Harry había escrito a Malfoy aquella misma noche después de que se fuera con sus amigos en busca de ayuda para el imbécil de Ronald que se había hechizado a sí mismo, le exigía una disculpa para su amiga, quién al parecer estaba bastante afectada por la forma en la que él se había referido a ella, por primera vez, Draco sintió la furia de Harry a través de las palabras de la libreta, furia combinada con decepción, porque Harry se había negado a creer que su nuevo amigo, serpiente como todos decían, era un egoísta, cretino y cruel.
Por supuesto que el orgullo Malfoy no había dejado que el rubio cediera a eso, ¡Él también había sido insultado! Por la comadreja y por la dientes de castor y sin embargo dudaba que Potter les estuviera exigiendo a sus amigos que se disculparan con él, porque claro, Granger y sus sentimientos eran más importantes que él, el príncipe de Slytherin.
Bufó con fastidio y cerró con la libreta cuando la revisó como todos los días, esperaba que dándole tiempo a Potter este rectificara y se disculpara con él pero nada de eso había pasado. Se encontraba en la mesa de las serpientes en medio de la gran celebración de Halloween a la que Potter y sus súbditos no habían asistido y él no podía sentirse más tonto por estar esperando al pelinegro en vez de disfrutar con sus amigos de los muchos dulces que ofrecía el banquete.
—No pareces contento —Dijo Blaise extendiéndole una manzana de caramelo.
—Por supuesto que no, esto es aburrido —Contestó el rubio tratando de que no se notaran sus verdaderas intenciones. —Y Granger ni si quiera está cerca para molestarla. —El nuevo deporte favorito de Malfoy constaba en molestar a todas las personas que parecieran interesadas en Harry, aunque Granger era su blanco predilecto.
—Longbottom se encuentra por ahí —Señaló Zabini al otro extremo del salón. —Podemos pegarle las piernas al piso de nuevo.
—No, eso ya no es divertido —Refunfuñó el chico.
—¿De qué hablan? —Preguntó Pansy dejando su conversación con Vincent y recostando su cabeza sobre Draco.
Zabini suspiró y alejó la cabeza de la chica de su amigo.
—No seas tan pegadiza Pans... —Le recriminó el moreno. —Sabes que Draco odia ese tipo de acercamientos.
La pelinegra se separó del cuerpo del rubio con algo de fastidio e intentando cambiar el tema preguntó:
—¿Qué tal los entrenamientos? He oído del capitán que lo estás haciendo bastante bien.
—Por supuesto que lo estoy haciendo bien —Contestó Malfoy rindiéndose y tratando de disfrutar de la cena. —Estoy seguro que Slytherin volverá a llevarse la copa.
Pasó el resto de la noche charlando con sus amigos y lanzado maldiciones discretas a Creevey y Longbottom, Draco también hubiera querido lanzar una maldición a Ginny pero no la veía por ningún lado, por lo que tuvo que conformarse con molestar a otros chicos de primer año de Ravenclaw y Hufflepuff.
Al término de la fiesta salió con sus amigos riendo a carcajadas, había sido una noche llena de diversión (al menos para ellos, pues dudaba que sus víctimas se sintieran contentas) y caminaron junto al resto de los estudiantes dispuestos a llegar a su sala común.
De repente el resto de los alumnos se detuvieron y Draco fastidiado al ver que no avanzaban se abrió paso entre todos con sus amigos siguiéndolo de cerca.
Lo primero que pudo distinguir fue a la señora Norris colgada sobre la pared en donde con enormes letras con sangre estaba escrita la frase:
La cámara de los secretos ha sido abierta, enemigos del heredero temed.
Draco miró que en el centro de todo aquello se encontraban Potter y sus amigos, Granger sujetaba la mano de Harry con fuerza y aquello fue suficiente para sacarlo de sus casillas, oh, claro que la sangre le hervía, a Potter le había importado un reverendo pepino que él lo hubiese estado esperando, a Potter le había importado nada que él se preocupara pro aquella amistad.
—¡Temed, enemigos del heredero! ¡Los próximos serán los sangre sucia! —Exclamó Malfoy.
Harry lo miró como si recién reparara en su presencia, con los ojos muy abiertos, parecía completamente incrédulo, cómo si no reconociera a Draco, como si fuese otra persona y no era para menos, Draco siempre le había mostrado su mejor cara, pero ahora ya nada de eso importaba, para Malfoy todo estaba más que claro, Harry Potter prefería a aquellos Gryffindor. ¡Y él que creía que su amistad se había reforzado! ¡Que se tenían cierto cariño!
Vaya tonterías. Pensó Draco, jamás debió confiar en un león.
Dio media vuelta y con sus amigos sonriendo con suficiencia desapareció entre la multitud, Potter se arrepentiría de haber preferido a la sangre sucia y al traidor a la sangre.
El momento perfecto para la venganza de Malfoy llegó exactamente dos semanas después, cuando el primer partido entre Gryffindor y Slytherin tuvo lugar.
No lo iba a admitir, pero se sentía nervioso, debía estar codo a codo con Harry peleando por la snitch y aquel momento que él había soñado como uno de juego limpio y agradable se había ensuciado por sus turbios y erróneos sentimientos.
Llegó al campo junto a su equipo, sintiendo la adrenalina y la euforia del momento. Se colocó al centro del lugar colocándose justo frente a Harry a quién le dedicó una sonrisa de lado un tanto burlona, sonrisa que al contrario de lo que Draco creía causó en Harry un leve sonrojo.
El silbato sonó y ambos buscadores (junto con el resto del equipo) salieron disparados.
—¿Todo bien por ahí, cabeza rajada? —le gritó Malfoy.
Harry no tuvo tiempo de responder. En aquel preciso instante iba hacia él una bludger negra y pesada; faltó tan poco para que le golpeara, que al pasar le despeinó. Draco no pudo evitar poner un gesto de preocupación, gesto que no pasó desapercibido por Harry quién sonrió sinceramente.
Pronto todos en el campo comenzaron a darse cuenta del extraño comportamiento de la bludger quién parecía realmente obsesionada con derribar a Harry, pues no parecía dispuesta a golpear a nadie más, ni si quiera a Malfoy que se encontraba bastante cerca del buscador de Gryffindor.
La lluvia flaqueaba y arreciaba, ambas casas iban sumando puntos y Slytherin iba por la delantera.
—¡Cuidado! —le gritó Malfoy, y Harry se vio obligado a hacer una ridícula floritura en el aire para evitar la bludger que continuaba tras él. Harry escapó, pero la bludger lo seguía a un metro de distancia. Y en el momento en que dirigió a Malfoy una mirada de desconcierto, vio la dorada snitch. Volaba a tan sólo unos centímetros por encima de la oreja izquierda de Malfoy... pero Malfoy, que estaba muy ocupado preocupándose por Harry no lo había notado.
Durante un angustioso instante, Harry permaneció suspendido en el aire, sin atreverse a dirigirse hacia Malfoy, debatía entre distraerlo para conseguir la pequeña pelotita dorada o hacerle una señal para que las cosas fueran justas, después de todo Malfoy lo había prevenido de que la alocada pelota lo golpeara y al fin de cuentas aún eran amigos ¿cierto?
¡PLAM! Se había quedado quieto un segundo de más. La bludger lo alcanzó por fin, le golpeó en el codo, y Harry sintió que le había roto el brazo. Débil, aturdido por el punzante dolor del brazo, desmontó a medias de la escoba empapada por la lluvia, manteniendo una rodilla todavía doblada sobre ella y su brazo derecho colgando inerte. La bludger volvió para atacarle de nuevo, y esta vez se dirigía directa a su cara, pero para sorpresa de todos Malfoy ya la había desviado con su escoba, salvando a Harry de lo que sería la noqueada de su vida.
Aquel movimiento del que todos parecieron darse cuenta, pues Lee Jordan muy sorprendido había narrado aquello, hizo que Draco por fin notara la snitch y mirando a Harry quién parecía adolorido por el golpe de su brazo, sonrió en señal de aprobación y se lanzó directamente a la snitch.
Potter prácticamente le pisaba los talones y Draco por fin comenzó a disfrutar del juego.
Se persiguieron dando todo lo que tenían y el público empezó a gritar muy emocionado por aquel espectáculo, dos maravillosos jugadores, codo a codo yendo tras la pequeña esfera que le daría la victoria a sus respectivos equipos.
—Hablemos después del partido —Gritó Harry haciéndose oír entre los gritos de los fanáticos y la lluvia.
—No pienso pedir disculpas por nada, Potter —Exclamó Malfoy extendiendo el brazo a punto de coger la snitch.
—No quiero que pidas disculpas, idiota —Harry sonrió, parecía estarse divirtiendo de verdad.
Malfoy sintió que su pecho comenzaba a calentarse de manera agradable al ver que aquella sonrisa en la rostro de Harry la causaba él y solo él. Su pecho comenzó a brillar y aquel pequeño segundo de distracción bastó para que Harry tomara la snitch y Gryffindor ganara el partido.
Draco no tuvo tiempo de preocuparse por Harry quién había caído desmayado de la escoba, inmediatamente después Flint se había dirigido a él para darle el regaño de su vida, había tenido la oportunidad de coger la snitch y se había dejado vencer por Potter.
—¿En serio ayudaste al contrincante a que no lo golpeara la bludger? —Le decía incrédulo.
—Por supuesto que no, imbécil. —Negó el rubio. —Me puse delante de Potter porque sabía que la snitch estaba ahí y la distracción funcionó, tuvimos una carrera bastante igualada.
La cara de Malfoy estaba tan seria que Flint no dudó de aquello, sobre todo porque era bien sabido que Potter y Malfoy eran "enemigos", sin embargo eso no salvó a Draco de una gran reprimenda por no haber tomado la dorada pelotita al final del partido.
Harry se encontraba en la enfermería completamente solo, era de noche, suponía que se había quedado dormido y no podía estar más agradecido, aquella poción crecehuesos le había hecho sentir uno de los peores dolores de su vida.
Miró hacia la mesita que se encontraba a un lado de su cama, tal como había prometido, Ron le había llevado su libreta de piel de dragón color escarlata, miró el reloj, aún faltaba bastante para el toque de queda, por lo que con pesadez se estiró y tomó la libreta.
"¿Puedes escaparte de tu sala común? Como ya has de saber me encuentro en la enfermería, no hay nadie cerca, ni si quiera la enfermera."
Harry no espero respuesta, pero tan solo treinta minutos después Draco apareció por la puerta, se veía cansado, pero lucía tan seguro de si como siempre, Harry sonrió ante aquella imagen, le alegraba que las cosas entre ambos volvieran a ser como siempre.
—Veo que recuperaste tu brazo —Dijo el rubio con diversión. —Lockhart es un inútil.
—Lo es —Dijo Harry suspirando, había llamado a Draco por dos razones, la primera era que moría de ganas por volver a hablar con él, la segunda y más importante, que sus amigos sospechaban de él, creían fervientemente que Draco Malfoy era el heredero de Slytherin y que había sido él el responsable del ataque a la señora Norris y de la sangre en la pared. —Gracias por haberme salvado de la bludger —Dijo desviando su mirada verde de aquellos ojos grises que parecían no querer apartarse de él.
—Estaba encantada, alguien lo hizo y no dudo que fuera alguien de mi equipo. —Dijo con sinceridad. —Aquello significaba una desventaja para ti y tu equipo, sólo quería igualar las cosas.
Harry sonrió, Draco jamás admitiría que lo había hecho por que realmente le preocupaba Harry.
—Fue divertido. —Admitió Potter. —Juegas muy bien, Malfoy.
Draco sonrió.
—Tú tampoco juegas mal —Guardó silencio por un momento. —Yo... También me divertí...
—No lo entiendo, creí que tomarías la snitch, ¿pero aquella luz te distrajo, verdad?
Malfoy se quedó estático pero recobró la postura rápidamente y preguntó:
—¿La viste también? —Harry se encogió de hombros como si no estuviera seguro. —No sé lo que era, pero sí, me distrajo lo suficiente para que tomaras ventaja.
—Apuesto a que si no hubiese pasado el partido hubiera durado mucho más, ojalá hubiera sido así.
Ambos se quedaron en silencio, Draco pensando en que tarde o temprano debían tomar el tema de su amiga y el hecho de lo mucho que a él le desagradaba que Potter lo dejara de lado por ella y Harry pensando en como preguntar discretamente si él sabía algo sobre la cámara de los secretos.
—Escucha Potter...
—Malfoy...
Ambos hablaron al mismo tiempo, Harry soltó una dulce sonrisa ante aquello y Malfoy solo se sonrojó y desvió la mirada, Potter guardó silencio y miró al rubio, esperando a que este prosiguiera.
—Escucha... no planeo disculparme por lo que le dije a tus amigos —Lo miró decidido, Harry mantenía una expresión serena, como si lo comprendiera. —Ellos también me han señalado e insultado ¡Incluso se atrevieron a insinuar que compré mi entrada al equipo!
—Hoy demostraste que eso no era verdad —Contestó el pelinegro al notar que su amigo comenzaba a enojarse nuevamente y sonrió al ver lo orgulloso que era Malfoy.
—Pero... —agregó una vez que se relajó lo suficiente—. Quiero que sepas que los problemas entre tus amigos y yo no tienen nada que ver contigo.
Harry sonrió ante aquella respuesta, pues sabía lo que aquello quería decir, Draco lo respetaba y apreciaba su amistad.
—No voy a decirte que voy a dejar de pelar con la sangr... —Se interrumpió cuando Harry levantó las cejas. —Con Granger y los Weasley... o Longbottom o el tonto de Creevey.
—¿Colin?
—Sí, si el tonto ese. El punto, Potter es que no quiero perder nuestra amistad por ellos, ni por mis amigos, claro está.
—De acuerdo —Respondió el pelinegro con una enorme sonrisa de satisfacción que hizo que Malfoy bufara.
—Ahora debo irme, si me encuentran "molestando" al héroe seguro le quitan puntos a mi casa.
Draco dio media vuelta y Harry lo miró aún indeciso...
—¿Draco? —El chico se detuvo al oír su nombre y sintió que el corazón podría habérsele salido.
—¿Potter? —Contestó sin voltear a verlo, estaba tan rojo que no se atrevía.
Por la mente de Harry pasaron un montón de cosas, pero la primera de ellas fue que Malfoy no podía ser el heredero de Slytherin... O mejor dicho él no quería que lo fuera, porque eso significaba que Malfoy era malo y él no lo hubiera soportado.
Se tragó todos los cuestionamientos sobre la cámara de los secretos y la creatura que habitaba en ella y dejándose llevar por su extraño cariño hacia él dijo:
—Extrañé hablar contigo.
Draco apenas y giró la cabeza para mirarlo. Ahí estaba, lo que Harry había esperado con tantas ansias, una enorme y reluciente sonrisa.
—Yo también... Harry.
