Capitulo 4: Una mañana de planes
Taris
Taris, también conocido como "La Coruscant Verde" por diversos viajeros que iban al planeta. La razón era por sus grandes ciudades metrópolis, pero la diferencia era, y lo que más estaban orgullosos los tarisanos, era que podían ir al campo, visitar las zonas montañosas y viajar a pueblos lejanos, sin salir del planeta. Y era la capital de la Alianza Galáctica.
Era un día veraniego; Rey, con su equipaje al hombro, caminaba, de vez en cuando, se detenía para observar los escaparates de las tiendas, mientras Jannah consultaba su crono.
—¡Rey!
La mencionada se giró y sonrió, era Rose Tico que se acercaba velozmente hacia su amiga Jedi, Jannah se acercó sonriente.
—¡Rose!
Las dos se abrazaron por unos segundos y luego, Rose y Jannah se saludaron. Rose sujetó la mano de Rey para ver el anillo de compromiso.
—Es hermoso. —exclamó la ingeniera de naves.
Rey no sabía cómo reaccionar, así que nerviosamente bajó la mano con torpeza.
—Poe me habló de que me buscaban.
—Sí, vamos, Kaydel nos espera en el centro comercial.
Las tres mujeres reanudaron el paso en dirección al centro comercial. La distancia no era tanta, solo cruzaron la avenida y doblaron la esquina para encontrarse con edificio muy ancho y con una gran entrada, miles de especies de diferentes lados de la galaxia ingresaban como otros también salían, con grandes bolsos, Rey estaba sorprendida de ver el lugar.
—¡Ahí está Kaydel! -exclamó Rose, allá a lo lejos, estaba Kaydel levantando la mano; presurosas, fueron hacia ella, quien las estaba esperando en la entrada.
Después de los saludos, ingresaron al local, Rey alzó la vista donde notó que usaban techo de transpiacero donde podía ver las nubes cruzar, había varios niveles, donde unas escaleras eléctricas los llevaría hacia aquellos pisos.
Había numerosas tiendas, que le hacía imposible verlas todas al mismo tiempo, en ambos lados, al centro había una gran fuente de agua, la Jedi quedó maravillada al ver que el agua formaba varias figuras en cada segundo, y enormes chorros se elevaban en grandes distancias.
—¿Qué es lo que haremos? — preguntó Jannah.
—Vamos ahí, conseguí que nos reserven una sesión de masajes—exclamó Kaydel sonriente, Rey sintió que Rose le tiraba del brazo.
—Vamos, te estás quedando atrás.
—Lo siento—se disculpó con una sonrisa—Es increíble este lugar.
Al llegar al lugar, un droide de protocolo las recibió una vez que cruzaron la puerta.
—Señoritas ¿En qué puedo servirles?
—He reservado una sesión de masajes—exclamó Kaydel mientras el droide protocolar revisaba su datapad—Sesión grupal, cancelado por Kaydel Ko Connix—explicó.
—Muy bien, síganme—exclamó el droide protocolar, las cuatro amigas siguieron al droide plateado por un pasadizo, donde en ambos lados había puertas cerradas, en algunos momentos, podía ver diferentes especies salir de ellas. El droide se detuvo ante una puerta con un numero siete en el centro, tocó con los nudillos.
—La señorita Ko Connix ha llegado para su sesión.
La puerta de duracero se deslizó con un zumbido, donde una hembra zeltron las recibió con una sonrisa.
—Adelante.
Era una habitación muy grande, con cinco camillas flotantes, en el mamparo se podía ver las altas montañas del planeta, el lugar estaba decorado con plantas naturales. En la habitación había otras tres zeltron, de pieles magenta y cabellos azules oscuros.
—Pueden ir a los vestidores y guardar sus vestimentas. No olviden ponerse las batas—explicó la zeltron, entregándoles batas.
Luego de un rato, Rey y sus amigas se echaron boca abajo en las camillas, cerró los ojos y sintió las suaves manos de la zeltron.
Nunca había sentido tanta relajación, aunque ella meditaba con la Fuerza, sentía como sus músculos se relajaban y se iba la tensión.
—Esto se siente bien—exclamó Rose.
—Gracias, Kaydel, realmente necesitaba esto—exclamó Jannah.
—De acuerdo con Jannah—exclamó Rey, dando un largo suspiro.
Luego sintió como le colocaban unas rocas en la espalda, y sus pensamientos volaron hacia el espacio.
La sesión tomó una hora, sintiendo que fue muy rápido para Rey, quien lamentó mucho que se terminase.
Una vez que se vistieron y salieron del centro de masajes, Rose miró a sus amigas.
—¿Alguien con hambre?
—Sí, estoy hambrienta—soltó Rey.
—Creo que aquí conozco un buen lugar—soltó Jannah—Una vez Finn me llevó a ese tapcafe.
Seguidas por Jannah fueron hacia aquel tapcafe, un lugar que no era muy grande pero el lugar se veía muy bueno.
Encontraron un sitio bueno que daba la vista a la gran avenida, una vez que se sentaron, un droide volador camarero se acercó con las cartas.
—Gracias—Agradeció Kaydel y el grupo empezaron a hojear los platillos.
Rey sonrió, nunca había imaginado que tendría un grupo de amigas tan bueno, solo echaba en falta a Jess, pero ella estaba de misión de reconocimiento. En Jakku estaba sola y por su cuenta, pero ahora, años después de haber dejado ese planeta, se sentía acompañada y también amada por Poe. Todo había comenzado con un droide bola y luego, con un desertor.
El droide flotante se acercó al grupo, con un datapad.
—¿Eligieron sus pedidos? —preguntó.
—Sí—exclamó Kaydel.
Una vez que mencionaron sus pedidos, el droide se fue y tema de conversación de ellas giraba en torno a los deslizadores debido a que pasaban varios de ellos en la ventana de transpariacero.
El droide llegó con los pedidos, y una vez que se fue, el grupo levantó las copas de las bebidas.
—¿Cual es el brindis? —preguntó Jannah.
—Por la novia, por supuesto—exclamó Rose mirando a Rey—Por Rey, Dama Jedi.
—Por Rey—exclamaron al unísono, la Jedi sintió como sus mejillas se encendían.
—Chicas, gracias. Esto significa mucho para mí.
Dieron un sorbo, y el grupo empezaron a degustar sus sabrosos platillos.
Palacio de Gobierno.
Poe avanzaba con rapidez por los pasillos del Palacio de Taris, visiblemente contrariado por una llamada de último minuto, el comandante de la antigua Resistencia, ingresó a la habitación. Nuk Egeo, el Primer Ministro, lo esperaba de espaldas; el chagriano se giró e invitó al piloto a acercarse
—Qué bueno que estás aquí, comandante Dameron.
—¿Solicitaba mi presencia, señor?
—Sí— asintió el chagriano— Sé que estás ocupado con tu boda y todo, pero necesito tu ayuda.
—De acuerdo, señor ¿En que desea que lo ayude?
—Iolo Arana mandó un aviso de emergencia cerca de los Territorios del Borde Exterior.
Mandaríamos a un escuadrón, pero como sabes, nuestros mejores pilotos o están ocupados o están terminando con otras misiones. El capitán Arana según su mensaje, está en verdaderos problemas.
—¿Ha encontrado al Señor de la Guerra?
—Él cree que sí.
Poe apretó los dientes, realmente había planeado una cena sorpresa a Rey sabiendo que ya había llegado al planeta, pero Iolo Arana era un compañero cercano de su antiguo escuadrón. después de perder a Wexley en Exegol…no podía permitirse perder a otro viejo amigo tantos como otros: Oddy Muva, Ello Asty, Tallie Lintra…
Respiró hondamente.
—¿El Imperio de la Mano nos tirará un "cable" ahora?
—Sabiendo que tienen posibilidades de capturar a este Señor de la Guerra, tengo entendido que mandarán a su mejor piloto, Kane Irard.
—Kane Irard—repitió Poe, conocía aquel hombre desde la época que era cadete de la República. Mantenían una rivalidad amistosa hasta que él se fue de la academia en su último año. Poe no supo nada él hasta después de Exegol. Se había unido a los Chiss, una sorpresa para él.
—Bueno, como sabrá, la mayoría de mi escuadrón están afuera, así que tardaré un poco en organizar uno nuevo, tal vez Threnalli quiera unirse. Tengo que hablar con esto con mi prometida.
—De acuerdo, comandante Dameron. Y ojalá ella se una también, ella es un formidable piloto.
—Lo es, señor. Con su permiso.
Poe se alejó de la estancia con pasos rápidos y una vez que salió, respiró hondamente.
En esa misma noche, después de una tarde relajante con sus amigas, Rey llegó al apartamento alquilado en una zona tranquila, alejada del bullicio del centro de la capital.
Poe ya se encontraba ahí, revisando su datapad, el droide BB-8 pitó con alegría y rodó hacia las piernas de la Jedi. Ella colocó las bolsas de la cena que compró en la mesa y se arrodilló para saludar a la droide bola.
—Ya estás de vuelta—exclamó Poe dejando el datapad en el escritorio y se acercó hacia la mujer.
—Sí, pasé una tarde genial con las chicas. Rose invitó a Jannah a quedarse en su casa.
—Genial— y llevó a Rey a sentarse en el sofá— He hablado con Egeo y me ha pedido una cosa.
—¿Cuál?
—¿Recuerdas a Iolo Arana? — y ella asintió— Aparentemente está en problemas ya que se encontró con la Primera Orden disidente. Me ha pedido que vaya a apoyarlo, sé que contabas conmigo para ver las cosas de la boda.
—No importa—exclamó Rey— Solo quiero una boda sencilla, con nuestros amigos
—¿Has pensado en un lugar?
— Yavin IV, bajo el árbol de la Fuerza que me mostraste hace cinco años. Pero volvamos al tema ¿Cuándo te irás?
—Debo partir la próxima semana, estoy juntando los pilotos que me acompañarán.
—Voy contigo.
Poe parpadeó de la sorpresa, no contaba que Rey se uniese al escuadrón.
—Pero…
—Poe, te prometí que te seguiría a donde vayas. Si este es el último Señor de la Guerra de la Primera Orden, quisiera terminarlo juntos.
Poe sonrió, Rey se inclinó para darle un beso corto.
—¿Crees que Jacen esté disponible?
— Está ocupándose de sus niños, no podría estar segura.
—Ahora que lo pienso, Jess vuelve de su viaje de reconocimiento y querrá pasar tiempo con su familia. Jess y Jacen los dejaré afuera.
—Tiene sentido- exclamó Rey, mientras se sentaba en el regazo de Poe—¿A quienes has llamado al Escuadrón Negro?
—Veamos—consultó Poe en el datapad—A parte de nosotros, C'ai Threnalli, Bastian, Karé, Kaz y dos chicos nuevos.
—Bueno, es un grupo experimentado, nada mal—besó los labios del piloto—No sé tú, pero yo tengo hambre, así que vayamos a comer estos filetes de nerf que he traído.
—Buena idea—exclamó el piloto, dejó el datapad en el sillón, luego ambos se pusieron de pie, y fueron hacia el comedor, seguidos por la droide bola
