Título: Moroha y la Perla Negra.
Autora: maykclum (Mayra K.)
Resumen: Donde descansan los restos de los demonios se encuentra oculto un secreto. Moroha junto a sus primas se adentran a aquel lugar para poder encontrar a sus padres, pero ¿qué sucedió verdaderamente con ellos? ¿Por qué no están juntos?
Anime: Inuyasha y Hanyo No Yashahime.
Personajes: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko.
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MOROHA Y LA PERLA NEGRA
CAPÍTULO 7
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—Que esa mujer… ¿es mi madre?
La peli negra no puede apartar su mirada de aquella gran roca. Asombrada por la belleza de aquella mujer de cabellos negros y vestimenta de miko, y por el gran poder que tuvo que utilizar para poder sellar su corazón y alma. Había escuchado que las sacerdotisas podían sellar el alma y corazón de los demonios o personas, pero nunca había escuchado hablar de que lo podía hacer con ellas mismas. ¿Cómo pudo lograr tal cosa y seguía estando completa? ¿Qué clase de poder espiritual utilizo para terminar en ese estado? Pero la pregunta que más importaba en este momento era: ¿en realidad se encuentra dormida? ¿En realidad su corazón y alma se encuentran sellados? ¿Por qué no puede sentir su escénica? ¿O será acaso esa gran roca que se lo impide?
Los presentes observan detenidamente la roca sin comprender a la shihanyo y al hanyo peli-plateado, ¿a qué mujer se estaban refiriendo? ¿A caso la madre de la pelinegra se encontraba dentro de la roca? El albino observa detenidamente la roca y con dificultad logra ver ligeramente la figura de una mujer pelinegra, pero no logra distinguir sus facciones. ¿En verdad se trataba de ella?
—Así que se encuentra ahí — piensa el albino mientras sigue intentando distinguir mejor sus facciones — Ahora entiendo porque sentía esa inquietud. Esto atrasará las cosas.
—¿Una mujer? —duda la albina al igual que la castaña sin poder ver a la mujer de la que estaban hablando padre e hija. — Yo no veo ninguna mujer, ¿Dónde? — padre e hija voltean a ver a las gemelas, ¿en verdad no podían verla?
—Si, yo tampoco la veo — concuerda la gemela castaña.
—Ahora entiendo — dice el anciano pulga de repente — Solo el amo Inuyasha y la ama Moroha son capaces de ver lo que oculta aquella roca. Ya decía porque yo tampoco puedo verla.
—¿En verdad? ¿No pueden verla? — duda la pelinegra volviendo a mirar la roca que mantenía encerrada el cuerpo de su madre.
—Ya veo, así que era verdad — dice el hanyo.
—¿Qué cosa, amo? —duda la pulga.
—Según lo que me dijo Akiyama — dice el peli-plateado recordando esa vez — Solo aquellas personas importantes y amadas por ella, se les será revelado su secreto y serán las únicas capaces de romper el sello — guarda silencio para volverse hacia ellos, mirando a cada uno hasta detenerse al final en la pequeña pelinegra quien seguía mirando la gran roca — Esto me lo dijo, justo después de que Kagome sello su corazón…
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Aquel manto la había cubierto por completo y encerrado en esa dura roca. La roca dio un último brillo para así dar finalizado el ritual. Los ojos se me llenan de lágrimas al momento que comienzo a andar hacia ella, sin poder creer lo que había sucedido justo hace un momento. ¿Cómo fue que llegó a suceder esto? ¿Cómo es posible que no pude detenerla? ¿Por qué no pude protegerla? Toco la roca con las palmas de mis manos mientras miro triste y estupefacto hacia arriba, fijamente en su rostro que tenía una mirada tranquila, pero a la vez llena de tristeza y angustia. Kagome, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste aun cuando te roge que no lo hicieras? ¿aun cuando en realidad no querías hacerlo? ¡¿Por qué?!
—Kagome…— la nombró al momento que pegó mi frente en la roca ocultando mi rostro— otra vez no pude protegerte. Otra vez no pude ser capaz de salvarte del peligro que corrías. ¡¿Otra vez voy a perderte?! ¡Maldición! ... ¡Kagome! — doy un golpe con mi puño en la roca, para después comenzar a gritar desconsoladamente su nombre dando fuertes golpea con mis puños a la roca —¡KAGOME! ¡KAGOME! ¡KAGOME! ¡KAGOME!
—¡Detente! ¡No sigas golpeándola! — aquella voz, pertenecía a aquel demonio mono. Paro de golpear la roca, pero no soy capaz de voltear para verlo — Si sigues golpeándola así la romperás y peor aún, hacerle daño a ella.
—Akiyama… ¿Lo vio todo? — le pregunto mientras limpio mis lágrimas discretamente para así poder dar media vuelta y encontrarme con él.
—Claro. Estuve presente todo este tiempo. A decir verdad… — me dice mientras mira la gran roca en la que se había encerrado Kagome — Ella fue quien me pidió que le ayudara.
—¿Qué está diciendo? ¡¿Usted la ínsito a que tuviera este estúpido plan?! ¡¿Por qué?! — le grito molesto listo para lanzarme hacia él y atacarlo en cualquier momento.
—Era el único método que conocía para poder ayudarla. Aunque claro ella tenía que hacer la mayor parte — dice para así comenzar a contarme lo que había sucedido con ella — Ella me llamó una ocasión. Se encontraba completamente débil cuando la vi. Me dijo que no quería morir, que quería seguir viva para estar a tu lado. Le ofrecí el comer la fruta del árbol de la vida, pero no le pareció la idea, así que le di la única solución que tenía y que ella podría llevar a cabo — dice volviendo a mirar hacia ella y fijar su mirada en el rosario que tenía sujetando — ¿Se te hace familiar ese rosario?
—¿Rosario? — dudo para después voltear a ella y ver el rosario que tenía sujetando en las manos, el que había sacado de su hitoe; después de eso regreso mi mirada al mono y noto que no llevaba colgando su rosario, — ¿es el tuyo?
—Si. Ese rosario contiene un poder asombroso. Y además sirve para sellar los poderes sobre naturales de cualquier criatura. Sabiendo que ella tenía poderes espirituales, sabía que podría ser capaz de sellarse ella misma con ayuda del rosario. Pero veo que algo salió mal.
—¿Qué algo salió mal? — le pregunto y recuerdo el momento en que exploto su poder espiritual, pero no estaba seguro si se refería a eso — ¡¿Qué quieres decir?! ¡¿Cómo que salió algo mal?!
—Tal parece que sus poderes no se encontraban del todo completos. Es verdad que estaba débil por las energías de este mundo, pero su poder espiritual… pareciera como si le faltara una parte de ellos —me quedo callando pensando en cual podría ser la razón de que los poderes de Kagome se encontraban incompletos, recodando esa vez que Magatsuhi sello sus poderes espirituales, pero eso ya había terminado — Me había comentado que dio a luz una pequeña niña, pero eso fue hace mucho, ¿no?
—No exactamente, eso fue hace tres lunas. Bueno, de cuando llegamos aquí.
—¡¿Qué?! Pero si es muy poco. ¡Ahhh! — se preocupa el mono demonio — ¡Esto es terrible!
—¿Cómo que terrible? ¡¿Qué sucede?!
—¿No lo sabes? Las sacerdotisas pueden llegar a perder una parte o todo su poder espiritual al dar a luz a su primer descendiente — me explica. Había escuchado decir eso a la anciana Kaede antes del parto, pero no sabía si había sucedido o no, ya que, desde esa vez, ella se encontraba todo el tiempo en casa y había dejado de luchar con los demonios — … pasando de esa manera, una parte o todo su poder espiritual al recién nacido, otorgándole así la descendencia a cada nueva generación.
—¿Estás diciendo que esa parte de poder espiritual que le falta, la podría tener nuestra hija?
—Si, puede ser… — guarda silencio por un momento para así volver la vista hacia mi — Escucha, Inuyasha… ella ya no podrá romper el sello por su propia cuenta.
—¿Qué dices? — preguntó sin comprender.
—El rosario sirve para que ella misma pueda romper el sello cuando lo vea adecuado, pero sabiendo que su poder espiritual es menor al que poseía antes, le será imposible lograrlo — me mira fijamente como si estuviera buscando las palabras correctas para decirme que hacer — Kagome necesita la ayuda de otro poder espiritual similar al de ella para que pueda romper el sello.
—¿Similar al de ella? Pero, ¿cómo? ¡Aquí no hay nadie con ese poder! — le digo recordándole que habíamos sido encerrados aquí — ¿Tú puedes hacerlo?
—No — niega rápidamente — El poder que tengo es muy diferente al de ella. Además, ya no llevo el rosario conmigo. Sin él ya no puedo usar ese poder por completo.
—¿Y tú báculo? — él niega con la cabeza.
—Lo único que te queda ahora es esperar — vuelve a mirar la gran roca — Mientras que no encuentres a esa persona, ella seguirá sellada y se mantendrá encerrada dentro de esta gran roca. Pero no te preocupes, nadie puede verla ni saber que ella se esconde aquí, ya que… solo pueden verla aquellas personas que ella ama y considera importantes en su vida y que podrán ayudarla a salir de ese estado — poco a poco él comienza a desvanecerse — Tu tarea será protegerla hasta entonces.
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La gata demonio Kirara fija también su mirada en aquella roca logrando visualizar solamente la silueta de la pelinegra. Da un pequeño suspiro para después aproximarse al peli-plateado para frotar su cabeza en él dándole consuelo. Él le sonríe un poco triste al momento de acariciarle y asegurarle que se encontraba bien, aunque era mentira. El peli-plateado se encontraba destrozado por dentro, recordar todo lo que habían sufrido y el no saber aún cómo recuperar a su amada mujer, lo tenía sumergido en una profunda tristeza.
—¿A caso es…? — dice la pulga demonio al fijar su mirada en la espada que se encontraba incrustada en la roca — ¿Tessaiga? — el trío de chicas centra también su mirada en la vieja espada que se encontraba enterrada en la roca. — Pero, ¿qué está haciendo ahí? ¿Por qué no la lleva consigo, amo Inuyasha?
El hanyo mira a la pulga para después mirar hacia la funda que se encontraba tirada cercas de la roca y así fijar su mirada en su vieja, pero poderosa espada. El viento seguía soplando delicadamente llevando consigo las hojas de los árboles y pétalos de las flores, haciéndolos volar por el cielo hasta perderlos de vista, y hacer bailar los cabellos y vestimentas de los visitantes.
—Pasó el tiempo y cada minuto que pasaba se volvía eterno para mí. La desesperación de habernos separado nuevamente me dolía demasiado, tanto que había momentos en que sentía la necesidad de romper el sello solo para volver estar a su lado, solo por querer escuchar nuevamente su voz y ver su sonrisa… — decía el pelo-plateado al momento de apretar cada vez con más fuerza sus puños y recordar la sonrisa de su amada pelinegra. —Al saber que en cualquier momento podría hacer algo estúpido y arruinar todo, utilice el poder de Tessaiga para crear un fuerte campo de energía que la mantuviera más segura y me impidiera poder atravesarlo o romperlo, por lo menos hasta que mi corazón y mente se encontrarán tranquilos. Pero todo empeoró. La soledad, el dolor, la tristeza y el enojo comenzaron a dominarme y al no tener a Tessaiga conmigo no pude evitarlo y perdí el control de mí mismo. Cuando menos me lo esperaba me había transformado en demonio, tanto que hasta perdí mi propia mente…
—Así que desde ese entonces estuvo transformado — dice el albino en su mente al escuchar a su medio hermano.
—Desde esa vez ya no recuerdo nada. Tengo vagos recuerdos en que tomaba algunas flores y las dejaba frente al campo de energía de Tessaiga, pero es todo. Siento que, si no hubiese sido por ese campo, de seguro hubiese roto el sello que mantiene protegida a Kagome. Y eso podría llegar a ser desastroso, ya que ese sello solo puede ser roto por alguien que tenga los mismos poderes espirituales que Kagome — el hanyo fija su mirada en la pequeña pelinegra, quien no ha dejado de observar la gran roca desde que llegaron.
—¿Qué tenga los mismos poderes espirituales que ella? — duda la pelinegra para después ver por un pequeño momento algo que brillaba en la pelinegra. — ¿Qué…? ¿Qué era eso?
La joven shihanyo fija la mirada en ella y la observa de pies a cabeza, buscando y esperando con desesperación aquel diminuto destello. ¿Qué había sido? ¿Por qué no puede verlo otra vez? De repente vuelve a aparecer, ese pequeño destello, que provenía de su pecho, recordándole al mismo que había visto antes de entrar de adentrarse al portal. Si, definitivamente es el mismo destello que había visto antes, eso quiere decir que… ¿ella era la que la estaba llamando? ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo comunicarse con ella estando sellada? ¿En verdad es tan poderosa? Siente como las lágrimas quieren salir y recorrer su rostro, pero no se los permite, no puede demostrar debilidad. No ahora y mucho menos frente a su padre. Debe demostrarle que ella es fuerte y que ha logrado grandes cosas en todo este tiempo. La cuestión más importante ahora es: ¿Cómo pueden ayudar a su madre? ¿De qué modo podrán romper el sello que la mantiene dormida?
Inuyasha se aproxima a la roca, recoge la funda que se encontraba en el camino para después tomar a Tessaiga del mango y así, sin dificultad sacarla de la roca haciendo desaparecer el campo de protección adicional que protegía a su amada. Acto seguido, la guarda en su funda y cuelga en su cintura agradeciéndole por haber mantenido a salvo a su querida mujer durante todo ese tiempo que él estuvo dominado por la oscuridad de su corazón.
La castaña y la albina miran la escena y no pueden evitar el darse cuenta que había muchas flores, la mayoría marchitas, dejadas en el piso, al pie de la roca. La albina siente tristeza al ver que al final su prima seguía recibiendo malas noticias, pero confiaba en que podrían solucionarlo pronto. Debía haber alguna manera para poder romper pronto el sello. Por su parte, el albino aparta su mirada de la roca para después mira inquieto hacia atrás; con la mirada fija en el cielo, se percata que algo malo estaba por suceder en el otro mundo. ¿Qué estaba sucediendo en el mundo de los vivos? No puede evitarlo y comienza a preocuparse por la madre de las gemelas.
—Sabes la forma de romper el sello, ¿no? — le dice el albino a su medio hermano menor sin voltear hacia él.
—Si, algo así — responde el peli-plateado mirando a su hermano mayor.
—Bien, entonces hazlo rápido. ¡Jaken! — llama a su sirviente quien rápidamente le obedece.
—¡Si!... Ama Setsuna, ama Towa, síganos, por favor — les pide el demonio al momento de verlas.
—¿Eh? ¿Vamos a regresar? Pero, aun no hemos rescatado a la madre de Moroha — dice la albina no muy convencida en abandonar a su prima.
—Ellos se encargarán de eso — les asegura — Debemos regresar ahora.
—¿Por qué ahora? ¿Sucede algo? – duda la castaña.
—¿Qué pasara con el portal? ¿No se supone que se cerrara una vez que crucemos? — pregunta la albina sin aceptar el dejar atrás a la familia de la pelinegra.
—No se preocupen por eso ¡Vámonos! — ordena el albino para así dar un pequeño salto y emprender su vuelo hacia la salida.
Rápidamente, el demonio verde se sujeta de su estola y les grita a las gemelas que deben apresurarse. Las gemelas miran al albino y al demonio verde alejarse para después mirar a su pequeña prima quien aún sigue de espaldas hacia ellas. Al sentir sus miradas sobre ella no duda en darse media vuelta y con una sonrisa les asegura que todo saldrá bien. Confiando en ella, ambas suben al lomo de la gata demonio para así elevarse y seguir al albino hasta el portal, regresando así al mundo de los vivos. Ahora, la pelinegra fija su mirada en su padre asegurándole con su mirada que hará todo lo que esté a su alcance para poder liberar a su madre de aquel sello.
—¿Cómo romperemos el sello? — le pregunta la pelinegra a su padre, decidida por ayudar.
—No lo sé — dice el peli-plateado sacando de su seriedad a la pequeña.
—¡¿Cómo que no lo sabes?! — pregunta molesta en un tono que pareciera que le estuviera regañando.
—¡Si te digo que no lo sé es porque no sé exactamente qué hacer! — le devuelve gritando — Lo único que sé es… que tú podrás romper el sello.
—¿Yo sola? — duda.
—¿Se refiere a que la ama Moroha puede romper el sello usando sus poderes espirituales? — pregunta la pulga demonio.
—Si — asiente el híbrido.
—Pero ¿cómo? — quiere saber la pequeña — Nunca he roto un sello como ese. ¿Y si hago algo mal? ¿Qué pasa si en vez de romper el sello destruyó también su alma?
—¿Qué tantas tonterías dices?
—¡Puedo hacerle daño! O peor aún, ¿y si no logro hacer algo exactamente? – comienza a grita fuerte — ¡¿Cómo quieres que la ayude si ella misma sello gran parte de mis poderes?!
—Moroha… — le llama, pero la pelinegra no le hace caso.
—En primer lugar, ¡¿Por qué sello mis poderes si sabía que algún día los iba a necesitar?! — las lágrimas comienzan a salir poco a poco de ella — ¡¿Es que ella no confiaba en mí?! ¡¿En realidad ella sabía que sería incapaz de controlar todo mi poder?!
—Moroha... — vuelve a llamarle elevando un poco la voz.
—¡¿Por qué lo hizo?!
—¡MOROHA! — le grita, haciendo que la pelinegra parara y se diera cuenta que había entrado en la desesperación.
La pequeña levanta la mirada y mira a su padre confundida. El híbrido tenía una mirada de desaprobación ante el comportamiento de su hija con respecto a la decisión que su amada había tomado. ¿Cómo podía ser que ahora estuviera dudando de ella misma? ¿Por qué lo estaba haciendo ahora? ¿En realidad tiene demasiado miedo? La pequeña vuelve la mirada al suelo y aprieta sus puños sobre su corto hakama arrugándola, intentando de esa manera aguantar las fuertes ganas de llorar por haber sido tan débil y dudar de ella misma en un momento tan importante. ¿Por qué estaba dudando? ¿Por qué justo ahora que ambos padres necesitaban de su ayuda? Tener la responsabilidad de salvarlos, la tenía con temor, tenía miedo de decepcionarlos y arruinar todo.
—Lo siento — se disculpa la peli-negra — Es solo que, no quiero perderla, ahora que por fin pude encontrarlos — dice al borde de soltar sus lágrimas.
—Moroha… — susurra el peli-plateado aproximándose a ella y, poniendo su mano sobre su cabeza, le acaricia, asegurándole que todo saldrá bien — Jamás volveremos a apartarnos de ti. Te lo prometo.
Escuchar aquellas palabras provenir de su padre, de su verdadero padre, reconfortan a la pequeña pelinegra, tanto que su semblante cambia rápidamente a una hermosa sonrisa que da vida al momento. Al instante, el semblante de la mujer pelinegra aparece en su rostro; el hanyo no puede evitar el también sonreír y sentirse tranquilo, su pequeña hija tenía la misma sonrisa de su madre. La shihanyo limpia sus lágrimas y tomando valor asegura que ya se encontraba mucho mejor.
—¡Esa es mi hija! — dice orgulloso el peli-plateado.
La pulga demonio observa toda la escena y se siente feliz de poder ver por fin a su amo de buen humor, estando junto a su pequeña hija. Después de tantos años, por fin se habían reunido. Aun no puede creer que la descendencia de su primer amo, Inu no Taisho, seguía creciendo y fortaleciéndose cada día más. La pulga demonio no puede evitar al dejar salir sus diminutas lagrimas sintiéndose orgulloso de sus amos.
Mientras tanto, los demás logran regresar al mundo de los vivos sin ningún problema. Las gemelas bajan del lomo de la gata demonio dejando así que ella vuelva a su pequeño tamaño, para después observar el portal el cual seguía intacto. Por su parte, el albino mira hacia lo lejos, puede sentir una gran cantidad de energías malignas que se estaban aproximando lentamente a la región. Las gemelas le miran sin comprender que estaba sucediendo, hasta que logran percatarse también de aquellas energías malignas. ¿Qué significaba? Se suponía que ya habían detenido a Kirinmaru y sus sirvientes, ¿por qué se sentía aquellas energías malignas? ¿A caso eran otros enemigos? ¿Más seguidores de Kirinmaru?
—¿Qué estás sucediendo, padre? – pregunta la castaña sin comprender porque se aproximaba aquella amenaza.
—¿Por qué se están aproximando esas energías malignas? – pregunta la albina mirando a su padre.
—Tal vez… — dice el demonio verde — sean sus seguidores. Después de que vencimos a Kirinmaru se rompió una barrera que mantenía encerrado a mil espíritus malignos, quienes seguían sus órdenes. Pero ahora que su amo ya no está es probable que comiencen a amenazar y atacar por diversión.
—¡Imposible!
—Towa, Setsuna — les llama el albino llamando la atención de ambas hanyo — Ustedes protejan a su madre.
—Si, lo haremos.
—¿Y usted? ¿Se encargará sólo de ese ejército? — pregunta la castaña.
—Son solo unos insignificantes seres — asegura, recordándoles que él es un demonio poderoso — ¡Su madre es a quien deben proteger ahora! — levanta la voz tomando por sorpresa a las gemelas — ¡Rápido!
Sin poder decir una palabra más, ambas niñas salen corriendo junto con la pequeña gata demonio, alejándose de su padre, en dirección a la casa de la anciana Kaede para proteger a su madre. El demonio verde las mira alejarse para después mirar a su amo quien no deja de mirar el cielo, esperando con ansias el momento para usar a colmillo explosivo.
—Amo Sesshomaru, ¿está seguro que ellas podrán proteger a Rin? — pregunta el pequeño demonio preocupado.
—¿A caso estás dudando otra vez de sus poderes? — pregunta el albino en tono frío y molesto, llamando la atención del pequeño.
—¡No para nada! — comienza a decir temeroso — ¡Jamás dudaría de sus increíbles poderes! ¡Ni mucho menos sabiendo que son sus hijas, amo Sesshomaru! ¡Perdóneme, por favor! — pero a pesar de la súplica, el pequeño demonio verde recibe un fuerte golpe en la cabeza por parte de su amo dejándole un gran chichón — No lo vuelvo a hacer.
El albino vuelve su mirada al cielo, por alguna razón tiene un mal presentimiento. A pesar de que habían vencido a los cuatro peligros y a Kirinmaru, tenía el presentimiento de que en cualquier momento volvería a aparecer. ¿Será que aquel demonio pudo escapar antes de recibir el golpe final? Esa mujer demonio llamada Zero, es demasiado astuta, ¿es posible que ella haya ayudado a Kirinmaru antes de que le diera el ataque? Son unos seres demasiado irritantes para el albino. Lo único más efectivo y rápido para derrotarlos será mandar a ambos al inframundo utilizando la luna infernal de Tessaiga. Mira de reojo al portal del cual aún no salen su medio hermano y familia. También, le preocupa el saber que Kagome se encontraba sellada en el interior del otro mundo, ¿en realidad será posible que puedan romper el sello y traer su alma y corazón devuelta?
Moroha mira nerviosa y detenidamente la roca, analizando que debería hacer para desvanecer aquel sello que mantenía sellada y protegida a su madre. Mira cada ángulo, cada detalle, cada pequeña esquina, pero no logra entender cómo podrá hacerlo. Esto la estaba frustrando nuevamente. Se acerca a la roca e instintivamente la toca sin temor con su mano. Tal vez tocándola podría sentir algo y efectivamente es así. En cuanto la toca en su mente logra ver un recuerdo, como si su madre le estuviera mostrando cuando hizo aquel conjuro para sellar su cuerpo y alma. Ve claramente el momento en que empuja a su padre y utilizando aquel rosario, concentrando todo su poder este empieza a iluminarse hasta cubrirla por completo. Increíblemente ve como después de eso se genera un gran destello para enseguida formarse una pequeña explosión la cual se comienza a transformar en aquella roca encerrándola por completo.
—Moroha… — le llama aquella voz.
—¿Eh? Otra vez esa voz…. Acaso, ¿esa voz pertenece a ella? ¿Eres tú, madre? — piensa al momento de levantar la mirada y ver su rostro. — Pero, ¿cómo? ¿cómo lo haces?
—Moroha, ¿confías en mí?
—¡Si! — dice de repente en voz alta contestándole a la voz que escuchaba, sabiendo ahora que pertenecía a su madre. Ambos demonios miran a la pequeña pelinegra confundidos. ¿A quién le había dicho eso? — ¡Dime! ¡¿Qué debo hacer?!
—¿Con quién está hablando, ama Moroha? — duda la pulga confundido.
—Kagome… — piensa el hanyo mirando a la pelinegra encerrada en la roca — ¿aún sigues consientes? ¿Cómo?... Aun estado sellada, ¿puedes comunicarte con nosotros? ¿Aun tienes fueras para hacerlo?
—¡Por favor, dime! ¡¿Qué debo hacer?! — sigue gritándole a la roca esperando a recibir respuesta de su madre — ¡¿Cómo puedo ayudarte?! — una pequeña lagrima comienza a asomarse en su ojo.
—Lanza… — le dice, pero la shihanyo no logra comprenderlo — una de tus flechas.
—¿Lanzar? ¿Dónde? ¿A dónde debo dar?
—A punta al rosario y…
—¿Y…?
—Atraviésalo… junto con mi corazón.
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Continuara…
¡Gracias por sus comentarios!
En verdad, me alegra demasiado que les este gustando el fanfic!
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maykclum
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