REVIEWS: Hola a todos! Como estoy de vacaciones voy a contestar los reviews, queria desearos a todos una muy feliz navidad y que el 2006 sea mucho mejor q este año.

Sara meliss Muchas gracias! Feliz navidad!

Eyoudhin Hola! Sirius es mi personaje favorita y me rio mucho con el, es divertido, y puede ser que vayas muy equivocada jejeje. Harry y Ginny no pueden estar mucho tiempo enfadados asi que no hay problema y James y Harry uish eso es otra historia, son potter, no se les puede pedir mucho mas jejeje. Un beso y felices fiestas!

Jamesandmolly muchas gracias! Aun faltan unos 35 capitulos asi q no te preocupes y sí, tengo pensado algo para voldemort, pero eso empezaremos a verlo ahora. Un beso y pasalo bien en las fiestas

Ginebra Muchisimas gracias y feliz navidad!

Hikari katsuragi Hola! Es q de tal palo tal astilla, estos chicos son asi ejjeej ySirius, bueno ya se le esta viendo el plumero, no lo puede negar, aunque lo hara jejejeje. Barcelona me gusto muchisimo como siempre, y los examenes muy bien, gracias. Un petó i bon Nadal!

Lladruc hola! Ay q ver, la curiosidad, habra q preguntarle a sirius y patricia aunque los veo yo poco enamoradizos, ya veremos q hacen. En beso fuerte y felices fiestas!

Chris Mcloud hola!pues ya estoy aki, me alegro mucho q te guste y te deseo lo mejor para estas fiestas. Un beso!

Serenita Kou Es cierto, a harry y james siempre los interrumpen y si no ellos meten la pata solitos, el caso es liarla jejeje. Un besazo y feliz navidad!

Armelle Potter Hola maca! Remus y andrea no recordaran lo que les ha ocurrido en este viaje temporal, pero ellos estan medio liados desde hace dos años y cd vuelven al pasado seguiran sintiendo lo mismo, lo q pasa es q la vida es muy dura y ellos han tenido mala suerte, pero ya veras. Un petó molt fort i bon Nadal!

Sango Lily hola! Para una vez q se ponen de acuerdo es para fastidiar a sirius, si es q no le tienen consideración jejejejee, pero han quedao monos. Un beso y felices fiestas!

Inuyami lily es q es muy maternal jejeje, a mi me encanta. Un beso, gracias y feliz navidad!

Helen Black Potter no puedes pedirle pacifismo a un potter, no va con el jejejeje, a ver como va reaccionado james, aunq no los veo yo de amigos. Un beso y felices fiestas

La prisionera de Azkabán hola, q tal? Yo muy bien, Sirius esta descubriendo algo que no concoia, a ver si le gusta al final jejejeje y harry y ginny no pueden estar enfadados mucho tiempo. Me alegro de que te guste, un beso y gracias. Feliz navidad!

Artemis shiro hola! Teorías, muy buena la de sirius y patricia, a ver que hacen esos dos. Harry y ginny no tardan nunca mucho en reconciliarse y la verdad… es un arma peligrosa en manos de ellos, hay q ir despacio. Un beso y felices fiestas!

Leodyn muchísimas gracia! Feliz navidad!

Biank radcliffe Hola! James es un poco inoportuno, pero queda gracioso echándole la bronca a harry, ejjejejeje, el pobre es q esta falto de cariño. Un beso y feliz navidad!

Victor Manuel Muchisimas gracias, y es un honor ser la destinataria del primer review. A mi tb me gustaria actualizar mas de seguido, pero la vida es dura jejeje. Un beso fuerte, nos vemos en el siguiente y felices fiestas

Desiré Hola! Sí, son mas monos remus y andrea, ahora estan juntos pero… bueno nada jejejeje. Un beso fuerte y feliz navidad!

Angie Anyanami Hola! Primero, me encanta que te encante jejeje. Segundo Remus y Andrea están ahora mismo juntos, los jovencitos quiero decir, los adultos… uy eso es una larga historia. Ni si quiera saben que son sus padres, cuanto menos que han muerto, pero son unos chicos listos. Un beso y felices fiestas!

Agus y moony Hola! Me alegro de que te guste y bueno james y harry deben tener su protagonismo, pero siempre lo digo, no hay nada en el fic que sea porque sí, asi que si escribi los dos capis remus-andrea es por algo y ya lo descubriras jejejeje. Un beso fuerte y feliz navidad!

Mary Tonks totalmente de acuerdo, jejejeje. Feliz navidad! Ann thennath hola! Encuentros padre-hijo? Ufff pero si no se pueden ni ver jejeje, aunque ya veras que hay que los une, aunque no se si eso es buena idea jejejej. Bueno ya me contaras. Un beso y feliz navidad!

Andreita malfoy muchísimas gracias! Besos y felices fiestas! Carolina potter Sirius madurando? Ufff eso si que tiene merito jejeje, pero bueno poquito a poco ira sentando cabeza, ya veras porque. Un beso y feliz navidad!

Ginny 84 Muchisimas gracias! Nos vemos en otro capi. Un beso y felices fiestas

Bell Potter Me alegro de que te haya gustado, a mi mis historias favoritas nunca me llamaron la atención desde el principio, pero luego me engancho. Un beso y felices fiestas!

Miakatakachan Hola! Sirius enamorado? Uy eso ya cuesta imaginarlo, pero no creo que la afortunada sea una chica mona sin cosas en la cabeza, asi q ya veremos lo que ocurre. Andrea y Remus cuando vuelvan olvidaran que se han dado cuenta que hay que dejar a un lado los miedos y su relacion seguira como antes, un si pero no, pero ademas… uy es q es una cosa mu difícil pero ya veras. Ginny y Harry no aguantan mucho enfadados y Hermione y Ron empezaron a salir cuando volvieron de navidad. Otro tema! Barcelona, me encantó, siempre lo hace, es una ciudad que me gusta mucho. Se donde esta tarragona y he estado tambien aunque hace cinco o seis años, me gusto mucho también. No soy sudamericana, soy del sur, pero del de España, soy de cordoba. Nunca he visto rebelde way, pero si la veo fijo q me pico, siempre me pasa. Un beso fuerte, bon Nadal!

CAPÍTULO 21: NO ME PIDAS COSAS IMPOSIBLES.

Unos días después del partido contra ravenclaw, el acontecimiento de Hogwarts fue la llegada del día de San Valentín. Ese año no cayó en fin de semana por lo que no hubo salida a Hogsmeade y los alumnos tuvieron que profesarse sus cariñitos dentro del castillo, pues fuera hacía un temporal de frío que nos les dejaba ni si quiera entrenar al quidditch. En general, las chicas del colegio se volvieron más cariñosas con sus respectivas parejas, para Hermione fue una empresa complicada pues a ella no le gustaba mucho eso de andar besuqueándose con Ron delante de todos; Andrea y Remus, sin embargo, no variaron mucho su forma de actuar con los días anteriores pues ya eran cariñosos de por sí, aunque sin llegar a ser tan empalagosos como Susan estaba siendo con Sirius. El pobre llevaba huyendo de ella los últimos dos días, quería dejarla pero no encontraba una sustituta que le gustase así que seguía "por pasar el rato", según advertía él cada vez que James le recordaba su posible caída en el amor; el problema era que a él esas cosas tan románticas no le iban nada. Para James y Lily ése era un día como cualquier otro, llevaban ya casi un año juntos y nunca les había hecho falta una fecha señalada para quererse o para hacerse un regalo sorpresa, así que se propusieron no dejar a Sirius solo para evitar que Susan le secuestrase y le obligase moralmente a hacerle un regalo y tener una velada romántica, cosa que a él ni si quiera se le había pasado por la imaginación.

Durante el desayuno Sirius se tuvo que esconder debajo de la mesa al ver entrar a Susan con un enorme lazo rojo en pelo y una sonrisa radiante, así que suspendió la conversación que estaba teniendo con Harry y se coló entre las piernas de sus amigos manteniéndose ahí hasta el final del desayuno para deleite y risa de los demás. Se estaba agobiando demasiado con todo aquello, Susan le gustaba, era una chica muy guapa e inteligente, bueno no, muy inteligente no es que fuese, pero era guapísima y con eso ya tenía bastante. A pesar de estar agobiándose tanto por los comentarios de sus amigos del alma con por la insistencia de ella en celebrar el día de los enamorados, palabra que ya de por sí le causaba sensaciones muy cercanas a la alergia; Sirius no la dejaba y no lo hacía aunque su cabeza se empeñaba en recordarle que llevaban tres semanas juntos, lo cual era mucho más que un record en su carrera amorosa, pero por raro que eso pareciera no le apetecía estar con otras chicas y eso le estaba empezando a volver un poco loco.

Si en general todas las parejas o "rolletes" que andaban por el colegio habían elegido ese día para demostrarse cuanto se querían, Harry tuvo que volver a pasar el desayuno acompañado de sus amigos viendo a Ginny de lejos. Desde el día que habían discutido por su "misión en la vida", Ginny se había consumido como una vela y hacía todo lo posible por evitar cualquier encuentro con su novio. Para Harry eso estaba siendo una verdadera tortura. Desde el partido contra ravenclaw y esa extraña sensación que había vuelto a tener con su padre parecía que las cosas entre ellos se habían calmado un poco, podía ser casualidad o quizá el hecho de que en esos días Lily estuviese con uno u otro casi todos las horas posibles, pero el caso es que James no había tenido un enfrentamiento considerable con él desde hacía bastante, claro que eso no significaba que hubiese demostrado tampoco ningún signo de cordialidad.

Ron había tenido el detalle de no decirle a Harry absolutamente nada de su hermana, él y Hermione intentaban pasar con ella el tiempo que podían y animarla un poco pero ninguno había querido dar su opinión acerca del tema. La discusión que podían haber tenido había pasado a un segundo plano, ahora lo único que quedaba era afrontar el fondo del asunto con valentía. La primera vez que Harry habló con su novia sobre el contenido de la profecía ella no había pensado qué era realmente lo que significaba, en ese momento solo importaba estar a su lado y que pudiese superar la muerte de Sirius, pero las cosas se habían asentado y Harry había salido del bache mirando de cara lo que el destino le tenía preparado así que para ella encontrarse de golpe con sus palabras y con la posibilidad de perderlo se había convertido en un obstáculo imposible de superar.

Durante el año anterior con la profesora de defensa contra las artes oscuras que Dumbledore había contratado expresamente para prepararle para su futuro enfrentamiento con Voldemort, Harry se había entrenado día y noche, mejorando en todas las asignaturas hasta el punto de saber que los EXTASIS sería tan solo un trámite; pero con el nuevo curso y la salida de su profesora, él había adoptado el papel de preparador con sus amigos y se había concentrado tanto en desarrollar al máximo su nuevo poder. Sin embargo, desde que había revelado su secreto y sobre todo desde que había recogido los frutos en forma de cariño de que Lily supiese que ella era su madre, el esfuerzo de Harry por entrenarse rozaba casi la locura, pero por desgracia parecía también acercarse mucho a la venganza, y eso era algo que Ginny temía por encima de todas las cosas.

Sirius se encargó todo el desayuno, hasta que Susan apareció por las puertas, de darle una buena paliza a cerca de su comportamiento con Ginny. Él no tenía ni idea de por qué habían discutido y Harry solo le decía que era por una tontería, así que eso solo acrecentó el que cada vez que tenía una oportunidad le insistiese en que como no lo arreglara con Ginny, empezaría a actuar, olvidando el trato que tenía con él o las amenazas que pudiese hacerle; realmente después de saber su parentesco con Harry jamás bajo ningún concepto intentaría algo con Ginny, pero no le gustaba verles así a ninguno de los dos.

Harto de la insistencia de su padrino y sobretodo harto de no tener a Ginny cerca decidió que tenía que hablar con ella lo antes posible. Las clases de esa mañana se le hicieron largas y aburridas, así que salió rápidamente de la última clase de encantamientos, metiendo los pergaminos de cualquier manera en la mochila para llegar cuanto antes al aula de transformaciones donde Ginny estaba teniendo clase.

-Gin¿podemos hablar?- ella lo miró sorprendida cuando la cogió de la mano e hizo el intento de irse pero él apretó con más fuerza- por favor.

-Harry, no me apetece hablar de esto ahora.- Harry hizo aparecer entre su mano y la de Ginny un tulipán naranja y le dedicó una sonrisa suplicante- No creas que me vas a ganar con un tulipán.

-Todavía me quedan las rosas, los claveles, los lirios... Vamos cariño, escúchame por favor.

-Deberías juntarte menos con Sirius y con tu padre- terminó aceptando Ginny- Está bien.

Todo el mundo estaba comiendo así que no encontraron a nadie por los pasillos hasta la sala común. Harry se sentó en el sillón que había tomado casi en propiedad desde su primer año y su novia le imitó sentándose a su lado jugando con el tulipán que le acababa de regalar.

-Ginny esto no puede seguir así, tú estás todo el día triste y yo no puedo soportar verte así, por no decir que Sirius un día de estos me va a terminar matando por no pedirte perdón- ella sonrió con el comentario- Así estás mucho más guapa. Mi vida, de todas las personas que supieron el contenido de la profecía fuiste la única que no se alarmó, seguiste adelante con una sonrisa dándome tu apoyo. No entiendo por qué ahora te está afectando tanto.

-El año pasado estabas tan triste que sabía perfectamente que no serías capaz de ir en busca de Voldemort, pero ahora... no sé... el otro día te vi tan seguro y tan decidido de todo que me asusté. ¿Por qué tiene que ser ahora?

-Cariño, no he dicho que vaya a ser ahora, solo te dije que no podía estar toda la vida huyendo de Voldemort y que antes o después esto pasaría, yo solo estoy afrontando mi vida.

-¿No te das cuenta de que lo has hecho desde que Lily te trata como una madre? No te enfades, pero parece más venganza que heroicidad.

-No yo no soy ningún héroe y tampoco lo hago por venganza. Si por mí fuera huiría de todo y buscaría un sitio donde ser yo, solamente Harry, sin nadie señalando mi cicatriz, sin nadie intentando matarme.

-Pero es que yo no quiero que te arriesgues ahora- suplicó Ginny

-¿Prefieres que lo haga cuando salgamos del colegio, cuando tengamos una vida¿Prefieres que me ocurra como a mis padres y deje huérfano a mi hijo? – Harry le habló con la madurez de quien sabe que su vida puede durar muy poco y quiere aprovecharla al máximo- Yo solo quiero vivir mi vida al máximo, no pienso dejar que me maten. No soy tonto y te quiero demasiado como para dejar que otro ocupe mi lugar a tu lado.

-Prométeme que no harás una locura, prométeme que no buscarás los problemas.

Ginny se abrazó a su cuello con desesperación, tenía tanto miedo de perderlo, de que se le escapase entre las manos que no sabía si sería capaz de soportarlo. Sus palabras no le habían reconfortado en absoluto, todo seguía igual, con Harry perfectamente convencido de que tendría que enfrentarse a Voldemort, pero al menos se había dado cuenta de que lo que tenía que hacer era pasar a su lado el máximo tiempo posible.

-Parece mentira que no me conozcas, pelirroja, yo no busco los problemas, ellos me persiguen.

La elevó del suelo cogiéndola de la cintura y la besó apasionadamente, como quien bebe agua después de pasar mucho tiempo sediento, pero la gente empezó a entrar y ellos entendieron que era el momento de subirse a la habitación antes de montar un espectáculo en la sala común.

Sirius iba por el pasillo con un brazo pasado sobre los hombros de James y el otro sobre los hombros de Lily. Estaba dejando caer su peso sobre ellos haciendo incluso que Lily tuviese que doblase un poco, mientras les iba contando cómo había tenido que esconderse a la hora del recreo de Susan que había preguntado por él a todos sus amigos.

-Parecía muy enfadada- le comentó Lily dándole un codazo en el estómago para que no se apoyase tanto- No sé por qué no estás con ella.

-Estás cosas no están hechas para mí. El otro día dijo no sé qué de una velada romántica y yo...- hizo amago de un escalofrío- yo es que no soporto tanto romanticismo.

-Ya claro- ironizó James- Negar lo evidente no es una buena opción, Canuto.

-No empecemos- Sirius se paró mientras sus dos amigos seguían andando entre risas- Te he dicho mil veces que no, que no inventes, que no estoy enamorado ni lo estaré en la vida y que Susan es... bueno Susan es Susan.

-Una gran explicación- se rió Lily- ¿sabes? Yo también creo que estás empezando a ser preocupante con esa chica. Lleváis tres semanas juntos, Sirius¡Tres semanas! Ni con tu madre has sido capaz de aguantar tanto tiempo.

-Dejemos a mi madre tranquila, que la familia Black es cosa aparte.

-Pues hablando de la familia Black, mira donde está tu sobrinito.- James señaló a Draco que estaba hablando con una chica acorralada entre la pared y el cuerpo del slytherin. – Parece que no eres el único de la familia que nos ha salido ligón.

-Vaya, vaya- Sirius se olvidó de la conversación acerca de sus amores y se fijó en Draco- No sé cómo una tía puede fijarse en ése, aunque supongo que tiene que ser el encanto Black.

Sirius hizo un gesto con la cabeza y su pelo, bastante largo, se colocó perfectamente dándole un toque sexy; abrazó a James por los hombros y se dispuso a seguir con su camino, pero Lily se había quedado atrás observando a la pareja, algo confundida.

-Creo que es ...- Lily se movió un poco para ver mejor a la chica que Draco estaba tapando con su cuerpo - ¿Esa no es Brown?

-¿QUÉ!- Sirius soltó inmediatamente a James y se colocó con rapidez en el sitio donde se había puesto Lily para ver si ella tenía razón – ¡Buaj¡Qué asco¿Cómo puede tener estómago de estar con Malfoy?

-Esto...- James había acompañado en la observación a su amigo y a su novia- -Ella no parece estar muy a gusto ¿no? – apuntó dudoso- no sé, más que besarle parece que intenta morderle.

-¡Será cerdo!- gritó Sirius fuera de sí- Se va a enterar éste engendro de familia noble quién es un auténtico Black. Lo voy a machacar ¡cómo le toque un pelo a una de mis amigas lo mato!

Sirius y James se acercaron a donde Malfoy tenía acorralada a Patricia, intentando buscar su boca mientras ella movía la cabeza a uno y otro lado con mucha furia, justo cuando Sirius iba a cogerlo por el cuello de la túnica, Malfoy se dobló por la mitad después de haber recibido un rodillazo certero de parte de Patricia. Ella respiraba con rapidez y tenía los puños apretados, el pecho le subía y le bajaba como si hubiese estado corriendo una maratón. En cuanto levantó la cabeza se encontró con Sirius y le miró con la misma rabia que había mirado momentos antes a Malfoy como si estuviese en trance. Él vio sorprendido ese odio y esa determinación, que nunca había visto en el rostro de Patricia pero estaba más interesado en darle una paliza a Malfoy por haberse intentado aprovechar de ella.

Con una mano levantó sin mucho esfuerzo a Malfoy y se dispuso a darle un puñetazo en su rostro arrogante, pero notó que alguien le cogía del brazo y lo impedía. Patricia tenía la varita alzada y apuntaba a Draco con ella, el gesto de superioridad de Malfoy se vino abajo como el de un niño asustado al verse a merced del puño de Sirius o de la varita de Patricia.

-Suéltalo- le ordenó con firmeza a Sirius, pero éste no le hizo ningún caso- ¡He dicho que lo sueltes! No necesito tu ayuda, sé apañármelas solita.

Sirius soltó con fuerza a Draco, totalmente disconforme de la cabezonería de la chica. Se cruzó de brazos todavía enfado junto a James al que tampoco parecía haberle hecho ninguna gracia que Draco actuara así con ella. Ella se puso delante de él con la varita todavía alzada y mirándolo con repugnancia.

-Nunca. Jamás vuelva a intentar hacer nada conmigo ¿entendido?- Patricia le habló con asco y con desprecio.

-Te has librado porque han venido tus amiguitos- escupió Draco con arrogancia.

-¿Eso crees?- le vaciló ella- Si necesitas pensar eso para que tu orgullo masculino no quede dañado adelante, pero sabes que la próxima vez, con o sin amiguitos, terminarás muy mal.

Se dio la vuelta con orgullo sabiendo que con eso no se rebajaría a su altura, antes de marcharse por el pasillo se encontró con Sirius y con James que no había borrado su rostro ceñudo y les dedicó una mirada solo levemente más dulce que la que había tenido con Malfoy.

-No me gusta que resuelvan mis problemas.- comentó al pasar junto a Sirius antes de perderse por la esquina.

Una vez que Malfoy se había visto a sí mismo saliendo victorioso se apoyó en la pared con un pierna doblada y los brazos cruzados. Miró a Sirius riéndose con autosuficiencia como si hubiese sido él el que ganase el premio en un rifa dejando a Sirius en la estacada, lo que hizo que se encendiera todavía más. Sirius no era el típico que podía tomarse las cosas con racionalidad y calma, él no pensaba, simplemente se le cruzaba una idea en la cabeza y la llevaba a cabo, para el control y la calma ya tenía a Remus pero en esa ocasión Remus no estaba, así que cuando se lanzó a por Malfoy con el único deseo de partirle la boca para que no pudiera volver a sonreír de esa manera, fue Lily la que le agarró de la túnica y lo paró.

-Parece que las mujeres se ponen en tu contra para que hoy no consigas hacerme nada ¿eh, Barker?

Draco se carcajeó y ahora tuvo que ser James el que agarrara a Sirius; después de un cruce de miradas con su novia supo que el detener a su amigo no había sido una acción noble por parte de ella, ese brillo tan propio del género merodeador resaltó por unos segundos sus ojos verdes y James supo que la mejor opción en ese momento no sería la fuerza. La venganza era un plato dulce que había que degustar y lo que tenía claro es que no iba a dejar que un slytherin les vacilara lo más mínimo.

-Canuto, a veces creo que se te olvida que por tu sangre no hay ni una gota muggle- James le había pasado el brazo por encima para retenerlo, mientras Sirius mantenía la mirada fija en Draco- Usa la varita en vez de los puños.

-Las manos dan mayores satisfacciones- le contestó sin girar la cabeza- Lo voy a matar, se está riendo de mí y... y... se ha intentado pasar con ... argg. ¡Lo voy a matar!

-¿Qué pasa Barker¿Celoso¿Acaso no eres capaz de conseguir a esa chica y te jode que yo lo haga?

-¡Mira gilipollas! Yo tengo a la tía que me dé la gana ¿te enteras? Y Patricia no está en mi lista, pero te juro que después de la que te dé cuando éste me suelte tampoco estará en la tuya.

Sirius seguía peleando con James por zafarse de sus brazos para desfogarse con Malfoy pero James parecía muy divertido con aquella situación. Cogió su varita y apuntó a Malfoy diciendo un hechizo, inmediatamente el pelo de Malfoy se volvió verde y graso quedándose pegado a ambos lados de la cara.

-Para esto sirve la magia, querido amigo-le guiñó un ojo y movió la cabeza para invitarle a seguir, la sonrisa perversa de James despertó el instinto de Sirius y supo que un ojo morado no sería la mejor de las venganzas con ese niñato engreído.

Malfoy hizo un vago intento de defenderse de las barbaridades que se le estaban ocurriendo a Sirius, pero Lily fue más rápida y con un comentario parecido a "no vuelvas a meterte con una chica" lo dejó un poco atontado e incapaz de hacer un buen hechizo. Cuando volvió a pensar con claridad seguía teniendo el pelo verde, vestía como una chica, con una corta minifalda negra que hacía un grave contraste con su piel banquecina. Intentó hacer algo para remediarlo pero en vez de dedos tenía pequeños tentáculos de calamar de un divertido color morado. Malfoy intentó escapar pero, James, con lágrimas en la cara provocadas por la risa no le dejó, paralizándolo en un pasillo cada vez más concurrido. La gente había empezado a hacer un círculo alrededor de ellos cuatro, Draco intentaba esconderse de las risas y las miradas de venganza de sus compañeros mientras que los tres Gryffindor habían tenido que sentarse en el suelo para no caerse de la risa.

Sirius, tirado en el suelo y con las manos aferradas al estómago que ya le dolía de las carcajadas, intentó rematar la faena haciendo que Malfoy desprendiera continuamente un asqueroso olor a ciénaga, pero cuando estaba a punto de decir el hechizo notó como alguien agarraba su mano con odio y le arrancaba la varita.

-¡De pie¡Los tres! -Snape estaba delante de ellos con el rostro crispado y los ojos a punto de salirse de sus órbitas. La gente que se había agolpado alrededor de ellos huyó en cuestión de segundos al ver el estado de enfado del profesor más temido del colegio. Sacó del bolsillo de su túnica la varita y apuntó a Malfoy sin perder de vista sus tres excompañeros- ¿Está bien, Malfoy?- éste afirmó con la cabeza- Pues te quiero ya en la sala común.

-Pero... – intentó protestar

-Pero nada. A la sala común he dicho.- Malfoy se marchó arrastrando los pies con todo perfectamente recuperado excepto su melena rubia, y Snape volvió a concentrarse en los chicos- Veo que no habéis perdido vuestro interés por ridiculizar a la gente- Habló con rigidez, como siempre, pero parecía que esta vez junto al disfrute de tener nada menos que a Potter y a Black delante de él listos para ser castigados, en su voz podía notarse que esa humillación a Malfoy era algo personal.

-Ya ves, ahora nos entretenemos con Malfoy- le contestó James con chulería- Como ya no te tenemos a ti... Snivellius.

Los músculos de la cara de Snape se contrajeron al mismo tiempo cuando oyó las palabras arrogantes de James. En un acto reflejo le apuntó a la cara con la varita de Sirius, que aún la tenía en la mano.

-Dame sólo una razón para vengarme. Sólo una y te aseguro que disfrutaré con cada gesto de sufrimiento que tengas.

-No deberías andarte con amenazas- advirtió Lily llamando la atención del profesor, lo que hizo que Sirius aprovechara para recuperar su varita- Ya te dijo Harry que al profesor Dumbledore no le gustaría que tratases mal a un alumno, Profesor. – Lily masticó la última palabra mirándole a los ojos con desafío y a pesar de la frialdad y el odio que reflejaban los ojos de Snape ella no se amilanó.

-No te pases de lista conmigo, Evans. Ya te dije una vez que sé cosas que ni tú misma podrías imaginar, pero de todas formas me sorprende no verte defendiendo a las causas perdidas

-Yo solo defiendo a quien no merece ser castigado, y Malfoy se merecía mucho más de lo que ha recibido.

-¿Ah, sí¿y qué ha hecho el señor Malfoy para ser el objeto de las bromas de tres niñatos de pacotilla?

Sirius y James aspiraron al mismo tiempo con fuerza mordiéndose el labio y apretaron los puños para resistir la tentación de callarle la boca a Snape, profesor o no, no dejaba de ser el mismo mequetrefe entrometido que apenas unos meses atrás habían intentado convertir en un bebé.

-Se pasó con Patricia Brown-la voz de Sirius, muy marcada por la rabia contenida intentó parecer lo más serena posible, pero no tuvo mucho éxito así que Snape se aprovechó de ello.

-¿Y por qué no está aquí la señorita Brown?- ironizó- Claro¿para qué va a estar teniendo a los héroes de Hogwarts a sus servicio?

Esa fue la gota que colmó el vaso de James, le tenía ganas desde la primera vez que se puso chulo con él en una clase y ahora solo pensaba en que no iba a dejar que Snape, por muchos años que hubiese cumplido, pudiese conseguir lo que nunca había hecho mientras habían estado en el colegio: vacilarle a un merodeador. Le agarró de la túnica y lo levantó un poco haciendo que Snape reaccionase de la misma forma, pero la voz de McGonagall sonando detrás de James impidió que le pudiese dar un puñetazo.

-¡James¡Severus¡No me lo puedo creer¿se puede saber qué pasa aquí?

-El señor Potter y sus amigos se han estado burlando del señor Malfoy, yo sólo estaba a punto de castigarles- explicó Snape acomodándose la túnica negra.

-Esto no tenía mucha pinta de ser un castigo y te recuerdo que tú ya no eres ningún niño, Severus.- Con el ceño fruncido se volvió a los tres chicos que seguían con ganas de darle un buen golpe a Snape- Vosotros tres, al despacho del director, ahora mismo. ¡Esto es intolerable¡Diez puntos menos para Gryffindor por cada uno!

Dumbledore estaba sentado en su despacho con la cabeza recostada hacia atrás. Estaba pensativo y parecía muy preocupado, sobre su mesa, junto a la infinidad de cachivaches que solía tener había montones de pergaminos y libros antiguos. Se acariciaba la barba una y otra vez mientras el sol de la tarde hacía reflejar la superficie vaporosa del pensadero que reposaba en una pequeña mesita a su lado y en el que de vez en cuando iba metiendo finos hilos plateados que salían de su cabeza. Estaba muy concentrado en sus pensamientos pero, a pesar de ello, no le sorprendió en absoluto que el fuego de su chimenea se tornara verde y que de él saliera un hombre vestido con una túnica canela.

El nuevo visitante se sacudió impaciente las cenizas y miró expectante al profesor que ni si quiera se inmutó con su presencia. Aguardó con el respeto que el director se merecía el que acabase su serie de pensamientos, pero estaba tan ansioso que empezó a jugar con cierto nerviosismo con sus propias manos hasta que decidió que era el momento de hacerle volver.

-He venido en cuanto Fawkes me ha avisado, no habrá ocurrido algo grave ¿verdad?- su voz sonó serena pero tremendamente preocupada, a lo que el profesor le respondió con una sonrisa.

-Gracias por tu rapidez, siéntate por favor- le tendió la mano hacia una de las sillas que había delante de su mesa y el hombre tomó asiento en el filo de ella mirándole todavía con gesto expectante- Tranquilo, no ha ocurrido nada grave.

El hombre pareció respirar después de un largo tiempo sin hacerlo cuando escuchó las palabras del director y se recostó un poco en la silla. Después de los nervios y la incertidumbre su cuerpo había reaccionado relajándose en exceso, pero su mente todavía estaba un poco descuadrada por la urgente invitación al despacho.

-¿Entonces?

Dumbledore juntó las palmas de las manos y empezó a jugar haciendo chocar un dedo contra su simétrico una y otra vez; observaba sus manos como si eso fuese lo más interesante en el mundo hasta que levantó la cabeza para encontrarse con los ojos abiertos y nerviosos de su invitado.

-Ha llegado la hora de afrontar una nueva verdad y necesito tu ayuda.

-¿Mi ayuda?- No tenía ni idea de lo que le estaba hablando

-Sabes que ya no confía en mí como lo hacía- continuó Dumbledore como si su interlocutor supiese perfectamente el tema que él estaba tratando.- Me sigue culpando por lo que ocurrió.

-Simplemente está creciendo y no ha sido fácil.- Al menos había entendido esa parte. Había recuperado la tranquilidad y le hablaba al director como si fuese él quien estaba en posición de dar consejos- No se lo tengas en cuenta.

-No lo hago- sonrió el profesor- pero es una situación que me obliga a recurrir a ti. Tienes que contárselo, si lo hago yo me culpará de no haberlo hecho antes.

No podía estar refiriéndose a lo que él pensaba, no podía saber que él lo sabía, se suponía que fue una confidencialidad absoluta; si era lo que estaba pasando por su cabeza no podría admitir delante de Dumbledore que él estaba al tanto.

-No pongas esa cara de extrañado. – No era un reproche, más bien usó un tono divertido al ver que había vuelto a pillarle en una travesura – Vivimos momentos difíciles y no es tiempo de hacernos los inocentes.

-Yo no sé muchas cosas- se defendió él- Nunca quiso contármelo todo

-Dudo mucho que sepas más que yo- el director se puso de pie y empezó a acariciar a Fawkes dándole la espalada a su acompañante- Realmente no tenía que haberte contado nada; era un secreto de gran importancia.

-Jamás hubo secretos entre nosotros.

Al oír las palabras rotundas que había pronunciado, Dumbledore se giró bruscamente, mostrando como pocas veces lo hacía cierta preocupación. Eso era algo con lo que no había contado y él necesitaba tenerlo todo bajo control. Le examinó detenidamente intentando saber a qué se había referido exactamente, pero no hizo falta continuar porque sentenció confirmando lo que se temía.

-Ninguno.

Paseó unos segundos por su despacho, pensando en cómo mover la siguiente ficha. Sabía que era un tema delicado pero quizá el hecho de que él supiese toda la verdad le allanaba el camino. Vio cómo se le ensombrecía el rostro al perderse en sus pensamientos y supo que sería una empresa difícil pero había mucho en juego. Después de meses y meses de búsqueda incansable había llegado a la única conclusión de que necesitaba su ayuda.

-Una pena que podamos recurrir a sus manos expertas ¿no crees?- lanzó su pensamiento al aire esperando descubrir la reacción del hombre pero no había nada que pudiese alterarle en exceso.

-Sí profesor, es una verdadera pena- habló más como si estuviese expresando sus propias sensaciones que como si le estuviese reafirmando lo que le había dicho. Tenía la mirada fija en el pensadero cuya superficie seguía brillando con los rayos del sol, era como si quisiese usarlo para vaciar en el sus propios recuerdos tanto los tristes como los felices porque ambos le atormentaba- El problema es que cuando una persona se marcha no hay forma de hacer que regrese.

Dumbledore volvió a darle un tiempo de silencio, sabía que en esos momentos el dejarle cerrarse en sí mismo era la mejor opción. Le había visto volver al pasado porque sus ojos reflejaban una tristeza inusitada; realmente sería muy difícil conseguir que cumpliese con la verdadera razón de su llamada. El hombre su puso de pie, sabedor de que aquello había terminado, quería estar sólo, volver para intentar sacar de su cabeza lo que el director había traído y que ya le había consumido durante demasiado tiempo como para permitir que volviera a afectarle.

-¿Sólo me has llamado para decirle a Harry quién es?

-Si te dijera la razón por la que realmente he recurrido a ti ¿harías lo que te voy a pedir?

-No me pidas cosas imposibles, profesor.- se calló unos segundos intentando recomponerse un poco- ¿Cuándo quieres que hable con Harry?

-Hoy estará bien.

James, Sirius y Lily iban camino del despacho refunfuñando e insultado a Snape por el último numerito que les había montado. Otra vez les había hecho perder puntos y sobre todo había conseguido volver a sacarles de sus casillas refregándoles por la cara que él estaba en una situación privilegiada. Lily era la que estaba más tranquila, a quien quería darle una lección era a Malfoy porque se había tomado como algo personal lo que le había hecho a Patricia y esa ya era una cuenta saldada. Sonrió un poco recordando la pinta que tenía antes de que Snape lo devolviese a la normalidad pero le satisfizo aún más recordar la patada que Patricia le había dado y cómo se había defendido ella sola incluso aunque Sirius ya estaba dispuesto a no permitirlo.

-Parece que Brown es una chica con carácter.

-Ya te digo- secundó James ahora un poco más tranquilo abrazando a su novia por la cintura- no me gustaría a mí tener que discutir con ella.

-Ha sido una idiota- opinó Sirius- No sé a qué ha venido el rollo ese de "yo resuelvo mis problemas".

-Sirius, han pasado veinte años. Supongo que las chicas de ahora serán aún más independientes que nosotras. Yo lo soy más que mi madre ¡Es ley de vida!

-Pues vaya chorrada- Sirius todavía estaba enfadado, no le habían dejado desahogarse como realmente quería ni con Malfoy ni con Snape.

Sirius siguió por el pasillo dándole patadas al aire bajo la mirada divertida de sus amigos.

-¿No será verdad que Malfoy tiene razón?- preguntó Lily casi riéndose- A ver si vas a estar celosillo.

James estalló en carcajadas y Sirius se dio la vuelta con los puños apretados ya harto de que sus amigos se empeñasen en buscarle amores.

-Os lo voy a explicar una sola vez- los dos habían tenido que apoyarse en la pared de la risa pero al escuchar a Sirius hicieron un esfuerzo en ponerse serios- No estoy enamorado, ni de Susan ni de Patricia, es más ni si quiera me gusta Patricia. Somos amigos, punto y final.

-¿Desde cuando tú tienes una amiga que no sea la novia de uno de tus amigos?

-Muy gracioso, James.- Sirius realmente se enfadaba pocas veces pero esta parecía una de ellas- Yo estoy con Susan porque me gusta y ahora no hay otra que me guste más y Patricia es mi amiga, solo mi amiga, es la primera tía con la que no me apetece ligar cuando estoy con ella. Y quiero que dejéis el temita de una vez.

Siguió andando con decisión hasta el final del pasillo donde estaba la entrada al despacho. James y Lily, después de intercambiarse una mirada de confusión divertida, le siguieron dándose una carrerita. James al llegar a su altura le pasó el brazo por los hombros dejándose caer sobre él, haciéndole sonreír. Era fácil quitarle el enfado a Sirius, sobretodo si el que lo intentaba era James.

-¡Vaya! No sabemos la contraseña- James se dio en la cabeza contra la pared al darse cuenta de su error.

-¡Ay! Galletas de chocolate

Lily los había quitado de en medio con una sonrisa de autosuficiencia dejando a los dos chicos mirándose asombrados. James abrió la boca para preguntar pero ella le dio la respuesta antes.

-Ayer me pasé con una chica de slytherin y Flittwick me pilló.

-Mira la prefecta- se rió Sirius- ¡Vaya! Cada vez que vengo a este despacho me muero de hambre. ¡Cómo puede poner esas contraseñas!

La puerta se abrió y se metieron en la escalera de caracol que les llevaría hasta el despacho. No estaban preocupados, un castigo más en su cuenta no tendría mucha importancia. Sirius y James llevaban sin ir al despacho un par de semanas, todo un record para ellos, así que tenían ganas de ver al director. Abrieron la puerta sin llamar y entraron en él riéndose de la razón que les había llevado allí.

-Buenas tardes profesor- Exclamó Sirius nada más entrar

-¿Nos echaba de me...nos?

Los tres se quedaron petrificados al ver a la persona que estaba hablando con Dumbledore. No fueron capaces de reaccionar durante unos segundos, era una imagen alucinante, pero no fueron los únicos que se sorprendieron, esa imagen de sus tres amigos en la puerta era lo único que le faltaba para acabar de rematar el día. Lily fue la primera en reaccionar y salió corriendo para estrecharse entre sus brazos.

-¡Qué sorpresa, Remus¡Qué alegría!