Harry tuvo que luchar contra el terrible dolor que sintió en su cabeza cuando la cicatriz de su frente se abrió. James y él estaban luchando contra Voldemort cuando Dumbledore salió corriendo de allí. No se fijaron hacia donde fue ni tampoco se preguntaron por qué. Tenían delante a Voldemort, que aunque se jactó de la huída de Dumbledore llamándole viejo cobarde sintió un gran alivio al verse tan solo frente a los dos Potter. Tenía tan sólo que acabar con James y todo habría acabado, pero algo raro le estaba ocurriendo.

Harry no oía nada más allá de ellos tres, se concentraba al máximo por que Voldemort no pudiera hacerle nada y ni pudiera atacar a James, pero las palabras de Andrea recitando el hechizo que había repetido hasta la saciedad llegaban a sus oídos ajenas a todo aquello, lejanas, como si fuesen el relato de una película antigua. James sintió lo mismo y ambos se miraron asombrados. Sin perder la concentración los dos buscaron dónde podía estar Andrea y fue fácil hacerlo. De frente a ellos, parada de pie como una aparecida, sangrando por diferentes partes y tan concentrada que parecía estar hablando en sueños. Voldemort empezó a retorcerse y a gritar y Harry se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, fuese como fuese había conseguido aquella magia.

-¡¡Para el tiempo!! ¡¡Páralo o morirá!!

Sin saber muy bien porqué, James detuvo el tiempo con tanta fuerza que incluso fuera del castillo la lucha se detuvo. Era como si en aquel último momento sus poderes se hubieran multiplicado. Los dos se miraron sin entender muy bien lo que les estaba ocurriendo, Harry también se sentía más poderoso, más fuerte y el verso de un hechizo que no había oído en su vida se le vino a la cabeza.

-Sangre sobre sangre te invocamos- susurró.

-Padre e hijo en el último instante- terminó James igualmente atónito por haber pensado en aquella frase sin sentido en aquel último momento.

-Debe ser la forma de encontrar el objeto mágico.

Tanto James como Harry tenían las manos ensangrentadas, pero buscaron en sus castigados cuerpos una herida sangrante. Para Harry fue fácil; tenía la cicatriz abierta y un chorro de sangre le caía por la cara. James se había herido en el pecho, cerca del corazón.

-Sangre sobre sangre te invocamos…- Harry le tendió la mano.

-…padre e hijo en el último instante.

Entre sus manos apareció envuelta en una luz brillante la espada de Gryffindor y tanto Harry como James pudieron escuchar el sonido suave y cálido de un fénix. Apenas pasaron unos segundos desde que se empezó a oír el canto del fénix hasta que éste fue sustituido por el grito de Voldemort. Todos seguían paralizados excepto él. Tal y como había dicho Andrea, la magia nunca era infalible.

-¡¡Tenemos que ser rápidos!!-gritó Harry que sabía lo que le esperaba a Andrea- Heredis magice tuum vitam regit, ego vetium magii voco, magii quod in temporium origine natus est ut cum te transigere. In meum veni. Suum corporem discede et in meum veni.- James se unió al cántico e hicieron falta muchas menos repeticiones para conseguir resultados.

Voldemort siguió retorciéndose tal y como estaba haciendo cuando el espíritu de Slytherin empezó a entrar en el cuerpo de Andrea, pero esta vez la espada de Gryffindor brillaba con un rojo luminoso entre las manos de los dos Potter. Cuando la espada dejó de brilla de aquella manera, Voldemort estaba de rodillas en el suelo, pero no parecía que fuese a morir. Harry dejó caer la espada y supo que en ese momento entraba en juego la profecía; que ahora, heredero o no, era su turno para acabar con aquel ser monstruoso que había arruinado tantísimas vidas.

Cuando levantó la cabeza sus ojos habían perdido el color rojizo tan similar al de una serpiente; seguía teniendo la piel escamosa pero había algo en él que le hacía parecer menos sobrehumano.

-Chicos listos- murmuró con desagrado- podéis acabar con mi herencia pero a mí no será tan fácil matarme.

Realmente no era nada fácil enfrentarse a Voldemort, incluso aunque este no tuviera los poderes de Slytherin. Harry y James intentaban usar su magia de herederos, atacarlo por diferentes partes al mismo tiempo, pero incluso así demostraba que era un mago extraordinario. Harry sumó a su número de heridas una más de especial importancia que se le abrió en la espalda cuando tuvo que sufrir el peor cruciatus que había recibido en su vida; peor incluso que los que el mismo Voldemort le había propinado la noche de su regreso.

A su alrededor la gran parte de los mortífagos estaba recuperando la movilidad y James se dio cuenta de que si no volvía a activar el curso del tiempo aquello acabaría en una masacre ya que apenas algunos miembros de la orden del fénix conocían su poder. Para cubrir el despiste de James mientras que devolvía a todos la movilidad, tuvo que bajar su propia guardia y eso le costó que Voldemort le derribara.

-¿Quieres morir de pie como el idiota de tu padre?- Voldemort sabía que Harry no necesitaba varita para canalizar su magia y no le dio tiempo a reaccionar; justo en el momento que le vio mover la mano gritó- AVADA KEDAVRA.

El rayo verde salió de la varita de Voldemort y estuvo a punto de estrellarse contra el pecho de Harry que no había podido reaccionar. En lugar de ello, James se había interpuesto en la trayectoria, tapando a Harry con su cuerpo. No lo había pensado, ni si quiera se lo había propuesto ni había calibrado las horribles consecuencias de su actuación, simplemente lo hizo y por suerte para todos, alrededor de ellos se creo el potentísimo escudo dorado que ya les había protegido en otras ocasiones haciendo rebotar la maldición.

Voldemort tardó en reaccionar. Por primera vez veía un escudo capaz de repeler la maldición asesina. A su asombro volvió a unirse la incomprensión; la misma que le había visitado la noche que vio a Lily morir por su hijo ¿cómo podía el ser humano llegar a ser tan imbécil? ¿morir por salvar a otro? Harry y James aprovecharon esa incertidumbre para incorporarse y lanzar un nuevo ataque, pero la primera maldición de James fue fallida y devolvió a Voldemort a la concentración.

-¿Querías morir como la estúpida de la pelirroja? ¡¡Sois unos idiotas!!- Voldemort lanzó una nueva maldición a Harry y ésta rebotó en su hombro sin que él convocase ningún escudo.

Harry tardó un rato en reaccionar, por un momento pensó que había sido su herencia Gryffindor la que le había llevado a no sentir dolor, pero tuvo que seguir luchando porque a pesar de que Voldemort se había sorprendido también un poco, no tardó en volver a atacar a James, así que Harry enseguida se lanzó a un nuevo ataque. Para evitar que volviera atacar a James, Harry dio un empujó a Voldemort y le lanzó un hechizo. Voldemort se lamentaba de la herida que le había surgido en el brazo en el mismo lugar donde Harry le había tocado, y sin embargo apenas se lamentaba del impacto del hechizo.

-No me lo puedo creer- murmuró Harry, cuando vio aquella situación. Miró a James e intentó unir en su cabeza todos los lazos. Había repelido el ataque de Voldemort después de que James le salvara la vida y ahora Voldemort no podía tocarle. El sacrificio que James estaba dispuesto a hacer le había devuelto la protección que Lily le había ofrecido la noche que murió -Parece que has caído en el mismo error.- Voldemort también se había dado cuenta de que había vuelto a vivir la misma situación que provocó su caída dieciséis años atrás.- Se acabó tu juego Tom. Hoy vas a morir.

Harry se acercó a Voldemort despacio, mirándole a la cara con decisión. Él parecía haberse rendido, en cierto modo podía verse miedo en sus ojos, miedo a la muerte. Ahora que no tenía con él al espíritu de Slytherin su fin le llegaría como a cualquier otro hombre.

-No creas que será tan fácil acabar conmigo.

Antes de que Voldemort pudiera hacer el más mínimo movimiento, Harry acortó las pequeñas distancias que le quedaban acercándolo hacia él hasta que pudo sujetarle las manos. La cabeza le dolió más que nunca en su vida pero no por ello dejó de sujetar las esqueléticas muñecas de su adversario. Voldemort gruñó como un animal herido y a pesar de sus esfuerzos cayó de rodillas mientras veía como sus brazos se abrasaban al roce de la piel de Harry igual que le había ocurrido a Quirrel años atrás.

-Para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura.- Harry encontró en la primera lección de Dumbledore las palabras ideales para decirle a Voldemort en su adiós- Una lástima que un mago como tú nunca lo comprendiera. Tú me marcaste como tu enemigo. Nunca debiste haberlo hecho. AVADA KEDAVRA.

Harry soltó los brazos de Voldemort y un inmenso rayo verde atravesó su pecho haciéndolo caer hacia atrás. Aquello fue como el pitido final en un partido. La lucha de todos los que les rodeaban se detuvo y la mayoría del ejército de Voldemort intentó huir mientras que los aurores corrían tras ellos. Harry se quedó mirando la figura inerte y demacrada de Voldemort, totalmente ido, sin pensar en nada; tan sólo sintiendo ahora con más fuerza que en toda la noche el dolor de sus heridas. No sintió a su padre sujetándole del brazo para alejarlo de allí y tampoco se dio cuenta de cómo Dumbledore corría hacia él. El mundo se había detenido y lo único que podía pensar era que todo se había acabado.

-Lo has conseguido, Harry. Nos has salvado a todos.- las palabras de Dubledore a los pies de Voldemort le trajeron de nuevo a la realidad. Miró al anciano director, todavía con algo de ausencia en sus ojos e hizo un amago de sonreír.- Debes ir al hospital.

Harry no contestó, dio una ojeada a su alrededor y se preguntó porqué él tendría que ir al hospital en lugar todas aquellas personas que se lamentaban de sus heridas o de las pérdidas sufridas en la más cruenta batalla de toda la guerra. Muy cerca de donde él estaba aún se encontraba el cuerpo de Andrea, yacía en la misma postura en la que había caído invocando el espíritu de Slytherin. A unos metros de ella Harry vio a Remus también tirado en el suelo. No supo qué hacer. De repente su vida le presentaba un camino sin guerra, sin profecías y sin Voldemort pero a cambio de todo aquello perdía a su familia.

-Harry, Remus vivirá- le susurró Dumbledore al ver su gesto. Harry no le miró, sólo se fijó en el cuerpo de Andrea, esperando la siguiente noticia- Andrea… siempre dijo que tenía mucho por lo que pagar. Ahora está en paz.

A Harry se le derrumbó su mundo. Andrea había significado para él más de lo que él mismo pensaba. Casi sin fuerzas se agachó para recoger la espada de Gryffindor. Ese objeto mágico que había tenido al alcance de su mano todo el tiempo y en el que ni siquiera había pensado. Arrastrándola por el suelo dio unos pasos hasta llegar a Andrea. Sus amigos, con más o menos heridas, se habían concentrado a su alrededor pero no eran capaces de decir ni una palabra. Harry se sentó en el suelo y acarició suavemente la cara de Andrea. Tras unos minutos así, con la expresión perdida colocó la espada en la mano de Andrea. No sabía porqué lo hacía, quizá un tributo a su sacrificio, quizá para decirle que al final lo había conseguido o quizá tan sólo para decirle adiós. Cuando lo hizo, no fue capaz de pronunciar una palabra. Simplemente cayó desmayado junto al cuerpo de Andrea.

N/A: Hola a todos!! Bueno, para aquellos que ya hayáis acabado las Reliquias de la Muerte y echáis de menos leer algo sobre Harry aquí tenéis un nuevo capítulo. Por supuesto, no tiene comparación, pero servirá para aplacar el mono jejeje.

Por fin la batalla final y por fin se acabó el terror de Voldemort, pero no ha sido el único que ha caído… Espero que os haya gustado tanto como a mí me gusta este capítulo porque ya tenéis pocas oportunidades para elegir otro jejeje. Sólo quedan dos capítulos. ¡Me parece mentira!

El capítulo era muy largo y he tenido que ponerlo en dos documentos, pero es que no podía quitar nada de lo que había escrito.

Muchas gracias por vuestros reviews y por vuestros ánimos y sobretodo por seguir ahí. Un beso enorme para todos