CP#10. Noticias inquietantes.

—¿Y bién? —Ante el silencio de sus compañeros, el joven castaño volvió insistir, y añadió con reproche—: Me parece válido que sí advierto a Kinomoto sobre un posible… más bien —corrigió su comentario— si las imprudentes de mi hermana hablan de compromiso y boda, ella no debería sorprenderse.

—Bueno… —Eriol fue el primero en responder— depende cómo se lo digas.

—Kinomoto no es tonta —Lince comentó en un tono bajo—. ¿Cómo lo vas a traer a colación?

La misma pregunta tenían todos sus amigos.

—Pensaba que podíamos pedirle ayuda para la nueva tarea de trigonometría.

—Disculpa… —Abel fue el primero en protestar.

—El profesor Hashimoto incrementó los ejercicios y no vamos a poder hacer todos esos ejercicio hasta la próxima semana —replicó el joven castaño—, además necesito refuerzo... —En vista sus sus amigos iban a protestar, añadió en un tono apresurado—: A cada uno de ustedes les he cubierto cuando me han necesitado. ¿Quieren que les haga acuerdo?

Los chicos no contestaron, pero su mirada de reproche lo decía todo. Ellos estaban fastidiados.

—Aprovecharemos que está tarde no hay entrenamiento, para interceptar a Kinomoto a la hora del almuerzo. ¿Qué dicen?

—Ya que nos obligas a ir contigo… —Ariel comentó con reproche— pagarás el almuerzo. ¿Quién me apoya?

Todos los chicos levantaron la mano y el castaño no dudó en protestar inmediatamente:

—Ustedes son unos gusarapos vividores.

Los chicos rieron con ganas, Abel refutó:

—Es poco comparado con lo que nos obligas hacer. Además… —reflexionó en voz alta— ¿qué tan caro puede ser un almuerzo?... No nos vas a llevar a un restaurante de cinco estrellas.

El castaño no contestó pero si lo fulminó con la mirada, se apresuraron a recoger sus cosas para alcanzar a su compañera.


En uno de los pasillos de la preparatoria, una conversación poco usual se llevaba a cabo.

—Me estás amenazando. —Ella no estaba preguntando sino señalando lo obvio. Frunció el ceño en señal de malestar.

—No me malinterpretes Rika —susurró con temor y una gran tensión—. No me interesa si tienes o no alguna relación con el profesor, aunque eso explicaría algunas situaciones inusuales que sucedieron algún tiempo atrás.

Rika internamente maldecía su descuido. No, más bien maldecía que su amante, porque había cometido el desatino de llamarla aparte después de la clase de gimnasia, y pensando que no había ningún estudiante se atrevió a darle una caricia sugerente con un beso bastante intenso. Ellos tenían un acuerdo tácito, nunca ponerse en evidencia en la preparatoria. Las demostraciones de afecto, estaban vetadas entre ellos en aquel lugar, porque las consecuencias podrían ser graves para ambos.

—No sé de qué me hablas… —evadió el tema— o qué viste —Rika quería sacarle información—, pero a mí —recalcó con fastidio— no me amenazas.

—Lo sé… —Nabiki respondió con recelo— eres una persona de cuidado.

Rika se acercó con sigilo a ella, sus puños estaban apretados del coraje que estaba experimentado.

—Ví cuando te apartaste de él —susurró—, escuché tu reclamo y até cabos. Eso me hizo recordar aquellos extraños incidentes que se dieron, ambos fueron alrededor del profesor Terada.

—¿Adónde quieres llegar? —preguntó con fastidio.

—Tú... —Se tomó unos minutos en ordenar sus ideas— debes estar atrás de la expulsión de la profesora Himura y del traslado de nuestra ex-compañera de clases Matsumoto.

—No sé de qué me hablas —negó en un tono siniestro—, pero no me gusta el rumbo que tiene esta conversación.

—Cuando la profesora Himura se hizo cercana al profesor Terada, de pronto fue encontrada drogada con su café. Su expulsión se dio bajo condiciones que no se pudieron explicar… —Esta vez Nabiki se irguió por completo, y se añadió con fastidio—: Algo similar pasó con Matsumoto, cuando ella se hizo cercana al profesor Terada —repitió con saña aquella frase que ya había usado anteriormente—, luego de ese largo feriado que tuvimos por navidad y año nuevo, encontraron marihuana en su casillero, los preservativos y esas jeringuillas… de no ser porque es hija de poderoso diplomático, su expulsión era inevitable.

—No tengo nada que ver con esos incidentes.

—Lo dudo, pero me preguntó si el director no deducirá lo mismo que yo... —se acercó a su oído— aunque no fuera cierto, una relación entre un profesor y una alumna, está prohibido. No solo serías la comidilla (Tema de conversación preferido en diálogos donde predomina el chisme) en toda la preparatoria, sino que ambos tendrían serios problemas.

—¿Qué mierda es lo que quieres? —Rika ya estaba contrariada.

—Ayúdame acabar con Kinomoto. Si fuistes capaz de deshacerte de la profesora y de aquella compañera, tengo la certeza que me puedes ayudar para que expulsen a Kinomoto.

Rika no contestó mientras la miraba con intensidad.

—Si me ayudas… —susurró— Te cubriré en todo lo que necesites, incluso si necesitas una coartada para salir con el profesor Terada. ¿Cuál es tu respuesta?

—Dame tu número de móvil —solicitó con fastidio—. No prometo nada.

Nabiki la miró con interés pero no le dio respuesta, sacó su móvil e intercambiaron sus números telefónicos, por ahora todo estaba dicho entre ellas.


Horas después, cierta castaña estaba sin palabras al verse rodeada por los chicos populares de la preparatoria, en el estacionamiento.

—Te invitamos almorzar… —comentó Xiaoláng en un tono bajo— Y luego podemos ir algún lugar para poder revisar el deber de trigonometría.

Ante la mirada de reproche de su falsa novia, el castaño se apresuró a comentar:

—En el contrato lo dice —sonrió con malicia— que debes ayudar a tu novio si él necesita colaboración en alguna materia, con amigos incluidos.

—Debo hacer una llamada. —contestó la joven con reproche.

Sin prisa alguna sacó su móvil de su bolsillo derecho de su falda y avanzó del lado opuesto de donde estaba su carro; Debía llamar a su hermano e informarle sobre este imprevisto.

Ella tenía coordinado con Yukito pasar a recoger lo que habían comprado en Bebemundo para su madre adoptiva, luego irían al departamento para acomodar las cosas y Touya con los hermanos Aki, iban a ir a comprar los alimentos para preparar una barbacoa para la cena y recibir a Kaho que esa tarde le daban el alta.

Yue haría tiempo hasta que todo esté organizado, pero esto cambió por completo sus planes.

Xiaoláng sonrió con nerviosismo al ver la palidez de sus amigos.

—Abel... —Eriol susurró— préstanos tu pata de conejo.

—La tiene Xiaoláng.

—Estamos muertos. —Lince afirmó con tensión.

—Dejo constancia que nunca estuve de acuerdo con esto —Ariel comentó en un tono bajo—. Kinomoto viene para acá.

—Ya valimos… —Abel susurró con tensión.

—Dejen de poner esa cara que no les voy hacer nada —Sakura demandó con fastidio—. Necesito tomar copia de sus matrículas de conducir y de sus placas.

Al ver que los chicos no contestaron, ella empezó a tomar fotos.

—Es para que los dejen ingresar al Condominio Atlas Center —Le tomó una foto a la placa de la moto (Suzuki GSX-S1000 Katana 2019) que te pertenecía a Lince. Ariel tenía una similar pero en color rojo—. Es por seguridad.

Luego de una revisión detallada de los documentos y las fotos que la joven castaña envío a la agencia en la que trabajaba, Sakura estuvo lista en quince minutos.

—Vamonos… nos esperan.

Eso planteo más pregunta, los chicos no quisieron hacer comentario algunos mientras veían como ella se subía a su carro.

—¿Qué esperas una invitación para subir? —señaló mientras abría la puerta del copiloto de su carro.

El castaño que se había perdido en sus pensamientos, mientras tenía su mano dentro de su bolsillo apretando su pata de conejo, estaba sorprendido que por segunda vez en aquel día, haya tenido la suerte que su falsa novia no lo masacre, ahora estaba pensando cómo iba traer a colación el tema del compromiso y de la supuesta boda.

—¡LI! —El castaño les dio una sonrisa nerviosa a sus amigos, porque junto con el grito de su compañera, ellos hicieron sonar los claxon— ¿Qué tramas Li? —La joven fue directa— Has estado haciendo caras raras desde que terminé mi llamada.

—Voy a pagar el almuerzo de todos —hizo el comentario para desviar el tema—. A este paso voy a quedar quebrado… —Sakura lo miró como si hubiese dicho una gran estupidez— Y como si no fuera poco, más tarde tu hermano nos va explicar los deberes. Es mucho estrés.

Sakura no le conocía bien como para saber que le estaba mintiendo, optó por no hacer comentario mientras acomodaba el retrovisor y prendió su vehículo, era mejor centrarse en manejar, de igual manera, algo le decía que tarde o temprano se iba enterar qué tramaba su compañero.


En una gran tienda de viveres cerca del Condominio Atlas Center la tensión era latente.

—Touya deja de refunfuñar —Yukito comentó en un tono divertido—. Sakura va tener una reunión de estudio y de ahí vamos almorzar, aunque debería ser al contrario. Los chicos bien alimentados rinden mejor en los estudios.

—Todo esto es culpa de ese mocoso… —Touya no se contuvo mientras apretaba las mejillas de Yukito— ¿Por qué debemos preparar el almuerzo para ellos?

—Deja de apretar mis mejillas… —Yukito tomó sus manos y le miró directo a sus ojos— Espera un momento no estás enojado porque vienen los compañeros de Sakura —Yukito no estaba preguntando sino afirmando lo obvio, él conocía perfectamente las expresiones de Touya, no necesitaba palabras para entenderle—. ¿Te preocupa lo qué comentó mi hermano?

Touya lo soltó inmediato, mientras miraba con atención los diferentes cortes de carnes.

—¿Estás preocupado por el novio... —Ante la mirada fulminante de Touya, Yukito sonrió divertido— falso de Sakurita?... ¿Y sus amigos?

—¡Maldita sea! —estrujó uno de los paquetes de carne (pulpa negra)— Son niños. Ellos no deberían tener una amenaza como está sobre sus cabezas. No puedo dejar de pensar hasta qué punto Sakura se va ver involucrada en este asunto, o peor aún, convertirse en una víctima colateral de todo esto.

—Touya deja todo en manos de mi hermano —susurró en un tono bajo mientras le quitaba aquel paquete de carne de sus manos—. Vamos a disfrutar el momento, démonos prisa para preparar un buen almuerzo, luego le enseñamos a los niños y de ahí subimos para terminar la terraza, no dejemos que la celebración por el embarazo de mi cuñada se vea empañada por este tipo de noticias.

Touya suspiró con resignación, mientras veía a Yukito llenar el primer carrito de compras.

—¿No es mucha comida? —Ante la sonrisa divertida de Yukito, comentó—: ¡Eres un completo glotón!

—¡No te olvides de Kero!

—Dos glotones… —sonrió con suavidad— terminemos de comprar. Sakura y los niños deben estar por llegar.

El sonido de su móvil los hizo detenerse.

—Parece que vamos a necesitar comprar más comida —Yukito le comentó en un tono divertido—. Mira quiénes vienen.

—¡Genial! —Touya comentó con reproche— Glotones y acosadores.

Yukito sonrió divertido, pero ante ese comentario, ambos hombres se apresuraron hacer las compras, iba a ser una tarde ocupada entre preparar alimentos, dar clases y encima preparar todo para recibir a Kaho.

Continuará...