Hermione parloteaba sobre algo que él no estaba escuchando mientras Ronald devoraba cuanto podía, atascándose los cachetes de comida, como una ardilla, ignorando, al igual que él, la plática que la castaña llevaba y no se molestaba en interrumpir pese a que seguramente ya se había dado cuenta que nadie prestaba atención. Las palabras llegaban a sus oídos como piezas sueltas de un rompecabezas que no estaba dispuesto a armar en aquel momento, demasiado ocupado como para comenzar a razonar la lógica y el orden. Las oraciones sueltas parecían completamente irracionales y se quedaban flotando en el aire para luego desvanecerse. "Boda... las flores... la señorita de... cuando... viaje... Ginny y tú... por qué el otro día... el ministerio... el postre" Y así sucesivamente, pero Harry no podía poner atención, ni un poquito, mucho menos cuando el reloj a su derecha soltaba su tic tac una y otra vez anunciándole que el tiempo seguía avanzando.
Se sentía desorientado y perdido, había pasado las últimas dos semanas en una misión fuera de Inglaterra, se había marchado casi de inmediato, después del extraño torbellino de sentimientos que experimentó al encontrarse con Malfoy en Nott en el mundo muggle. Había pensado que el paso de los días le permitirían despejar su mente y plantearse la situación que debía afrontar si quería mantener a Draco Malfoy como una constante en su vida, pero la verdad había sido que esperar solo le había confundido más; no sabía que pensar sobre sí mismo, no sabía que pensar sobre sus sentimientos, no sabía que pensar sobre Malfoy, Ginny o Nott, sus prioridades parecían haberse ordenado sin que él se diera cuenta y de repente sacar al rubio de aquel burdel se había vuelto menos importante que descubrir que significaba esa furia que le quemaba vivo cuando pensaba en que su rubio y el estúpido de Nott estaban juntos.
¿Qué hacia diferente a Theodore Nott de los otros amantes de Malfoy? Ciertamente Nott era guapo y estaba en forma, igual que Zabini, pero Zabini no le había causado ni por poco el mismo disgusto que Theodore, por lo tanto, su físico no tenía nada que ver. Su furia arrasadora provenía de la manera en que Nott miraba a Draco, sí, aquello tenía sentido, porque ni Zabini, ni Parkinson miraban a Malfoy de aquella manera, con tanta devoción, como si... como si entre ellos hubiera amor de verdad. Las náuseas regresaron a su cuerpo, pero ninguno de sus amigos parecía haberse dado cuenta, así que continuó con sus conjeturas. Le molestaba que Nott estuviera enamorado de Malfoy, bien, aquello ya era un paso, merlín cuanto hubiera deseado en aquel momento haber sido un Ravenclaw o un Gryffindor como Hermione, era jodidamente difícil llegar al punto en que quería por que la única explicación que encontraba era que, le molestaba que Nott amara a Malfoy por qué él también estaba enamorado de Malfoy y aquello era simplemente ridículo.
No podía estar enamorado de Draco, por supuesto que no, porque él ya estaba enamorado de Ginny y uno no puede amar a dos personas a la vez, además Draco Malfoy para él era... ¿qué era lo que Draco era para él? Bueno él era su... ¿amigo? Si, aquello podía funcionar, ellos eran amigos que follaban y que nunca salían juntos por que... ¿por qué? ha, si, por que él era Harry Potter y Malfoy un ex mortífago exiliado, pero eran amigos, porque cenaban juntos, platicaban de muchas cosas, reían juntos y la pasaban bien en la cama, como un par de... ¿amantes? Bueno, aquella palabra también podía describirlos, porque los amantes tenían sexo en secreto, pero ellos no solo tenían sexo, también intercambiaban regalos, bueno, él le regalaba cosas a Malfoy, cosas como las de navidad, aquellos objetos y notas que consiguió usando su puesto como auror. Joder, todo estaba tan revuelto dentro de su mente. ¿Por qué no podía ser tan sencillo como lo había sido con Ginny o con Ron o Mione? ¿Por qué todo lo que tenía que ver con Malfoy siempre era tan difícil ¿Acaso la vida no había entendido que él no era precisamente muy inteligente? ¿Por qué se empeñaba en ponerle las cosas más complicadas a él y no por ejemplo, a Hermione quién seguramente ya hubiera resuelto aquel dilema desde el día uno? Por supuesto que dudaba que Hermione se hubiese metido en un embrollo como en el que él se había metido.
Suspiró pesadamente, se sentía sumamente ansioso, nervioso, las ganas de vomitar no aminoraban y las manos le temblaban, no se había sentido así desde que había tenido que enfrentarse a Voldemort, aquella noche en el bosque prohibido, pero si algo había aprendido era que Malfoy podía ser mucho más temible que aquel loco sin nariz y por supuesto, podía hacerle mucho más daño, al menos emocionalmente. ¿Qué le diría al llegar? ¿Tendría el valor de ir al club esa noche? No tenía un pretexto ni por asomo lo suficientemente bueno para el rubio quién seguramente se preguntaría que diablos habían sido aquellas preguntas afuera del club, ni si quiera él sabía lo que le había sucedido la noche de la orgía y aquello estaba por causarle un paro cardiaco reforzado por los acontecimientos de la tarde siguiente, con Draco y Nott paseando como un par de enamorados.
Joder, necesitaba hablar con alguien, necesitaba un consejo, el que fuera, porque era obvio que él no iba a poder resolverlo para antes de medianoche. Miró a Hermione ésta seguía hablando, ahora entendía a la perfección sus palabras; emocionada hablaba de los preparativos de su boda con Ginny, aquello le hizo sentir un retortijón en el estómago, la sola mención de su unión con la pelirroja había dejado de causarle entusiasmo o felicidad, ahora se sentía atrapado, atrapado en la red que él mismo había tejido. Miró a Ron, asentía de manera ligera, mientras tomaba un gran sorbo de cerveza de mantequilla, tan entusiasmado como su novia por el asunto de la boda.
El rumbo de la conversación le estaba causando escalofríos y casi deseó volver a sumergirse en la burbuja de su mente, cada que alguno de los dos mencionaba la palabra "argollas" o "unión" más se acrecentaba el pánico que había comenzado como una pequeña incomodidad y que ahora a penas y podía contener para no gritar de frustración. Se sentía claustrofóbico, sentía vértigo pese a estar sentado en el comedor, fijo, sin nadie que le moviera, comenzó a sentir que sudaba, más y más, las palabras "novia" y "romántico beso" no ayudaban, sentía la mitad del rostro adormecido, como si de un momento a otro fuese a darle parálisis facial o algo. Infiel, infiel, resonaba en su cabeza, pero ya no era Ginny la que le preocupaba, si no Draco Malfoy.
Joder. Pensó mientras se ponía de pie sin detenerse a pensar en lo que hacía, su cuerpo simplemente había rugido la necesidad de no mantenerse sobre la silla. Hermione lo miró con preocupación y Ron dejó de comer mientras él se sentía como un animal enjaulado, miraba a sus amigos y buscaba en su garganta el sonido de su voz pero esta estaba bien guardada, junto a su sentido de la honestidad. La charla sobre la boda se había detenido pero aquello ya no era su principal problema si no el hecho de haber descubierto que, tal vez no había estado equivocado y si se había enamorado de Draco Malfoy.
Retrocedió rígidamente, tirando la silla al suelo y casi cayéndose con ella, en su mente se había encendido una luz y ahora todo había dejado de ser igual para él, de repente le parecía que aquellos dos sentados frente a él no eran sus mejores amigos, de repente le pareció que él no era Harry James Potter, de repente aquel lugar había dejado de ser Grimmauld Place, ni si quiera estaba en Londres. Todo lo que había concebido a lo largo de sus jóvenes veintiún años era una mentira. ¿Qué estaba pasando con él? Sus amigos se pusieron de pie e intentaban acercarse a él con cautela, lucían sumamente asustados pero ¿por qué? seguramente su expresión era lo que les estaba poniendo alerta, sabía que debía relajarse, su respiración le indicaba que estaba teniendo un ataque de pánico, como hace mucho no tenía, desde la guerra. Cerró los ojos, Hermione movía la boca pero sus oídos zumbaban, despejarse, debía despejarse, pero sobre todo necesitaba whiskey.
Sintió un peso sobre su hombro, abrió los ojos, Ron le sujetaba con cautela, mirándolo realmente afligido y sus labios se movían pero el sonido no llegó hasta mucho después. La sensación que aquello le causó era como salir del agua. Tomó a Ron por los hombros y miró sus ojos por un momento, la culpa de haber engañado a su hermanita se hizo palpable como hacía mucho tiempo no, su mente trabajaba rápidamente y le decía que era un traidor. Y tuvo miedo, miedo porque sus sentimientos por Malfoy habían crecido sin que él se diera cuenta y ahora estaba seguro que, lo que sentía por Ginny no se le comparaba, ya no más. Hermione se acercó y lo abrazó, Ron se unió al abrazo de inmediato y ambos lo sostuvieron, como en los viejos tiempos, estaban preocupados, preocupado por él, un mentiroso, un traidor, un infiel.
Necesitaba salir de ahí, el aire estaba demasiado denso como para ser soportado, necesitaba, de verdad necesitaba salir de ahí, correr por la calle y... y encontrar a Malfoy. Se apartó de Hermione y de Ron, los miró un instante, parecía que ambos estaban por decirle algo, seguramente preguntarle qué había ocurrido pero él no les dio tiempo, tomó su varita de detrás de su pantalón y se apareció en el Londres muggle, ya tendría tiempo para explicarles lo que sucedía, aunque si era sincero consigo mismo, esperaba no tener que decirles nada, podía ver la tormenta que se avecinaba.
El aire en el exterior era frio, pero aquello le despejó la mente y le limpió el sudor, se había aparecido directamente en un callejón que había visto la primera y la última vez que había visitado el apartamento de Malfoy, en navidad. Tal vez, si se ponía a pensar, aquel había sido el acontecimiento que había cambiado su relación con el rubio, porque Harry se había tomado la molestia de preparar un regalo para él, se había tomado la molestia de averiguar su dirección, aunque era contra las reglas de los aurores husmear en los archivos de los magos registrados sin permiso, se había colado en Azkaban mintiéndoles a los guardias y les había pedido a Narcissa y Lucius que mandaran una nota a su hijo, se había colado en Malfoy Manor cuyas protecciones estaban completamente destruidas a falta de Malfoys que las mantuvieran y había sacado un par de fotografías y una bufanda. ¿Por qué lo había hecho? Porque de repente le había dado un arranque de cariño por Draco y la verdad es que el resultado había sido más que satisfactorio; la sonrisa de Malfoy, sus lágrimas de felicidad, su abrazo y su beso lleno de... y la manera en la que le había hecho él...
Mierda. Salió del callejón a paso rápido, esquivando a los apresurados londinenses que iban a cualquier parte y que le estaban dificultando el avanzar. Una pizca de esperanza se instaló en su pecho, porque la manera en que Malfoy le había besado y tomado aquella noche había sido con amor y él no se había dado cuenta, demasiado ciego, demasiado idiota. Joder. Volvió a pensar, recordando los galeones que había dejado sobre la mesa, junto a la comida. Y entonces se detuvo en seco, causando que una pareja chocara contra él y le mirara de mala manera.
Le había insultado, le había humillado con aquella acción que en el momento se le antojó de lo más lógico. ¿Por qué había tardado más de dos meses en darse cuenta? Siempre había sido un completo inútil con eso de las relaciones humanas, pero aquella vez sí que se había superado a sí mismo, no solo había sido un completo estúpido, había sido insensible y un completo patán, no culpaba a Malfoy de que prefiriera a Nott, estaba seguro de que el castaño jamás le había hecho nada como lo que él había hecho. ¿Pero... estaría en lo correcto? Es decir, ¿Draco de verdad sentiría algo por él? ¿No serían sus ansias de ser correspondido lo que le habían hecho llegar a aquella conclusión? Estaba tan, tan confundido.
De repente la idea de visitar a Malfoy le pareció completamente descabellada, estaba asustado y ni si quiera sabía que decirle, no sabía si disculparse, no sabía si debía fingir que aquella revelación nunca había tenido lugar, incluso la idea de no volver a ver a Draco Malfoy le parecía viable y se sentía cobarde. El rubio jamás admitiría sentir algo por él, no después de lo que le había hecho, joder si hasta se había tomado el "detalle" de contarle que se casaría ¿se podía ser más idiota?
Miró alrededor, la gente le miraba mal, se había quedado de pie en aquel mismo lugar demasiado tiempo y sabía que debía moverse pero ¿a dónde debía ir? ¿Debía volver a casa? ¿Debía buscar a Malfoy? Pensaba que no, que no debía buscarlo, pensó que por primera vez en meses tenía que volver a ser un Gryffindor y dejarlo ser feliz con Nott, después de todo él no se sentía capaz de romper su compromiso, había hecho todo mal, muy mal, no solo había puesto en juego los sentimientos de Ginny y el cariño y respeto de sus amigos, si no los sentimientos de Draco Malfoy, un muchacho demasiado roto como para tener que soportar lo que él le había hecho.
Sus pies comenzaron a dirigirlo de regreso al callejón pero él se detuvo nuevamente, frunciendo el ceño y regañándose mentalmente, él había sido un Gryffindor, y uno ejemplar además, no iba a huir, no de nuevo. Dio media vuelta, había tomado una decisión, a partir de aquel momento regresaría a ser él mismo, pero para eso debía encarar a Draco Malfoy y pedirle una disculpa, debía ser valiente, debía hablar de sus sentimientos. Llegó al edificio de Malfoy y lo miró desde abajo, era bastante feo por fuera si era sincero con él mismo, la primera vez que lo había visitado se había preguntado cómo era que alguien como Draco Malfoy había terminado allí, pero ahora sentía verdadera vergüenza, era obvio que Malfoy no tenía otro lugar al que ir.
Se adentró y subió las escaleras, una a una, mientras sus piernas temblaban, había sido demasiado fácil minutos atrás proponerse llegar, subir y tocar la puerta, pero ahora se sentía bastante inseguro. Se convenció de terminar el tramo recordándose que Draco no se había merecido su falta de tacto y finalmente se detuvo frente a la puerta de madera. Inútilmente intentó arreglar su cabello y su ropa, a la que si le puso un encantamiento para desarrugarla y limpiarla un poco, una bombilla del pasillo explotó pero él la arregló casi de inmediato —aunque no aseguraba que funcionaría— entonces levantó el puño y justo antes de tocar se detuvo.
—Hola, Draco —dijo hacia la puerta, practicando en soledad y voz baja lo que diría— luces bien, lamento no haber ido a visitarte en dos semanas pero el trabajo... Joder no, eso suena fatal —se aclaró la garganta— ¡Draco, cuanto tiempo...! No, no, eso es mucho peor... —tomó aire— Hola ¿importuno? —Sonrió— sí, aquello es mucho mejor. —Finalmente tocó la puerta y esperó, ansioso.
Harry sonrió inconscientemente cuando la puerta se abrió pero aquella sonrisa se desvaneció, Malfoy apareció del otro lado de la puerta y vestía únicamente una camiseta, sin pantalones, y no estaba seguro de que hubiera ropa interior debajo tampoco. Cerró los ojos con frustración, pero aun así soltó aquello que había decidido decir segundos atrás.
—Hola ¿Importuno? —intentó que su voz sonara casual pero la verdad es que había apretado tanto los dientes que había sonado muy, muy frustrado.
—Creo que eso es obvio —le respondió y salió de la casa, cerrando la puerta tras él —¿qué haces aquí? ¿Estás loco? Tengo visitas y cualquiera va a reconocerte, no estamos en el club, Potter.
—Lo sé, solo quería hablar contigo —dijo sin rodeos— ahora mismo.
—Estoy ocupado.
—Con Nott.
—Ese no es tu asunto —sonaba frio, hasta indiferente— será mejor que te vayas.
—No pudo esperar hasta la noche, es importante —insistió, intentando ignorar el hecho de que Draco había estado a punto de follar con Nott o que ya lo había hecho.
—¿Ahora si vas a aparecerte por ahí? —Aquello lo soltó de manera natural, pero para Harry, que lo conocía desde los once años no le fue difícil adivinar que en realidad había sido un reproche.
—Estaba en una misión, volví ayer en la noche.
—No te estaba pidiendo explicaciones.
—Pues lo parecía.
—Lárgate de una vez —Harry lo miró a los ojos, ambos se retaban a iniciar una riña estúpida.
—Solo vine a disculparme —dijo finalmente, consciente de que Malfoy no cedería.
—¿Y por qué exactamente? —Su voz sonó realmente curiosa y su gesto le indicó que estaba confundido.
—Por todo lo que ha pasado desde que nos reencontramos, no me eh portado como yo mismo en todos estos meses y... —negó rendido— lo siento Draco, quiero ser tu amigo, quiero ayudarte, no agregarle más peso a tu carga, me costó mucho trabajo llegar a esta conclusión porque, como sueles decir constantemente, soy un completo idiota. Comenzaré más a fondo mi investigación sobre el club en que trabajas y te sacaré de ahí, a ti y tus amigos, lo prometo. Por supuesto que iré al club y pagaré lo necesario para que tú y tus amigos estén a salvo, podrán quedarse todos juntos en la habitación, yo me marcharé temprano, no tendrás que acostarte con nadie más que no sea tú... —sentía que aquella palabra se le atoraba en la garganta pero finalmente la soltó — novio...
—¿Por qué ahora? Han pasado casi once meses...
—Porque justamente hoy me acabo de dar cuenta que te quiero y quiero que seas feliz y libre para hacer lo que quieras —Malfoy lo miró, como intentado adivinar la trampa y la mentira en todo aquello —Nos vemos esta noche, Draco. —dio media vuelta, sintiéndose abochornado. Su corazón se detuvo cuando su voz le llamó.
—¿Harry? —Potter iba a darse media vuelta, pero el sonido de pasos provenientes de dentro del departamento le alertaron y se apareció de allí.
Al final irse por dos semanas y concentrarse en algo completamente diferente a Draco Malfoy había dado resultado, uno completamente inesperado para él, uno completamente desagradable porque, aunque hubiera descubierto sus verdaderos sentimientos era demasiado tarde. Sin embargo, por primera vez en meses se sintió como él mismo, un poco desolado, pero mejor que antes, ser egoísta había sido divertido hasta cierto punto, se había equivocado, pero era lo suficientemente hombre como para afrontarlo, lo único que ahora le quedaba era seguir con su plan original, averiguar quién era Cherry y como manejaba el local, después de reunir la información suficiente le llevaría las pruebas a su jefe y él mismo dirigiría el operativo para que todo saliera perfecto. Cuando aquello terminara, Draco y él podrían ser amigos, amigos de verdad, el rubio podría ser feliz junto a Nott y él estaría con Ginny, tendría su casa en el campo, a sus hijos y la vida que siempre había soñado, salvo por que en ese preciso momento deseaba algo completamente diferente.
