CAPÍTULO 22: FANTASMAS DEL PASADO
Los tres se quedaron petrificados al ver a la persona que estaba hablando con Dumbledore. No fueron capaces de reaccionar durante unos segundos, era una imagen alucinante, pero no fueron los únicos que se sorprendieron, esa imagen de sus tres amigos en la puerta era lo único que le faltaba para acabar de rematar el día. Lily fue la primera en reaccionar y salió corriendo para estrecharse entre sus brazos.
-¡Qué sorpresa, Remus¡Qué alegría!
Lily estaba abrazada a su cuello irradiando una absoluta felicidad, sin embargo, Remus después de reaccionar tomándola levemente por la cintura y mirar a sus amigos que parecían ansiosos por que Lily les cediera el puesto, tuvo que buscar algo de cordura y de apoyo en el director. Albus Dumbledore miraba la escena como un abuelo al que visitan sus nietos, parecía conmovido pero guardaba el porte y el saber estar que siempre le habían caracterizado. Se había negado por completo a que eso ocurriera, sin embargo una vez que estaban allí, no iba a tener el corazón tan frío de negarle a aquel hombre asolado por el dolor de la pérdida a lo largo de los años, el placer de disfrutar unos segundos con los que en vida fueron sus mejores amigos.
Quizá fue el ver la aceptación en el rostro del director o quizás en tener a Lily estrechada entre sus brazos, tan radiante y tan guapa como siempre. No había perdido ese aroma inconfundible que había sentido la última vez que la abrazó antes de que muriera. Los recuerdos de una vida juntos, la complicidad que tenía con ella, el cariño que siempre había demostrado a todos los que tenía alrededor, todo lo que una mejor amiga puede suponer en la vida de una persona se le agolpó en la cabeza en cuestión de segundos hasta el punto de no poder respirar. La estrechó con más fuerza como si eso fuese a ser capaz de quitarle el nudo que se le estaba formando en la garaganta y que amenaza en salir a través de lágrimas. Lily le tomó la cara con las dos manos y su enorme sonrisa pudo reflejarse en los ojos vidriosos del hombre al que abrazaba.
-No estés triste- le susurró apretando su mejilla contra el rostro ya marcado por los años de su amigo- Ahora es el momento de reír. Merodeador.
Al recordarle quién era con tan sólo ese título casi nobiliario del que se habían apoderado cuando eran unos críos, le dio un golpecito cariñoso en la nariz y se apartó de él. Esa fue la señal que los dos chicos estaban esperando para lanzarse sobre él. De una carrera saltaron sobre Remus hasta hacerlo caer al suelo. Tirado junto a la mesa del director, con sus dos amigos sentados en su pecho sintió que no podría soportarlo mucho tiempo, no podía hacer caso a Lily ¿cómo iba a sonreír? Eran James y Sirius, los mismos que habían ignorado que fuera un licántropo, los mismos que habían estado ahí toda la vida para prestarle un abrazo cuando lo necesitaban, esos a los que había tenido que andar riñendo antes y después de dejar Hogwarts porque nunca habían sabido olvidar al niño que llevaban dentro; esos mismo que habían muerto y lo habían dejado solo. Los había echado tanto de menos que sólo había sido capaz de seguir adelante por la deuda moral que se había creado con ellos de seguir al lado de Harry.
Tenía a James arrodillado a un lado y a Sirius sentado sobre su estómago, los observaba sonreír radiantes, para ellos era un juego. Estaban delante de la versión adulta de su amigo, pero ellos seguían conservando a su amigo, no lo habían perdido como le ocurría a él. No tenían que pensar que era la única y oportunidad que le brindaba el destino para decirles lo importantes que habían sido en su vida. James seguía igual que la última vez que lo vio, quizá mucho más inocente pero su aspecto no había cambiado tanto, sin embargo Sirius... ese que estaba ahora mismo presionando su estómago hasta el punto de casi no dejarle respirar era el auténtico Sirius, no ése que se había creado en Azkaban lleno de amargura y soledad. Sirius era la alegría en sus vidas y ahora era él, tal y como debía haber sido toda la vida. Lo observaban divertidos, viendo la vida como un juego sin saber nada de lo que ocurriría, así debían haber seguido muchos años, pero el destino y la guerra se había empeñado en arrebatárselos para siempre.
-Lunático, mírate –Sirius estaba partiéndose de risa, cogió uno de los mechones canosos que adornaban su media melena y se lo mostró a James- Esto son canas, te has vuelto viejo
Escuchar sus risas fue una prueba que su corazón no podía resistir, pero los echaba de menos demasiado como para salir de allí huyendo. "Es momento de reír". Miró a Lily que parecía muy conmovida y ésta le guiñó un ojo; como si esa complicidad fuese la fuerza que estaba necesitando para superarlo se levantó un poco, quitando de un manotazo divertido a sus amigos y los estrechó a los dos, aferrándose a ellos como si la vida no tuviera otro sentido.
-Siempre tan graciosillo ¿eh, Canuto?- le revolvió el pelo con fuerza recordando que siempre había odiado que tocasen su perfecta melena y entonces fueron James y él los que se rieron.
James le pasó el brazo por los hombros mientras se reían pero al sentirlo así, Remus tuvo la sensación de que quien se había transportado al pasado era él, fue como un extraño dejavü que le mantuvo durante unos segundos una sensación de vacío en el estómago. Su risa se paró en seco y le puso la mano en la cara a James, era real, después de dieciséis años volvía a estar ahí con unos ojos que no habían visto la muerte, con la sonrisa de quien no lleva a su espalda una familia amenazada, sin el miedo a saber que lo más probable era que nunca viese a Harry crecer, pero al fin y al cabo era James y había rogado tantas veces por verle que creía que todo era un sueño. Había añorado tomar una cerveza con él y charlar de cómo iba Harry, de sus últimas misiones, opinar juntos sobre las últimas conquistas de Sirius.
-¿Tanto he cambiado en estos años que me miras como a un fantasma?- las palabras de James lo sacaron de su ensoñación, no se había dado cuenta de que lo había estado observando tal y como lo que era, un recuerdo del pasado que había venido a demostrarle que todo lo que le importaba le había sido arrebatado por Voldemort. Le sonrió incapaz de encontrar una buena respuesta y le palmeó la cara cariñosamente, pero para James esa no era una respuesta suficiente y le observó con suspicacia- Remus...
-Bueno, deberíamos avisar a Andrea ¿no creéis?- interrumpió Lily con una voz demasiado alegre- Seguro que le hace ilusión.
A diferencia de lo que Remus esperaba el director no puso ningún impedimento en aquella propuesta, que al menos sirvió para que sus dos amigos se olvidaran de su reciente reacción y le ayudasen a levantarse del suelo. Realmente ya no tenía diecisiete años, pensó con amargura. Podía estar dispuesto a soportar pasar un rato con aquellos que habían muerto, le dolía el alma ver sus sonrisas inocentes sabiendo que en apenas unos años todo se truncaría catastróficamente, pero no estaba dispuesto a traer un fantasma del pasado. Ver a Andrea en el espejo, diciendo cómo de enamorada estaba de su "yo" de diecisiete, tan dulce y tan preocupada como no la había visto desde hacía años y años, había sido algo muy doloroso y todavía no lo había superado. Había abierto una herida a medio cerrar reavivando un dolor que se había empeñado en acallar. No podía permitir que Lily la buscara.
-¡Lily!- la joven se detuvo cuando estaba a punto de abrir la puerta- No vayas a buscarla. Cada Andy en su tiempo- respiró profundamente en un intento de encontrar una sonrisa para la cara de suspicacia de su amiga- Esa es la mejor opción, de verdad, hazme caso.
-A veces la juventud se deja guiar por el instinto y tiene grandes ideas
Era la primera vez que el director hablaba desde que los chicos habían irrumpido en su despacho. Habló con parsimonia, dejando caer las palabras conocedor del significado que ellas tenían. Remus le miró a los ojos intentando no perderse en el mar calmado al que se asemejaban. Sabía que había tirado a dar, pero él no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer, eso era algo no sólo de lo que se sentía incapaz sino que además sabía que sería completamente inútil.
-A veces la juventud se deja guiar por el instinto y peca de inocente.
Todos se quedaron en silencio analizando de una y otra manera la conversación que allí estaba teniendo lugar. Llegó un momento en que ese silencio se volvió incómodo y cuando se giró para mirar a sus amigos ellos les estaban observando como si por primera vez desde que le conocía les estuviese ocultando algo importante, así que conociendo como conocía a ese par de merodeadores creyó que lo mejor era dar un giro a esa conversación con la intención de disfrutar de su compañía sin despertar mayores sospechas.
-¿Se puede saber qué habéis hecho para estar aquí?- saltó con brío mirándoles – Por lo que veo me habéis sustituido por Lily en vuestras aventuras.
Los tres chicos se echaron a reír al recordar lo que les había llevado al despacho del director y sobre todo contentos de recuperar al Remus que ellos conocían, lejos de miradas melancólicas y frases amargas que tenían poco sentido para ellos.
-Contra el amor no podemos hacer nada- Sirius le pasó el brazo por los hombros provocando en él un nuevo estremecimiento al recordar que hacía lo mismo cuando quería hacer alguna gracia viviendo juntos en Grimmauld Place. Sirius se había puesto la otra mano en le corazón y por su cara más bien parecía que estuviese recitando Romeo y Julieta.- Hoy te ha secuestrado cierta personita, querido Lunático- alzó las cejas repetidamente y Remus le dio un codazo para que dejara de burlarse de él, era como volver a estar en el colegio, con Sirius haciendo el payaso como si nunca hubiese malgastado su vida encerrado en una prisión de Azkabán, con Lily y James mirándoles y riéndose cogidos de la mano, tan felices que parecía imposible que llevaran dieciséis años muertos.
-¡Y menos mal que estaba Lily!- exclamó James ignorando por completo dónde estaban, le estaba contando su última batallita a su mejor amigo, qué más daba que ahora tuviese veinte años más- Como tú no estabas, por que últimamente andas muy ocupado...
-Ejem Andrea ejem- tosió Sirius interrumpiendo a su amigo y provocando la risa de todos menos de Remus que volvió a sentir como una horrible desazón se apoderaba de él al saber que mientras que los Remus y Andrea de diecisiete años había sido capaz de superar todos los inconvenientes que se les planteaban por estar juntos, ninguna de sus versiones adultas había echado tanta decisión a esa relación.
-Bueno el caso, es que como tú no estabas para poner la cabecita- James se paró riéndose como si le fuese a contar un buen chiste y al recordar el final él mismo no pudiera controlarse- Casi le partimos la boca al asqueroso de ¡Auch¡Lily¿se puede saber qué haces?
Lily le había dado un pellizco en la cintura para que se callara, con un gesto poco disimulado le señaló al director que había estado escuchando atentamente, haciendo un gran esfuerzo por mantener la compostura y no echarse a reír. Cuando James, después de salir de la escuela, le contaba algunas de las travesuras que habían llevado a cabo y de las que él nunca había tenido noticia siempre había terminado riéndose. James tenía la capacidad de sacar una sonrisa al mundo en medio de la mismísima devastación y ahora tenerlo allí, contándole emocionado a su mejor amigo cual había sido la última batalla contra slytherin, le traía a la cabeza demasiados recuerdos cargados de melancolía, pero a pesar de todo seguía sin poder evitar la sonrisa, que tuvo que disimular bajo una mirada que intentaba ser estricta, dada la situación en la que se veían.
James al darse cuenta de cómo había relatado los hechos delante del que tendría que castigarles supo que no había sido una buena opción y con cara de circunstancias intento enmendar el lío.
-Quiero decir... ehmm...-intentó poner su mejor cara de niño bueno e iba buscando en su cabeza las palabras para que aquello sonara lo mejor posible, pero le estaba costando trabajo- hemos tenido un pequeño... encuentro con el señor Malfoy y al final... hemos decidido solucionar la... controversia ¡sí eso! a través de... ¿cómo diría yo?
-¡La magia!-intervino Sirius alegremente y como mucha más resolución- Porque la magia, como usted sabrá, querido director, es la esencia de esta escuela.
Ante la solemnidad forzada con la que había hablado Sirius, Dumbledore y Remus intercambiaron una mirada de "este chico no tiene arreglo". Remus se tapó la cara con una mano y negó con la cabeza, pero se sentía feliz de ver así a Sirius.
-Claro que sí, pero me interesaría mucho saber en qué forma habéis empleado esa magia.
James, Lily y Sirius contaron, de forma muy edulcorada, lo que le habían hecho a Malfoy. Por la cara de Remus podía apostar su cabeza a que lo que estaban contando no era ni la mitad de lo que le habrían hecho al chico, claro que como siempre, y aunque le pudiese parecer una conducta incorrecta, no sería él quien les recriminase lo más mínimo, sobretodo si era con Malfoy, al que nunca había conseguido tener un especial aprecio. Estuvieron media hora hablando, de vez en cuando Remus tosía con fuerza para evitar, que llevados por la emoción, alguno de los dos chicos contase más de lo que debían al director.
Después de la primera impresión, Remus empezó a relajarse, era volver a estar con ellos como si no hubiera pasado nunca nada, tenían la misma ilusión y la cabeza tan llena de pájaros como él recordaba de sus años de colegio, pero ya no sentía añoranza. Había hecho un paréntesis que abarcaba la mitad de su vida y había metido en él la muerte, la traición y la pérdida de los que había llegado a considerar su familia. Veinte años de desesperación que sólo habían tenido algunos momentos de alegría y éste estaba siendo uno de ellos.
Sirius estaba sentado en el brazo de su silla y tenía el brazo pasado por sus hombros mientras Remus le agarraba por la cintura. Era maravilloso oírles reír y contar esa nueva travesura, pero el profesor Dumbledore se puso de pie, esforzándose en mantener el gesto severo, porque seguramente como le ocurría a él, creería que Malfoy se merecía lo que le habían hecho después de pasarse con aquella chica, a la que recordaba de su época de profesor; se había quedado muy intrigado con la risita de James y Lily cuando Sirius estaba contando esa parte de la historia. ¡Cómo les echaba de menos!
-No podéis ir tomándoos la justicia por vuestra mano- Se paró unos segundos mirando a Sirius profundamente- No sé por qué tengo la sensación de que no me estáis contando todo ¿me equivoco?
Efectivamente se habían saltado a sabiendas la parte en la que James y Snape casi salen a puñetazos pero llegados a esa parte de la historia el corte había sido tan poco disimulado y sus cruces de miradas tan descarados que Dumbledore no había tenido que pensar mucho para llegar a la conclusión de que habían tenido un buen rifirrafe con el profesor de pociones.
-Trabajaréis una semana en la cocinas- siguió hablando el director al ver que no iban a seguir contándole lo que había ocurrido, sin embargo el guiño de James a Remus confirmó su teoría, ya la contrastaría con Minerva y Severus- Creo que sabéis llegar a ellas mejor que yo- los cuatro rieron disimuladamente- Pero que sepáis que me encargaré personalmente de que trabajéis.
-¿Y Malfoy?- preguntó Sirius un poco irritado.
-Creo que ya le habéis dado al señor Malfoy castigo suficiente, de todas formas hablaré con el jefe de su casa.- Los tres chicos bufaron conocedores de que Snape no le haría nada a Draco- Ahora marchaos, pronto será la cena.
La sonrisa desapareció de la cara de Remus inmediatamente al oír las palabras del director despidiendo a sus amigos. No quería despedirse, no quería verlos atravesar la puerta y llegar a casa donde no estaba ninguno, donde sólo quedaban fotos y recuerdos cada vez más lejanos. James le sacó de sus pensamientos con un abrazo y unas palmadas en la espalda, cuando quiso reaccionar, él se estaba separando para cederle el sitio a Sirius, pero Remus volvió a atraerlo con fuerza intentando conservar así las sensaciones que ya se estaban borrando de su mente.
-Esto... Remus...- James no entendía muy bien a qué venía ese comportamiento. Remus no había sido precisamente el oso amoroso del grupo, ése era un título reservado para Sirius y ahora lo estaba abrazando como si se fuese a ir a vivir a otro país- Recuérdale a mi yo adulto que tenéis que salir de fiesta más a menudo. Te veo muy apagado.
Remus lo observó con amargura e intento esbozar una sonrisa pero era como si los músculos de su cara se hubieran quedado petrificados. Le puso una mano en el cuello haciendo grandes esfuerzos por no aferrarse a él para recuperar aunque fuese con ese James de diecisiete años todo el tiempo que no habían estado juntos. Cuando salieron del colegio pensaban que tendrían toda la vida por delante y mientras sus amigos se quedaban en Londres estudiando o trabajando, él se dedicó a viajar a uno y otro sitio intentando encontrar soluciones que no llegaban y alejándose cada vez más de esos con los que tendría que estar. Sus misiones para la orden siempre las buscaba lejos, huyendo de lo que Inglaterra le estaba ofreciendo en ese momento, sin pensar que al mismo tiempo huía de quienes más quería y a los que pronto no podría volver a ver.
-Pórtate bien con Harry ¿vale?- James alzó las cejas al oír la petición de su amigo- Es un gran chico.
-Me estás pidiendo algo imposible- Lily carraspeó con fuerza desde atrás y después de lanzarle una mirada de desesperación se rindió- Está bien, lo intentare, pero no prometo nada.
Sirius le dio un empujó a su amigo para quitarlo de en medio y así poder engancharse al cuello de Remus. Si lo pensaba era una tontería, en cuanto saliesen del despacho iban a estar con él, pero era una oportunidad única en la vida esa de poder abrazar a una amigo con veinte años más de los que debía tener; era como despedirse de él para no verlo más. De todas formas Sirius nunca perdía la oportunidad de terminar abrazado a alguien, quizás el hecho de que en su familia lo más cariñoso que le habían dicho era "Sirius, no eres digno del apellido que tienes", pero el caso es que siempre había sentido una gran necesidad de demostrarles a todos lo mucho que les quería.
Para Remus el recuerdo de Sirius no estaba tan lejano pero quizá por ello estaba siendo más doloroso, todo se le hacía más familiar: el pelo, la risa, su olor, quizá estaba algo menos delgado ahora y su rostro no tenía ni rastro de la desesperación que había nacido en él el tiempo que estuvo en Azkaban, pero seguía siendo Sirius en esencia. Nunca había podido despedirse de él. Con James y Lily todos se temían lo peor y la noche que decidieron esconderse le hablaron como si esa fuese a ser la última vez que pudieran hacerlo, pero con Sirius todo fue diferente. Salieron a toda prisa de Grimmauld Place y lo siguiente que podía recordar era verlo caer a través del velo con un movimiento elegante y una pequeña sonrisa, orgulloso de haber conseguido morir en medio de la acción. Después nada. Ni un adiós, ni un cuídate y cuida de Harry. Absolutamente nada excepto recuerdos y añoranzas. Y ahora volvía a estar ahí, gastándole bromas y contándole tonterías a las que realmente no les estaba prestando mucha atención. Sólo lo miraba, una vez que se había soltado del abrazo, gravando en su mente las facciones de su cara cuando reía, los gestos de complicidad con James y el sonido de su voz, ronca como un ladrido.
-No seas loco, Sirius- le dijo con absoluta seriedad, como si estuviera intentando darle el consejo que no le dio aquel día antes de salir hacia el departamento de misterios, intentando que se le gravara en la cabeza para que ése día cuando para él ya hubieran pasado muchas cosas fuese capaz de recordarlo a pesar de los hechizos desmemorizantes y que se quedara en casa donde estuviera seguro, pero era sólo un intento vano; una deuda con su conciencia- Cuídate mucho y usa la cabeza ¿de acuerdo?
Sirius afirmó con la cabeza. Tenía los ojos muy abiertos y una sonrisa extraña en los labios como si estuviera pensando que su amigo con los años se había vuelto más lunático que nunca, pero no dijo nada. Siempre había dado el mismo consejo pero nunca de esa forma tan seria y preocupada. El director tosió un poco con la intención de acelerar aquella despedida y Sirius le cedió el paso a Lily, que como antes había hecho su amigo se abrazó al cuello de Remus y le besó toda la cara completamente sonriente. Remus la estrechó intentando recoger todas esas muestras de cariño tan propias de ella, pero se sorprendió cuando fue ella quien se detuvo delante de su cara con el gesto serio pero con una pequeña sonrisa en los labios, como si fuese ella la que quisiese gravar los rasgos de su cara para que no se le olvidaran.
-Le diré a Andrea que sigues tan guapo como siempre- Remus sonrió un poco y se separaron, pero todavía con la mano puesta en su hombro Lily volvió a mirarle de forma entrañable- Gracias- le susurró.
-¿Por qué?- fue la respuesta de un Remus mucho más que extrañado.
-Simplemente eso- Lily ya había vuelto al lado de James y habló con naturalidad y alegría guiñándole un ojo a su amigo y dejando a todo el despacho muy descolocado.
Se dirigieron a la puerta pero el director los llamó un momento haciendo que se detuvieran debajo del marco.
-Decidle a Harry que venga lo antes posible.
Cerraron la puerta y el silencio se apoderó del despacho, cayó como una manta espesa sobre los dos habitantes que tomaron asiento a uno y otro lado de la mesa del director. El profesor Dumbledore entendió que no era momento para hacer ningún comentario; Remus se merecía ese silencio para poner en su lugar los pensamientos y asimilar todo lo que acababa de ocurrir. Él había hurgado en la herida a sabiendas de que podía encontrarse la respuesta negativa y rotunda de quien había sido su profesor de defensa contra las artes oscuras, pero tenía que arriesgarse, estaba casi desesperado y si había alguien que podía traerle a esa persona, ése era Lupin. No sabía hasta qué punto le sería productivo el encuentro con el pasado, no había planeado que los chicos entraran de esa forma en el despacho pero podía resultarle beneficioso para su plan. Estimaba muchísimo a Remus, sabía que por una parte para él había sido una prueba muy dura, pero también había tenido la oportunidad de despedirse aunque fuese de forma camuflada de los que se habían ido para siempre sin avisar. Lo que menos quería era provocarle más dolor y sabía que con lo que le estaba pidiendo se arriesgaba a causarle uno de dimensiones titánicas, pero en la guerra todo vale y si tenía que hacerlo para darle una oportunidad al mundo mágico y a Harry no le cabía duda de que seguiría intentándolo hasta conseguirlo. El problema era que aunque aceptase, nadie sabía a dónde había que acudir para convencer a esa persona de su vuelta a la magia.
Harry llegó veinte minutos después con claros signos de haber hecho el camino corriendo y reflejando una profunda preocupación en el rostro. Cuando abrió la puerta y se encontró allí con Remus, que ahora parecía más cansado que nunca, esa preocupación se acrecentó aún más. Anduvo deprisa el espacio que había desde la puerta hasta la mesa del director junto a la cual estaba de pie su tutor. Al llegar a su altura y verlo entero aunque triste no pudo evitar abrazarse a él, no sólo como forma de saludo, sino como muestra del alivio que había sentido al ver que estaba bien.
-¿Estás bien?- Lo tomó por los hombros y lo hizo girarse un poco para comprobar que estaba perfectamente, en esos momentos parecía un padre preocupado por el hijo que se ha perdido y reaparece- ¡Qué susto me he dado cuando me han dicho que Dumbledore quería verme rápido¿De verdad que no te ha pasado nada?
-Tranquilo, estoy bien- pero su voz decía todo lo contrario, podía estar físicamente bien, pero el ataque en el que acababa de estar no era de magia negra ni de magos tenebrosos, era un ataque psicológico provocado por sus recuerdos. – Sólo que cuesta enfrentarse al pasado.
-¿Los has visto?- A Harry parecía haberle hecho ilusión que se cumpliera el deseo de Remus de estar con sus amigos unos segundos, pero vio en sus ojos que el trago no había sido precisamente fácil de digerir.
-Buenas tardes, Harry
-Disculpe, profesor, es que había pensado que podía haberle ocurrido algo y...
-Te entiendo- le interrumpió- No pasa nada, en realidad quien tiene que hablar contigo es él. Yo bajaré a cenar y luego volveré.
Esa no era una buena señal, si el profesor Dumbledore los dejaba solos era porque Remus tendría que contarle algo grave y no le daba buena espina. Lo miró inquisitivamente, quería ver algo en su rostro, algo que le diese alguna pista de lo que estaba ocurriendo pero solo vio tristeza. Debía haber sido muy duro encontrarse con ellos, pero mucho más el despedirse.
-¿Qué tal has estado?- le preguntó Remus una vez que el director les había dejado solos.
-Bueno, no han pasado muchas cosas desde que hablamos por el espejo. Ya te dije que habíamos ganado el partido y que había jugado Sirius y – se rascó la cabeza buscando alguna noticia que darle pero la preocupación no le dejaba pensar con mucha claridad- ¡ah! Y ya me he reconciliado con Ginny. Sólo tenía miedo de que me pasara algo, no quiere que me arriesgue.
-Y no es la única.- le puso una mano en el hombro observándole con cariño paternal, cómo había pasado de ser un chico asustado de los dementores pero con el valor de enfrentarse a ellos de cara hasta convertirse en un hombre que le miraba asumiendo un destino fatal. – Hazle caso y no te arriesgues.
-Remus, me estás preocupando mucho. Primero llegas al colegio para hablar conmigo y el profesor Dumbledore nos deja solos y ahora te pones así, estás muy apagado.
Lupin soltó una risa amarga al oír de boca de Harry las mismas palabras que le había dicho James. Era increíble que se parecieran tantísimo, pero tenía razón, no estaba ahí sólo para saludarle y no sabía muy bien cómo enfocar el tema.
-El profesor Dumbledore me dijo que en navidad sentiste algo extraño al tocar a tu padre ¿no es cierto?
Harry afirmó despacio con la cabeza, intentando descubrir qué era tan importante respecto a esas sensaciones. Miró a Remus con escepticismo y valoró si debía o no contarle que en el partido había vuelto a ocurrir, pero era Remus y no había secretos entre ellos. Desde la muerte de Sirius odiaba los secretos, las cosas a medias y había aprendido que en la mayoría de las ocasiones era mejor contar con alguien para resolver un problema; así que fue Lupin, que vivía una situación tan paralela a la suya, la persona en la que terminó volcándose.
-Sí es cierto. Hicimos un tregua, pero no era un mal presentimiento ni nada, era algo cálido, me sentía bien. El profesor Dumbledore dice que tenemos un vínculo mágico importante y que por eso ocurre.- Remus asintió pero no le dijo nada, seguía valorando como afrontar esa nueva verdad- El otro día volvió a ocurrir- la noticia hizo que Lupin le mirara rápidamente muy interesado en esa información y eso le extraño aún más- Fue en el partido. Es como si cada vez que tenemos una especie de tregua en esa guerra que tiene contra mí, pasara algo- lo observó cuidadosamente y supo que le estaba ocultando información- Y tú sabes algo, por eso estás aquí.
-Harry, es cierto, yo sé algo sobre ese tema, muy poco, poquísimo, pero al fin y al cabo, sé más que tú- respiró hondo y se restregó la cara con las manos, sabía que Harry se enfadaría porque no le hubiesen contado todo desde el principio como ocurrió con la profecía.
-¿Y me lo piensas contar?- su voz resonó fría y rotunda, como un reproche, lo que supuso una losa más sobre Remus que ese día ya había tenido mucho más que suficiente.
Remus se levantó despacio y paseó en silencio por la habitación dándose tiempo a sí mismo para afrontarlo, pero al mismo tiempo impacientando a Harry. Se apoyó en la ventana, sentándose en el hueco que ésta dejaba en los gruesos muros y sonrió levemente al recordar que Andrea hacía eso mismo cuando estaba preocupada, pero tenía que concentrarse.
-En segundo tuviste muchas dudas acerca de si eras realmente un gryffindor ¿no es cierto?- el chico asintió con la cabeza extrañado- durante ese curso pensaste que tú podías ser el heredero de slytherin pero al final Dumbledore te convenció de que por mucho que hubiese dicho el sombrero, tú eras un auténtico miembro de gryffindor. ¿no es así?- Harry afirmó extrañado de todo aquello- ¿Cómo te convenció?
Harry estaba absolutamente descolocado, no tenía ni idea de a qué venía aquello, le estaba hablando de su segundo curso y de eso ya hacían cinco años. ¿Por qué tenía que dar tantas vueltas¿a dónde quería llegar, pero al ver que le miraba con insistencia le contestó aunque no muy convencido de que eso tuviese importancia.
-Dumbledore me dijo que sólo un auténtico miembro de gryffindor era capaz de sacar del sombrero la espada de Godric. Ésa de ahí – le señaló la estantería donde Dumbledore conservaba con absoluto cuidado la espada del fundador.
-Pues eso no es del todo cierto.
-¿Me estás diciendo que no soy un auténtico gryffindor? – le interrumpió alucinado teniendo en cuenta que llevaba siete años en esa casa y que otra cosa no, pero valor había tenido que demostrar con creces a lo largo de ese tiempo.
Le observó de arriba abajo y no pudo hacer otra cosa que sonreír. Por muy maduro que pareciera en la mayoría de ocasiones, por muy hombre que siempre le considerasen todos, en el fondo no dejaba de ser un crío de diecisiete años preocupado por las mismas cosas tontas que años atrás.
-Es curioso que precisamente tú preguntes eso, Harry. Eres un miembro de nuestra casa más que auténtico y de eso que no te quepa la menor duda. Lo que no es cierto es que la razón por la que sacaste la espada del sombrero es que pertenezcas a la casa de Gryffindor. Yo no hubiera podido sacarla.
-Remus, te agradecería mucho que fueras al grano.
-Está bien. Sacaste esa espada porque realmente es tuya. Perteneció a Godric Gryffindor en vida y su sangre corre por tus venas, así que tú eres su dueño legítimo - Harry abrió la boca increíblemente incapaz de creerse eso- Es más, teniendo en cuenta que desarrollas su poder más característico es probable que seas... ¿cómo decirlo?... algo así como un heredero especial. Ya te he dicho que yo no estoy muy puesto en este tema, pero creo que debe ser algo así.
-Eso no es posible- acertó a decir Harry con dificultad después de unos minutos de incertidumbre- Si eso fuera verdad el sombrero nunca me hubiese querido mandar a slytherin.
-Harry, tú tienes ciertas peculiaridades- le señaló la frente con cuidado, todavía se esperaba que desplegase su ira.- Te aseguro que es cierto, costó mucho tiempo averiguarlo pero al final se consiguió.
-¡Qué bien¿no?- la ironía no era precisamente un rasgo que le caracterizara, pero a pesar de ello hizo muy buen uso de ella en ese momento- Y digo yo, en siete años que llevo en el mundo mágico ¿NO SE LE HA OCURRIDO A NADIE CONTÁRMELO?
-Harry, cálmate, esto es un secreto muy bien guardado, sólo tres personas lo sabemos, bueno y ahora tú. Ni siquiera tu padre lo supo nunca.- se calló unos segundos observando a Harry respirar agitadamente- No le dio tiempo a saberlo.
-¡ESO NO ES UNA EXCUSA! ESTOY HARTO DE QUE SEPÁIS DE MÍ MÁS QUE YO MISMO ¿Y POR QUÉ NO ESTÁ AQUÍ DUMBLEDORE? SEGURO QUE ES COSA SUYA
-Por favor, serénate y siéntate un momento- le habló pausadamente y le empujó en los hombros para que se tranquilizara- Si Dumbledore no te lo contó quizá es porque pensaba que no sería bueno para ti, Voldemort no sabe quién es el heredero de Gryffindor, ni siquiera sabe que existe uno, te aseguro que si lo supiera, tendría tanto miedo de él como lo tiene de ti.
-Voldemort no me tiene miedo- farfulló todavía enfadado.
-Sólo tú puedes vencerle y lo sabes. Dumbledore no te ha dejado usar tu poder sin varita en público porque si Voldemort lo descubre sabrá que eres el heredero de Gryffindor y eso podría eliminar el efecto sorpresa.
-¿Pero por qué os empeñáis en ocultarme cosas?- le terminó preguntando derrotado- De Dumbledore me lo esperaba ¿pero tú?
-Se supone que yo no debería haberlo sabido nunca, por eso no te lo podía decir. Además tampoco pensé que fuera importante, pero ahora Dumbledore considera que debes saberlo y tenemos que confiar en él.
-Sus decisiones no siempre son buenas-le cortó secamente.
-Comete errores como todo el mundo, es una persona como tú y como yo. La verdad es que no sé qué planes tiene y si te soy sincero no estoy de acuerdo con lo que me ha propuesto.
-¿Qué te ha propuesto?- se temió lo peor, no quería que le enviase a hacer cualquier cosa peligrosa, sería demasiado para él tener que soportar que podía estar en peligro.
-Hay alguien que se especializó en este tema. Ni Dumbledore ni yo tenemos más idea que el hecho de que los Potter descendéis directamente de Gryffindor, él quiere que yo la busque para que te ayude.
-¿Y lo harás?- Remus negó con la cabeza, totalmente serio pero perceptiblemente más triste, más ido. - ¿Qué se supone que tengo que hacer entonces¿Por qué decírmelo ahora si de todas formas nadie sabe cómo tengo que actuar? Me lo podía haber dicho cuando me dijo la profecía y sin embargo se calló ¿Qué es lo que ha cambiado ahora?
Se quedaron pensando unos minutos valorando esas preguntas. Remus no sabía mucho más que Harry. Ya había pasado mucho tiempo, seguramente la cena habría terminado y Dumbledore no tardaría en llegar, le preguntarían entonces por qué, aunque Remus tenía sus propias teorías.
-Quizá fue porque todavía no controlabas la oclumencia y Dumbledore no quería que Voldemort se enterara cuando se metiese en tus sueños. Si no lo sabes tú, no lo sabe él.-Los dos se encogieron de hombros dando por buena la teoría
-Sí, eso hubiera sido lógico- se rascó la cabeza pensando y la cara le cambió de solo imaginar las intenciones del director- o quizás es porque ahora no sólo hay un heredero, sino dos.
Se miraron asustados, esa no podía ser la intención del director. No podían arriesgar a James, su vida valía más que la de Harry porque sin él Harry simplemente no existiría. Escucharon la puerta abrirse y los dos se giraron a la vez dispuestos a averiguar qué le pasaba por la cabeza al hombre que acababa de entrar.
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N/A: Hola! Q tal la salida y la entrada del año? Yo muy bien, los reyes han sido buenos y ahora me preparo psicológicamente para volver a clase, aunque creo que ni con yoga podría prepararme para una cosa así (quiero mas vacaciones!). Bueno mejor dejo mis reivindicaciones a un lado y nos centramos en el capi:
-Creo que este capitulo responde a los multiples review preguntando quien es harry, pues ya lo sabeis, ahora veremos cómo se desarrollan las cosas y si Harry encontrara la ayuda que necesita.
-Enterarse de la muerte de los Potter y Sirius es algo muy delicado y todo lo relacionado con eso esta ya muy repensado, asi que aunque aprecio vuestras ideas, lo siento mucho, pero ya esta cuadrado.
-He leido algo muy curioso sobre Patricia y queria aclararlo. No es la hija perdida de Sirius, no lleva sangre Black en sus venas y ya vereis quien es.
Bueno creo que esto es todo. No he podido contestar los reviews, y lo siento. A partir de ahora empiezo con los parciales y se prolongan por dos meses, así q dudo mucho que pueda contestarlos, sin embargo prometo que los leo, q me encantan y que los agradezco profundamente.
Un beso fuerte y feliz 2006 para todos.
