Draco se encontraba en la Mansión Malfoy viendo pasar a los elfos domésticos de un lado a otro mientras terminaban de arreglar los últimos detalles de la cena de navidad, se encontraba sentado en el último escalón de la gran escalera que daba al segundo piso mientras sujetaba entre sus blancas manos un catálogo de artículos de quidditch.

Narssisa apreció por una de las puertas y comenzó a darle órdenes a los elfos con voz tranquila, aquella noche recibirían a los Nott, los Zabini, los Parkinson, los Crabbe y los Goyle, y claro, Narssisa como buena anfitriona quería que todo saliera perfecto.
—No, más alto, vamos, los Goyle no pasarán por ahí sin tocarlo con la cabeza, son enormes, más arriba. —Decía la mujer.

Draco miraba una y otra vez en el catálogo los guantes que había comprado para Harry, eran para jugadores profesionales, se ajustaban mágicamente a la mano y reforzaban el agarre a la escoba, te protegían del frio en inverno y del sudor en las manos en verano, y Draco, por supuesto, los había encargado con los colores de Gryffindor y con las iniciales de Potter bordados con hilo de oro.
Había incluido en su regalo, además una gran colección de dulces franceses y un libro llamado "Elaboración de pociones para inútiles" que esperaba que le hiciera gracia. Dentro del libro incluyó una tarjeta de navidad con un emotivo mensaje que rezaba.

Mis mejores deseos, no mueras a manos de los Dementores, sigue practicando tu patronus.

—Draco, hijo ¿Tienes todos tus regalos listos? Espero que hayas preparado algo especial para Pansy porque yo eduqué a mi hijo para que sea un caballero y...

—Lo hice, madre. —Aclaró. —Siempre le regalo buenas cosas, sea o no mi novia.

Su madre sonrió con ternura.
—Sigo creyendo que son muy jóvenes, pero me alegra de que ella sea tu primer amor, es una buena niña.

—¿Amor? —Preguntó Draco, porque él no estaba seguro de sentir amor por Pansy, al menos no esa clase de amor.

—Olvídalo, dragón, ahora ve a ponerte la túnica que elegiste para la cena.

Draco subió sin decir nada más, pero la verdad era que su cabeza estaba hecho un lio, había escuchar a los adultos hablar de amor en más de una ocasión, pero él jamás había podido comprenderlo del todo.
Había escuchado decir a Pansy que lo amaba cuando le había pedido que fuera su novio y aquellas palabras le fueron tan indiferentes que no se había detenido a analizarlas, pero también se preguntaba si Pans realmente sabría lo que aquello significaba, no estaba muy seguro, casi podía apostar que la chica sólo había seguido los ejemplos de aquellos libros de princesas y caballeros que le gustaba tanto leer.

Pero si Draco no sabía lo que era el amor ¿Por qué de repente asociaba esa palabra con cierto chico de cabellos rebeldes y negros?

Bajó las escaleras vistiendo su elegante túnica color verde esmeralda, su rubio cabello estaba bien arreglado, de manera juvenil, sutil y elegante.
Sus amigos ya se encontraban en la sala y al mirarlo acudieron a él para comenzar con sus charlas de críos.

Se quedaron en uno de los mullidos y blancos sillones de los junto a la chimenea mientras Draco hacía nuevamente la mejor imitación de Harry desmayándose ante los dementores y sus amigos reían, no parecían cansados de aquella broma y Draco dudaba que se cansaran alguna vez de ello.

Blaise se encontraba junto al rubio y mantenía su brazo sobre su hombro, Draco, inconscientemente se había recargado sobre su pecho y Pansy se encontraba recostada sobre él. Vincent y Gregory se encontraban en otro sillón frente a ellos.
—En serio muero por callarle la boca a los Gryffindor —Expresó Blaise. —No se cansan de presumir que van a ganar la copa, ni con la derrota que tuvieron contra Hufflepuff cerraron la boca.

—Es por que están seguros de que van a vencer a Ravenclaw —Aclaró Pansy. —Su buscadora es buena, la he visto en los entrenamientos.

—¿Cho Chang? —Preguntó Vince —¿No es la que está enamora de Potter y no deja de babear cuando lo ve?

Draco sintió una punzada en el pecho.

—Potter es tan lento que dudo que si quiera lo haya notado —Se burló Gregory con risa tonta.

—¿No te has mordido la lengua Greg? —Se burló Zabini.

—Él tiene razón —Le apoyó Malfoy. —Potter es tan torpe que si ella, Creevey o la Weasley le gritaran que quieren una relación con él en la cara el muy idiota pasaría de largo todavía sin darse cuenta.

Sus amigos rieron.

—¿De verdad crees que Colin...? —Iba a preguntar Pansy, pero no tuvo que terminar la frase para que los demás lo entendieran.

—Por supuesto que si —Afirmó Draco —Solo hace falta ver como lo mira, con una adoración total, aunque dudo que Potter realmente esté interesado, es tan infantil e inmaduro que seguramente no tendrá una relación hasta que nos graduemos.

Pansy asintió con efusividad, pegándose más a su novio y pensado en lo afortunada que era porque su novio fuera tan inteligente y maduro. Aunque claro que Draco no podía estar más alejado del segundo adjetivo.

Zabini quién ya no había resistido la tentación y había comenzado a acercarse más a Draco sin que éste lo sospechara si quiera, simplemente se limitaba a reír de las bromas de su mejor amigo mientras dejaba que el aroma a Draco lo invadiera, había decidido no confesarle sus sentimientos, por que respetaba su relación con Pansy, pero nada le impedía acercarse a él ¿no?

La hora de la cena llegó y como ya era la costumbre todos los adultos se sentaron juntos y comenzaron a susurrar cosas que los más jóvenes no se molestaron en espiar, pues estaban inmersos en sus propias conversaciones.

Al final de la cena todos fueron a dormir, los adultos se marcharían, pero los chicos esperarían en la casa de los Malfoy para poder abrir sus regalos todos juntos a la mañana siguiente.

A primera hora de la mañana los Slytherin ya estaban sentados sobre la lujosa alfombra junto a la chimenea con sus respectivos regalos, por su puesto, Draco había recibido más que sus amigos, pero ni si quiera pudo registrarlos, Pansy se los había decomisado para asegurarse de que no era de ninguno de los pretendientes de Draco.

En cuanto Malfoy reconoció el regalo que seguramente era de Harry (por la forma tan desastrosa de envolver) abrió muchísimo los ojos, Pansy seguramente lo echaría al fuego como al resto.
—Pans, ese regalo ¿podrías dármelo? —La chica lo sujetó con curiosidad y con cierta reprobación, Draco supuso que estaba criticando mentalmente el envoltorio.

—¿De quién es, lo sabes? —Preguntó la chica al ver que no tenía tarjeta en el exterior.

—Es mío —Intervino Blaise, al ver que su mejor amigo se había quedado paralizado— un regalo extra de último momento.

—De acuerdo, toma cariño —Le extendió el pequeño paquete y Draco rápidamente lo apartó de la vista de todos.

Draco había recibido una hermosa túnica de gala color morado muy oscuro de parte de Pansy, un kit de mantenimiento de escobas de parte de Zabini, además de un anillo de plata en forma de dragón, dulces de parte de Crabbe y el nuevo poster oficial de su equipo favorito de quidditch por parte de Goyle.

Él se había lucido con sus regalos tanto como sus amigos y le había aliviado mucho que Pansy estuviera tan complacida con esos aretes de plata esmeralda que había conseguido para ella. Finalmente todos se fueron a jugar al quidditch al enorme patio trasero de la mansión y cundo todos estuvieron lo suficientemente casados regresaron dispuestos a tomar una ducha en sus respectivas habitaciones.

Fue entonces cuando Draco aprovechó para encerrarse en su habitación y abrir el regalo de Harry. La verdad es que el que la envoltura fuera tan sencilla lo tenía realmente intrigado, por lo general los regalos que recibía estaban bien envueltos con un fino papel importado, pero Harry siempre había sido diferente al resto de la gente que lo rodeaba, él era sencillo y aquello le encantaba a Draco aunque no lo supiera conscientemente.

Dentro de la caja regalo Draco encontró una bufanda y unos guantes con los colores de Slytherin, un montón de dulces muggles y una nota arriba de todo que decía:

Ya sé que no es la vajilla china con incrustaciones de esmeraldas a la que seguramente estarás acostumbrado, pero créeme que te estoy haciendo este regalo con mucho cariño y es más de lo que mereces, pues no puedo decir que este año te hayas portado bien del todo.
En fin, feliz navidad, Malfoy, espero que te diviertas mucho y que pronto podamos hablar.

PD. Tal como van las cosas en Hogwarts no vamos a poder vernos por las noches, por lo que te pido que por favor abras tu regalo de cumpleaños atrasado, espero que te guste y que lo uses.

Mis mejores deseos, un abrazo.

H.

El rubio sonrió y corrió hasta el baúl que usaba para el colegio, saco la caja de regalo y lo abrió, dentro había un enorme estandarte de Slytherin tejido a mano y un álbum de fotografías.
Draco lo tomó con curiosidad y lo abrió, dentro había una frase grabada que le aconsejaba guardar los mejores recuerdos de su vida y en la primera hoja había una fotografía mágica.

Harry y Draco sobre sus escobas tratando de alcanzar la snitch en su primer partido de quidditch juntos el año anterior. Malfoy casi juraba que la foto la había sacado el psudo fotógrafo de Creevey, pero no le importó, le encantó verlo a él y su amigo con aquella mirada tan competitiva, divirtiéndose dando todo por aquella pelotita que revoloteaba.

Sonrió, aquello compensaba con creces no haber obtenido una vajilla china con incrustaciones de esmeralda donde tomar el té.