Capítulo 3 Tres meses después de la propuesta.

De todos los planetas que conoció desde que abandonó Jakku, Shedu Maad era su preferido. Cadenas montañosas con nieve en los picos, bosques interminables y verdes praderas que se extienden hacia el horizonte. Shedu Maad, en el pasado era el lugar donde se alojaba el antiguo Templo Jedi, Rey entendía porque había sido escogido, de tal solo ver el ambiente y la naturaleza, la paz y la vida en cada ser que pisaba el suelo. Era una suerte que el Emperador Palpatine desconociese el lugar.

Nunca habría sabido de la existencia de este planeta si no hubiera sido por uno de los libros que había tomado "prestado" en Ach-To.
Desde que la Primera Orden firmó su rendición, la galaxia disfruta mucho este tiempo de paz, a pesar de las escaramuzas de los Señores de la Guerra, que se oponían a una rendición, pero eso no evitaba que su Academia Jedi creciese más.

Había muchos aprendices, pero pocos Caballeros Jedi, así que no era raro que un Caballero Jedi entrenase entre dos o tres alumnos, pero ella era la única que entrenaba a uno y ese era Temiri Blagg, un muchacho de Cantonica
Y ahí estaba el chico, conversando con su mejor amigo, Tedney, no muy lejos de ahí, bajo la sombra de un árbol. Al pensar en él, notó algunas similitudes: ambos huérfanos, que luchaban por sobrevivir en sus planetas, aunque reconocía que su vida en Jakku era mucho peor; el clima hostil sumado a los carroñeros, era una auténtica carrera de supervivencia, si no lograba recolectar chatarra para el crolute, se quedaba sin comer ese día, en cambio, Temiri limpiaba y alimentaba a los fathier pero tenía algo para llenar el estómago, no era una cena deliciosa pero bastaba para apaciguar el hambre. Ella pasó su vida sola y en constante actitud defensiva, no confiaba en nadie y él, al menos tenía un par de amigos en Cantonica y los sueños eran distintos: añoraba que su familia llegase y la recogiese y él, una vida mejor que ser un esclavo. Y lo lograron, ella tenía amigos y un novio, quien se iba a casar pronto y quien sabe, formar una familia en el futuro y Temiri, estudiar la Fuerza y posteriormente, convertirse en un Jedi. Recordó que un primer momento, dudaba entrenar a Temiri, su temor era que sus enseñanzas no llegaron a ser suficientes y se convirtiera en un "Kylo Ren" pero Luke y Poe lograron calmarla.

Y sus pensamientos fueron hacia el antiguo maestro Jedi, Temiri Blagg lo idolatraba cuando conoció al chico, "la leyenda Skywalker" lo que perdió y cuando le contó que conoció al mítico héroe de la Rebelión, se emocionó, pero evitó decirle la forma que Luke se comportó la primera vez.
Pero al final le contó sobre Luke, era un hombre resignado cuando lo encontró, derrotado y que deseaba morir en la isla. No había nada que pudiera cambiarle de opinión, pero, aun así, le enseñó algunas cosas de la Fuerza y al final, Luke comprendió que los fracasos se aprenden.
El maestro Skywalker se había sacrificado, dando tiempo a los pocos miembros de la Resistencia para huir en el Halcón; al fin al cabo, era un Jedi como lo fue su padre.
Los libros fueron un apoyo, pero el fantasma de la Fuerza del antiguo maestro Jedi le ayudó en su camino de la Fuerza, incluyendo ese breve momento que se refugió en Ach-To, temerosa de convertirse en una emperatriz Sith. Luke la animó y regresó a Exegol donde derrotó a Palpatine, con la ayuda y las voces de los Jedi antiguos.

Se puso de pie, recordó que tenía que ir a Taris para hacer los preparativos para su boda, Poe ya estaba en aquel planeta. Sonrió, le parecía una locura pensar en una boda, aunque ya había estado en una: la boda de Jessika Pava con Jacen Syndulla, antiguo mandaloriano y ahora Caballero Jedi. Ambos tenían dos hijos: Luke, de un año y Tallie, nacida hace solo dos meses atrás.

Se acercó un poco más y llamó a Temiri, el joven aprendiz se puso de pie y se acercó a su maestra. Realmente iba a estar ocupada con su boda, así que no podría entrenarlo como se debe por lo cual ya había pensado en un maestro temporal.
—¿Me llamaba, maestra?
—Sí, vamos al Concejo.

Temiri asintió, no hizo preguntas ya que sabía que su maestra se iba a casar con el piloto, quien le pidió matrimonio hace tres meses, en realidad se alegraba por ellos; a los dos los consideraba como sus hermanos mayores, los que lo ayudaron a salir de Cantonica.
En silencio, siguió a la maestra Jedi hasta llegar al Templo Jedi, subieron por las escalinatas de piedra e ingresaron al antiguo recinto. Caminaron por un largo pasillo y doblaron a la izquierda donde ingresaron a un gran salón, donde estaban cinco maestros Jedi: Jannah, un hombre de cabello verde llamado Jacen Syndulla, un t'wileko de piel azul, una mon calamari llamada Neespi y una mujer ciega llamada Gawyn Kora
—Rey ¿ya estás lista? —preguntó Jannah
—Sí, Jannah—exclamó Rey—¿y tú?
—Todo está en la nave—exclamó Jannah Carlissian con una sonrisa— No veo la hora de ayudarte en elegir un vestido—exclamó casi emocionada, el t'wilek se cruzó de brazos
—Bien, como sabrán, estaré lejos de aquí por un tiempo, así que, Gawyn ¿tomarás a Temiri como tu aprendiz temporal?
—Sí—exclamó la mujer con una sonrisa, ya tenía un aprendiz y era más joven que Temiri, estaba segura que sería un reto para él, probar la paciencia de ambos. Temiri inclinó su cabeza a modo de respeto.
—Y el maestro Tasin estará a cargo de la Orden Jedi—exclamó Rey mirando al macho t'wilek, quien agitó suavemente sus lekkus.
—Hasta que usted regrese, estaré velando por los todos los Jedi que están aquí—exclamó Reil Tasin, Jacen le dio una palmada amistosa, Gawyn le tomó el brazo y le sonrió a su pareja de piel azul.
— Por cierto— exclamó el t'wileko mirando a Jacen—Pensé que tú también irías con ellas. ¿Tu esposa no está en Taris?
—Ella está en una misión de reconocimiento—exclamó Dan—Estoy cuidando a los niños mientras ella está afuera. Me avisará cuando llegue y así me uniré a ella.
—Ya veo—exclamó Tasin y su vista volvió a las Jedi—Que la Fuerza las acompañe.
—Que la Fuerza te acompañe, Rey—exclamó Neespi— Estaremos esperando la invitación.
Rey sonrió y Jannah avanzó hacia donde estaba su amiga y ambas se despidieron de sus compañeros.
—Que la Fuerza la acompañe, maestra—exclamó Temiri.
—Lo mismo para ti, Tem—exclamó Rey.


El Castigador, en órbita en Boz Pity

El destructor estelar sobrevolaba por encima del planeta Boz Pty, un lugar pedregoso y desierto, donde la única vida era la poca vegetación y los animales pequeños.

Este destructor pertenece a un Señor de la Guerra, uno de los que se negaron a rendirse tras la firma del Tratado de Paz Gale-Akdan.
Ferk Darius, Señor de la Guerra, se hallaba en su oficina del destructor. Solamente quedaba él y otros tres, realmente su humor no mejoró al recibir la noticia que un Señor de la Guerra fue capturado cerca de Eadu, el Escuadrón Negro ayudado por el Imperio de la Mano, fue demasiado para los rebeldes.

Sonrió con ironía al pensar en la palabra, ahora ellos eran los "rebeldes", los que ocupan el lugar donde estuvo la antigua Rebelión y luego, la Resistencia.
Se masajeó la barbilla, pensó en provocar un atentado en el antiguo Palacio Imperial donde residía Nuk Egeo, actual Jefe de Estado ¿y a quien mandaría para provocar tal acto de terrorismo? ¿Mercenarios, cazarrecompensas? Pensar en contratar en tales personas del bajo mundo lo molestó.

Dio un golpe en la mesa, solo había un responsable en la debacle: Kylo Ren. El antiguo Líder Supremo se había obsesionado tanto con la mujer chatarrera, que descuidó su gobierno para luego morir en Exegol en extrañas circunstancias.
El comunicador sonó e hizo ingresar a su ayudante, un muchacho de cabello rizado.

—Señor—exclamó con marcialidad.
—¿Han descubierto donde se oculta la Orden Jedi? —preguntó, deseaba ir a ese lugar y ejecutar un bombardeo orbital, si la chatarrera se encontraba ahí, mejor.
—No, señor—exclamó—Pero la mujer que usted se refiere y según nuestros espías, ha llegado a Taris.
—¿Por qué nuestros espías no dan con ese kriffado planeta?
—Es raro, señor—exclamó el joven— Parecerá una locura, pero ellos vieron aparecer de repente una nave, no saben de dónde ha salido. Es como si se hubiera teletransportado.
—¡Eso es imposible!
—Ya lo creo, señor. Nuestros espías están barriendo la zona, pero no encuentran nada más que lunas y meteoros.
—Bueno, olvidémonos del planeta—exclamó el Señor de la Guerra juntando los dedos—¿Me dices que está en Taris?
—Sí, la prensa reveló que se casará con Poe Dameron, el héroe de la Resistencia.

El Señor de la Guerra dio un puñetazo a la mesa que el subordinado tembló como una hoja.
— ¡No eres mi ayudante para contarme detalles de la prensa rosa!
—Perdón, señor ... están en las holo noticias. Ellos ... son celebridades ya que nos ganaron.
—Aún no nos ganaron, chiquillo —exclamó Ferk Darius apuntándolo con el dedo— Pero ya ha dado una información específica de la chatarrera —exclamó el Señor de la Guerra, calmándose— Su boda no me importa, pero tener una de los héroes en Taris ... mandaré a mis asesinos a exterminarla. Listo y rápido, como debió haber hecho el inútil de Kylo Ren.
—Sí, señor. Mandaré a un equipo a rastrearla.

El joven se retiró del lugar y Ferk sonrió de placer, matar a la chatarrera posiblemente sea un gran golpe a la moral de la Alianza Galáctica y si eso ocurre, iría a Taris a tomarla por la fuerza.
Y la Primera Orden regresaría y él sería el Líder Supremo