CP#9. Sorpresas (?)
En el gimnasio privado de uno de los penthouses del Condominio Atlas Center un encuentro se llevaba a cabo.
La pelea entre Touya y Sakura se había transformado en un fuerte entrenamiento cuando llegaron sus padres adoptivos y los hermanos Aki.
—Muy bien mi niña esos golpes son certeros —La pelirroja prestaba atención a los hombres que la rodeaban (a su hija adoptiva) para ver sus debilidades y darle algo de ventaja a la joven castaña— Touya es letal por la izquierda, no bajes la guardia —sugirió con seguridad—. Daichi por la derecha te lleva ventaja y Haruto tiene una patada mortal.
—Madre... —demandó la joven castaña mientras tenía su atención en sus oponentes— no me distraigas.
El silencio fue la única respuesta que obtuvo de la mujer pelirroja ante la sorpresa que le causó aquella frase.
Yue se alertó porque nunca antes había visto esa expresión en su esposa: sus ojos se llenaron de lágrima, la vio llevarse su mano hacia su boca, hasta que entendió el porqué de su emoción, era la primera vez que la joven castaña le decía madre. Con lo que no contaba era que su esposa de la emoción que experimento se desmayara alertando a todos.
El entrenamiento se detuvo mientras llevaban a la señora a emergencias.
En la mansión Li la situación no era diferente.
—¡Basta! —No era la intención gritar el joven heredero de la dinastía Li durante esa bulliciosa cena que tenía en los jardines —Me duele la cabeza— masculló con desdén a parte del dolor que tenía en el cuerpo—. No pueden hacer planes para un compromiso cuando ni siquiera le han pedido disculpas a mi novia.
—¿Disculpas? —Feime cuestionó con interés. Sus hermanas tampoco tenían conocimiento de lo sucedido con sus padres y la novia de su hermano menor, el matrimonio Li empezó alternar sus comentarios al explicarle a sus hijas sobre el incidente que sucedió en el restaurante al que asistieron para que su hijo les presente a su novia.
El joven castaño estaba perdido en sus pensamientos mientras llevaba sus alimentos por inercia a su boca.
(...) si era el primer beso de Kinomoto con razón se enojó.
—Estas rojo Xiaoláng —señaló su hermana Futtie—. ¿Tienes fiebre?
—Déjame ver… —Shiefa no tuvo problemas de ponerse de pie para dar la vuelta a la mesa, llegar a su hermana y poner su mano en su frente—. Creo que debe verte un médico.
—Queremos conocer a tu novia —Fanren comentó en un tono divertido mientras miraba a su hermano sonrojarse más—. Luego de todo lo que nos han contado nuestros padres es lógico que deseamos conocerla. Dame tu móvil —solicitó con una expresión que el joven castaño no pudo descifrar—, seguro que debes tener fotos de ella.
El joven castaño estaba abochornado que dejó de comer y comentó en un tono cansado para evadir el tema que lo había tomado por sorpresa:
—Lo que necesito es dormir —contestó con cansancio sin perder el contacto visual que tenía con su hermana—. Hemos entrenado muy fuerte para ganar el campeonato. Las fotos… —sintió un gran alivio al ver su móvil apagado— te las muestro después cuando mi móvil esté cargado.
—Ve a darte un baño y descansa —Ieran comentó en un tono suave dejando de lado el tema de las fotos—. Wei ordena que preparen un té de manzanilla con miel y que lo lleven a su habitación.
El joven castaño agradeció por la cena y se despidió de cada miembro de su familia, por un momento sintió un ligero alivio por haberse librado de sus escandalosas hermanas y haber desviado el tema de la cena de compromiso, debía ver de qué manera iba entregar el anillo a su falsa novia sin que adivine sus verdaderas intenciones y hacer que su familia desista de idea de comprometerse.
—Mierda… —susurró para sí mismo— ahora si me duele la cabeza. ¡Maldita sea! No salgo de un problema para meterme a otro. ¿Fotos? ¿Cómo se me pasó por alto algo tan importante?
Detuvo su andar al recordar desde el momento que tuvo la idea de tener una novia falsa, a su criterio se le había pasado por alto varios elementos básicos de un noviazgo, internamente se preguntaba: ¿Qué seguía después?
—Voy a tener que apuntar todo lo que necesito para que esto parezca real. ¡Maldita sea! Mi cabeza parece que va estallar.
Agilito su andar para llegar a su habitación, tomaría el té, luego se daría un baño caliente y después a dormir, necesitaba descansar para recuperar sus energías.
En el Alice Ho Mui Ling Nethersole Hospital era inevitable no a ver a los imponentes hombres en aquella sala de espera, incluso hasta la joven castaña con su desaliñado atuendo de entrenamiento llamaba la atención.
—Tengo hambre… ¡¿Qué?! —replicó ante la mirada de reproche de los hombres a los que acompañaba— Me da hambre cuando estoy nervioso además… —recalcó con molestia— es tarde y no cenamos.
—Hermano eres un completo glotón. —Haruto respondió con seriedad.
—El tiene razón— Yue intervino porque no tenía ánimo para escuchar peleas ni quejas—. Sakura no ha comido aún… —Sabía que ella iba a protestar así que sugirió en un tono tenso— hija ve a comer por favor y traenos café.
Antes que ella hiciera comentario alguno, Daichi le tomó del brazo y la sacó de la sala de espera.
—Vamos a la cafetería —sugirió en un tono bajo mientras la guiaba al ascensor—. Tú debes alimentarte, no le des una nueva preocupación a Yue.
—Deja de tratarme como una niña.
Mientras el ascensor se cerraba, Haruto y Touya intercambiaron miradas.
—Padre —Touya se inclinó hacia Yue y frunció el ceño al ver su expresión acongojada— todo va salir bien. El desmayo puede ser producto de la fatiga.
—Seamos positivos —Haruto sugirió en un tono suave—. Ella siempre a sido una mujer saludable.
—Lo sé pero… —La tensión en Yue era latente— ese desmayo me hizo recordar lo que pase con mi madre— suspiró con preocupación mientras sujetaba su cabeza y se inclinaba hacia adelante—, todo empezó con un simple desmayo.
Ante esos comentarios los hombres guardaron silencio, ellos sabían que la madre de Yue había muerto de cáncer pulmonar. Estaban pensando que palabras de alientos podrían usar con él para animarlo, cuando una voz familiar captó su atención.
—¡Ehhhhhh! Hermano ingrato… —El hombre era una versión más joven de Yue, con cabellos tan rubios que parecían de color plateado, lo usaba por encima de los hombros amarrado en una desordena coleta— te iba visitar el fin de semana pero el sorprendido soy yo —Al notar las expresiones de los hombres y en especial el de su hermano no dudo en preguntar—. ¿Qué sucede? ¿Por qué tienes esa expresión como si alguien hubiese muerto?
Luego de un breve saludo, Yue le comentó lo sucedido con su esposa.
—¿Por qué tienes que pensar lo peor? —Le cuestionó con reproche— Iré hablar con el doctor que atiende su caso. Ya regreso.
Los hombres guardaron silencio, mientras veían cómo el joven doctor desaparecía de la sala de espera.
Por ahora era todo lo que podían hacer.
Al día siguiente al llegar a la preparatoria había un extraño ambiente que no pasó desapercibido ni para el joven castaño ni para sus amigos: las chicas susurraban y se alejaban.
La tensión era palpable en el ambiente.
—¿Por qué las chicas huyen de nosotros? —Ariel cuestionó con interés.
—¿Alguno piso mierda? —Abel preguntó mientras se veía los zapatos, los chicos imitaron su acción.
—¿Será qué no nos bañamos bien? —Ariel preguntó mientras levantaba sus brazos para olerse, los chicos fruncieron el ceño y lo imitaron porque esa mañana habían tenido un arduo entrenamiento.
—¿Qué les pasa? —Xiaoláng protestó inmediatamente— Hoy ni siquiera jugué.
Lince que estaba retrasado llegó a ellos corriendo.
—¡Oigan! —gritó casi sin aliento— No van a creer lo qué me pasó, me tope con el grupo de Azura y las chicas se apartaron como si hubiesen visto al diablo. Luego tropecé con Sayuri (otra porrista del grupo de Azura) se puso pálida y salió corriendo balbuceando palabras que no entendi. Fue extraño.
Los chicos se miraron entre sí sin entender qué estaba pasando, al ingresar al aula en el que todos coincidían para la clase de trigonometría notaron que las chicas callaron al verles pasar pero ninguna de ella se acerco a ello, eso se le hizo más extraño porque ellos estaban acostumbrados a la atención femenina. Incluso aquella que los incomodaba.
—Aquí pasa algo… —Lince afirmó con seguridad— A todo esto, alguno sabe dónde está Eriol. Luego del entrenamiento se retiró atender una llamada y no volvió.
Ariel iba responder cuando la joven castaña ingresó al aula seguida por el docente. No pasó desapercibido para ninguno de ellos que se hizo un extraño silencio.
El joven castaño se quedó estático en su puesto, pensaba ver a su compañera enojada por lo sucedido el día anterior pero para su asombro ella estaba serena y hasta de buen humor, eso fue extraño.
—¿Cómo van con la tarea que les deje para este vierne? —El profesor cuestionó con interés— Han tenido dos semanas para hacer la tarea, ¿alguna observación?
El silencio fue la única respuesta que obtuvo el docente, hasta que la joven castaña levantó la mano para el asombro todos. Ella rara vez participaba por iniciativa propia, aunque siempre contestaba correctamente cuando un docente le pedía responder alguna pregunta que hacía en clases.
—Dígame señorita Kinomoto.
—El libro de ejercicio tiene errores en su edición —Ese comentario captó la atención de toda la clase—. Los últimos diez ejercicios las respuestas no coinciden porque están mal planteados y los siguientes numerales: 5, 10, 17, 24 y 25 tienen mal los signos. Hice la consulta a varios matemáticos —reveló con cuidado— y todos coincidieron que el libro tiene errores.
—¿Quién más tiene este tipo de problemas?
El murmullo fue general, porque no todos habían hecho la tarea a pesar del poco tiempo que quedaba, Ariel tomó la palabra y coincidió con los comentarios de su compañera, sus amigos (Abel, Eriol, Lince y Xiaoláng) lo respaldaron.
El profesor no le quedó de otra que revisar lo que sus estudiantes comentaban.
—Claro que tengo tiempo —contestó la joven castaña por su móvil al ingresar a su vehículo. Era hora de almorzar, ella tenía ganas de salir para picar algo rápido en uno de los food truck cerca de la preparatoria para después ir de comprar—. Estas cerca de donde voy almorzar —sonrió con suavidad al escuchar aquella voz tan suave pero varonil del otro lado de la línea—, nos vemos allá.
Vio su rostro sonrojado a través del retrovisor y se golpeó sus mejillas ligeramente con sus manos, debía darse prisa porque en dos horas tenía que regresar para darle su apoyo al equipo de ajedrez, aquel día iba tener su primer encuentro como parte del equipo.
Tenía grandes expectativas de ese juego, ya que si todo salía bien el campeonando se iba jugar en Moscú, su ruso era básico pero la idea de viajar a otro país le llenaba de emoción, disfrutaba mucho de vivir nuevas experiencia en lugares que no conocía.
Prendió su MP3 y al azar reconoció la canción de: La Da Dee de Cody Simpson, aceleró con cuidado mientras iba tarareando aquella letra que tanto le gustaba.
Al llegar cerca del food truck se estaciono con facilidad y vio a su crush concentrado en el menú que había en el lugar. Esa zona en particular tenía varias opciones a nivel de comida, los carros iban desde simples aperitivos a comidas completas.
—¡Ehhhhhh! Yukito! —aceleró su paso para llegar hacia él y levantó su mano para saludarle— ¡Aquí estoy!
Luego de un breve saludo el joven de cabellos rubios platinados comentó en un tono suave:
—Te ves linda en ese uniforme —La joven se sonrojo notablemente—. Es la primera vez que vengo acá, ¿qué me recomiendas?
—La sopa wantán es muy buena —señaló a uno de los menús— y los rollitos primavera.
—Tomaré la sopa tambien pero quiero arroz —observó de manera rápida los menús y se acercó al que más le llamó la atención— el pato pekinés tiene buena pinta, lo pediré con una porción de arroz frito —Ante la expresión de asombro de la joven castaña sonrió con nerviosismo—. Lo sé, soy un glotón como Kero.
—Sabes que Daichi odia que le digan así.
Yukito le dio una mueca burlona, mientras se daban prisa en ordenar lo que iban a comer y beber.
—Iré a Bebemundo luego del almuerzo —comentó con suavidad mientras empezaba a degustar un rollito primavera— ¿Te gustaría ir conmigo?
—¡Claro!— contestó él sin vacilar—, además luego del susto de ayer... —hizo una mueca de reproche— quiero tener un gran detalle con mi cuñada.
Sakura sonrió abiertamente al recordar lo sucedido la noche anterior en el hospital.
En retrospectiva:
Cuando Daichi y ella, llegaron a la sala de espera encontraron una expresión de asombro en Yue que los alertó.
—Debes estar completamente equivocado —Yue no podía creer en las palabras de su hermano menor—, tiene que haber un error, un gran error en esos resultados.
—¿Por qué no me crees? —Le reprochó su hermano— ¿Crees qué compre mi título o qué...? No te mentiría en algo tan serio.
—¿Qué está pasando? —Sakura pregunto de forma directa, ella ya estaba pensando lo peor.
Yue la miró con nerviosismo, los hombres no sabían qué responder porque ellos nunca se esperaron algo así.
—Kaho está embarazada —Yukito reveló con molestia— y mi hermano no me cree.
—Estás recordando lo sucedido ayer —Yukito no estaba preguntando sino afirmando lo obvio—. No era la reacción que esperaba de parte de mi hermano.
Ante la mueca de reproche del joven, Sakura meditó sus palabras antes de comentar:
—Creo que él esperaba otro tipo de resultado —tomó una cucharada de su sopa wantán—. Ellos se habían resignado a no tener hijos porque no podían y además ella tiene 42 años. ¿No es peligroso tener hijos a esa edad?
—¡Naahhhhh! Una mujer a esa edad puede tener hijos saludables.
Eso planteo más pregunta para la joven castaña. Yukito parecía entender su dilema y se dio su tiempo en explicarle durante el almuerzo que compartían que cada cierto tiempo el cuerpo de una mujer cambia, tener hijos a mayor edad no debería ser un problema si la mujer mantenía una alimentación sana, tomaba sus vitaminas, iba control y todo lo que necesitaba hacer para llevar un embarazo saludable. Un tema que captó por completo el interés de la joven.
La jornada escolar llegaba a su fin.
La joven castaña estaba feliz, ya que había tenido la oportunidad de pasar a la siguiente ronda de eliminatorias porque ganó su juego de ajedrez en un promedio de cuarenta y cinco minutos.
En cambio el joven castaño y sus amigos estaban pasando un mal rato, las chicas se alejaban de ellos.
—¿Qué diablos está pasando aquí? —Xiaoláng preguntó con molestia al darse cuenta de aquello.
—Nosotros también nos dimos cuenta que… —comentó Ariel en un tono impregnado de curiosidad— las chicas se apartan especialmente cuando estamos cerca de ti.
Eriol afirmó con dudas:
—Las chicas están actuando de una manera extraña.
—Hola chicos… —saludó Lince mientras Abel venía rebotando la pelota de básquet contra el piso— ¿Cómo te sientes Xiaoláng? ¿Podrás jugar hoy?
—Hoy los apoyare desde la banca —respondió—. ¿Han notado que las chicas de la preparatoria se aparta de nosotros?
—Sobre eso Azura tampoco se nos acercó hoy… —comentó Abel con calma mientras Lince acotó con rapidez:
—Noté algunos murmullos en el grupo de Nabiki.
—¡¿Quién?! —preguntaron al mismo tiempo Eriol y Xiaoláng.
—¿La pechugona? —Ariel preguntó con curiosidad.
—¡Esa misma! —exclamó Abel con diviersión.
—¡AHHH! —contestaron al mismo tiempo Eriol y Xiaoláng porque habían muchas chicas que por su nombre no las conocían pero sí por los apodos y/o seudónimos, que les ponían para identificarlas fácilmente.
—Su grupo nos miró y quedaron calladas en el momento… —comentó Lince con un tono que demostraba estar intrigado.
—¡Esto es extraño! —Ariel se quedó callado al notar a la falsa novia de Xiaoláng frente a ellos.
Sakura los miraba con una expresión mortal, no hizo comentario alguno y pasó de largo porque su destino era la biblioteca, tenía que revisar algo antes de ir al hospital y visitar a su madre adoptiva.
Los chicos se pusieron tensos pero no comentaron palabra alguna.
Abel señaló con calma cuando ya no la visualizo:
—Me late que tu novia hizo algo para que nos ignoren las chicas.
—¿Tú crees? —preguntó Xiaoláng con recelo.
—Ella debe ir a la biblioteca por el trabajo de química… —Ariel comentó con calma— ¿Por qué no aprovechas y hablas con ella?
Xiaoláng abrió sus ojos en señal de terror ante esa sugerencia.
—Te haces el tonto —Eriol respondió—, le pides disculpas y arreglas el problema.
—Y de paso… —propuso Lince en un tono bajo— le muestras la fotos de la bisutería incluido el anillo modificado que le vas obsequiar o más bien que ella debe retirar, porque hable con mi primo y nos va ayudar diciendo que tus padres se los encargaron.
—Debes comprometerla a venir al juego — sugirió Abel— y luego avisar sobre la cena de compromiso.
—Esa mujer me va masacrar —comentó Xiaoláng con pesar—, no puedo decirle: Hey Kinomoto… ya no vamos a ser novios sino prometidos… Se va enojar. Me va matar.
Los chicos eran rápidos para idear planes, así que sin mucho pensarlo Ariel propuso con rapidez:
—Dile que tus padres quieren presentarla a la familia y amigos cercanos como... se me fue la palabra… —miró a sus amigos para que le ayudarán.
—Como parte de la disculpa —acotó Eriol para ayudarlo— que le quieren dar por haberla ofendido.
—Eriol me leíste la mente —comentó con asombro Abel—. Nosotros vamos estar en la cena, así que vamos a cuidar que no se filtre la palabra compromisos o prometidos o algo nos vamos inventar.
—A la hora del brindis —Lince miró su reloj— podemos hacer algo para que no se realice y si pasas esa cena, el resto será más fácil.
El joven castaño escuchaba sus ideas y aunque le pareció buenas ideas su expresión lo delataba, estaba aterrado de hablar con su falsa novia.
—Toma… —Abel metió su mano a su bolsillo— esto es mi pata de conejo... —Los chicos lo miraron con atención y diversión— la uso cuando pienso que voy a tener problemas —Abel los ignoró por completo—. Es efectiva te lo aseguro.
—Tú me das una pata de conejo… —Xiaoláng miró a su amigo con reproche— ¿Crees qué esto va evitar que Kinomoto no me masacre?
—Tú solo sobale a la patita y te aseguro nada te va pasar.
Si otra hubiera sido la situación, sus amigos se hubiera pegado una sonora carcajada.
—Ve hablar con ella y sal de este tema… —Le empujo Eriol por la espalda— de una vez por todas.
—Eriol tiene razón —comentó Ariel con calma—, nosotros te esperamos en las canchas.
Xiaoláng miró a sus amigos con pesar, decidió ir a la biblioteca a solucionar de una buena vez por todo el mal entendido que tenía con su novia falsa.
Mientras sus amigos iban a la cancha, Xiaoláng se sentía como si caminara por una larga tabla de un barco pirata y que iba ser lanzado a los tiburones.
Caminó sin prisa y no le fue difícil ubicar en la biblioteca, prácticamente vacía, a su falsa novia, ya que ella estaba dentro de un cubículo, con varios libros y notó lo centrada que estaba en contestar una llamada telefónica, parecía de buen humor y eso le extrañó porque rara vez la veía sonreír, entonces abrió la puerta con cuidado y alcanzó a escuchar:
—Puedes decirle que se quede con nosotros... No inventes Touya —replicó ella al escuchar a su hermano del otro lado de la línea—. Era mi crush lo reconozco, no voy acosarlo.
Xiaoláng no se privó de soltar un fuerte carraspeo para que ella noté su presencia en aquel lugar.
Ante ese sonido abrupto y por la forma que ingresaron al lugar donde ella estaba Sakura cambió su expresión y comentó en voz baja:
—Te llamo después hermano… Nos vemos en la cena.
—¡¿Interrumpo?! —preguntó Xiaoláng con malestar.
—¿Debo contestar lo que es obvio? —respondió con otra pregunta.
—¿Quién es tu crush? —preguntó con reproche— Te recuerdo que tienes novio, uno falso —masculló entre dientes en un tono bajo para que no lo escuchen—, pero novio al fin y al cabo. Hasta que se termine nuestro acuerdo... —La regañó en un tono bajo —no puedes andar coqueteando por ahí.
—¿Qué quieres? —preguntó la joven castaña con mal humor— Si me vas interrogar creo que no tenemos nada que hablar.
—¡NO! —exclamó Xiaoláng con malestar mientras apartaba una silla para sentarse cerca de ella, ni él mismo entendía por qué estaba tan molesto, no dudó en decir en un tono firme tratando de disimular su malestar:
—Vine a disculparme por lo de ayer… —Sakura lo miró de forma intensa pero no comentó palabra alguna— Mis padres desean disculparse contigo en persona por lo que luego de la final van hacer una cena, quieren que vayas con tu hermano y tus familiares, si así lo deseas.
Ella frunció el ceño en señal de desconcierto y él comentó con calma mientras apretaba con fuerza la pata de conejo que tenía en su bolsillo:
—Mis padres están conscientes que se excedieron en sus comentarios y luego que tú salvastes nuestras vidas —intentó sostener su mirada con la de ella pero la desvió en un gesto nervioso—, se siente comprometidos hacerlos.
—Eso no es necesario —Ella no quería ir a ningún juego menos a una cena con los Li—. Fue una inusual coincidencia por aún estar en ese lugar.
—Cuando un Li se equivoca lo reconoce —inmediatamente le refutó—, además hay más… —Sin perder el tiempo sacó su móvil y le mostró una fotos que causó una gran sorpresa en la joven— No son joyas reales —mintió e improviso apretando con más fuerza esa pata de conejo mientras veía como ella observaba con atención la foto—, son bisuterias finas, un juego completo que desean darte como parte de sus disculpas. Sus deseos son que los usen en la cena que van organizar.
—No puedo aceptar algo así.
En eso el joven castaño estaba de acuerdo, sobre todo porque ahi por el dinero que había gastado en ellos y más al modificar el solitario para que forme parte del juego que encargó.
—No puedes negarte porque es un regalo de mis padres —susurró—, además le han dado órdenes a este joyero... —cambio la foto a otra donde mostraba los datos del primo de Lince y su local del que era propietario— para que vayas a retirar este viernes el juego, solo debes dar tus datos. Él me llamará para ratificar que eres mi novia.
—¿Por qué te van a llamar a ti y no a tus padres?
—Porque mis padres van estar ocupados organizando lo de la cena —comentó con reproche—, te sugiero que los uses durante el juego.
—Disculpa… Nunca asisto a… —calló al ver la extraña sonrisa en la cara del joven castaño.
—Eres mi novia tienes que hacerlo —Le quitó su móvil cuando busco la aplicacion de tomar fotos—, sonríe porque tenemos que tomarnos fotos juntos, somos novios y no tengo ninguna. Quita esa expresión que para eso te he pagado y muy caro por cierto.
La joven castaña lo miró con reproche pero no le dijo palabra alguna.
—Espero que pongas tu mejor sonrisa el día del juego —Al ver su expresión asesina se alejó de ella con cuidado y guardo su móvil—, luego te diré a dónde iremos para nuestra primera cita.
Sabía que ella iba protestar, por lo que se apresuró a salir del cubículo no sin antes aclararle:
—Es parte de nuestro acuerdo.
Se alejó del cubículo lo más rápido que pudo, al verse solo exhaló el aire retenido y comentó en voz baja:
—¡AHHHHHHH!... Esta pata de conejo si funciona porque esto salió mejor de lo que esperaba… mejor me voy a la cancha, no quiero tentar a mi suerte.
A pasos cortos pero rápidos Xiaoláng llegó a la cancha y sus amigos que se iban a tomar un descanso lo miraron con interés, él mostró la pata de conejo con una sonrisa de oreja a oreja comentó:
—Esta pata de conejo es todo.
Continuará…
«NA» Hi! Les invito a leer las correcciones que estoy haciendo de mis escritos en fanfiction, esta es una nueva versión que poco a poco estoy editando hasta llegar a su secuela: Protección inconsciente, para mayor información vean mi perfil y/o mi página de facebook. Saludos. ^^
