Capítulo cuatro

Por un tiempo, Rin se sintió arrepentida de haber entregado a Sesshomaru su muñeca: ya no tenía nada a lo que aferrarse para dormir y, aunque siempre mantenía las velas encendidas, no podía dejar de tener muchas pesadillas.

A pesar de que dormir se había tornado aún más difícil, se consolaba pensando que Sesshomaru necesitaba la muñeca más que ella: después de todo, Rin no tenía que pelear con ningún demonio o monstruo aterrador y sus pesadillas solían ser siempre las mismas: por alguna razón, aún dentro del palacio creía que los asesinos de sus padres pronto iban a llegar hasta ella, que iban a descubrir dónde se escondía y que iban a terminar lo que tiempo atrás no lograron, además la última noche con su familia no le daba ningún tipo de tregua a la hora de recordar.

Al principio, Rin esperaba por el regreso de Sesshomaru de forma puntual y con la esperanza latiendo en su pecho.

No obstante, con el paso del tiempo Rin comenzó a pensar que nunca volvería a ver a Sesshomaru y menos a su muñeca. Le habían explicado que para los demonios, 100 años no eran demasiado tiempo y se dijo, que quizás el hijo de su señora, volvería demasiado tarde y que ya no debería esperarle. Después de todo, ella ya tenía casi 12 años y de su único encuentro, se iban a cumplir tres... aunque quería a Kaori de vuelta, era mejor asumir que el demonio que la tenía, ya no iba a volver. Además, las veces que consultaba a sus cartas por su regreso, parecía que él no había tomado ninguna decisión clara al respecto.

Rin lo desconocía, pero Sesshomaru aún conservaba la pequeña muñeca en su poder. Había viajado a muchos lugares y derrotado a poderosos enemigos, mas algunas noches, cuando dejaba a Jaken dormir profundamente, el poderoso demonio observaba el juguete en su mano, lo que inevitablemente le llevaba a recordar las sonrisas totalmente honestas que le había dedicado la dueña.

El recuerdo de Rin era, para Sesshomaru, sorprendentemente cálido: no le molestaba, ni generaba en él las emociones de rabia, odio y desagrado a las que estaba tan acostumbrado y no sabía determinar, si aquello era algo bueno o malo.

-¿Todavía tiene eso?- preguntó Jaken mirando la muñeca en poder de su amo, una noche en que no pudo dormir por la niebla espesa y el frío- ¡Pensé que la había tirado hace tiempo! ¿Por qué no se deshace de esa cosa?

-No puedo deshacerme de ella.

-¿Por qué no?- Jaken miró a su amo sin entender lo que una simple muñeca de trapo podía significar para él.

-Porque no es mía.

-Pero, amo Sesshomaru ¡la niña ya se debe haber olvidado de la muñeca! No hay necesidad de seguir guardando esa cosa que ni siquiera es bonita...

Jaken no alcanzó a esquivar la piedra que Sesshomaru le arrojó a su barriga. El diablillo no lo entendía ¿por qué su amo se enfadó si todo lo que dijo era cierto? Sin lugar a dudas, la muñeca estaba embrujada o la niña le había metido algo adentro para hacer más raro a su amo.

-¿Quiere volver al Oeste, amo bonito?

Volver implicaba dos cosas: la primera era saldar su deuda y devolver la muñeca a la niña y la segunda, ver a su madre y soportarla. No le gustaba pensar aquello, pero el Oeste era mucho más agradable cuando su padre estaba vivo.

-Algún día tendré que volver.

-¡¿Quiere volver ahora?!

-Mañana... Jaken, ve a comprar a la aldea más cercana un juego de horquillas.

-¿Horquillas? - el diablito parpadeó confundido- ¿Para qué quiere las horquillas?

El demonio le dirigió una mirada llena de rabia, la que le daba a entender que lo mejor para él era guardar silencio.

-¿Y si mejor llevamos flores?- sugirió Jaken agarrando una pequeña flor blanca- ¡Las flores son gratis y no hay que ir a aldeas humanas a comprarlas! Los humanos son muy feos y no me agradan para nada...

-A mi madre no le gustan las flores...

-¡¿Son para su madre?!- Jaken se rascó la cabeza un poco confundido- Pensé que eran para la niña humana y... - el diablillo miró a su amo para encontrar unos ojos dorados que le miraban furiosos- calladito me veo más bonito, ¿verdad?...¡ voy por las horquillas! ¿Tiene algún diseño favorito o pregunto en la tienda lo que está de moda?

-Tú... solo... haz el encargo, Jaken.

Jaken suspiró ofuscado, sin lugar a dudas, la muñeca estaba poseída o era demasiado extraña. Jamás se imaginó que ir hasta una horrible aldea humana, para comprar un horrible conjunto de horribles horquillas, formaría parte de sus deberes como sirviente de Sesshomaru y la verdad es que su experiencia en adornos femeninos era realmente nula.

El diablillo avanzó en una de las tiendas y examinó uno de los conjuntos de seis horquillas. Cada una estaba decorada con lo que parecían ser piedras preciosas dando formas a flores y hojas de distinto tipo.

Frunció el ceño, la verdad es que Jaken no lograba imaginarse a Irasue usando algo así, pero no estaba en condiciones de cuestionar las decisiones de su amo, además aquel conjunto de adornos era el más costoso según el viejo vendedor.

-Le aseguro que no es una baratija- insistió el vendedor, asustado de tener a un pequeño demonio en su tienda, a medida que Jaken examinaba de cerca una de las joyas-, el conjunto está hecho con materiales de primera calidad y es realmente bello.

-Sí, sí, sí, como sea...- el diablillo le lanzó una pequeña bolsa con el valor de los extraños adornos.

Sesshomaru esperaba a Jaken en el bosque, convencido de que esta vez su deuda estaría saldada, incluso con intereses: le regalaría una horquilla a la niña como agradecimiento por su amabilidad y no volvería a verla nunca más. Estaba seguro de que de aquella forma, el lazo que se había formado a través de la muñeca se rompería y no volvería a sentir que debía algo a Rin, además era un regalo que le sería útil. De esta forma, estaba seguro que no volvería a saber de la niña y esperaba que a su madre no se le ocurriera adoptar otra persona en el futuro.

-¡Amo bonito, ya vine!- exclamó Jaken agarrando con fuerza la caja de los obsequios- ¿Quiere verlas? Elegí las horquillas más costosas, aunque tampoco eran tan bonitas... ¿está seguro de que a la doñita le gustan esas cosas? No tiene cara de disfrutar de los regalos.

Sesshomaru abrió la caja con las horquillas para examinar una a una con detalle. Eran bonitas y, aunque quizás su madre iba a sentirse extrañada por recibir un regalo de su parte, se negaba a darle tantas horquillas a Rin, ya que si bien agradecía su amabilidad y preocupación, no había que exagerar el gesto.

El demonio agarró entre sus garras la horquilla que le pareció más bonita: era dorada, pero estaba adornada con una flor de color rosa y una mariposa que se posaba en ella delicadamente. La sujetó con cuidado para guardarla en un lugar separado de las otras: junto a la muñeca que pensaba devolver... sí, con eso estaba seguro de que su deuda con la niña estaba más que saldada.

El día en que Sesshomaru regresó al palacio, Rin se enteró por pura casualidad, ya que esa vez Katana le había enviado más comida que de costumbre y además era comida mucho más deliciosa que la que le enviaban siempre.

-¿Y esto?- preguntó Rin recibiendo la comida con una sonrisa- ¿Hay una fiesta? ¿Por qué me envían tanta comida?

-La señora Irasue está de buen humor hoy.- respondió la cortesana de forma muy fría

-¡Me alegra mucho! ¿Puedo saber el motivo de su felicidad?

-El señor Sesshomaru regresó de su viaje de forma inesperada- El corazón de Rin dio un pequeño brinco de emoción: si él había regresado eso significaba que pronto iba a conversar con alguien que no fuera la cortesana ni la señora Irasue y lo más importante, es que por fin iba a recuperar su muñeca- y tuvieron una tarde agradable juntos.

Rin desconocía que la definición de una tarde agradable entre Irasue y su hijo, se limitaba solamente a una conversación tranquila sobre la vida en el palacio y fuera de él, pero la niña se dijo que sea como sea, debía haber sido una muy buena jornada para que a ella le enviaran grandes cantidades de comida deliciosa.

Cuando la cortesana se fue, Rin extendió una sábana blanca en el pasto para comenzar a degustar su banquete.

-Muchas gracias por la comida- murmuró ella con una sonrisa antes de sujetar sus palillos-, muchas gracias por volver en el momento menos esperado, señor Sesshomaru.

Rin se dijo que iba a comer con prudencia y delicadeza: era mucha comida y lo mejor era guardar un poco para el día siguiente, porque ser equilibrada es una virtud importante.

Mientras comía, Rin vio un pájaro pequeño volar hacia su dirección para buscar un poco de comida.

-¿Vienes a comer conmigo?- la niña le ofreció unas migas de pan, que él tomó encantado- ¡Disfruta mucho tu comida!

El pájaro dio unos cuantos pasos en la sábana en la que Rin estaba sentada, para luego decidirse a emprender el vuelo lejos del jardín. Ella era muy feliz en el palacio del Oeste, estaba aprendiendo muchas cosas y se sentía segura y tranquila. Sin embargo, en su corazón comenzaba a sentir el deseo de salir y ver si el mundo en realidad era tan peligroso como indicaba la señora Irasue y como ella misma lo recordaba. Por esa razón, cada vez que veía una criatura con alas, fuera ave o mariposa, Rin no podía evitar sentir un poco de dolor al ver como ellos tenían la opción de marcharse y ella solo podía quedarse en aquel lugar.

Rin suspiró un momento para seguir comiendo. La verdad es que la comida era deliciosa y ni siquiera pudo darse cuenta que había comido casi todo lo que le habían dado, hasta que sintió que su barriga estaba tan hinchada que no podía comer ni un solo bocado más. Quizás debió haberse aferrado a su idea original de comer de forma delicada y no rendirse ante los placeres de la gula, pero ya era demasiado tarde para lamentaciones: el hecho es que sentía como si hubiera comido lo que normalmente comía en casi tres días y pensaba que en cualquier momento iba a estallar.

Pensó que lo mejor era recostarse un momento a la sombra de un árbol y descansar, hasta que su estomago se sintiera mejor. Casi nunca se enfermaba y le avergonzaba un poco que su descontrol le llevara a aquella situación.

Rin se había quedado dormida al cabo de unos minutos, aún le dolía el estómago por haber comido demasiado en tan poco tiempo, pero estaba segura de que necesitaba una siesta bajo la sombra y el calor de un día agradable para sentirse mejor en un par de horas.

Jaken avanzaba detrás de su amo en el jardín junto al que vivía la humana, sosteniendo con sus manos la caja de horquillas y evaluando a su amo en silencio ¿Por qué tomarse tantas molestias en una humana que pronto se iba a morir? No tenía respuestas para aquella pregunta, pero estaba seguro que una vez que le devolviera la muñeca a la niña, todo iba a volver a la normalidad.

-Amo bonito, la humana no está en su cuarto- indicó el diablillo al ver las velas apagadas y el cuarto cerrado- ¿Cree que está con la doñita?

-No está ahí, está en el jardín. El salón del trono no huele a ella.

Cuando Sesshomaru llegó a los pies del árbol, pudo ver que la niña estaba durmiendo y que al parecer le habían dado de comer hace poco.

-¡Oye, despierta! ¡No son horas para estar durmiendo! - Jaken golpeó su frente como si fuese una puerta, a lo que ella le dio un pequeño manotazo de forma instintiva-... ¡Niña tonta! ¡Amo bonito, ¿usted vio como ella me atacó?! ¡La madrecita de usted, está criando a una salvaje!

-¡Tanto escándalo!- se quejó Rin antes de restregar sus ojos con las manos- ¡Son mis horas libres y quiero dormir!...- cuando ella abrió los ojos se encontró con la mirada de los ojos saltones de Jaken- ¡¿Qué hace usted aquí?!

-¡¿Qué tipo de pregunta es esa, niña tonta?!- Jaken le jaló un poco el cabello, a lo que Rin le empujó- ¡El amo bonito es el dueño de casa y yo estoy siempre donde está mi amo!- Jaken apuntó hacia donde estaba de pie el poderoso demonio- ¿Ves que está ahí?

Rin parpadeó sorprendida, ya que supuso que en realidad Jaken la había ido a ver de forma autónoma.

-Esto... ¡buenas tardes!- exclamó Rin antes de sentarse un momento- Me duele un poco el estómago, así que disculpe si no le saludo con una reverencia, pero el respeto puede sentirse de otras formas...

-Así está bien.

-¡Claro que te duele la barriga!- exclamó Jaken paseándose frente a ella- ¡Te comiste la comida de todo un regimiento! ¡¿Acaso no tienes control?!... Iré a prepararte un poco de té, pero no porque quiera que te sientas bien, sino porque si te duele el estómago, puedes vomitar y los ojos del amo bonito, no deben ver algo tan feo.

-¡Que asco!- Rin le miró de reojo- Señor Jaken, no debe pensar siempre en lo peor: prepare el té porque es bueno y solo quiere hacerme sentir bien...

El diablillo entrecerró los ojos antes de dirigirse hacia las dependencias de la niña. Rin le miró con una sonrisa, aunque había jugado solo una vez con él, se dijo que aún podría convencerle de jugar con ella si es que tenían algo de tiempo.

-Señor Sesshomaru, ¿usted vino porque necesita que le haga una lectura?

-No. Vine a devolverte tu muñeca.

-¡¿Aún la tiene?!- Rin miró a Sesshomaru con los ojos muy abiertos- ¿Dónde está?

Sesshomaru le entregó la pequeña muñeca a la niña, notando que la sonrisa de Rin se volvía un poco más amplia.

-¡Pensé que la habría perdido!- Rin se abrazó a su muñeca como si fuese una vieja amiga a la que no veía hace mucho tiempo- Señor Sesshomaru, ¿le fue útil? ¡Espero que sí!

El demonio guardó silencio un par de segundos, evaluando un poco la respuesta que sería más correcta.

-Sí, sí lo fue.

-¡Me alegra mucho!... - Rin ahora sonreía mirando hacia su muñeca- Kaori, ¿te divertirte mucho? ¡Espero que hayas ido a lugares increíbles con el señor Sesshomaru! Yo estoy aprendiendo a hacer kimonos, con lo que sobre de la tela, prometo hacerte un traje nuevo, ¿está bien?

Sesshomaru sentía que no debía estar en aquel singular reencuentro, pero aún sostenía la horquilla en su mano y quería entregársela en cuanto antes para ya no tener deudas con ella, aunque pensó que quizás su obsequio pasaría a un segundo plano, completamente olvidado, por la emoción de Rin de reencontrarse con su muñeca.

-Esto...- la niña dejó de jugar para centrar su atención en el demonio que permanecía de pie a su lado- sí quiero que me hagas una lectura...

Rin asintió, pero no se movió de donde estaba sentada.

-Lo siento, señor Sesshomaru, pero me siento mal y no puedo concentrarme en la lectura de cartas... Si quiere puedo hacer la lectura mañana o después de beber mi té...

El demonio asintió y, aunque pensaba usar la lectura como una excusa para darle a Rin la horquilla como pago, no podía dejar de pensar que era una excusa realmente tonta y que quizás lo mejor era desistir a su idea.

Jaken regresó con el té para la niña, su mazo de cartas y su libro manual, mientras el silencio llenaba el espacio entre ella y el demonio que la acompañaba.

-Aquí tienes tu té- murmuró Jaken entregando la taza con la infusión-, a ver si un día nos sirves el té a nosotros, se supone que tienes que aprender esas cosas ¿verdad?

-Sí... ¿ustedes beben té?

-No. - señaló Sesshomaru simplemente.

-Entonces... ¿para qué les voy a servir el té?

-¡Porque en la aldea humana a la que fui dijeron que era algo bonito de ver!- Jaken miró a la niña pensando que definitivamente era un poco lenta- Yo... nunca lo he visto y quiero ver si es tan bonito o son puras mentiras.

Rin asintió para dedicarse a beber su té en silencio y arropar sus piernas con su sábana blanca.

-¿Quiere que haga la lectura ahora?- sugirió Rin mirando a Sesshomaru ante el silencio que, aunque no era incómodo, prefería llenar con una tarea pendiente menos.

-Solo si te sientes mejor.

-¡Me siento mucho mejor!

Rin se arrodilló frente al demonio para comenzar a mezclar sus cartas y extenderlas frente a sus ojos.

-Piense en su pregunta- indicó ella con una sonrisa- y con la mano que usa para escribir, elija tres cartas.

El problema para Sesshomaru era que no tenía ninguna pregunta en aquel momento e incluso, si la hubiera tenido, no sabía si confiarle sus dudas acerca del futuro a Rin, lo único que quería saber de verdad en aquel momento, era si darle la horquilla que aún sostenía era algo adecuado o no.

- ¿Dónde está la tumba de mi padre?

-¡Muy buena pregunta, amo Sesshomaru!- exclamó Jaken con satisfacción- Si sabemos dónde está, podremos ir a buscar a colmillo de acero inmediatamente y usted será el demonio más fuerte de todos ¡Incluso podemos usar a Rin para saber la ubicación de más armas poderosas!

-No funciona así- explicó Rin mirando las tres cartas que Sesshomaru había escogido y que permanecían boca abajo-, yo no soy un mapa... las cartas sólo entregan posibles respuestas, pero depende de sus decisiones si las posibilidades que dan las cartas se vuelven reales o no.

-Entiendo...Pero ¿puedo preguntar si algún día tendré la espada que quiero?

-Sí.

-Esa es mi pregunta, ¿podré tener a colmillo de acero?

A pesar de que no era lo que inicialmente Sesshomaru quería saber, sentía mucha curiosidad sobre obtener la espada que, por derecho sentía que debía ser suya.

Rin comenzó a voltear las cartas para interpretar y comenzar a elaborar una respuesta. Permaneció concentrada un par de minutos, antes de decidirse a comunicar lo que veía en sus cartas.

-Esa espada no fue hecha para usted- murmuró Rin con la mirada fija en las cartas-, según lo que puedo interpretar, es mejor para usted olvidarse de esa espada, porque aunque logre tenerla, la perderá cuando el verdadero dueño la reclame.

-¡Menuda tontería!- exclamó Jaken pateando el mazo de cartas y esparciéndolas lejos.

-¡No haga eso!- se quejó Rin poniéndose de pie para recoger su elemento de trabajo- Las cartas no tienen la culpa de que no les guste su interpretación y yo tampoco tengo la culpa de que esa sea la lectura.

-Pero dijiste que el futuro cambia de acuerdo a las decisiones- Sesshomaru tampoco estaba conforme con aquella lectura, pero necesitaba hacer algo más que llenarse de rabia- ¿Eso qué significa exactamente?

-Que usted puede hacer lo que quiera: si quiere ignorar el consejo de las cartas, puede hacerlo con total libertad. Las cartas sólo muestran el futuro si usted persiste en su decisión actual, pero si por alguna razón, usted decidiera cambiar sus acciones y pensamientos, entonces el futuro también cambiaría.

-En síntesis, - dijo Jaken cruzando los brazos sobre el pecho- ¡Es una brutal tontería! ¡Ya sabía que preguntarle cosas a esta niña era una absoluta pérdida de tiempo!

A Sesshomaru no le importaban las predicciones de las cartas. Si había una posibilidad de torcer la mano del destino y tener a colmillo de acero en su poder, la iba a tomar aunque tuviera que pagar las consecuencias en el futuro.

-Gracias por la lectura, Rin.

-¡De nada!

-Puedes... tener esto... a modo de pago...- Sesshomaru le entregó la horquilla a la niña, quien la miró un tanto confundida- ¿No te gusta? Puedes elegir otra de la caja que tiene Jaken, si quieres.

-¡No es eso! ¡Es muy bonita! Pero...- Rin siguió mirando la horquilla antes de dirigirle una sonrisa al demonio- aún no aprendo a usarlas bien y siempre las pierdo... ¡No se preocupe, la guardaré hasta que sea un poco más cuidadosa! ¡Muchas gracias!

Tal y como Sesshomaru sospechaba, su regalo se vio totalmente opacado por la muñeca, pero se dijo que si Rin guardaba o perdía la horquilla, ya no era su problema: él había cumplido con llevarla hasta allí y saldado su deuda con creces, aunque ahora que veía a Rin, se dio cuenta de que ella no usaba horquillas ni ningún tipo de ornamento: su cabello oscuro se extendía por su espalda y pensó que definitivamente, había errado en la elección del obsequio.

-Señor Sesshomaru, ¿puedo hacer una pregunta?

-Ya la estás haciendo.

-¿Puede traer al señor Jaken a jugar conmigo de vez en cuando?- preguntó Rin mirando a Sesshomaru con sus ojos brillantes- Por favor... estoy sola mucho tiempo, a veces me aburro demasiado y ¡le juro que mi recuerdo más feliz en el palacio fue cuando ustedes estuvieron aquí!... ¡Por favor, por favor, por favor, deje venir a jugar al señor Jaken!

Sesshomaru miró a Jaken, el que abrió su boca sintiéndose muy ofendido. Él era un diablillo y un sirviente serio, ¿por qué esa niña ahora le había visto cara de juguete? Sin lugar a dudas, la pequeña cortesana estaba rematadamente loca.

-¡Yo no soy un juguete, niña!- exclamó Jaken mirándola con los ojos entrecerrados- ¡Si tanto te aburres entonces haz más trabajo, crea un amigo imaginario o comienza a escribir un libro! ¡Yo tengo muchas cosas más importantes qué hacer que jugar contigo!

-¡No finja! ¡La última vez usted también se divirtió!- Rin sabía que la opinión de Jaken no era la que realmente importaba, por lo que se atrevió a jalar la manga del kimono de Sesshomaru, intentando insistir en su petición-... Señor Sesshomaru, al menos diga que se lo va a pensar...

-Sesshomaru, ¿Qué es lo que te tienes que pensar?- Irasue avanzó por el jardín hasta situarse junto a su hijo y tomarle del brazo. Para ella no pasó desapercibido que la mano de Rin aún sostenía la manga del kimono-... Rin, ¿Qué te he dicho de tocar a los demás?

- ¡Sí! ¡Lo siento, señora Irasue!- la niña se alejó unos cuantos metros- ¡Lo siento, señor Sesshomaru!

- Sesshomaru no tolera a los humanos, Rin... ¡De seguro estaba pensando en la forma de arrancarte los dedos! Por tu seguridad, creo que es mejor que no toques a nadie con tus... manos... Es extremadamente molesto cuando lo haces...- Irasue miró a Sesshomaru un momento para evaluar su semblante- te pido que la perdones, hijo; he intentado corregir su conducta con una vara de bambú, pero tiende a olvidarlo y aún sigue siendo bastante impetuosa para mi gusto... Supongo que tú estás aquí porque necesitabas una lectura, ¿verdad?

-Así es...- Sesshomaru no lo había notado, pero en las manos de Rin aún quedaban algunas cicatrices, vestigios de los golpes con el bambú, y por un segundo, temió ser el motivo de nuevos castigos para ella- precisamente, Rin me estaba diciendo que me pensara un poco más el significado de la lectura...

-Entiendo...es mejor que volvamos al trono, yo solo venía para vigilar que Rin estuviera cumpliendo sus horarios.. - indicó Irasue mirando a la niña quien asintió antes de retirarse a su habitación.

-Es buena idea, además le traje un obsequio de uno de mis viajes...

-¡Eso sí que es nuevo!

Madre e hijo avanzaban por los pasillos del palacio en un completo silencio, mientras Sesshomaru intentaba inventarse una historia lo suficientemente buena para explicar el origen de las horquillas y hacer olvidar a Irasue cualquier intención que tuviera de castigar a la pequeña Rin. No deseaba que a esa niña le ocurriera algo malo por su causa y pensó que evitarle castigos, era lo mejor que podía hacer por ella.

Fue inevitable para el demonio recordar que, al igual que Rin, había tenido una infancia muy solitaria. Nunca había tenido amigos y las veces que su padre viajaba, no había muchas entretenciones, por lo que, sin quererlo, comenzó a considerar a Jaken como una entretención para la niña.

Sesshomaru estaba en medio de un dilema: no quería crear nuevos lazos con Rin, sin embargo, aunque había devuelto a la muñeca no sentía que lo que les unía, se hubiera extinguido; aún estaba aquella sensación de responsabilidad y llegó a la conclusión de que ahora el punto de unión entre ellos, era el temor que tenía de ser la causa de algún mal para Rin.

-Pareces llevarte bien con ella...- murmuró Irasue después de sentarse en su trono- es extraño, porque creo que Rin siente que tú le haz dado la confianza para acercarse... ¿A qué haz venido, Sesshomaru?

-Es mi casa, no sabía que tenía que esperar carta de invitación para venir aquí.

-No es eso- Irasue suspiró un momento-, sabes que me da igual lo que hagas o no con tu vida, pero cuando vengas, no quiero que interfieras en mi corte...

-Si esperaba que maltratara a Rin, lamento su decepción.

-No me decepciona eso, solo... abstente de visitar a Rin por el tiempo que ella viva, si la necesitas puedes enviar al monstruito verde, pero no quiero que interfieras en sus deberes ni en sus horarios, eso es todo... ¿por qué de pronto estás a la defensiva?

Sesshomaru podía entender un poco: la vida de Rin estaba perfectamente organizada para que aprendiera todo lo que una dama de la corte debía saber, por lo que no estaba permitido para ella un retraso en sus actividades, pero le pareció extraño que su madre le prohibiera verla sin intermediarios. Aquello no tenía sentido, sobre todo si ambos eran conscientes de que el poder, el palacio y, en consecuencia, las vidas de todos sus habitantes le pertenecían, en realidad, indirectamente a Sesshomaru...


Hola!!!!Espero que estén muy bien n.n quería decirles que sí he leído sus mensajes, pero no he podido responder porque no estoy en mi casa y es un poco difícil hacerlo sin el computador, pero la próxima semana espero poder responder y estar de regreso n.nMuchas gracias por leer y apoyar esta historia :D les mando mucho amor y un abrazo gigante :)