Capítulo VIII: Desgraciada la sorpresa
Advertencia: escenas de violencia, groserías, muerte.
Era aún jueves, el mismo día, pasadas las 8:30pm.
Cuánta destrucción y muerte, en tan sólo pocas horas, desde pasadas las 3pm y poco más.
Kurt, Santana y Brittany se acercaron a la casa de Brittany – hey – susurró Santana mirándoles – sígueme – les pidió a ambos, ella yendo a uno de los laterales, agachándose y forzando una ventana del sótano, un espacio que, aunque chiquito, les ayudaba a entrar.
Los tres entraron por ahí – sí que está oscuro – soltó Kurt apuntando la linterna de su celular, y si bien no había red, al menos la linterna servía.
- Con cuidado – les pidió Brittany liderando el camino, aunque Santana insistió en lo contrario, ella estaba muy nerviosa – amor, tranquilízate, cálmate por favor – le pidió dándole un beso en la cabeza a su novia antes de seguir, los tres con la linterna del celular encendida.
- A la mierda – susurró Kurt nervioso, Santana asintió, ella temblando también, los tres caminando juntos para poder cuidarse.
- Joder ¡ - gritó Santana al girar y encontrarse a uno de ellos, disparándole en medio de la cara.
- Ahhhhhhhh ¡ - gritó Kurt después abriendo un cuarto y encontrando a gente que no conocía, tres o cuatro machacados, asesinados, medio devorados por los infectados que les seguían atacando, él disparó a discreción, las chicas apoyándolo.
Así los tres teniendo un miedo absoluto, siguieron revisando toda la casa.
…
- Bien ¿me van a decir lo que pasa o no? – pidió Quinn firmemente – ahora – insistió al ver que los tres se miraban sin decir nada.
- Finn puedes tener a Beth un momento ¿por favor? – le pidió Rachel y él asintió.
- Ven aquí mi amor, con el tío Finn – dijo él taciturno cargando a la bebita – lo siento Quinn, en serio lo siento – se disculpó él, sentándose en el colchón con Beth, empezando a cantarle a ver si la bebita quería dormir o cantar, o algo.
- Me están asustando – susurró Quinn mirándoles con mucho miedo.
- Síqueme por favor – le pidió Rachel cogiendo su mano y llevándole al cuarto de al frente que resultaba ser el antiguo que tenía Frannie.
- Rachel, ya explícame que voy a perder la cabeza – soltó ella ya muy asustada.
Rachel le pidió que se siente en la cama, Puck se sentó en el escritorio frente a ella, prendió una lámpara y Rachel se sentó en un sillón frente a Quinn, los tres mirándose.
- Bien, digan algo – volvió a pedir Quinn agitando los brazos.
- Ok, voy a empezar y te juro Quinn que esto no es una broma, por más loco que suene, tienes que dejarme terminar.
- Ok – soltó Quinn asintiendo mirando a Puck que también asentía.
- Bien – empezó Rachel – estábamos en el colegio, en el club Glee, no estabas – decía ella y Quinn asentía, ella estaba en casa durmiendo suponía ella después de su padre darle medio botiquín – eran pasadas las 3pm, no sé exactamente la hora, estábamos sólo pasando el tiempo, esperando a Schuester, sonó afuera una alarma muy fuerte que nos asustó a todos, ni idea de que era, Matt salió a ver y esta "cosa", este "infectado" se arrojó contra él y lo mató… - Quinn le interrumpió diciendo - ¿me estás jodiendo? ¡ - con mucha rabia - ¿estilo zombie? – les preguntó y ellos asintieron.
- Eso no existe – medio gritó ella
- Pues sí, y no es broma, joder Quinn déjame seguir – pidió Rachel y ella al mirar la seriedad de Rachel y Puck asintió a regañadientes aún sin creerlo.
- No sabíamos que pasaba, cerramos la puerta, la trabamos, hubo después muchos gritos, escándalo, Figgins gritando que cerremos todo y esperemos ahí.
Todos estábamos aterrados, sin respuestas, tratamos de comunicarnos con nuestros padres, no había llamadas, mensajes, nada, decidimos buscar información en las redes sociales, había videos…
- ¿De los zombies? – preguntó Quinn
- Sí de ellos, muchos brutales, todos muy violentos, para hacerlo simple, no sabemos que es, no sabemos cómo la gente se infecta, no importa la edad, sexo, nada, la persona… – seguía narrando Rachel y Quinn le miraba muy sorprendida, asustada, impactada del relato - está bien, eso se activa de algún modo, pasan no sé, 5 segundos talvez, poco más, todo tiembla, contorsionan, parecieran tener un ataque, convulsionan, y después sólo está mirada muy negra, sus ojos muy negros, una sustancia viscosa negra que escurre de ellos, de su oreja, de la nariz, de los ojos, la boca – y viendo que Quinn iba a hablar, Rachel levantó la mano para que la deje seguir – pareciera sangre sólo que es negra , el sujeto infectado se arroja sobre otro, lo mata, lo despedaza, pareciera que tuviera más fuerza, es medianamente rápido, como un niño pequeño, los mata brutalmente, y a otros los contagia, no sabemos cómo los selecciona, no sabemos nada más, y también hemos visto que cuando no tienen que atacar, se matan a sí mismos, no tiene sentido y si te digo que no prendas la luz, es que toda la red ha caído, las comunicaciones, la red eléctrica, supongo que tienes luz por el grupo electrógeno, pero eso podría durar poco, o podría alertar a otros que estén sanos e intenten robarte, hacerte daño, no hay ley afuera, es decir apenas son las 8pm, han pasado 5horas y no hemos visto un solo policía o militar, no sabemos lo que está ocurriendo o porqué – finalizó ella.
Quinn estaba muy seria, como si estuviera decidiendo si creerles o no.
- Sobra ver a tus padres para que veas que es real – soltó Puck sin darse cuenta de lo que decía.
- Maldita sea Puck ¡ - gritó Rachel – ¿no podrías tener mayor tacto? – soltó enojada
- ¿Qué les pasó a mis padres? ¡ - gritó Quinn parándose.
- Lo siento, lo siento, no me di cuenta – se disculpó Puck de su indiscreción – te estabas demorando mucho y Quinn tenía que saberlo - se excusó.
- No les creo una mierda – soltó Quinn aterrada, saliendo de sopetón del cuarto a buscar a sus padres.
No habrá pasado ni diez segundos para escuchar el grito horrorizado de Quinn.
- ¿Mami? – preguntó la bebé mirando a Finn.
- Mami está bien amor, ha visto una cucaracha – dijo mintiéndole a la nena para que no se asuste. La bebé hizo un gesto de asco, a ella no le gustaba la cucaracha, su abuela le decía todo el tiempo que eran sucias.
Finn le siguió cantando, abrazando más cerca de su pecho a la cuchi, él intentando que la bebé no se dé cuenta de la tristeza en él, del miedo, de lo aterrado que estaba por dentro.
Rachel salió corriendo tras Quinn, encontrándola ahí, en el suelo mirando a lo que quedaba de sus padres, ella habiendo abierto la puerta de ese cuarto, al pasadizo estar manchado de sangre y de esa cosa negra, sobre todo un charco frente a esa puerta.
Quinn estaba vomitando y llorando cuando Rachel le alcanzó, ella abrazándole con mucha fuerza, volteándola para que no los mirara, ambas forcejeando, Quinn queriéndose liberar, Rachel queriéndola proteger de tamaño horror.
- Déjala – le pidió Puck – se va a lastimar más – añadió, Rachel pensaba lo contrario.
- Por favor, suéltame – le rogó y Rachel cedió – necesito, necesito verlos – susurró.
Puck prendió las luces, Rachel se opuso al principio, era como magnificar el horror.
- Necesita verlo – le decía Puck
Quinn se quedó ahí arrodillada frente a ellos observando todo, los dos a un lado de ella, observándola a ella – quiero estar sola, lárguense de una puta vez – soltó con rabia.
- No te asustes Rachel, ella actúa así cuándo está asustada – le dijo pidiéndole después que salieran, Rachel lo hizo, pero él no – yo me quedo Rachel – añadió cerrando la puerta detrás de él.
Rachel se enojó, eso le enojó, la complicidad que tenían le enojó, por alguna razón que ella no entendía, ella quería tratarla con más "tacto", Puck era más del tipo "échale alcohol a la herida para que sane más rápido".
- ¿Qué pasa? – preguntó Finn susurrando teniendo a la nena media dormida en sus brazos, Rachel le hizo una seña con una mueca que indicaba fastidio – eso es normal Rachel, tienen cierto nivel de intimidad como para predecir, cómo actuará el otro, como nosotros – le explicó.
- Sí, pero igual me molesta, no sé, si fueran mis padres, me gustaría que me trataran con más tacto.
- Lo sé Rach, tú eres así – dijo Finn regalándole una pequeña sonrisa – ella es más del tipo "arráncalo de una vez, como una curita"
Rachel asintió con desazón - ¿Habrá comido? – preguntó después preocupada por la bebita
- No lo sé – susurró él - ¿qué quieres que traiga? - le preguntó.
- No sé si halla leche en el refri, eso estaría bien, lo que encuentres y que ayude – le dijo y él asintió.
Rachel entonces tomó el lugar de Finn, ella teniendo a la bebé en sus brazos, mirando a esta pequeñita, tan, pero tan perfecta – pase lo que pase te voy a proteger, lo juro – le prometió, recostándose ella con la bebita encima, cubriendo su espaldita con una manta, pensando ella que talvez Beth se levante más tarde a comer.
Finn se fue a la cocina, con el arma en mano, él sabía que todo era seguro, pero igual daba miedo andar por ahí sólo.
Puck se quedó con Quinn, ella con mucha rabia pensando de todo – no fue tu culpa – soltó él como leyéndola y más cuando ella volteó a mirarle con lágrimas derramadas – estaba fuera de ti, no lo podrías haber ayudado, a ninguno.
- Una mierda – susurró ella, Puck le levantó, aunque ella no quería, forcejeando ambos.
- Pégame si quieres, sabes que es verdad – le dijo y Quinn lo hizo, le dio varios golpes y Puck lo aguantó como el hombre que era - nunca te mentiría Quinn, hiciste lo que pudiste y más, ¿sabes que te encontramos en el pasadizo con Beth, abrazándola, encima de toda esa mierda? – le preguntó y Quinn le miró confusa, él siguió – sí, te vi ahí y casi me da un infarto, pensé que todo había valido madre y que las había perdido, Rachel casi se desmaya y Finn estaba paralizado – dijo él en lo que ella se apoyaba en Puck intentando buscar confort, en un lugar dónde había jurado que no existía.
- ¿Cómo pasó? – le preguntó con voz ronca producto del llanto.
- Bueno, no estamos seguros, pero por la forma cómo encontramos todo, suponemos que la niñera atacó a tu mamá, le mató, hirió a Russell, él le disparó y viendo que su herida era profunda o que podría contagiarse si ya no lo sentía, se disparó.
- A la mierda – susurró ella incapaz de emitir más palabras, empezando a llorar con más intensidad.
Puck se quedó ahí con ella, consolándola, apretándola contra su pecho, para intentar reducir en lo máximo los sonidos, para no perturbar a Beth, asustarla o preocuparla.
…
Kurt junto a las chicas lograron asegurar la casa, con el mayor susto de su vida, terminaron aterrados.
- Podríamos esperar a mañana – soltó Santana mirando lo oscuro que estaba todo afuera, apenas se veían las manos, como para salir por los cuerpos de los papás de Brittany – pero no lo vas a dejar ¿eh? – observó ella, Brittany asintió diciendo – no tienen que ir conmigo.
- Nada de eso, lo haremos juntos – soltó Kurt. – aunque no te negaré que me da mucho miedo – añadió.
- Ok bebé, cuidadnos las espaldas amor – le pidió a su novia, quién asintió. Kurt dándose cuenta entonces que ellos iban a levantar los cuerpos, mientras Brittany cuidaba su vida.
- A la mierda – susurró él – hay que hacerlo de una vez – susurró él.
Así los tres salieron con mantas en la mano, sin prender una linterna ni nada, por más que Brittany tenía una a la mano, no querían alertar a nadie.
Ellos caminaron muy lento y muy juntos, mirando hacia todos lados, agradeciendo mentalmente que ambos cuerpos estaban juntos, ellos pusieron las mantas en el suelo y envolvieron a ambos cuerpos, para así poder cargarlos.
Santana y Kurt cargaron primero a la madre, ambos de cada lado de la manta, Brittany estaba muy atenta a todo con el arma en la mano, no existiendo problemas en el primer viaje, más en el segundo por el papá se llevaron un gran susto.
- Rápido, rápido ¡ - gritó Brittany apuntando la linterna y disparando a los infectados que vio venir corriendo hacia ella.
- En la cabeza, en la cabeza ¡ - gritaba Santana casi corriendo con Kurt cargando el cuerpo del padre, ambos con plena confianza en que Brittany quién tenía gran puntería, los cuidaría.
Y así lo hizo, le disparó a 5 infectados, matándoles, con apenas 7 balas, al final ayudándoles a cargar a su padre, para los tres entrar casi corriendo a la casa, para después empezar a trabar la puerta con toda la rapidez que podían.
Los tres respirando a lo loco, muy exaltados.
Santana acomodando luego a los padres juntos, cerca de una pared.
Ella cogiendo después más mantas para cubrir a ambos, y dejarlos ahí hasta el día de mañana – para enterrarlos hay que salir al jardín trasero amor – le dijo y ella estuvo de acuerdo, no podían salir así de noche, era demasiado peligroso, demasiado, a parte que tenían que cavar un gran hueco, y hacer una pequeña ceremonia, entre los tres, para despedirlos con propiedad.
- Bien, pero igual podemos decir una oración antes – acotó Kurt, él no era religioso para nada, pero Mercedes sí lo era, y recordándola, los tres lo hicieron.
- No sé ninguna – dijo Santana
- No te preocupes amor, yo lo hago, no hay ninguna regla, sólo lo tienes que decir de corazón – le dijo e inició, los tres tomándose las manos en un círculo, alrededor de los padres.
Todos volvieron a llorar, emotivos por la situación de ese día, una mierda de día, y recién habían pasado más de 5 horas.
Tanta locura en 5 horas.
…
Finn regresó al cuarto con el microondas en un brazo y con una bolsa con un par de biberones con lechita en el otro, leche de Quinn, al ella sacársela con un extractor, y refrigerándola, para que así mientras esté en clase, su nena siga tomando lechita junto a sus alimentos, papilla generalmente.
- Llegó Santa – susurró con una pequeñita sonrisa, que hizo sonreír a Rachel.
Y como si Beth se hubiera dado cuenta, su pancita empezó a sonar – burghhh
- Awww – el arrulló Rachel - ¿tienes hambre amor? – le susurró y la bebé con los ojitos cerrados, todavía somnolienta asintió.
Eso hizo sonreír a ambos.
- Es una miniQuinn, así chiquitita igual que ella, eso asusta – observó Finn haciendo una cara graciosa.
- A mi me enamora – susurró mirándola con mucho amor y vaya que la peque era igualita a Quinn, algo de Puck tendría, pero por el momento era igualita a Quinn.
Finn conectó el microondas y le hizo una seña a Rachel, ya que después ya no sabía nada más.
Rachel volteó los ojos y fue a hacerlo, a entibiar la leche de la nena, y si bien lo hubiera querido hacer con baño maría, así con agua tibia, ella no quería bajar a la cocina, estando la situación así, es más, hasta pensó en trabar la puerta para estar seguros, pero como Quinn estaba afuera, se abstuvo de eso, teniendo una vela prendida, el microondas y las cámaras.
El ver a las cámaras le hacía sentir segura, el ver a las pantallas, que le mostraban todo el panorama dentro y fuera de la casa.
Rachel entibió el biberón y se lo dio a Beth que aunque extrañada de no ser el pecho de su mami, con un poco de negociación lo aceptó, eso y con Finn haciendo caras tontas para que se concentre en él, siga tomando su lechita y no se de cuenta de que venía de un biberón y no de su mami.
Ya que, si la nena podía elegir, siempre iba a elegir a su mami.
…
Horas después, cerca de las 11pm, del mismo día.
Sam estaba adormilado, sentado en el sillón, intentando mantenerse despierto para poder vigilar todo, Mike estaba semi dormido con su novia, el peque estaba ya fuera, bien dormido creyendo que estaba durmiendo junto a su hermano y no en el cuarto de Mercedes.
Cuando la desgracia ocurrió.
…
