espera de mi mamá.
A las cinco y media, Renée finalmente entró por la puerta principal.
—Oh, Edward, lo siento por hacerte esperar. Espero que Bella ¿sea una buena anfitriona? —preguntó, dándome la mirada de "¿le ofreciste una bebida y te aseguraste de que estuviera cómodo?".
Levanté las cejas y encogí los hombros como respuesta. Yo no sabía nada de ser una buena anfitriona, ni siquiera se me ocurrió preguntarle, pensé que, si tenía sed o algo así, me pediría una bebida para tomar.
—Por supuesto que lo es —respondió Edward, levantándose para ayudar a mi madre con la comida para llevar.
Llevaba una bolsa hacia la cocina y mi madre lo ahuyentó, insistió en que se relaje y comenzó a darme órdenes como si fuera un puto títere.
—Así que, Edward, ¿a qué debemos el placer de tu visita? —Renée le preguntó una vez nos sentamos en la mesa de la cocina.
—En realidad, es sobre Bella y yo —empezó Edward.
Renée lo miró un poco confundida.
—Espero que Bella no esté siendo difícil. Sé que puede ser muy sarcástica a veces —mi mamá empezó a despotricar.
—No, no Renée, no es nada de eso —Edward interrumpió rápidamente—. De hecho, vine a preguntarle si está bien para usted si Bella y yo salimos —dijo Edward.
—Lo siento, Edward. ¿Te estoy oyendo bien? ¿Quieres salir con mi Bella? —Renée preguntó sorprendida.
—Sí, si usted lo aprueba, por supuesto. Bella no es como nadie que yo haya conocido, y lo que siento por ella es muy fuerte —agregó Edward.
—Bueno, Dios mío... Quiero decir, Edward, eres un gran hombre, pero no veo por qué no podrías salir con alguien más cercano a tu edad —dijo Renée y me quedé muy sorprendida. Juré que empezaría a hacer volteretas o alguna mierda.
—Entiendo su preocupación, pero Bella es una mujer muy inteligente, una joven madura. Cualquier hombre sería afortunado de tenerla.
Se sentía tan bien escucharle decir esas cosas sobre mí a mi madre, ella que nunca dijo alguna vez algo remotamente halagador o bueno de mí.
—Si hubiera sido cualquier otro hombre de veintidós años, ni siquiera lo hubiera considerado, pero sabemos que no eres cualquiera de veintidós años —mi mamá sonaba como si estuviera pensando en voz alta—. Bella tiene reglas y un toque de queda, Edward; cosas a las que, estoy segura, no has tenido que hacer frente desde hace bastante tiempo...
No tenía ni idea de a dónde quería llegar. Supongo que quería asegurarse de que Edward iba a respetar sus reglas estúpidas o alguna mierda.
—Por supuesto, Renée. Cualquier regla que establezca para mí y para Bella, no tengo ninguna intención de ir en contra, si permite que Bella y yo nos veamos —Edward le aseguró.
Me senté allí, empujando tranquilamente mi comida alrededor de mi plato. Realmente no sabía qué decir o hacer.
—Bueno, Edward, ¿qué pasa con tu trabajo y la iglesia? —Renée preguntó, y yo casi no podía creer que pensó en preguntar eso.
—Hablé con el reverendo Carlisle acerca de ver a Bella. Dejó en claro que mientras mi vida personal no interfiera con mi trabajo, no ve problema. Por supuesto, él estaba preocupado por el daño que podría causar a mi reputación, por lo que creo que lo mejor es mantener nuestra relación privada. Y para ser honesto, si yo tuviera que salir con alguien más, también lo mantendría en privado. Soy una persona muy privada y no siento que todo el pueblo tenga derecho a saber sobre mi vida amorosa solo porque tengo un par de canciones en la radio. Ser una especia de celebridad local, no me facilita mucho las relaciones —Edward terminó, con un suspiro de alivio escapando de sus hermosos labios.
—Vamos a hablar de tu reputación y el daño que esto podría ocasionar —dijo Renée―. ¿Estás preparado para el daño que esto podría causarte?
—Sí. Y Bella bien vale la pena el riesgo. Yo daría todo si eso significa que puedo estar con ella —dijo Edward.
—Para ser honesta, no podría escoger un mejor novio para Bella, aunque quisiera. He estado orando tanto para que encontrara un amigo, que no debería sorprenderme. Dios ha respondido a muchas de mis oraciones últimamente. Simplemente no esperaba más que una forma de amistad... tú eres respetuoso con Bella, y de las reglas que he expuesto, no veo ninguna razón para que dejes de verla.
Me sorprendió que mi mamá no se pusiera en plan fan sobre el hecho de que yo estaba saliendo con Edward Cullen.
—Por supuesto —dijo Edward rápidamente.
—¿Estoy en lo cierto al suponer que no hay necesidad de poner a Bella en control de natalidad? —mi madre le preguntó, y yo sabía que estaba putamente de color rojo brillante.
He estado teniendo relaciones sexuales ocasionales desde hace un año, ¿y cuando comienzo a salir con un líder del grupo de jóvenes, que escribe canciones acerca de Jesús, de repente piensa sobre el control de natalidad? ¡Me estaba jodiendo!
—¡Mamá! —grité, sacudiendo la cabeza—. Por favor —le supliqué.
—No, Renée, no creo que sea un problema, no tengo planes de tener relaciones sexuales hasta que me case —Edward dijo con calma, como si él hablara de control de natalidad todos los días.
¿Renée era estúpida? ¿Era tonta? ¿Entendía lo que significa ser un cristiano soltero? No pensaba a veces. Mierda, no pensaba la mayor parte del tiempo.
—Ah, claro, por supuesto. No sé lo que estaba pensando. Espero que Bella aguarde hasta el matrimonio también.
Renée estaba cavando un gran y estúpido agujero para enterrarse. Tal vez ahora Edward no se pueda defender tanto. Edward solo le dio su sonrisa ganadora y asintió con la cabeza.
¡Qué puto desastre!
Dios, ayuda a mi madre.
