Capítulo IX: Encontrando un refugio

Advertencia: escenas de violencia, groserías, muerte.

Sam estaba adormilado, Mike y su novia medio dormidos, Kyle dormido y ¿Artie?

Artie parecía estar durmiendo plácidamente, nada era cierto, él empezó a convulsionar a hacer ruidos extraños, y en cuestión de segundos, él temía despertar ya no siendo él, toda la humanidad que lo caracterizaba estaba desapareciendo.

Él empezó a gruñir, Mike despertó súbitamente por el ruido, creyendo que él estaba infectado e iba a arrojarse violentamente contra él, impotente al tener a su novia encima, siendo ella, creía él, sería su primera víctima y el dolor de no poder protegerla, él gritó y muy fuerte.

Santana, Brittany y Kurt se encerraron en el cuarto de Brittany, la bloquearon por dentro por más que todas las puertas y ventanas de la casa estaban tapiadas por dentro.

- ¿Podremos dormir? – preguntó Kurt, los tres estando de lo más asustados.

- Creo que debemos turnarnos para vigilar – propuso Santana y antes de que siga, Brittany le interrumpió diciendo – amor debes descansar, todos.

- Debemos vigilar – acotó Santana.

- Te olvidas del refugio amor – dijo ella

- Ohhh – acotó Santana recordándolo.

El refugio de los padres de Brittany, Kurt asintió muy deacuerdo, de esa manera todos podrían intentar dormir, para mañana iniciar otro día.

Así que volvieron a destrabar la puerta e ir al refugio.

Pasadas las 11pm.

Rachel estaba un poco somnolienta, Beth durmiendo a su lado cubierta con su manta, ella a su lado recostada, Finn sentado a su lado sólo esperando – voy a ver qué pasa – le susurró a Rachel que asintió, la bebita acercándose más a Rachel.

Él fue a buscar a ambos chicos, Puck estaba sentado en el sillón, Quinn sentada en el piso, con la espalda apoyada en el colchón mirando a sus padres.

- Quinn, eso no es sano – le susurró Finn, pensando que si Quinn se quedaba más tiempo ahí observando los detalles de la muerte de sus padres y la niñera, le haría mucho daño, Quinn volteó con los ojos rojos e hinchados a mirarle con mucha tristeza – ven aquí – le pidió abriendo sus brazos para darle un abrazo, cosa que Quinn hizo con Puck mirando – lo siento mucho, realmente Quinn – le susurró abrazándole y mirándola de cerca, limpiando con el dorso de su mano sus ojitos – al menos ahora tienes la seguridad de qué pasó, Puck y yo todavía no hemos podido ir a nuestras casas.

- Eso sí, pero ambos pensamos que están seguras – dijo Puck con una pequeña sonrisa, obligándose a pensar eso.

Finn asintió y luego besó la cabeza de Quinn consolándola, pasando una mano por su espalda hacia arriba y abajo.

- Ve a dormir Quinn – le susurró

- No puedo – replicó ella

- Lo sé, pero tienes que descansar, Rachel y Beth dependen de ti – le dijo para convencerle.

- ¿Rachel? – preguntó ella con un gesto de lo más adorable.

- Sí, tú sabes que sí, incluso si te lo digo yo – acotó él y ella asintió.

- Creo que le caigo bien – dijo ella sonrojada y Puck volteó los ojos, esa era la subestimación del siglo.

- Venga a dormir, nosotros intentaremos hacer lo mismo – le susurró – ve junto a ella, así nosotros tapiamos el cuarto por fuera.

- Sí babymama, nos quedaremos en lo de Frannie, en su cuarto y ya por la mañana los enterramos con toda la ley – le dijo.

Ella soltó un suspiro, mirando a ambos y pensando que había otra opción, una más segura.

- Tengo una mejor idea – soltó Quinn.

Sam desde su posición en el sillón ya muy despierto por el grito de Mike. Él y su novia, ambos con terror en el rostro desde su lugar en el sofá, Kyle confundido desde su lugar en la cama de Mercedes, todos ellos pudieron ver lo mismo.

Artie en el colchón, sentado gruñendo con una expresión de lo más extraña, él convirtiéndose, en cuestión de segundos, él en lo poco que le quedó de humanidad al estar siendo infectado, cogió el arma automática que había tomado de Mike y se voló la cabeza con un solo disparo certero y fatal.

- Ahhhhhhhhhh ¡ - fueron varios gritos de todos, Sam cayendo con sillón y todo hacia atrás, Kyle escondiéndose debajo de la cama, y con Mike y Tina paralizados y horrorizados de la escena que estaban viendo.

Ahí, delante de ellos, su mejor amigo se había infectado y se había suicidado para así proteger a todos, incluso a sí mismo.

- Mierda, mierda, mierda ¡ - empezó a gritar Mike ahora parado al igual que Tina, empezando a caminar de un lado a otro – carajo, carajo ¡ - empezó a gritar al no entender lo que estaba pasando.

Tina lloraba sin entender ni mierda.

- Se suponía que esto no debía pasar, no debía pasar – se decía Sam así mismo – la herida no se infectó – dijo

- Tú lo sabías ¡ - le gritó Mike deteniéndose de golpe y mirándolo intensamente - ¿por qué carajo no me dijiste nada? ¡- le preguntó gritando y con toda rabia, le cogió del cuello de su polera halándolo, de modo que ambos estaban de pie y muy cerca - ¿qué herida, cuál herida? – le preguntó con enojo.

- Ayer, un infectado le trozó la pierna – soltó él ido, con la mirada perdida.

Tina miró su pierna, la venda, halándosela para dejarla descubierta, ahí estaba tres grandes cortes, uno que parecía llegar al hueso si acaso eso blanco pequeñito que se veía, era el fémur.

La herida no estaba infectada, las vendas tenían restos de sangre, no de esa cosa negra que escurría del lado derecho de la cara de Artie.

Él se había estado convirtiendo y al darse cuenta se disparó.

- No tiene sentido, no tiene sentido – decía Sam ido.

Mike con toda la rabia del momento – nos pusiste a todos en peligro ¡ - le gritaba una y otra vez, hasta que el enojo le ganó golpeándolo en la cara con mucha fuerza, abriéndole el labio, es ahí que Sam que se había caído al suelo por el impacto, despabiló empezando a pelear con él, tacleándolo – era nuestro amigo, me lo pidió, él me rogó ¡ - gritaba él – sólo lo estaba cuidando ¡ - se defendió Sam lanzando un fuerte golpe al ojo derecho.

- Basta, basta ¡ - gritaba Tina intentando separarlos – ya está muerto, no se puede hacer nada ¡ - gritaba ella

Kyle lloraba de fondo – no le pegues – rogaba el nene por su hermano.

- Tengo una mejor solución – soltó Quinn muy apagada propio de la situación.

Ella les pidió que vengan con ella, ellos le siguieron – Rachel ven conmigo – le pidió con una pequeña sonrisa al ver a ella con su nena recostada sobre su pecho.

- ¿Te ayudo? – susurró Puck preguntando por su nena.

- Achhh – susurró la bebita causando sonrisas de ellos.

- Parece que la reina ha decidido – le contestó Rachel parándose con Beth recostada sobre su pecho.

Puck se acercó a ambas, cubriendo a su nena con una mantita, una de elefantitos volantes, dándole un beso muy sentido en su cabecita con su nena sacudiendo su manita para que la deje dormir, provocando sonrisas y coros de – awww – arrullando lo adorable de la nena.

- Gracias – le susurró Quinn a Rachel con una pequeñita sonrisa, una muy pero muy tierna, dedicada sólo a ella y a su nena, Rachel se sonrojó ante lo hermosa que era Quinn, aún con sus ojitos rojos e hinchados del llanto, su nariz rojita, ella era impresionante.

Quinn asintió cogiendo una Tablet del escritorio, desde dónde ingresó a su sistema de seguridad y desde dónde podía ver todas las cámaras de seguridad – vengan – les pidió ella yendo adelante junto a Finn que tenía la linterna prendida y el arma apuntando a dónde sea, Quinn iba más calmada al mirar su Tablet, Rachel con Beth iba en medio, y al final iba Puck un poco nervioso mirando a todos lados con el arma en la mano, muy listo a disparar, con la linterna del celular prendida para orientarse.

Quinn descendió al estudio de su padre.

- Ayúdame – le pidió a Finn, indicándole que debían mover el escritorio pesadísimo, se necesitó también la ayuda de Puck, los tres para moverlo del todo.

Debajo de él, Quinn quitó la alfombra, viendo la expresión asombrada de ellos – lo sé, lo sé – les dijo, mostrando una puerta con un panel electrónico en el cuál ella tipeó 10 caracteres entre números y letra, ella cogiendo la manija y halándola con mucha dificultad, al ser la tapa muy pesada.

- Cuidado Quinn – le pidió Rachel, ella asintió, prendiendo una luz interna dentro del refugio, evidenciando unas escaleras que descendían.

- No entiendo, tienes un sótano – acotó Puck confundido – creí que ese era el refugio.

- No, un sótano y un refugio, son dos – le dijo mostrándole el ademán de dos dedos levantados, Finn y Rachel riendo y Puck volteando los ojos.

- Puck cierra al final la puerta – le pidió y él lo hizo, al ser él, el último en entrar al refugio.

Todos bajaron la escalera – carajo – susurró Puck impresionado.

El refugio era enorme, él pensó que iba a hacer un cuarto de 4x4, sin embargo, eran casi 200m cuadrados a una altura debajo del sótano, y el tenía todo, dos dormitorios equipados, una gran alacena con todas las comidas imaginables, enlatadas, que tuvieran una fecha de vencimiento muy lejana, mucho alcohol y otro almacén con herramienta, armas, tanques de oxígeno, de todo un poco, cuatro cuartos, en forma de cruz, dormitorios al norte, almacenes al sur, sala de estar al medio, cuatro sillones muy largos mullidos, un par de cunas en cada dormitorio y una en el centro de la sala de estar.

- Papá la añadió, pensando en Beth – dijo Quinn cuando Puck miraba detalladamente la muy cómoda cuna.

Ellos se acomodaron en la sala de estar del refugio, sentándose juntos en los sillones, halando la mesita de centro, Quinn prendió el enorme televisor del muro, sintonizando todas las cámaras de seguridad para así darles más seguridad, al ver que no veían ningún infectado.

- Creo que vamos a comer – dijo ella

- Sí porfavor – acotó Finn sonriendo y con el estómago gruñendo, causando risotadas en todos.

- Ok Fabray, como somos invitados en tu casa – bromeó Puck – déjanos servir la mesa – pidió con Quinn asintiendo y agradeciéndoles.

Ambos chicos yendo a la alacena a coger algo de comida siendo pasadas las 12pm para ese momento, dejando a ambas chicas juntas y a Beth recostada en el sillón junto a su mami, ella con almohadas a cada lado para que no ruede, cubierta de su mantita, Quinn necesitándola ahí junto a ella, ella cogiendo su piecito y jugando con él suavemente, masajeando el piecito de su nena.

- Y nosotros que pensábamos acorralarnos en un cuarto – soltó Kurt ahora en el refugio de los papás de Brittany, uno muy grande, este de 100mcuadrados.

Era un gran espacio, tenía tres espacios muy separados, un dormitorio principal con dos camas enormes y muy mullidas, un friobar con todo, el otro era un gran almacén que tenía en un lado la comida, alcohol, en el medio herramientas nuevas, cosas que creían iban a necesitar, cosas de supervivencia y a su lado armas, municiones, cuchillos, etc.

El tercer y último cuarto, estaba ambientado tipo estudio, escritorio, televisor enorme conectada a cámaras de seguridad, sofás cómodos, alfombrado, muy cómodo.

Los tres se reunieron en el estudio a comer algo primero y después a dormir.

- ¿De qué tienes ganas amor? – le preguntó Brittany, todos con ánimo apagado dado la situación.

- Daría todo lo que tengo, por una cerveza bien fría – dijo en broma Santana recostada en el sofá con las manos detrás de la cabeza.

- Bueno, estás de suerte entonces – dijo Kurt sacando un sixpack de cervezas - ¿puedo? – le preguntó a Brittany

- Sí dale – dijo ella sacando unos snacks.

Los tres entonces comieron casi en silencio, poniendo una cerveza en la mesa, para Mercedes en señal de respeto, de unión.

Después los tres, de asegurarse de que estaban muy seguros, decidieron tomar y tomar, para relajarse, mentirse a sí mismos de que no había pasado eso y de que mañana todo estaría bien.

Después de ellos, los tres se fueron a dormir juntos en la misma y enorme cama, por más que había otra, así encontraron un poquito de confort, una sensación de unión, que necesitaban tan desesperadamente,

- Basta, basta ¡ - gritaba Tina.

- No peleen – soltó Kyle llorando y eso detuvo a los dos, Sam corriendo a ver a su hermano.

- No llores Kyle, estoy aquí peque, estamos seguros – le decía Sam abrazándolo fuerte y confortándole, trayéndolo a la sala de estar.

Mike viendo esto se calmó, sentándose en el sofá a mirar a Artie.

Tina cogió su manta y le tapó, yendo después junto a su novio a sentarse y consolarse mutuamente.

- ¿Qué pasó? – preguntó el peque cuando Sam se sentó en el sillón, al lado del de Mike, con el peque de espaldas a Artie para no asustarlo, por más que ya estaba cubierto.

- Eso quiero saber yo – acotó Mike mirando a Sam – discúlpame hermano – le pidió él perdón con el ojo herido, él suponiendo que el día siguiente estaría morado, viendo a Sam con el labio partido, quién asintió – y perdón por asustarte pequeño hombre – le dijo a Kyle que asintió limpiándose las lágrimas con Sam abrazándolo y besándole su cien para confortarlo – está bien llorar Kyle – le dijo para que él no se sienta avergonzado – cuando a un hombre le duele mucho el corazón, está bien llorar – dijo él también soltando unas lágrimas con su novia besándole la mejilla, abrazándola, ella igual de triste o más.

- ¿Qué pasó Sam? – le preguntó nuevamente el peque a su hermano.

- No te preocupes hombre, creo que es mejor que Kyle también lo sepa, así no se asusta y se siente más seguro – dijo Mike y Kyle asintió, así le enseñarían a reconocer las situaciones peligrosas y a estar alejadas de ella.

Sam entonces empezó a contarles lo que pasó con Artie en la cocina – me rogó que confíe en él – añadió triste, Mike volvió a disculparse, reconociendo que Sam hizo lo correcto.

Todos se quedaron entonces en silencio un ratito.

- El infectado lo hirió y él no se infectó – dijo el peque sobre el regazo de su hermano – así no se infectan entonces, por las heridas – observó sabiamente el peque, los chicos reconocieron que tenía razón.

- En uno de los videos se veía que el infectado, le abría la boca a un sujeto y le escurría esa sustancia viscosa negra, así lo contagiaba – dijo Tina.

- Osea, eso te puede herir, pero si no hace eso, no te contagia – concluyó Mike y el peque asintió.

- ¿Pero a quién contagia? – preguntó Sam

- No a todos, solo a algunos – habló el nene recordando la escena que había visto con su papá y su muerte. Sam mirando su carita volvió a besarlo y consolarlo.

- ¿Cómo decide a quién matar y a quién contagiar? Y otros se contagian solos – preguntó y se dijo Tina

- Como Artie entonces – replicó el peque.

Ante ello vino la pregunta obvia.

- ¿Qué cambió, desde que ese infectado hirió a Artie en la planta de procesamiento, hasta que se infectó? – preguntó Sam, todos pensando, incluso el peque, que Artie había estado junto con ellos todo el tiempo, y ellos no se infectaron.

- Lo rescatamos, comió una conserva de enlatado de duraznos, agua y ya está – ante la pregunta se respondió sólo Sam – se fue a dormir, yo no vi nada raro.

- Nosotros tampoco – replicaron los chicos.

La infección tardía no tenía sentido, pero igual, todo el "ataque zombie" no tenía sentido y sin embargo estaba ocurriendo.

Después de eso, los cuatro se encerraron en el cuarto de Mercedes a dormir, queda decir que ninguno pudo dormir más de dos horas seguidas.